{"id":21558,"date":"2019-09-01T22:00:00","date_gmt":"2019-09-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-01T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-01T22:00:00","slug":"el-segundo-encuentro-juan-y-gabriel-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-segundo-encuentro-juan-y-gabriel-2\/","title":{"rendered":"El segundo encuentro: Juan y Gabriel (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21558\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Le dije, para despedirme:<\/p>\n<p>-Juan, como me vuelvas a hacer algo as&iacute; te mato antes de que me mates. Y c&oacute;mprate un coche nuevo. Este Mercedes lo conoci&oacute; mi abuelo de joven.<\/p>\n<p>Y con eso le di dos golpes con la mano al techo, y se fue.<\/p>\n<p>Yo hab&iacute;a ido a una revisi&oacute;n del coraz&oacute;n, que lo tengo a medio funcionar. No me convienen sobresaltos, ni levantar peso. De resto, puedo tener una vida m&aacute;s o menos moderada. Como la que hab&iacute;a tenido en mi encuentro con Juan, pero sin encuentro con Juan, vamos.<\/p>\n<p>Pues yo hab&iacute;a ido al hospital de la virgen del cartab&oacute;n, que me tocaba por mi seguro, y estaba esperando tan tranquilo. Qui&eacute;n pasa por delante, como si nada: pues Juan, al que yo le hab&iacute;a comentado el asunto y se ve que quer&iacute;a conocerme en otro ambiente. La verdad es que con ropa a m&iacute; me cost&oacute; primero reconocerle. La cara, s&iacute;, pero el resto pues no hab&iacute;a tenido mucha oportunidad de ver su gusto en tejidos y modas.<\/p>\n<p>Yo pens&eacute;: qu&eacute; hago ahora, saludo, me viene a saludar, hacemos que nos conocemos desde el colegio, de la mili que no hice, del trabajo en el que no ten&iacute;amos nada que ver.<\/p>\n<p>As&iacute; que procur&eacute; no pensar demasiado, y sonre&iacute;, dije Juan, y me levant&eacute; a darle la mano, como si fu&eacute;ramos conocidos de algo gen&eacute;rico, un poco de sorpresa por verse aqu&iacute;, esas cosas. Un apret&oacute;n de manos y tocar un poco el brazo, saludo est&aacute;ndar entre caballeros de esta &eacute;poca. Mi sonrisa sospechosamente se estaba haciendo m&aacute;s abierta, como se me estaban medio abriendo los esf&iacute;nteres, se me estaba despertando la picha y me preguntaba qu&eacute; pod&iacute;a pasar.<\/p>\n<p>-pues he venido a una revisi&oacute;n, la tensi&oacute;n, ya sabes.<\/p>\n<p>-pues lo mismo, yo al cardi&oacute;logo. Estamos mayores.<\/p>\n<p>-jeje, s&iacute;. Es lo que hay.<\/p>\n<p>Qu&eacute; falso resultaba aquello, pero pasable en el lugar de encuentro.<\/p>\n<p>Nos sentamos un momento para hablar como si del f&uacute;tbol o de acciones de Iberdrola. Est&aacute;bamos apartados de los dem&aacute;s enfermos, porque s&oacute;lo hab&iacute;a tres asientos juntos al lado de cada consulta. Hasta ah&iacute; todo bien.<\/p>\n<p>-qu&eacute; haces aqu&iacute;?<\/p>\n<p>-pues lo que te he dicho, de verdad que no persigo nada, que fue casualidad, que no sab&iacute;a yo esto.<\/p>\n<p>-pues pod&iacute;amos aprovechar para tomar un caf&eacute;, si quieres.<\/p>\n<p>-pues muy bien, yo tengo a tal hora.<\/p>\n<p>-y yo a tal tambi&eacute;n. Ll&aacute;mame.<\/p>\n<p>-ok.<\/p>\n<p>Me llamaron a la consulta y lo que dije antes: las recomendaciones del m&eacute;dico me parecieron sensatas y normales. Alguna cosa aprend&iacute;, afortunadamente estaban bien mis an&aacute;lisis. Me dio cita para dentro de un tiempo medianamente alejado, y sal&iacute; tan contento.