{"id":21301,"date":"2019-07-20T22:00:00","date_gmt":"2019-07-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-20T22:00:00","modified_gmt":"2019-07-20T22:00:00","slug":"21301-lucia-cap-iii-un-inesperado-sacrificio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/21301-lucia-cap-iii-un-inesperado-sacrificio\/","title":{"rendered":"Luc\u00eda (Cap. III): Un inesperado sacrificio"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21301\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>As&iacute; fue como lo que pudo ser un fin de semana de puro sexo con la hermosa Luc&iacute;a, termin&oacute; convirti&eacute;ndose en una de mis peores pesadillas. Recuerdo ir sentado en la parte posterior de una patrulla, con las manos esposadas y con un polic&iacute;a custodi&aacute;ndome a cada lado. Recuerdo haber llegado al ministerio p&uacute;blico, donde me encerraron en &ldquo;los separos&rdquo;, esa especie de pecera deprimente a donde van a parar los infelices que son arrestados y que sirve de antesala a la prisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Un rato despu&eacute;s de que me revisara un m&eacute;dico legista, me hicieron pasar al escritorio de un sujeto con pinta de borracho trasnochado, un agente del ministerio p&uacute;blico, quien sentado detr&aacute;s de una vieja computadora, tom&oacute; mi declaraci&oacute;n. Luego, me permitieron hacer una llamada telef&oacute;nica. Pero habi&eacute;ndome despojado de mi celular (de hecho, al meterme en los separos me obligaron a quitarme hasta las agujetas), no fui capaz de recordar otro n&uacute;mero que no fuera el de Jennifer, mi ex esposa, quien contest&oacute; luego de unos segundos, a pesar de no reconocer el n&uacute;mero que apareci&oacute; en la pantalla de su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Escuchar la voz de Jennifer ayud&oacute; a que me calmara, sobre todo porque si alguien pod&iacute;a ayudarme era precisamente ella. Nos segu&iacute;amos llevando muy bien aun despu&eacute;s de haber pasado un a&ntilde;o desde nuestro divorcio, aunque en cuanto mi ex mujer supo mi situaci&oacute;n, se volc&oacute; en airados reclamos contra m&iacute;. Logr&eacute; explicarle m&aacute;s o menos lo que hab&iacute;a pasado, que esa ma&ntilde;ana, al llegar a la oficina, me hab&iacute;a encontrado con que alguien hab&iacute;a asesinado a Filem&oacute;n, el guardia en turno del edificio de oficinas donde yo trabajaba. Que no entend&iacute;a por qu&eacute; la polic&iacute;a me hab&iacute;a detenido, ni mucho menos por qu&eacute; me consideraban sospechoso. En fin, le dije todo, pero omitiendo que hab&iacute;a pasado las dos &uacute;ltimas noches disfrutando de cogerme a Luc&iacute;a, la mujer m&aacute;s atractiva de la oficina y que por eso me hab&iacute;a ausentado en la casa que Jennifer y yo todav&iacute;a compart&iacute;amos tras nuestro divorcio. No s&eacute; bien porqu&eacute;, pero por un momento sent&iacute; como si a&uacute;n estuvi&eacute;semos casados y el hecho de haber estado con mi hermosa compa&ntilde;era de trabajo, follando con ella como dos adolescentes en celo, fuese una traici&oacute;n hacia Jennifer.<\/p>\n<p>Mi ex mujer es abogada (aunque dej&oacute; de ejercer activamente para dedicarse a impartir clases de derecho hac&iacute;a menos de un a&ntilde;o). La conoc&iacute; y nos hicimos novios en el tiempo en que &iacute;bamos en la universidad (yo estudiaba administraci&oacute;n de empresas, ella leyes) Jenny hac&iacute;a su servicio social, precisamente en la alcald&iacute;a a la que me hab&iacute;an llevado detenido, las mismas instalaciones en donde ella hab&iacute;a trabajado durante varias administraciones.