{"id":21581,"date":"2019-09-05T07:38:44","date_gmt":"2019-09-05T07:38:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-05T07:38:44","modified_gmt":"2019-09-05T07:38:44","slug":"adictas-al-embarazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/adictas-al-embarazo\/","title":{"rendered":"Adictas al embarazo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21581\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Clara es una mujer de 34 a&ntilde;os, aproximadamente 1.67 de altura, esbelta de cuerpo, y muy ocupada con su trabajo. Es contadora p&uacute;blica al igual que su madre, con la cual vive a&uacute;n a su edad junto con su hijo Leonardo (Leo), quien&nbsp;cursa la universidad.<\/p>\n<p>Su hijo es un poco m&aacute;s alto que ella, fibrado de cuerpo sin exageraciones. Desde que Clara se qued&oacute; embarazada a muy temprana edad, su vida ha girado en torno a su hijo, la escuela y posteriormente a su trabajo. La reprimenda por parte de su madre Roc&iacute;o, la hab&iacute;a dejado traumatizada.<\/p>\n<p>Y es que para Roc&iacute;o, hab&iacute;a tenido que dejar de lado todas sus aspiraciones cuando el pat&aacute;n que la hab&iacute;a llevado a una fiesta de la universidad la embriag&oacute; hasta dejarla inconsciente y embarazada. Aun as&iacute;, ella era una milf en toda regla, una mujer preciosa, aunque bastante recatada al vestir. Todav&iacute;a segu&iacute;a siendo f&eacute;rtil y bastante deseada por colegas y clientes, sin embargo su amarga experiencia la hab&iacute;an cerrado a la sexualidad.<\/p>\n<p>Ellas siempre ten&iacute;an que trasladarse de la peque&ntilde;a comunidad en que viv&iacute;an a la ciudad pr&oacute;xima en donde realmente desempe&ntilde;aban su vida laboral, para despu&eacute;s regresar a la apacible y modesta casa que rentaban desde hac&iacute;a a&ntilde;os.<\/p>\n<p>La noche que inici&oacute; todo, Clara apenas hab&iacute;a terminado el trabajo que la tuvieron sin dormir los d&iacute;as pasados, fue a la cocina a prepararse un t&eacute;, para despu&eacute;s tratar de relajarse viendo su telenovela nocturna, la cual ten&iacute;a muy abandonada.<\/p>\n<p>Debido al cansancio acumulado y a la caliente y relajante bebida, termin&oacute; por dormirse en el sof&aacute; de tres plazas que se encontraba frente al televisor.<\/p>\n<p>Su sue&ntilde;o de por s&iacute; era pesado por naturaleza, pero tambi&eacute;n por &eacute;sta &uacute;ltima, despert&oacute; algo confusa y con muchas ganas de orinar. Se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o en el segundo piso lo m&aacute;s aprisa que le permit&iacute;a su cuerpo adormilado y deseoso de regresar a dormir.<\/p>\n<p>Terminada la urgencia, se dirigi&oacute; hacia su cuarto el cual se encontraba pasando el de su hijo Leo, y hab&iacute;a abierto la puerta de su habitaci&oacute;n, cuando un fuerte gemido la distrajo. Parec&iacute;a provenir del cuarto de su madre al final del pasillo. No pod&iacute;a creerlo, despu&eacute;s de tanto tiempo y sobre todo, de tanta disciplina de trabajo y recato, ella, su propia progenitora, para quien su existencia era un error que le hab&iacute;a costado sus sue&ntilde;os, por fin le hab&iacute;a valido todo y metido a un extra&ntilde;o a la casa.<\/p>\n<p>Ser&iacute;a mentir si se dijera que el primer pensamiento que lleg&oacute; a su mente fue el ruido que podr&iacute;a despertar a Leo, mismo que idolatraba la figura de su abu, como &eacute;l siempre la llamaba. No. Lo primero que pens&oacute; fue en los fluidos que empezaban a depositarse en su panty, la cual resguardaba esa peluda y casi virgen panocha que ahora perfumaba todo el ambiente a su alrededor.