{"id":21616,"date":"2019-09-10T08:40:47","date_gmt":"2019-09-10T08:40:47","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-10T08:40:47","modified_gmt":"2019-09-10T08:40:47","slug":"eva-y-su-hijo-abel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/eva-y-su-hijo-abel\/","title":{"rendered":"Eva y su hijo Abel"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21616\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Eva. Igual que los dem&aacute;s nombres de esta historia, no es el verdadero, pero, total, no creo que est&eacute;is leyendo esto por la precisi&oacute;n. Vivo en una localidad que no s&eacute; si es m&aacute;s que pueblo, pero menos que ciudad y que tuvo mucha m&aacute;s poblaci&oacute;n y ahora es de esa Espa&ntilde;a vaciada que sale de vez en cuando en la tele.<\/p>\n<p>Mi marido es de un pueblo que s&iacute; reconoce serlo. Llevamos casados ya muchos a&ntilde;os, y la rutina es la normal, ahora que mi hija y mi hijo se han ido fuera a estudiar, y no hacemos demasiado. Cuando viv&iacute;a mi madre ten&iacute;a m&aacute;s ocupaci&oacute;n, pero ahora, lo confieso, no hago casi nada de provecho. Yo creo que eso me da las migra&ntilde;as. Que a lo mejor son dolores de cabeza nada m&aacute;s, que a veces me han dado hasta como mareos, yo creo que de los nervios, y aquella noche me dol&iacute;a bastante la cabeza, no para irme a acostar, pero s&iacute; para estar molesta y sin ganas de nada.<\/p>\n<p>Era final del verano, mi hijo Abel estaba con nosotros antes de volver a la universidad, y mi hija estaba con unas amigas (la verdad es que creo que estaba con un novio, pero no s&eacute;). Bueno, pues est&aacute;bamos a final del verano y en el pueblo de mi marido hab&iacute;a fiestas, como siempre. Como siempre &iacute;bamos all&iacute; a comer con la familia, ver el baile, que a m&iacute; me gustaba, pero mi marido nunca me sacaba, y s&oacute;lo anim&aacute;bamos a los ni&ntilde;os peque&ntilde;os de la familia a que salieran, y as&iacute; me pod&iacute;a mover un poco yo, si no, qu&eacute; verg&uuml;enza. De todas formas, mi marido estaba desaparecido, yo supon&iacute;a que en el bar.<\/p>\n<p>Me enrollo de mala manera. Hab&iacute;a tambi&eacute;n aquel a&ntilde;o un desfile de carrozas, como se hab&iacute;an hecho en el pueblo hac&iacute;a much&iacute;simo tiempo, y est&aacute;bamos en la calle esperando que pasaran, comentando los disfraces, lo bien que resultaba, lo ingenioso del tema&#8230; La verdad es que aquella fantas&iacute;a me gustaba.<\/p>\n<p>De no ser por el dolor de cabeza que me ten&iacute;a medio de mal humor, lo hubiera pasado mejor. Pero, en fin, cualquier cosa es buena para distraerse. Abel estaba detr&aacute;s de m&iacute;, no hab&iacute;a mucho sitio en la acera, y yo me quej&eacute; algo del dolor. Abel me sujet&oacute; por los hombros y me dio un masaje corto, que la verdad es que me sent&oacute; muy bien, me sent&iacute; m&aacute;s relajada. Era una sensaci&oacute;n rara la de que me tocaran, porque mi marido (que se llama Ad&aacute;n) hace ya mucho que ha deca&iacute;do en sus atenciones conmigo. Quiero decir que no follamos. No s&eacute; si se ve que el tema me molesta, &iquest;verdad? Entiendo que pasa el tiempo y no se puede esperar tener el mismo &iacute;mpetu que cuando &eacute;ramos j&oacute;venes, pero yo creo que no estoy muy mal, siempre he tenido buen tipo, no me considera guapa de cara, pero mi cuerpo se mantiene bien, no tengo gorduras excesivas, una barriguita que yo considero hasta atractiva&#8230; en fin, que ya veis que me pongo a desvariar.