{"id":21783,"date":"2019-10-04T22:00:00","date_gmt":"2019-10-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-10-04T22:00:00","modified_gmt":"2019-10-04T22:00:00","slug":"clara-la-sumisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/clara-la-sumisa\/","title":{"rendered":"Clara, la sumisa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21783\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Clara le&iacute;a una novela er&oacute;tica, sentada en su peque&ntilde;o balc&oacute;n, mirando cada tanto el paisaje de cielo azul y edificios amontonados de Villa Urquiza. Entonces son&oacute; el celular que hab&iacute;a dejado en la cocina. Se rehus&oacute; a ir a leer el mensaje. La novela no era la mejor, pero la estaba excitando. Ya sent&iacute;a su bombacha mojada, y le daban ganas de tocarse. Quien la viera desde la calle, ver&iacute;a a una mujer de treinta a&ntilde;os, rubia, de estatura media, con las piernas largas y torneadas, estiradas y apoyadas c&oacute;modamente en un banquito. Y sus anteojos le daban cierto aire intelectual, mucho m&aacute;s ahora que estaba tan concentrada en la novela. Clara se toc&oacute; el sexo, a trav&eacute;s del diminuto short que llevaba puesto. Un barrendero la observ&oacute; boquiabierto desde el otro lado de la calle, pero ella no repar&oacute; en &eacute;l. Entonces son&oacute; otra vez el tel&eacute;fono, sacando a Clara de su fantas&iacute;a, y dejando al pobre barrendero sin el espect&aacute;culo er&oacute;tico que estaba disfrutando.<\/p>\n<p>Pero esta vez no pod&iacute;a ignorar el mensaje. El sonido fue diferente al anterior. Lo que oy&oacute; fue un ringtone que hab&iacute;a configurado para que suene cuando le escribiera una persona en particular. No cab&iacute;an dudas, se trataba de &ldquo;&Eacute;l&rdquo;, y no pod&iacute;a hacerlo esperar.<\/p>\n<p>Dej&oacute; su libro, y se fue a buscar el celular a la cocina. Sinti&oacute; ansiedad, y miedo. Hac&iacute;a meses que no ten&iacute;a noticias suyas, y durante ese tiempo pudo vivir: tranquila. Los primeros d&iacute;as estaba temerosa, porque cre&iacute;a que en cualquier momento la llamar&iacute;a. Pero a medida que pasaba el tiempo crey&oacute; que por fin se liber&oacute; de &eacute;l. Hab&iacute;a especulado con que quiz&aacute; ahora estaba en pareja, o tal vez, simplemente se hab&iacute;a aburrido de Clara. Sin embargo, ahora sabe que est&aacute; equivocada.<\/p>\n<p>Agarra el tel&eacute;fono con impotencia. Le tiemblan las manos. La embargan sentimientos encontrados: Un profundo desprecio por esa persona que la somete, y una ansiedad desbordante, porque sabe que parte de ella muere por verlo, y por saber qu&eacute; le tiene preparado.<\/p>\n<p>Lee el primer mensaje &ldquo;A las dos de la madrugada te espero en mi casa&rdquo;, y abajo ve el segundo mensaje &ldquo;Ponete el vestido a lunares con el que te sacaste foto el otro d&iacute;a. Estabas muy rica&rdquo;<\/p>\n<p>Clara piensa en putearlo. En decirle que qui&eacute;n se cre&iacute;a que era, que ella no estaba a su disposici&oacute;n. Adem&aacute;s, esa noche iba a salir con sus amigas &iquest;Se pensaba que iba a cambiar los planes s&oacute;lo por &eacute;l? Pero no le escribe nada de eso, sino que le pone &ldquo;okey&rdquo;. Deja el celular en la mesa y suspira hondo. Piensa que de todas formas no puede negarse. Aquella persona ejerc&iacute;a una influencia sobrenatural sobre ella. No la atra&iacute;a sexualmente, pero le gustaba sentirse deseada, y nunca conoci&oacute; a nadie que la deseara tanto. Siente rechazo hac&iacute;a &eacute;l, pero al mismo tiempo no puede rehusarse a sus requerimientos. Nunca hab&iacute;a sentido nada parecido por nadie.