<\/p>\n<p>Bueno, pues ah&iacute; estaba yo, un matrimonio y un divorcio despu&eacute;s, habl&aacute;ndole por tel&eacute;fono a Jennifer, para pedirle que acudiera en mi ayuda &ndash;Te lo juro, Jenny &iexcl;Soy inocente! Yo no lo mat&eacute;&hellip; T&uacute; me conoces. Jam&aacute;s har&iacute;a algo as&iacute;- Recuerdo haberle dicho, al borde del llanto.<\/p>\n<p>Ella, con esa autosuficiencia de la que siempre hizo gala cuando de cuestiones profesionales se trataba, me dijo: -No te preocupes. Voy para all&aacute;- Colg&oacute; el tel&eacute;fono y por alguna raz&oacute;n, en aqu&eacute;l momento present&iacute; que todo estar&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a poco m&aacute;s de 17 a&ntilde;os que Jennifer y yo nos hab&iacute;amos conocido. Nos casamos hac&iacute;a 16 y nos divorciamos cuando nuestro &uacute;nico hijo reci&eacute;n terminaba la secundaria, con 15 a&ntilde;os de edad.<\/p>\n<p>Recuerdo que aquella lejana noche de fiesta, al principio de mi segunda d&eacute;cada de vida, vi llegar a Jennifer y me enamor&eacute; inmediatamente de ella, de su frondoso cuerpo de pechos bien dados y de su pose de mujer &ldquo;de mundo&rdquo;, siempre vistiendo formal, con su cabello casta&ntilde;o atado o trenzado de formas a veces caprichosas. Esa era mi chica, una joven muy linda, de 22 a&ntilde;os, de carita redonda, nariz fina y una mirada traviesa en esos ojos verdes que uno no pod&iacute;a dejar de mirar. Jennifer es bajita (tiene 1.58 de estatura) y desde que recuerdo, estaba algo obsesionada con su peso, as&iacute; que aunque se cuidaba mucho, no pod&iacute;a evitar tener unos kilos de m&aacute;s, lo que en realidad, m&aacute;s que ser un problema est&eacute;tico, realzaba el volumen de su delantera y el ancho de su cadera, de modo que uno jam&aacute;s se fijaba en otra cosa que no fueran sus prominentes curvas &ndash;Si engordo, voy a parecer un enano- Sol&iacute;a decir ella cuando la invitaba a cenar y dejaba a medias lo que hab&iacute;a ordenado. Lo cierto es que no hac&iacute;a falta que Jennifer tomara tantas precauciones respecto a su dieta, porque era due&ntilde;a de un cuerpecito que hac&iacute;a fantasear a cualquiera.<\/p>\n<p>Por su cara bonita, el llamativo color de sus ojos y sobre todo, por la hipn&oacute;tica voluptuosidad de sus pechos, hab&iacute;a varios hombres interesados en Jennifer. Siempre los hubo, aun despu&eacute;s de que se casara conmigo. Cuesti&oacute;n de la que invariablemente, me ten&iacute;a bien enterado, pues durante nuestros pleitos de casados, Jennifer sol&iacute;a contarme de los tipos que &ldquo;le echaban los perros&rdquo;, (supongo que eso le alimentaba el ego de alg&uacute;n modo) aunque ya cuando las cosas se calmaban me juraba que jam&aacute;s correspondi&oacute; las pretensiones de alguno, incluyendo a su jefe, un hombre que incluso lleg&oacute; a hacerme comentarios de cu&aacute;n guapa le parec&iacute;a Jennifer.<\/p>\n<p>El d&iacute;a de mi detenci&oacute;n, mientras hablaba por tel&eacute;fono con mi ex esposa, me pareci&oacute; ir&oacute;nico encontrarme del lado de los acusados, esperando a que Jennifer me sacara de ah&iacute;. Hab&iacute;a pasado infinidad de tardes en mi juventud, matando el tiempo mientras esperaba a que Jenny concluyera la jornada de su servicio para llevarla al cine, o a alg&uacute;n hotel cuando &eacute;ramos novios. Sol&iacute;a pasearme por los pasillos del ministerio p&uacute;blico, mirando con algo de morbo la angustia, el hartazgo y la furia de quienes terminaban, por un motivo u otro, vi&eacute;ndose en la necesidad de permanecer ah&iacute;, en donde ahora me hallaba en calidad de presunto homicida.