{"id":21604,"date":"2019-09-08T06:29:56","date_gmt":"2019-09-08T06:29:56","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-08T06:29:56","modified_gmt":"2019-09-08T06:29:56","slug":"camila-la-calentura-puede-mas-que-la-razon-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/camila-la-calentura-puede-mas-que-la-razon-2\/","title":{"rendered":"Camila: la calentura puede m\u00e1s que la raz\u00f3n (2\/?)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21604\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Escena I.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an transcurrido ya algunos d&iacute;as desde lo acontecido en casa de Pedro, y dicha circunstancia fue la primer cosa que vino a la mente de nuestra protagonista despu&eacute;s de levantarse. Precisamente hoy se despert&oacute; temprano con la intenci&oacute;n de dejar a un lado su apat&iacute;a al respecto y, por fin, salir a buscar trabajo.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta la situaci&oacute;n econ&oacute;mica que atravesaba el pa&iacute;s, sab&iacute;a que tendr&iacute;a que tocar muchas puertas, o quiz&aacute;, s&oacute;lo quiz&aacute;, sus encantos le ayudar&iacute;an. No ser&iacute;a la primera ni la &uacute;ltima vez que pasara, y por ello fue que se esmer&oacute; en arreglarse, tal vez un poco m&aacute;s que de costumbre. Apenas se desperez&oacute;, fue directo a buscar algo a su bur&oacute;, y de &eacute;l sac&oacute; una caja peque&ntilde;a de color rosa, la cual ten&iacute;a un nombre escrito en la parte superior, Pablo, y despu&eacute;s se aprest&oacute; a calentar el agua de la ba&ntilde;era.<\/p>\n<p>Las duchas de nuestra protagonista son, indiscutiblemente, todo un ritual de sensualidad, particularmente en esta ocasi&oacute;n, porque para armarse del valor necesario para la tarea del d&iacute;a crey&oacute; conveniente emplear esencias arom&aacute;ticas en la ba&ntilde;era, as&iacute; como tambi&eacute;n unos p&eacute;talos de rosa. Definitivamente la joven no escatima al darse sus gustos.<\/p>\n<p>Enseguida, la joven verific&oacute; que la temperatura del agua fuese la adecuada introduciendo en la tina uno de sus peque&ntilde;os y delicados pies, y al sentir que estaba en el punto exacto, procedi&oacute; a sumergirse en el l&iacute;quido. Comprobado lo anterior, se despoj&oacute; de su pijama, quit&aacute;ndose el breve top rosa que tra&iacute;a puesto, dejando escapar as&iacute; a sus voluminosos pechos; y deslizando sus cacheteros, del mismo color, por las sinuosas curvas de sus lascivos gl&uacute;teos. Ya desnuda, entr&oacute; a la ba&ntilde;era, con suma refinaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya dentro del agua, la espuma del jab&oacute;n cubri&oacute; el curvil&iacute;neo cuerpo de la chica. Masaje&oacute; su lacia cabellera y acarici&oacute; sus finos hombros, para luego resbalar sus tersas manos sobre ese par de apetitosos melones, cuyos pezones ya se encontraban erectos a causa del roce de sus manos. A continuaci&oacute;n se dedic&oacute; a palpar sus marcadas piernas y sus pulcros pies, esto mientras estiraba una de sus piernas y se sorprend&iacute;a de lo largas y estilizadas que son.<\/p>\n<p>Y para cerrar con broche de oro, pas&oacute; a la parte m&aacute;s &iacute;ntima de su anatom&iacute;a, su entrepierna, y magre&oacute; sus ricos gl&uacute;teos con la espuma, que se sent&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s suaves de lo que son por efecto de la misma. Se tom&oacute; el tiempo de darle unos leves apretones y no pudo evitar el sentirse orgullosa de lo duros que se hab&iacute;an tornado por el ejercicio que practica desde su adolescencia.