{"id":21442,"date":"2019-08-10T00:49:35","date_gmt":"2019-08-10T00:49:35","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-08-10T00:49:35","modified_gmt":"2019-08-10T00:49:35","slug":"singin-in-the-rain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/singin-in-the-rain\/","title":{"rendered":"Singin&#8217; in the rain"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21442\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">0<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&quot;Pero &iexcl;qu&eacute; te has cre&iacute;do, Mario!&quot;; &quot;T&iacute;a, Lita, no te pongas as&iacute;&quot;; &quot;En mi cuerpo yo decido, yo soy la que digo qui&eacute;n entra en mi co&ntilde;o y qui&eacute;n no, y t&uacute;, desde luego, &iexcl;ni se te ocurra!&quot;; &quot;Lita, t&iacute;a, si follas con otros, &iquest;por qu&eacute; no conmigo?, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s te da?, &iexcl;total, un cuarto de hora de nada!, &iquest;qu&eacute; te estoy pidiendo?, &iexcl;t&iacute;a, lo necesito!&#8230;&quot;; &quot;&iexcl;Te he dicho que no, y es no, follo con quien me da la gana, y t&uacute; no est&aacute;s en mi lista, as&iacute; que&#8230; aire!&quot;.<\/p>\n<p>Mientras esta discusi&oacute;n ten&iacute;a lugar en el barrio, frente al portal de un bloque de viviendas, otra escena se desarrollaba unos pisos m&aacute;s arriba:<\/p>\n<p>&quot;Ahh, ohh, ahh&quot;; &quot;Ough, ough, uff&quot;. Rechinar de muelles. &quot;Ahh, Jorge, Jorgito, vamos, c&oacute;-rre-te, no puedo m&aacute;s&quot;. El cabecero de la cama va a hacer que la pared se derrumbe&#8230; &quot;Ough, voy, vo-y, ya, ya, Dunia, te quiero-ooohhh&quot;. El semen de Jorge ba&ntilde;&oacute; la vagina de Dunia; los espermatozoides, raudos, partieron en pos del &oacute;vulo. &quot;Ah, Jorge, ans&iacute;o tanto que me pre&ntilde;es&quot;; &quot;S&iacute;, Dunia, tenemos el d&iacute;a entero para nosotros&#8230;&quot;; &quot;S&iacute;&quot;. Dunia, sali&oacute; de debajo de Jorge, empuj&aacute;ndole con suavidad, y se levant&oacute; de la cama. Jorge, ya recostado, la mir&oacute;: su cuerpo ancho le gustaba; fij&oacute; los ojos, ahora que iba de espaldas hacia la puerta del dormitorio completamente desnuda, en el culo de Dunia, provisto de nalgas carnosas que vibraban a cada paso que daba, en la hendidura oscura como un estrecho desfiladero entre dos monta&ntilde;as: ah&iacute; querr&iacute;a estar &eacute;l todo el d&iacute;a, con la polla metida dentro, caliente, humedecida del sudor de Dunia, y, de vez en cuando, cuando la naturaleza se lo pidiese, progresar en el interior, penetrar, sentir el gustillo en el prepucio y seguir, y llegar, y correrse oyendo las exhalaciones de placer de su mujer.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Jorge!&quot;, llam&oacute; Dunia desde alg&uacute;n lugar de la casa; &quot;&iexcl;Dime, amor!&quot;; &quot;&iexcl;Que voy a salir a la calle, voy a comprar cervezas, casi no nos quedan, y con este calor&#8230;, no tardar&eacute;!&quot;; &quot;&iexcl;Muy bien, amor, aqu&iacute; te espero, en la cama!&quot;. Jorge oy&oacute; el chancleteo inconfundible de los pasos de Dunia y el portazo.