{"id":21919,"date":"2019-10-22T06:13:27","date_gmt":"2019-10-22T06:13:27","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-10-22T06:13:27","modified_gmt":"2019-10-22T06:13:27","slug":"adictas-al-embarazo-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/adictas-al-embarazo-parte-2\/","title":{"rendered":"Adictas al embarazo (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21919\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ese d&iacute;a se encontraba bastante contrariada, por un lado el cansancio que se lo achac&oacute; al intenso trabajo, y por otro, el intenso fuego que se iba despertando en su interior y que cada vez la llevaban a un estado no antes conocido por su cuerpo.<\/p>\n<p>Se recost&oacute; en el sof&aacute; para ver la televisi&oacute;n, para esto se prepar&oacute; un buen caf&eacute; y se acerc&oacute; lo &uacute;ltimo de sus golosinas favoritas. No ten&iacute;a apenas energ&iacute;as para nada m&aacute;s que eso. Durante un buen rato se dedic&oacute; a ver la programaci&oacute;n del momento, descubriendo algo que la dej&oacute; impactada.<\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos canales, se encontraban los especiales de paga individual o de paquete, como generalmente son los xxx y los de pago por evento. Anteriormente estaban bloqueados, sin embargo, ahora estaban al alcance de sus ojos, eran todos los del sistema de TV, sin excepci&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>A pesar de la gran pesadez de su cuerpo, sin apenas darse cuenta llev&oacute; su mano al interior de su panty, suavemente escal&oacute; la c&uacute;spide del placer, dulce, delicada y lentamente. La caldera de la lujuria reci&eacute;n descubierta estaba a su m&aacute;xima intensidad, pero por m&aacute;s que quisiera, las fuerzas no le alcanzaban para poder aminorar esa calentura que la consum&iacute;an por dentro.<\/p>\n<p>Pasaron los minutos, ella se encontraba extendida por completo, su mano buceaba entre las aguas &iacute;ntimas de su ser &iacute;ntimo, en tanto su otra mano acallaba los hipidos ocasionales que deseaba no se escucharan, a pesar de encontrarse completamente sola.<\/p>\n<p>No se podr&iacute;a decir cu&aacute;nto tiempo transcurri&oacute;. Al llegar su orgasmo no fue tan fuerte como ella lo hab&iacute;a sentido horas antes, viendo, oliendo y siendo parte indiscreta del acto carnal entre su madre y su hijo.<\/p>\n<p>Si bien ya le pesaban los p&aacute;rpados, el suave y relajante cl&iacute;max logrado le hac&iacute;an cabecear, por lo que en un intento de desperezarse cogi&oacute; una galleta y se la comi&oacute;, d&aacute;ndose cuenta por &uacute;ltimo, que la mano con la que hab&iacute;a agarrado el postre era la misma con la que hab&iacute;a navegado hasta su dulz&oacute;n b&aacute;lsamo genital, llev&aacute;ndose parte de sus propios fluidos entre las chispas de chocolate que tanto le gustaban.<\/p>\n<p>Fue lo &uacute;ltimo que record&oacute;, durante el resto del d&iacute;a la pas&oacute; durmiendo.<\/p>\n<p>Leo lleg&oacute; de la universidad con comida comprada, encontrando a Clara dormida pl&aacute;cidamente. La TV encendida y sintonizada en el canal xxx y el caf&eacute; fr&iacute;o con casi todas las galletas favoritas de su madre en el plato.<\/p>\n<p>Apag&oacute; el televisor, recogi&oacute; la comida a la cocina y llev&oacute; a su mami al cuarto. La deposit&oacute; sobre la cama y la desvisti&oacute;. Como sab&iacute;a muy bien, ella ten&iacute;a el sue&ntilde;o muy pesado, era pr&aacute;cticamente imposible despertarla de forma convencional. Se necesitar&iacute;a de un ruido muy fuerte y de zarandearla bastante para que apenas pudiera abrir los ojos, aunque esto no era garant&iacute;a de que lo hiciera consciente, bien podr&iacute;a volver a cerrarlos para seguir durmiendo.