<\/p>\n<p>Y por &uacute;ltimo, atendi&oacute; el &aacute;rea del pubis, que estaba lampi&ntilde;a pues se depil&oacute; d&iacute;as antes, y not&oacute; que estaba caliente. Desde que despert&oacute; su cuerpo ya le ped&iacute;a atenci&oacute;n, y qui&eacute;n era ella para neg&aacute;rsela:<\/p>\n<p>Kamila: &ldquo;&iexcl;ay!, creo que me puse cachonda de nuevo. La verdad me qued&eacute; con ganas de que Pedro me metiera su vergota, &iexcl;mmm! estaba tan rica, de no haber sido por su mujer, la hubiera gozado. &iexcl;Ah!, me consentir&eacute; un poco, total, mi p&aacute; ignora que estoy desempleada, qu&eacute; m&aacute;s da si me quedo un ratito aqu&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo que la joven no sab&iacute;a era que su vecino del otro lado, Manuel, un otaku que viv&iacute;a solo, la estaba espiando. No era la primera vez que suced&iacute;a, de hecho ya era algo rutinario, y esta vez se las hab&iacute;a ingeniado para poner una c&aacute;mara que permitiera grabar el interior del hogar de la chica, y justo ahora ve&iacute;a c&oacute;mo es que Camila se daba su ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Manuel: &ldquo;Jajaja pinche c&aacute;mara vali&oacute; cada centavo, hasta en HD graba la cabrona. Ahora veamos, &iexcl;oh! Pinche Camila, mamacita, c&oacute;mo quisiera ser el afortunado que te coge. No, si yo te lo hiciera, ibas a gemir como nunca, &iexcl;mmm! Seguro das unos sentones de lujo con esas nalgotas preciosa; eso o una rusa con esas chichotas, qu&eacute; rico ha de sentirse que me la chaquetees con ellas, &iexcl;uf!&rdquo;.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la joven comenz&oacute; a frotar sus bubis entre s&iacute;, mientras sent&iacute;a como &eacute;stas se iban hinchando al contacto con sus resbaladizas manos. Sus pezones fueron pellizcados con suavidad y eso le arranc&oacute; gemidos de puro placer, e inmediatamente despu&eacute;s baj&oacute; una de sus manos para acariciar su tierna panocha, que ya emanaba jugos de lo caliente que se encontraba. Con sus finos dedos abri&oacute; un poco sus labios y jug&oacute; con la entrada de su vagina, restreg&aacute;ndolos con delicadeza de arriba a abajo por su cl&iacute;toris, que se asomaba como un peque&ntilde;o bot&oacute;n, a la par que sus piernas se contra&iacute;an por el deleite que estaba experimentando:<\/p>\n<p>Kamila: &ldquo;&iexcl;mmm!, quisiera algo m&aacute;s grueso y largo adentro de m&iacute;, mis dedos se sienten rico pero no me llenan como quisiera. Qu&eacute; antojada estoy de una buena reata, &iexcl;mmm! creo que ahorita aceptar&iacute;a cualquiera, s&iacute;, cualquiera&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Y s&uacute;bitamente record&oacute; lo que ten&iacute;a en aquella caja: Pablo, su vibrador, el cual deb&iacute;a su nombre al primer amor de nuestra protagonista, aquel que tuvo durante sus a&ntilde;os de prepa, que en su momento se tocar&aacute; a detalle. Fue as&iacute; que lo sac&oacute; y se aprest&oacute; a utilizarlo. En un principio lo frot&oacute; cuidadosamente contra su erecto cl&iacute;toris y goz&oacute; su tacto, lo mov&iacute;a de arriba a abajo, sin prisa, disfrut&aacute;ndolo. Para acomodarse mejor, subi&oacute; sus pies en la orilla de la tina y de esa manera tuvo una mejor vista de lo que se hac&iacute;a.<\/p>\n<p>La presencia de ese artefacto tom&oacute; por sorpresa a Manuel, quien se relami&oacute; de gusto al verlo, y acto seguido liber&oacute; de su b&oacute;xer su ya r&iacute;gida verga, y se la pu&ntilde;ete&oacute; con lujuria:<\/p>\n<p>Manuel: &iexcl;no mames, pinche Camila! Estaba seguro de que eras bien golosa mamita, y no me equivocaba. Todo eso te vas a comer, &iexcl;mmm!<\/p>\n<p>A la par de esto, la joven llev&oacute; el dildo hac&iacute;a su orificio vaginal, el cual se abri&oacute; para dar paso a la gruesa cabeza de pl&aacute;stico de Pablo, que cabe se&ntilde;alar ten&iacute;a forma de verga, dicho detalle fue el que m&aacute;s le gust&oacute; a nuestra protagonista desde que lo vio en aquella tienda en l&iacute;nea y motivo por el cual la prende tanto usarlo. Tan s&oacute;lo lo sinti&oacute; clavado en su interior, dej&oacute; salir un dulce y sensual gemido, y procedi&oacute; a meter la parte restante. Met&iacute;a y sacaba, con un ritmo lento, deleit&aacute;ndose con aquel juguete.