{"id":21681,"date":"2019-09-18T22:00:00","date_gmt":"2019-09-18T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-18T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-18T22:00:00","slug":"la-chica-de-mis-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-chica-de-mis-suenos\/","title":{"rendered":"La chica de mis sue\u00f1os"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21681\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Siempre tuve una mente viajera. A pesar de haber vivido toda mi vida en Madrid, so&ntilde;aba con vivir en el extranjero, lo m&aacute;s lejos posible. Me atra&iacute;a la distancia.<\/p>\n<p>A los 22 a&ntilde;os, me fui con la beca Erasmus a Copenhague, ciudad que me encant&oacute;. Volv&iacute; a Madrid a terminar la carrera, y tras unos a&ntilde;os trabajando, me tom&eacute; unos meses sab&aacute;ticos para ir a vivir a Nueva Zelanda. All&iacute;, quiz&aacute; por casualidad, o quiz&aacute; no, conoc&iacute; a una danesa, Aneka, que estaba viajando por el pa&iacute;s. Me enamor&eacute; y dej&eacute; todo para irme a vivir, otra vez, a Copenhague. A pesar de chapurrear el idioma, no me cost&oacute; encontrar trabajo, dado mi buen perfil. Aneka era de mi edad, la mayor de tres. Ten&iacute;a dos hermanos, uno 2 a&ntilde;os menor, y el otro 5. El menor, Soren, llevaba un tiempo saliendo con una chica, Dana, que hab&iacute;a conocido en su universidad. Ella ten&iacute;a 2 a&ntilde;os m&aacute;s que &eacute;l, 3 menos que yo, y ya estaba integrada en la familia como una m&aacute;s.<\/p>\n<p>Tras unos meses en la ciudad, Aneka decidi&oacute; que era momento de presentarme a su familia. Hasta ese momento hab&iacute;a vivido de alquiler en un piso, pero la idea era irnos a vivir juntos lo antes posible. Hab&iacute;a ido todo muy r&aacute;pido. La reuni&oacute;n ser&iacute;a en casa de los padres de Aneka. Estar&iacute;an tambi&eacute;n sus dos hermanos, y Dana. Llegamos los primeros, recibi&eacute;ndonos con cari&ntilde;o sus padres. Unos minutos m&aacute;s tarde lleg&oacute; el hermano mediano, Karl. Finalmente aparecieron Soren y Dana. Ya la hab&iacute;a visto en fotos, pero en directo me dej&oacute; sin palabras. Alta, aunque m&aacute;s baja que yo, rubia de melena casi hasta la mitad de la espalda, potentes ojos azules claros, muy claros, claros como el oc&eacute;ano en las Maldivas, de nariz y labios finos, ten&iacute;a una expresi&oacute;n muy sensual. Sus incre&iacute;bles ojos marcaban la cara, era lo primero que ve&iacute;as. Ten&iacute;a buen cuerpo, claramente ejercitado. Esto no era raro en los daneses, pueblo muy atleta y deportista. La bici es un medio de transporte habitual en el d&iacute;a a d&iacute;a. Dana llevaba puestos unos pantalones vaqueros, con unas botas altas. La figura de sus piernas y culo era espectacular. Durante la reuni&oacute;n se ve&iacute;a a Soren y Dana jugar tontamente, bromear, se les ve&iacute;a en sinton&iacute;a. El encuentro fue bien, ca&iacute; en gracia en la familia, y pas&eacute; a ser uno m&aacute;s.<\/p>\n<p>Los a&ntilde;os siguientes fueron buenos. Progres&eacute; en el trabajo, me acomod&eacute; a la vida en la ciudad, la relaci&oacute;n con Aneka iba bien. Organiz&aacute;bamos salidas y excursiones con la familia una vez al mes. En verano, &iacute;bamos al barco que ten&iacute;an los padres de Aneka y naveg&aacute;bamos por las islas. Por aquel entonces, mi mente estaba fielmente concentrada en Aneka, pero la visi&oacute;n de Dana en bikini era distractora. Dana vest&iacute;a elegante, con gusto, pero nunca de forma provocativa, era bastante t&iacute;mida para ello, y por ejemplo nunca mostraba escote. Por tanto, estas ocasiones eran una delicia, a pesar de usar bikini conservador que cubr&iacute;a todo lo que un bikini pod&iacute;a cubrir. Ten&iacute;a unas piernas tonificadas, fruto de ejercicio habitual y de usar la bici a diario. La parte de abajo del bikini cubr&iacute;a todo el culo, pero se notaba que estaba en forma. Una tripa plana ligeramente marcada. El top era tambi&eacute;n conservador, y no dejaba mucho que ver, pero daba para intuir que de tetas iba bien. Estaba muy buena, pero no iba de diva. Yo intentaba concentrarme en Aneka, que por otro lado no estaba nada mal, me daba pena por ella cuando mi mente se fijaba en Dana.<\/p>\n<p>Dana no solo era una chica bonita. Era bastante inteligente, se le notaba en la cara, en la forma en que miraba. Trabajaba para una consultora tecnol&oacute;gica, y estaba ascendiendo con rapidez. Sin ser muy extrovertida, m&aacute;s bien tranquila y discreta, era bastante atenta. Siempre preguntaba en las reuniones c&oacute;mo iban las cosas, recordaba cualquier evento, examen, entrevista, visita, cumplea&ntilde;os, etc. de cualquiera, y mostraba inter&eacute;s. Me llevaba bien con ella, las conversaciones siempre eran interesantes. No me extra&ntilde;aba que le fuesen bien las cosas en el trabajo.