{"id":21645,"date":"2019-09-13T22:00:00","date_gmt":"2019-09-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-13T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-13T22:00:00","slug":"yo-carmen-la-puta-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/yo-carmen-la-puta-parte-3\/","title":{"rendered":"Yo, Carmen la puta (Parte 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21645\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Soy Carmen nuevamente, contin&uacute;o despu&eacute;s de un tiempo sin poder escribir con esta mi historia. Si no hab&eacute;is le&iacute;do las anteriores de &lsquo;Yo, Carmen la puta&rsquo; os invito a hacerlo. Os deseo, como siempre, lo mejor.<\/p>\n<p>Un a&ntilde;o, un largo y duro a&ntilde;o, hab&iacute;a transcurrido desde la primera vez que tuve que recurrir a prostituirme, y tuve una cita cobrando con un cliente. Ese d&iacute;a marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s. Nunca m&aacute;s podr&iacute;a volver a ser una mujer normal despu&eacute;s de haber puesto la mano para cobrar un dinero a cambio de ser usada. Supongo, que ese fue el d&iacute;a en el que realmente empec&eacute; a considerarme a m&iacute; misma una prostituta. Mi primer d&iacute;a de puta.<\/p>\n<p>Desde ese d&iacute;a, mi vida diaria volvi&oacute; la normalidad, y nada hab&iacute;a cambiado. Sin embargo, yo no era la misma. Cuidaba a diario de mi hija y de mi madre, y compaginaba las labores del hogar con mi trabajo en la tienda, el cual me permit&iacute;a sobrevivir de la mejor manera que pod&iacute;a. Adem&aacute;s, sumado esto, ahora ten&iacute;a un dinero extra. No ejerc&iacute;a la prostituci&oacute;n a diario, pero aproximadamente una vez al mes, mi putero, el mismo que me hab&iacute;a concertado la primera cita, cuya relaci&oacute;n con &eacute;l empez&oacute; con una mamada, me buscaba trabajo. Una vez al mes, negociaba y me alquilaba por una noche como puta de compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>En este a&ntilde;o de desde que tuve mi primera vez, fueron un total de 9 citas las que tuve. El dinero ganado, como siempre, era compartido con el hombre que me buscaba la cita. Siempre era as&iacute;, era el quien recib&iacute;a el dinero de parte de cliente, y quien cuando la ocasi&oacute;n encartaba me hac&iacute;a llegar mi parte. La din&aacute;mica, y el perfil del cliente, no cambiaron mucho. Sol&iacute;an ser se&ntilde;ores maduros, desde 40 a 60 a&ntilde;os, necesitados de compa&ntilde;&iacute;a, y que no buscaban en mi nada m&aacute;s all&aacute; que descargar de la manera m&aacute;s primitiva. Era la definici&oacute;n de dinero f&aacute;cil. Era desagradable entregarme a esos hombres, babosos, que me ansiaban, pero s&oacute;lo ten&iacute;a que chupar una polla y abrirme de piernas para que me follasen no m&aacute;s de cinco minutos, que era lo &uacute;nico que sol&iacute;a aguantar. Yo volv&iacute;a a mi casa de madrugada, tomaba una ducha para eliminar de m&iacute; cualquier rastro de hombre, y mi vida cotidiana volv&iacute;a a la normalidad.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a ninguna perspectiva de cambio, y el plan era seguir con mi vida de ama de casa por la ma&ntilde;ana y de puta casualmente para ganarme el pan. Sin embargo, un bruco cambio en mi vida, que en este y en pr&oacute;ximos relatos os compartir&eacute;, me llev&oacute; al hundimiento. Por primera vez, mi putero, me ofreci&oacute; trabajar en un prost&iacute;bulo. Ser&iacute;a all&iacute;, en se lugar, donde por primera vez conocer&iacute;a lo que es ser humillada.<\/p>\n<p>Una tarde, recib&iacute; una llamada de &eacute;l, de Jorge, mi putero.<\/p>\n<p>Jorge: Hola Carmen, &iquest;qu&eacute; tal estas?<\/p>\n<p>Carmen: Bien, has encontrado algo para hoy?