{"id":21300,"date":"2019-07-20T22:00:00","date_gmt":"2019-07-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-20T22:00:00","modified_gmt":"2019-07-20T22:00:00","slug":"21300-todo-por-un-culo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21300-todo-por-un-culo\/","title":{"rendered":"Todo por un culo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21300\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En mi pa&iacute;s el servicio militar es obligatorio para los j&oacute;venes que han cumplido los dieciocho a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Yo, junto a otros trecientos hombres, marchamos debajo del sol por cada s&aacute;bado del a&ntilde;o. Lo &uacute;nico bueno del servicio, y el &uacute;nico motivo que nos alentaba ir, era nuestra seria y dura maestre, Emilia Zoto. Una militar de treinta a&ntilde;os, morena con un rostro fino y un culo de infarto.<\/p>\n<p>Los dem&aacute;s maestres nos dec&iacute;an que la chigaban a diario entre varios, y es que ella siempre vest&iacute;a con pantalones ajustados. Con una comandante as&iacute; siempre quer&iacute;amos marchar a cualquier lugar y a cualquier hora para ver esas nalgas moverse. Me prend&iacute;a cuando nos hablaba duro durante las pr&aacute;cticas. Nos dec&iacute;a poco hombres cuando no cumpl&iacute;amos con nuestros ejercicios.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a ella nos cach&oacute; a m&iacute; y a otros dos compa&ntilde;eros hablando sobre su culo. Se enoj&oacute; tanto que nos dio una tremenda rega&ntilde;iza y nos orden&oacute; dar tres vuelta por toda la cancha.<\/p>\n<p>Apenas pudimos dar dos vueltas corriendo. Ella se apiado de nosotros y nos detuvo en un punto alejado de los dem&aacute;s. Emilia se sent&oacute; en una silla y nos orden&oacute; hacer cincuenta lagartijas. Ella hablaba mientras las hac&iacute;amos.<\/p>\n<p>&mdash;Todo esto por mi culo.<\/p>\n<p>&mdash;Har&iacute;a esto y m&aacute;s por tener su culo &mdash;susurr&oacute; Ivan que estaba a mi derecha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dijiste?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nada, mi maestre!<\/p>\n<p>&mdash;Yo soy demasiada mujer para ustedes, ni&ntilde;itos de mam&aacute; &mdash;coment&oacute; entre risas juguetonas.<\/p>\n<p>&mdash;He penetrado culos m&aacute;s grande que el de usted &mdash;dijo Ignacio que estaba a mi izquierda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; fue lo que dijiste?<\/p>\n<p>&mdash;Usted me escucho perfectamente, maestre. &mdash;levant&oacute; la cabeza y le brindo una firme mirada a Emilia. Yo ya estaba pensando que nos dar&iacute;a la madriza de nuestras vidas pero lo que sucedi&oacute; nunca me lo imagine en mis sue&ntilde;os m&aacute;s h&uacute;medos y oprimidos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Firmes! &iexcl;Ya! &mdash;orden&oacute; mientras se levantaba y marchaba hacia nosotros.<\/p>\n<p>Nosotros nos levantamos y nos pusimos firmes. Ella se acerc&oacute;, nos mir&oacute; de cerca a cada uno y despu&eacute;s sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&iacute;tense los pantalones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &mdash;la cuestione por la rareza de su orden.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&iacute;tense los pantalones &mdash;repiti&oacute; con m&aacute;s dureza&mdash;. Quiero ver como ladran muerden.<\/p>\n<p>Me puse muy nervioso y dude en hacerlo, pero Ignacio ya ten&iacute;a los pantalones abaj&oacute;. Ivan no tardo en seguirlo as&iacute; que no tuve m&aacute;s remedio que tragarme mi verg&uuml;enza y hacer lo que me ordeno.