<\/p>\n<p>Pas&eacute; los 30, llevaba ya bastante tiempo en Dinamarca, con Aneka. La vida nos iba bien, y claro, las preguntas sobre descendencia empezaron a llegar. Aneka estaba lista, pero yo no ten&iacute;a prisa. No es que dudase de mi relaci&oacute;n, pero muy en el fondo, dentro de m&iacute;, algo no iba bien. Poco a poco, con los a&ntilde;os, hab&iacute;a tratado de enterrar este sentimiento que empezaba a florecer. M&aacute;s que desaparecer, se estaba haciendo m&aacute;s grande. Ya no me sent&iacute;a culpable de mirar a otras mujeres, y con el tiempo, de fantasear con ellas. Segu&iacute;a queriendo a Aneka, pero ya no era lo mismo.<\/p>\n<p>El tan ansiado nieto para los padres de Aneka lleg&oacute; sin embargo por un lado inesperado. En una de nuestras reuniones familiares, Soren y Dana, por aquel entonces ya de 27 y 29 a&ntilde;os respectivamente, anunciaron que iban a tener un hijo. Por un lado, esto me quit&oacute; algo de presi&oacute;n, pero por otro, el humor de Aneka decay&oacute;. No me reprochaba nada, pero se lo notaba en la mirada y comportamiento, quer&iacute;a un hijo. La relaci&oacute;n empez&oacute; a deteriorarse, y mi humor empez&oacute; a ensombrecerse. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer. La quer&iacute;a, pero al mismo tiempo ya no la quer&iacute;a.<\/p>\n<p>Con el embarazo, Dana se puso a&uacute;n m&aacute;s bonita. En este caso, era cierto que las embarazadas se pon&iacute;an m&aacute;s guapas. Aunque segu&iacute;a vistiendo de la misma forma, nunca escote, se notaba que las tetas adquirieron m&aacute;s volumen. Mi mente ya calenturienta empez&oacute; a fijarse m&aacute;s de lo normal en ella. Hasta entonces hab&iacute;a sido un pasatiempo, una chica en la que me fijaba, pero nada m&aacute;s all&aacute;. Me empezaba a preocupar que mi mente pensase habitualmente en ella. Cuando tuvieron el ni&ntilde;o, Soren y Dana anunciaron que ella iba a dejar de trabajar a tiempo completo. Es m&aacute;s, iba a pedir una reducci&oacute;n de jornada para trabajar solo 2 d&iacute;as a la semana. Esto era bastante habitual en Dinamarca, pa&iacute;s que ayuda bastante en la conciliaci&oacute;n familiar. Sin embargo, en la pr&aacute;ctica, especialmente para Dana que no hab&iacute;a cumplido todav&iacute;a los 30 a&ntilde;os, supondr&iacute;a un par&oacute;n en su carrera. Parec&iacute;a convencida de ello y no preocuparle. En mi opini&oacute;n, para una chica tan brillante y ambiciosa, era un error del que quiz&aacute; no se estaba dando cuenta todav&iacute;a.<\/p>\n<p>Pas&oacute; un a&ntilde;o. En la celebraci&oacute;n del cumplea&ntilde;os del ni&ntilde;o, not&eacute; que Dana estaba m&aacute;s callada de lo normal, algo m&aacute;s sombr&iacute;a. La verdad, llevaba un tiempo sin ser la misma. Segu&iacute;a estando preciosa, pero ten&iacute;a un aire m&aacute;s triste. Aneka me cont&oacute; que Dana ten&iacute;a el &aacute;nimo m&aacute;s deca&iacute;do desde el parto. Soren viajaba a menudo entre semana por el pa&iacute;s, y estaba ella sola para cuidar al ni&ntilde;o. Se estaba planteando volver a trabajar a tiempo completo, aunque Soren no estaba del todo de acuerdo ya que &eacute;l viajaba y consideraba que el ni&ntilde;o deb&iacute;a estar con uno de los padres. En cuanto a mi relaci&oacute;n con Aneka, segu&iacute;a igual. No est&aacute;bamos mal, pero tampoco bien. Nos quer&iacute;amos, pero hab&iacute;a algo que nos estaba separando.<\/p>\n<p>Mi trabajo tambi&eacute;n se convirti&oacute; en mi distracci&oacute;n. Los martes me hab&iacute;a acostumbrado a ir a comer a un bar que estaba relativamente cerca. Era el &uacute;nico d&iacute;a que me permit&iacute;a el lujo de tomarme tiempo de m&aacute;s para comer. No era casualidad que el bar estuviese tambi&eacute;n relativamente cerca de la casa de Dana y Soren. La hab&iacute;a visto una vez mientras com&iacute;a, hac&iacute;a un mes paseando con el cochecito del ni&ntilde;o. No s&eacute; muy bien qu&eacute; estaba haciendo. Estaba peleando conmigo mismo. Cada martes iba al bar, me sentaba, y esperaba mirando por la ventana ver otra vez a Dana. Y ese d&iacute;a lleg&oacute;. El d&iacute;a estaba desapacible, y presagiaba lluvia. Est&aacute;bamos en primavera, por lo que a pesar del d&iacute;a, la gente ya hab&iacute;a dejado el abrigo en casa y vest&iacute;a m&aacute;s ligero. Estando sentado en la mesa, comiendo, observ&eacute; que el cielo se cubri&oacute; completamente, y oscureci&oacute;. Se esperaba lluvia, pero esto parec&iacute;a que iba a ser una tormenta grande. Empez&oacute; a llover, primero de forma normal, para pasar a llover de forma muy fuerte. El viento se intensific&oacute;, la fuerza de la tormenta era inesperada. Las calles se vaciaron. Estaba ensimismado en mis pensamientos, cuando vi una mujer con un cochecito de beb&eacute; corriendo lo m&aacute;s que pod&iacute;a, y con una mano sujetando un paraguas que pronto rompi&oacute; el viento. Era Dana, la hab&iacute;a pillado la tormenta en medio del paseo. Estaba diluviando como no hab&iacute;a visto nunca en los a&ntilde;os que llevaba all&iacute;. Pagu&eacute; r&aacute;pidamente y sal&iacute; en su ayuda. Cruc&eacute; la calle y llegu&eacute; hasta ella, ya pr&aacute;cticamente empapado en un par de segundos. Ella, que llevaba ya un rato debajo de la lluvia, estaba como si hubiese saltado a una piscina. Me mir&oacute; sorprendida de encontrarme