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvo unos instantes, hasta que crey&oacute; que esa masturbaci&oacute;n necesitaba un poco m&aacute;s de intensidad y entonces, dando rienda suelta a su lujuria, la chica se sali&oacute; de la tina y busc&oacute; la manera de colocar el vibrador sobre la tapa del inodoro, ya que era de esos consoladores que traen ventosas en lo que debiera ser los test&iacute;culos. Una vez fijado en esa superficie, pasar una de sus piernas de un lado del retrete, e igualmente la otra, y se apoy&oacute; en el dep&oacute;sito del agua, prepar&aacute;ndose para el libidinoso descenso. Opt&oacute; por hacer una de sus poses favoritas: la vaquera. Este acto emocion&oacute; m&aacute;s de la cuenta al friki, que no daba cr&eacute;dito a lo que ve&iacute;a:<\/p>\n<p>Manuel: &ldquo;&iexcl;ay Camilita! Hasta que se me va a hacer ver ese culote en acci&oacute;n, &aacute;ndale, toma asiento putita, as&iacute;, sigue as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Simult&aacute;neamente, nuestra protagonista abr&iacute;a un poco sus redondas nalgas para comerse aquella reata de pl&aacute;stico, y se la fue metiendo despacio, hasta que se la comi&oacute; entera, para a continuaci&oacute;n comenzar a darse de sentones sobre &eacute;l, los cuales le hac&iacute;an gemir sonoramente. Aquellos gl&uacute;teos vibraban por efecto de los sensuales movimientos de c&oacute;pula de la ardiente joven, y no tard&oacute; en ser visible un notorio hilo de jugos blancos que ba&ntilde;aban las venas del tronco de aquella verga, que si bien era sint&eacute;tica, no menos cierto es que la estaba haciendo gemir tanto como una de carne.<\/p>\n<p>Y de esta manera se prolong&oacute; esa cogida al juguete por parte de Camila por unos minutos que parec&iacute;an eternos, en los cuales aquel par de suculentas nalgas rebotaban con gran &iacute;mpetu arriba del consolador, mientras que la mano del mir&oacute;n segu&iacute;a el mismo ritmo en la pu&ntilde;eta que se hac&iacute;a. En pocas palabras era como si ella estuviera botando semejante culote en el pito del friki.<\/p>\n<p>El pecaminoso momento se extendi&oacute; hasta que la cachonda joven comenz&oacute; unos movimientos algo m&aacute;s lentos que pararon al meterse completo el vibrador, dejando s&oacute;lo los huevos afuera, a la par de un arqueo de espalda muy sensual de su parte, tras lo cual dio un sonoro gemido, hab&iacute;a alcanzado el orgasmo:<\/p>\n<p>Kamila: &ldquo;&iexcl;ay s&iacute;, rico, mmm! Ay dame, dame, qu&eacute; rica vergota papito, m&aacute;s, s&iacute;, m&aacute;s, &iexcl;ah!<\/p>\n<p>Escuchar esos gemidos y ver aquellas jugosas nalgas devorar el vibrador caus&oacute; el mismo efecto en el otaku, quien no pudo soportar m&aacute;s y jalando con firmeza su envarada verga comenz&oacute; &eacute;sta a escupir varios chorros de espesa leche que fueron a parar a un p&oacute;ster de un conocido personaje de un anime de ninjas, famoso por tener mucho relleno:<\/p>\n<p>Manuel: &ldquo;&iexcl;ah, te pasaste de verga, Camilita! Ten&iacute;a rato que no sacaba tantos mecos. &iexcl;Uf! Que ricas se ven esas nalgotas, las quiero para m&iacute;. Necesito buscar la forma de acercarme a ti y cogerte, o m&iacute;nimo que me la mames, no dudo que lo haces de maravilla, pinche culona, &iexcl;mmm!&rdquo;.