{"id":21638,"date":"2019-09-12T22:00:00","date_gmt":"2019-09-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-12T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-12T22:00:00","slug":"como-me-case-con-uno-de-mis-profesores-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/como-me-case-con-uno-de-mis-profesores-parte-1\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo me cas\u00e9 con uno de mis profesores (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21638\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Aranza, tengo 28 y soy mexicana. Me dedico profesionalmente al acondicionamiento f&iacute;sico desde que tengo 20 a&ntilde;os, pero empec&eacute; en este mundillo desde los 15. Mido 1.67, soy de piel blanca y cabello casta&ntilde;o, bra 34b, 62 de cintura y 91 de caderas. Me considero una mujer atractiva, desde antes de cumplir la mayor&iacute;a de edad ya atra&iacute;a miradas de muchos hombres y algunas mujeres. S&iacute;, mi pecho es peque&ntilde;o, quiz&aacute; demasiado, pero dej&oacute; de acomplejarme hace bastante tiempo. Mis caderas y mi cintura me hacen ver m&aacute;s mujer que otras mujeres m&aacute;s voluptuosas, a veces esa clase de cuerpos se ven hasta vulgares si me lo preguntan. Me considero guapa de cara, lo &uacute;nico que me disgusta es mi nariz, el puente es delgado, pero la punta de mi nariz es un poco ancha y, aunque me han dicho que me queda bien, la verdad es que es la parte de mi cuerpo que menos me gusta.<\/p>\n<p>Probablemente ten&iacute;a un poco m&aacute;s de cintura en el tiempo que transcurre lo que estoy por contarles, tambi&eacute;n creo que era menos caderona. Lo cierto es que mi cuerpo no ha cambiado mucho desde entonces, definitivamente mi pecho sigue siendo el mismo.<\/p>\n<p>Pues bien, estaba en mi segundo a&ntilde;o de universidad, tempranos veintes y la vida me iba de maravilla. Amaba mi carrera, a mi novio y mis amistades eran muy sanas. Nunca fui popular m&aacute;s all&aacute; de mi cuerpo, parec&iacute;a ser lo &uacute;nico que le interesaba a externos a mis grupos sociales, pero lo cierto es que me gustaba bastante que fuera as&iacute;, esa gente no me iba a procurar ning&uacute;n bien.<\/p>\n<p>Pues bueno, ya estando en cuarto semestre, me toc&oacute; armar mi horario y oh, maldita sea, las horas se me acomodaban de tal forma que me tocaba clases con la profesora m&aacute;s perra de la uni (con la que ya hab&iacute;a tenido problemas en el semestre anterior) o me quedaba hasta las cuatro de la tarde a tomar clase con un profesor diferente. Dejar en claro que me quedar&iacute;a casi cuatro horas en la uni esperando s&oacute;lo esa clase. Me decid&iacute; a tomar la clase de las cuatro, las cuatro horitas que me sobraban las pod&iacute;a dedicar a tareas en la biblioteca y, para ser sincera, me hac&iacute;a falta, nunca se me facilitaba hacerlas en casa. Adem&aacute;s, muchos compa&ntilde;eros de semestres superiores hablaban maravillas del Profesor Caleb. En especial aquellos que pertenec&iacute;an a su grupo &quot;privado&quot;. Trabajaban en investigaciones de bajo perfil junto a &eacute;l y les recomendaba literatura art&iacute;stica y cient&iacute;fica a todos ellos. Este grupo privado era, adem&aacute;s, un s&iacute;mbolo de prestigio. Si te invitaba a unirte, es que algo estabas haciendo bien.<\/p>\n<p>Pues eso, recuerdo que las clases con &eacute;l flu&iacute;an muy bien y las dos horas se iban volando. A veces obligaba a alguien a participar tirando el plum&oacute;n y haci&eacute;ndonos pasar al frente o simplemente dialog&aacute;bamos en clase de las lecturas que dejaba hasta tal punto que entrabas entendiendo un cuarto de lo que le&iacute;ste y sal&iacute;as sabiendo el doble de todo lo que ven&iacute;a en ella. Adem&aacute;s, era muy atento con todos, incluso los menos capaces de la clase, esos que participan con preguntas obvias. Tiraba tal respuesta que hasta llegabas a envidiarlos porque sus preguntas evidentes terminaban dando lugar a medio hora de explicaci&oacute;n y di&aacute;logo constante. Esta se convirti&oacute; en mi clase favorita e hice de todo para que Caleb se fijase en m&iacute;, fantaseaba regularmente con c&oacute;mo ser&iacute;a trabajar con &eacute;l y sus alumnos, a veces s&oacute;lo fantaseaba con nosotros dos hablando de basurilla intelectual. Estaba muy jovencita, no me juzguen.