{"id":21366,"date":"2019-07-30T05:33:11","date_gmt":"2019-07-30T05:33:11","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-07-30T05:33:11","modified_gmt":"2019-07-30T05:33:11","slug":"el-inesperado-reencuentro-con-mi-tia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-inesperado-reencuentro-con-mi-tia\/","title":{"rendered":"El inesperado reencuentro con mi t\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21366\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esto fue hace mucho tiempo, pero no me lo voy a olvidar nunca, lo tengo grabado en mi cuerpo, como si hubiese pasado ayer. Y ahora, estando casado, con dos hijos, no pasa un solo d&iacute;a, sin que, al menos durante unos segundos, recuerde las tardes de pasi&oacute;n que viv&iacute; con t&iacute;a Mariela, en aquella habitaci&oacute;n peque&ntilde;a y penumbrosa. Y cuando aquellos recuerdos me acosan por las noches, mi esposa se ve asombrada al encontrarme m&aacute;s tieso y salvaje que en otros encuentros amorosos.<\/p>\n<p>Hoy, quiz&aacute; por miedo a que el tiempo disfrace los hechos, decid&iacute; plasmar fielmente toda esta historia, confiando en que mi imaginaci&oacute;n todav&iacute;a no se haya corrompido por el paso del tiempo.<\/p>\n<p>Yo ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os &mdash; Ahora tengo treinta &mdash; y hab&iacute;a salido de mi trabajo en el call center. Acababa de cobrar mi sueldo, y ten&iacute;a todos los billetes en un fajo, adentro de la mochila. No ganaba mucho, pero todav&iacute;a viv&iacute;a con mis padres, as&iacute; que todo mi sueldo lo gastaba en ropa, y me permit&iacute;a algunos que otros gustos. Por supuesto que, cada tanto, colaboraba con los gastos en casa, para no sentirme un par&aacute;sito, pero eso no viene al caso.<\/p>\n<p>Uno de los lujos que me permit&iacute;a, era irme de putas, de vez en cuando. No es algo que me enorgullezca, pero tampoco me averg&uuml;enza. Siempre me cost&oacute; relacionarme con el sexo opuesto, as&iacute; que las prostitutas me ayudaron a ganar experiencia para que, cuando por fin conquistara a una chica que me gustara, no me comportara torpemente. La verdad que dio resultado, si no, habr&iacute;a que preguntarle a mi mujer. En fin, aquella tarde, con el mont&oacute;n de billetes en mi poder, y unas cuantas horas de sobra, me qued&eacute; paseando por el microcentro. Si bien hasta el momento solo hab&iacute;a conocido dos o tres prost&iacute;bulos, me constaba que era el mejor lugar para encontrar mujeres. Eso s&iacute;, era bastante caro, y no me pod&iacute;a permitir esas salidas todos los meses. Pero hace un tiempo ven&iacute;a ahorrando, y en casa me esperaba otro fajo de billetes, por lo que, por esa vez, me pod&iacute;a permitir saborear una buena escort. Solo bast&oacute; con caminar un poco y ya encontr&eacute; un tel&eacute;fono p&uacute;blico con un mont&oacute;n de peque&ntilde;os volantes, en los cuales estaba impresa la imagen de una hembra desnuda, y debajo, un n&uacute;mero de tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; varios de esos volantes, mirando a todos lados, con temor a encontrarme a alg&uacute;n conocido que descubra mi debilidad por las putas. En esos momentos el coraz&oacute;n me lat&iacute;a fuerte, y eso me encantaba, porque era como la fase inicial de un ritual que culminar&iacute;a en una agradable eyaculaci&oacute;n. Luego me fui a la plaza a sentarme tranquilo. Le&iacute; con deleite los papelitos, luego los orden&eacute; uno detr&aacute;s de otro, dejando al final el que me parec&iacute;a m&aacute;s prometedor. Comenc&eacute; a llamar a esos lugares, usando mi celular, que, seg&uacute;n recuerdo, era de esos que parec&iacute;an un peque&ntilde;o ladrillo gris &mdash;&iexcl;ay cu&aacute;ntos recuerdos! &mdash; a medida que colgaba, anotaba detr&aacute;s del volante las tarifas, y alguna caracter&iacute;stica que me gustaba o me desagradaba del lugar. Por lo general, descartaba aquellos puter&iacute;os que eran &ldquo;tipo bar&rdquo;, y me decantaba por los &ldquo;privados&rdquo; por considerarlos m&aacute;s discretos. Esa tarde tambi&eacute;n descart&eacute; los que eran sospechosamente baratos, ya que