<\/p>\n<p>Mensaje de Juan: ya acab&eacute;.<\/p>\n<p>M&iacute;o: y yo.<\/p>\n<p>Ech&eacute; una mirada alrededor. Una se&ntilde;al me dio la idea, que para eso est&aacute;n: aseos.<\/p>\n<p>Yo: vete al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Juan: no tengo ganas.<\/p>\n<p>Yo: d&eacute;jate de bromas.<\/p>\n<p>Juan: ah, ya entiendo.<\/p>\n<p>Con cara de circunstancias (de querer ir al ba&ntilde;o) me acerqu&eacute; al ba&ntilde;o de caballeros u hombres. Uno entra de una forma y sale de otra.<\/p>\n<p>Estaba llegando Juan. Pase usted, gracias. Mirada alrededor: nadie. La zona de pr&oacute;stata no estaba en esta planta. Todo despejado y, como era privado el hospital, limpio.<\/p>\n<p>-ven pac&aacute;.<\/p>\n<p>Con las prisas se me olvidaban las finuras. Abr&iacute; el retrete, medianamente amplio, limpito, cerrable con seguridad.<\/p>\n<p>Entramos. Cerr&eacute;.<\/p>\n<p>-se puede saber&#8230;<\/p>\n<p>Y no continu&eacute; porque Juan ya me estaba besando, y la lengua que me tocaba en todas partes con determinaci&oacute;n y sabidur&iacute;a, me estaba empinando el pene, me besaba como si hubiera estado esperando pero para m&aacute;s tarde, y la alegr&iacute;a del presente tuviera una fuerza novedosa. Juan besa muy bien, tiene unos labios suaves, y la barba no molesta, parece mentira. Me estaba besando y me sujetaba la cabeza con dulzura, no apretaba ni parec&iacute;a que me la quer&iacute;a arrancar. Me dominaba como sol&iacute;a pero con una fuerza tierna, que me derret&iacute;a. Yo no paraba de besarlo m&aacute;s que para respirar. Notaba yo que &eacute;l ya estaba erecto, como yo.<\/p>\n<p>A mi pesar me separ&eacute; un poco de &eacute;l. Vi, ahora, que como era verano se hab&iacute;a puesto pantal&oacute;n de lino, que tan fresquito es, que es lo que se suele decir despu&eacute;s de lino. El color claro le quedaba muy bien. Me segu&iacute;a derritiendo. Baj&eacute; las manos a su cintura, a sus caderas, tocando la tela y su cuerpo imaginado mejor que conocido, porque ya sab&iacute;a c&oacute;mo era. Llev&eacute; la mano derecha al frente, y sub&iacute; hasta el cintur&oacute;n, detr&aacute;s del cual me deslic&eacute; como serpiente, y baj&eacute; la mano por su vientre, bajando al pene, que sujet&eacute; entre los dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n, y que comenc&eacute; a acariciar y mover arriba y abajo. El efecto fue inmediato, la respiraci&oacute;n se aceler&oacute;, palpitaba su pene maravillosamente, se me iba la vida por la boca en los besos repetidos que le daba como si nunca lo hubiera visto.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la mano del todo y sujet&eacute; su pene con fuerza, pero con cari&ntilde;o y respeto, ya que tantos buenos momentos me hab&iacute;a dado. Menos mal que los pantalones eran holgados, y ten&iacute;amos sitio para estas maniobras. De todas maneras, decid&iacute; que aquello no pod&iacute;a seguir as&iacute;. Bes&eacute; a Juan indic&aacute;ndole que iba a pasar a la siguiente fase, pero como un beso no puede decir tanto, tuve que separarme labios, dientes, lengua, todos con su sabor, y decirle esp&eacute;rate un momento. Me baj&eacute; para irle desabrochando el cintur&oacute;n, que cedi&oacute; cansado de aquella tensi&oacute;n. M&aacute;s ligero, le baj&eacute; la cremallera con cuidado, alertando con la lengua que le iba lamiendo la piel seg&uacute;n aparec&iacute;a, a lo ancho de su vientre, combinando los lametones con los besos que como de puntillas le iban marcando la cintura. Baj&eacute; los pantalones, pero le dej&eacute; el calzoncillo, que tan bien marcaba su paquete. Qu&eacute; rico estaba todo. La tela no pod&iacute;a mejorar, pero si enmarcaba su aspecto fenomenal, apetecible.