<\/p>\n<p>Cancel&oacute; el encuentro con sus amigas, no sin sentir cierta tristeza. La noche cay&oacute; enseguida, pero faltaba mucho para la madrugada. Termin&oacute; de leer su novela. Comi&oacute; apenas un bocado. M&aacute;s tarde se fue de cuerpo, aseg&uacute;rense de que no quede nada en sus entra&ntilde;as. Luego estuvo diez minutos en el bidet, recibiendo el potente chorro de agua en su ano. No dudaba de que aquel hombre iba a querer jugar con su culo, y quer&iacute;a estar impecable para cuando llegase ese momento. Luego se meti&oacute; a la ducha.<\/p>\n<p>Escuch&oacute; m&uacute;sica mientras esperaba que llegue la hora. Fue al armario y agarr&oacute; el vestido negro con lunares blancos que deb&iacute;a llevar.: Se maquill&oacute;, se at&oacute; el pelo en una cola de caballo. No val&iacute;a la pena llevar un peinado m&aacute;s elaborado, seguro terminar&iacute;a totalmente despeinada. Eligi&oacute; una tanga negra, y decidi&oacute; no llevar corpi&ntilde;o. Cada vez que pensaba en por qu&eacute; estaba haciendo lo que el otro le hab&iacute;a ordenado hacer, por qu&eacute; se hab&iacute;a sometido a sus &oacute;rdenes tan f&aacute;cilmente, simplemente desechaba la idea, ya que sab&iacute;a que, por m&aacute;s que se lo cuestione, iba a ir al encuentro de aquel ser perverso.<\/p>\n<p>Pidi&oacute; un Uber. El chofer se mostr&oacute; muy amable y simp&aacute;tico, y ella supon&iacute;a que no todos sus pasajeros recib&iacute;an tanta amabilidad y simpat&iacute;a de parte suya. El hombre observaba, cada vez que pod&iacute;a, sus peque&ntilde;os pechos, cuyos pezones puntiagudos se notaban a trav&eacute;s de la tela del vestido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sal&iacute;s a bailar?&mdash; le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No. &mdash; dijo ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a ver a tu novio? &mdash; insisti&oacute; el hombre.<\/p>\n<p>&mdash;No. Voy a verme con un tipo, pero no es mi novio.<\/p>\n<p>&mdash;Que suerte que tiene ese tipo. Sos muy bonita &iquest;Sab&iacute;as? &mdash; Se anim&oacute; a decir el chofer.<\/p>\n<p>&mdash;Si. Lo s&eacute;. Y te puedo asegurar que eso me trae m&aacute;s problemas que otra cosa. &iquest;Podemos viajar en silencio, por favor?<\/p>\n<p>El chofer accedi&oacute;. Se sinti&oacute; inc&oacute;modo durante los quince minutos que dur&oacute; el viaje. Clara, por su parte, se preguntaba, intrigada, c&oacute;mo la iba a poseer el hombre que iba a visitar. Le gustaba atarla a la cama, y penetrarla mientras ella estaba completamente inm&oacute;vil. Otro fetiche que ten&iacute;a era tratarla como a una mucama. En una ocasi&oacute;n la hizo ponerse un uniforme de empleada dom&eacute;stica, y le orden&oacute; limpiar toda la casa. Reci&eacute;n cuando dej&oacute; todo reluciente se dign&oacute; a cogerla. Tambi&eacute;n le gustaba grabarla mientras ella se tragaba su pija. Disfrutaba vendarle los ojos e introducirle en sus orificios objetos que ella desconoc&iacute;a. Le fascinaba escarbar su ano con los dedos. Le exig&iacute;a que le env&iacute;e fotos desnuda, y ella obedec&iacute;a.<\/p>\n<p>&iquest;De d&oacute;nde hab&iacute;a surgido esa obediencia? Se pregunt&oacute; Clara, mientras se acercaba a su destino.