ah&iacute;, y sin decir nada, cog&iacute; el cochecito y empec&eacute; a empujar corriendo hacia su casa, mientras ella me sigui&oacute; detr&aacute;s. Llegamos a su casa, abri&oacute; la puerta y subimos a su piso por unas escaleras. Iba con un vestido blanco hasta las rodillas, de tela algo gruesa, sin mangas, sin escote como habitualmente. Ella iba delante y yo detr&aacute;s con el cochecito a cuestas. El ni&ntilde;o estaba algo mojado, aunque se hab&iacute;a salvado de lo peor al llevar la capota puesta. Ella sin embargo estaba tan empapada que, a pesar de no ser un vestido de tela fina, y gracias tambi&eacute;n a que era blanco, intu&iacute; desde atr&aacute;s el contorno de un tanga. Me puso a mil. Llegamos a su piso, y abri&oacute; la puerta r&aacute;pidamente. Se dio la vuelta, ten&iacute;a la cara algo manchada con el maquillaje de los ojos que se hab&iacute;a corrido por la lluvia. M&aacute;s all&aacute; de estar preocupada por su apariencia o por lo que yo pudiese ver o no, estaba preocupada y centrada, como buena madre primeriza, en calentar lo m&aacute;s r&aacute;pido al ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Voy a meterle en la ba&ntilde;era en agua caliente! &ndash; dijo apresuradamente.<\/p>\n<p>Su cuerpo chorreaba agua en el suelo. Entonces, sin importarle lo m&aacute;s m&iacute;nimo mi presencia ni prestarme atenci&oacute;n, y para no mojar el suelo, se quit&oacute; los zapatos primero, y estando de espaldas a m&iacute;, baj&oacute; las manos a la parte inferior del vestido, lo agarr&oacute; y empez&oacute; a subirlo. Me qued&eacute; paralizado. Estaba parado en el descansillo, agarrando con ambas manos el cochecito con el ni&ntilde;o dentro, mi boca abierta por completo y mis ojos como platos. Delante de m&iacute;, y de espaldas, Dana levantaba con dificultad el vestido, ya que estaba pegado a su cuerpo por la humedad. Cuando lleg&oacute; a la altura de la cintura, me recorri&oacute; un escalofr&iacute;o por el pecho, oprimi&eacute;ndolo. Al levantar el vestido dej&oacute; ver un tanga blanco, los extremos de unos 5 cent&iacute;metros que al llegar al centro bajaba, disminuyendo en grosor y perdi&eacute;ndose a medio camino entre sus nalgas. Qu&eacute; culazo, ni un defecto, fuerte, tonificado por el continuo deporte que hab&iacute;a comenzado al poco de dar a luz, me entraron ganas de foll&aacute;rmelo ah&iacute; mismo. Sigui&oacute; subi&eacute;ndose el vestido, dejando a la vista la parte de atr&aacute;s del sujetador. Al pas&aacute;rselo por la cabeza, y por lo mojada que estaba, se qued&oacute; atascado, y ah&iacute; estaba intentando quitarse el vestido mientras yo observaba sin ning&uacute;n rubor su incre&iacute;ble culo, movi&eacute;ndose de un lado a otro para sacarse la ropa. Finalmente se lo consigui&oacute; quitar, y aceleradamente sin mirarme dijo que trajese al ni&ntilde;o al ba&ntilde;o. Despert&eacute; del trance, cog&iacute; al ni&ntilde;o y lo llev&eacute;. All&iacute; otra vez me qued&eacute; embobado. La ba&ntilde;era se estaba llenando, y Dana se acerc&oacute; a coger al ni&ntilde;o. Ahora la vi de frente. El sujetador ense&ntilde;aba m&aacute;s que los bikinis que sol&iacute;a llevar, y pude ver m&aacute;s de lo que jam&aacute;s hab&iacute;a visto. Era un sujetador tambi&eacute;n blanco, ajustado, sus tetas lo llenaban completamente y lo rebosaban, y dejaba a la vista el canalillo entre ellas. Adem&aacute;s al estar empapada, ten&iacute;a agua por toda la piel, incluido sus tetas, parec&iacute;a una pel&iacute;cula de adultos. Cogi&oacute; al ni&ntilde;o a toda velocidad para desvestirlo y meterlo en la ba&ntilde;era de agua caliente. Con el movimiento sus tetas botaban visiblemente en el sujetador. Yo no pod&iacute;a m&aacute;s. Nunca me hab&iacute;a pasado, pero esto era de pel&iacute;cula. Me dio la sensaci&oacute;n de que me iba a correr ah&iacute; mismo. Qu&eacute; espect&aacute;culo. Meti&oacute; al ni&ntilde;o en la ba&ntilde;era, y por primera vez me mir&oacute; para decirme que se iba a ba&ntilde;ar con &eacute;l, y yo pod&iacute;a usar el otro ba&ntilde;o y coger ropa de Soren. Claramente era una invitaci&oacute;n a irme. Reaccion&eacute;, sal&iacute;, me sequ&eacute;, me vest&iacute;, y dije desde fuera que me iba. No esper&eacute; a escuchar su respuesta. No s&eacute; si se hab&iacute;a dado cuenta de c&oacute;mo la miraba pero ten&iacute;a que irme de all&iacute; lo antes posible. Sent&iacute; verg&uuml;enza. Llam&eacute; a mi trabajo y dije que me iba a casa, ya que me hab&iacute;a pillado la tormenta en la calle.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as siguientes no escuch&eacute; nada de ella, ni un mensaje de gracias, o de cualquier otro tipo. Me acojon&eacute;, pens&eacute; que la hab&iacute;a cagado, se hab&iacute;a dado cuenta seguro del repaso que la di con la mirada. El fin de semana fuimos a casa de los padres de Aneka, para la t&iacute;pica reuni&oacute;n familiar. La ocasi&oacute;n esta vez era hablar de la boda de Karl, el hermano mediano, que se casaba en 2 semanas con una chica con la que sal&iacute;a desde hac&iacute;a un par de a&ntilde;os. Estaba nervioso por c&oacute;mo me recibir&iacute;a Dana, o peor, por si le hubiese contado algo a Soren. Por fortuna nada ocurri&oacute;, es m&aacute;s, Dana, dentro del estado de &aacute;nimo algo m&aacute;s deca&iacute;do que ten&iacute;a, charl&oacute; amigablemente conmigo y se disculp&oacute; por no darme las gracias antes por haberla ayudado el d&iacute;a de la tormenta. Sin embargo, parece ser que no se lo hab&iacute;a contado a nadie, lo que me result&oacute; raro.