{"id":21898,"date":"2019-10-19T22:00:00","date_gmt":"2019-10-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-10-19T22:00:00","modified_gmt":"2019-10-19T22:00:00","slug":"nerdy-boy-1-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/nerdy-boy-1-3\/","title":{"rendered":"Nerdy boy (1 &#8211; 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21898\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Soy maestra en una escuela privada desde hace cuatro a&ntilde;os. Reci&eacute;n hab&iacute;a terminado mi carrera y comenzaba a ejercer. Era el reto perfecto; de medio tiempo, pocos grupos y de cupo reducido.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a el horario ideal, pod&iacute;a disfrutar de toda la ma&ntilde;ana libre con mi novio y a&uacute;n en la noche dispon&iacute;a de tiempo para pasarlo sola. No ten&iacute;a la gran paga, pero era el trabajo perfecto para iniciarme en la labor docente.<\/p>\n<p>Por las ma&ntilde;anas la pasaba con mi novio, ten&iacute;amos una excelente relaci&oacute;n, era el noviazgo de ensue&ntilde;o, t&iacute;pico de los veinte, lo amaba mucho, era el amor de mi vida, ten&iacute;a muchas esperanzas en &eacute;l. Era entrenador f&iacute;sico profesional, muy estricto en su trabajo y muy guapo. Ten&iacute;a el cuerpo perfecto pues as&iacute; se lo demandaba su profesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Conmigo era atento, elegante y gracioso, aunque la verdad lo mejor era el sexo. Hac&iacute;amos el amor casi todos los d&iacute;as, ambos &eacute;ramos muy apasionados, a veces lo hac&iacute;amos hasta dos o tres veces al d&iacute;a, en la ma&ntilde;ana, antes de irnos al trabajo y por la noche antes de dormir.<\/p>\n<p>Yo lo amaba mucho, era un poco celosa, pero solo lo normal. Lo procuraba mucho, pasaba todos mis tiempos libres con &eacute;l, incluso cuidaba mucho de mi figura para agradarle y que no necesitar&aacute; de otra mujer. Llevaba un r&eacute;gimen estricto de alimentaci&oacute;n para acompa&ntilde;arlo en el suyo, hac&iacute;amos ejercicios juntos y sal&iacute;amos a correr todos los fines de semana.<\/p>\n<p>Se puede decir que no le faltaba nada, ten&iacute;a todo lo que un hombre pudiese encontrar en una chica, no me limitar&eacute; en decirlo; soy muy guapa, tengo un cuerpo saludable y siempre me he cuidado.<\/p>\n<p>Pero bueno, un mal d&iacute;a todo termin&oacute;, me enga&ntilde;&oacute; con otra, no hab&iacute;a nada que hacer. Por fortuna en esos d&iacute;as terminaba un ciclo escolar por lo que tendr&iacute;a un par de d&iacute;as de descanso para recuperarme de la ruptura.<\/p>\n<p>Novedades<\/p>\n<p>A&uacute;n muy deprimida regresaba a mi trabajo, se sent&iacute;a como empezar de cero, todo de nuevo. La rutina, grupo nuevo y sal&oacute;n nuevo. Y es que como bien dicen &ldquo;las desgracias nunca vienen solas&rdquo; y esto lo confirm&eacute; cuando me asignaron una nueva aula.<\/p>\n<p>Que llamarla aula era decir mucho, porque lo de menos era manejar el cambio de &aacute;rea, pero aquel a la que deb&iacute;a llamar sal&oacute;n de clases en adelante, no era otra cosa que una vieja bodega con pupitres y un remend&oacute; de mesa que deb&iacute;a tomar por escritorio.<\/p>\n<p>Sucede que en la escuela estar&iacute;an remodelando los salones por lo que los docentes se estar&iacute;an cambiando constantemente y l&oacute;gicamente el primero en hacerlo le tocar&iacute;a la peor parte. Evidentemente la primera ser&iacute;a la nueva en la empresa, es decir, yo.