<\/p>\n<p>La panty y la camiseta larga y delgada eran sus &uacute;nicas prendas, no fue dif&iacute;cil dejarla desnuda, entregada a cualquier acci&oacute;n l&uacute;brica de su parte.<\/p>\n<p>La dej&oacute; unos instantes para volver con un bote de vaselina y lubricante a base de agua. Se desnud&oacute; y se subi&oacute; en la cama materna.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; besando sus mejillas, su frente, sus p&aacute;rpados, los l&oacute;bulos de sus orejas y a los labios bucales los acarici&oacute; con los suyos, para despu&eacute;s repasarlos de lado a lado con la punta de su lengua, humedeci&eacute;ndolos, humect&aacute;ndolos con saliva.<\/p>\n<p>Baj&oacute; a su cuello y levant&aacute;ndola un poco pudo ver la base de su nuca, en donde hab&iacute;a dejado su marca la vez anterior.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a muy bien que su abuela no se lo notar&iacute;a, rara vez mostraba esa parte del cuerpo, ya que era dif&iacute;cil verla tanto por las prendas que ella usaba como por su larga cabellera. El chupet&oacute;n marcaba propiedad, antig&uuml;edad y amor. Volvi&oacute; a repasar un poco la ventosa, en su abu el chupet&oacute;n se encontraba en el inicio de cada muslo por el lado interno, haciendo de decoraci&oacute;n recibidora al due&ntilde;o carnal de la hembra.<\/p>\n<p>Sus hombros fueron besados y acariciados, as&iacute; como sus brazos y dedos. El n&iacute;tido olor de su cabello reci&eacute;n lavado fue aspirado, rememorando tiempos pasados, vistas indiscretas recreadas. Con las puntas de su cabello envolv&iacute;a su enhiesta vara, la cual ya desprend&iacute;a los primeros fluidos pre seminales, mismos que cual fijador se asentaba entre cada uno de esos finos cabellos.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; a poca distancia de ella, admir&aacute;ndola por completo en cada uno de sus gestos y movimientos, su polla erecta, amoratada y desesperada por entrar, de acurrucarse en esa gruta acogedora, caliente, maternal, misma que se hab&iacute;a convertido en su hogar.<\/p>\n<p>Apenas hab&iacute;an pasado algunas horas desde la &uacute;ltima vez que la hab&iacute;a penetrado y vaciado todo lo que su abu no le hab&iacute;a extra&iacute;do. Para &eacute;l no importaba que tan cansado se encontraba, incluso pod&iacute;a sentir algo de molestia, ya que en poco tiempo hab&iacute;a entrado en una y en otra vagina. Tanto su abu, como su madre eran su adoraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a veces en que su abuela no regresaba hasta muy tarde, por lo que entre la siesta de la tarde y el sue&ntilde;o nocturno, pod&iacute;a dejar a veces una cantidad de esperma bastante considerable, a veces su adorada y cari&ntilde;osa mami parec&iacute;a absorber toda esa cantidad completa y glotonamente.<\/p>\n<p>Ignor&aacute;ndolo ella por completo, cada vez que ella se ba&ntilde;aba, esta cantidad de semen escapaba desapercibida, excepto esa ma&ntilde;ana que no supo identificar que era y que por la intensa actividad masturbatoria hab&iacute;a logrado sacar de una sola vez tal volumen que guardaba desde hac&iacute;a varios d&iacute;as, entre los bichitos disparados previamente por la madrugada y los cad&aacute;veres de d&iacute;as pasados que no hab&iacute;an logrado ni entrar a su &uacute;tero ni salir en las duchas pasadas.