<\/p>\n<p>Todos bajamos la mirada por instinto. Los penes de Ivan e Ignacio eran grandes, no estaban del todo erecto y ya median como 17 cent&iacute;metros. Mi pene era un pobre chiste comparado con el de ellos.<\/p>\n<p>Emilia se ech&oacute; a re&iacute;r mientras me agarraba la verga sin tener ninguna gentileza.<\/p>\n<p>&mdash;Definitivamente soy mucha mujer para ti &mdash;dijo riendo&mdash;, pero tus amigos, &mdash;Estir&oacute; los brazos acariciando las vergas de mis compa&ntilde;eros que ya empezaron a endurecerse&mdash;, con estos tremendos rifles tal vez si sean capaces de rellenarme de plomo.<\/p>\n<p>&mdash;Se lo dije perra &mdash;hablo Ignacio con orgullo y se gan&oacute; una potente cachetada.<\/p>\n<p>&mdash;Que insolente eres &mdash;le dijo Emilia&mdash;, pero dotado. Les propongo un trato, chicos. Le dar&eacute; mi culo a cada uno de ustedes para que lo disfruten pero antes tienes que hacer algo para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Una mamada de co&ntilde;o? &mdash;le pregunt&oacute; Ivan.<\/p>\n<p>&mdash;Casi. &mdash;me mir&oacute; con malicia y mi pene se ruboriz&oacute;&mdash;. Quiero que t&uacute; se la mames a ellos y ustedes se dejen mamar por el gordito.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? No&hellip;no hare eso.<\/p>\n<p>&mdash;Es la &uacute;nica manera si quieren tener mi culo. &mdash;Dicho eso se dio la vuelta y regres&oacute; a su silla.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hare.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute;. &mdash;Ignacio puso su mano en mi hombro, apret&aacute;ndome con fuerza. Ivan lo imit&oacute;. &mdash;Piensa en el premio. Nos chingaremos el culo de esa puta entre los tres. Este ser&aacute; nuestro secreto. As&iacute; que arrod&iacute;llate y chupamos la verga.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es algo enfermo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute; &mdash;dijo Ivan&mdash;, pero como dijo Ignacio, piensa en el jodido premio. Nadie se enterara de esto.<\/p>\n<p>Ve&iacute;a en sus ojos que no saldr&iacute;a de esta. Para que sus vergas entren en el culo de la maestre primero deben de entrar en mi boca. Me resign&eacute;, trague saliva y me arrodill&eacute; en el c&eacute;sped de la cancha.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos chicos, imag&iacute;nense que es una puta barata! &mdash;exclam&oacute; Emilia desde su asiento&mdash;. &iexcl;Y t&uacute;, gordito, agarra esas vergas, sac&uacute;delas y despu&eacute;s te las metes en tu boca! Lamelas como si fueran una paleta.<\/p>\n<p>&mdash;Ya o&iacute;ste &mdash;me dijo Ignacio&mdash;, hazlo r&aacute;pido, panz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Apres&uacute;rale, wey &mdash;me dijo Ivan.<\/p>\n<p>Ignacio e Ivan eran dos j&oacute;venes delgados pero con mejor forma que yo. Extra&ntilde;amente sus penes ya estaban casi erectos, el m&iacute;o tambi&eacute;n lo estaba y desprend&iacute;an un hedor entre orina y sudor. Sujete aquellos pedazos de carne que no cab&iacute;an en mis manos y empec&eacute; a jal&aacute;rselas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mas r&aacute;pido! &mdash;exigi&oacute; Emilia. Me fije que ella ten&iacute;a su mano metida en su pantal&oacute;n. Se estaba masturbando viendo como yo masturbaba a mis compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>Ellos acercaron sus penes a mi cara, restregando su viscoso glande por mis cachetes, mi frente, mis orejas, mis ojos y mis labios. Ten&iacute;a una leve y caliente capa de pre-semen en mi rostro. Abr&iacute; un poco los labios y la verga de Ivan se deslizo hasta mi boca. Me acorde de lo que dijo Emilia y empec&eacute; a lamerlo como si fuera una paleta. No s&eacute; si lo hac&iacute;a realmente bien pero Ivan estaba gimiendo de placer ante mi lengua. Ignacio empujaba su vergota en mis labios, tuve que abrir m&aacute;s la boca para que su verga tambi&eacute;n entrara.