<\/p>\n<p>Repentinamente, nuestra Camila record&oacute; dos cosas: que sus cuentas bancarias ya estaban casi en ceros; y que hab&iacute;a prometido a sus padres que les enviar&iacute;a fotos suyas cuando estuviera en su flamante oficina, palabras que ven&iacute;a diciendo desde hac&iacute;a meses, por ello fue que volvi&oacute; en s&iacute;:<\/p>\n<p>Camila: &ldquo;no, no, no. Qu&eacute; cosas hago. Admito que estuvo muy rico y todo, pero debo ser responsable y apresurarme a salir ya. Casi perd&iacute; una hora aqu&iacute; dentro. Por fortuna ir&eacute; a confesarme pasado ma&ntilde;ana, seguro eso me hace sentir mejor, m&aacute;s que nada por estas ideas que me invaden &uacute;ltimamente. Meterme con hombres jajaja ni que fuera una f&aacute;cil. Yo siempre me porto bien. En todo caso, con unos rezos de penitencia me bastar&aacute;, s&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>De manera que sali&oacute; del ba&ntilde;o y luego de secarse se dirigi&oacute; a su cl&oacute;set para ver las opciones que ten&iacute;a para vestir, y se decant&oacute;, en primer lugar, por la ropa interior, misma que constaba de un conjunto de sost&eacute;n y cachetero de color blanco, el cual se prob&oacute; frente a un espejo de grandes dimensiones que ten&iacute;a en su habitaci&oacute;n, y la manera en que sus curvas resaltaban con esas prendas le provoc&oacute; una mezcla entre diversi&oacute;n y arrogancia:<\/p>\n<p>Kamila: me paso, qu&eacute; buena me estoy poniendo, cada vez me veo mejor. Ha valido la pena tanto sudor.<\/p>\n<p>Y en segundo lugar, para verse formal prefiri&oacute; un leotardo blanco, ajustado obviamente, y unos leggings y saco de color azul marino, y para rematar unas zapatillas de tac&oacute;n de aguja, altas y del mismo color, que acababa de comprar. Los hab&iacute;a estado guardando para una ocasi&oacute;n especial y hoy era el d&iacute;a:<\/p>\n<p>Camila: &iexcl;por fin!, estoy lista para salir y ver lo que el destino me depara, &iexcl;de veras!<\/p>\n<p>Escena II<\/p>\n<p>Camila se apresur&oacute; a salir para llegar a su entrevista de trabajo y evitar ser impuntual, porque sab&iacute;a que eso es clave para poder obtener un empleo. Despu&eacute;s de un viaje sin mayor relevancia, arrib&oacute; a la recepci&oacute;n del lugar que hab&iacute;a visto en un grupo de cierta red social, e inmediatamente pas&oacute; con la recepcionista, quien le dijo que en un momento la atend&iacute;an. Momento que se convirti&oacute; en media hora, y a pesar de su evidente enfado, decidi&oacute; esperar:<\/p>\n<p>Camila: &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute; esta gente? Tengo cosas qu&eacute; hacer y ya estoy harta. Ya deber&iacute;a estar en el gym. Definitivamente tendr&eacute; que quemarlos en el grupo, &iexcl;ya lo ver&aacute;n!<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos m&aacute;s, y haciendo acopio de paciencia sigui&oacute; esperando, hasta que escuch&oacute; una voz proveniente de una de las oficinas del lugar que le pidi&oacute; pasar, y la cara de nuestra Camila cambi&oacute; de colores al notar que el entrevistador era una mujer. No es que ella menosprecie a su propio sexo, al contrario, siempre ha considerado a las mujeres como muy capaces, sin embargo sab&iacute;a que hacer uso de sus encantos ser&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil, mas no imposible.<\/p>\n<p>Ya dentro, la chica se presenta con esa se&ntilde;orita, de piel blanca, piernas muy largas y de buen trasero. Tras el saludo de rigor dio inicio la entrevista, la cual empez&oacute; con el pie izquierdo ya que, como se mencion&oacute; anteriormente, Camila es una reci&eacute;n egresada que no hab&iacute;a trabajado nunca en su vida, y en las preguntas sali&oacute; a relucir su edad y nula experiencia, mismas que en estos tiempos donde se pide tener m&iacute;nimo 25 a&ntilde;os cumplidos y 10 de experiencia laboral se convirtieron en un impedimento para que obtuviera la vacante.