sab&iacute;a que en esos sitios las chicas no eran las m&aacute;s j&oacute;venes y bellas que hab&iacute;a en el rubro. Mi lema era que, si hab&iacute;a que pagar por sexo, hab&iacute;a que elegir lo mejor. Para estar con una chica com&uacute;n, siempre podr&iacute;a levantarme alguna en un boliche. Otra cosa importante era el servicio. Hab&iacute;a sitios que solo ofrec&iacute;an el prebucal vaginal, otros prebucal sin globito &mdash; sin preservativo &mdash; y vaginal. Estos &uacute;ltimos eran mis preferidos, porque no hab&iacute;a comparaci&oacute;n entre una mamada sin preservativo, que una teniendo uno puesto. De todas formas, lo que m&aacute;s me gustaba era que me la chupen hasta el final, pero muy pocas putas hac&iacute;an eso, y adem&aacute;s, hab&iacute;a que pagar extra. En fin, una vez que analic&eacute; todas estas variables, s&oacute;lo me qued&oacute; un volante en la mano, el cual de hecho era el que hab&iacute;a dejado detr&aacute;s de todos &mdash; Vaya intuici&oacute;n la m&iacute;a. &mdash; Llam&eacute; de nuevo y pregunt&eacute; cuantas chicas hab&iacute;a disponible. Me contestaron que cinco, y ah&iacute; me termin&eacute; de decidir. La segunda etapa del ritual &mdash; los llamados &mdash; hab&iacute;a terminado, y ahora iba a comenzar la tercera: Elegir a la chica.<\/p>\n<p>El lugar en cuesti&oacute;n estaba a tres cuadras de la plaza. Camin&eacute;, ya sin nervios, pero con mucha ansiedad. El s&oacute;lo hecho de poder elegir a una chica, como quien elige de un men&uacute;, me hac&iacute;a agua la boca. Llegu&eacute; al edificio. Como todos los del centro, era inmenso, y por ende pod&iacute;a estar tranquilo de que nadie sospeche que me iba de putas, habiendo tantos otros departamentos &mdash; Qu&eacute; paranoia la m&iacute;a &mdash;. Sub&iacute; por el ascensor y cuando llegu&eacute; al piso, una puerta se abri&oacute; y alguien me hizo se&ntilde;as indic&aacute;ndome que esa era la entrada.<\/p>\n<p>No me sorprendi&oacute; encontrarme en un departamento cubierto en semipenumbra. Con las persianas bajas, con m&aacute;s cortinas de las que se encuentran en un hogar, y con luces mortecinas que convert&iacute;an todo en un misterio. La chica que me hab&iacute;a abierto la puerta era joven, y bastante linda, pero yo sab&iacute;a que no era una de las putas, pues iba ataviada con demasiada ropa. Me invit&oacute; a sentarme en un sof&aacute;, y yo me alegr&eacute; al notar que no hab&iacute;a ning&uacute;n otro tipo en las mimas andadas que yo. Discreci&oacute;n absoluta.<\/p>\n<p>&mdash; Te explico, el servicio es prebucal sin globito y vaginal. &mdash; Comenz&oacute; a explicar la chica &mdash;Si quer&eacute;s algo m&aacute;s completo arregl&aacute;s directamente con las chicas. La tarifa es doscientos pesos la media hora y trescientos la hora.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, no te preocupes, yo llam&eacute; reci&eacute;n, as&iacute; que ya lo sab&iacute;a. &mdash; le dije.<\/p>\n<p>Cabe aclarar que, en esos tiempos, si mal no recuerdo, yo ganaba aproximadamente cuatrocientos pesos semanales, por lo que la tarifa era muy alta. Por otra parte, la poca diferencia entre pasar media hora o una hora, era normal.<\/p>\n<p>&mdash; cuando quieras presentame a las chicas. &mdash; agregu&eacute;.<\/p>\n<p>La recepcionista atraves&oacute; una cortina y al rato escuch&eacute; los taconazos sobre la cer&aacute;mica. Se me aceler&oacute; el coraz&oacute;n de nuevo, como siempre suced&iacute;a en esos momentos. Me sent&iacute;a con un poder que no experimentaba en otras circunstancias de la vida. La primera puta cruz&oacute; la cortina y fue a mi encuentro. Me par&eacute; para saludarla y me dio un t&iacute;mido beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&mdash; Lorelei. &mdash; me dijo.<\/p>\n<p>Era encantadora. Peque&ntilde;a, de piel blanca, y ojos marrones grandes. Era tan joven como yo, o quiz&aacute; m&aacute;s. Y tambi&eacute;n estaba igual de nerviosa. Se notaba que hace muy poco empez&oacute; a trabajar en este rubro.