<\/p>\n<p>Jennifer lleg&oacute; al poco rato de nuestra llamada. Desde el interior de la caja de acr&iacute;lico donde me encontraba, la vi pasar, saludando a los conocidos que le quedaban en el &ldquo;MP&rdquo;. Entre ellos, el fulano gordo y desali&ntilde;ado que hab&iacute;a tomado mi declaraci&oacute;n. &ndash;&ldquo;Con raz&oacute;n se me hac&iacute;a conocido ese cabr&oacute;n&rdquo;- Pens&eacute;, cuando vi al tipo levantar sus abundantes carnes del asiento para saludar efusivamente a Jennifer, un momento antes de permitirle acercarse a donde yo estaba.<\/p>\n<p>-Esta vez te pasaste, Manuel- Me dijo mi ex esposa, cuando estuvimos de frente.<\/p>\n<p>-Te juro por nuestro hijo que no tengo nada qu&eacute; ver en esto- Le asegur&eacute;. &ndash;Anoche Filem&oacute;n estaba como sin nada. Vivito y coleando- Dije, peg&aacute;ndome lo m&aacute;s que pude a la divisi&oacute;n pl&aacute;stica que me separaba de Jennifer. &ndash;Hoy que pas&eacute; a la oficina, me encontr&eacute; con que alg&uacute;n hijo de puta hab&iacute;a matado al buen Fili- Le dije, repitiendo esa parte de mi relato que le hab&iacute;a contado por tel&eacute;fono minutos antes.<\/p>\n<p>-&iquest;Y se puede saber qu&eacute; chingados hac&iacute;as en tu trabajo un s&aacute;bado en la ma&ntilde;ana?- Quiso saber ella, denotando que m&aacute;s que inter&eacute;s profesional por mi caso, hab&iacute;a un dejo de celos en su pregunta.<\/p>\n<p>-Sal&iacute; con alguien- Le confes&eacute;, provocando que Jennifer sonriera con iron&iacute;a, llev&aacute;ndose una mano al pecho, como si la hubiese ofendido. &ndash;Dorm&iacute; con alguien&hellip; Luego&hellip; en la ma&ntilde;ana record&eacute; que hab&iacute;a dejado algo en la oficina&hellip; un&hellip; este&hellip; algo importante- Mi balbuceo se vio interrumpido por Jennifer, que usando el mismo desagradable tono de autoridad maternal con el que sol&iacute;a reprender a nuestro hijo, comenz&oacute; a hablar.<\/p>\n<p>-Esto te pasa por andarte cogiendo a cualquier ramera que te pasa por delante- Not&eacute; que Jennifer disfrutaba al ridiculizarme de tal modo y aunque quise decirle que Luc&iacute;a no era cualquier puta y que desde hac&iacute;a unas horas se hab&iacute;a convertido oficialmente en mi nova, decid&iacute; que lo mejor para m&iacute; ser&iacute;a qu&eacute;dame callado, hasta que mi ex esposa concluyera su serm&oacute;n, o sea unos fastidiosos 5 minutos, en los que aprovech&oacute; para reprocharme cuanto le vino a la mente.<\/p>\n<p>-D&eacute;jame ver qu&eacute; puedo hacer por ti- Dijo finalmente y un momento antes de que por sobre su hombro, observara que el obeso agente del MP se acercaba, con la mirada clavada en el compacto y atractivo culo de mi linda ex mujer, quien hab&iacute;a acudido en mi auxilio vistiendo, contrario a su habitual sobriedad, con un pantal&oacute;n deportivo, que se adher&iacute;a a sus piernas y nalgas de una forma muy sugestiva.<\/p>\n<p>El agente y Jennifer intercambiaron algunas palabras conmigo y un momento despu&eacute;s, se alejaron, charlando como dos viejos amigos que no se encontraban en mucho tiempo. El agente acompa&ntilde;&oacute; a Jennifer a una peque&ntilde;a oficina, al otro lado de donde yo me encontraba, padeciendo uno de los peores trances que he sorteado.<\/p>\n<p>Pasaban los minutos y mi desesperaci&oacute;n iba en aumento. No pod&iacute;a sacarme de la cabeza que alguien hubiese matado a Filem&oacute;n, ni mucho menos pod&iacute;a dejar de hacerme ideas de por qu&eacute; estaba se&ntilde;alado como el responsable de tan deplorable acto. Por momentos llegu&eacute; a pensar que los investigadores hab&iacute;an descubierto el chantaje que Filem&oacute;n pretend&iacute;a hacerme y les hab&iacute;a parecido que aquello era suficiente como para motivarme a terminar con su vida. Temblaba de miedo solo de pensar que alguien hubiera encontrado el celular de Filem&oacute;n, con ese video en donde Luc&iacute;a y yo aparec&iacute;amos cogiendo en la oficina, a cambio del cual, el fallecido guardia de seguridad, me hab&iacute;a pedido que convenciera a Luc&iacute;a de acostarse con &eacute;l.