{"id":21598,"date":"2019-09-06T22:32:08","date_gmt":"2019-09-06T22:32:08","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-06T22:32:08","modified_gmt":"2019-09-06T22:32:08","slug":"entre-la-viudez-y-el-deseo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/entre-la-viudez-y-el-deseo-1\/","title":{"rendered":"Entre la viudez y el deseo (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21598\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Fue el hombre de mi vida, mi compa&ntilde;ero en la intimidad, el padre de mis hijos. Parece que ayer falleci&oacute; mi marido y una vez que todos los que vinieron al funeral se fueron me di cuenta lo sola que estaba. Los hijos son mayores y cada uno tiene su vida, mis amigas y familiares tienen sus propias parejas y tambi&eacute;n hacen su vida.<\/p>\n<p>En ese caso la viudez puede resultar muy dura. No s&oacute;lo has de ser capaz de sobreponerte a la muerte de tu marido, sino tambi&eacute;n a afrontar una vida en soledad Y puede que esa perspectiva no te guste. Puede ser motivo suficiente para querer tener una nueva pareja tras la muerte de tu compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>Pero puede servirnos de orientaci&oacute;n el luto. El luto por la muerte de una persona cercana suele durar un a&ntilde;o. Se entiende que en ese tiempo una mujer viuda ha tenido tiempo suficiente para asimilar el fallecimiento y para plantearse c&oacute;mo enfocar su nueva vida. En mi caso no fue as&iacute;, fueron m&aacute;s de cinco a&ntilde;os y nunca pas&oacute; por mi mente tener una relaci&oacute;n con otro hombre. Form&oacute; parte de la comunidad hebrea y los principios morales est&aacute;n muy arraigados, por lo que sent&iacute;a la presi&oacute;n y oposici&oacute;n de siquiera pensar en buscar un nuevo amor o simplemente un compa&ntilde;ero. Hay determinadas edades en las que lo que una mujer quiere no es un compa&ntilde;ero de cama, sino alguien con quien ver la televisi&oacute;n por la noche y al que contarle c&oacute;mo ha ido el d&iacute;a al llegar a casa. Es un amor al fin y al cabo, aunque probablemente diferente al que ten&iacute;a con mi marido. Lo que importa no es la atracci&oacute;n f&iacute;sica o una estabilidad sentimental, sino el compa&ntilde;erismo, la amistad y la confianza.<\/p>\n<p>Estuve casada con mi marido 29 a&ntilde;os, toda una vida si le agregamos seis a&ntilde;os de novios; ahora tengo 59. &Eacute;l era mayor que yo, falleci&oacute; casi a los setenta a&ntilde;os. Estuve en terapia casi tres a&ntilde;os pues el duelo se extendi&oacute; m&aacute;s de lo normal. Tanto la terapeuta como algunas amigas me dec&iacute;an que me abriera a otras posibilidades, pues todav&iacute;a no era tan mayor y me conservaba bien. A ra&iacute;z de mi viudez algunos hombres se me empezaron a acercar, sin embargo, yo sab&iacute;a lo que pretend&iacute;an, por lo que mi rechazo era en autom&aacute;tico. Me ve&iacute;an vulnerable e intentaban aprovecharse.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a realizar actividades diversas para evitar la soledad y la depresi&oacute;n. Por ejemplo, asist&iacute;a m&aacute;s tiempo al club para hacer ejercicio, sal&iacute;a de viaje con algunos familiares o me inscrib&iacute;a a talleres o cursos acad&eacute;micos. Y fue en un diplomado de Historia del Arte que conoc&iacute; a un hombre. Le toc&oacute; impartir un m&oacute;dulo del diplomado, m&aacute;s joven que yo y divorciado. Se dio una relaci&oacute;n alumna-profesor, me encantaban sus clases y en esa admiraci&oacute;n me empec&eacute; a sentir atra&iacute;da por &eacute;l lo mismo que &eacute;l hacia m&iacute;. A pesar de que era rec&iacute;proco me negu&eacute; en principio a sus invitaciones. Finalmente termin&eacute; por aceptar y empezamos a salir, yo me sent&iacute;a inc&oacute;moda de que me fueran a ver. Solo lo coment&eacute; con un par de amigas, las cuales no me juzgaron.