<\/p>\n<p>La boda se celebr&oacute; a mediod&iacute;a, y por la tarde cenamos en un restaurante que ten&iacute;a un club en el piso de debajo. Como es tradicional all&iacute;, a la cena y fiesta acudimos un grupo peque&ntilde;o de los familiares m&aacute;s cercanos, unas 30 personas en total. El alcohol fluy&oacute; durante la cena, y despu&eacute;s en la pista de baile. Tanto Aneka como Dana, necesitadas an&iacute;micamente de ello, iban bastante contentas. Dana vest&iacute;a un elegante vestido rojo pasi&oacute;n por encima de las rodillas, sensual para lo habitual en ella. Era la fot&oacute;grafa oficiosa de la boda, por lo que iba con su m&oacute;vil haciendo fotos. Se la ve&iacute;a animada, por fin despu&eacute;s de tanto tiempo, aunque fuese fruto del alcohol. Era ya tarde, y no me hab&iacute;a prestado especial atenci&oacute;n hasta ese momento. Aneka estaba en un sill&oacute;n, medio borracha, hablando con sus primos, y yo estaba de pie con mi copa apoyado en una mesa, cuando vi que Dana finalmente se me acercaba, sonriendo y caminando con cierto desequilibrio. Sin dejar de sonre&iacute;r y a un metro de m&iacute;, dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Una sonrisa del chico m&aacute;s guapo de la fiesta!<\/p>\n<p>Sorprendido por la espontaneidad, mir&eacute; alrededor, y vi que Soren segu&iacute;a en el club, hablando con alg&uacute;n familiar. Me pregunto qu&eacute; hubiese pensado de esta afirmaci&oacute;n. Se puso detr&aacute;s de m&iacute;, alarg&oacute; el brazo con el m&oacute;vil en la mano para hacernos una foto. Entonces se acerc&oacute; m&aacute;s para salir los dos, y not&eacute; que apoyaba su cuerpo en mi espalda. No se apoy&oacute; fuertemente contra m&iacute;, pero tampoco fue un ligero roce. Sent&iacute;a claramente sus tetas, y estoy seguro de que ella se estaba dando cuenta de que estaba apoy&aacute;ndose con ellas en mi espalda. Puso su cara a unos cent&iacute;metros de la m&iacute;a, y sac&oacute; la foto. Un rel&aacute;mpago recorri&oacute; mi cuerpo, presionando mi pecho, los pocos segundos que estuvo apoyada contra m&iacute;. Me vinieron a la cabeza las im&aacute;genes de ella empapada, en tanga y sujetador, sus tetas apretadas dentro, botando, esas mismas tetas que ahora estaban apoyadas contra mi cuerpo. Mi polla empez&oacute; a dar saltos, mis piernas a flojear. Una vez hizo la foto, se alej&oacute; como si nada buscando alguien con quien hacerse m&aacute;s fotos. Yo por mi parte qued&eacute; hecho un flan, mi coraz&oacute;n latiendo fuertemente. Ten&iacute;a que salir de all&iacute;. Dej&eacute; la copa en la mesa y me fui al ba&ntilde;o. Eran los &uacute;ltimos momentos de la fiesta, y ya qued&aacute;bamos pocos, por lo que el ba&ntilde;o estaba vac&iacute;o. Abr&iacute; el grifo, me moj&eacute; la cara y me qued&eacute; mir&aacute;ndome al espejo. Qu&eacute; co&ntilde;o estaba pasando con mi vida. Entonces, en el espejo vi que la puerta del ba&ntilde;o, detr&aacute;s de m&iacute; se abri&oacute;. Me qued&eacute; de piedra. Dana estaba entrando. Me di la vuelta r&aacute;pidamente del susto. Se acerc&oacute; hacia m&iacute; sin titubear, mientras yo me quedaba hipnotizado por esos preciosos ojos azules que me miraban fijamente. Se abraz&oacute; a mi cuello, volvi&oacute; a apoyar sus tetas contra m&iacute;, esta vez contra mi pecho, y enterr&oacute; su cabeza sobre mi hombro. Esta vez se apret&oacute; fuertemente, sent&iacute;a completamente sus tetas, y arrim&oacute; su cintura contra la m&iacute;a. No supe c&oacute;mo reaccionar, me qued&eacute; inm&oacute;vil. Mi &uacute;nica preocupaci&oacute;n en ese momento era que alguien entrase y nos viese.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; haces! &ndash; consegu&iacute; decir finalmente<\/p>\n<p>&#8211; Por qu&eacute; me mirabas as&iacute; el otro d&iacute;a? &ndash; me dijo al o&iacute;do<\/p>\n<p>Me qued&eacute; helado. Entonces s&iacute; se hab&iacute;a dado cuenta. Sin dejarme responder, Dana levant&oacute; su cabeza de mi hombro, y tras medio segundo en la que su cara qued&oacute; a unos cent&iacute;metros de la m&iacute;a, me bes&oacute;. Estaba borracha, aun as&iacute; no pude resistirme. Me encantaba la delicadeza de sus labios, no me pod&iacute;a creer que me estuviese besando con ella. Por un momento me olvid&eacute; de lo peligroso de la situaci&oacute;n, y me dej&eacute; llevar. Tras unos segundos en los que ella estaba besando mis inm&oacute;viles labios, empec&eacute; a mover los m&iacute;os tambi&eacute;n. Cerr&eacute; los ojos, puse mis manos alrededor de su cintura, mientras ella segu&iacute;a agarr&aacute;ndose a mi cuello, bes&aacute;ndome cada vez m&aacute;s apasionadamente. Sus tetas