<\/p>\n<p>En mi mente, la voz de Filem&oacute;n, ese viejo cabr&oacute;n que yo cre&iacute;a mi amigo, repet&iacute;a una y otra vez lo &uacute;ltimo que recuerdo haberle escuchado decir &ldquo;&ndash;Yo tambi&eacute;n quisiera recibir unos sentoncitos de Luc&iacute;a, de esos tan ricos que se dio anoche contigo&rdquo;- A mi mente acud&iacute;a el momento en que le hab&iacute;a ofrecido una buena suma a cambio del video, creyendo que as&iacute; desistir&iacute;a de su amenaza de subirlo a internet o de mostr&aacute;rselo a los directivos de la empresa, perjudicando irreversiblemente tanto a Luc&iacute;a como a m&iacute;. Pero lo &uacute;nico que parec&iacute;a interesarle a Filem&oacute;n era pasar un rato con la mujer que ahora era mi novia, con la que yo hab&iacute;a pasado dos noches seguidas, tan deliciosas, que hasta hab&iacute;a logrado olvidarme por completo del asunto del video y el chantaje de Filem&oacute;n, quien como ultim&aacute;tum, me hab&iacute;a dicho que fuera a verlo esa ma&ntilde;ana, antes de que concluyera su turno, para decirle si Luc&iacute;a estaba dispuesta a hacer lo que &eacute;l ped&iacute;a.<\/p>\n<p>Como un animal enjaulado, andaba yo por aquella celda de pl&aacute;stico, apestosa a orines rancios. Guardaba la esperanza de que Jennifer pudiera hacer algo para sacarme cuanto antes, pero hac&iacute;a ya m&aacute;s de una hora que se hab&iacute;a perdido de vista con su amigo, el agente gordo. Empec&eacute; a creer que a pesar de lo bien que hab&iacute;amos llevado el divorcio hasta entonces, Jennifer tuviera ganas de tomar venganza porque yo hubiera comenzado a ver a otra mujer y para ese momento estuviera coludi&eacute;ndose con el agente para asegurarse de que no me dejaran libre. Pero lo peor de aqu&eacute;l encierro era la angustia de no poder hablar con Luc&iacute;a, para explicarle que me hubiera desaparecido de su casa, justo despu&eacute;s de haber pasado con ella una noche incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>Pasar&iacute;a al menos una hora m&aacute;s para que por fin reapareciera Jennifer, quien sin embargo, pas&oacute; de largo y lo suficientemente lejos de m&iacute; como para fingir no escucharme cuando la llam&eacute; desesperadamente. Quise convencerme de que volver&iacute;a a verla dentro de poco. &ndash;&ldquo;&iquest;Y el agente marran&oacute;n?&rdquo;- Me pregunt&eacute;, al ver que Jennifer se dirig&iacute;a a la salida del MP sin la compa&ntilde;&iacute;a de su &ldquo;amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>Luego, vino el cambio de turno en el ministerio p&uacute;blico. A mis compa&ntilde;eros de cautiverio los sustituyeron otros y supuse que el hecho de que no me llevaran al reclusorio todav&iacute;a, era una buena se&ntilde;al. &iexcl;C&oacute;mo me mor&iacute;a de ganas por regresar con Luc&iacute;a y abrazarla!<\/p>\n<p>Me acomod&eacute; sentado en la dura superficie de la banca de concreto que hab&iacute;a en aqu&eacute;l triste lugar. Ten&iacute;a hambre y sue&ntilde;o. El reloj de pared que colgaba al otro lado del recinto, marcaba ya las 4 de la tarde y yo no lograba comprender la extra&ntilde;a actitud de Jennifer al retirarse tan abruptamente y sin darme noticias.