<\/p>\n<p>Lo hab&iacute;a conocido de pura casualidad. Ella caminaba por el barrio, y &eacute;l le dijo un piropo. Ella se sinti&oacute; inc&oacute;moda, pero sonri&oacute;. En los d&iacute;as siguientes not&oacute; que se daba la extra&ntilde;a coincidencia de encontr&aacute;rselo muy a menudo. Ella iba de compras y &eacute;l estaba en una esquina. Clara sent&iacute;a c&oacute;mo la desnudaba con la mirada. En una ocasi&oacute;n le dijo que ten&iacute;a un hermoso culo, y ella no supo c&oacute;mo reaccionar. La cosa sigui&oacute; as&iacute; por unas semanas. &Eacute;l le dec&iacute;a piropos subidos de tono, le ped&iacute;a el tel&eacute;fono, la invitaba a salir, y ella s&oacute;lo fing&iacute;a que no escuchaba. Hasta que un d&iacute;a, clara lleg&oacute; de noche del trabajo. Alguien la agarr&oacute; de la mu&ntilde;eca y la arrastr&oacute; hacia un pasillo oscuro. Era el acosador. Clara tembl&oacute; de miedo.<\/p>\n<p>&mdash;Yo conozco a las chicas como vos &mdash; le susurr&oacute; al o&iacute;do, mientras la pon&iacute;a contra la pared, sin mucho esfuerzo, ya que Clara estaba petrificada. &mdash; conozco a una sumisa cuando la veo. Las conozco a kil&oacute;metros de distancia.<\/p>\n<p>Clara solloz&oacute;, pero no forceje&oacute;. Sinti&oacute; la erecci&oacute;n de su atacante en sus nalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Levantate la pollera. &mdash; Orden&oacute; el hombre.<\/p>\n<p>Ella se pregunt&oacute; por qu&eacute; no se la levantaba &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Levant&aacute;tela. &mdash; repiti&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Clara agarr&oacute; la tela de la pollera, y la levant&oacute; despacio.<\/p>\n<p>&mdash;Si. &mdash; susurr&oacute; &eacute;l. &mdash; estaba seguro de que sos una sumisa.<\/p>\n<p>Entonces Clara oy&oacute; el sonido del cierre de la bragueta bajar. &Eacute;l le baj&oacute; la bombacha de un tir&oacute;n, y la penetr&oacute;. Mientras era pose&iacute;da, o&iacute;a los autos circular por la calle que estaba a unos metros del pasillo donde estaba siendo violada. Temblaba de miedo mientras la pija se enterraba en su sexo, y la voz no le sal&iacute;a. Luego sinti&oacute; que su vagina largaba fluidos. Se sinti&oacute; avergonzada, pero no pudo evitar que su cuerpo sienta placer mientras su mente estaba dominada por el miedo. Al final Clara acab&oacute;, sorprendi&eacute;ndose a si misma. El hombre le quit&oacute; su celular, e hizo un llamado a su propio tel&eacute;fono para que quede registrado el de Clara.<\/p>\n<p>&mdash;En estos d&iacute;as te voy a llamar, as&iacute; nos vemos. &mdash; le dijo. Le subi&oacute; la tanga, y le acomod&oacute; la pollera. Luego la dej&oacute; temblando en ese pasillo oscuro.<\/p>\n<p>Desde aquella noche se convirti&oacute; en su sumisa. Acud&iacute;a cada vez que la convocaba. Iba a su encuentro con temor y deseo. Al igual que lo hace ahora, que el miedo se mezcla con la irresistible necesidad de ser suya, de dejarse llevar por &eacute;l, de sentirse un objeto, un juguete sexual. De ser libre de su propia voluntad, para refugiarse en la voluntad del otro. Ella era su sumisa, y en el fondo, eso le encantaba.<\/p>\n<p>Le pag&oacute; al chofer y sali&oacute; del auto. Toc&oacute; el timbre de la casa. La puerta se abri&oacute;. Se sorprendi&oacute; al encontrarse con una adolescente. Se pregunt&oacute; si se trataba de la hija.<\/p>\n<p>&mdash;Vos deb&eacute;s ser Clara. &mdash; dijo la chica, mir&aacute;ndola con curiosidad. &mdash; Pas&aacute;, te est&aacute; esperando.