{"id":21649,"date":"2019-09-13T22:00:00","date_gmt":"2019-09-13T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-13T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-13T22:00:00","slug":"entre-la-viudez-y-el-deseo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/entre-la-viudez-y-el-deseo-2\/","title":{"rendered":"Entre la viudez y el deseo (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21649\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de esa cena transcurrieron casi dos meses. Por razones laborales y familiares de ambos, nuestros encuentros no fueron tan frecuentes, m&aacute;ximo dos veces por semana. Segu&iacute;amos planeando lo del viaje. Ajustamos nuestros tiempos y programamos un viaje de una semana al mar. Me ilusion&oacute; saber que ir&iacute;amos a un resort en el Caribe mexicano. Para esto me cuid&eacute; m&aacute;s, asist&iacute; m&aacute;s d&iacute;as a la semana al gimnasio.<\/p>\n<p>Cuando nos ve&iacute;amos &iacute;bamos a cenar o a comer. Me lleg&oacute; a proponer ir a su departamento pero me rehus&eacute;. No me sent&iacute;a todav&iacute;a preparada, a pesar del deseo y de que me complac&iacute;a su compa&ntilde;&iacute;a. Sent&iacute;a todav&iacute;a cierta culpa y me apenaba recordar lo que le hab&iacute;a permitido que me hiciera en el autom&oacute;vil y lo que yo le hab&iacute;a hecho. Sin embargo, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de no tener relaciones sexuales, el deseo surg&iacute;a e imaginaba el primer encuentro sexual con Ricardo, aunque tambi&eacute;n aparec&iacute;a la incertidumbre al no saber c&oacute;mo reaccionar&iacute;a.<\/p>\n<p>Con el tiempo me sent&iacute; m&aacute;s c&oacute;moda con &eacute;l; me hac&iacute;a re&iacute;r mucho y su cultura y sensibilidad me cautivaban. En una ocasi&oacute;n estuve a punto de dejarlo entrar a mi casa pero no lo hice. Nos besamos con mucha pasi&oacute;n en el auto y la excitaci&oacute;n creci&oacute; mucho pero me supe controlar y le dije que tuviera paciencia, que ser&iacute;a mejor en otro momento y en otro lugar, no en mi casa. Lo acept&oacute; y esa actitud me gust&oacute;, me demostr&oacute; no tener prisa ni urgencia.<\/p>\n<p>Finalmente lleg&oacute; el d&iacute;a del viaje. Acordamos de vernos en el aeropuerto. No sab&iacute;a c&oacute;mo vestirme; eso s&iacute;, quer&iacute;a agradarle. Pens&eacute; en una falda corta, en un vestido pegado al cuerpo o en unos pantalones ajustados. Pero tambi&eacute;n me apenaba pensar en eso: viuda y cincuentona. Sin embargo, ten&iacute;a que superar mis miedos y sentimientos de culpa. Recuerdo que la terapeuta me hab&iacute;a dicho que el pasado pod&iacute;a seguir intacto, pero que ten&iacute;a que construir el futuro con las oportunidades que me ofreciera la vida. Y &eacute;ste era el momento: saber que ir&iacute;amos a un lugar c&aacute;lido, acompa&ntilde;ado de un hombre que me agradaba en todos sentidos, me motivaba y ten&iacute;a que dar no un paso sino un salto.<\/p>\n<p>Opt&eacute; por un vestido blanco que me hab&iacute;a hecho, ce&ntilde;ido en la parte superior y suelto de la cintura para abajo, ni corto ni largo, apenas un poquito arriba de las rodillas. Dud&eacute; respecto de los zapatos, si tacones medianos o altos, pues si me pon&iacute;a los altos corr&iacute;a el riesgo de verme m&aacute;s alta que &eacute;l y llamar m&aacute;s la atenci&oacute;n. Me vi en el espejo y la verdad me gustaba c&oacute;mo me ve&iacute;a, un poco blancas mis piernas pero firmes todav&iacute;a, tanto por el ejercicio como por la gen&eacute;tica. Me ve&iacute;a como una