<\/p>\n<p>Jorge: No pero, me gustar&iacute;a quedar contigo, y hacerte una propuesta que creo que puede interesarnos a los dos.<\/p>\n<p>No me gusta hacer estos relatos especialmente largos, por lo que os resumir&eacute; lo ocurrido aquel d&iacute;a. Tras dejar todo preparado en mi casa a la ma&ntilde;ana temprano, y acabar la jornada de ma&ntilde;ana en la tienda, como de costumbre cuando nos ve&iacute;amos, Jorge me recogi&oacute; y me llevo hasta su casa. All&iacute;, estuvimos hablando largo y tendido, y por primera vez, despu&eacute;s de contarme sus intenciones, termin&oacute; foll&aacute;ndome y d&aacute;ndome un billete de 50 a cambio. Despu&eacute;s de todo aquel a&ntilde;o, un simple polvo a cambio de ese dinero era algo que estaba dispuesta a permitir. Su propuesta, era simple. Quer&iacute;a que entrase a trabajar como puta ciertas jornadas en un pub de carretera, en el que estar&iacute;a esperando a los clientes que acudiesen al local. Era, en apariencias externas, un bar de copas donde se ofrec&iacute;an espect&aacute;culos er&oacute;ticos, pero que de manera negra ofrec&iacute;a a sus clientes habitaciones privadas a sus clientes en lo que disfrutar de chicas como yo. &Eacute;l me prometi&oacute; que todo que el dinero ganado ser&iacute;a para m&iacute;, y que todo seguir&iacute;a de igual manera a como hab&iacute;a sido hasta entonces. Pobre, e ingenua de m&iacute; en aquel momento.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; la primera noche, en la cual acudir&iacute;a a aquel prost&iacute;bulo. Era un s&aacute;bado por la noche, y deb&iacute;a de acudir a aquel lugar, local con forma de hostal a las afueras de mi pueblo, el cual anunciaba su nombre en la noche con un letrero de luces fluorescentes. Sin tener como acudir, decid&iacute; llamar a un taxi, el cual me traslad&oacute; hasta el lugar indicado. Yo sal&iacute; de mi casa, vistiendo unos pantalones vaqueros corrientes, y una camiseta negra, as&iacute; como una peque&ntilde;a rebeca de lana para combatir el fr&iacute;o de aquella noche. Era una noche de lluvia, y cuando el conductor me dej&oacute; en la puerta, mostr&aacute;ndome una sonrisa que me hac&iacute;a pensar que &eacute;l conoc&iacute;a el motivo por el que me encontraba all&iacute;, corr&iacute; hacia la entrada del local, de puerta de madera blanca, a la cual llam&eacute; presionando el timbre.<\/p>\n<p>Enseguida, un hombre de unos cuarenta a&ntilde;os acudi&oacute; a recibirme, y abri&eacute;ndome la puerta, me invit&oacute; a pasar. Era un lugar de paredes rojas completamente cubiertas de terciopelo. A la derecha del recibidor, una peque&ntilde;a sala con barra de bar donde un par de hombre tomaban una bebida. Al fondo, un pasillo, iluminado con una tenue luz anaranjada, con una serie de habitaciones, aparentemente de tama&ntilde;o peque&ntilde;o. El hombre que me recibi&oacute;, que result&oacute; siendo el gerente del local, me condujo hasta la parte de arriba del edificio, donde adem&aacute;s de otra serie de habitaciones, se encontraba su despacho. All&iacute;, fumando un cigarro, y despu&eacute;s de preguntarme mis datos, me cont&oacute; las condiciones bajo las cuales trabajar&iacute;a all&iacute;.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que permanecer siempre en la habitaci&oacute;n la cual me fuese asignada, trabajar a jornada completa, y atender a todos los clientes que llegaran durante mi jornada de trabajo. Empezar&iacute;a esa misma noche. Los clientes no eran seleccionados, y eran ellos los que eleg&iacute;an con que chica quer&iacute;a estar al llegar al local. Deb&iacute;a de asegurarme, que ellos se fueran contentos con el trato recibido, e intentar de alguna forma hacer que volviesen a visitarme otro d&iacute;a. Eran las 12 de las noche, y yo, sin firmar nada, acept&eacute;. Acto seguido me