<\/p>\n<p>No ser&iacute;a sino hasta unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, que mi ex esposa me hablar&iacute;a de lo que ocurri&oacute; en la oficina donde la vi encerarse con el agente:<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces ese cabr&oacute;n es tu marido?- Le hab&iacute;a preguntado el hombre a Jennifer en cuanto ambos tomaron asiento, ocupando una silla a cada lado del escritorio que hab&iacute;a en el peque&ntilde;o despacho en el que yo los viera entrar aqu&eacute;l d&iacute;a. &ndash;&iexcl;Claro!- Exclam&oacute; el tipo, al recordarme -&iexcl;Pero si es Manolito, tu esposo!- Concluy&oacute; el despreciable sujeto, mientras sus gordas manos buscaban en vano dentro de sus bolsillos algo con qu&eacute; encender un cigarro.<\/p>\n<p>-ERA mi marido- Subray&oacute; Jennifer, tir&aacute;ndole un encendedor al agente. &ndash;Pero eso no quita que le tenga aprecio y que quiera ayudarlo.<\/p>\n<p>-Bueno, veo dif&iacute;cil que puedas ayudarlo- Dijo el hombre, antes de calar profundamente su cigarrillo y de echarse, estirando las piernas y reclinando el respaldo de la silla que le pertenec&iacute;a a su superior, ausente por ser s&aacute;bado. &ndash;Nadie puede ayudarlo. Est&aacute;n por poner el monto de su fianza y d&eacute;jame decirte que tendr&aacute; 7 cifras.<\/p>\n<p>Jennifer solt&oacute; una carcajada, con esa risa melodiosa tan suya. &ndash;No tienen ninguna prueba contra &eacute;l &iquest;Verdad? &iexcl;Vamos! acepta que lo detuvieron solo porque necesitan un chivo expiatorio. Como siempre, no han de tener ni la m&aacute;s pu&ntilde;etera idea de lo que pas&oacute; en realidad- Respondi&oacute; ella, con audacia -&iquest;A qui&eacute;n quieres enga&ntilde;ar, Jorge?<\/p>\n<p>-Mira Jenni, no s&eacute; qu&eacute; te haya contado tu maridito- Jennifer lo interrumpi&oacute; para corregirlo nuevamente. &ndash;Bueno, tu EX marido. No s&eacute; lo que te dijo, pero las c&aacute;maras de seguridad muestran que discuti&oacute; con el guardia justo antes de salir del edificio.<\/p>\n<p>-&iquest;Y&hellip;?- Pregunt&oacute;, Jennifer, rechazando el cigarro que le ofrec&iacute;a su antiguo compa&ntilde;ero de trabajo.<\/p>\n<p>-Que lo siguiente que se observa es que el vigilante sale a la calle detr&aacute;s de tu gal&aacute;n y un minuto despu&eacute;s, el pobre viejo regresa a su puesto con un tajo en la barriga, agarr&aacute;ndose las tripas como puede. Tu ex marido lo cort&oacute; como a una puta res.<\/p>\n<p>Jennifer dio un respingo ante tal descripci&oacute;n, e intentando reponerse pronto, aleg&oacute; que aquello no me implicaba en lo m&aacute;s m&iacute;nimo y adem&aacute;s me conoc&iacute;a lo suficiente como para saber que yo no acostumbraba portar ning&uacute;n tipo de arma y mucho menos, ser&iacute;a capaz de tasajear a un hombre de aqu&eacute;l modo.<\/p>\n<p>-En las c&aacute;maras se ve c&oacute;mo el vigilante trat&oacute; de llamar al 911. Pero qued&oacute; muerto antes de lograrlo. Luego en la ma&ntilde;ana, tu ex marido aparece de nuevo, fingiendo demencia-<\/p>\n<p>-&iquest;Y en todo ese tiempo no hubo nadie que ayudara al pobre hombre?- Quiso saber mi ex mujer.<\/p>\n<p>-No. Tu esposo y una mujer, que sali&oacute; unos minutos antes que &eacute;l fueron los &uacute;ltimos en dejar el edificio.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; hay de la mujer?- Cuestion&oacute; Jenni, imagin&aacute;ndose que seguramente aquella era mi compa&ntilde;era de trabajo, esa con la que le dije que estaba vi&eacute;ndome.<\/p>\n<p>El agente sonri&oacute; antes de responder &ndash;Est&aacute; buen&iacute;sima, la cabrona- Y percibiendo los celos de mi ex esposa, a&ntilde;adi&oacute; con malicia: -&iexcl;No me digas que es la querida de tu esposo! Porque si es as&iacute;, d&eacute;jame decirte que es un cabr&oacute;n con muy buen gusto. Y con m&aacute;s suerte a&uacute;n.