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que los hab&iacute;a estado espiando, sus gemidos aunque se camuflaban entre los berridos y alaridos de su abu, no fueron ajenos a &eacute;l. Eso lo calent&oacute;, por primera vez la familia completa compart&iacute;a ese &iacute;ntimo momento de goce, de placer, de amor, de pasi&oacute;n. Cuando lleg&oacute; a la puerta de su mami ella estaba terminando de auto complacerse. Instantes m&aacute;s tarde se qued&oacute; dormida, rendida y ajena al mundo, tiempo que aprovech&oacute; para entrar no s&oacute;lo en su rec&aacute;mara, sino tambi&eacute;n en ella, dej&aacute;ndola millones de regalos imperceptibles.<\/p>\n<p>Regres&oacute; de los momentos nocturnos en ese mismo lecho. Se abalanz&oacute; sobre su cuerpo, se prendi&oacute; a esas sabrosas tetas coronadas con esos pezones duros y calientes, baj&oacute; por su vientre en constante crecimiento y por fin su lengua se apoder&oacute; de sus amorosos labios prohibidos.<\/p>\n<p>El cl&iacute;toris se encontraba listo, crecido, sus labios se hallaban calientes, mojados y un poco pegajosos por la sesi&oacute;n solitaria.<\/p>\n<p>Los l&iacute;quidos fueron succionados y lamidos, cada parte de carne expuesta besada, lamida, mordida cari&ntilde;osamente, el perineo repasado m&uacute;ltiples veces preparando la sesi&oacute;n de hoy, de nuevo lo intent&oacute;, toda la longitud de su lengua se intern&oacute; entre los pliegues de sus benditas y carnosas nalgas. Ya eran varios los intentos por ensartarla analmente, pero hasta ahora no hab&iacute;a podido llegar a traspasar el l&iacute;mite impuesto por el poco uso sexual. Cada que &eacute;l intentaba algo, apenas era soportable para ella la intrusi&oacute;n, cada intento parec&iacute;a cerrar m&aacute;s esos pliegues que lo separaban de la gloria.<\/p>\n<p>Por muy pesado que tuviera el sue&ntilde;o, un intenso dolor era suficiente para despertarla por completo y llevar toda la situaci&oacute;n a situaciones inciertas, mismas que no deseaba provocar, sabiendo que al final le podr&iacute;a demostrar su profundo amor que los llevara a disfrutar mutuamente, s&oacute;lo era cuesti&oacute;n de paciencia.<\/p>\n<p>La hal&oacute; un poco para subir sus piernas lo suficiente como para tener acceso a su bien cerrado y prieto culito que se negaba a ser atravesado por la verga filial. Por muy hijo que fuera, era la &uacute;ltima frontera que se le negaba.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a la rutina, con el lubricante ahog&oacute; sus dedos para internarlos en su anito, introdujo uno y luego de unos minutos comenz&oacute; con el segundo. Apenas si la punta del segundo pod&iacute;a entrar, los quejidos de Clara se empezaban a escuchar, los p&aacute;rpados se arrugaban y su cuerpo era m&aacute;s dif&iacute;cil de manipular ya que ella hac&iacute;a movimientos de escape ante la intrusi&oacute;n.<\/p>\n<p>De nuevo volvi&oacute; a rendirse, unt&oacute; algo de vaselina a modo de b&aacute;lsamo entre los pliegues, bes&oacute; varias veces ese cerrado hoyito, cerraba las piernas de ella, aprisionando su cabeza entre esos pasmosos muslos, sintiendo esa misma y primera sensaci&oacute;n del mundo exterior al nacer.<\/p>\n<p>Era demasiado para &eacute;l, con el resto de los productos en sus manos los aprovech&oacute; masaje&aacute;ndose su desesperado pist&oacute;n, &eacute;ste como la concha de su mami se encontraban encharcados de fluidos propios. Deseaba sentir la piel de sus piernas, los pliegues de su negado culo, el tibio aliento de su boquita, todo ello sobre la piel de su glande, de su tronco, de su escroto, pero ya no pod&iacute;a soportarlo m&aacute;s. Necesitaba volver a entrar, sentir ese calor que la calmaba y lo desesperaba simult&aacute;neamente.