{"id":21566,"date":"2019-09-02T22:00:00","date_gmt":"2019-09-02T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-02T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-02T22:00:00","slug":"el-tercer-encuentro-juan-y-gabriel-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-tercer-encuentro-juan-y-gabriel-3\/","title":{"rendered":"El tercer encuentro: Juan y Gabriel (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21566\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por fin hab&iacute;amos conseguido otro momento para vernos, aunque la verdad es que, por lo menos yo, habr&iacute;a estado contento incluso con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Esta vez, me parece, fue algo diferente. Yo le hab&iacute;a dicho cosas sensibles, y parece que eso me influ&iacute;a. Nos besamos mucho tiempo. Las bocas ya se conoc&iacute;an, y se buscaban sin que las manos tuvieran que andar preocupadas de nada m&aacute;s que de sus dedos y la piel que tocaban. Me gusta mucho besarle, porque me hundo en &eacute;l, ah&iacute; s&iacute; que cierro los ojos y me dejo llevar y siento solamente ser una lengua sola que solo sabe ir a &eacute;l y por &eacute;l.<\/p>\n<p>Le ped&iacute; que se estuviera quieto.<\/p>\n<p>Nos est&aacute;bamos besando la boca, y luego yo fui lamiendo las comisuras, bes&eacute; su nariz, los ojos, como la primera vez, y luego emprend&iacute; el camino largo. Con los ojos cerrados pod&iacute;a haber recorrido este camino, porque no hab&iacute;a m&aacute;s que dejarse llevar. El cuello, donde notaba su pulso, que besaba fuerte, dejando un eco en su sangre. Por la clav&iacute;cula pod&iacute;a decidir entre dos senderos, los dos iguales en gusto. Fui por el derecho primero, entre el vello de su pecho, hasta el pez&oacute;n, que separ&eacute; del vello que le rodeaba y bes&eacute; primero y luego lam&iacute;, mord&iacute; levemente, chup&eacute; hasta que se fue levantando y notaba que le empezaba a hacer efecto. Sujetaba yo el pecho con la mano e iba lamiendo el pez&oacute;n; con la otra mano le acariciaba el vientre, sin llegar nunca al pene. Met&iacute; el dedo en el ombligo, acariciaba de arriba abajo, y as&iacute; llegu&eacute; al pez&oacute;n izquierdo. Sujetando ese pecho dej&eacute; el otro para viajar al pez&oacute;n izquierdo, donde repet&iacute; los mordiscos, los lametones, los besos. De vez en cuando sub&iacute;a a su boca y estaba mucho o poco, seg&uacute;n me daba a entender mi propia respiraci&oacute;n. Me paraba y, como el pez&oacute;n estaba h&uacute;medo, soplaba flojito para que le llegara el fr&iacute;o. Se estremec&iacute;a.<\/p>\n<p>Un ratito estuve masaje&aacute;ndole los pectorales, los pechos, subiendo y bajando, con los pulgares en sus pezones; esta vez con los ojos abiertos, porque le miraba fijamente, con una sonrisa, interrumpida por los besos, y acompa&ntilde;ada por los movimientos con que nuestras caderas se encontraban y los penes se acariciaban.<\/p>\n<p>As&iacute;, sentado sobre &eacute;l, estuve un buen rato, usando aceite como pod&iacute;a, resbal&aacute;ndome y usando lo que sobraba para donde m&aacute;s falta iba haciendo. Lo llevaba con la boca al cuello, a las orejas, a los labios suyos y m&iacute;os, que parec&iacute;an querer ser una sola cosa.<\/p>\n<p>Entonces le dije:<\/p>\n<p>-Date la vuelta.