<\/p>\n<p>-&iexcl;No es mi esposo! Y no seas pendejo. No estoy celosa- Reclam&oacute; Jennifer, sin poder evitar desviar la mirada. &ndash;Mejor dime con qui&eacute;n debo hablar para que dejes salir a Manuel.<\/p>\n<p>El agente aplast&oacute; el filtro de su cigarro en el cenicero. &ndash;&iquest;Hace cu&aacute;nto que te separaste de &eacute;l?<\/p>\n<p>-Va para un a&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; pena por &eacute;l. Mira que dejarte ir&hellip; Con lo guapa que eres- dijo el agente. &ndash;Tal vez ahora que est&aacute;s soltera, por fin quieras aceptar ir conmigo por un trago.<\/p>\n<p>-Gracias, Jorge. Pero no vine a que me invites a ning&uacute;n lado- Jennifer estaba desesper&aacute;ndose -&iquest;Es que debo llamarle a Arturo para pedirle que me ayude?- Dijo luego, haciendo referencia al alcalde.<\/p>\n<p>-Sabes que siempre te tuve ganas &iquest;Verdad, Jenni?- Expres&oacute; el hombre, como si no hubiese escuchado la pregunta que le hizo ella y mir&aacute;ndole el escote, que sin ser revelador, dejaba adivinar el buen tama&ntilde;o de sus pechos. &ndash;Desde que estabas aqu&iacute; haciendo tu servicio social me gustas. &iquest;Hace cu&aacute;nto? &iquest;Quince a&ntilde;os?<\/p>\n<p>-S&iacute;. Hace quince a&ntilde;os, m&aacute;s o menos- Jennifer comenz&oacute; sentirse inc&oacute;moda al intuir a d&oacute;nde quer&iacute;a llegar su viejo conocido con toda aquella charla. Trag&oacute; saliva y queriendo salir de ah&iacute; cuanto antes, repiti&oacute; que llamar&iacute;a al alcalde de inmediato. &ndash;Sabes que Arturo y yo fuimos buenos amigos- Dijo ella, pas&aacute;ndose discretamente la lengua por sus peque&ntilde;os labios -Seguro que &eacute;l me va a ayudar con esto.<\/p>\n<p>El gordo no estaba seguro de hasta d&oacute;nde hab&iacute;a llegado la &ldquo;amistad&rdquo; entre Jennifer y el alcalde, pues con toda seguridad Arturo hab&iacute;a conseguido cog&eacute;rsela aun siendo una mujer casada. El alcalde era adicto a las mujeres y Jennifer una lindura. Seguro que la ayudar&iacute;a si ella se bajaba las bragas.<\/p>\n<p>&ndash;Mira, como est&aacute;n las cosas, dudo mucho que el alcalde pueda ayudarte. Como est&aacute; en campa&ntilde;a, ya sabr&aacute;s que est&aacute; metido en pedos mucho m&aacute;s importantes que sacar a tu ex de la c&aacute;rcel- Comenz&oacute; a decir el agente, mientras se pon&iacute;a de pie, pesadamente, intentando persuadir a Jennifer de no llamar a su superior.<\/p>\n<p>-No me importa. Voy a llamarle- Dijo, Jennifer, intentando levantarse sin conseguirlo, pues para cuando tom&oacute; su bolso del escritorio, Jorge, el agente, ya se hab&iacute;a colocado a sus espaldas y coloc&aacute;ndole una mano en el hombro la devolvi&oacute; a la silla.<\/p>\n<p>-Sabes que aunque hables con Arturo, &eacute;l no puede hacer nada. Lo sabes muy bien- Dijo el agente, quede pie tras mi ex mujer pod&iacute;a percibir muy bien la l&iacute;nea que se dibujaba entre sus abultados pechos y que se perd&iacute;a en las profundidades de la ce&ntilde;ida blusa que llevaba.<\/p>\n<p>Jennifer cerr&oacute; los ojos para reprimir la desagradable sensaci&oacute;n que le recorri&oacute; el cuerpo cuando sinti&oacute; los regordetes dedos de su viejo compa&ntilde;ero de trabajo acarici&aacute;ndole el cuello &ndash;Mira, Jenny, lo &uacute;nico que puedo hacer es retrasar el traslado de Manuel al reclusorio. Tal vez as&iacute; te de tiempo de hacer algo. Conseguir dinero para la fianza, investigar t&uacute; misma el caso&hellip; Siempre fuiste tan inteligente- Jennifer supo entonces que si quer&iacute;a al menos posponer mi traslado, tendr&iacute;a que darle algo a cambio al agente. Lo supo cuando el hombre coloc&oacute; su otra mano en el hombro de ella, se acerc&oacute; a su o&iacute;do y le susurr&oacute; cu&aacute;nto le gustaban sus tetas.