<\/p>\n<p>No lo pens&oacute; m&aacute;s<\/p>\n<p>Lo llev&oacute; hasta la entrada y se introdujo de un s&oacute;lo empuj&oacute;n de cadera, le quemaba por dentro y por fuera, la sensaci&oacute;n destru&iacute;a cada pizca de cordura que pudiera tener. Era como tener una comez&oacute;n desesperante que necesitaba rascar, rascar con el interior de su madre. Embalsamar con sus fluidos, adormecer con su perfume de hembra f&eacute;rtil, y descargar esa quemante carga de ADN que tantas veces hab&iacute;a entregado.<\/p>\n<p>Las acometidas eran intensas, r&aacute;pidas, profundas, exasperantes. El roce de ambos sexos irradiaba olores propios de un afrodis&iacute;aco.<\/p>\n<p>Los movimientos r&aacute;pidos comenzaban a mover el cuerpo de Clara, los plops y plas de las pieles chocando entre s&iacute;, los blorps de ambos jugos genitales salpicando y lubricando el amor f&iacute;sico de un hijo por su madre eran cada vez m&aacute;s audibles, m&aacute;s violentos. La resistencia de Leo estaba llegando a su l&iacute;mite. Su visi&oacute;n ya era borrosa y le faltaba el aliento.<\/p>\n<p>De pronto, un inconfundible grito lo detuvo en seco.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo, Leo!<\/p>\n<p>El susto fue enorme, tanto que lo llev&oacute; a terminar copiosamente de manera inesperada. La cantidad mermada por tanta actividad no fue obst&aacute;culo para que el placer avasallara al miedo de las consecuencias.<\/p>\n<p>-&iexcl;Deja de estar haciendo travesuras y regresa a hacer tu tarea!<\/p>\n<p>El sudor fr&iacute;o lo recorri&oacute;, as&iacute; como una peque&ntilde;a corriente el&eacute;ctrica por toda su espina dorsal. Hab&iacute;a quedado sobre ella, mirando a la almohada s&oacute;lo sosteni&eacute;ndose apenas para no aplastarla con su peso. Se incorpor&oacute; un poco y la vio. Segu&iacute;a dormida, su cuerpo perlado por el sudor de ambos la hac&iacute;an ver m&aacute;s luminosa que de costumbre tras impactarse los rayos del sol sobre ella.<\/p>\n<p>La explicaci&oacute;n m&aacute;s aceptable era que el fuerte ajetreo le hab&iacute;a provocado a ella el que su mente se confundiera entre la acci&oacute;n real y la continuidad l&oacute;gica del sue&ntilde;o en el que se encontraba.<\/p>\n<p>Mareado por el esfuerzo, sali&oacute; de su interior, se sent&oacute; al pie de la cama y con sus manos acarici&oacute; los pies de su progenitora suave y cari&ntilde;osamente, m&aacute;s como un acto para relajarse a s&iacute; mismo que como una forma de cari&ntilde;o, esto mientras que se recuperaba.<\/p>\n<p>Una vez repuesto, volvi&oacute; a la rutina, con un paquete de toallitas h&uacute;medas limpi&oacute; cada poro de su piel lo mejor que pudo, perfum&oacute; el cobertor con algo de aromatizante en spray y la volvi&oacute; a vestir con las mismas prendas a su amad&iacute;sima madre.<\/p>\n<p>La arrop&oacute; bajo las s&aacute;banas y la dej&oacute; descansar con la puerta abierta para que el perfume sexual se diluyera al escaparse al resto de la casa, a final de cuentas, el olor a sexo cada vez se hac&iacute;a m&aacute;s natural al interior de ese hogar.<\/p>\n<p>Al llegar su abuela, Leo ya ten&iacute;a la comida servida, ser&iacute;an las cinco de la tarde y la casa se encontraba impecable, no es que necesitara mucho arreglo, pero deb&iacute;a darle una vista aceptable para justificar el estado de su mami.<\/p>\n<p>-Hola abu, &iquest;c&oacute;mo te fue?<\/p>\n<p>-Si no fuera esta la situaci&oacute;n, te contestar&iacute;a que perfectamente. Sin embargo, no fue as&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Y eso?<\/p>\n<p>-A pesar de que me pagaron, a pesar de que no tuve contratiempos en la secretar&iacute;a, a pesar de que no tuve ning&uacute;n problema y a pesar de toda la buena suerte que tuve al encontrar tantas ofertas en el supermercado. &iexcl;Fue incre&iacute;blemente agobiante! Todo el d&iacute;a me ha estado palpitando la panochita, cada tanto ten&iacute;a que atenderla.