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; sigilosamente, los gemidos iban en aumento y su nerviosismo aceleraba su coraz&oacute;n, lo cual era provocado por el espionaje improvisado de las correr&iacute;as nocturnas de su madre. La luz del cuarto se filtraba por debajo de la puerta, adem&aacute;s de no estar cerrada, lentamente la abri&oacute; un poco, s&oacute;lo lo necesario para poder ver y escuchar mejor. Lo que oy&oacute; fue una bomba emocional que no se esperaba para nada.<\/p>\n<p>-Ah, agh, ah, ayyy, s&iacute;&iacute;, &iexcl;sigue, por favor sigue! Ah, ayyy, ah, aughhh.<\/p>\n<p>-&iexcl;Vamos abu! &iexcl;Eso, as&iacute;! Aprieta m&aacute;s abu, mu&eacute;vete m&aacute;s, s&iacute;. &iexcl;Qu&eacute; delicia!<\/p>\n<p>-Ah, no tan rudo, agh, ten cuidado con el beb&eacute;, aaayyy.<\/p>\n<p>El plas plas de sus carnes chocando se escuchaba como acompa&ntilde;amiento a los gemidos y bufidos de ambos. De pronto el golpeteo de los cuerpos se dej&oacute; de escuchar y Roc&iacute;o le comenz&oacute; a reclamar.<\/p>\n<p>-No te detengas, sigue por favor, ya casi llego.<\/p>\n<p>-Lo siento, pero no has hecho ni dicho nada de lo que te orden&eacute;, te aprovechaste de lo rica que est&aacute;s para que se me olvidara, por eso me voy abu.<\/p>\n<p>-No&#8230;<\/p>\n<p>-Entonces, &iquest;har&aacute;s lo que te ped&iacute;?<\/p>\n<p>Leo acerc&oacute; su miembro a los labios de su abuela, evitando que pudiera haber cualquier tipo de roce entre ellos, volvi&oacute; a pasarlo de nuevo, tratando ahora de que el sentido del olfato de Roc&iacute;o aspirara el olor mezclado de ambos sexos expeliendo de ese instrumento de carne, dejando finalmente que lo saboreara un poco. Por fin acerc&oacute; sus labios a los de ella, haciendo una finta de besarla y en su lugar lami&oacute; su mejilla en la parte que todav&iacute;a no se manchaba de su corrido maquillaje que bajaba a causa del exceso de sudor y l&aacute;grimas derramadas, tal vez producto de la lloradera previa, precisamente hab&iacute;a sido por fin desflorada de su culo virgen por su querido nieto.<\/p>\n<p>Los labios de Roc&iacute;o tremulaban, signo evidente de su indecisi&oacute;n, por &uacute;ltimo, &eacute;l la incorpor&oacute; para tenerla de pie mir&aacute;ndole fijamente a los ojos y sin que se diera cuenta, empujar sus caderas lo suficiente hasta rozar su glande de su verga por la pegajosa piel de su vagina ba&ntilde;ada en fluidos.<\/p>\n<p>-No hagas eso por favor, s&oacute;lo sigue, yo, yo&#8230;<\/p>\n<p>-Dilo o me ir&eacute;, creo que no es como me prometiste, tendr&eacute; que seguir con ya sabes qui&eacute;n.<\/p>\n<p>-No, ya te dije que no te aproveches de ella, y m&aacute;s ahora que&#8230;<\/p>\n<p>-&Uacute;ltima oportunidad.<\/p>\n<p>Leo introdujo s&oacute;lo la punta, tall&oacute; lentamente el glande en su entrada goteante y penetr&oacute; s&oacute;lo un poco m&aacute;s para que saboreara su segunda boca de lo que se estaba perdiendo, y obligarla a que cediera a su deseo y poseerla completamente. No s&oacute;lo quer&iacute;a tener poder sobre su cuerpo, sino tambi&eacute;n sobre su mente y lo m&aacute;s importante, sobre su voluntad.<\/p>\n<p>-Soy &uacute;nicamente tuya y para siempre&#8230;<\/p>\n<p>-Y, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s? (en susurro), &iquest;vas a seguir oblig&aacute;ndome a usar esa cosa tan horrible de nuevo?<\/p>\n<p>-No, ya nunca te obligar&eacute; a usarlo, siempre ser&aacute; a pelo.<\/p>\n<p>-&iquest;y te atrever&aacute;s a utilizar algo que vaya contra mis deseos?<\/p>\n<p>-Jam&aacute;s. Nunca usar&eacute; de nuevo ning&uacute;n m&eacute;todo anticonceptivo, todos y cada uno de mis &oacute;vulos que a&uacute;n posea se convertir&aacute;n en nuestros futuros hijos&#8230; Por favor, sigue, ya no puedo m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Falta lo &uacute;ltimo, dime, &iquest;acaso te estoy obligando o lo haces por tu propia voluntad?