mujer t&iacute;picamente &ldquo;culichi&rdquo;, como les dicen a los originarios de la capital del estado de Sinaloa. Me recog&iacute; el cabello. Trat&eacute; de ser coqueta, pero no vulgar: no me puse ajustador. Y como mis senos son peque&ntilde;os no me import&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando nos encontramos en el aeropuerto not&eacute; como brillaron sus ojos al verme, no esperaba verme vestida as&iacute;. Desde que llegu&eacute; al aeropuerto y camin&eacute; por los pasillos sent&iacute; la mirada de algunos hombres pero lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n es que me miraban j&oacute;venes de 30 o 40 a&ntilde;os. No pasaba inadvertida mi estatura de casi 1.80 con esos tacones, con mis pantorrillas torneadas, mis caderas anchas, acinturada y mis nalgas todav&iacute;a firmes y redondas. Nos saludamos con un beso; me ve&iacute;a m&aacute;s alta que &eacute;l pero mostr&oacute; indiferencia. Nos encaminamos a la sala de espera, pues ya hab&iacute;a hecho el chek in. Ya sentados, nos dimos la mano y me cruc&eacute; de piernas. Sent&iacute;a que hombre que pasaba cerca me volteaba a mirar mis piernas. Y eso que el vestido tampoco me quedaba muy corto. Pero &eacute;l no se incomod&oacute; para nada. Mi marido, en ese sentido, s&iacute; era un poco celoso y no le gustaba que ense&ntilde;ara de m&aacute;s, aunque en realidad pocas veces lo hac&iacute;a.<\/p>\n<p>Ya en el avi&oacute;n, sentados, yo en la zona de la ventanilla y &eacute;l en medio, pero afortunadamente el pasillo vac&iacute;o, cruc&eacute; mis piernas y me levant&eacute; un poco el vestido cuando no me ve&iacute;a; a los pocos minutos empec&eacute; a sentir su mirada, y de repente acercaba su mano y me las tocaba. Lo hac&iacute;a discretamente pues cada rato pasaban las personas del servicio y los pasajeros que iban al ba&ntilde;o. Como veinte minutos antes de aterrizar, le dije que iba al ba&ntilde;o. Pero antes me pidi&oacute; que me acercara para decirme algo. Me acerqu&eacute; y me pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Te puedo pedir algo?&rdquo;, yo le respond&iacute; que s&iacute;. Entonces me dijo en voz baja: &ldquo;Ahora que vayas al ba&ntilde;o qu&iacute;tate tus pantaletas, ponlas en tu bolso y cuando regreses, lo abres y me las muestras&rdquo;. Primero no supe qu&eacute; decir, despu&eacute;s le sonre&iacute; de manera coqueta y con total aceptaci&oacute;n. Fui al ba&ntilde;o y no dud&eacute;: hice lo me pidi&oacute;.<\/p>\n<p>Regres&eacute; al asiento, abr&iacute; el bolso discretamente y le mostr&eacute; mi prenda. Sonri&oacute; y nos dimos un beso. Me sent&eacute; y volv&iacute; a cruzar las piernas. No dejaba de mirarlas. Al poco tiempo mir&eacute; su entrepierna, y not&eacute; el tama&ntilde;o de su bulto. Yo le miraba de reojo pero me daba pena toc&aacute;rselo, no fuera a ser que me vieran los pasajeros o las aeromozas. Una y otra vez lo miraba discretamente.<\/p>\n<p>Aterriz&oacute; el avi&oacute;n. Cuando bajamos del avi&oacute;n sent&iacute; la calidez del ambiente pero tambi&eacute;n una sensaci&oacute;n rara al no traer ropa interior. Ya en el taxi, rumbo al hotel, en el asiento de atr&aacute;s, me acariciaba el interior de mis muslos y yo su entrepierna, pero sin tocar su miembro. Toda esta situaci&oacute;n me resultaba nueva y sugestiva. Por ejemplo, no traer ropa interior y sentir sus caricias en mis piernas. En mis a&ntilde;os de casada nunca pas&oacute; por mi mente andar sin ropa interior en la calle, y mi marido nunca me lo propuso.