<\/p>\n<p>La sigui&oacute; hasta la sala. Mientras iba caminando detr&aacute;s de la chica, tambi&eacute;n se sinti&oacute; intrigada.: Desech&oacute; la hip&oacute;tesis de que era su hija. La chica iba vestida con una calza muy ce&ntilde;ida. Era delgada, y de rostro muy bello. Su pelo casta&ntilde;o era lacio, y muy brillozo. Parec&iacute;a una modelo.<\/p>\n<p>Era obvio que se trataba de otra sumisa. Por lo visto aquel tipo ten&iacute;a pensado hacer un tr&iacute;o. &iquest;Deb&iacute;a tener relaciones con esa chica? Era muy bella. Pero a Clara no la atra&iacute;a el sexo femenino en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Sin embargo, si se lo ordenaba deb&iacute;a hacerlo. Lo que le preocupaba era que la chica parec&iacute;a demasiado joven. Dieciocho a&ntilde;os quiz&aacute;s. &iquest;Estar&iacute;a preparada para estar con dos adultos? Hasta la propia clara no estaba segura de estarlo.<\/p>\n<p>Acall&oacute; todos sus temores. Ya estaba ah&iacute;, e iba a hacer todo lo que se le ordenaba. Era en vano cuestionar su situaci&oacute;n en ese momento.<\/p>\n<p>Cuando llegaron a la sala, se encontr&oacute; con otra sorpresa. Hab&iacute;a cuatro hombres, y todos se pusieron de pie, con una poderosa mirada lasciva cuando la vieron llegar.<\/p>\n<p>&mdash;No te asustes. Acercate. Son buenos chicos. &mdash; dijo el &uacute;nico hombre al que conoc&iacute;a. Ten&iacute;a cincuenta a&ntilde;os. Era pelado, con una leve barriga cervecera. Sus ojos azules la observaban divertidos y excitados.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es esto H&eacute;ctor? &mdash; pregunt&oacute; Clara. Aunque sab&iacute;a exactamente lo que representaba la presencia de los otros tres hombres.<\/p>\n<p>&mdash;Este es Lucas. &mdash; dijo se&ntilde;alando al m&aacute;s joven del grupo. &mdash; es mi sobrino. La semana pasada cumpli&oacute; dieciocho a&ntilde;os. Le promet&iacute; llevarlo a un cabaret, para festejar que ya es todo un hombre, pero me pareci&oacute; mejor idea llamarte a vos.<\/p>\n<p>&mdash;Son muchos. &mdash; dijo Clara. Y mirando a la chica, en busca de complicidad, agreg&oacute;. &mdash; y ella es una nena.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor rio con ganas. La chica guardaba silencio. No parec&iacute;a en absoluto perturbada por estar a punto de ser pose&iacute;da por tantos tipos.<\/p>\n<p>&mdash;Una nena&hellip;&mdash; Repiti&oacute; H&eacute;ctor. &mdash; si supieras las cosas que hace esta nena.<\/p>\n<p>&mdash;Las cosas que le hac&eacute;s hacer querr&aacute;s decir. &mdash; Retruc&oacute; Clara.<\/p>\n<p>&mdash;Mir&aacute;, es al pedo que te hagas la rebelde. No seas maleducada y salud&aacute; a la gente, que est&aacute;n todos por vos. Esa gatita que est&aacute; al lado tuyo se llama Marina. &mdash; luego, se&ntilde;alando a los dos hombres que ten&iacute;a a su izquierda, dijo &mdash; estos son Mauro, y Ezequiel. Los conoc&iacute; en una de esas p&aacute;ginas de relatos er&oacute;ticos. Son unos degenerados, pero buena gente. Me prometieron que te van a tratar bien.<\/p>\n<p>Clara los mir&oacute;. Dos hombres morochos, de contextura robusta, con el pelo corto, tipo militar. Parec&iacute;an ser hermanos, ya que su aspecto era bastante similar. Rondaban los cuarenta a&ntilde;os, y ten&iacute;an ojos suspicaces.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, muchachos. Empecemos. &mdash; dijo H&eacute;ctor.