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; linda sos. &mdash; le dije. La agarr&eacute; de la cintura. Vest&iacute;a un top banco y una minifalda de leopardo, muy ce&ntilde;ida, que la convert&iacute;a en un demonio. Me volvi&oacute; loco su carita inocente y su cuerpo de vedette. Ten&iacute;a el pelo hasta el hombro, y un flequillo que le daba cierto aire infantil. En ese momento me di cuenta de que la tarifa, si bien representaba mucho dinero, no era cara en absoluto, sino todo lo contrario. Acarici&eacute; su cuerpo, sabiendo que estaba haciendo algo incorrecto, pues no ten&iacute;a derecho a tocarla hasta que pague, pero solo despu&eacute;s de que me deleit&eacute; un rato con sus nalgas se zaf&oacute; de m&iacute;, y se perdi&oacute; en la oscuridad.<\/p>\n<p>Luego cayeron las otras chicas. En ese momento pens&eacute; que era una p&eacute;rdida de tiempo, ya que pr&aacute;cticamente me hab&iacute;a enamorado de Lorelei. Pero quienes tuvieron la suerte de frecuentar estos lugares vips, sabr&aacute;n que la elecci&oacute;n no suele ser tan simple, pues todas las chicas son dolorosamente bellas.<\/p>\n<p>La segunda chica era una hembra m&aacute;s madura. Ten&iacute;a un cuerpo de infarto, y una mirada penetrante de ojos verdes. Vest&iacute;a una minifalda y corpi&ntilde;o negro, con transparencias, y una hermosa media negra que le llegaba hasta las rodillas resaltaba la piel que estaba desnuda. La tira del portaligas y los bordes de la pollerita y el corpi&ntilde;o eran rosados. Una combinaci&oacute;n de colores exquisita, sin dudas.<\/p>\n<p>&mdash; Brenda. &mdash; me dijo la zorrita, y me estamp&oacute; un beso en los labios.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil se estaba poniendo la cosa! La actitud de esta era totalmente opuesta a la anterior, t&iacute;mida, y aparentemente sumisa. Sin embargo, ambas eran igual de apetecibles.<\/p>\n<p>Luego vino una negrita ecuatoriana. Con unos kilitos de m&aacute;s, pero con un cuerpo despampanante. Era la &uacute;nica que iba vestida, y su pantal&oacute;n de jean parec&iacute;a apenas poder contener semejante orto. Ten&iacute;a una risa de dientes blancos, perfectos, que resaltaban maravillosamente en medio de su piel oscura. Y su actitud relajada y su simpat&iacute;a natural me inclinaban a pensar que iba a ser f&aacute;cil convencerla de hacer servicios extras. Adem&aacute;s, nunca hab&iacute;a estado con una negra. Otro punto a favor para la ecuatoriana.<\/p>\n<p>Si faltaba algo para enloquecerme por la indecisi&oacute;n, era una mu&ntilde;equita rubia, vestida en un babydoll blanco, transparente. Ten&iacute;a cuerpo de modelo. Es decir, no era tan voluptuosa como sus compa&ntilde;eras, pero no dejaba de ser sumamente sensual. Su piel blanca estaba bronceada, y sus ojos celestes brillaban en medio de un rostro de belleza singular. Parec&iacute;a sueca, pero cuando me salud&oacute; y me dijo que se llamaba Camila, su acento de Palermo sali&oacute; a la luz. No era com&uacute;n encontrar chicas con rostros tan inusitadamente bellos en los prost&iacute;bulos. Era un rostro m&aacute;s para la televisi&oacute;n que para cualquier otro lugar. Adem&aacute;s, me intrigaba saber c&oacute;mo una chica que parec&iacute;a pertenecer a una familia acomodada estaba trabajando ah&iacute;. El morbo me carcom&iacute;a por dentro.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a motivos de sobra para elegir a cualquiera de las cuatro. Me result&oacute; tan compleja aquella decisi&oacute;n que incluso pens&eacute; en pasar con dos chicas, media hora cada una. Me costar&iacute;a m&aacute;s caro, y si a eso le sumaba alguna propina por un servicio especial, podr&iacute;a llegar a gastar casi la mitad de mi sueldo en una hora. Pero bien lo valdr&iacute;a. Ahora bien, elegir a dos no era mucho m&aacute;s f&aacute;cil que elegir a una. Se me ocurri&oacute; elegir a Lorelei, la m&aacute;s joven y t&iacute;mida. Ser&iacute;a interesante ser part&iacute;cipe de sus primeros pasos en la prostituci&oacute;n. Incluso hasta podr&iacute;a ense&ntilde;arle algunas cosas a esa peque&ntilde;a putita. Pero &iquest;con qu&eacute; combinar&iacute;a ese manjar? &iquest;Qui&eacute;n ser&iacute;a mi segundo plato? La &uacute;ltima chica era muy tentadora. Parec&iacute;a la t&iacute;pica mujer que miraba a los de mi clase por encima del hombro. Ser&iacute;a espectacular tenerla a mi servicio por media hora. Una especie de revancha de la clase proletaria. Pero luego pens&eacute; &iquest;No ser&iacute;a mejor combinar a Lorelei con alguien muy diferente a ella? Por ejemplo, la negrita, o la puta de ojos verdes, m&aacute;s madura y descarada. Comenc&eacute; a sentirme realmente inc&oacute;modo por no poder definirme. Ahora, vi&eacute;ndolo a la distancia me doy cuenta de lo f&aacute;cil que era la vida en esos tiempos, ya que mi mayor estr&eacute;s consist&iacute;a en elegir a qu&eacute; puta hermosa me iba a coger.