<\/p>\n<p>No quer&iacute;a externarlo ni siquiera a mis hijos, a pesar de que a veces me dec&iacute;an que si yo ten&iacute;a una nueva relaci&oacute;n no me juzgar&iacute;an. Pero no se los dije. Me hac&iacute;a sentir muy a gusto la compa&ntilde;&iacute;a de este hombre, me hac&iacute;a re&iacute;r mucho y eso relajaba el ambiente. Me sent&iacute; culpable cuando nos besamos por primera vez en un restaurante al que fuimos a cenar, sin embargo, con el paso de los d&iacute;as y de la convivencia lo fui superando. Todo eran besos y abrazos, hasta que en una ocasi&oacute;n me invit&oacute; a su casa, sab&iacute;a porque lo quer&iacute;a, pero no me sent&iacute;a preparada. Acept&oacute; mi negativa y no insisti&oacute; m&aacute;s. Eso me agrado de &eacute;l, pues no me presionaba. Cuando cumplimos tres meses de salir me invit&oacute; a cenar a un restaurante. Yo me vest&iacute; con un vestido negro, un poco corto y cuando me vio qued&oacute; impactado, pues siempre me hab&iacute;a vestido conservadoramente cuando nos ve&iacute;amos. Debo decir que tengo muy bonitas piernas, por herencia y por el ejercicio que hago. Adem&aacute;s soy alta, blanca, ojos color miel y el cabello rojizo. Esa vez, adem&aacute;s de besarnos, llegamos a un poco m&aacute;s. Por ejemplo, sent&iacute; c&oacute;mo una de sus manos buscaba acariciar mis piernas y yo se lo permit&iacute;, me gust&oacute; la suavidad con que lo hizo, para despu&eacute;s acariciar el interior de mis muslos y dejar su mano all&iacute;. Era una experiencia distinta, nueva, se la quer&iacute;a retirar pero me estaba gustando. El ambiente era propicio pues est&aacute;bamos a la luz de las velas y todo era muy &iacute;ntimo. Luego, nos juntamos m&aacute;s y empec&eacute; a acariciar una de sus piernas, y sin querer sent&iacute; su miembro. Estaba nerviosa. Lo tocaba discretamente y luego un poco m&aacute;s. Ten&iacute;a un poco de pena. Despu&eacute;s nos separamos u y empezamos a cenar.<\/p>\n<p>Nos d&aacute;bamos uno que otro beso, mir&aacute;ndonos a los ojos. Hubo un momento en que &eacute;l fue al ba&ntilde;o y ya de regreso no pude evitar mirarle la entrepierna y detener mi mirada en su bulto. Ya sentados &eacute;l volvi&oacute; a acariciar el interior de mis muslos y yo acariciarle su pierna y de vez en vez tocaba su miembro. Hubo un momento en que pretendi&oacute; acercar sus dedos a mi vagina y no lo permit&iacute;, me dio pena, pues a pesar de mi edad estaba h&uacute;meda y me estaba excitando. Terminamos de cenar y nos retiramos. Cuando esper&aacute;bamos que el valet parking nos trajera el auto me abrazo por detr&aacute;s y sent&iacute; su miembro en mis nalgas. Me gust&oacute; esa sensaci&oacute;n despu&eacute;s de tanto tiempo, sentir en mi trasero un miembro, pero &eacute;ste lo sent&iacute;a muy grande, demasiado grande y muy duro.