<\/p>\n<p>Abel me dio el masaje y a m&iacute; se me arregl&oacute; algo el cuerpo, me empez&oacute; un calorcito agradable que fue a parar de los hombros a mi vagina. O a mi chocho, vamos. Que no s&eacute; expresarme sino as&iacute;, o doy vueltas o entro por la puerta para adentro con la caballer&iacute;a. Me iba y ven&iacute;a el calor que notaba en los o&iacute;dos, no s&eacute; si os ha pasado alguna vez. Unos latidos que no eran del coraz&oacute;n, sino de todo el cuerpo que se iba desperezando, despertando despu&eacute;s de tanto tiempo.<\/p>\n<p>Aquel calor me hizo hasta sonre&iacute;r, y preocuparme, porque era mi hijo el que me estaba produciendo aquel gusto, y eso no estaba bien, para algunas cosas ten&iacute;a que haber un l&iacute;mite&#8230; Eso pens&eacute;, pero el calor que se iba apoderando de m&iacute;, con el movimiento nuevo que estaba experimentando, y los l&iacute;quidos que empezaban a fluir por donde antes hab&iacute;a desierto&#8230; Ese calor fue el culpable. Se me iba hasta aflojando el dolor de cabeza, me mejoraba la circulaci&oacute;n&#8230; Pero, claro, eso me estaba pasando a m&iacute;, &iquest;estaba malinterpretando a Abel? &iquest;Y si a m&iacute; me ocurr&iacute;a todo aquello y el origen era todo mental m&iacute;o, y el chico en realidad era un buen hijo sin m&aacute;s?<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; si me sent&iacute;a mejor. Qu&eacute; voz tiene el chiquillo, que me sobrepasa una cabeza, qu&eacute; voz m&aacute;s suave, me reson&oacute; en todo el interior como si me fueran dando un leng&uuml;etazo que no acababa, no s&eacute; expresarme mejor. S&iacute;, mucho mejor, se me quebraba la voz. Ergu&iacute; un poco la espalda, ahora no me molesta tanto la cabeza, es aqu&iacute; donde est&aacute; peor, dije se&ntilde;alando las sienes, porque, efectivamente, all&iacute; se hab&iacute;a concentrado la lucha contra el fuego, me parec&iacute;a. O estallaba o me desmayaba.<\/p>\n<p>Y entonces Abel, con dos dedos por cada lado, me toc&oacute; las sienes y me fue dando masajitos en redondo, con lo cual yo tuve que cerrar los ojos, porque si no me iba a dar cuenta de la situaci&oacute;n que era imposible, y a lo mejor me despertaba o yo qu&eacute; s&eacute;, y quer&iacute;an mantener ese momento de calor que me iba recorriendo y me iba despertando el deseo dormido, a la vez que me calmaba, extra&ntilde;amente se iban combinando las dos sensaciones en mi cuerpo abandonado a las manos de mi hijo. Mi cuerpo soy yo, claro, as&iacute; que no era otra cosa en medio, era yo con mi hijo, gozando de la sensualidad del momento.<\/p>\n<p>Di un paso atr&aacute;s. No sab&iacute;a a qu&eacute; distancia estaba Abel, pero estaba cerca, y supongo que &eacute;l dio un paso adelante, hasta tocarme las nalgas. Un bulto que not&eacute; me indic&oacute; qu&eacute; intenciones eran las suyas, que no era un detallito con su mam&aacute;, sino que la erecci&oacute;n era de hombre que buscaba hembra. Menuda erecci&oacute;n, no es porque sea mi hijo. Me roc&eacute; con su pene, intentando, ahora que ten&iacute;a los ojos abiertos, mirar a todos lados, menos a donde me interesaba. No me iba a dar la vuelta, que quedar&iacute;a raro con el desfile pasando. Abel hab&iacute;a dejado las manos libres, y a m&iacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Segu&iacute;, aprovechando que la luz no era mucha, roz&aacute;ndome el culo con su polla, despacito, recuperando el sentido del tacto en aquella zona, bendiciendo el verano que me hac&iacute;a llevar un pantal&oacute;n ligero, y a &eacute;l un pantal&oacute;n corto deportivo. No me importaba nada lo que nos rodeaba, s&oacute;lo quer&iacute;a tocarlo, as&iacute; que ech&eacute; las manos atr&aacute;s y le toqu&eacute; la polla, subiendo y bajando por toda su altura, dentro del pantal&oacute;n, que estaba a reventar. Me imagin&eacute; el slip que hab&iacute;amos comprado en el mercadillo, estilo speedo, tenso con aquel miembro.