<\/p>\n<p>Mario volv&iacute;a de mal humor a su casa, pero antes quiso entrar en la tienda de chinos: ten&iacute;a sed, la ma&ntilde;ana se iba volviendo cada vez m&aacute;s calurosa conforme se iban acercando las horas centrales del d&iacute;a; adem&aacute;s el viento terral que soplaba no ayudaba: era un viento tan caluroso que abrasaba hasta a los pajarillos. Estaba cerca de la tienda cuando la vio. Ella iba vestida con un ancho vestido de verano con tirantes y calzaba con br&iacute;o unas chanclas playeras; las tetas, grandes, se le mov&iacute;an tanto con sus contoneos, arriba abajo, a derecha a izquierda, que Mario se excit&oacute; much&iacute;simo. As&iacute; que se acerc&oacute;, la mujer pas&oacute; por su lado y &eacute;l se desplom&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Eh, muchacho, qu&eacute; te pasa!&quot;, dijo Dunia inclin&aacute;ndose sobre Mario que estaba tumbado sobre la acera; &quot;Oh, creo que nada, es el calor, gracias, se&ntilde;ora&quot;; &quot;No me llames se&ntilde;ora, que todav&iacute;a soy joven, oye, &iquest;te ayudo?, &iquest;d&oacute;nde vives?&quot;; &quot;Cerca, no, ya puedo yo&#8230;&quot;. Mario, tras hacer un gesto de que se iba a incorporar, volvi&oacute; a tumbarse. &quot;Que va, no puedes chaval, deja que te ayude&quot;. Y as&iacute; fue como Mario se vio agarrado por la cintura por una exuberante mujer que le acompa&ntilde;aba hasta su casa, y que al cabo, despu&eacute;s de quedarse a solas con ella, convenci&oacute; para que follaran juntos. M&aacute;s o menos sucedi&oacute; de esta manera:<\/p>\n<p>Cerraron la puerta. &quot;Oy, chico, qu&eacute; estudio tan mol&oacute;n tienes, espera, ve al sof&aacute;, te llevo agua&#8230;, toma&#8230;, s&iacute;, hace calor&#8230;, vaya, hijo, cuerpazo tienes&#8230;, &iquest;que me quite la ropa yo?, &iexcl;qu&eacute; cara tienes!&#8230;, bueno&#8230;, s&oacute;lo un ratito, las tetas&#8230;, Oy, s&iacute;, sigue chupando, oy&#8230;, me est&aacute;s poniendo, jijiji&#8230;, &iexcl;follar!, &iquest;quieres follarme?, debes estar loco&#8230;, s&iacute;, entiendo que lo necesites pero&#8230;, estoy casada&#8230;, eso es&#8230;, &iquest;es tu polla?&#8230;, chupmm, chupmm, chupmm&#8230;, espera&#8230;, ahh, ahh, qu&eacute; bien, ah&iacute;, s&iacute;, sigue, sigue&#8230;, espera&#8230;, m&eacute;temela ya, tengo el co&ntilde;o supermojado&#8230;, ahh, ahh, m&aacute;s, m&aacute;s, ahh, ahhh, &iexcl;ahhhh!&quot;.<\/p>\n<p>Entretanto Jorge, esperando a Dunia, se hab&iacute;a dormido.<\/p>\n<p>Son&oacute; el timbre como un disparo a bocajarro en los o&iacute;dos de Jorge; despert&oacute; sobresaltado; se levant&oacute; protestando: &quot;Voy, voy, Dunia, otra vez, las llaves, qu&eacute; mujer olvidadiza, voy&quot;. Se puso lo primero que encontr&oacute;: una camisola de su mujer que le tapaba hasta la mitad de los muslos, nada debajo. Mientras abr&iacute;a la puerta, con los ojos cerrados, todav&iacute;a protestaba: &quot;Dunia, siempre lo mismo&#8230;&quot;; &quot;Hola, Jorge&quot;. Esa no era la voz de su mujer; abri&oacute; los ojos: &quot;Ah, hola, Lita&quot;. Lita y Dunia se conoc&iacute;an porque hab&iacute;an trabajado en el mismo restaurante, hasta que &eacute;ste cerr&oacute;; Lita era m&aacute;s joven que su mujer, muy delgada, rasgos orientales, pues, seg&uacute;n ella dec&iacute;a, era adoptada, aunque sin papeles que lo demostraran; ten&iacute;a Lita unos atributos femeninos dif&iacute;ciles de valorar a simple vista, es decir, era complicado