<\/p>\n<p>En consecuencia, la joven se dio cuenta que la entrevista era un asco, y decidi&oacute; que de alguna manera tiene que defenderse, y por ello prob&oacute; mordi&eacute;ndose su labio inferior, para ver si exist&iacute;a alguna atracci&oacute;n por parte de la entrevistadora, a lo que ella s&oacute;lo sonri&oacute;. Dada la ineficacia de su primer intento, decidi&oacute; jugar su &uacute;ltima carta. Le pareci&oacute; buena idea descalzarse una de sus bonitas zapatillas y ya con su pie libre, lo fue acercando a las piernas de la encargada de RR.HH. quien en un primer momento ni se inmut&oacute;, al sentir la suave caricia de parte de la joven. Pero cuando nuestra protagonista pas&oacute; su pie sobre la entrepierna de aquella bella dama, y comenz&oacute; a mover sus peque&ntilde;os dedos encima de la abultada vagina de ella, &eacute;sta se mostr&oacute; nerviosa y decidi&oacute; terminar abruptamente la entrevista con el t&iacute;pico nosotros le llamamos. Camila algo desilusionada sali&oacute; del lugar y pens&oacute; en lo ocurrido:<\/p>\n<p>Camila: no deb&iacute; ir tan lejos, ahora s&iacute; no me escapo de confesarme. Adem&aacute;s a m&iacute; las mujeres no me gustan en lo m&aacute;s m&iacute;nimo, nada como un buen&hellip; hombre.<\/p>\n<p>Saliendo de la oficina, la joven tom&oacute; el transporte para regresar a su casa. Y al bajar del mismo, emprendi&oacute; la caminata rumbo a su hogar, sabiendo que a&uacute;n le quedaban dos calles. Casi al final de la segunda, sinti&oacute; que alguien la tom&oacute; del brazo para llevarla a un callej&oacute;n sin salida. Ella estaba muy asustada, porque no pudo ver qui&eacute;n la reten&iacute;a, s&oacute;lo sab&iacute;a que era un hombre. Asustada le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>Camila: &iquest;qu&eacute; quieres de m&iacute;? D&eacute;jame, por fis. No seas malo.<\/p>\n<p>A lo que &eacute;l no respondi&oacute;, y simplemente lo ve sacar su tel&eacute;fono y mostrarle un video en la pantalla. En ella se observa una voluptuosa mujer d&aacute;ndose placer a s&iacute; misma, y esa mujer no es otra sino ella, y entonces el sujeto rompi&oacute; el silencio:<\/p>\n<p>Desconocido: c&aacute;lmate y escucha. Si no quieres que esto sea publicado en redes sociales, vas a tener que hacerme una chaqueta, aqu&iacute; y ahora.<\/p>\n<p>Al escuchar esa petici&oacute;n, Camila se qued&oacute; algo confundida, porque la tom&oacute; por sorpresa, era algo raro, definitivamente; y a la vez pens&oacute; que esa voz ya la ha escuchado antes. Y en respuesta ante aquella atrevida orden, ella reaccion&oacute; tir&aacute;ndole el tel&eacute;fono y &eacute;ste se estrell&oacute; contra el suelo, y a la vez le contest&oacute;, con un tono algo en&eacute;rgico:<\/p>\n<p>Camila: &iexcl;C&oacute;mo te atreves a pedirme eso, marrano! Ni se te ocurra que lo voy a hacer, idiota.<\/p>\n<p>Desconocido: &iexcl;ching&aacute;! Apenas acababa de sacar mi tel&eacute;fono a cr&eacute;dito, &iexcl;che madre!<\/p>\n<p>El tipo hizo caso omiso a la solicitud de nuestra protagonista y la sujet&oacute; para ponerla contra la pared, y una vez en esa posici&oacute;n, empez&oacute; a frotar levemente su ya algo r&iacute;gida verga contra las ricas nalgas de la joven. Mientras esto suced&iacute;a, ella pudo recordar a qui&eacute;n pertenec&iacute;a esa voz:<\/p>\n<p>Camila: &iexcl;ya s&eacute; qui&eacute;n eres! Eres Manuel, el vecino rarito, no lo niegues.<\/p>\n<p>Manuel: &iexcl;eh!&hellip; eso no importa en este momento. Lim&iacute;tate a decirme si me har&aacute;s lo que te dije. Ni siquiera tienes opci&oacute;n, as&iacute; que coopera y ser&aacute; mejor para ambos. Eso s&iacute;, te aviso que tengo varias copias del video en mi computadora, listas para compartirse. De manera que, o aflojas, o te quemo, &iquest;c&oacute;mo la ves?<\/p>\n<p>Tras pensarlo unos instantes, la joven resolvi&oacute; que no quer&iacute;a que su familia, ni c&iacute;rculo social, se enterara de lo que hac&iacute;a a solas. Por tanto, pas&oacute; una de sus manitas hac&iacute;a su espalda y se topa con el jeans del friki, y tras bajarle el cierre y buscar en su b&oacute;xer, se top&oacute; con la verga semierecta, la cual comenz&oacute; a masajear, y honestamente se sorprendi&oacute; por el grosor y tama&ntilde;o que fue tomando, luego de sus delicadas caricias, sin duda era un instrumento nada despreciable, y consecuentemente su caliente naturaleza aflor&oacute;.