<\/p>\n<p>Llegamos al hotel, nos registramos y nos condujeron al cuarto. Tan solo entramos y estuvimos solos, nos empezamos a besar y abrazar. Yo supuse que ir&iacute;amos a la cama, pero Ricardo me dijo que fu&eacute;ramos al balc&oacute;n del cuarto a mirar el atardecer. El sol ya estaba de color rojo incandescente. El mar caribe se contemplaba en toda su magnitud con su color turquesa. El espect&aacute;culo era incre&iacute;ble. De repente me abraz&oacute; por detr&aacute;s, con sus manos rodeando m&iacute; cintura. Me gust&oacute; esa sensaci&oacute;n, me sent&iacute;a protegida. Pero inmediatamente sent&iacute; su miembro en mis nalgas; pero especial, supuse que por el material del vestido y no traer ropa interior. Empec&eacute; a excitarme al sentir como crec&iacute;a su miembro y se pon&iacute;a duro. De repente, frotaba mi trasero en su miembro al mismo tiempo que volteaba para besarle la boca.<\/p>\n<p>El atardecer ca&iacute;a ante nuestros ojos y la brisa marina humedec&iacute;a nuestros cuerpos. No dej&aacute;bamos de besarnos y la excitaci&oacute;n crec&iacute;a. Hab&iacute;a dos tumbonas en el balc&oacute;n, entonces me acerc&oacute; a una de ellas y me dijo que pusiera mis rodillas en ella. Tom&oacute; mis caderas y me pidi&oacute; que recargara mis manos, de tal manera que qued&eacute; en posici&oacute;n de cuatro, como le llaman.. Entonces levant&oacute; mi vestido y empez&oacute; a acariciarme mis nalgas, mis muslos y mis pantorrillas. Despu&eacute;s el interior de mis muslos. A pesar de la humedad del ambiente me sent&iacute;a un poco reseca. Record&eacute; que tra&iacute;a un gel en mi maleta, pero no quer&iacute;a interrumpir este momento. Supongo que &eacute;l se dio cuenta de mi resequedad y entonces acerc&oacute; la punta de su miembro a mi vagina, la cual se empez&oacute; a humedecer con los fluidos suyos. Me penetro suavemente pero no totalmente y despu&eacute;s se retir&oacute; y continu&oacute; con sus dedos hurgando mi vagina y luego mi cl&iacute;toris, todo ello magistralmente, sin prisa y delicadamente. Y ante mis ojos, la inmensidad del mar. Mi excitaci&oacute;n aumentaba, &eacute;l lo sent&iacute;a perfectamente pues identific&oacute; el instante perfecto y empez&oacute; a penetrarme.<\/p>\n<p>Indescriptible lo que estaba sintiendo, pues encontr&oacute; el momento perfecto para s&oacute;lo penetrarme. No me envest&iacute;a, lo hac&iacute;a suavemente&hellip;por lo que mi gozo se iba acumulando. Sent&iacute;a el tama&ntilde;o de su miembro y su erecci&oacute;n firme. No dejaba de preguntarme si me dol&iacute;a o si me sent&iacute;a inc&oacute;moda; tambi&eacute;n me preguntaba si me gustaba como lo estaba haciendo. Yo le dec&iacute;a que estaba bien y que no se detuviera. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo estuvimos as&iacute;. Me sorprendi&oacute; que su miembro se manten&iacute;a r&iacute;gido y sin la urgencia de eyacular. Entonces le dije que no se moviera, que se mantuviera quieto. Yo empec&eacute; a mover mis caderas en forma circular y &eacute;l coordinaba el movimiento con sus manos en mis caderas. Me estaba gustando pero tambi&eacute;n me estaba cansando, hasta que, continuando con el mismo movimiento, sacaba un poco mi vagina de su miembro para concentrarme en su punta, del tal manera que sent&iacute; como su excitaci&oacute;n aumentaba y como ven&iacute;an en camino sus fluidos. Explot&oacute; dentro de m&iacute; y sus gemidos no se deten&iacute;an. Yo me excit&eacute; pero no tuve un orgasmo, sent&iacute; demasiado semen en mi vagina. Sac&oacute; su miembro y yo me par&eacute; sin saber si ir al ba&ntilde;o o qu&eacute;, pues no ten&iacute;a alguna toalla cerca de m&iacute;. Entonces su semen empez&oacute; a escurrir y caer una parte en el piso y otra a deslizarse en el interior de mis muslos. Como no tengo matriz, pues me operaron hace tiempo, el semen se me sale inmediatamente despu&eacute;s de tener relaciones sexuales.