presionando mi pecho, not&eacute; su entrepierna contra mi polla. Esto era demasiado, hab&iacute;a fantaseado con este momento muchas veces, pero nunca imagin&eacute; que ocurrir&iacute;a. Mi polla no tard&oacute; en ponerse dura. Dana lo not&oacute;. Dej&oacute; de besarme, abr&iacute; los ojos. Me estaba mirando con esos preciosos ojos fijamente, mordi&eacute;ndose el labio inferior sensualmente, estaba calent&iacute;sima, y borracha, no ten&iacute;a ya control sobre s&iacute; misma. Baj&oacute; su mano y me toc&oacute; la polla ya bien dura por encima del pantal&oacute;n. Yo estaba alucinando, conoc&iacute;a a Dana desde hac&iacute;a a&ntilde;os, nunca me dio la impresi&oacute;n de que fuese tan atrevida. En ese momento, mi conciencia volvi&oacute; a despertar, y asustado, la separ&eacute; de m&iacute;. Qu&eacute; estaba haciendo. Me estaba liando con la novia del hermano de mi novia, madre de un ni&ntilde;o. Me dirig&iacute; a la puerta y sal&iacute; apresuradamente. Por suerte, a los ba&ntilde;os se acced&iacute;a por un pasillo, por lo que la poca gente que quedaba en la fiesta, la mayor&iacute;a pasada de alcohol, no nos vio entrar ni salir del mismo ba&ntilde;o. Me dirig&iacute; a Aneka, que segu&iacute;a en el sill&oacute;n, la dije que me quer&iacute;a ir que estaba cansado, y que la esperaba fuera.<\/p>\n<p>Despert&eacute; el d&iacute;a siguiente, domingo, con dolor de cabeza. Aneka se pas&oacute; el d&iacute;a en la cama, se hab&iacute;a pillado una buena borrachera. Sal&iacute; a caminar, mientras me com&iacute;a la cabeza sobre lo que hab&iacute;a pasado la noche anterior. A parte del remordimiento, hab&iacute;a otra pregunta, ego&iacute;sta, que no pod&iacute;a quitarme de la cabeza. Fue lo ocurrido consecuencia del d&iacute;a de la tormenta y del alcohol? O se hab&iacute;a fijado ya antes en m&iacute;? No me atrev&iacute; a escribirla, pero necesit&aacute;bamos aclarar las cosas. No hab&iacute;a sido un desliz con una desconocida. &Eacute;ramos en cierto modo familia, y nos &iacute;bamos a seguir viendo s&iacute; o s&iacute;. Ten&iacute;a que hablar con ella, ten&iacute;a que mirarla a los ojos y asegurarme de que hab&iacute;a sido un error, por mucho que hubiese fantaseado en el pasado con ella.<\/p>\n<p>Soren iba a estar un par de d&iacute;as fuera esa semana. Dana trabajaba mi&eacute;rcoles y jueves, por lo que el lunes estar&iacute;a en casa. Y yo no pod&iacute;a esperar. Tom&eacute; una decisi&oacute;n impulsiva, quiz&aacute; no muy reflexionada, estaba en un momento muy confuso. El lunes por la ma&ntilde;ana me desped&iacute; de Aneka como si fuese a trabajar. Llam&eacute; a mi trabajo para decir que estaba enfermo, y me fui directo a casa de Dana. Esper&eacute; al otro lado de la calle hasta que vi marcharse a Soren. Entones cruc&eacute;, y llam&eacute; al timbre. Solo esperaba que Dana no le hubiese confesado nada. No ten&iacute;a ni idea de c&oacute;mo iba a responder. Quiz&aacute; no me quisiese ver. Me hab&iacute;a convencido a m&iacute; mismo de que ten&iacute;a que verla para aclarar las cosas. Pero era esto cierto? Era esta la &uacute;nica raz&oacute;n por la que necesitaba verla? En mi mente repet&iacute;a una y otra vez el momento en el ba&ntilde;o, la sensaci&oacute;n que sus labios me hab&iacute;an provocado al tocar los m&iacute;os, la sensaci&oacute;n al sentir sus tetas, su mano tocando mi polla. Viv&iacute;a una lucha interna.<\/p>\n<p>De repente son&oacute; el aparato y la puerta se abri&oacute; autom&aacute;ticamente, sin mediar ninguna palabra. Quiz&aacute; Dana se pens&oacute; que Soren se hab&iacute;a olvidado algo y abri&oacute; sin preguntar. Sub&iacute; las escaleras, lentamente, mi coraz&oacute;n martilleando contra mi pecho. Llegu&eacute; a la puerta, dud&eacute; un momento, y llam&eacute;. La puerta se abri&oacute;, y apareci&oacute; Dana. Llevaba puestos unos leggings ajustados, y una camiseta sin mangas. Qu&eacute; preciosidad de mujer. Se qued&oacute; muda. Esos incre&iacute;bles ojos azules sorprendidos al verme. Yo tampoco sab&iacute;a qu&eacute; decir. Las palabras se atropellaban en mi mente. Finalmente habl&oacute; ella.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; haces aqu&iacute; &#8211; dijo con voz temblorosa<\/p>\n<p>&#8211; Tenemos que hablar de lo que pas&oacute;. Tenemos que arreglar esto lo antes posible, antes de volver a vernos con toda la familia delante &#8211; respond&iacute;<\/p>\n<p>Se retir&oacute;, cabizbaja, quedando apoyada contra la pared. Entr&eacute; cerrando la puerta, qued&eacute; enfrente de ella. Vi&eacute;ndola apoyada contra la pared, con la cabeza agachada, indefensa, derrotada, se me olvid&oacute; cualquier raz&oacute;n por la que hab&iacute;a venido, y la abrac&eacute;. Tras un segundo, subi&oacute; los brazos para rodearme el cuello, y me devolvi&oacute; el abrazo, mientras la o&iacute;a sollozar. Nos quedamos un rato abrazados hasta que me separ&eacute; ligeramente. Dana levant&oacute; la cabeza, y se me qued&oacute; mirando con esos ojos azules claros, llorosos ahora. Me miraban de una forma especial, me ten&iacute;an atrapado.