<\/p>\n<p>Ya m&aacute;s desinhibida, pas&oacute; su suave mano por el tronco de esa reata hasta llegar a la rosada cabeza, que ya estaba bien pelada y reluciente por el hacer de la joven, situaci&oacute;n que hizo gemir al otaku, y c&oacute;mo no, si Camila es una verdadera profesional en consentir un palo, en mayor medida porque en verdad disfruta hacerlo. Pasaban los segundos y ella segu&iacute;a jaloneando aquella reata, pasando sus deditos desde los huevos hasta la punta, y Manuel pensaba que era tal cual lo hab&iacute;a imaginado, o probablemente mejor.<\/p>\n<p>Tras unos minutos de pu&ntilde;etear el pito del chico, not&oacute; c&oacute;mo esa verga se puso a&uacute;n m&aacute;s tiesa, y de repente ella sinti&oacute; al ansioso joven tomar sus leggings para bajarlos, liberando las nalgotas de nuestra protagonista, hasta la mitad. S&oacute;lo las observ&oacute; por unos instantes y Camila pens&oacute; que no se iba a conformar con la chaqueta y que se la iba a dejar ir hasta los huevos, o m&aacute;s bien eso era lo que ella deseaba en ese momento, puesto que su panocha ya estaba jugosa y lista para albergar en su interior aquel trozo de dura carne, y ya se estaba inclinando hac&iacute;a el frente para recibirla.<\/p>\n<p>Sin embargo, Manuel opt&oacute; por otra cosa: quit&oacute; la mano de Camila y se la sigui&oacute; jalando &eacute;l solo, hasta que se escuch&oacute; un ahogado gemido de parte del friki, y la chica sinti&oacute; que una serie de chorros de espesos mecos fueron a dar al canal que divide esos deliciosos gl&uacute;teos, ba&ntilde;&aacute;ndolos en su caliente leche. Una vez terminado, ella le increp&oacute;:<\/p>\n<p>Camila: ya tienes lo que quer&iacute;as, ahora dime, &iquest;borrar&aacute;s los videos?<\/p>\n<p>Manuel: lo pensar&eacute;. Igual y si te pasas un d&iacute;a por mi departamento cambie de opini&oacute;n.<\/p>\n<p>Camila: &iexcl;Cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>Ya cuando se retiraban, el friki no pod&iacute;a creer que una de sus fantas&iacute;as sexuales se hab&iacute;a cumplido de esa manera tan f&aacute;cil, y pens&oacute; que deb&iacute;a sacarle m&aacute;s provecho a la actitud tan proactiva de la muchacha; en cambio, ella se limit&oacute; a subir el leggings y seguir con su camino, algo sorprendida por el acontecimiento tan surreal que hab&iacute;a sucedido ah&iacute;, y con el semen a&uacute;n escurriendo entre sus suculentas nalgas.<\/p>\n<p>Escena III<\/p>\n<p>El resto de la semana la suerte de nuestra bella protagonista no cambi&oacute;, y se lleg&oacute; el s&aacute;bado. Ese d&iacute;a se despert&oacute; a eso de las 09:00, dado que no acude al gym esos d&iacute;as. Apenas se levant&oacute; y se entr&oacute; a ba&ntilde;arse. Una ducha simple, por no batallar, y al salir de ah&iacute; se dispuso a ir a la cocina por un poco de cereal, y al abrir el refrigerador se dio cuenta que el cart&oacute;n ya estaba vac&iacute;o:<\/p>\n<p>Camila: &iexcl;qu&eacute; mal plan! No hay leche. Y con esta hueva que me cargo.<\/p>\n<p>Y muy a pesar de su flojera, decidi&oacute; ir a la tienda, tal cual se hab&iacute;a cambiado, con su ropa de casa, misma que consiste en unos diminutos shorts de lycra que con dificultades albergan esas nalgotas que tiene y un top delgado sin bra debajo, que apenas y cubre sus pezones. En definitiva anda muy escasa de tela, pero es por el calor tan intenso que hace en su ciudad, no vayan a pensar mal. Saliendo de su casa, se dirigi&oacute; hacia la tiendita m&aacute;s cercana, la de don Erick, un se&ntilde;or viudo, ya entrado en a&ntilde;os, y algo desali&ntilde;ado, valga la aclaraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Camila: buenos d&iacute;as don Erick, &iquest;c&oacute;mo le va? Mire, se me acab&oacute; la leche y quer&iacute;a ver si cabe la posibilidad de que me f&iacute;e un litro, por fis.