<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo, tiene nuestras vergas en su boca &mdash;dijo Ivan. Yo tampoco lo cre&iacute;a, ten&iacute;a dos vergas en mi boca y mi lengua las lamia al mismo tiempo. Su extra&ntilde;o sabor me resultaba delicioso. Mi madre estar&iacute;a orgullosa de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Acar&iacute;ciale los huevos a tus amigos &mdash;me orden&oacute; Emilia que continuaba dedeandose ante el show que le estamos montando.<\/p>\n<p>Estaba arrodillado con dos vergas en mi boca mientras que mis manos jugaban con los grandes y peludos huevos de Ignacio e Ivan.<\/p>\n<p>Ignacio empujo a Ivan para que se alejara y despu&eacute;s sujeto mi cabeza. Ya sab&iacute;a lo que ven&iacute;a a continuaci&oacute;n. No s&eacute; c&oacute;mo lo hice pero a la fuerza me tragu&eacute; toda la verga de Ignacio mientras que sus huevos chocaban contra mi barbilla. Me estuvo follando la boca por casi tres minutos hasta que las arcadas y las n&aacute;useas me obligaron a sacarme esa vergota de mi boca para recuperar el aliento y escupir el semen que no me hab&iacute;a tragado. Pero mi momento de recuperaci&oacute;n no duro casi nada, Ivan meti&oacute; sus huevos a mi boca y recargo su verga sobre mi cara.<\/p>\n<p>Sin que me dijeran nada empec&eacute; a chupar y lamer esos huevos peludos mientras restregaba su vergota por toda mi cara. Poco minutos despu&eacute;s Ivan tambi&eacute;n me estaba follando la boca mientras que yo masturbaba a Ignacio que no paraba de escupirme a la cara. Me sent&iacute;a como toda una puta de verdad, al tal punto que tome la iniciativa y empec&eacute; a hacerles garganta profunda a los dos. Un minuto chupaba una verga y al siguiente chupaba la otra. De nuevo me metieron ambas a la vez y me tapaban la nariz para asfixiarme con sus vergotas.<\/p>\n<p>Me dejaron libre para que pudiera respirar, toser y escupir, pero cuando alce la mirada vi como intensas gotas de semen ca&iacute;a sobre mi cara. Los cabrones se vinieron sobre m&iacute;, ba&ntilde;&aacute;ndome de leche. Y como si fuera una puta sedienta abr&iacute; la boca para tragarme su leche.<\/p>\n<p>Cuando vaciaron sus bolas en mi voltearon sonrientes hacia la maestre pero ella se hab&iacute;a ido.<\/p>\n<p>Se enfadaron mucho, en especial Ignacio. Yo me quede callado mientras me limpiaba el semen de mi cara con mi propia playera. Ivan me ayudo a levantarme y mientras nos sub&iacute;amos los pantalones nos prometimos que nunca contar&iacute;amos lo que paso. Pero por desgracia o tal vez suerte para m&iacute; se volvi&oacute; a repetir, pero eso es otra historia.<\/p>\n<p>Regresamos con el grupo y nos fuimos a nuestras casas, algo decepcionados y algo felices. Por al menos ellos lograron vaciar sus huevos. Yo segu&iacute;a con la verga dura y tuve que hacerme una extensa paja para bajarme la calentura, pero primero me lave bien la boca y me duche por una hora.<\/p>\n<p>Cuando volvimos el s&aacute;bado siguiente nos enteramos que la comandante Emilia Zoto la hab&iacute;an transferido a otro estado y nunca la volvimos a ver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En mi pa&iacute;s el servicio militar es obligatorio para los j&oacute;venes que han cumplido los dieciocho a&ntilde;os. Yo, junto a otros trecientos hombres, marchamos debajo del sol por cada s&aacute;bado del a&ntilde;o. Lo &uacute;nico bueno del servicio, y el &uacute;nico motivo que nos alentaba ir, era nuestra seria y dura maestre, Emilia Zoto. 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