<\/p>\n<p>&#8211; El ni&ntilde;o est&aacute; durmiendo &#8211; dijo<\/p>\n<p>No entend&iacute; qu&eacute; quiso decir, pero no hizo falta. Inmediatamente despu&eacute;s, se acerc&oacute; a m&iacute; para besarme, otra vez. Esta vez no hab&iacute;a alcohol de por medio, sab&iacute;a perfectamente lo que estaba haciendo. Estaba rendido a ella. No pod&iacute;a rechazarla, Aneka no era ya un elemento de fuerza suficiente para sentir culpa. Dana me ten&iacute;a loco, esos ojos, esa bonita cara, esa cuidada melena rubia, esa figura atl&eacute;tica, esas tetas perfectas, ese culo incre&iacute;ble. El tiempo de remordimiento y cautela hab&iacute;a pasado. La rode&eacute; con los brazos y baj&eacute; las manos hasta su culo, agarr&aacute;ndolo. Qu&eacute; culazo, que sensaci&oacute;n al tocarlo. Nos besamos, la empuj&eacute; contra la pared mientras la sujetaba del culo, ella me abrazaba fuertemente del cuello. Sent&iacute; sus tetas contra m&iacute;, y me pareci&oacute; que no llevaba sujetador. Me gustaban sus suaves labios, tocaba su lengua con la m&iacute;a. Tras un rato, me apart&oacute; para mirarme. Su expresi&oacute;n hab&iacute;a cambiado. Volv&iacute;a a ver en sus ojos la lujuria que vi en el ba&ntilde;o. Me cogi&oacute; de la mano y me llev&oacute; a su cuarto. Mientras camin&aacute;bamos, iba mirando su culo de forma perfecta en esos leggings ajustados. Entramos y me empuj&oacute; a su cama, todav&iacute;a deshecha. Qued&eacute; tumbado bocarriba. Se qued&oacute; delante de m&iacute;, de pie. Baj&oacute; sus manos para agarrarse la parte inferior de la camiseta. Se qued&oacute; un momento as&iacute;, con la mirada perdida, quiz&aacute; dudando, quiz&aacute; pensando en Soren, que hab&iacute;a sido con bastante probabilidad su primer novio serio. Si daba este paso, ya no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s para ella. Sali&oacute; de su peque&ntilde;o trance, me mir&oacute; y esboz&oacute; una peque&ntilde;a sonrisa. Que Dana me sonriese as&iacute; me hizo sentir especial, ya no me ve&iacute;a simplemente como uno m&aacute;s de la familia. Empez&oacute; a subir su camiseta de forma lenta. No creo que fuese su intenci&oacute;n hacerlo de forma tan provocativa, m&aacute;s bien sus nervios no la dejaban ir m&aacute;s r&aacute;pido. Not&eacute; que las manos le temblaban. Yo respiraba con rapidez, estaba a punto de ver lo que hab&iacute;a so&ntilde;ado durante a&ntilde;os. Descubri&oacute; su tripa plana, como la recordaba. Sigui&oacute; subiendo la camiseta, y a continuaci&oacute;n se produjo la imagen m&aacute;s sexy que hubiese visto nunca. Vi el contorno inferior de sus tetas, sin sujetador, como hab&iacute;a pensado, lo que ya me provoc&oacute; un sentimiento fr&iacute;o en el pecho. Iba a explotar, mi coraz&oacute;n acelerado como nunca, mi mente iba a la velocidad de la luz. Dana era un monumento de mujer. Al seguir subiendo la camiseta lentamente, las tetas se elevaron tambi&eacute;n, arrastradas por ella. Subi&oacute; m&aacute;s, y finalmente las tetas se liberaron de la camiseta, bajando botando a su posici&oacute;n normal, mientras se termin&oacute; de quitar la camiseta por completo y la dej&oacute; en el suelo.<\/p>\n<p>No se pod&iacute;a ser m&aacute;s sensual. No se pod&iacute;a estar m&aacute;s buena. Qu&eacute; tetas ten&iacute;a. Voluminosas, pero no grandes, bien sujetas en su sitio, con los pezones peque&ntilde;os pero sexys. Dana, la novia del hermano de mi novia, madre de un ni&ntilde;o, a la que conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os, con la que hab&iacute;a hablado normalmente, parte de la familia, a la que lo m&aacute;ximo que hab&iacute;a visto era en un bikini conservador, y a la que nunca me hab&iacute;a siquiera imaginado que podr&iacute;a ver desnuda, estaba de pie, enfrente de m&iacute;, vistiendo solo unos leggings ajustados.<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; y la arrastr&eacute; de la mano para tumbarse encima de m&iacute;. La agarr&eacute; del culo, y la bes&eacute;. Yo estaba nervioso, y ella tambi&eacute;n, pero la atracci&oacute;n mutua era grande, y la calentura empez&oacute; a vencer al miedo. Cog&iacute; los leggings del el&aacute;stico y tir&eacute; hacia abajo, hasta dejarlos a la altura de sus muslos. Volv&iacute; a subir las manos para ponerlas en su culo. Llevaba un tanga parecido al de la otra vez. El tacto de su culo era brutal, lo agarr&eacute; con fuerza, dando Dana un suspiro al que acompa&ntilde;&oacute; con una peque&ntilde;a sonrisa. Se levant&oacute;, se quit&oacute; completamente los leggings, y qued&oacute; de rodillas sobre mi cintura. Levant&eacute; las manos para tocar sus tetas. Suaves, las cubr&iacute; con mis manos, apret&aacute;ndolas, luego pas&eacute; a tocar sus pezones con mis dedos, excit&aacute;ndolos. Ella mientras desabrochaba los botones de mi camisa, quit&aacute;ndomela. Pas&oacute; entonces sus manos hacia abajo, centr&aacute;ndose en el bot&oacute;n del pantal&oacute;n. Un escalofr&iacute;o me recorri&oacute; el vientre, desde hac&iacute;a a&ntilde;os las &uacute;nicas manos que hab&iacute;an estado por esa zona eran las de Aneka, a parte de la misma mano de Dana el