<\/p>\n<p>Nos quedamos acostados en las tumbonas, un poco cansados, dormitando, mientras la luz se desvanec&iacute;a sobre el mar y la oscuridad imped&iacute;a mirarlo. Seguimos as&iacute;, hasta que coincidimos en que ten&iacute;amos hambre, hab&iacute;a que ir a cenar. Me dijo que si nos ba&ntilde;&aacute;bamos juntos, le dije que s&iacute;, aunque &eacute;l se adelant&oacute; primero. Yo no lo hab&iacute;a visto completamente desnudo, pero cuando lo vi debajo de la regadera me gust&oacute; su cuerpo, atl&eacute;tico, sin panza y con el abdomen marcado. Me hab&iacute;a dicho que practicaba nataci&oacute;n pero no imagin&eacute; que estuviera bien formado. Nos abrazamos y besamos desnudos, con el chorro de agua tibia sobre nuestros cuerpos. Despu&eacute;s tom&oacute; el jab&oacute;n y empez&oacute; a enjabonar mi cuerpo, deteni&eacute;ndose en mis senos peque&ntilde;os y luego en mis grandes nalgas, hurg&aacute;ndome de repente sus dedos en mi vagina o en mi ano. Despu&eacute;s yo hice lo mismo y recorr&iacute; con mis manos todo su cuerpo, deteni&eacute;ndome en su abdomen, en su pecho y en sus brazos. Despu&eacute;s mis manos buscaron su miembro para enjabonarlo. Me detuve all&iacute; y le masajee suavemente el miembro hasta lograr poco a poco una erecci&oacute;n. Por primera vez se lo miraba en toda su magnitud, estando desnudo. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n el prepucio pues me hab&iacute;a acostumbrado al miembro de mi marido que estaba circuncidado. Lo abrac&eacute; por detr&aacute;s para acariciar de otra manera su miembro, con las dos manos, las cuales apenas alcanzaban para cubrirlo todo. Lo empec&eacute; a masturbar y sentir como crec&iacute;a. Luego me di vuelta, me coloqu&eacute; en cuclillas y me lo llev&eacute; a la boca mirando hacia arriba buscando sus ojos. Era un disfrute fenomenal tener ese miembro grande y erecto en mi boca. As&iacute; estuve unos minutos, despu&eacute;s me concentr&eacute; en su glande para lamerlo con mi lengua. Sent&iacute; como palpitaba y como ven&iacute;an sus fluidos, hasta que eyacul&oacute; en mi boca pero ya no con tanta fuerza. Acto seguido &eacute;l hizo lo mismo y empez&oacute; a hacerme sexo oral, d&aacute;ndome una c&aacute;tedra con su lengua en mi cl&iacute;toris, provocando en poco tiempo un ligero orgasmo.<\/p>\n<p>Cuando nos empezamos a vestir para ir a cenar, Ricardo me dijo que me ten&iacute;a una sorpresa, que me hab&iacute;a comprado un vestido. As&iacute; que lo sac&oacute; de su maleta y lo extendi&oacute; sobre la cama. Era de material sat&eacute;n, color fiusha, y que si no me incomodaba por lo corto, me lo pusiera para ir a cenar. Me lo puse, s&iacute; que estaba corto, como cinco dedos arriba de la rodilla, sin mangas, un poco ajustado a mis caderas. Me puse mis zapatillas, ahora mis muslos se notaban m&aacute;s, pero en ese ambiente, no me hizo sentir inc&oacute;moda. Llegamos al restaurante y sent&iacute;a las miradas de algunos hombres. Me sent&iacute;a sensual y deseosa; gozosa y coqueta, como no me hab&iacute;a sentido nunca. Cenamos delicioso, a la luz de las velas y con el ambiente caribe&ntilde;o. Antes del postre fui al ba&ntilde;o. Y all&iacute; se me ocurri&oacute; algo. Me quit&eacute; la tanga que tra&iacute;a y la guarde en mi mano. En el trayecto volv&iacute; a sentir la mirada de los hombres, sent&iacute;a que mis nalgas se mov&iacute;an un poco de m&aacute;s. Llegu&eacute; a la mesa y le dije a Ricardo &ldquo;Te tengo una sorpresa&rdquo;, y abri&oacute; los ojos de m&aacute;s cuando le puse en una de sus manos mi tanga. No sab&iacute;a qu&eacute; decir, pero supe que le complaci&oacute;.