<\/p>\n<p>Ya en el autom&oacute;vil nos dimos algunos besos y tambi&eacute;n me segu&iacute;a acariciando con su mano mis piernas y el interior de mis muslos, hasta que hubo un momento en que, con innegable maestr&iacute;a, acerc&oacute; sus dedos a la orilla de mis calzones, los hizo a un lado y busc&oacute; sentir mi humedad. Para eso baj&oacute; la velocidad del auto. No pude resistirme y deje que sus dedos empezaron a acariciar mi cl&iacute;toris. Lo hac&iacute;a con una delicadeza y paciencia que provoc&oacute; el despertar de esa sexualidad que hab&iacute;a permanecido casi muerta. Lo hizo de tal forma que no tuve problemas en tener un orgasmo, recuerdo haber gemido y no dejar de moverme.<\/p>\n<p>Ya est&aacute;bamos por llegar a mi casa y en ese breve trayecto le acarici&eacute; nuevamente su pierna hasta llegar a su miembro, el cual ya estaba duro y grande. Se estacion&oacute; y me dijo que si pod&iacute;a entrar a mi casa, le dije que no, que eso si no pod&iacute;a hacer. Se me ven&iacute;a a la mente la recamara y la cama en la que hab&iacute;a dormido con mi marido tantos a&ntilde;os. No insisti&oacute;, le dije que mejor program&aacute;ramos un viaje, que eso ser&iacute;a lo mejor para hacer lo que dese&aacute;bamos. Qued&oacute; satisfecho con mi propuesta. Luego nos dimos un beso largo y apasionado y mi mano nuevamente busc&oacute; su entrepierna. Mir&eacute; su bulto y lo desee, hasta que no pude resistirme y empec&eacute; a desabrocharle el cintur&oacute;n y el pantal&oacute;n. Tra&iacute;a una trusa blanca y su miembro se miraba impactante, hasta que le baje un poco la trusa y saqu&eacute; su miembro.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a visto un miembro que no fuera el de marido, &eacute;ste era diferente, tanto por el prepucio, pues el de mi marido estaba circuncidado, por cuestiones religiosas, como por el tama&ntilde;o y el grosor. Lo acarici&eacute; con mis dos manos, sent&iacute;a su humedad, y luego con el dedo &iacute;ndice acariciaba su glande y sent&iacute;a como aumentaban sus fluidos, hasta que no pude m&aacute;s y me lo llev&eacute; a la boca. Ten&iacute;a deseos de tener ese miembro en mi boca, hab&iacute;a pasado por mi mente en el restaurante cuando le mir&eacute; el bulto y luego cuando me lo peg&oacute; a mi trasero. Se lo mam&eacute; con deseo y gusto, suave sin prisa, como sab&iacute;a hacerlo, con la experiencia de tantos a&ntilde;os, como tantas veces se lo hab&iacute;a hecho a mi marido. No quer&iacute;a que eyaculara, sin embargo, supuse que ya no pod&iacute;a y sent&iacute; como ven&iacute;a el flujo de sus entra&ntilde;as. Fue espectacular como explot&oacute; tanto semen en mi boca, me gust&oacute; su temperatura y la fuerza con la que sali&oacute; y segu&iacute;a saliendo. Sent&iacute;a que me ahogaba con tanto semen en mi boca, no sab&iacute;a si tirarlo o qu&eacute; por lo que prefer&iacute; trag&aacute;rmelo.<\/p>\n<p>Nos despedimos y acordamos programar un viaje a la playa. Entr&eacute; a mi casa. Luego me dirig&iacute; a mi recamara. Me desvest&iacute; y entre al ba&ntilde;o a ba&ntilde;arme y bajo la regadera me cepille los dientes, sent&iacute;a un sabor raro en mi boca. Mir&eacute; la recamara, mi cama y debo confesar, me sent&iacute; culpable pero al mismo tiempo sent&iacute;a como una energ&iacute;a poderosa hab&iacute;a salido de todo mi cuerpo. Dorm&iacute; profundamente, no quise pensar en nada, tal vez solo en el viaje que me esperaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Fue el hombre de mi vida, mi compa&ntilde;ero en la intimidad, el padre de mis hijos. Parece que ayer falleci&oacute; mi marido y una vez que todos los que vinieron al funeral se fueron me di cuenta lo sola que estaba. 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