decidir si estaba buena o no seg&uacute;n los dictados de la moda, pero, si uno se fijaba bien, era hermos&iacute;sima: figura esbelta, un tono de piel tostado, dir&iacute;ase que dorado; unos rasgos faciales finos: ojos rasgados, nariz peque&ntilde;a, boca ancha, con labios remarcado y dientes muy blancos y peque&ntilde;os; verdaderamente resultaba muy atractiva; ten&iacute;a Lita unas piernas bonitas, bien formadas, dir&iacute;ase que sus piernas eran atl&eacute;ticas; ten&iacute;a el culo marcado, sin sobresalir, y las tetas las ten&iacute;a peque&ntilde;as, firmes, dir&iacute;ase que cab&iacute;an dentro de una boca bien abierta. &quot;Hola, Lita&quot;, salud&oacute; Jorge; &quot;Oye, Dunia&#8230; &iquest;no est&aacute;?, hab&iacute;amos quedado para ir a la playa&quot;. Jorge se fij&oacute; en el pareo que vest&iacute;a Lita, anudado a la altura de sus menudas tetas, dejando desnudos los hombros y el cuello. &quot;Dunia ha bajado a comprar cervezas, &iquest;dices que hab&iacute;a quedado contigo?, &iexcl;qu&eacute; raro!&quot;; &quot;&iquest;Raro, por?&quot;; &quot;Porque hab&iacute;amos planeado quedarnos hoy todo el d&iacute;a en casa&quot;; &quot;Ah, bueno, me habr&eacute; confundido de d&iacute;a, &iquest;ibais a estar follando todo el d&iacute;a?&quot;, pregunt&oacute; Lita, picarona; &quot;Pues s&iacute;, m&aacute;s o menos&quot;, solt&oacute; Jorge. Y Jorge se empalm&oacute;, de pronto. Puede que a causa del recuerdo de Dunia y &eacute;l follando hace escasos minutos, puede que a causa de que Lita avanzara una pierna y &eacute;sta quedara totalmente expuesta a la mirada de Jorge: una pierna terminada por abajo en unos dedos con las u&ntilde;as pintadas de rojo sobre unas chanclas playeras, y por arriba en la telita de la braga del bikini, en el pliegue de la ingle que anunciaba el c&aacute;lido y sabroso tesoro que se ocultaba.<\/p>\n<p>&quot;Oye, &iquest;eso?&quot;, dijo Lita se&ntilde;alando el bulto; &quot;Eso, &iquest;qu&eacute;?&quot;, reaccion&oacute; Jorge; &quot;Debemos bajar la inflamaci&oacute;n&quot;, rio Lita. Jorge, de sopet&oacute;n, la agarr&oacute; del antebrazo, tir&oacute; de ella hacia dentro y cerr&oacute; la puerta. La condujo as&iacute; agarrada hasta el cuarto de invitados; Lita se dejaba. Una vez ah&iacute;, desnud&oacute; a Lita tirando del lazo del pareo, se desnud&oacute; &eacute;l sac&aacute;ndose la camisola por la cabeza, y entonces la bes&oacute; en los labios. Se besaron largamente, juntando las lenguas. El cuarto de invitados apenas ten&iacute;a muebles, y una cama pegada a una pared, un colch&oacute;n a secas, sin s&aacute;banas ni almohada, les sirvi&oacute; para aliviarse. Jorge meti&oacute; la cabeza entre los escurridos muslos de Lita, le meti&oacute; la lengua en el co&ntilde;o sin depilar, y lami&oacute; y lami&oacute; sintiendo el cosquilleo del rizado vello p&uacute;bico en la barbilla. Lita ya respiraba agitadamente a los pocos minutos; Jorge la oy&oacute;, sac&oacute; la lengua y hurg&oacute; con dos dedos en la rajita: los sac&oacute; mojados y olorosos, era el momento. Mont&oacute; sobre Lita y le meti&oacute; la polla profundamente; Lita gimi&oacute; sensualmente. Entonces lleg&oacute; el momento de mover el culo; adelante atr&aacute;s, con fuerza, porque ver a Lita debajo suya jadeando de gusto le animaba a seguir, m&aacute;s, y m&aacute;s, porque ver el rostro de Lita contorsionado de placer era lo mejor que le hab&iacute;a sucedido &uacute;ltimamente, porque correrse &eacute;l y Lita, juntos, a la vez, no ocurr&iacute;a todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo follas tan bien?