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos cansados, casi inmediatamente nos dormimos, no sin antes estar unos momentos en el balc&oacute;n, contemplando el oc&eacute;ano y d&aacute;ndonos unos besos. Nos fuimos a la cama y dormimos desnudos. Ya en la madrugada, d&aacute;ndole la espalda a Ricardo, me despertaron sus manos que me acariciaban mis caderas y mis piernas. Le dije que me abrazara y en cuando junto su cuerpo al m&iacute;o sent&iacute; su miembro erecto en medio de mis nalgas; me empec&eacute; a despertar pues adem&aacute;s se escuchaban las olas del mar a lo lejos. Me voltee y nos empezamos a besar. Entonces me dijo que me pusiera encima de &eacute;l. Acomod&eacute; su miembro en mi vagina y sent&iacute; como se desliz&oacute; hasta entrar completamente todo, me doli&oacute; un poco, pero me gust&oacute;. Empec&eacute; a moverme, a cabalgar, con la experiencia de tantos a&ntilde;os de casada y como sab&iacute;a que le gustaba a mi marido, en c&iacute;rculos sobre la punta de su miembro, lo que generalmente provocaba una inmediata eyaculaci&oacute;n, pero en este caso, Ricardo se manten&iacute;a firme, disfrutando de mis movimientos. Su miembro segu&iacute;a erecto y duro, y la que ya no pudo fui yo, tuve un orgasmo intenso que me hizo gemir. Seguimos as&iacute; pero por m&aacute;s que me mov&iacute;a no eyaculaba, hasta que me voltee en la posici&oacute;n de vaquerita invertida y empec&eacute; con mis movimientos en c&iacute;rculo y concentr&aacute;ndome en la punta de su miembro. Esta posici&oacute;n le gustaba mucho a mi marido, pues me dec&iacute;a que contemplaba muy bien mis caderas y mis nalgas, y casi de inmediato eyaculaba. Ahora, Ricardo no tard&oacute; en eyacular y en tener espasmo tras espasmo. Ya despu&eacute;s me dijo tambi&eacute;n que le excit&oacute; mucho verme por detr&aacute;s, con esas caderas y esas nalgas grandes. Nos volvimos a dormir. Yo despert&eacute; para ir al ba&ntilde;o y de regreso tuve la oportunidad de mirar su cuerpo nuevamente. Acarici&eacute; su torso, sus brazos y su abdomen y le di un beso, lo que hizo que despertara. Nos besamos y luego yo empec&eacute; a besar su cuerpo y cuando llegu&eacute; a su parte media, su miembro nuevamente estaba reaccionando. Lo tome con mis dos manos y lo empec&eacute; a masturbar hasta lograr una breve eyaculaci&oacute;n. No sab&iacute;a de donde sacaba tanta fuerza y energ&iacute;a. Claro, era 13 a&ntilde;os m&aacute;s joven que yo.<\/p>\n<p>Nos ba&ntilde;amos y nos preparamos para ir a desayunar y despu&eacute;s a la playa. Para el desayuno me puse un vestido floreado, largo pero ajustado a mis caderas y nalgas, pero antes de salir Ricardo me dijo que pusiera en la cama todos mis calzones, no sab&iacute;a el porqu&eacute;. As&iacute; que lo hice, los tom&oacute; todos y me dijo &ldquo;Quiero que permanezcan en la caja fuerte hasta que nos vayamos&rdquo;. Entonces le dije &ldquo;Quieres que ande sin ropa interior todo el viaje?&rdquo; s&iacute;, me respondi&oacute;. Antes de salir del cuarto me dijo &ldquo;Falta uno&rdquo;, entonces me los quit&eacute; y se lo di para que los pusiera todos juntos en la caja fuerte.