<\/p>\n<p>-Es mi deseo que as&iacute; sea&#8230; &iexcl;Ya por favor! (Leo neg&oacute; con la cabeza, indic&aacute;ndole que faltaba lo m&aacute;s importante).<\/p>\n<p>-T&uacute; eres mi due&ntilde;o, mi macho, mi nieto y el &uacute;nico cogedor que necesito.<\/p>\n<p>-&iquest;Era tan dif&iacute;cil?<\/p>\n<p>-Yo&#8230; Yo&#8230;<\/p>\n<p>No le dio tiempo a contestar, se introdujo en su interior abruptamente y levant&aacute;ndole su pierna izquierda, el ritmo de sus caderas era infernal al principio, para despu&eacute;s levantarla totalmente en ancas. En tanto ella hab&iacute;a aprovechado para atrapar a su hombre con brazos y piernas, convirti&eacute;ndose en una enredadera humana, evitando que se pudiera escapar. Pasaron a una lentitud pasmosa, pero con mayor profundidad en la penetraci&oacute;n. Este ciclo de cambiar las velocidades de la cogida se repiti&oacute; en varias ocasiones, deteni&eacute;ndose apenas antes de que ella pudiera alcanzar el cl&iacute;max en cada ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a detenerse en las profundidades de ella, sac&aacute;ndosela r&aacute;pidamente. Roc&iacute;o crey&oacute; que volver&iacute;a a torturarla con lo mismo, sin embargo, no fue as&iacute;. La sent&oacute; en la cama, con las piernas sobre el suelo y empujando su torso sobre el colch&oacute;n, enterr&oacute; su lengua en su intimidad, a veces ayudada por dientes y labios, la llevaba de nuevo a escalar el punto sin retorno del orgasmo para detenerse en seco. Rozaba de manera apenas perceptible con su pulgar el cl&iacute;toris, desesper&aacute;ndola. Sent&iacute;a esa sensaci&oacute;n irritable de estar al filo de todo, qued&aacute;ndose en el limbo.<\/p>\n<p>Iba a volver a protestar, pero antes de poder hacer sonido alguno, &eacute;l la sujet&oacute; de los pies, levant&aacute;ndoselos en el aire para echar sus pantorrillas al hombro y detener el peso de sus piernas, para insertarse de nuevo en su caverna l&iacute;quida. El vaiv&eacute;n demencial la hizo poner su mente en blanco, toda la existencia a su alrededor se desvanec&iacute;a, &uacute;nicamente exist&iacute;a el placer. Los gemidos se hicieron m&uacute;sica, el plaf plaf de sus carnes indicaban el ritmo de su &eacute;xtasis. Volvi&oacute; a detenerse una vez m&aacute;s y Roc&iacute;o ya no lo soportaba.<\/p>\n<p>-&iexcl;Por favor, ya no me hagas esto!<\/p>\n<p>Leo coloc&oacute; las piernas de su abu en su cintura, una a cada lado, se inclin&oacute; sobre su cuerpo y apoy&aacute;ndose sobre el colch&oacute;n, agarr&oacute; su teta y se la llev&oacute; a la boca, chupo con fruici&oacute;n, dobl&oacute; su cuerpo lo necesario para reiniciar la cogedera y no soltar su presa de la boca. El reinicio fue un poco lento hasta que el ritmo fue tal que Roc&iacute;o ten&iacute;a que agarrarse de lo que fuera para que los embistes no la fueran alejando del alcance de esa tranca que tanto placer le brindaba y no se perdiera la profundidad con la que llegaba, ya que la aventaba de a poco cada vez que entraba en ella.<\/p>\n<p>Ahora s&iacute;, su venida fue bestial, los sonidos guturales e ininteligibles parec&iacute;an uno s&oacute;lo, su garganta se desgarraba a causa del grito final que lanz&oacute; al sentir el potente chorretazo de esperma abri&eacute;ndose paso por su c&eacute;rvix y encontrar el espacio saturado de una incalculable cantidad de semen de esa noche y de los d&iacute;as pasados, y por supuesto, del embri&oacute;n que crec&iacute;a en esa c&aacute;mara de lujuria.