otro d&iacute;a en el ba&ntilde;o. Me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y cremallera, mientras yo segu&iacute;a disfrutando de sus preciosas tetas con mis manos. Se incorpor&oacute; un momento para quitarme el pantal&oacute;n y dem&aacute;s, dej&aacute;ndome &uacute;nicamente con mi b&oacute;xer puesto, bajo el que se notaba ya una incipiente erecci&oacute;n. Seg&uacute;n volv&iacute;a a ponerse de rodillas sobre m&iacute;, sus tetas se mov&iacute;an acordemente, libres. Me excitaban much&iacute;simo. Se qued&oacute; mirando el bulto debajo de mi b&oacute;xer antes de ponerse encima de m&iacute;, para posteriormente mirarme a los ojos ech&aacute;ndome una traviesa sonrisa. Esa mirada con esos ojos y esa sonrisa podr&iacute;an parar guerras. Solo la tela de mi b&oacute;xer y de su tanga separaba mi polla de su co&ntilde;o, pero pod&iacute;a sentir el enorme calor que desprend&iacute;a su entrepierna. Dana estaba cachonda como una mula. Se empez&oacute; a mover, restregando su entrepierna contra mi polla, mientras se agachaba para besarme, agarr&aacute;ndome la cabeza. Yo no desaprovech&eacute; el momento para poner las manos en ese culo que tanto me gustaba. No iba a esperar m&aacute;s. Cog&iacute; el tanga de los lados y tir&eacute; para abajo. Ella me ayud&oacute; despeg&aacute;ndose de m&iacute;, para que pudiese quit&aacute;rselo del todo. Parece que ella tampoco quer&iacute;a esperar m&aacute;s, porque dej&oacute; de besarme, se incorpor&oacute; y cogiendo el b&oacute;xer del el&aacute;stico, empez&oacute; a bajarlo. Fue en este momento cuando pude verla por fin completamente desnuda. Ten&iacute;a un co&ntilde;o tremendo, depilado y tan solo dejando una peque&ntilde;a tira de pelo. Como hab&iacute;a notado, estaba cachond&iacute;sima. El co&ntilde;o estaba ya bastante mojado, se ve&iacute;a lubricado, m&aacute;s de a lo que estaba acostumbrado con Aneka. Entonces vi dos peque&ntilde;as gotas saliendo de su co&ntilde;o, desliz&aacute;ndose por su pierna. Estaba chorreando. Madre m&iacute;a, pens&eacute;. Esto no lo hab&iacute;a visto nunca. Qu&eacute; follada me va a pegar.<\/p>\n<p>Me quit&oacute; el b&oacute;xer y sin esperar un segundo se lanz&oacute; a por mi polla, meti&eacute;ndosela en la boca por completo. Mi polla estaba dura, pero no completamente erecta. En cualquier caso, tard&oacute; solo unos segundos en llegar a su m&aacute;ximo dentro de la boca de Dana. Recorr&iacute;a el largo de mi polla despacio, pero sin descanso, con los ojos cerrados, se la ve&iacute;a disfrutar. Se sujetaba el pelo para que no le cayese en la cara, as&iacute; tambi&eacute;n pod&iacute;a yo ver perfectamente su boca rodeando mi polla. Sus tetas colgando me pon&iacute;an cachond&iacute;simo, me inclin&eacute; un poco y alargu&eacute; las manos para poder sujetarlas, sintiendo sus excitados pezones en las palmas de mis manos. Con una mano se sujetaba el pelo, con la otra sujetaba mi polla, o se apoyaba en mi muslo, momento en el que quedaba su boca como &uacute;nica sujeci&oacute;n. Levant&oacute; la mirada hacia m&iacute;, abriendo los ojos, con mi polla dentro de su boca. Me temblaron las manos, que estaban sujetando sus tetas. Era demasiado para m&iacute;, yo no pod&iacute;a con semejante mujer. Esos ojos azul claro brillante del mar, esa preciosa cara conocida durante a&ntilde;os, familiar, prohibida, imposible, esa delicada boca de sensuales labios, que llevaba a&ntilde;os viendo, y ahora estaban rodeando mi polla. Ten&iacute;a que recomponerme o me iba a correr en segundos.<\/p>\n<p>La atraje hacia m&iacute;, ella comprendi&oacute; al instante. Se sac&oacute; mi polla de la boca, y se puso otra vez de rodillas sobre m&iacute;. Por sus muslos se deslizaban gotas. Cogi&oacute; mi polla con la mano y se la acerc&oacute; a la entrada de su co&ntilde;o. Se me pas&oacute; por la cabeza preguntar por un cond&oacute;n, pero estaba tan caliente que no dije nada, quer&iacute;a foll&aacute;rmela a pelo. Ella tampoco lo mencion&oacute;. Mientras me miraba fijamente, mi polla empez&oacute; a entrar lentamente dentro, d&aacute;ndome un placer indescriptible. Ten&iacute;a un co&ntilde;o estrecho a pesar de haber tenido ya un hijo, notaba perfectamente como la piel de mi polla se iba retirando seg&uacute;n entraba m&aacute;s profundo. Pero gracias a lo mucho que estaba lubricando, entraba sin dificultad. Dentro la sent&iacute;a caliente, el co&ntilde;o de Dana era un horno. Vi c&oacute;mo apretaba los labios fuertemente de placer, una peque&ntilde;a l&aacute;grima sali&oacute; de sus ojos mientras me miraba. Mi polla entr&oacute; por completo dentro. La cog&iacute; con las manos del culo y empec&eacute; a moverme. Ella me sigui&oacute;, y pronto est&aacute;bamos cabalgando a buen ritmo. Entraba y sal&iacute;a de su lubricado co&ntilde;o una y otra vez. Mi entrepierna chocaba contra su culo, el cual yo sujetaba con fuerza. Sus tetas botaban al ritmo de la follada, su melena se mov&iacute;a como una cortina con el viento. Dana jadeaba, gem&iacute;a, suspiraba. Ya no era la novia de Soren, ni parte de mi familia, ni la cu&ntilde;ada y nuera perfecta de Aneka y sus padres, ni una amiga, ni una persona a la que conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Era mi mujer, entregada totalmente a m&iacute;.