<\/p>\n<p>Fue un viaje maravilloso. As&iacute; fue toda la semana, con tres o cuatro veces al d&iacute;a teniendo sexo y cumpliendo muchas fantas&iacute;as. Un d&iacute;a, antes del regreso, me program&oacute; un masaje en el hotel, s&oacute;lo que no estaban libres las masajistas mujeres solo un hombre. Yo no quer&iacute;a pero finalmente dijimos que s&iacute;. Dur&oacute; m&aacute;s de una hora y en verdad result&oacute; estupendo, con m&uacute;sica oriental y aceites con fragancia exquisitas. Ya en el cuarto de masajes, apareci&oacute; el masajista, me llam&oacute; la atenci&oacute;n, un tipo muy atractivo, como de 40 a&ntilde;os, de ojos verdes y como 1.90 de estatura, vestido de blanco. Me saludo, me pregunt&oacute; mi nombre y mi edad y me dijo que me colocara boca abajo. Empez&oacute; a masajearme la nuca, luego los hombros y brazos y despu&eacute;s la espalda, donde se detuvo m&aacute;s. Yo s&oacute;lo tra&iacute;a una toalla alrededor de la cintura, cubri&eacute;ndome mis nalgas y mi pubis. Despu&eacute;s pas&oacute; a masajearme mis piernas, para luego llegar a mis caderas y nalgas. En algunos momentos masajeaba de m&aacute;s mis nalgas. Pero me sent&iacute;a demasiado sensual que no me import&oacute;. El aceite se deslizaba muy rico en mi cuerpo y la fragancia era una delicia. De repente meti&oacute; de m&aacute;s una de sus manos en el interior de mis muslos y desliz&oacute; suavemente sus dedos en m&iacute; co&ntilde;o. Pero despu&eacute;s se retir&oacute; y se puso enfrente de m&iacute;, masajeando mi cabeza. De repente abr&iacute; un poco los ojos y me encontr&eacute; con su entrepierna. Pas&oacute; por mi mente que con esa estatura y ese cuerpazo este joven estar&iacute;a bien dotado. Sigui&oacute; d&aacute;ndome masaje en la cabeza y en la nuca. Despu&eacute;s me pidi&oacute; que me colocara boca arriba y me dio una toalla para cubrir mis senos. Le dije que as&iacute; estaba bien y empez&oacute; a masajearme nuevamente, los brazos, mi torso, mis piernas y mis pies. Antes de terminar me dijo que el paquete del masaje inclu&iacute;a el pubis afeitado, pero que preguntar&iacute;a si estar&iacute;a libre alguna masajista mujer para que me lo hiciera, pero que si no exist&iacute;a inconveniente &eacute;l lo pod&iacute;a hacer. Me qued&eacute; pensando, sin embargo le dije que &eacute;l lo pod&iacute;a hacer, que no hab&iacute;a problema. As&iacute; que lo hizo, con mucho cuidado, con un aparato muy moderno. Se comport&oacute; muy profesional. Me dijo que no representaba la edad que ten&iacute;a, que estaba muy bien conservada. Se lo agradec&iacute;.<\/p>\n<p>Pero el mayor placer vino despu&eacute;s, cuando ese hombre se retir&oacute;, pues al poco tiempo, lleg&oacute; Ricardo y me dijo que siguiera boca arriba. Me dijo que cerrara los ojos y de repente empez&oacute; a masturbarme con un consolador para demostrarme que si exist&iacute;a el punto G, pues hab&iacute;amos hablado de este tema. Fue maravilloso, recuerdo haber gritado como loca. Ya de regreso en el avi&oacute;n, Ricardo me pregunt&oacute; que a qu&eacute; hora me hab&iacute;a afeitado el pubis. Le dije la verdad, que ven&iacute;a incluido en el paquete y que el masajista lo hab&iacute;a hecho. Sent&iacute; que esto no le gust&oacute; del todo. Luego me pregunt&oacute; si era joven el masajista. Le dije que s&iacute; y se lo describ&iacute;. En fin, confirm&eacute; que una mujer de mi edad y mi situaci&oacute;n puede gozar y disfrutar del sexo y el erotismo, y que esto no es monopolio de las y los j&oacute;venes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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