<\/p>\n<p>Es insufrible, &iquest;qu&eacute; me has hecho que no puedo quitarme este ardor? Es como si llevara una picaz&oacute;n continua que s&oacute;lo tu leche y tu verga me pudieran calmar.<\/p>\n<p>-S&oacute;lo lo que me es natural. Amarte hasta el extremo, en todo tiempo y en todo lugar. Somos uno divididos por el tiempo y por las circunstancias.<\/p>\n<p>-&iexcl;Por favor! &iexcl;Ya no lo soporto! &iexcl;M&eacute;temela ya!<\/p>\n<p>-Primero comamos, tengo mucha hambre.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eso puede esperar!<\/p>\n<p>Roc&iacute;o se recogi&oacute; la falda e intent&oacute; bajar sus bragas, pero su nieto se lo impidi&oacute;. No porque no quisiera, sino por tres razones. La primera era que se encontraba exhausto y le era imposible para ese momento lograr una erecci&oacute;n decente; La segunda era que no hab&iacute;a probado alimento en un buen tiempo, y; la tercera era que su abuela se dar&iacute;a cuenta del olor materno del que todav&iacute;a no se libraba.<\/p>\n<p>Su abuela no ced&iacute;a, por lo que Leo se arrodill&oacute; ante ella y bajo con lentitud sus bragas, encarg&aacute;ndose de masajear la zona muy bien antes de quitar la prenda. Una vez que las retir&oacute; por completo, introdujo la punta de su nariz entre los labios encharcados de efluvios, inundando sus cavidades nasales con el olor de hembra madura y necesitada de verga.<\/p>\n<p>Tras esa peque&ntilde;a libertad, envi&oacute; a su experta lengua y &aacute;vidos labios a satisfacerla.<\/p>\n<p>De vez en cuando bajaba hasta las rodillas, lamiendo cada parte de piel en el camino, en tanto sus dedos se introduc&iacute;an buscando esas protuberancias nerviosas en la intimidad de su vagina. Las manos de Roc&iacute;o necesitaban agarrar la cabeza de su nieto. Las piernas por momentos flaqueaban y dejaban de sostenerla. Sab&iacute;a lo que necesitaba, pero deb&iacute;a obedecer a su cogedor en todo, por m&aacute;s que se quemara por dentro.<\/p>\n<p>Fue un combate extremo, cl&iacute;toris contra lengua, los cuatro labios vaginales contra los dos bucales, fluidos vaginales contra saliva. La pelea fue re&ntilde;ida, pero el ganador arras&oacute;. La salvaje gruta incestuosa gan&oacute; un intenso orgasmo y perdi&oacute; la pelea completamente ba&ntilde;ada en sus caldos.<\/p>\n<p>Comieron ya m&aacute;s tranquilos, pero no as&iacute; calmados por completo, la lujuria segu&iacute;a a flor de piel, sin embargo las actividades hogare&ntilde;as y el cansancio acumulado los dej&oacute; est&aacute;ticos en sus respectivos dormitorios.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, Clara sal&iacute;a del ba&ntilde;o despu&eacute;s de la micci&oacute;n matinal. Mientras ve&iacute;a que su madre bajaba silente las escaleras.<\/p>\n<p>La sigui&oacute; sin dejarse ver, desde el pie de las escaleras pudo verla arrodillada en el suelo, pegada a la pelvis de su nieto, era obvio que hab&iacute;a devorado la verga de Leo. El movimiento de atr&aacute;s hacia adelante era inequ&iacute;voco, la mamada ma&ntilde;anera de la tierna abuela quer&iacute;a extraer por s&iacute; misma la leche fresca y espesa, tal y como le gustaba.<\/p>\n<p>Leo deb&iacute;a sujetarse de la mesa con una mano por la violencia de su abu al cabecear. No dur&oacute; mucho, en un momento &eacute;l hab&iacute;a sujetado con la otra mano la cabeza de ella, peg&aacute;ndola lo m&aacute;s posible a su pubis, entreg&aacute;ndole toda su carga l&aacute;ctea en esa boquita de zorra lechera que tanto le hac&iacute;a disfrutar.