<\/p>\n<p>Me iba a correr casi ya, pero quer&iacute;a seguir disfrutando del momento. La levant&eacute; y ech&eacute; a un lado, indic&aacute;ndola que se pusiese a cuatro patas. Al lado de la cama, colgado en la pared, hab&iacute;a un espejo estrecho, pero largo, y tuve una idea. La mov&iacute; de tal forma que su cara qued&oacute; de frente al espejo, por lo que pod&iacute;a foll&aacute;rmela a cuatro patas, viendo y sintiendo su magn&iacute;fico culo, mientras en el espejo pod&iacute;a ver su bonita cara y tetas. No s&eacute; si se dio cuenta de que la quer&iacute;a ver en el espejo, Dana estaba solo concentrada en la follada que la estaba dando. En esa posici&oacute;n, con todo el culo de Dana delante de m&iacute;, acerqu&eacute; mi polla a la entrada de su co&ntilde;o, y la met&iacute; sin ninguna dificultad. Empec&eacute; un movimiento cada vez m&aacute;s r&aacute;pido de mete y saca, golpeaba con fuerza contra su culo con mi cadera, estruj&aacute;ndolo con fuerza con una mano mientras con la otra me sujetaba de su cintura. Sent&iacute;a mis huevos balancearse cada vez que su culo deten&iacute;a mi embestida una y otra vez. Su jadeo dio paso a un gemido cada vez m&aacute;s alto, hasta convertirse en gritos de placer cada vez que mi polla sal&iacute;a y entraba en su co&ntilde;o, entrecortados e interrumpidos por el fuerte golpe de mi cuerpo contra su culo. Esperaba por nuestro bien que a esas tempranas horas del d&iacute;a los vecinos no estuviesen en casa, si no Dana tendr&iacute;a un problema en explicar esos gritos de placer mientras su novio estaba de viaje.<\/p>\n<p>Me iba a correr de un momento a otro. Levant&eacute; la mirada hacia el espejo. Dana estaba con las palmas de las manos apoyadas en la cama, sus tetas bailaban con cada arremetida, y su cara, esa preciosa cara, era la descripci&oacute;n literal del placer absoluto. Cerraba y abr&iacute;a los ojos, la boca medio abierta gimiendo y gritando, miraba hacia un lado, hacia el otro, hacia abajo, no se dio cuenta de que la estaba mirando por el espejo. Esta imagen fue la m&aacute;s morbosa de todas, la buena de Dana, cari&ntilde;osa y atenta novia de Soren, madre de su hijo, disfrutando como una pose&iacute;da de la follada que yo la estaba pegando. No aguantaba m&aacute;s, quer&iacute;a correrme dentro de ella, quer&iacute;a llenarla con mi semen, quer&iacute;a vaciar dentro de ella hasta la &uacute;ltima gota que mis huevos almacenaban. Mi mente no pensaba racionalmente y no pregunt&eacute; si pod&iacute;a correrme dentro. Ella tampoco dijo nada. Faltaba muy poco, sent&iacute; el cosquilleo t&iacute;pico que precede a la descarga. Embest&iacute; con todas mis fuerzas, m&aacute;s a&uacute;n que antes, la estaba follando con rabia. Sent&iacute; presi&oacute;n en mis huevos, que segu&iacute;an balance&aacute;ndose con cada golpe. Un cosquilleo fr&iacute;o, la presi&oacute;n se traslad&oacute; a mi polla, y finalmente un sentimiento de descarga tremendo por toda la base hasta llegar a la punta, desde donde sent&iacute; c&oacute;mo el semen sali&oacute; con violencia, dentro del co&ntilde;o de Dana. Mientras me corr&iacute;a, la mir&eacute; en el espejo, sus ojos cerrados con fuerza, cara desencajada y boca completamente abierta emitiendo unos entrecortados gritos de placer enormes que se tuvieron que o&iacute;r hasta en la calle. Al mismo tiempo que Dana gritaba fuertemente y yo me empezaba a correr dentro de ella, sent&iacute; l&iacute;quido descendiendo por mi polla, bajando por mis huevos y desliz&aacute;ndose por mi entrepierna y muslos. Pens&eacute; que era mi propio semen, dada la potencia de una corrida como no recordaba nunca. La sensaci&oacute;n del semen carg&aacute;ndose en la base, el movimiento de espasmo en el tronco y la descarga por la punta se repiti&oacute; unas veces m&aacute;s, cada vez con menos intensidad, haci&eacute;ndome desfallecer al final por la brutal corrida. Mi ritmo tambi&eacute;n deceler&oacute;, quedando en una simple embestida brusca contra su culo en las &uacute;ltimas descargas. Al terminar de correrme, me dej&eacute; caer sobre la espalda de Dana, ella se dej&oacute; caer sobre la cama, y me tumb&eacute; a su lado. Me mir&eacute; los muslos, el l&iacute;quido que hab&iacute;a descendido por ellos no era mi semen, Dana se hab&iacute;a corrido al mismo tiempo que yo. Nunca hab&iacute;a estado con una mujer que se corriese as&iacute;. Dana qued&oacute; tumbada bocabajo, con su cabeza girada hacia m&iacute;. Sus bonitos ojos azules mir&aacute;ndome, con una peque&ntilde;a dulce sonrisa. Por primera vez en mucho tiempo, vi un atisbo de felicidad real en ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Siempre tuve una mente viajera. A pesar de haber vivido toda mi vida en Madrid, so&ntilde;aba con vivir en el extranjero, lo m&aacute;s lejos posible. Me atra&iacute;a la distancia. A los 22 a&ntilde;os, me fui con la beca Erasmus a Copenhague, ciudad que me encant&oacute;. 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