<\/p>\n<p>As&iacute; fue como llegamos a medio semestre y las cosas se pusieron un poco mejor para m&iacute;. D&iacute;a con d&iacute;a me acercaba m&aacute;s a &eacute;l y despu&eacute;s de ex&aacute;menes, tras darnos calificaci&oacute;n, me pidi&oacute; que me quedara despu&eacute;s de clases. Hablamos cerca de una hora entera y termin&oacute; invit&aacute;ndome a unirme a su grupo de investigaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Fue en las sesiones estas que termin&eacute; enamor&aacute;ndome de &eacute;l. Al principio simplemente eran ideas, despu&eacute;s fantas&iacute;as y despu&eacute;s llegu&eacute; al punto de pensar en &eacute;l mientras me masturbaba. Me sent&iacute;a mal despu&eacute;s de hacerlo, &eacute;l ten&iacute;a treinta y tres a&ntilde;os y reci&eacute;n se hab&iacute;a convertido en padre de un beb&eacute; hermoso. Suponiendo que pudi&eacute;ramos llegar a tener algo, destruir&iacute;a su familia. Nunca pens&eacute; en escalar las cosas, me resign&eacute; a la masturbaci&oacute;n e intent&eacute; dejar mis fantas&iacute;as un poco de lado. No funcion&oacute;. Su piel morena, su cuerpo fornido y musculoso&#8230; su sonrisa y sus ademanes, todo estaba tatuado en mi mente, no me lo pod&iacute;a sacar de la cabeza.<\/p>\n<p>Fue en finales cuando fui a su oficina a hablarle sobre uno de los talleres a los que me quedaba en esas cuatro horas libres y me di cuenta de algo raro. Las persianas de su ventana estaban cerradas y las de la puerta tambi&eacute;n. Supuse que se habr&iacute;a ido temprano o algo, me di media vuelta y estaba por salir del pasillo de las oficinas cuando lo vi saliendo del ba&ntilde;o, sus ojos rojos y toda la cara congestionada. Hab&iacute;a visto a profesores llorando antes, pero nunca sent&iacute; el impulso de acercarme o nada, pero ah&iacute; estaba, corriendo para ver qu&eacute; pasaba con Caleb.<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; qu&eacute; pasaba. Se limit&oacute; a darme una palmada en el hombro y me dijo que avisara que no iba a dar clases ese d&iacute;a. No me volte&oacute; a ver y su tono de voz era muy diferente al de siempre. Me asust&oacute; un poco, tan fr&iacute;o, casi enojado, nada que ver con el profe risue&ntilde;o que nos permit&iacute;a bromear en clase y tiraba plumones a diestra y siniestra.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; en su oficina y me dej&oacute; sola en el pasillo.<\/p>\n<p>Hice lo que dijo, avis&eacute; a todo el grupo y estaba lista para llamar a mi madre para que me buscara, pero entonces me acord&eacute; de su cara. Sus ojos rojos, el hartazgo y cansancio. Ya hab&iacute;a visto y sabido de veces en las que calmaba a estudiantes en crisis o les daba horas enteras despu&eacute;s de clases cuando se acercaban con problemas. Me dirig&iacute; una vez m&aacute;s a su oficina y toqu&eacute; la puerta con mucho miedo.<\/p>\n<p>Estaba temblorosa y preocupada. Si me corr&iacute;a de malas o si se descontentaba conmigo&#8230; Pero tard&oacute; poco en abrir la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute; bien, profe?<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; y entonces cerr&oacute; los ojos y me sonri&oacute; soltando aire por la nariz.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, s&iacute;, no te preocupes, Aranza, vete a casa temprano, aprovecha que te puedes ir a estas horas.