<\/p>\n<p>Pero todas esas cavilaciones fueron en vano, porque todav&iacute;a faltaba la quinta mujer.<\/p>\n<p>Esta chica apareci&oacute; como un fantasma. Sus pasos fueron imperceptibles y me agarr&oacute; distra&iacute;do meditando sobre sus compa&ntilde;eras. Escuch&eacute; su voz, cuando me salud&oacute;, y levant&eacute; la mirada, sobresaltado, y un poco avergonzado. Me par&eacute; a saludarla, y qued&eacute; totalmente petrificado por la visi&oacute;n que ten&iacute;a frente a m&iacute;. Ella rio, divertida, al notar mi aturdimiento. Era una mujer un poco m&aacute;s baja que yo. Morocha. Llevaba un vestido negro, muy ce&ntilde;ido, con escote pronunciado. Su rostro era casi tan bello como el de la rubia. Pero muy diferente. Sos ojos marrones eran rasgados, casi achinados, y risue&ntilde;os. Su sonrisa transmit&iacute;a un carisma sobrenatural. Su pelo casta&ntilde;o estaba recogido en un rodete prolijo, cosa bastante inusual en las putas, ya que era obvio que pronto podr&iacute;a despeinarse. Pero ese detalle, junto con el collar plateado que rodeaba su cuello, le daban un toque delicioso a ese, ya de por s&iacute;, llamativo rostro de piel tersa y p&oacute;mulos prominentes. Su considerable parecido con la modelo argentina Carolina Pampita Ardoh&iacute;n era otro detalle que la hac&iacute;a irresistible.<\/p>\n<p>&mdash; Pampita. &mdash; se present&oacute;, sin dejar de mostrarme esa sonrisa franca. &mdash; Pero no soy la verdadera eh. &mdash; agreg&oacute;, pensando quiz&aacute;, que mi embobamiento se deb&iacute;a a que la confund&iacute; con la verdadera Pampita.<\/p>\n<p>Se dio vuelta, y se alej&oacute; de mi. Mientras se acercaba a la puerta disfrut&eacute; de sus piernas perfectamente torneadas y su culito parado. Ahora s&iacute;, me estaba volviendo loco.<\/p>\n<p>Pero mi locura no era debido a su belleza, ni a su parecido con la famosa modelo. Aqu&iacute; es oportuno recordar el motivo que me impuls&oacute; a escribir este relato, el cual enunci&eacute; al principio del mismo.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; y me di cuenta de que estaba temblando. Y entonces rememor&eacute; algo que hab&iacute;a sucedido hac&iacute;a cinco a&ntilde;os: Era una cena familiar en el barrio de Palermo. Yo ten&iacute;a trece a&ntilde;os y me resultaba muy aburrido reunirme con un mont&oacute;n de vejestorios. Hab&iacute;a mucha gente. La m&uacute;sica y el alcohol fueron las estrellas de la noche. O por lo menos lo fueron hasta que lleg&oacute; ella. Mariela. Una prima hermana de mam&aacute;. Una morochita que contagi&oacute; de jovialidad a aquel grupo de veteranos. Yo la admir&eacute; a la distancia. Era perfecta. Bailaba como &aacute;ngel con cualquiera que se animaba a invitarla &mdash; yo, por supuesto, no lo hice &mdash; y no faltaron las bromas por su parecido con la famosa modelo. Me di cuenta, a pesar de mi corta edad, y de mi personalidad despistada, de que yo no era el &uacute;nico que obviaba el v&iacute;nculo parental, y me permit&iacute;a mirarla simplemente como la mujer hermosa que era. M&aacute;s de un t&iacute;o le acarici&oacute; las caderas mientras bailaban, mucho m&aacute;s de lo necesario. Y cuando lleg&oacute; la hora de despedirse, muchos le dieron abrazos, y besos exageradamente efusivos.<\/p>\n<p>Ella no hab&iacute;a reparado casi en mi presencia, y nuestro contacto fue un beso dulce que me dio en la mejilla, y que me hizo ruborizar debido a las fantas&iacute;as que despert&oacute; en m&iacute;. La record&eacute; por siempre. Pasaron los a&ntilde;os. Yo crec&iacute;a, y maduraba lentamente, y no dejaba de dedicarle pajas a aquella t&iacute;a joven y preciosa.