<\/p>\n<p>El primer d&iacute;a, pese a todo, transcurr&iacute;a con normalidad. L&oacute;gicamente me hab&iacute;an asignado un grupo peque&ntilde;o de &uacute;ltimo grado, de esos que ya solo quieren terminar y no se quejar&iacute;an por el lugar de trabajo como lo har&iacute;a un grupo de reci&eacute;n matriculados por ejemplo.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s comenc&eacute; como un d&iacute;a cualquiera. En esa ocasi&oacute;n solo hubo un alumno que se destac&oacute; del resto. Era un joven serio, retra&iacute;do, inseguro, aislado del resto sentado justo al frente de mi viejo escritorio.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as pasaban, pronto se convert&iacute;an en semanas y meses. Ya comenzaba a olvidarme de mi novio, pero una vez inmersa en mi rutina de trabajo me costaba mucho encontrar un pasatiempo.<\/p>\n<p>Obsesi&oacute;n<\/p>\n<p>Ya entrados en el cuatrimestre me comenc&eacute; a obsesionar con aquel chico insociable y callado. Le hab&iacute;a observado desde hace tiempo y lo hab&iacute;a estudiado detalladamente. Era el cl&aacute;sico chico sobre protegido, el t&iacute;pico consentido de mami, y aunque ciertamente era bastante agraciado y de buen cuerpo, obviamente no ten&iacute;a novia, pues ni siquiera a amigos llegaba.<\/p>\n<p>Su madre lo llevaba a la escuela por las ma&ntilde;anas y puntualmente lo esperaba a la salida sin falta en toda ocasi&oacute;n. Los d&iacute;as con pocas clases incluso le esperaba en un parque cercano, seguro le hab&iacute;a visto un par de veces cuando sal&iacute;a por un caf&eacute;, tejiendo o resolviendo crucigramas mientras esperaba a su hijo. Aunque no se le ve&iacute;a de muchos a&ntilde;os era todo un clich&eacute; aquella se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Al pobre chico no le dejaba un suspiro a solas. No me sorprend&iacute;a su actitud si as&iacute; era como lo trataban. Me daba mucha pena, pues adem&aacute;s de que era muy inteligente se le notaba mucho potencial reprimido, sin dejar de lado que era bastante guapo.<\/p>\n<p>Todo comenz&oacute; en un d&iacute;a normal en el sal&oacute;n, fue un jueves cuando me encontraba dando mi clase como cualquier d&iacute;a. Era una materia compleja, no mentir&eacute;, mi clase era bastante aburrida, lo que justificaba que mi grupo de por s&iacute; reducido fuese a&uacute;n m&aacute;s peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>Terminaba de explicar un par de cosas que apuntaba en una peque&ntilde;a pizarra evidentemente comprada de improviso, cuando me sent&eacute; frente a mi escritorio en una silla de oficina, de aquellas con rueditas, y esper&eacute; a que los pocos en clase analizaran la problem&aacute;tica plasmada en aquella pizarra.<\/p>\n<p>Entonces sucedi&oacute;. Sentada en la misma silla, miraba a aquel adolecente quien fiel a su costumbre, siempre en la primera l&iacute;nea, justo al frente de mi escritorio, pon&iacute;a de toda su atenci&oacute;n a lo que sea que se encontrase en la pizarra, sin importarle nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando se descarril&oacute; mi mente; y es que justo ah&iacute;, frente a aquel chico me percat&eacute; que entre &eacute;l y yo, solo se encontraba ese viejo escritorio que apenas pod&iacute;a quedarse en pie.