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute; seguro?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, seguro, bonito fin de semana.<\/p>\n<p>Si dejaba pasar esta oportunidad no ser&iacute;a m&aacute;s que otra alumna, ten&iacute;a que estar con &eacute;l en el &uacute;nico momento en el que parec&iacute;a vulnerable.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Puedo pasar? &#8211; Pregunt&eacute; y me hice un poco para enfrente.<\/p>\n<p>&#8211; Estoy ocupado, ahora, &iquest;es urgente o podemos hablar el lunes?<\/p>\n<p>&#8211; Es muy urgente, profe, perd&oacute;n por molestar tanto.<\/p>\n<p>Me abri&oacute; la puerta sin decir nada y pas&eacute; r&aacute;pidamente. Estaba oscuro en comparaci&oacute;n a todas las veces anteriores. Prendi&oacute; las luces en cuanto me sent&eacute; en la silla y se sent&oacute; detr&aacute;s de su escritorio.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; necesitas, Aranza?<\/p>\n<p>Me qued&eacute; muda, no hab&iacute;a pensado bien qu&eacute; hacer ya estando dentro.<\/p>\n<p>&#8211; Nos dijo que si nos lleg&aacute;bamos a sentir muy mal pod&iacute;amos hablar las cosas con alguien, dejar salir todo para pensar mejor despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; es lo que quieres hablar?<\/p>\n<p>&#8211; Lo digo por usted.<\/p>\n<p>Me desvi&oacute; la mirada y suspir&oacute; antes de voltear a verme.<\/p>\n<p>&#8211; Eres alumna m&iacute;a, Aranza, no creo que esto sea adecuado, &iquest;sabes?<\/p>\n<p>&#8211; No le dir&eacute; nada a nadie, profe, lo juro.<\/p>\n<p>&#8211; Yo s&eacute; que no le dir&iacute;as nada nadie, conf&iacute;o mucho en ti, pero sigue sin estar bien.<\/p>\n<p>&#8211; De verdad, perd&oacute;n por insistir tanto, pero usted nos dijo&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Ya s&eacute; lo que dije, Aranza, no me empieces a sermonear con mis propias palabras. No puedes obligar a hablar a alguien que te est&aacute; diciendo que no quiere hablar contigo, ahora, en serio, vete a casa y m&eacute;tete esta idea en la cabeza.<\/p>\n<p>La manera en que me lo dijo, c&oacute;mo golpe&oacute; el escritorio con el dedo varias veces. Mis ojos se pusieron llorosos y la mand&iacute;bula me temblaba. Pude ver c&oacute;mo, de un momento a otro, su expresi&oacute;n cambi&oacute; y se puso de pie en cuanto comenc&eacute; a levantarme.<\/p>\n<p>&#8211; Aranza&#8230; perd&oacute;n, de verdad. No, no s&eacute; qu&eacute; decirte, ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quiere que me vaya?<\/p>\n<p>&#8211; No, no es eso.<\/p>\n<p>Se volvi&oacute; a sentar y se qued&oacute; viendo una pluma un buen rato.<\/p>\n<p>&#8211; No estoy enojado contigo. Es que estoy muy inquieto &#8211; otra vez, los ojos se le pusieron llorosos -, me voy a divorciar y acabo de tener a mi ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>&iexcl;VICTORIA! La palabra divorcio me hizo dejar de lado el sentimiento de &quot;la cagu&eacute;&quot; y pas&eacute; de un instante a otro a la felicidad pura. Pensaba que no ten&iacute;a posibilidad alguna, me hab&iacute;a equivocado. No demostr&eacute; esto, claro, pero muy en el fondo me sent&iacute; la mujer m&aacute;s afortunada del planeta.<\/p>\n<p>Me cont&oacute; su miedo de perder a Samuel (su hijo) y c&oacute;mo es que estaba feliz de ser padre pero se arrepent&iacute;a de haber tenido un ni&ntilde;o con su mierda de esposa. Ya tra&iacute;an problemas desde un a&ntilde;o atr&aacute;s y pensaba que el beb&eacute; iba a ayudarlos aunque sea un poco.<\/p>\n<p>Me dediqu&eacute; a escuchar y, eventualmente, yo misma empec&eacute; a llorar tambi&eacute;n. Quiz&aacute; pasaron unos quince minutos en ello, pero parecieron horas.