<\/p>\n<p>Varias veces, trat&eacute; de indagar sutilmente sobre el paradero de Mariela. No entend&iacute;a por qu&eacute;, a pesar de ser prima hermana de mam&aacute;, no ten&iacute;amos una relaci&oacute;n fluida con esa parte de la familia. Pero nunca pude enterarme de la verdad. S&oacute;lo me qued&eacute; con mis fantas&iacute;as, y ni siquiera cuando, varios a&ntilde;os despu&eacute;s, se popularizaron las redes sociales, pude dar con ella.<\/p>\n<p>La recepcionista del prost&iacute;bulo me sac&oacute; de mi ensimismamiento.<\/p>\n<p>&mdash; Con qui&eacute;n quer&eacute;s pasar. &mdash; me dijo.<\/p>\n<p>&mdash; Con pampita. Una hora. &mdash; dije sin dudarlo. Dejando de lado a las otras mujeres, que hasta hace unos minutos me hab&iacute;an embrujado. Para ser justos, debo aclarar que, si bien pampita era hermosa, las otras chicas estaban a su altura. Pero las fantas&iacute;as de la pubertad me inclinaron a elegirla inmediatamente. Y, por qu&eacute; no decirlo, el morbo de estar con mi propia t&iacute;a, elevaban mi excitaci&oacute;n a niveles que nunca imagin&eacute;. Porque no ten&iacute;a dudas de que esa chica era mi t&iacute;a. Jam&aacute;s olvidar&iacute;a su cara y su figura.<\/p>\n<p>La recepcionista me acompa&ntilde;&oacute; al cuarto.<\/p>\n<p>&mdash; Ponete c&oacute;modo, enseguida viene Pampita.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la cama. Mi cabeza era un hervidero de preguntas y fantas&iacute;as. Me pregunt&eacute; si acaso me reconocer&iacute;a, pero descart&eacute; enseguida esa duda. Ella apenas me hab&iacute;a notado aquella vez, y adem&aacute;s, yo hab&iacute;a cambiado mucho, ya no era un ni&ntilde;o desgarbado. Estaba muy corpulento, y s&oacute;lo me reconocer&iacute;a si hubiese prestado mucha atenci&oacute;n en mis facciones, y adem&aacute;s deber&iacute;a tener una memoria prodigiosa. Cosa improbable, por no decir imposible.<\/p>\n<p>Pampita &mdash; T&iacute;a Mariela &mdash; abri&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>&mdash; Todav&iacute;a no te desvestiste. Qu&eacute; raro. &mdash; dijo.<\/p>\n<p>&mdash; Me gusta ir despacio. &mdash; contest&eacute;.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a la cama. Abri&oacute; el caj&oacute;n de la mesita de luz, y guard&oacute; su celular. Se hab&iacute;a inclinado un poco al hacerlo, y su culito parado me tent&oacute; mortalmente, por lo que met&iacute; la mano por debajo del vestido, y comenc&eacute; a acariciar el gl&uacute;teo, firme y terso.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, parece que no vas tan despacio despu&eacute;s de todo. &mdash; dijo ella riendo.<\/p>\n<p>&mdash; Quedate ah&iacute; un rato. &mdash; dije, probando qu&eacute; tan sumisa era.<\/p>\n<p>Ella no dijo nada. Se inclin&oacute; m&aacute;s, apoyando las manos en la mesa.<\/p>\n<p>&mdash; Cuantos a&ntilde;os ten&eacute;s. &mdash; inquir&iacute;, deslizando las yemas de los dedos con suavidad, en toda la redondez de su trasero.<\/p>\n<p>&mdash; Veinticinco.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te gusta mucho la pija? &mdash; pregunt&eacute;, no sin cierto temor a que no tenga ganas de seguirme el juego. A muchas putas no les gusta el juego previo, ni tampoco que les digan frases humillantes. S&oacute;lo quieren hacer su trabajo y listo.<\/p>\n<p>&mdash; Mucho. &mdash; me contest&oacute;. &mdash; pero ac&aacute; estoy s&oacute;lo por trabajo.<\/p>\n<p>&mdash; Mi pija te va a gustar. &mdash; afirm&eacute;. Me par&eacute; detr&aacute;s de ella, la agarr&eacute; de la cintura y la atraje hac&iacute;a m&iacute;. Sent&iacute; su perfume en el cuello.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;ah s&iacute;? &mdash; ronrone&oacute; la gatita. Peg&oacute; su nalga a mi bulto erecto, y se frot&oacute; con fuerza en &eacute;l. &mdash; ya veo que la ten&eacute;s grande.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te gustan grandes, mu&ntilde;equita?<\/p>\n<p>&mdash; Me encantan. &mdash; dijo ella, frot&aacute;ndose de nuevo en mi verga.<\/p>\n<p>Yo la abrac&eacute;. Ella gir&oacute; y me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; quer&eacute;s hacer?