<\/p>\n<p>Los cuatro hombres se le acercaron. Clara retrocedi&oacute;, y agarr&oacute; la mano de Marina, en un acto casi maternal. Tiro de su mu&ntilde;eca, pero la chica permaneci&oacute; en su lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;date tranquila. &mdash; le dijo la chica a Clara. &mdash; si ya estuviste con H&eacute;ctor, sabes que no te va a lastimar. S&oacute;lo ten&eacute;s que seguirle el juego.<\/p>\n<p>Clara se sinti&oacute; rid&iacute;cula. Ahora era esa adolescente la que ten&iacute;a que decirle c&oacute;mo eran las cosas.<\/p>\n<p>Uno de los hombres la agarr&oacute; de la cintura y la atrajo hacia &eacute;l. El otro, el que parec&iacute;a su hermano, se puso detr&aacute;s y apoy&oacute; su mano, con mucho cuidado sobre las nalgas de Clara. Apenas lo sent&iacute;a, pero los dedos dibujaban c&iacute;rculos sobre sus gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>El muchacho, sobrino de H&eacute;ctor, qued&oacute; pegado a ella, y al tipo que la ten&iacute;a de la cintura. Le dio un beso en la boca, y acarici&oacute; su pierna desnuda. Clara estaba totalmente apresada por los cuerpos de los tres tipos, que comenzaban a manosearla y a besarla. El propio H&eacute;ctor miraba con deleite a la distancia. Se sorprendi&oacute; de que ninguno de los tipos fuera a por Marina, y todos la rodearan a ella.<\/p>\n<p>&mdash;Que se acueste en el sof&aacute;. &mdash; dijo el chico, que por ser el cumplea&ntilde;ero parec&iacute;a tener un derecho especial a la hora de decidir c&oacute;mo iban a cogerla.<\/p>\n<p>Clara se acost&oacute; sobre el sof&aacute;. Lucas se desnud&oacute; por completo. Le levant&oacute; el vestido. Uno de los hermanos se puso en cuclillas y la acarici&oacute; con ternura. Y cuando sus manos llegaron a sus pechos, le pellizc&oacute; el pez&oacute;n, cosa que hizo que, por primera vez, Clara gima de placer.<\/p>\n<p>En ese mismo momento Lucas le bajaba la tanga. Y cuando por fin se deshizo de ella, la penetr&oacute;. Ten&iacute;a la verga muy gruesa, cosa que la sorprendi&oacute;, porque el muchacho era peque&ntilde;o y parec&iacute;a d&eacute;bil. Sin embargo su arremetida la hizo sacudirse, y larg&oacute; un grito cuando la verga se hundi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Y justo cuando largaba ese grito, sinti&oacute; como una verga se hacia espacio entre sus labios.<\/p>\n<p>Era el tercer hombre, que le estaba haciendo comer pija, mientras Lucas la penetraba y el otro, a un costado, se pajeaba mientras acariciaba sus retas y ve&iacute;a como los otros dos le introduc&iacute;an sus miembros.<\/p>\n<p>Clara no pudo m&aacute;s que excitarse al sentir la verga gruesa que se frotaba en sus paredes vaginales, mientras en su boca ten&iacute;a una pija dur&iacute;sima que entraba y sal&iacute;a, llen&aacute;ndose de su saliva (&iquest;Era la de Mauro o la de Ezequiel?), y el otro tipo frotaba sus pechos con vehemencia.<\/p>\n<p>Clara gem&iacute;a de placer, mientras era perforada por ese adolescente. Miraba a H&eacute;ctor que parec&iacute;a disfrutar casi tanto como ella. Luego, ya dej&aacute;ndose llevar por la calentura, agarr&oacute; la verga del tipo que acariciaba su retas. Mientras tanto, el otro no para de cog&eacute;rsela por la boca. Enseguida sinti&oacute; en su paladar la viscosidad del presumen, que era cada vez m&aacute;s abundante. Estaba un poco inc&oacute;moda en ese sof&aacute;, pero le encantaba tener tantas pijas a su disposici&oacute;n. Con su mano masajeaba un falo duro, que no daba se&ntilde;ales de venirse abajo, mientras que en su sexo recib&iacute;a una verga gorda, que se introduc&iacute;a en ella con el vigor que s&oacute;lo un adolescente pod&iacute;a mostrar. Y la pija que invad&iacute;a su boca se met&iacute;a cada vez m&aacute;s adentro, llegando casi a su garganta.