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a vest&iacute;a un conjunto ejecutivo de lo m&aacute;s com&uacute;n; blusa blanca, saco y falda de color rojo vino acompa&ntilde;ado con unos zapatos de tac&oacute;n alto.<\/p>\n<p>Mirando al adolescente completamente concentrado en la tarea que yo misma le hab&iacute;a impuesto, no pude dejar de imaginarme que si no estuviese aquel escritorio en medio, bien podr&iacute;a ver mis piernas y quiz&aacute; algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>No me interesaba coquetearle, para nada, era solo que me intrigaba que siendo tan apuesto no estuviese interesado en ninguna chica, a esa edad y con muchas mujeres de donde escoger me parec&iacute;a extra&ntilde;o. Podr&iacute;a ser gay, pero no lo era, segura estaba de ello. Lo que suced&iacute;a ah&iacute; era que la sobreprotecci&oacute;n de su familia no le permit&iacute;a explorar su sexualidad libremente.<\/p>\n<p>Lo &uacute;nico que quer&iacute;a averiguar era que tan arraigado estaba a la sombra de su madre, pues ya con 18 a&ntilde;os, ten&iacute;a edad suficiente para comenzar a alejarse del nido y pasar a ser todo un hombre. Pensaba.<\/p>\n<p>Solo quer&iacute;a descubrir qu&eacute; ser&iacute;a lo que podr&iacute;a m&aacute;s, si la presi&oacute;n familiar o yo. Es decir, ah&iacute; estaba, en frente suyo, una mujer hermosa de cuerpo perfecto, con grandes y firmes atributos, y aun as&iacute; no me volteaba a mirar siquiera.<\/p>\n<p>Entonces comenc&eacute; el juego. Me quit&eacute; el saco y lo coloqu&eacute; perfectamente en el respaldo de la silla asegur&aacute;ndome que me volteara a ver y regres&eacute; a mi postura, pero aquella acci&oacute;n tan solo hab&iacute;a logrado que se distrajera un poco para de inmediato regresar la vista a su libreta.<\/p>\n<p>Fastidiada, me desaboton&eacute; un nivel de mi blusa, pero nada. As&iacute; estuve toda la clase, haciendo circo para distraerle, pero nada de lo que hac&iacute;a lograba voltearle la mirada a m&iacute;.<\/p>\n<p>Terminaba la clase y ninguno de mis intentos habr&iacute;a funcionado. Mientras todos sal&iacute;an aliviados de que la hora terminara, yo me quedaba sentada mirando c&oacute;mo aquel chico sal&iacute;a al &uacute;ltimo rumbo a donde su madre, tom&aacute;ndose todo su tiempo para alistar su cuaderno y libro dentro de su morral sin prestarme atenci&oacute;n ni siquiera a solas en el sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Aquello adem&aacute;s de extra&ntilde;o, sin quererlo hab&iacute;a desencadenado un sentimiento escondido en m&iacute; que no esperaba conocer jam&aacute;s. El de rechazo e inseguridad. Siempre he gozado de una apariencia linda, mi mayor problema era alejar a los hombres, no como hacer que se fijasen en m&iacute;. Fue entonces que puse manos a la obra. Lo tom&eacute; como reto personal. Ese ser&iacute;a mi proyecto. Har&iacute;a a mi alumno todo un hombre y no habr&iacute;a quien me lo impidiese.<\/p>\n<p>Juegos de seducci&oacute;n<\/p>\n<p>La clase siguiente llegaba temprano, no era extra&ntilde;o pues mis alumnos acostumbraban a llegar tarde a esa aburrida clase, no los culpo.