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvimos no s&eacute; cu&aacute;nto tiempo, el tenso, duro, y yo derretida, derriti&eacute;ndome. Luego, cuando acab&oacute; el desfile, tuvimos que volver a la casa de la familia. No hab&iacute;a mucho m&aacute;s que hablar. Mi marido ten&iacute;a el coche viejo, con lo que yo, mencionando la jaqueca, dice que me ir&iacute;a a casa, que Abel me llevaba en el coche m&aacute;s nuevo (no era gran cosa, pero era m&aacute;s nuevo).<\/p>\n<p>Abel conduc&iacute;a. No nos dijimos nada durante el principio del trayecto. A m&iacute; me daba verg&uuml;enza y temor. Las intenciones estaban claras, pero y ahora, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;amos? Llegando ya cerca de casa me atrev&iacute; y le puse la mano en el muslo. Abel&#8230; empec&eacute;. Mam&aacute;, dijo &eacute;l. Yo mov&iacute; la mano sin accidente hasta su entrepierna, voluntariamente, quiero decir. Not&eacute; su pene, el bulto de sus huevos debajo, la tela tan lisa del pantal&oacute;n&#8230; Apart&eacute; la mano y fui por el muslo a la rodilla, s&oacute;lo por darme un respiro, como el que tomaba &eacute;l de respirar agitado. Mantuve la mano en su muslo hasta que llegamos y aparcamos. Sin accidente hab&iacute;a sido el que yo le tocara, sin accidente quer&iacute;a llegar a casa.<\/p>\n<p>Salimos del coche sin decir palabra, y fuimos al ascensor. Yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer; o s&iacute;, pero no cu&aacute;ndo. Se cerraron las puertas y me rode&oacute; la cintura con sus brazos, desde atr&aacute;s. Me acerqu&eacute;, not&eacute; el calor de su cuerpo que volv&iacute;a a quemarse con el m&iacute;o, mientras, repitiendo la posici&oacute;n de hac&iacute;a un rato que me parec&iacute;a ya siempre hab&iacute;amos tenido. Se inclin&oacute; un poco y le o&iacute;a respirando cerca, me ol&iacute;a el pelo, fue bajando mi ni&ntilde;o hasta la nuca, y me bes&oacute; all&iacute;; donde se concentraba todo el deseo que llevaba yo aquella noche, donde se form&oacute; el centro de mi mundo, donde se fund&iacute;a todo mi cuerpo y quer&iacute;a salir por ese punto que &eacute;l hab&iacute;a tocado. Me estremec&iacute;.<\/p>\n<p>&#8212;<\/p>\n<p>Llegamos a casa. Abrimos la puerta, y no encendimos la luz. Qu&eacute; extra&ntilde;o el piso sin gente, de noche, qu&eacute; ajeno. Frente a frente, le toqu&eacute; el cuello, nada m&aacute;s cerrar la puerta, le atraje a m&iacute;, busqu&eacute; sus labios y empezamos el beso m&aacute;s dulce en muchos a&ntilde;os, solamente los labios al principio, pero luego las lenguas se fueron abriendo paso y estuvimos largamente bes&aacute;ndonos y acarici&aacute;ndonos, hasta que se fueron acompasando las respiraciones y llegaban a ser una sola.<\/p>\n<p>Sin encender las luces, s&oacute;lo con la que ven&iacute;a de la calle, entramos, en silencio, en el nuevo piso, donde todo era diferente y yo no reconoc&iacute;a nada. Me llev&oacute; a su habitaci&oacute;n, no s&eacute; si por no estar donde yo hab&iacute;a estado con Ad&aacute;n. En su cama, tendidos lado a lado, seguimos bes&aacute;ndonos, y &eacute;l me iba acariciando los pechos ahora por vez primera, me sujetaba la cintura, me acariciaba los muslos, que a pesar de la ropa notaban el suave tacto de sus manos. Yo le besaba los labios, la cara, el cuello, me atrev&iacute; un poco con el borde de su polo, toqu&eacute; sus muslos que us&eacute; para sujetarme y no caerme de la nube en la que me iba flotando.<\/p>\n<p>Le levant&eacute; el polo y bes&eacute; sus pezones, mientras &eacute;l daba un respingo y gem&iacute;a un poco, anim&aacute;ndome as&iacute; a que siguiera. Ahora era yo quien estaba en sus pezones, como &eacute;l de ni&ntilde;o hab&iacute;a estado en los m&iacute;os. Yo no pensaba ya, sino que me dejaba llevar por el ritmo que &iacute;bamos descubriendo, que iba surgiendo entre los dos. Le quit&eacute; del todo el polo, aspir&eacute; su aroma, el desodorante que conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os, y el otro olor que no conoc&iacute;a, y que sin embargo era tan cercano, el del hombre al que ahora me entregaba.