<\/p>\n<p>Don Erick: buenas&hellip; las tengas, Camilita. La verdad chamaca t&uacute; me caes muy bien y est&aacute;s muy bonita y todo, pero eres bien mala paga. &Eacute;chale un ojo a mi libreta y date cuenta de todo lo que me debes.<\/p>\n<p>Camila: &iexcl;ay! Jajaja no sab&iacute;a que fuera tanto, este mes s&iacute; me exced&iacute;. Pero no sea malito, mi p&aacute; pronto me va a depositar y le juro que en cuanto lo haga, le pago.<\/p>\n<p>Don Erick: como te repito si por m&iacute; fuera lo har&iacute;a, pero t&uacute; sabes que de esto vivo, y como soy viudo y estoy solo tengo que vivir de algo. Aunque, por otro lado, ya te dije que eres muy bonita y pues&#8230; &iexcl;nah! Mira, te voy a ser bien sincero, me gusta mucho tu cuerpecito y te podr&iacute;a perdonar la deuda si t&uacute; a cambio me haces un favorcito, &iquest;c&oacute;mo la ves, lindura?<\/p>\n<p>Camila: &iquest;a qu&eacute; clase de favor se refiere?, d&iacute;gamelo.<\/p>\n<p>Don Erick: quiero que me hagas una rusa con ese par de melones que te cargas, ricura. All&aacute; atr&aacute;s tengo un cuartito que nos puede servir, &aacute;ndale, an&iacute;mate, dale a este pobre viejo una alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Camila: &iquest;qu&eacute; le pasa viejo rabo verde? yo no soy una cualquiera, ni que le debiera tanto como para hacer algo as&iacute;.<\/p>\n<p>Don Erick: bueno, si contamos las naranjas de la &uacute;ltima vez, la deuda es de $3,000. Creo que es suficiente como para demandarte penalmente por incumplida y de seguro hasta a la c&aacute;rcel vas a ir a dar, &iquest;qu&eacute; opinas de eso, linda?<\/p>\n<p>Kamila: &iexcl;eh! est&aacute; bien, acepto, pero quiero que me descuente todo, sin trampas.<\/p>\n<p>Don Erick: claro que s&iacute;, soy un hombre de palabra, pero &aacute;ndale, vamos, que ya me anda.<\/p>\n<p>Luego de convencer a la joven, don Erick se asom&oacute; para comprobar que nadie estuviera husmeando y puso el letrero de cerrado. Posteriormente pas&oacute; a Camila a un peque&ntilde;o cuarto, el cual ella not&oacute; algo descuidado, con basura como latas de cerveza o refresco, y ropa que muy probablemente no estaba limpia. La higiene no era el fuerte del viejo, pens&oacute;, pero ya estaba ah&iacute; y ni modo. Ambos entraron a la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n y el tendero ansioso tom&oacute; de la mano a la joven y la llev&oacute; a la improvisada cama, que no era m&aacute;s que un tabl&oacute;n y unos bloques de cemento, y gir&oacute; a Camila y se dispuso a lamer su oreja. Ella sinti&oacute; algo de repulsi&oacute;n por la edad, y el olor, de aquel se&ntilde;or, sin embargo sab&iacute;a que no ten&iacute;a otra alternativa m&aacute;s que dejarse hacer por &eacute;l.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n dirigi&oacute; su vetusta lengua al delicado cuello de la chica, quien no puede evitar estremecerse al sentir aquel &oacute;rgano. Y despu&eacute;s &eacute;l se desesper&oacute; y baj&oacute; hasta llegar a los redondos senos, los cuales apret&oacute; con sus rudas manos, degust&aacute;ndolos con el tacto, para luego sacarlos de su prisi&oacute;n y sentirlos en directo. A Camila le fue imposible no excitarse por las ansias que le mostraba el tendero, as&iacute; que por su propia voluntad gira su rostro hasta quedar pegado al del anciano, y empieza a darle un apasionado beso franc&eacute;s, tanto que ella misma mete su lengua y comienza esa lucha con la del viejo, con tanta intensidad que logra despertar su rancia reata.