<\/p>\n<p>Una vez en mi escritorio me preguntaba c&oacute;mo lograr mi cometido. Pens&eacute; en quitar el escritorio, pero ser&iacute;a demasiado. Entonces me percat&eacute; de lo viejo que estaba; la madera al frente de &eacute;ste, que era la &uacute;nica que imped&iacute;a que se me viesen las piernas, estaba muy corro&iacute;da por la humedad, seguro con un poco de esfuerzo no ser&iacute;a dif&iacute;cil deshacerse de ella y con su tiempo de uso nadie sospechar&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin pensarlo mucho me acerqu&eacute; un poco y de una punta abierta tire de la l&aacute;mina plastificada de madera, la cual sin mayores problemas se desprend&iacute;a rompi&eacute;ndose justo a la mitad, dejando un hueco lo suficientemente grande para que se pudiese ver por &eacute;l, pero no demasiado como para que cualquiera lo pudiera hacer.<\/p>\n<p>Todo hab&iacute;a salido perfecto. Ese d&iacute;a vest&iacute;a un vestido corto lila sin tirantes, con zapatos altos blancos, y una peque&ntilde;a chaqueta del mismo color. Nada era fruto de la casualidad.<\/p>\n<p>Poco m&aacute;s tarde llegaban a clase mis peque&ntilde;os s&uacute;bditos, aquel chico habr&iacute;a sido de los primeros, quien como siempre se posaba al frente de la clase a escasos dos pasos de m&iacute;. Inici&eacute; la clase, todo marchaba normal, pero al terminar la tarea del d&iacute;a y regresar a mi escritorio que minutos antes habr&iacute;a roto tom&eacute; posici&oacute;n e inici&eacute; mi propia tarea asignada.<\/p>\n<p>Tard&eacute; un poco en que lo notara pero pronto ese t&iacute;mido alumno se percat&oacute; que aquel escritorio ahora mostraba m&aacute;s de lo acostumbrado. Yo, por mi parte, solo me hac&iacute;a la desinteresada, pero lo cierto era que todo aquel juego me ten&iacute;a muy ansiosa, la verdad es que era m&aacute;s divertido de lo que pensaba. Se sent&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Iniciaba el baile de miradas, la suya pretendiendo fijarse en su libreta pero desvi&aacute;ndose constantemente al agujero del escritorio que dejar&iacute;a ver mis piernas desnudas jugueteando bajo su sombra. En tanto mi mirada pretend&iacute;a repasar apuntes de la clase sin dejar de mirar como ese chico me espiaba.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a extra&ntilde;a, era divertido, pero tambi&eacute;n era adictivo, me sent&iacute;a empoderada, controladora, sab&iacute;a que podr&iacute;a hacer lo que fuese sin reclamos ni consecuencias. Era como lo que siempre quieres hacer pero nunca te atreves por miedo a ser reprendido.<\/p>\n<p>Entonces me desinhib&iacute; y comenc&eacute; a jugar con mis piernas separ&aacute;ndolas un poco m&aacute;s cada vez. Fue ah&iacute; cuando me perd&iacute;. Y es que no recordaba cuando hab&iacute;a sido la &uacute;ltima vez que hab&iacute;a estado con un hombre, desde mi separaci&oacute;n con mi novio no hab&iacute;a estado con nadie m&aacute;s, ni con migo misma, con todo no hab&iacute;a tenido tiempo ni &aacute;nimos y estaba a punto de lamentarlo, pues ahora s&iacute; que deseaba hacerlo.<\/p>\n<p>Estando ah&iacute; jugando a la maestra seductora con el alumno m&aacute;s impopular de la escuela, me estaba provocando otras sensaciones que ciertamente no hab&iacute;a esperado. En un momento me puse perfectamente alineada frente a mi alumno y con total descaro le abr&iacute; las piernas de par en par haciendo que mi ajustado vestido se me subiese hasta la cadera.<\/p>\n<p>Aquella acci&oacute;n tan atrevida me hab&iacute;a embriagado de libertinaje, de poder y liderazgo, pero sobre todo, de excitaci&oacute;n. Comenc&eacute; a notar como mi vagina comenzaba lentamente a inflamarse y humedecerse, acompa&ntilde;ada de un tenue escalofri&oacute; que hac&iacute;a tambalear mis piernas.