<\/p>\n<p>Acerqu&eacute; los labios a su pene, y lo repas&eacute; de arriba abajo, con la el&aacute;stica tela de su slip ayud&aacute;ndome en cada momento, se&ntilde;al&aacute;ndome la ruta. Sub&iacute; a su glande, tan robusto como recordaba, me demor&eacute; rodeando el asta de su pene triunfante, rotundamente de hombre en el deseo. Baj&eacute; a sus test&iacute;culos, tensos en el tejido; los mord&iacute; con la suavidad de un beso, los bes&eacute; como quien muerde una fruta desconocida pero que se teme sea sabrosa.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a vuelta. Fui bajando el slip a la vez que acariciaba sus duras nalgas, repasaba la raja con los dedos, separaba los gl&uacute;teos y los volv&iacute;a a unir, bes&eacute; ahora desnudos sus test&iacute;culos, que me met&iacute; en la boca uno, otro, gustando el calor que desprend&iacute;an, su calor que me hac&iacute;a estremecer. Sujet&aacute;ndolos con la mano izquierda, sub&iacute; la derecha por su vientre, su pecho, toqu&eacute; los pezones ya erectos, como todo &eacute;l. Mi boca no se deten&iacute;a, bes&eacute; el glande otra vez, la otra boca suya de la que hab&iacute;a bebido anteriormente me devolv&iacute;a el beso con jugo de Juan. Me met&iacute; el pene en la boca, movi&eacute;ndome para que cupiera todo, haciendo esfuerzos para que aquel enorme animal me poseyera mientras yo me lo com&iacute;a. Arriba y abajo, dentro y fuera de mi boca se mov&iacute;a, tierno y exigente, yo chupaba y Juan se mov&iacute;a y suspiraba. Era imposible que aquel miembro creciera m&aacute;s, era imposible aguantar aquella tensi&oacute;n, as&iacute; que yo segu&iacute; aumentando la velocidad, lamiendo y acariciando, moviendo las manos por sus nalgas tan duras, baj&aacute;ndolas hasta debajo de sus test&iacute;culos y acariciando y apretando, intentando alcanzar el punto del placer.<\/p>\n<p>Que por fin lleg&oacute;. Juan se corri&oacute; dentro de mi boca como un r&iacute;o que se desborda, una tormenta que de una sola vez es una catarata que todo se lo lleva por delante. Juan me llen&oacute; de &eacute;l otra vez, en una riada interminable, en la que &eacute;l segu&iacute;a acarici&aacute;ndome la cabeza mientras susurraba mi nombre entre gemidos. Yo, con la boca llena de &eacute;l, sonre&iacute;a mientras tragaba y chupaba y limpiaba. Tragaba su semen hirviente, chupaba el l&iacute;quido que tanto amaba, limpiaba lo que sal&iacute;a para que mi amado no llevara luego se&ntilde;ales de haber estado conmigo.<\/p>\n<p>Estuvimos un rato descansando, abrazados, de pie en aquel lugar tan extra&ntilde;o para la pasi&oacute;n. Nos estuvimos besando un rato de descanso que no se pudo prolongar porque ya hab&iacute;amos superado el tiempo razonable de desaparecer de casa.<\/p>\n<p>En el parking vi su coche por primera vez, cuando nos desped&iacute;amos, y por eso&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Le dije, para despedirme: -Juan, como me vuelvas a hacer algo as&iacute; te mato antes de que me mates. Y c&oacute;mprate un coche nuevo. Este Mercedes lo conoci&oacute; mi abuelo de joven. Y con eso le di dos golpes con la mano al techo, y se fue. 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