<\/p>\n<p>Inesperadamente, tanto para ella como para m&iacute;, le com&iacute; la boca de un beso.<\/p>\n<p>&mdash; Las putas no hacemos eso. &mdash; me recrimin&oacute;, aunque no se la notaba realmente molesta.<\/p>\n<p>&mdash; Perd&oacute;n, no sab&iacute;a. &mdash; Ment&iacute;. Luego me agach&eacute;, le levant&eacute; el vestido y le di un chup&oacute;n en el culo. &mdash; &iquest;Y ah&iacute; te puedo besar?<\/p>\n<p>&mdash; Pendejo atrevido. &mdash; dijo. &mdash; vemos a la cama.<\/p>\n<p>&mdash; Quiero que me hagas un pete completo. &mdash; dije, despu&eacute;s de sacarme las zapatillas y ponerme boca arriba.<\/p>\n<p>&mdash; Pero cuantas exigencias tiene el nene. &mdash; dijo pampita, mientras me desabrochaba el cinto. &mdash; Ac&aacute; solo es prebucal. Te hago unos mimos y te pongo el preservativo. &mdash; Me desaboton&oacute; el pantal&oacute;n, y me lo baj&oacute;, junto con el b&oacute;xer. &mdash; &iexcl;Pero que chanchada es esta! &mdash; dijo, fingiendo asco, al ver que mi verga ya chorreaba un mont&oacute;n de presemen&mdash; &iquest;No sab&eacute;s que te la ten&eacute;s que lavar antes de estar con una mujer?<\/p>\n<p>Yo agarr&eacute; mi tronco semierecto y le di un pijazo en la cara, dejando una mancha brillante de semen en su mejilla.<\/p>\n<p>&mdash; No me vengas con boludeces putita. &mdash; le dije, en tono cari&ntilde;oso, mientas apoyaba mi mano en su cabeza, con delicadeza, para no desarmar su rodete. &mdash;yo vine impecable y ustedes me calentaron la verga. Si no chorreaba leche ahora, no iba a tardar mucho en hacerlo. Mejor decime cu&aacute;nto cobr&aacute;s por chup&aacute;rmela hasta el final, y por dejar que acabe donde quiera.<\/p>\n<p>&mdash; No hago esos servicios. &mdash; replic&oacute;, esta vez m&aacute;s seria.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; mi mochila, y saqu&eacute; doscientos pesos, los cuales, dej&eacute; sobre la mesa de luz. Apoy&eacute; de nuevo la mano en su cabeza, y la inst&eacute; a mamar.<\/p>\n<p>&mdash; Sos un dominador. &mdash; me dijo, como reproch&aacute;ndomelo, e inmediatamente despu&eacute;s le dio una lamida a mi verga, haciendo que casi todo el fluido que hab&iacute;a largado se impregne en su lengua.<\/p>\n<p>&mdash; Y vos sos muy cara Pampita, as&iacute; que espero que me complazcas. &mdash; dije.<\/p>\n<p>Pampita rio.<\/p>\n<p>&mdash; Pero mir&aacute; c&oacute;mo est&aacute; esto. &mdash; dijo, con su rostro a mil&iacute;metros de mi verga, la cual estaba totalmente inyectada en sangre, con las venas marcadas, d&aacute;ndole un aspecto de potencia inusitada. &mdash; es enorme. &mdash; dijo, y se mordi&oacute; el labio inferior mientras me miraba a los ojos.<\/p>\n<p>Envolvi&oacute; el tronco con sus peque&ntilde;os dedos, sin dejar de mirarme. Se lami&oacute; el dedo &iacute;ndice de la otra mano, y la llev&oacute;, despacito, hasta el prepucio. Luego lo masaje&oacute;, mientras comenzaba a frotarme el tronco.<\/p>\n<p>&mdash; Mir&aacute; toda la lechita que sale. &mdash; dijo, mostr&aacute;ndome sus deditos, los cuales se hab&iacute;an impregnado de presemen, que otra vez sal&iacute;a con considerable abundancia.<\/p>\n<p>Le acarici&eacute; su carita preciosa. Sus ojitos me hipnotizaban. Rememor&eacute; de nuevo la vez que la conoc&iacute;, y las pajas que le dediqu&eacute;. Pens&eacute; en la suerte que ten&iacute;a de haberla encontrado. Pens&eacute; que todo era una locura, y ahora me doy cuenta de que, a pesar de estar disfrutando como nunca, no terminaba de asimilar lo que suced&iacute;a.<\/p>\n<p>Hice un movimiento p&eacute;lvico y Mariela se meti&oacute; la verga en la boca. Le cab&iacute;a casi entera. Sus labios estaban a punto de hacer contacto con mi vello pubiano. Me acarici&oacute; las bolas peludas con ternura. Un hilo de baba sali&oacute; de su boca y cay&oacute; en mi pierna. Liber&oacute; lentamente mi miembro, y mientras lo hac&iacute;a, la lengua se frotaba con cada mil&iacute;metro de mi tronco.