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que aquel chico podr&iacute;a verme cuando lo quisiese. Llevaba una laner&iacute;a rosa debajo, pero no era qu&eacute; tanto pudiese verme, sino el simple hecho de que pudiese hacerlo a escondidas en ese lugar p&uacute;blico sin que nadie m&aacute;s lo notase. Eso me ten&iacute;a muy caliente.<\/p>\n<p>Al paso del tiempo la mirada de aquel pupilo estudiante se desviaba cada vez m&aacute;s seguido al escondrijo que aguardar&iacute;a mi par de piernas completamente separadas debelando mis bragas h&uacute;medas. De tanto en tanto me volteaba a ver el rostro, pretendiendo deducir si lo estaba provocando conscientemente o no. Pero yo no le daba pistas, no me interesaba; me concentraba en mis apuntes mientras por debajo abr&iacute;a y cerraba mis rodillas choc&aacute;ndolas entre s&iacute;.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde deb&iacute;a exponer el &uacute;ltimo tema del d&iacute;a para dar paso a la tarea del fin de semana. Antes de ponerme de pie, tuve que arregl&aacute;rmelas para acomodarme mi vestido debajo del escritorio sin que nadie lo notara, pues ya lo ten&iacute;a hasta la cintura.<\/p>\n<p>Estirando la el&aacute;stica tela inici&eacute; el siguiente tema borrando lo escrito en la pizarra y anotando los nuevos datos. Fue en ese momento cuando estando de pie, dando la espalda a mis alumnos, sent&iacute; cuan mojada estaba, sent&iacute;a mis bragas completamente mojadas, tem&iacute;a que aquella humedad se filtrar&aacute; a mi vestido. Apresurada y entrada en p&aacute;nico, indiqu&eacute; la tarea y regres&eacute; velozmente a mi silla ocult&aacute;ndome tras mi escritorio esperando a que anotaran lo reci&eacute;n escrito al frente suyo.<\/p>\n<p>Con el infierno asegurado<\/p>\n<p>Mientras mis alumnos trasladaban los apuntes yo intentaba calmarme, temblaba, sudaba y respiraba agitadamente. Estaba realmente caliente. En tanto el joven frente a m&iacute;, regresaba su mirada voyerista para espiar dentro del escondrijo que yo misma le hab&iacute;a fabricado.<\/p>\n<p>Yo ya no quer&iacute;a seguir, hab&iacute;a aceptado que aquello que inici&oacute; como un juego me hab&iacute;a sobre pasado. Tan solo quer&iacute;a tocarme hasta hacerme correr para regresar a la cordura, pero ya no pod&iacute;a salirme de mi propio juego, aquel peque&ntilde;o estaba frente a m&iacute;, y por fin lograba quitarle la vista de sus estudios para acceder a sus instintos de hombre. No me pude resistir.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a frotarme las piernas una contra la otra, poco a poco al tiempo que lentamente las separaba frente a &eacute;l apresando su mirada que luchaba por disimular in&uacute;tilmente, lo que a su vez, me excitaba m&aacute;s y m&aacute;s.<\/p>\n<p>Al terminar, todos en el aula me entregaban su ejercicio pues con ello pod&iacute;an marcharse. Pronto aquel alumno se puso en pie y me entregaba su tarea. Entonces sucedi&oacute;. Llena de malicia le detuve pregunt&aacute;ndole si me pudiera ayudar con los trabajos de sus compa&ntilde;eros al t&eacute;rmino de la clase.<\/p>\n<p>Con esto estaba hecho, no hab&iacute;a marcha atr&aacute;s, ten&iacute;a la c&aacute;rcel y el infierno asegurados, estaba seduciendo a mi alumno, quien presa del p&aacute;nico enmudeci&oacute; por un momento para despu&eacute;s responder entre titubes un tenue &ldquo;claro, por supuesto&rdquo; para regresar a su lugar predilecto.