{"id":21734,"date":"2019-09-26T22:00:00","date_gmt":"2019-09-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-09-26T22:00:00","modified_gmt":"2019-09-26T22:00:00","slug":"eva-y-su-hijo-abel-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/eva-y-su-hijo-abel-6\/","title":{"rendered":"Eva y su hijo Abel (6)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21734\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Efectivamente, se abri&oacute; la puerta que no hab&iacute;amos o&iacute;do, vi que cambiaba la expresi&oacute;n de Abel, pero no dijo nada. Me gir&eacute;, y all&iacute; estaba Ad&aacute;n, con una expresi&oacute;n que no supe descifrar en aquel momento. Esperaba que se pusiera a gritarnos, que dijera algo desagradable, que chillara simplemente. Se qued&oacute; quieto en el umbral, algo le brill&oacute; en la mirada, algo cambi&oacute; en su cara, en sus labios. Era una sonrisa, era una expresi&oacute;n que hac&iacute;a mucho no le ve&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; qu&eacute; decir, pero&hellip; &iquest;Hay sitio? Creo que s&iacute;, que ese culo amoroso algo quiere.<\/p>\n<p>&mdash;S&uacute;bete que nos vamos &mdash;, dije riendo.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a desnudarse a toda prisa, mientras Abel y yo le mir&aacute;bamos algo asombrados e inquietos. Una vez sin ropa, que dej&oacute; toda tirada por la habitaci&oacute;n, qu&eacute; poco me gustaba eso antes, y ahora qu&eacute; poco me importaba se puso a mi lado en la cama y empez&oacute; a besarme. Me dej&eacute; llevar por la costumbre primero, pero not&eacute; que algo hab&iacute;a cambiado. Su fuerza al besarme era renovada, no la acostumbrada por el encuentro cotidiano, era m&aacute;s bien como el recuerdo de la juventud. Me separ&eacute; de &eacute;l y le dije, mir&aacute;ndole y sonri&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s animado hoy, Ad&aacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Mujer, quiero aprovechar la situaci&oacute;n. Ya que se me ofrece, y no creo que tengamos problemas en este encuentro familiar&hellip;<\/p>\n<p>Sigui&oacute; bes&aacute;ndome y sus manos se dirigieron a mis pechos, para tirarme de los pezones, acariciarme los pechos que volvieron a sentir como antes, como si no hubiera pasado esa ma&ntilde;ana. Abel se acerc&oacute; por detr&aacute;s y sigui&oacute; acarici&aacute;ndome las nalgas, volviendo a separ&aacute;rmelas y luego acerc&oacute; su lengua a mi ano, donde, lentamente, empez&oacute; a lamerme, adentrando un poco la lengua, llen&aacute;ndome de saliva.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a con Ad&aacute;n, bes&aacute;ndolo y moviendo las manos por su pecho, sujet&aacute;ndole las manos para llevarlas a mi co&ntilde;o que le esperaba. &Eacute;l me sujet&oacute; suavemente, como si no quisiera, y orill&oacute; con los dedos mi vulva, apretando y aflojando, probando mis movimientos. Yo me dejaba llevar, por el culo y por la vulva los dos hombres de la casa me rend&iacute;an homenaje, y yo estaba en el s&eacute;ptimo cielo.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de la cama, me puse de pie a un lado, y los traje junto a m&iacute;. Fuimos gir&aacute;ndonos mientras me adoraban, me besaban de pies a cabeza, me acariciaban lentamente, preparando el futuro cuando yo estaba disfrutando del presente como nunca. Ad&aacute;n me empez&oacute; a besar los pies, y fue subiendo, besando y lami&eacute;ndome pies, pantorrillas, los muslos, y al llegar a ellos me sujet&oacute; las nalgas y meti&oacute; la lengua en mi chocho, buscando m&aacute;s rincones donde lamer. Abel me hab&iacute;a besado la nuca, lo que me hizo estremecer, y sigui&oacute; pas&aacute;ndome los labios en un roce interminable por el cuello, subiendo y bajando, yo le notaba su aliento, que me daba calor y escalofr&iacute;os, porque se combinaba con Ad&aacute;n en una temperatura que me estaba derritiendo otra vez. Abel luego fue bajando por mi espalda, mientras me acariciaba los pechos, se entreten&iacute;a en los pezones, que fue a visitar con la punta de la lengua y luego dej&oacute; a cargo de los dedos, bajando hasta mis nalgas otra vez. Abel y Ad&aacute;n me lam&iacute;an despacio, gozando de verme gozar como nunca, yo sujetaba la cabeza de cada uno con una mano, y gem&iacute;a, pues no ten&iacute;a necesidad de palabras.