condujo hasta la habitaci&oacute;n que se me hab&iacute;a asignado, situado en la esquina del pasillo inferior. Era una habitaci&oacute;n peque&ntilde;a, sin lavabo, con una cama no demasiado grande y una peque&ntilde;a mesilla de noche donde guardar mis pertenencias. La ropa que ten&iacute;a que vestir, estaba preparada sobre la cama. Nunca hab&iacute;a llevado ese tipo de indumentaria, pero desde entonces ser&iacute;a mi uniforme de trabajo en aquel lugar del que no podr&iacute;a escapar en mucho tiempo. Despu&eacute;s de dejarme sola, me desvest&iacute; la ropa que llevaba puesta, y me puse las prendas que me hab&iacute;an dejado. Un vestido rosa ajustado de licra, un cintur&oacute;n blanco, y medias de rejillas. Debajo, ning&uacute;n tipo de sujetador, lo que marcaba mis pezones debajo del vestido, y un peque&ntilde;o tanga blanco de hilo que quedaba completamente metido dentro de la raja de mi culo.<\/p>\n<p>Con esa ropa puesta, y despu&eacute;s de pintarme los labios de rojos, permanec&iacute; esperando en la estancia. En la mesa de noche cercana a la cama, todas mis pertenencias, y un peque&ntilde;o bote de lubricante. Hac&iacute;a calor, y mi vagina, la cual estaba un poco penetrada en la parte inferior por el hilo, sudaba as&iacute; como mis axilas. Estaba nerviosa, y no sab&iacute;a lo que suceder&iacute;a.<\/p>\n<p>A las 2 de la madrugada, ya con mucho sue&ntilde;o, lleg&oacute; el primero de los clientes en aquel lugar. Era un hombre con apariencia de 40 a&ntilde;os, con algo de pelo, y barba de dos d&iacute;as.<\/p>\n<p>Yo: Hola, buenas noches.<\/p>\n<p>&Eacute;l: Hola.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a el gesto serio, no volvi&oacute; a decir ni una palabra. Nada m&aacute;s entrar comenz&oacute; a quitarse el cintur&oacute;n, bajarse la cremallera, y quitarse la camisa, hasta quedar completamente desnudo delante de m&iacute;, con su torso peludo, sin que ni siquiera me hubiese dado tiempo a sentarme en la cama. Se acerc&oacute; a m&iacute; y me meti&oacute; la polla en la boca, despu&eacute;s de yo abrirla al verle venir. Puso sus manos sobre mi cabeza, y comenz&oacute; a mover la cintura, foll&aacute;ndome la boca. Me la meti&oacute; completamente fl&aacute;cida, y en un par de instantes se puso completamente dura dentro de mi boca. Despu&eacute;s de unos minutos, la sac&oacute; su polla de mi boca. Me tumb&oacute; sobre la cama, levant&oacute; mi vestido, y tir&oacute; hacia debajo de mi tanga. Yo alargu&eacute; la mano para coger el bote de lubricante, y con los dedos coloqu&eacute; un poco sobre mi vagina. &Eacute;l se coloc&oacute; el cond&oacute;n, y tras pon&eacute;rselo, se dej&oacute; caer sobre m&iacute;, para comenzar a penetrarme. Era un hombre un hombre a&uacute;n en buenas facultades, y permaneci&oacute; m&aacute;s de 20 minutos penetr&aacute;ndome, hasta que finalmente termin&oacute; corri&eacute;ndose. Al terminar, y tras vestirse, &eacute;l se fue de la habitaci&oacute;n, permaneciendo yo dentro.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso, y tal y como era mi deber, volv&iacute; a vestirme, y dejar la habitaci&oacute;n como si nada hubiera ocurrido, esperando a mi siguiente cliente. Pasaron las horas, y nada cambiaba. El tiempo para m&iacute; pasaba lento, y no sab&iacute;a en qu&eacute; momento volver&iacute;a entrar un hombre a follarme. El sue&ntilde;o y el cansancio se apoderaban de m&iacute;, y daba por terminada la noche, cuando de pronto, la puerta volvi&oacute; a abrirse. Esta vez, era un chico joven, que no aparentaba m&aacute;s de 22 a&ntilde;os. Era m&aacute;s bien alto, sin nada de barba, y no muy bien peinado. Parec&iacute;a algo bebido, y ten&iacute;a la mirada perdida. Estaba nervioso, y parec&iacute;a algo altera.