<\/p>\n<p>No pretend&iacute;a nada, tan solo quer&iacute;a continuar con el juego en el que ya no quer&iacute;a participar, pero tampoco pod&iacute;a salir.<\/p>\n<p>Por fin el &uacute;ltimo alumno dejaba su trabajo sobre mi escritorio para marcharse alegre de haber soportado tan aburrida clase, dej&aacute;ndome por fin a solas con aquel adolecente quien lleno de nervios e incertidumbre no paraba de temblar en su pupitre.<\/p>\n<p>Me pareci&oacute; muy tierno, me daba mucha pena, pero era tan gracioso que me era imposible no aprovecharme de &eacute;l. As&iacute; que tom&eacute; la mitad de la corta pila de trabajos a revisar y se la coloqu&eacute; sobre su pupitre acompa&ntilde;ado de un seductor &ldquo;gracias&rdquo; y una sonrisa p&iacute;cara de lo m&aacute;s mal&eacute;vola.<\/p>\n<p>La idea era hacerle perder el tiempo para arrancarle de los brazos de su madre y que descubriera los beneficios de la independencia y la libertad. Envalentonada con mi chantajista farsa, me quit&eacute; mi peque&ntilde;o saco, me sent&eacute; frente a &eacute;l y con todo descaro me acomod&eacute; perfectamente en aquel hoyuelo separando las piernas todo lo que pude, provocando que mi corto vestido se me enrollase de nuevo en la cintura, dejando mis piernas y mi ropa interior completamente al descubierto.<\/p>\n<p>Entonces una ola de excitaci&oacute;n me abrazo en todo el cuerpo. Sentir como mi vagina ya completamente mojada se despegaba de mis bragas que se me hab&iacute;an metido entre mis labios me hab&iacute;a puesto incontenible.<\/p>\n<p>Mirando de reojo c&oacute;mo aquel chico intentaba concentrarse en la nueva tarea que le hab&iacute;a encomendado, intentaba disimular lo excitada que estaba tras ese escritorio. Mientras, bajo la oscuridad, abr&iacute;a y cerraba las piernas cual p&eacute;ndulos hipn&oacute;ticos, provocando con aquella acci&oacute;n que mis labios se abrieran y cerraran en cada vez, produciendo una inigualable sensaci&oacute;n al friccionarse con mis bragas h&uacute;medas.<\/p>\n<p>Pero pronto todo fue insuficiente, quer&iacute;a m&aacute;s, realmente necesitaba tocarme y mi alumno ya casi terminaba de revisar los pocos trabajos que le hab&iacute;a dado. El muy cabr&oacute;n quer&iacute;a terminar pronto para irse con mami. Qu&eacute; bueno, si se quer&iacute;a largar que as&iacute; fuera, &eacute;l se lo perder&iacute;a.<\/p>\n<p>Ya completamente enfadada, frustrada y muy excitada, baj&eacute; mi mano derecha hasta mi entrepierna y comenc&eacute; a tocarme. De inmediato sent&iacute; mis bragas completamente mojadas, y esa sensaci&oacute;n de estar a punto de hacerlo me invadi&oacute; todo mi cuerpo. Realmente lo necesitaba.<\/p>\n<p>Cada musculo de mi pubis agradec&iacute;a aquellas caricias y mi vagina se dilataba m&aacute;s y m&aacute;s, alegre de repetir aquellas sensaciones tan placenteras. Entonces me perd&iacute;, cerr&eacute; los ojos, arque&eacute; la espalda, recline mi cuello hacia atr&aacute;s y me met&iacute; la mano bajo mis bragas.<\/p>\n<p>Seguro que no hab&iacute;a olvidado que aquel muchacho estar&iacute;a mir&aacute;ndome en primera fila, pero ahora era su problema, ya era libre. De &eacute;l depend&iacute;a decidir qu&eacute; era lo que m&aacute;s deseaba, yo, o regresar con su mamita.<\/p>\n<p>Ya decidida a hacerlo sufrir como nunca, comenc&eacute; a masturbarme como si estuviese en la privacidad de m&iacute; recamara. Me masajeaba mi cl&iacute;toris y me met&iacute;a un par de dedos en mi mojada vagina. Despu&eacute;s me comenc&eacute; a masajear mis tetas que a&uacute;n bajo mi vestido y mi sujetador levantaban mis pezones sobre la tela. Sin dudarlo los apretuj&eacute; apasionadamente restreg&aacute;ndomelos con mi mano libre.