<\/p>\n<p>Este &uacute;ltimo fue el primero en acabar. Le dio fuertes golpes en la cara con su miembro, y enseguida, su verga colorada y venosa, llena de saliva y presemen, escupi&oacute; en la mejilla de Clara dos chorros de semen inusitadamente espesos.<\/p>\n<p>Clara qued&oacute; con el semen en su rostro, mientras segu&iacute;a sintiendo el placer que le generaba la hermosa verga del muchacho. Pens&oacute; que el otro hombre, a quien estaba masturbando, iba a meterle la pija en la boca y a emular a su hermano, acabando en su cara. Sin embargo Clara se sorprendi&oacute; cuando una mano peque&ntilde;a y suave, la tomo por el ment&oacute;n.<\/p>\n<p>Era Marina. La hab&iacute;a perdido de vista, y hasta se hab&iacute;a olvidado de ella, sumergida en el &eacute;xtasis de esa org&iacute;a. Pero la chica estaba ah&iacute;, totalmente desnuda. Sus ojos oscuros la miraban con picard&iacute;a. Le dio un beso en los labios. Clara se sorprendi&oacute;, pero no se molest&oacute; en absoluto. Luego Marina lami&oacute; sus labios, como si fuese una perrita que lame a su due&ntilde;a. Sigui&oacute; haci&eacute;ndolo, y su lengua fue desplaz&aacute;ndose lentamente, hasta encontrarse con la mejilla de Clara, la cual estaba ba&ntilde;ada de semen. Marina lami&oacute; ah&iacute;, y su lengua se llen&oacute; de ese fluido espeso. Se lo trag&oacute;, y sigui&oacute; lamiendo hasta dejar la cara de Clara impecable, s&oacute;lo impregnada de su saliva. Luego Marina le dio un beso y clara sinti&oacute; la peque&ntilde;a lengua de la chica, frot&aacute;ndose con la suya, transmiti&eacute;ndole el sabor a semen.<\/p>\n<p>Lucas segu&iacute;a meti&eacute;ndosela,:: Y miraba fascinado la escena l&eacute;sbica. El otro hombre (Ezequiel o Mauro) dej&oacute; escapar su eyaculaci&oacute;n mientras clara lo segu&iacute;a pajeando. El semen sali&oacute; sin mucha potencia. Se desliz&oacute; por el tronco y cay&oacute; en las manos de Clara. Cuando Marina se percat&oacute; de eso, se inclin&oacute; y se llev&oacute; a la boca la cabeza del pene, succionando las &uacute;ltimas gotas de semen que le quedaban. Una vez que el miembro estaba totalmente fl&aacute;ccido, lami&oacute; la mano de Clara y se qued&oacute; con todo el semen en la boca. Acarici&oacute; los pechos de Clara con ternura. La miro a los ojos. Abri&oacute; la boca apenas, y clara vio, como ca&iacute;a lentamente de esa boquita, un hilo de saliva mezclado con el semen que acababa de tomar. Clara abri&oacute; la boca y recibi&oacute; todo el l&iacute;quido, el cual, ca&iacute;a lentamente. Clara se trag&oacute; todo. Lucas estaba encantado y comenz&oacute; a moverse con m&aacute;s energ&iacute;a. Retir&oacute; su miembro de adentro de Clara, y escupi&oacute; en su ombligo.<\/p>\n<p>Marina cambi&oacute; de posici&oacute;n. Se arrodill&oacute; a los pies de Clara, quien estaba agitada despu&eacute;s de tanto movimiento.: Bes&oacute; sus muslos. Y se acerc&oacute; lentamente a su sexo. Lo doli&oacute;. Percibiendo el olor a semen y a los fluidos de Clara. La mir&oacute; a los ojos. Clara asinti&oacute; con la cabeza, y Marina comenz&oacute; a estimular su cl&iacute;toris con la lengua.