<\/p>\n<p>No s&eacute; si lo que hizo Jennifer a continuaci&oacute;n fue motivado por el hecho de que hasta hac&iacute;a poco, hab&iacute;a estado pensando en recuperar nuestro matrimonio (los dos lo dese&aacute;bamos en realidad, aunque ninguno dec&iacute;a nada por puro orgullo) o si mi ex esposa fue impulsada por la culpa que sent&iacute;a porque, a pesar de su intenci&oacute;n de permanecer a mi lado, hab&iacute;a seguido revolc&aacute;ndose con uno de sus alumnos, sin poder contenerse cada vez que ten&iacute;a delante de ella a ese muchacho, que era pocos a&ntilde;os mayor que nuestro hijo. Pero sin duda lo que debi&oacute; pesar definitivamente en la toma de esa dif&iacute;cil decisi&oacute;n, fue que hac&iacute;a dos d&iacute;as que la prueba de embarazo que se hab&iacute;a hecho, hab&iacute;a dado positivo.<\/p>\n<p>Jennifer separ&oacute; los labios cuando el agente dirigi&oacute; su pulgar a la boquita de ella y comenz&oacute; a chupar cuando &eacute;l se lo orden&oacute;. Luego, la otra mano del hombre explor&oacute; por debajo de la blusa de mi ex esposa. &ndash;Jenni&hellip; Qu&eacute; tetotas tan ricas tienes, mamacita. Pens&eacute; que me iba a morir sin haberlas probado- Dec&iacute;a Jorge, apretando alternativamente los pechos de Jennifer, que segu&iacute;a chupando y lamiendo el dedo que &eacute;l le ofrec&iacute;a.<\/p>\n<p>-Prom&eacute;teme que no se van a llevar a Manuel al reclusorio- Pidi&oacute; ella, mirando de forma suplicante al agente.<\/p>\n<p>-Qu&iacute;tate la blusa- Respondi&oacute; &eacute;l y Jennifer se puso de pie, bajando una manga de su blusa, luego la otra. Deshaci&eacute;ndose de su sost&eacute;n despu&eacute;s.<\/p>\n<p>-Prom&eacute;temelo- Insisti&oacute; Jennifer, deteniendo al obeso hombre en su intento por acercar su boca a los erguidos pezones de ella.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien. Est&aacute; bien. No se lo van a llevar hasta que t&uacute; digas, preciosa- Dijo &eacute;l, sediento ante la visi&oacute;n de las oscuras aureolas de los pezones de Jennifer, que se le ofrec&iacute;an en total desnudez.<\/p>\n<p>El agente se dio gusto entonces, succionando las enormes tetas de Jennifer, al tiempo que la manoseaba por todas partes. Ella solo guardaba silencio y esquivaba cada intento que hac&iacute;a ese hombre ruin por besarla en la boca, hasta que se vio sometida cuando &eacute;l la tom&oacute; del cabello y forz&aacute;ndola a besarlo, le meti&oacute; la lengua en la boca todo lo que quiso.<\/p>\n<p>Jennifer gem&iacute;a de frustraci&oacute;n y dolor al ser sometida. Se encontr&oacute; de repente siendo empinada, con sus deliciosas tetas apret&aacute;ndose contra el escritorio, su pantal&oacute;n deportivo enrollado en sus tobillos y las bragas, tensas, rode&aacute;ndole los carnosos muslos. Jorge estaba por penetrarla y en un desesperado intento por buscar clemencia, Jennifer le confes&oacute; que estaba embarazada.<\/p>\n<p>Jorge larg&oacute; una carcajada -&iexcl;Sab&iacute;a que eras una perra! El hijo no es de Manuel &iquest;Verdad?- Dijo, complacido &ndash;T&uacute; misma me dijiste que hace un a&ntilde;o que no duermen juntos.<\/p>\n<p>-Adivinaste &iexcl;Eres un puto genio!- Dijo Jennifer, con su tono insolente, sin estar muy segura de haber conseguido el efecto que quer&iacute;a al confesar su estado.<\/p>\n<p>-Pues mejor para m&iacute; si est&aacute;s pre&ntilde;ada. As&iacute; te puedo coger sin preocuparme porque te embaraces.