<\/p>\n<p>Bajo la completa oscuridad de mis parpados me met&iacute;a los dedos medios de mi mano estimul&aacute;ndome lo mejor que sab&iacute;a, presionando en todo mi cl&iacute;toris con la palma de mi mano y arqueando mis dedos para tocarme mi punto de placer, mientras pujaba con firmeza para hacerlo salir de su &iacute;ntimo escondrijo.<\/p>\n<p>Ah&iacute; comenc&eacute; a sentir como ese entra&ntilde;able orgasmo se avecinaba, mi respiraci&oacute;n se aceleraba, mi cuerpo se estremec&iacute;a y cuando un par de gemidos se me escapaban de la boca, por fin me hice correr l&aacute;nguidamente, dejando salir todo mi flujo en mis bragas que escurr&iacute;a hasta la silla, mientras me estrujaba fuertemente mis senos sobre mi sujetador, haci&eacute;ndome arquear mi espalda y abrir la boca para intentar ahogar un desgarrador grito org&aacute;smico que se me escabull&iacute;a cortadamente entre gimoteos hac&iacute;a mis adentros.<\/p>\n<p>Terminando aquel incre&iacute;ble orgasmo y regresando a la realidad, le indiqu&eacute; al afortunado joven quien valientemente se hab&iacute;a quedado a presenciar c&oacute;mo me masturbaba hasta hacerme venir a chorros, que me regresara los trabajos de sus compa&ntilde;eros y se fuse ahora s&iacute;, con su mam&aacute;.<\/p>\n<p>Aquel pobre apenas pod&iacute;a reaccionar, lo hab&iacute;a dejado marcado para toda su vida. Pero no me importaba, ya estaba lo suficientemente mayorcito como para aprender de los jugos de la vida. O de los m&iacute;os.<\/p>\n<p>En cuanto pudo reaccionar y moverse para ponerse en pie, tom&oacute; sus cosas y se fue sin decir nada. Me dio mucha pena, el pobre caminaba como zombi, quiz&aacute; si lo hab&iacute;a traumatizado, caminaba tambaleante con la mirada perdida y la polla completamente dura bajo sus pantalones.<\/p>\n<p>Ni tan solo hab&iacute;a podido acercarse a m&iacute; de nuevo para entregarme los trabajos que hab&iacute;a revisado, dej&aacute;ndolos as&iacute;, en el borde del escritorio.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si estaba apenado o si en verdad hab&iacute;a sido demasiado para &eacute;l, pero reci&eacute;n abandon&oacute; el sal&oacute;n me saqu&eacute; mis empapadas bragas y con ellas me sequ&eacute; mi chorreante co&ntilde;o para despu&eacute;s acomodarme mi vestido, ponerme mi saco y finalmente meter mis mojadas bragas en mi bolso.<\/p>\n<p>As&iacute; terminaba mi d&iacute;a, el d&iacute;a m&aacute;s extra&ntilde;o de mi vida, que la cambiaria para siempre. No me arrepiento, fue una gran experiencia, pero no pude dejar de pensar en ello todo el fin de semana, solo quer&iacute;a repetirla. Se pondr&iacute;a mejor.<\/p>\n<p>Si te ha gustado el relato. No te pierdas la siguiente parte de &eacute;ste relato.<\/p>\n<p>Te invito a leer historias similares visitando mi perfil Erothic.<\/p>\n<p>Me gusta mucho leer tus comentarios.<\/p>\n<p>No olvides calificar.<\/p>\n<p>Que tengas lindas fantas&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Soy maestra en una escuela privada desde hace cuatro a&ntilde;os. Reci&eacute;n hab&iacute;a terminado mi carrera y comenzaba a ejercer. Era el reto perfecto; de medio tiempo, pocos grupos y de cupo reducido. 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