<\/p>\n<p>Leo a pesar de sentir una sensibilidad pasmosa, se obligaba a seguir el mete y saca lo m&aacute;s posible, tratando de que las caderas sin control de su abu no lo sacaran de esa gruta que ya le pertenec&iacute;a. Sin embargo, el descontrol de sus propias caderas, y la intensa explosi&oacute;n de sensaciones e hipersensibilidad, la llevaron a perder el contacto, sus gl&uacute;teos y piernas ya no la obedec&iacute;an, hab&iacute;a algo en su interior m&aacute;s fuerte que le hac&iacute;a perder toda respuesta motriz, el &eacute;xtasis era tal, que le hizo perder el conocimiento mientras lanzaba un chorro l&iacute;quido por su concha.<\/p>\n<p>Se derrumb&oacute; junto a ella, y a pesar de no estar consciente, varios de sus m&uacute;sculos tremolaban casi fantasmag&oacute;ricamente.<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos y volvi&oacute; en s&iacute;. Leo trataba de tocar su panocha encharcada, pero cada que lo intentaba instant&aacute;neamente su pelvis se contra&iacute;a en un espasmo huyendo del contacto. Estaba hipersensible, babeaba un poco, y todo el maquillaje que se hab&iacute;a aplicado se encontraba corrido en todo su rostro. Al ver las reacciones que ten&iacute;a, no le qued&oacute; de otra que conformarse con caricias leves sobre sus erectos y tambi&eacute;n hipersensibles pezones, sobre su piel, sobre su rostro y cabello.<\/p>\n<p>Afuera de la habitaci&oacute;n, Clara estaba toda pegajosa de las piernas y panocha. Sus dedos se encontraban ahogados en flujo y su boca no pod&iacute;a detener la saliva que se le hab&iacute;a escapado en su estruendosa venida. Fue una suerte que los sentidos de su madre e hijo se encontraran completamente obnubilados por su propia corrida y no escucharan el agudo chillido de ella, esfuerzo casi infruct&iacute;fero de querer ahogar un sonoro grito de su placentera acabada.<\/p>\n<p>Se fue a su habitaci&oacute;n graciosamente, pues caminaba todav&iacute;a con las pantys en sus muslos, parec&iacute;a que cada fuerza restante en su cuerpo se le iba en huir de la escena antes de ser descubierta.<\/p>\n<p>Despert&oacute; a las nueve de la ma&ntilde;ana, se o&iacute;an voces provenientes de la planta baja, se levant&oacute; y visti&oacute; con una bata gruesa que utilizaba para el invierno. Se sent&iacute;a sucia y pegajosa, pero sobre todo, a donde se dirigiera la segu&iacute;a el olor inconfundible a concha, a hembra reci&eacute;n corrida.<\/p>\n<p>Quiso meterse a ba&ntilde;ar ates de bajar, pero el rechinar de la puerta del ba&ntilde;o la delat&oacute;. Inmediatamente la voz de su madre le ped&iacute;a que bajara sin dilaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Clara, hija. &iquest;Ya terminaste las declaraciones de la se&ntilde;ora P&eacute;rez y de la abarrotera?<\/p>\n<p>-S&iacute; mam&aacute;, est&aacute;n sobre la mesa del tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>-No las veo, baja antes de que entres al ba&ntilde;o, necesito que me las des porque ya me voy a la secretar&iacute;a.<\/p>\n<p>Para sus adentros, Clara recordaba las im&aacute;genes de la noche anterior, los sonidos y los olores embriagantes de sus sexos. En voz baja, casi entre dientes, enojada y temerosa de que pudieran descubrir su espionaje, se dec&iacute;a: &ldquo;Que te las d&eacute;, bien que le diste las nalgas a mi ni&ntilde;o y encima&#8230;&rdquo;<\/p>\n<p>Bajo lentamente, pero tuvo que apurarse ante la arenga de su madre que la apuraba en la puerta de salida.<\/p>\n<p>Pas&oacute; por enfrente de Leonardo y se aboc&oacute; en la b&uacute;squeda de los papeles. Sab&iacute;a que los hab&iacute;a dejado en esa mesa, pero tampoco los encontraba. No pod&iacute;a ser, todo su trabajo y el dinero del mes estaba en esos papeles. Recogi&oacute; el largo cabello que le estorbaba en la cara al agacharse y ver si no se hab&iacute;an ca&iacute;do.<\/p>\n<p>Fue a la peque&ntilde;a sala y los encontr&oacute; en el sof&aacute;. Los acomod&oacute; bien en sus respectivos folders y los entreg&oacute; a su madre.