<\/p>\n<p>Ya erecto aquel palo, ella por su propia voluntad baj&oacute; la bragueta y lo sac&oacute;, y sonr&iacute;e para s&iacute; misma, con una gran lujuria, al sentir que las venas de aquella verga, justo como le encantan, mientras que con una de sus suaves manos envuelve el tronco y comienza a jalonearla levemente.<\/p>\n<p>Kamila: &iexcl;mmm papi! para tu edad te conservas muy bien, &iexcl;eh! Mira nada m&aacute;s qu&eacute; tiesa la tienes, aparte bien dotado &iexcl;mmm!, qu&eacute; buena verga tienes.<\/p>\n<p>Don Erick: gracias mija, t&uacute; no te quedas atr&aacute;s, mira c&oacute;mo me la pusiste con tus manitas, qu&eacute; deliciosa est&aacute;s.<\/p>\n<p>Luego, Camila se dio la vuelta y quedaron frente a frente, y ella se dej&oacute; alzar el top y quitar el bra, para descubrir ese par de apetitosas tetas que el cirujano se encarg&oacute; de darle. Ya desnuda de la parte superior, don Erick se apresur&oacute; a lamer esas redondeces con fruici&oacute;n, mientras ella segu&iacute;a con la pu&ntilde;eta. El viejo se alegr&oacute; al ver que aquellos pezones se endurecieron a la menor provocaci&oacute;n de su parte y ella lo invit&oacute; a llevarse uno a la boca, lo cual no dud&oacute; en hacer, y fue as&iacute; como la chica se uni&oacute; al concierto de gemidos, ya que el anciano sab&iacute;a hacerlo de una manera m&aacute;s que decente. Y as&iacute; sigui&oacute; hasta dejar esos melones relucientes de saliva, listos para m&aacute;s.<\/p>\n<p>A pesar del gran placer que experimentaba, don Erick decidi&oacute; que ya era hora de que la joven se arrodillara para cumplir con lo pactado, por tanto la tom&oacute; por los hombros y le indic&oacute; que se fuera agachando, y as&iacute; termin&oacute; ella frente a su verga, que apuntaba directamente a sus enormes tetas. Esta escena fue por dem&aacute;s cachonda: una reata completamente tiesa frente a un par de redondos pechos dispuestos a satisfacerla. Acto seguido, tom&oacute; su enhiesto pitote y lo golpe&oacute; suavemente en una de las tetas de Camila, quien se limit&oacute; a verlo, y cuando se propon&iacute;a hacer lo mismo con la otra gemela, nuestra protagonista sorpresivamente tom&oacute; cada teta con una mano con el fin de abrirlas lo suficiente para que aquella reata quedara justo en medio de esas monta&ntilde;as de carne.<\/p>\n<p>Don Erick no cab&iacute;a de la impresi&oacute;n, tener sepultada su vergota entre esos melones era todo un espect&aacute;culo, y con mayor raz&oacute;n cuando la caliente joven apret&oacute; sus tetas para luego iniciar un movimiento de arriba abajo con ellas, mismo que hac&iacute;a que la reata del viejo gozara la suavidad y dureza de esas gemelas. Camila se sinti&oacute; a&uacute;n m&aacute;s excitada al sentir el roce de ese tieso pito contra sus voluptuosos senos, y se sorprend&iacute;a de lo dura que se le pod&iacute;a poner a un anciano con la suficiente motivaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin embargo, la edad del viejo ten&iacute;a que hacerse notar s&iacute; o s&iacute;, y justo cuando la lujuriosa muchacha pensaba en dejarlo que se la cogiera, sinti&oacute; los espasmos de esa verga y la consecuente salida de unos pocos pero fuertes chorros de rancia leche, que acabaron en su ment&oacute;n y pechos. De esa manera termin&oacute; el encuentro entre estos dos dispares amantes:<\/p>\n<p>Kamila: &iexcl;gracias don!, me llevo mi leche y borre mi deuda, que ya qued&oacute; bien pagada.<\/p>\n<p>Don Erick: &iexcl;y vaya, chiquita! S&iacute; que eres buena. Puedes venir a pedir fiado cuando quieras, mientras me pagues as&iacute;.<\/p>\n<p>Camila: la verdad prefiero pagar en efectivo, no es como que me gusten estas cosas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Escena I. Hab&iacute;an transcurrido ya algunos d&iacute;as desde lo acontecido en casa de Pedro, y dicha circunstancia fue la primer cosa que vino a la mente de nuestra protagonista despu&eacute;s de levantarse. 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