<\/p>\n<p>En veces anteriores la llegaba a guardar en su boca, la saboreaba lo suficiente y la vert&iacute;a sobre una taza, para luego agregarle un sabroso caf&eacute; o su preferida, leche de vaca. Pod&iacute;a diferenciarla de la de Leo por su espesor y color. Herv&iacute;a por dentro de solo ir por la cocina, haciendo, hablando y bebiendo su mezcla l&aacute;ctea enfrente de su hija, quien ignoraba la delicia de desayuno que ella pod&iacute;a darse a expensas suyas. Mientras ella alimentaba a su hijo, ella pod&iacute;a alimentarse de su nieto.<\/p>\n<p>Roc&iacute;o se descorch&oacute;, su rostro completamente rojo y casi sin aire era la visi&oacute;n perfecta para &eacute;l. Todav&iacute;a con su glande pod&iacute;a recoger las gotas escurridizas que pod&iacute;an escapar o que ya no pod&iacute;an ingresar a la boca de su linda y tierna abuela y llevarlas a las comisuras de los labios para que ella con su lengua pudiera aprehenderlas y reclamarlas como premio a tan exhaustivo amor. Enteramente satisfecha y feliz se ergu&iacute;a y bamboleante llegaba hasta una silla, se sentaba y lo llamaba para que ella pudiera seguir pasando su desinflada pija sobre su cara.<\/p>\n<p>Sosten&iacute;a con el pulgar y el &iacute;ndice y hac&iacute;a como si de l&aacute;piz labial se tratara pasando el glande por los labios, depositando las &uacute;ltimas gotas seminales sobre estos y humect&aacute;ndolos. Peque&ntilde;os besos y visitas fugaces de sus otros dedos a su pucha llevaban l&iacute;quidos panocheros a su pinga que le refrescaban y reviv&iacute;an.<\/p>\n<p>Ella al ver que volv&iacute;a a la acci&oacute;n se levantaba y sin dejar de coger esa vara caliente, se inclinaba sobre la mesa y paseaba el glande por entre la piel de sus nalgas y la parte alta de sus muslos, lo obligaba a pararse de puntas para que se apoyara en su espalda y pudiera subir y bajar ese pist&oacute;n por el canal que hac&iacute;a de l&iacute;nea divisoria a sus carnosas nalgas. Finalmente, ya sinti&eacute;ndolo duro por completo, lo llevaba a su agujerito trasero y se empalaba sola, saboreando la entrada de carne y la semilla que a&uacute;n guardaba en su gruta lingual.<\/p>\n<p>El movimiento empez&oacute; lento y profundo, su garganta resbalaba la carga blanca para llevarla a su cruel destino.<\/p>\n<p>Los gemidos imparables surgieron y ni la mano de su nieto pudieron apagarlos por completo. Los jugos de ella anteriormente depositados en esa roja pieza de placer hac&iacute;an f&aacute;cil la penetraci&oacute;n anal, el tama&ntilde;o de la dilataci&oacute;n alcanzado por ella era bastante, pues cada vez ser&iacute;a m&aacute;s importante no molestar los aposentos de su beb&eacute; tan violentamente como a ella le gustaba disfrutar.<\/p>\n<p>Las embestidas aumentaron, el ritmo se volvi&oacute; endemoniado, &eacute;l tuvo que despegarla de la mesa para que no fuera a golpear su vientre contra ella y da&ntilde;ar al beb&eacute;. Los pies de Roc&iacute;o se resbalaban en el piso por el charco de flujo y su aliento con olor a semen pod&iacute;a olerse ya en la cocina por la fuerza con la que exhalaba.<\/p>\n<p>Los dos se vinieron, primero ella e instantes despu&eacute;s &eacute;l al sentir los m&uacute;sculos anales apret&aacute;ndole al entrar en ella. Se sali&oacute; m&aacute;s por inercia al trastabillar, dejando caer un reguero de esperma de un muy abierto y palpitante culito, propiedad de una dulce abuelita.<\/p>\n<p>Clara yac&iacute;a en el primer escal&oacute;n, incapaz de moverse y respirando todo ese ambiente cargado y oloroso a sexo.