<\/p>\n<p>Jorge forz&oacute; la ropa interior de Jennifer, que dej&oacute; de sujetar sus pantis cuando el agente le dijo que si no se dejaba coger, me trasladar&iacute;an ya mismo al reclusorio.<\/p>\n<p>Gruesas l&aacute;grimas surcaban las tersas mejillas de Jennifer mientras desde atr&aacute;s, Jorge acribillaba su vagina. El hombre no dejaba de tocarle los pechos mientras le daba una furiosa cogida, repiti&eacute;ndole una y otra vez cu&aacute;nto hab&iacute;a deseado tenerla as&iacute; &ndash;Siempre quise que fueras mi puta- Dec&iacute;a el gordo agente, entre los jadeos que le provocaba la actividad &ndash;Jenni&hellip; Jenni&hellip; Qu&eacute; rico aprietas, chiquita. Se v&eacute; que te encanta que te cojan duro- bramaba el hombre, ensartando su verga en el estrecho co&ntilde;ito de Jennifer -Se ve que te encanta la verga.<\/p>\n<p>Jennifer no respond&iacute;a, tan solo sollozaba, soportando las ganas cada vez m&aacute;s fuertes que ten&iacute;a de gritar, pues lo que Jorge le hac&iacute;a, le estaba doliendo much&iacute;simo, peo no quer&iacute;a darle el gusto a ese cabr&oacute;n de saber que la estaba partiendo por la mitad.<\/p>\n<p>Jorge no aguanto mucho m&aacute;s. El co&ntilde;ito de Jennifer era demasiado apretado y la excitaci&oacute;n que le produc&iacute;a tener en sus manos las jugosas tetas de aquella chica que hab&iacute;a deseado durante a&ntilde;os, teni&eacute;ndola por fin ah&iacute;, con el culito al aire y las manos contra el escritorio, como siempre la so&ntilde;&oacute;, fue suficiente para hacerlo eyacular, profiriendo innumerables blasfemias y d&aacute;ndole de nalgadas a su &ldquo;perra&rdquo;, como llam&oacute; a Jennifer hasta quedarse sin voz, ante la abundante salida de leche que brot&oacute; de su verga dentro de mi ex mujer, siendo tan copiosa la cantidad, que el semen acab&oacute; por escurrir por los robustos muslos de ella.<\/p>\n<p>El sacrificio de Jennifer sirvi&oacute; para postergar mi salida rumbo al reclusorio, el tiempo suficiente como para que adem&aacute;s, la propia Jennifer convenciera a Jorge de mover sus contactos en la polic&iacute;a y propiciar una exhaustiva b&uacute;squeda del verdadero responsable del homicidio de Filem&oacute;n.<\/p>\n<p>Un fuerte cerco policiaco se despleg&oacute; en la zona donde se ubican las oficinas de mi trabajo. La noche de ese mismo s&aacute;bado, un mocoso de 18 a&ntilde;os intent&oacute; robar a un hombre que sal&iacute;a de un cajero autom&aacute;tico. Fue a ese ladr&oacute;n a quien le encontraron en su morral, la cartera del fallecido Filem&oacute;n. En su confesi&oacute;n, el recurrente asaltante con un largo historial, dijo que durante su intento de robo al guardia de seguridad, Filem&oacute;n se hab&iacute;a defendido con una &ldquo;pistola de toques&rdquo; y que &eacute;l tuvo que apu&ntilde;alarlo, alegando defensa propia. Cuando me mostraron la transcripci&oacute;n de la declaraci&oacute;n del muchacho, qued&eacute; perplejo al no encontrar palabra alguna respecto al celular de Filem&oacute;n.<\/p>\n<p>Tan pronto sal&iacute; del ministerio p&uacute;blico, me dirig&iacute; a la casa de Luc&iacute;a. Deb&iacute;an ser las 7 de la ma&ntilde;ana cuando llegu&eacute; y hab&iacute;a luz suficiente como para ver la bella cara de mi novia cuando me encontr&oacute; delante de su puerta, hecho un rastrojo pestilente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>As&iacute; fue como lo que pudo ser un fin de semana de puro sexo con la hermosa Luc&iacute;a, termin&oacute; convirti&eacute;ndose en una de mis peores pesadillas. Recuerdo ir sentado en la parte posterior de una patrulla, con las manos esposadas y con un polic&iacute;a custodi&aacute;ndome a cada lado. 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