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; de contarme y lo vi m&aacute;s calmado, le pregunt&eacute; si pod&iacute;a abrazarlo. Dud&oacute; un poco, pero despu&eacute;s me llam&oacute; con el brazo. Segu&iacute;a sentado, me agach&eacute; un poco y rode&eacute; su cuello con mis brazos, &eacute;l me pas&oacute; su brazo derecho por debajo de la axila y me tom&oacute; de la espalda, su ment&oacute;n en mi hombro. Lo escuch&eacute; sollozar un poco y entonces acarici&eacute; su cabeza con una de mis manos, momentos antes de alejarme un poco, agacharme m&aacute;s y robarle un beso. Fue uno corto, pero lo disfrut&eacute; bastante, sus labios carnosos, su barba ma&ntilde;anera rasposa&#8230; Me mir&oacute; confundido, sus ojos bien abiertos y casi asustado, dir&iacute;a yo.<\/p>\n<p>&#8211; D&eacute;jeme ayudarlo &#8211; Le dije y me arrodill&eacute; frente a &eacute;l y puse mis manos en su entrepierna.<\/p>\n<p>No me dijo nada, me tom&oacute; del brazo y me oblig&oacute; a levantarme.<\/p>\n<p>&#8211; Ponle seguro &#8211; Me dijo.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente, me acerqu&eacute; a la puerta y puse llave.<\/p>\n<p>Al voltearme, pude ver como Caleb se desabrochaba el cintur&oacute;n y bajaba los pantalones, dejando ver un gran bulto debajo de boxers negros.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; de vuelta en su silla y supe lo que se ven&iacute;a, sentado, comenz&oacute; a bajar sus boxers, revelando un pene que me dej&oacute; sin habla. Bien rasurado del pubis, un poco de vello p&uacute;bico en los test&iacute;culos tan grandes que parec&iacute;an cerezas de las moradas y un miembro casi negro con una marca de nacimiento del lado derecho. Era grande, muy grande. Estaba semierecto y parec&iacute;an ser unos diecisiete cent&iacute;metros de verga. Lo que m&aacute;s me preocupo fue lo ancho, era monstruoso en ese aspecto. Su glande y su tronco eran, con diferencia, los m&aacute;s anchos que hubiese visto en mi vida en cuanto a grosor hablamos. Ni siquiera en las porno sal&iacute;an penes as&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Solo m&aacute;malo.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute;, lo tom&eacute; con mi mano izquierda y me qued&eacute; impresionada con el peso de su verga. Palpitante y cada vez m&aacute;s duro, lo met&iacute; a mi boca. Me cost&oacute;, sent&iacute; la piel de mis labios estir&aacute;ndose mucho y me doli&oacute; un poco, pero consegu&iacute; meterlo y mi lengua comenz&oacute; a trabajar ese glande mientras mi mano jugaba con sus peludos test&iacute;culos. Cuanto m&aacute;s duro se pon&iacute;a, m&aacute;s me costaba moverme, hasta el punto en que mover la cabeza de atr&aacute;s a adelante era dif&iacute;cil, pero me estaba luciendo. Succionaba y lam&iacute;a a partes iguales. A pesar del tama&ntilde;o tan exagerado, su resistencia no era la que pensaba. Apenas hab&iacute;a mamado durante unos cinco minutos cuando pude sentir una eyaculaci&oacute;n demasiado grande siendo bombeaba a mi boca. Su esperma era fuerte, me rasp&oacute; la garganta y dej&oacute; un fuerte olor en mi boca.<\/p>\n<p>Poco sab&iacute;a yo el tipo de cogida que me esperaba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me llamo Aranza, tengo 28 y soy mexicana. Me dedico profesionalmente al acondicionamiento f&iacute;sico desde que tengo 20 a&ntilde;os, pero empec&eacute; en este mundillo desde los 15. Mido 1.67, soy de piel blanca y cabello casta&ntilde;o, bra 34b, 62 de cintura y 91 de caderas. Me considero una mujer atractiva, desde antes de cumplir la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13798,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-21638","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduros"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13798"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21638"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21638\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}