<\/p>\n<p>Esa semana, cada que Roc&iacute;o se perd&iacute;a de vista, Clara la encontraba pegada a la polla de su hijo, ya fuera la boca, la concha o el culo, no pod&iacute;a pasar un d&iacute;a sin ensartarse por donde fuera, mientras que ella no pod&iacute;a despegar sus manos de su pucha, flagel&aacute;ndose a s&iacute; misma y deseando internamente cambiar lugares con su madre.<\/p>\n<p>El colmo fue el s&aacute;bado por la noche, hab&iacute;a subido a su habitaci&oacute;n unos minutos, al bajar pudo verlos como en el sof&aacute; su hijo penetraba a su abuela mientras que con el pulgar de su mano masajeaba su cl&iacute;toris. Hizo ruido, emulando que bajaba las escaleras, pero no pudieron detenerse. Ella deb&iacute;a hacer acto de presencia.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; hacen!<\/p>\n<p>Leo propin&oacute; un fuerte envite que lo volvi&oacute; a petrificar sobre el cuerpo de su abu. No pod&iacute;a parar de correrse, en tanto que Roc&iacute;o hab&iacute;a logrado tener en tiempo r&eacute;cord un orgasmo demoledor.<\/p>\n<p>Su rostro reflejaba sorpresa y enojo, pero no por encontrarlos cometiendo incesto, sino porque deseaba ser parte de &eacute;l. Su almeja estaba babeando, su panty se hallaba completamente mojada y las partes internas de sus muslos comenzaban a dejar deslizar por ellos los fluidos.<\/p>\n<p>Tardaron un poco en recomponerse, de s&oacute;lo percibir sus olores, pudieron percatarse del nuevo olor que se abr&iacute;a paso entre los ya existentes. Clara no pod&iacute;a ocultarlo, ya no quer&iacute;a ocultarlo, pero as&iacute; como deseaba con todas sus fuerzas unirse a esa barbarie desesperante de amor filial, tambi&eacute;n la embargaba el miedo y la duda.<\/p>\n<p>Leo se acerc&oacute; a ella, la desprendi&oacute; de su camiseta larga y delgada, le desabroch&oacute; el brassier y le baj&oacute; la panty hasta lanzarla por los aires. La recost&oacute; sobre la alfombra. Bes&oacute; su vientre ya no tan plano, sob&oacute; esas hermosas tetas suaves como flanes y pas&oacute; varias veces su glande por sobre su monte de venus, dejando los fluidos de su abuela y de &eacute;l sobre los pelos hirsutos de la majestuosa gruta que custodiaban.<\/p>\n<p>Baj&oacute; el glande a la entrada, el meato de este toco el de ella antes de enfilarse completamente dentro del t&uacute;nel que ya conoc&iacute;a muy bien.<\/p>\n<p>-&iexcl;Espera!<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; sucede?<\/p>\n<p>-El cond&oacute;n&#8230; p&oacute;ntelo. No podemos, no debemos.<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute;? &iquest;A que le temes? &iquest;Acaso crees que tengo algo?<\/p>\n<p>-&iquest;Y si me pre&ntilde;as? Ser&iacute;a algo espantoso.<\/p>\n<p>-&iquest;Acaso ser&iacute;a una carga? &iquest;Te pesar&iacute;a igual que yo lo hice?<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo?<\/p>\n<p>-Lo s&eacute;. Cuando era peque&ntilde;o&#8230; era una carga para ti. Te desesperaba que no pod&iacute;as volver a ser una adolescente normal, como tus dem&aacute;s amigas.<\/p>\n<p>-No me refiero a eso, no te das cuenta de que ser&iacute;a algo que&#8230;<\/p>\n<p>-S&iacute;, lo s&eacute;. S&eacute; perfectamente a lo que te refieres. Pero ten por seguro que yo no me voy a detener por eso, los querr&eacute; igual. A&uacute;n si eso pasara, yo seguir&iacute;a aqu&iacute; con ustedes, cuidando de todos. Porque su vida no existir&iacute;a de no ser por este acto, bien o mal, existir&iacute;a. Y puede que ello conlleve un dilema &eacute;tico. Pero para m&iacute; s&oacute;lo es un acto de amor, entre ustedes y yo.<\/p>\n<p>Porque m&aacute;s all&aacute; de esta lujuria incontenible, por esta atracci&oacute;n irrefrenable que me ha llevado a tener el coraje de llevar esto a la realidad. Existe un amor incontenible que es casi imposible que quepa dentro de este ser, siendo tan inmenso que tengo que hacerlas part&iacute;cipes de &eacute;l.