{"id":21627,"date":"2019-09-11T22:00:00","date_gmt":"2019-09-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-11T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-11T22:00:00","slug":"eva-y-su-hijo-abel-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/eva-y-su-hijo-abel-2\/","title":{"rendered":"Eva y su hijo Abel (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21627\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mis piernas, que no est&aacute;n mal, sin falsa modestia, carnositas y bien torneadas, el tobillo quiz&aacute; est&aacute; al borde de ser grueso, pero el conjunto est&aacute; muy bien. Eva, deja de dar vueltas.<\/p>\n<p>Las piernas se me estaban derritiendo, el vientre ten&iacute;a convulsiones peque&ntilde;as, irregulares, como las sacudidas despu&eacute;s del terremoto. Me fui dejando caer al suelo apoyada en los hombros de Abel, que segu&iacute;a de rodillas. As&iacute; que all&iacute; estaba yo, h&uacute;meda, sorprendida, agitada desde dentro por el deseo que hab&iacute;a quedado satisfecho en aquel momento de explosiones, y mientras me desmoronaba fui sujet&aacute;ndome m&aacute;s del cuello de mi hijo, que me sujet&oacute; por la cadera, la cintura, me envolv&iacute;a, ten&iacute;a las manos apoyadas en mi espalda.<\/p>\n<p>El grito que ten&iacute;a necesidad de echar desde el balc&oacute;n, para que me dejara de atormentar se me hab&iacute;a quedado dentro y me hab&iacute;a recorrido toda, ese grito de estoy harta, quiero hacer algo m&aacute;s, &eacute;se lo hab&iacute;a largado ya en este orgasmo, en esta corrida sin palabras.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a Abel. No hab&iacute;amos hablado todav&iacute;a. Dije su nombre, sonre&iacute; y me di cuenta del cambio que esta sonrisa supon&iacute;a en mi vida. El grito callado me hab&iacute;a abierto la puerta, y abierto los ojos a mi deseo. Abel repiti&oacute; Mam&aacute;. Volv&iacute; a besarlo como antes, despacito, suavemente, porque no ten&iacute;a fuerzas para mucho. Respir&eacute; mientras tanto un poco mejor, y el coraz&oacute;n se me seren&oacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Pensaba en lo que hab&iacute;amos hecho? &iquest;Era malo? S&iacute;, pensaba, no era malo, era mejorable, eso s&iacute;. &iquest;Por qu&eacute; no aceptar aquella felicidad que me hab&iacute;a atacado de repente, una noche de fiesta en el pueblo?<\/p>\n<p>M&aacute;s recuperada segu&iacute; bes&aacute;ndolo, y le ped&iacute; que se levantara. Se puso de pie. Su pene segu&iacute;a desafiando el slip, turgente, lleno de sangre y deseo, y, sin embargo, tranquilo en su majestad orgullosa. Me pongo as&iacute; porque es mi hijo, me parece. Pero estaba hermoso mi hijo con su pene erecto. Me puse de rodillas a adorarle, y, sujet&aacute;ndolo por atr&aacute;s, paseando los dedos por su espalda y sus nalgas, sin bajarle el calzoncillo, fui sintiendo primero en las mejillas luego en los labios su polla. Mi lengua fue a su encuentro, delimitando su forma bajo la tela, humedeciendo la columna de su pene, el capitel del glande. Mi dios estaba tenso, y yo segu&iacute;a con mi entrega. Le baj&eacute; el slip, que cay&oacute; al suelo y &eacute;l apart&oacute; con un movimiento de los pies, y estaba all&iacute; como antes, sonriendo tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a su polla y empec&eacute; a lamerle, &eacute;l estaba ya h&uacute;medo y preparado, el glande entr&oacute; en mi boca como si fuera esperado, si le hubiera estado esperando toda la vida. Con las manos tom&eacute; sus test&iacute;culos, y sujet&eacute; la bolsa, acarici&aacute;ndola y sopes&aacute;ndolos, acariciando su depilada suavidad, que me estremec&iacute;a a m&iacute; y tambi&eacute;n a &eacute;l. Iba metiendo su polla en mi boca todo lo que pod&iacute;a, hac&iacute;a tanto que no lo hac&iacute;a con Ad&aacute;n. No comparaba, no se trataba de eso. Con un esfuerzo que me dejaba sin poder respirar entr&oacute; todo su pene en mi boca, mi hijo se mov&iacute;a y me empujaba atr&aacute;s y adelante, con movimientos certeros; est&aacute;bamos movi&eacute;ndonos sin palabras porque no nos hac&iacute;an falta. &Eacute;l empujaba, yo ced&iacute;a y contraatacaba, sacaba la polla de mi boca y volv&iacute;a a lamerla entera, desde su base, me hund&iacute;a a sus test&iacute;culos y me los met&iacute;a en la boca, alternando, probando todos sus sabores.<\/p>\n<p>Volv&iacute;, porque me lo dijo el instinto, a su polla, que, toda h&uacute;meda, introduje en mi boca despu&eacute;s de lamerle el glande. S&oacute;lo ve&iacute;a su sombra en la habitaci&oacute;n oscura, pero su sombra potente me llamaba, era mi dios y me quer&iacute;a. Chup&eacute; apretando un poco, combinando sus empujes con mis retiradas, hasta que not&eacute; que, desde los pies, comenzaba para &eacute;l tambi&eacute;n una eyaculaci&oacute;n que yo esperaba como bendici&oacute;n. Me llen&oacute; la boca de su semen c&aacute;lido, me llen&oacute; de Abel, me llen&oacute; mi hijo amado, de quien no esperaba esto, y sin embargo me hab&iacute;a hecho esta noche esperarlo todo de &eacute;l.<\/p>\n<p>Esa fue la primera vez que mi hijo se corri&oacute; conmigo esa noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mis piernas, que no est&aacute;n mal, sin falsa modestia, carnositas y bien torneadas, el tobillo quiz&aacute; est&aacute; al borde de ser grueso, pero el conjunto est&aacute; muy bien. Eva, deja de dar vueltas. 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