<\/p>\n<p>&Eacute;l: Hola, como estas, te sienta muy bien esa ropa, puta. &iquest;Me vas a divertir esta noche?<\/p>\n<p>Yo: Hola&hellip;<\/p>\n<p>Dije algo asustada por su forma de mirarme y su risa perversa. &Eacute;l se sent&oacute; en la cama, y metiendo su mano en el bolsillo, sac&oacute; un paquetito blanco. Dentro, un polvo blanco, el cual, sacando una tarjeta de cr&eacute;dito, comenz&oacute; a esparcir sobre la mesa. Me di cuenta de que era droga. Acercando la nariz hasta la mesa, comenz&oacute; a esnifarla. Al terminar, se dirigi&oacute; a m&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&Eacute;l: Toma, quiere probarlo?<\/p>\n<p>Yo: No, gracias.<\/p>\n<p>Dije sin saber qu&eacute; hacer. En ese momento se levant&oacute;, y cogi&eacute;ndome del pelo, me oblig&oacute; a poner la cara sobre sobre la mesa donde lo hab&iacute;a hecho.<\/p>\n<p>&Eacute;l: vamos, l&aacute;melo perra.<\/p>\n<p>Estaba paralizada, y no sab&iacute;a c&oacute;mo reaccionar, por lo que con mucho miedo en el cuerpo, el cual no me dejaba moverme, comenc&eacute; a lamer la mesa, percibiendo algo el sabor de aquella sustancia. Mientras con una mano me apretaba contra la mesa, con la otra sac&oacute; su polla y comenz&oacute; a pajearse. Retir&oacute; mi cara de la mesa, y poniendo su polla sobre mi cara, me orden&oacute; meterme sus test&iacute;culos en la boca.<\/p>\n<p>&Eacute;l: vamos, c&oacute;meme bien los huevos hija de puta.<\/p>\n<p>Me met&iacute; sus test&iacute;culos en la boca, sintiendo como su piel llenaban por completo mi cavidad. Su polla era muy grande. Jam&aacute;s hab&iacute;a visto una de tal tama&ntilde;o, y probablemente midiese m&aacute;s de 20 cm. Estaba completamente depilado, y mientras le lam&iacute;a los huevos no paraba de pajearse e insultarme.<\/p>\n<p>Cuando se cans&oacute;, decidi&oacute; que era el momento de follarme. Me dio un pollazo en la cara al sac&aacute;rmela, y tirando de mi ropa, me dej&oacute; completamente desnuda, cogiendo mi tanga y forz&aacute;ndome a met&eacute;rmelo en la boca. Acto seguido me agarr&oacute; de los hombros, y con fuerza me tir&oacute; sobre la cama, cayendo sobre ella boca abajo. Sab&iacute;a que ten&iacute;a la intenci&oacute;n de violarme, pero no pude hacer nada paralizada por el miedo. Me di cuenta de que no se hab&iacute;a puesto el cond&oacute;n, y que se dispon&iacute;a a penetrarme sin &eacute;l, por lo cual el miedo se apoder&oacute; de m&iacute; completamente e intent&eacute; evitarlo, pero &eacute;l me agarraba con fuerza desde atr&aacute;s y nada pude hacer. En ese momento, y separando mis nalgas, coloc&oacute; la punta de su polla sobre el agujero de mi ano, y haciendo fuerza, me meti&oacute; su polla por el culo. Era la primera vez que me follaban el culo, y el dolor fue insoportable, por lo que no pude evitar gritar de dolor.<\/p>\n<p>-Ahhh&hellip;<\/p>\n<p>Mis gritos no parecieron molestarle, y con fuerza y sintiendo el roce con mis paredes, me viol&oacute; el culo penetr&aacute;ndome bruscamente. Estuvo cinco minutos rompi&eacute;ndome, mientras yo lloraba, cuando, al estar a punto de correrse, sac&oacute; su polla de mi culo y me penetro por la vagina, d&aacute;ndome unos &uacute;ltimos pollazos y comenzando a correrse dentro de m&iacute;, dej&aacute;ndome completamente pre&ntilde;ada. Lentamente la sac&oacute;, y mientras que yo tumbada y muy dolorida, y con el semen saliendo de mi co&ntilde;o, &eacute;l se fue sin decir nada.<\/p>\n<p>Fue la primera vez que me forzaron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Soy Carmen nuevamente, contin&uacute;o despu&eacute;s de un tiempo sin poder escribir con esta mi historia. Si no hab&eacute;is le&iacute;do las anteriores de &lsquo;Yo, Carmen la puta&rsquo; os invito a hacerlo. Os deseo, como siempre, lo mejor. 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