<\/p>\n<p>Me obedeci&oacute;, y comenc&eacute; a aplicarle el aceite desde las piernas hacia arriba. Los gemelos, los pies, entre cuyos dedos bailaban los de mis manos, aceitando todo lo que pod&iacute;a. Fui subiendo por los muslos, y seg&uacute;n sub&iacute;a lo colocaba mejor, es decir, busqu&eacute; sus test&iacute;culos y pene y los coloqu&eacute; para que fuera m&aacute;s c&oacute;modo. Sobresal&iacute;an debajo de las nalgas, brillaban con el aceite que le iba aplicando. De sus muslos a las nalgas, sin olvidar la l&iacute;nea divisoria, donde jugu&eacute; con los dedos y los labios, apretando no demasiado sino para hacer notar que no me olvidaba de aquella parte.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a acariciarle los hombros, despu&eacute;s de haberme asentado sobre sus nalgas, dejando bien asentado mi pene y mis test&iacute;culos, bajando a veces a acompa&ntilde;ar a los suyos, a veces desliz&aacute;ndome por su culo brillante. Me encantan sus brazos, que tambi&eacute;n recibieron aceite, masaje y caricias. &Eacute;l, pobre, segu&iacute;a mis &oacute;rdenes de mantenerse quieto, yo esperaba que sufriendo el placer que ojal&aacute; le transmitiera. Entrelazamos los dedos, roc&eacute; el anillo, que ahora besaba, lam&iacute; los dedos ali&ntilde;ados y potentes, todo ello mientras segu&iacute;a roz&aacute;ndolo con el pene; una vez descend&iacute; a su glande y lo met&iacute; en la boca, pero todav&iacute;a quedaba tiempo. No hab&iacute;a prisa.<\/p>\n<p>Baj&eacute; un poco hacia su cintura, acarici&eacute;, m&aacute;s las nalgas, otra vez. Entonces saqu&eacute; de su cajita el peque&ntilde;o vibrador que hab&iacute;a escondido hasta el momento. Unt&eacute; el cond&oacute;n en lubricante, tom&eacute; el dildo y se lo fui paseando por las nalgas, luego acariciando el valle hasta llegar al ano. Poquito a poco fue acariciando el contorno, a la vez que el perineo, desde fuera preparando el terreno para la invasi&oacute;n. Juan segu&iacute;a esperando, respirando el deseo que ahora ten&iacute;amos los dos.<\/p>\n<p>Fui abriendo poco a poco, separando las nalgas, para que se tratara de la sensaci&oacute;n m&aacute;s placentera que se pudiera. Insinu&eacute; el consolador, que era peque&ntilde;o, cerca del ano, y luego se lo fui metiendo poco a poco, mientras sujetaba ahora su pene y apretaba poquito a poco subiendo la intensidad de mis movimientos. Le levant&eacute; un poco, le puse una almohada en el vientre, y segu&iacute; explorando, ayudado por sus caderas, adelante y atr&aacute;s. Bes&eacute; la punta del pene, empec&eacute; a lamerle como sol&iacute;a, todo el glande en la boca, luego paseando los labios por su enhiesto pene completo, intentando meter todo lo que pudiera en la boca. A la vez iba girando un poco el dildo, que hab&iacute;a puesto en marcha y vibraba sin mucho ruido.<\/p>\n<p>Vi que ten&iacute;a que ir m&aacute;s r&aacute;pido. Atr&aacute;s y adelante, arriba y abajo, todo su pene dentro de mi boca sedienta como siempre. Por fin vino el se&iacute;smo. Not&eacute; que era como si desde su cabeza fuera viniendo aquella fuerza que no ten&iacute;a d&oacute;nde salir, que por fin -vi c&oacute;mo flexionaba los dedos de los pies- volv&iacute;a a su centro, y estallaba en mi boca otra vez, llen&aacute;ndome de su semen c&aacute;lido, a la vez que me llegaba su gemido y me buscaba con las manos, pero mis manos estaban ocupadas con el resto de su cuerpo, hasta que, exhausto, acab&oacute; de inundarme y repos&oacute;.<\/p>\n<p>Qu&eacute; agradable estar en sus brazos despu&eacute;s, dici&eacute;ndole oso y que no se enfadara.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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