<\/p>\n<p>&mdash; Es muy gruesa. &mdash; dijo, mientras tos&iacute;a y largaba saliva. Luego chup&oacute; el glande. Una y otra vez, mientras segu&iacute;a masajeando las bolas. Pero cuando yo se lo orden&eacute; se meti&oacute; de nuevo la verga entera. La agarr&eacute; de la nuca, con fuerza, haciendo que se quede con la pija hasta el fondo el mayor tiempo posible. Luego la dej&eacute; alejar su rostro, y vi sus ojos lagrimeando, y ella tosiendo con m&aacute;s intensidad, y escupiendo m&aacute;s saliva que antes. &mdash; es muy gruesa. &mdash; repiti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Vos no pares de chuparla que para eso te pagu&eacute;. &mdash; le exig&iacute;.<\/p>\n<p>Se comport&oacute; sumisamente y sigui&oacute; mamando. Durante varios minutos lo &uacute;nico que vi fue su nuca, que bajaba y sub&iacute;a, una y otra vez, y su culito levantado que sobresal&iacute;a un poco m&aacute;s atr&aacute;s. Ergu&iacute; mi torso y estir&eacute; la mano. Sent&iacute; la tela suave del vestido, y magre&eacute; su trasero a trav&eacute;s de esta. Sentir la textura aterciopelada y resbaladiza de su prenda, mientras percib&iacute;a debajo de ella sus nalgas prietas y firmes, fue una experiencia t&aacute;ctil de otro mundo.<\/p>\n<p>Pampita balbuce&oacute; algo que no entend&iacute;. Dej&eacute; su trasero por un momento y le pregunt&eacute; qu&eacute; me hab&iacute;a dicho.<\/p>\n<p>&mdash; Donde me quer&eacute;s acabar.<\/p>\n<p>&mdash; En la boca. Adentro.<\/p>\n<p>&mdash; Est&aacute; bien. Pero ni sue&ntilde;es que voy a tragar.<\/p>\n<p>Luego de esas palabras no pude aguantar m&aacute;s. No fue necesario instarla a hacerlo. Cuando not&oacute; que mis m&uacute;sculos se tensaban por el inminente estallido, dej&oacute; de chuparla y me masturb&oacute; fren&eacute;ticamente, mientras, su leng&uuml;ita, se mov&iacute;a, arriba abajo, ya sin tocar mi sexo, como si me pidiera que descargue el semen en ella. Pampita me miraba a los ojos mientras mi verga descarg&oacute; le viscosidad blanca sobre ella. Casi todo qued&oacute; adentro, y unas gotas mancharon su piel alrededor de los labios.<\/p>\n<p>Se fue al ba&ntilde;o, sin decir palabra. Yo escuch&eacute; el ruido del agua correr, y luego o&iacute; los buches que se hac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; And&aacute; a lavarte, as&iacute; seguimos. &mdash; me dijo. &mdash; est&aacute;s lleno de saliva y de semen.<\/p>\n<p>La obedec&iacute;. Cuando pas&eacute; a su lado le pellizqu&eacute; el culo con violencia.<\/p>\n<p>&mdash; Pendejo atrevido. &mdash; grit&oacute;, d&aacute;ndome un d&eacute;bil golpe en el brazo.<\/p>\n<p>En efecto, mi verga estaba totalmente mojada, y pegoteada por la saliva de Mariela, y la leche que hab&iacute;a largado. Me lav&eacute; con abundante jab&oacute;n, y me enjuagu&eacute; bien. Cuando volv&iacute;, ella estaba totalmente desnuda sobre la cama.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quer&eacute;s que nos hagamos mimitos mientras esperamos para la segunda?<\/p>\n<p>Yo estaba todav&iacute;a vestido, y me quit&eacute; la ropa en un instante. Me acost&eacute; a su lado. Ella me abraz&oacute;, y apoy&oacute; su cabeza en mi hombro.<\/p>\n<p>&mdash; Sos muy chico como para ser tan mand&oacute;n. &mdash; me dijo.<\/p>\n<p>&mdash; Y vos sos muy chica para ser tan putita. &mdash; se hab&iacute;a soltado el pelo. Lo acarici&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Eso me relaja. &mdash; dijo. Y con sus u&ntilde;as frot&oacute; dulcemente mis pectorales, lo que tambi&eacute;n me relaj&oacute;. &mdash; No me digas que todav&iacute;a vas a la escuela. &mdash; susurr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; No, ya termin&eacute; el a&ntilde;o pasado, as&iacute; que quedate tranquila, no abusaste de un menor.<\/p>\n<p>&mdash;Si lo fueras, igual tendr&iacute;a que cogerte.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Por qu&eacute; trabaj&aacute;s ac&aacute;? &mdash; le pregunt&eacute;, mientras deslizaba lentamente mi mano por su espalda.<\/p>\n<p>&mdash; No me hagas esas preguntas. &mdash; me dijo, y luego me dio un mordisco en el pez&oacute;n, lo cual me encant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Nunca me hicieron eso. &mdash; dije, y mi mano lleg&oacute; a su nalga. La pellizqu&eacute;. Ella me mordi&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash; Viste que buena que soy. Y eso que no me pagaste para eso.