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a cerrado los ojos, y me concentraba solamente en m&iacute; y en lo que mis hombres me ofrec&iacute;an. Cre&iacute; llegado el momento, y fuimos a la cama. Ad&aacute;n se puso de rodillas, yo me inclin&eacute; ante &eacute;l, y empec&eacute; a chuparle la polla, que llevaba mucho tiempo erecta como hac&iacute;a mucho no le pasaba; recorr&iacute; su glande, repas&eacute; toda la longitud de su pene, volv&iacute; a meterme el glande en la boca, lamiendo m&aacute;s fuertemente ahora, y sujet&aacute;ndome en sus caderas; Abel se hab&iacute;a colocado detr&aacute;s de m&iacute;, y me meti&oacute; un dedo en el culo, pero no era el momento adecuado, as&iacute; que despu&eacute;s de ofrecerme la promesa para otra ocasi&oacute;n, entr&oacute; en m&iacute; con la decisi&oacute;n acostumbrada, y empez&oacute; a moverse y moverme sujet&aacute;ndome por las caderas. Adelante y atr&aacute;s me mov&iacute;a, facilit&aacute;ndome el movimiento con Ad&aacute;n, todos nos mov&iacute;amos en una combinaci&oacute;n amorosa que fue aumentando sin palabras, hasta que not&eacute; que se acercaba el momento.<\/p>\n<p>Apret&eacute; m&aacute;s a Ad&aacute;n, le tom&eacute; firmemente la polla y aument&eacute; la presi&oacute;n, lo que &eacute;l not&oacute; y en lo que me fue ayudando, a la vez que Abel me sujetaba m&aacute;s fuerte todav&iacute;a, y empezaba a avanzar fren&eacute;tico; est&aacute;bamos en una carrera los tres, concentrados en los dem&aacute;s y cada uno en s&iacute; mismo, hasta que mis dos machos me derramaron su semilla y yo me corr&iacute; un segundo despu&eacute;s, con un grito sofocado por la polla de Ad&aacute;n y su semen, que me chorreaba boca afuera, y con unas sacudidas que recog&iacute;an el ataque de Abel y tambi&eacute;n me derramaban su jugo otra vez. As&iacute;, en esta tensi&oacute;n de orgasmos, estuvimos un momento sin poder hacer otra cosa que aliviarnos, sentir y gozar, olvid&aacute;ndonos de lo que nos rodeaba.<\/p>\n<p>Poco a poco volvimos a nosotros, a la cama donde nos fuimos dejando caer, y nos abrazamos, en una confusi&oacute;n de piernas, brazos, manos. Descansando as&iacute;, dejamos pasar un poco de tiempo, yo entre ellos, a veces besando a uno u otro, siempre acariciando a los dos. Esto dur&oacute; un tiempo que no se acab&oacute; nunca, pues, no s&eacute; cu&aacute;ndo, estando as&iacute;, abrazada a los dos, not&eacute; algo en el aire, abr&iacute; los ojos que ten&iacute;a cerrados, y vi que otros labios se besaban. Ad&aacute;n y Abel hab&iacute;an empezado a besarse con tranquilidad y cari&ntilde;o, y sus manos se encontraron y unieron. Me un&iacute; a ellos, ya no en medio, sino a un lado, como una m&aacute;s, mientras ellos se abrazaban y sujetaban como con una costumbre que luego me pareci&oacute; de tiempo atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Qu&eacute; m&aacute;s daba, si aquello pod&iacute;a ser el comienzo de otra vida para los tres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Efectivamente, se abri&oacute; la puerta que no hab&iacute;amos o&iacute;do, vi que cambiaba la expresi&oacute;n de Abel, pero no dijo nada. Me gir&eacute;, y all&iacute; estaba Ad&aacute;n, con una expresi&oacute;n que no supe descifrar en aquel momento. Esperaba que se pusiera a gritarnos, que dijera algo desagradable, que chillara simplemente. 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