<\/p>\n<p>Leo no dejaba de entrar, de presionar, de embestir. El movimiento de sus caderas era lento, imperceptible, pero constante.<\/p>\n<p>-Mira mami. &iquest;No te has dado cuenta? &iquest;No lo has sentido dentro de ti?<\/p>\n<p>Estas tan ensimismada en el trabajo, en tus labores dom&eacute;sticas, que ni siquiera te has percatado de que llevas un hijo m&iacute;o desde hace casi cuatro meses ya.<\/p>\n<p>Si&eacute;ntelo, est&aacute; creciendo dentro de ti. Es parte de nosotros, es parte de este amor, de este deseo. Porque no importa como nazca. No ser&aacute; diferente de los dem&aacute;s. El que seamos madre e hijo no cambia nada, s&oacute;lo aumenta un poco las posibilidades a las que todos estamos expuestos.<\/p>\n<p>El mundo est&aacute; tan contaminado, que ahora las posibilidades se han multiplicado para todos, cualquiera puede tener un hijo afectado de algo, todos tenemos algo. Nadie es perfecto, pero al menos, esta familia tiene algo que ninguna otra tiene. Por encima de cualquier problema que tengamos, nos queremos irremediablemente.<\/p>\n<p>Nosotros nunca dejaremos de querernos, de amarnos, de procurarnos. Porque a final de cuentas: SOMOS UN S&Oacute;LO SER.<\/p>\n<p>Hubo un momento en el que la abuela, t&uacute; y en gran parte yo, &eacute;ramos un solo individuo, aun cuando ya &eacute;ramos parte de un proyecto de vida individual. Nos encontr&aacute;bamos ocupando un s&oacute;lo espacio. Porque antes de que nacieras, mientras esperabas en el vientre de abu, yo ya estaba en tu interior, como un ovulo s&iacute;, pero ya exist&iacute;a, apenas, pero ya est&aacute;bamos juntos.<\/p>\n<p>Hemos compartido la vida desde hace muchos a&ntilde;os y este es el momento en el que aun cuando ya ocupamos espacios diferentes, es ahora cuando volvemos a unificarnos en una sola entidad, ya no biol&oacute;gica, sino familiar, mental, amatoria.<\/p>\n<p>Son de las pocas mujeres que pueden llegar a presumir que ustedes mismas hicieron literalmente a su propia familia. Este pene que est&aacute; en tu interior es tuyo, t&uacute; lo fabricaste y me lo diste. Todo lo que es, todo lo que contiene lo hiciste y guardaste en este mismo lugar al que vuelve. Toda la leche que fabrico lo hago con los test&iacute;culos que t&uacute; me otorgaste, todo es tuyo, nada es ajeno a ti, y si me dejas demostr&aacute;rtelo, siempre estaremos unidos.<\/p>\n<p>-Yo no estoy segura. Tengo miedo de que&#8230;<\/p>\n<p>-No te preocupes hija. Todos estamos aqu&iacute;, no es necesario que te contengas, esta atracci&oacute;n no es m&aacute;s que el reclamo de la carne que se extra&ntilde;a.<\/p>\n<p>Hasta que el tiempo disponga, seguiremos juntos.<\/p>\n<p>-&iexcl;S&iacute;&iacute;&iacute;&iacute;!<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n<p><em>Reitero mi agradecimiento a todos los que me leen, a sus valoraciones tan preciadas y a su apoyo continuo.<\/em><\/p>\n<p><em>Espero que sea de su agrado, el borrador ya estaba publicado desde ayer en mi blog, pero este es el que publico aqu&iacute;, m&aacute;s no la versi&oacute;n final.<\/em><\/p>\n<p><em>Muchas gracias a todos, est&eacute;n pendientes de mis pr&oacute;ximas publicaciones<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Ese d&iacute;a se encontraba bastante contrariada, por un lado el cansancio que se lo achac&oacute; al intenso trabajo, y por otro, el intenso fuego que se iba despertando en su interior y que cada vez la llevaban a un estado no antes conocido por su cuerpo. 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