&quot;, pregunt&oacute; Lita en voz baja, acurrucada en los brazos de Jorge; &quot;&iquest;Te ha gustado?&quot;; &quot;Mucho&quot;; &quot;Supongo que es la experiencia&#8230;, la vida en pareja tiene inconvenientes, pero siempre se arreglan follando, y, a base de muchos inconvenientes y de muchos arreglos&quot;, Jorge gui&ntilde;&oacute; un ojo, &quot;se adquiere mucha pr&aacute;ctica&quot;; &quot;Se folla bien en pareja&#8230;&quot;; &quot;Ni lo dudes, Lita, y ahora vete, en cualquier momento llegar&aacute; Dunia, aunque supongo que jam&aacute;s sospechar&iacute;a que nosotros&#8230;&quot;; &quot;S&iacute;, me voy, Jorge, gracias&quot;.<\/p>\n<p>Dunia volvi&oacute;. Jorge dorm&iacute;a. Dunia le despert&oacute;: &quot;Jorge, Jorge, ya he llegado&quot;. Jorge se levant&oacute;. Fue a la cocina. Dunia, en ropa interior, estaba abriendo dos latas de cerveza. Se besaron. Bebieron y calmaron la sed. &quot;Jorge&quot;, dijo Dunia, &quot;hace demasiado calor, &iquest;qu&eacute; te parece si dejamos lo de que yo me pre&ntilde;e para otro d&iacute;a?, adem&aacute;s, puede que con el de esta ma&ntilde;ana ya&#8230;&quot;; &quot;S&iacute;, est&aacute; bien, lo dejamos&#8230;, comemos algo fuera y&#8230; no s&eacute;, vamos al cine, que se est&aacute; fresquito, no est&aacute; mal el plan, a comer y al cine con mi hermosa mujer&quot;, brome&oacute; Jorge; &quot;Dan singin&#39; in the rain en el Alb&eacute;niz&quot;, propuso Dunia; &quot;I&#39;m singing in the rain&#8230;&quot;, cant&oacute; Jorge.<\/p>\n<p>En el barrio anochec&iacute;a. El calor se iba retirando y la brisa procedente del mar refrescaba las calles. Lita sali&oacute; de su casa a sentarse en un banco de la placita a fumar tranquila. Mario pas&oacute; frente a ella, y ya pasaba de largo cuando ella le llam&oacute;: &quot;&iexcl;Mario!&quot;. &iquest;Qu&eacute; le pasaba a Mario, ya no quer&iacute;a nada de ella? &quot;Es que hoy he follado&quot;. &iquest;Ah, si, y qui&eacute;n era ella? &quot;Bueno, me he liado con una mujer casada, y quiere repetir&quot;. Pero &iquest;qu&eacute; le suced&iacute;a, eran celos o quiz&aacute;&#8230;, qu&eacute; hab&iacute;a cambiado para que ahora Mario le atrajese tanto? &quot;No, no quiero estar en ninguna lista&quot;. Pero &iexcl;no comprend&iacute;a que&#8230;! &quot;Mario, te ofrezco mi amor exclusivo&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>0 &quot;Pero &iexcl;qu&eacute; te has cre&iacute;do, Mario!&quot;; &quot;T&iacute;a, Lita, no te pongas as&iacute;&quot;; &quot;En mi cuerpo yo decido, yo soy la que digo qui&eacute;n entra en mi co&ntilde;o y qui&eacute;n no, y t&uacute;, desde luego, &iexcl;ni se te ocurra!&quot;; &quot;Lita, t&iacute;a, si follas con otros, &iquest;por qu&eacute; no conmigo?, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s te da?, &iexcl;total, un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9944,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-21442","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9944"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}