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor se hab&iacute;a acercado. Sonre&iacute;a con cierto cinismo. Clara sinti&oacute; como si estuviese ante su padre, o ante su jefe, o ante su propio rey. Era alguien a quien obedec&iacute;a ciegamente sin importar qu&eacute; le ordenara, y s&oacute;lo por &eacute;l era factible encontrarse en esa situaci&oacute;n, habiendo cogido con tres desconocidos, y dej&aacute;ndose comer la Concha por una adolescente. H&eacute;ctor se arrodill&oacute; detr&aacute;s de Marina. Liber&oacute; su verga, y se la meti&oacute; a la chica en un solo movimiento que la hizo interrumpir su tarea para gritar de dolor.<\/p>\n<p>La escena continu&oacute;. H&eacute;ctor d&aacute;ndole masa a la chica, mientras &eacute;sta, como pod&iacute;a, le com&iacute;a la concha a Clara. Los otros tres ahora s&oacute;lo observaban. Pero ya se les estaba poniendo dura de nuevo. Clara pens&oacute; que esa noche iba a ser interminable.<\/p>\n<p>No obstante, los masajes linguales de la chica eran: sumamente eficientes, y clara ya sent&iacute;a c&oacute;mo el placer, que nac&iacute;a en su sexo, se estaba expandiendo en cada parte de su cuerpo, en cada m&uacute;sculo, en cada poro, en cada c&eacute;lula.<\/p>\n<p>Clara acab&oacute;. Se retorci&oacute; en el sof&aacute;. Sus m&uacute;sculos se contrajeron incre&iacute;blemente y larg&oacute; un fuerte grito cuando sinti&oacute; que su sexo explotaba de placer.<\/p>\n<p>Estaba agitada.: parec&iacute;a tener taquicardia. Marina segu&iacute;a entre sus piernas, y clara acarici&oacute; con ternura su cabeza, como gesto de agradecimiento.<\/p>\n<p>Al ver la escena, H&eacute;ctor se excit&oacute; mucho m&aacute;s y comenz&oacute; a penetrar a la chica con penetraciones cortas y violentas. Enseguida eyacul&oacute; en sus nalgas.<\/p>\n<p>Ahora que H&eacute;ctor ya la hab&iacute;a pose&iacute;do, los otros parec&iacute;an estar autorizados a poseer a Marina. H&eacute;ctor le orden&oacute; a ambas mujeres que se arrodillen en el piso, como perras. Quedaron las dos juntas, y lo que sigui&oacute; fue muy predecible para amabas.<\/p>\n<p>Los cuatro hombres se tornaron para penetrarlas. Lucas, nuevamente prefiri&oacute; a Clara, y le meti&oacute; la verga gorda en su sexo mojado y dilatado. Mientras tanto, uno de los hermanos le daba masa a Marina, quien gem&iacute;a y se estremec&iacute;a a su lado. Clara vio sus ojitos oscuros y su boquita sensual abrirse cuando el tipo se la met&iacute;a hasta el fondo.<\/p>\n<p>Cre&iacute; que los otros dos iban a pretender que se las mamara, pero los hombres decidieron esperar su turno para cogerlas. Esto hizo que el encuentro se hiciera eterno, porque cuando uno acababa, el otro ya estaba listo para met&eacute;rsela, sin dejarlas descansar. Adem&aacute;s, todos quer&iacute;an probar tanto: a Clara, como a Marina, por lo que ambas tuvieron que aguantar cinco o seis cogidas cada una.<\/p>\n<p>Al final, cuando ya se cansaron de someterlas, los tipos se pusieron a jugar a las cartas, mientras ellas deb&iacute;an servirles cerveza cada vez que se lo pedian.<\/p>\n<p>Reci&eacute;n a las seis de la ma&ntilde;ana las dejaron ir. Ambas exhaustas, pero contentas por haberse conocido, intercambiaron tel&eacute;fonos y siguieron en contacto.<\/p>\n<p>A veces se ve&iacute;an a solas, y liberadas de su amo H&eacute;ctor, hac&iacute;an el amor a sus espaldas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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