<\/p>\n<p>Roci&oacute; sali&oacute; apurada a la cochera, Leo se ofreci&oacute; a abrir el port&oacute;n de la cochera y sali&oacute; tras ella. Clara se dispon&iacute;a a subir al ba&ntilde;o y tomar un buen regaderazo, cuando le pareci&oacute; escuchar un gemido casi apagado. Se acerc&oacute; a la puerta y los vio, su ni&ntilde;o ten&iacute;a a su abu atrapada entre el auto y su cuerpo, le hab&iacute;a levantado la falda de tubo que llevaba, dejando a la vista unas se&ntilde;oras bragas de encaje y transparencia, nada que ver con las pantaletas que en muchas ocasiones tambi&eacute;n le hab&iacute;a tocado lavar de su madre. Leo meti&oacute; la mano en la pendra e introdujo unos dedos en aqu&eacute;l chocho, un peque&ntilde;o respingo delat&oacute; su a&uacute;n sensible co&ntilde;o.<\/p>\n<p>-No, por favor no, todav&iacute;a sigo muy alteradita. Mejor espera, no hagas que me vuelva a mojar, voy a ir oliendo feo.<\/p>\n<p>-Al contrario abu, ojal&aacute; siempre pudiera oler tu perfume m&aacute;s natural.<\/p>\n<p>Sac&oacute; los dedos apenas h&uacute;medos, los llev&oacute; a su boca y los pintados labios fueron humedecidos por sus caldos &iacute;ntimos. Parec&iacute;a brillo labial, lo cual no dur&oacute; mucho, pues ella se los relami&oacute; enseguida, ya se hab&iacute;a acostumbrado a saborear sus efluvios y empezaba a disfrutar de ello.<\/p>\n<p>Se hinc&oacute; enfrente de ella, bes&oacute; su monte de venus y baj&oacute; la falda. Al levantarse aprovech&oacute; para asir la mano derecha de su abu y llevarla a su entrepierna.<\/p>\n<p>-Trata de no tardarte abu, vamos a estar esper&aacute;ndote siempre as&iacute;.<\/p>\n<p>Leo llevaba una erecci&oacute;n considerable, manej&oacute; la mano de su abuela para que no s&oacute;lo la tocara, sino que recorriera toda su longitud, cerrara la palma alrededor del enhiesto falo y sopesara las grandes bolas recargadas de m&aacute;s leche.<\/p>\n<p>Roc&iacute;o se zaf&oacute; y se subi&oacute; al coche. Lo arranc&oacute; y sali&oacute; en cuanto su nieto dej&oacute; abierto el port&oacute;n por completo. Antes de enderezar el auto sobre el camino, con sus pupilas dilatadas y mordi&eacute;ndose el labio inferior, volvi&oacute; a echarle un vistazo a Leo y luego arranc&oacute; a toda prisa, como queriendo huir, para no bajarse a pecar en plena calle.<\/p>\n<p>Clara volvi&oacute; a mojarse, su instinto materno le recriminaba el estar cayendo en la lujuria, en el deseo, en el pecado. Se aterroriz&oacute; de pronto, se vio sola con &eacute;l, deseaba que ya se fuera a la clase de las once en la universidad como lo arcaba su horario, pero a&uacute; faltaba tiempo. Corri&oacute; escaleras arriba antes de que su hijo terminara de cerrar el port&oacute;n y se encerr&oacute; en el ba&ntilde;o, cerrando con seguro.<\/p>\n<p>Estaba ya dentro de la ba&ntilde;era, esta era rodeada con una mampara semi transparente de color rosa, pero antes de poder abrirle al agua caliente, se espant&oacute; al llamado de la puerta. No pod&iacute;a ser otro que Leo.<\/p>\n<p>-Mam&aacute;, perdona que te moleste, pero es que ya no puedo aguantar m&aacute;s, d&eacute;jame entrar al ba&ntilde;o, que me voy a hacer encima.<\/p>\n<p>De repente los recuerdos se agolparon en su mente, lo primero que rememor&oacute; fue la primera vez que de peque&ntilde;o lleg&oacute; una noche a su cuarto porque se hab&iacute;a hecho en la cama. La vez que hab&iacute;a aprendido a ir al ba&ntilde;o s&oacute;lo y la vez que hab&iacute;a prorrumpido en su cuarto para dormir esa noche con ella por miedo al monstruo de abajo de la cama.<\/p>\n<p>Sali&oacute; de su micro templo con el siguiente llamado a la puerta.<\/p>\n<p>-Vamos mam&aacute;, por favor.