<\/p>\n<p>&Iacute;bamos bes&aacute;ndonos sin hablar nada, sin luz, y sin embargo nos entend&iacute;amos, y nos ve&iacute;amos con una claridad cegadora. Ahora &eacute;l me iba desnudando, quitando la blusa, soltando el sujetador, me acariciaba los pechos, acercaba su boca a mis pezones que ya le esperaban erectos, ansiosos como toda yo. Me chup&oacute;. Yo gem&iacute;, sin poder evitarlo, pues ya no era pensamiento, sino sensaci&oacute;n. Qu&eacute; suaves, qu&eacute; delicados, qu&eacute; duros sus besos, su forma de chuparme las tetas, c&oacute;mo me acariciaba todo el cuerpo, de arriba abajo. Sigui&oacute; un tiempo as&iacute;, hasta que por fin, de mutuo acuerdo, sin que tampoco ahora dij&eacute;ramos nada, nos separamos y empezamos a desnudarnos. Tiramos la ropa al suelo, &eacute;l me par&oacute; cuando iba yo me hab&iacute;a quedado en bragas, un modelo que se ajustaba mucho, y que yo prefer&iacute;a a la braga de abuela, que destacaba mi culo, del que pod&iacute;a presumir, y que cubr&iacute;a mi vulva depilada, que a pesar de todo yo me manten&iacute;a dispuesta siempre no s&eacute; para qui&eacute;n o qu&eacute;, pero siempre con la ilusi&oacute;n de verme en el espejo y decirme no est&aacute;s tan mal. Eva.<\/p>\n<p>Me par&oacute; no para que no siguiera, sino porque quer&iacute;a desnudarme &eacute;l. Est&aacute;bamos de pie, vi que tampoco se hab&iacute;a quitado su slip, tirante con su polla tiesa. Se agach&oacute; y me sujet&oacute; las nalgas con las manos, mientras me paseaba los labios por mi tri&aacute;ngulo, mullido y h&uacute;medo. Sac&oacute; la lengua y me lami&oacute; desde fuera, rodeando el borde de la braguita a la vez que introduc&iacute;a las manos debajo de ella para acariciarme las nalgas, llegando a acariciarme con los dedos la raja, y bajando desde el ano a la vulva desde atr&aacute;s. Yo gem&iacute;a como nunca hab&iacute;a hecho con Ad&aacute;n, siempre recatada, y ahora abandonada a esta comunicaci&oacute;n sin palabras.<\/p>\n<p>Me sigui&oacute; lamiendo hasta que me baj&oacute; la braguita, y entonces me visit&oacute; el contorno de los labios, y finalmente entr&oacute; la punta de la lengua, que fue recorriendo mi rajita, ayud&aacute;ndose de los dedos que me iban abriendo poco a poco. Yo no entend&iacute;a, pero agradec&iacute;a, la lentitud con que mi hijo me iba haciendo suya; en vez de atacarme y hacerme suya con voracidad estaba disfrutando como me hac&iacute;a disfrutar a m&iacute;, como si el tiempo se hubiera acabado para los dos, no existiera m&aacute;s, y por eso ten&iacute;amos todo el tiempo del mundo. Fue aumentando la velocidad de los lametones, subi&oacute; las manos a mis pechos, que acariciaba y apretaba alternando un placer con otro.<\/p>\n<p>Su lengua ahora entr&oacute; en m&iacute;, fue buscando por el laberinto de mi cuerpo y me lleg&oacute; al cl&iacute;toris, que atac&oacute; con una dulzura que me hac&iacute;a estremecer de gusto. Me rodeaba y se iba, me extra&iacute;a de m&iacute; y me devolv&iacute;a a sus hombros, donde yo hab&iacute;a apoyado las manos. Fue aumentando la velocidad y la potencia de su lengua, y yo mis convulsiones, mis temblores, hasta que, casi cay&eacute;ndome sobre &eacute;l, movi&eacute;ndome toda porque toda yo era ya esclava de su lengua, me corr&iacute;.<\/p>\n<p>Esa fue la primera vez que me corr&iacute; con mi hijo aquella noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me llamo Eva. Igual que los dem&aacute;s nombres de esta historia, no es el verdadero, pero, total, no creo que est&eacute;is leyendo esto por la precisi&oacute;n. 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