<\/p>\n<p>Luego desliz&oacute; la mano hac&iacute;a abajo, hasta llegar a mi tronco.<\/p>\n<p>&mdash; Ya se est&aacute; endureciendo. &mdash; susurr&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Pajeame despacito. &mdash; orden&eacute;. &mdash; Me encanta estar ac&aacute; con vos. Mucho m&aacute;s de lo que imagin&aacute;s. &mdash; dije, mientras sent&iacute;a como mi verga se hinchaba a medida que me masajeaba.<\/p>\n<p>&mdash; A mi tambi&eacute;n me gusta. No siempre me la paso bien con los clientes.<\/p>\n<p>Su semblante se torn&oacute; sombr&iacute;o. La agarr&eacute; del ment&oacute;n y levant&eacute; la cara, para que me mire a los ojos.<\/p>\n<p>&mdash; Me encantan tus ojitos. Sos muy hermosa.<\/p>\n<p>&mdash; Gracias. &mdash; dijo, sin dejar de masturbarme. &mdash; Y vos ten&eacute;s una hermosa pija. &iquest;C&oacute;mo me quer&eacute;s coger? &mdash; pregunt&oacute;, y sus palabras me parecieron mas dulces que la miel.<\/p>\n<p>&mdash; Subite arriba m&iacute;o.<\/p>\n<p>Pampita agarr&oacute; un preservativo, y en cuesti&oacute;n de instantes me lo coloc&oacute; en la verga que ya estaba totalmente erecta. Apoy&oacute; sus manos en mi pectoral y me mont&oacute;. Yo apunt&eacute; a su cr&aacute;ter.<\/p>\n<p>&mdash; Despacito. &mdash; pidi&oacute;.<\/p>\n<p>La verga hurg&oacute; con paciencia. Primero la cabeza. Vi el rostro de mi t&iacute;a, que parec&iacute;a algo asustada por el tama&ntilde;o, pero no hizo gestos de dolor, as&iacute; que hice un movimiento y se la enterr&eacute; un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; Es muy gorda. &mdash; dijo ella, con cierta aprensi&oacute;n, pero con mucha curiosidad. &mdash; dejame a mi, vos quedate recostado, no me la metas que me vas a lastimar. Yo manejo el ritmo.<\/p>\n<p>Se acomod&oacute;, y comenz&oacute; a hamacarse. Sus ojos se cerraron, y sus labios sonrieron. La agarr&eacute; de las caderas, mientras sent&iacute;a como mi tronco se frotaba con las paredes vaginales. Sus tetas estaban hinchadas y sus pezones incre&iacute;blemente puntiagudos. Se los chup&eacute;, y mord&iacute; uno con mucho cuidado. Ella se estremeci&oacute; y abri&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>&mdash; Aprendiste algo nuevo hoy. &mdash; me susurr&oacute;.<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; de los hombros. Yo me ergu&iacute;, y nos abrazamos. Su sexo ya se estaba acostumbrando al m&iacute;o, as&iacute; que me permit&iacute; penetrarla con movimientos cortos y fuertes. Nuestros cuerpos, c&aacute;lidos y jadeantes parec&iacute;an uno solo. Ella no paraba de acariciarme la espalda mientras gem&iacute;a en mis o&iacute;dos. Yo aprovech&eacute; la proximidad para manosearle el culo como si la vida se me fuera en ello, mientras sent&iacute;a en mi propio cuerpo sus tetas, peque&ntilde;as pero firmes, y hermosas. Me mordi&oacute; la oreja y me larg&oacute; su aliento c&aacute;lido y h&uacute;medo. Le apret&eacute; mas fuerte las nalgas, como si las estuviese amasando. Me bes&oacute; el cuello, haci&eacute;ndome sentir el cosquilleo mas excitante que experiment&eacute; hasta el momento.<\/p>\n<p>Cogimos, como dos animalitos silenciosos durante un buen rato. Mi verga estaba firme como m&aacute;stil adentro suyo. Se anim&oacute; a regalarme un beso en los labios, y fue entonces cuando me di cuente de que nuestra historia no iba a terminar ah&iacute;.<\/p>\n<p>Eyacul&eacute;, con mi sexo adentro suyo, y ah&iacute; se qued&oacute;, aun cuando ya estaba fl&aacute;ccido. Quedamos abrazados, ella encima de m&iacute;, con su rostro hundido en mi cuello, en silencio, acariciando nuestros cuerpos desnudos, mientras disfrut&aacute;bamos de los &uacute;ltimos minutos que nos quedaba. Luego la recepcionista toc&oacute; la puerta. El tiempo se hab&iacute;a acabado. La magia hab&iacute;a terminado. Al menos por ese d&iacute;a.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Esto fue hace mucho tiempo, pero no me lo voy a olvidar nunca, lo tengo grabado en mi cuerpo, como si hubiese pasado ayer. 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