<\/p>\n<p>Sali&oacute; de la ba&ntilde;era tan &uacute;nicamente vestida con la panty, quit&oacute; el seguro y se meti&oacute; r&aacute;pido a la ba&ntilde;era, apenas tuvo tiempo de cerrar cuando por fin Leo entraba al ba&ntilde;o. Por la mampara pudo ver como su hijo extra&iacute;a su miembro al tiempo que ella abr&iacute;a la llave del agua, haci&eacute;ndola lanzar un peque&ntilde;o alarido del susto al sentir el fr&iacute;o del agua sobre su piel.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s bien mam&aacute;?<\/p>\n<p>-S&iacute;, es s&oacute;lo que est&aacute; muy fr&iacute;a el agua.<\/p>\n<p>Clara se qued&oacute; absorta en su pene, el agua se empezaba a calentar y fue cuando abri&oacute; el agua fr&iacute;a para atemperar y que se dio cuenta del olor, todo el ba&ntilde;o apestaba a panocha materna. A una concha que hab&iacute;a exudado fluidos al espiar como follaban sus propios madre e hijo, abuela y nieto.<\/p>\n<p>-Como que huele raro mam&aacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo a qu&eacute;?<\/p>\n<p>-No tengo idea.<\/p>\n<p>-Ha de haber una fuga en la base del excusado, o tal vez se necesite purgar el desag&uuml;e.<\/p>\n<p>-Eso debe ser.<\/p>\n<p>Leonardo sali&oacute; una vez se lav&oacute; las manos, en tanto Clara no pod&iacute;a apartar sus manos de su gruta, primero al tratar de opacar el olor l&uacute;brico, y una vez fuera su hijo, porque la sensaci&oacute;n de su piel le era necesaria, su mente hab&iacute;a escaneado cada mil&iacute;metro de la tranca de su hijo, su glande cabez&oacute;n, el tronco grueso y algo largo, aunque debido a la mampara, s&oacute;lo se hab&iacute;a percatado de la silueta, m&aacute;s tuvo que reconstruir la imagen completa de lo visto en la madrugada. Las venas saltadas, el color viol&aacute;ceo del glande, los pelos hirsutos cubriendo esas bolas grandes y pesadas, seguramente ya se habr&iacute;a recargado, ya tra&iacute;a dentro toda esa leche con la que quer&iacute;a regar el interior m&aacute;s profundo de su &uacute;tero.<\/p>\n<p>No lo pod&iacute;a creer, su lubricidad le hab&iacute;a ganado a su instinto de madre, aquella fuerza que era superior a cualquier otra en el universo, hab&iacute;a perdido ante la real fuerza de la existencia, la lujuria, la fuerza originaria de la vida. Fue increpada por aquella madre en su interior, la cual estaba horrorizada, pero tal vez no tal vez s&oacute;lo eran las &uacute;ltimas defensas antes de caer.<\/p>\n<p>Trat&oacute; de que predominara el agua fr&iacute;a para poder volver a su centro, a su vida de madre abnegada y buena, y lo estaba logrando, cuando de su interior sinti&oacute; caer una plasta que resbalaba primero por sus labios vaginales, para deslizarse con el agua por sus muslos hasta llegar a sus pies y fugarse por la coladera. Se pregunt&oacute; qu&eacute; era eso. Ir&oacute;nicamente se respondi&oacute; a s&iacute; misma, que muy posiblemente era el tap&oacute;n de su olvidada castidad despu&eacute;s de un hijo.<\/p>\n<p>Tard&oacute; bastante bajo el agua, lo suficiente para quedarse sola en casa. Tras vestirse, fue a la cocina a prepararse el desayuno.<\/p>\n<p>De la noche a la ma&ntilde;ana, toda su vida hab&iacute;a dado un cambio completo de trescientos sesenta grados. Se encontraba finalizando su desayuno, y entonces lo pudo sentir, el est&oacute;mago lo sinti&oacute; un poco revuelto, sinti&oacute; unas agruras bastante fuertes y por &uacute;ltimo, no pudo detenerlo, todos sus alimentos regresaron de su est&oacute;mago al piso.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n<p>Muchas gracias por llegar hasta aqu&iacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Clara es una mujer de 34 a&ntilde;os, aproximadamente 1.67 de altura, esbelta de cuerpo, y muy ocupada con su trabajo. Es contadora p&uacute;blica al igual que su madre, con la cual vive a&uacute;n a su edad junto con su hijo Leonardo (Leo), quien&nbsp;cursa la universidad. 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