{"id":21946,"date":"2019-10-26T22:00:00","date_gmt":"2019-10-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-10-26T22:00:00","modified_gmt":"2019-10-26T22:00:00","slug":"espectacular-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/espectacular-encuentro\/","title":{"rendered":"Espectacular encuentro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"21946\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hac&iacute;a ya m&aacute;s de 2 a&ntilde;os que conoc&iacute;a a esta mujer, para ser exacto, dir&eacute; que conoc&iacute;a aquella voz, pues nuestra relaci&oacute;n exist&iacute;a s&oacute;lo en un &quot;videochat&quot; y a trav&eacute;s de e-mail.<\/p>\n<p>Su voz es sugerente. Si por la voz se puede hacer un dibujo de una persona, podr&iacute;a decir que es una mujer culta, educada y elegante, a la vez es muy, muy morbosa. La imaginaba alta, morena y delgada. Tal vez madura, de unos 39 o 40 a&ntilde;os. Muy bien hecha y segura de su val&iacute;a.<\/p>\n<p>Por otra parte, era capaz de aparcar moment&aacute;neamente su coqueteo elegante y fino para convertirse en un aut&eacute;ntico animal bravo, una aut&eacute;ntica gata en celo capaz de llevar a un hombre al m&aacute;s fascinante orgasmo tan s&oacute;lo con escucharla pedir&hellip; &quot;S&iacute;iii&hellip; r&oacute;mpeme el culo&hellip; uffff&hellip; siiii&hellip; la imagino dentro de mi culo&hellip; siento tu polla c&oacute;mo me abre el ano&hellip;&quot;<\/p>\n<p>Frases as&iacute;, en viva voz, gimiendo, jadeando en mis o&iacute;dos es mucho para no explotar en un orgasmo monumental. C&aacute;mara Web en mano, mientras masturbo mi polla y ella mira y habla, sobretodo, habla cuando las convulsiones de mi cuerpo avisan del inminente orgasmo&hellip; &quot;s&iacute;&hellip; eso es&hellip; c&oacute;rrete en mi boca&hellip; dame tu leche&hellip; ummmm&hellip; su&eacute;ltala toda en mi lengua&hellip; qu&eacute; gusto me das&hellip;tengo tu esperma en mis labios y quiero besarte&hellip; mis dedos est&aacute;n en mi ano&hellip;tengo dos dedos dentro de mi culo&hellip; quiero que sea tu polla&hellip; me corro yo tambi&eacute;n&hellip; ahhhh&hellip; siii&hellip; ahhhhh&hellip; ahhhhhh&quot;, los gritos ensordecedores de una hembra en pleno &eacute;xtasis de placer resuenan en mis t&iacute;mpanos y sin tiempo, apenas, de haber eyaculado esa voz vuelve a ponerme la polla dura y deseosa de penetrar aquel cuerpo que s&oacute;lo puedo imaginar, de obedecer sumiso, cuantas &oacute;rdenes me quiera imponer pues dichoso, yo podr&iacute;a hacer realidad mi gran ilusi&oacute;n.<\/p>\n<p>Tras numerosos encuentros con la webcam y su inseparable micr&oacute;fono, tras decenas de e-mail sent&iacute; la necesidad de proponerle un nuevo encuentro, esta vez real. En persona.<\/p>\n<p>Ella no quer&iacute;a, de ning&uacute;n modo, que aquella relaci&oacute;n pasara la l&iacute;nea de lo virtual, de esta forma no hab&iacute;a riesgos, ni desenga&ntilde;os&hellip; era todo muy limpio. Pero yo me resist&iacute;a a no acariciar aquellas manos, a no escuchar en directo aquella voz, a no poder mirar directamente a los ojos de aquella mujer cuya voz me trasladaba a un mundo nuevo, bello y flotante, ingr&aacute;vido&hellip; Tan s&oacute;lo deseaba verla, tomarla de la mano, abrazarla quien dice un segundo, mirar a sus ojos y una sola vez, siquiera, besar con mis labios los labios que tantas veces imagin&eacute;. Apenas rozarlos, apenas mimarlos con la mejor caricia de mis propios labios. No solo era deseo, no solo era lujuria&hellip; era tambi&eacute;n admiraci&oacute;n, era pasi&oacute;n por una mujer apasionante.<\/p>\n<p>Por fin el d&iacute;a lleg&oacute;, desde luego, tras mucha insistencia y mil promesas de que tan s&oacute;lo el encuentro ser&iacute;a formal, no m&aacute;s all&aacute; de lo que ya he explicado. Ni un beso m&aacute;s que los de rigor en las mejillas&hellip; una charla entre amigos de no mucho m&aacute;s de 30 minutos, conocernos, ponerle una cara a esa voz y nada m&aacute;s. Me sent&iacute;a como el d&iacute;a que fui a recoger mi diploma de ingeniero, me sent&iacute;a como el ni&ntilde;o que va a hacer su Primera Comuni&oacute;n, ilusionado, nervioso, asustado&hellip; embriagado.<\/p>\n<p>Las horas no pasaban, golpeaba mi reloj &quot;Se habr&aacute; parado?&quot;, lleg&oacute; la hora convenida, me present&eacute; en la cafeter&iacute;a a la cual ella llegar&iacute;a minutos m&aacute;s tarde. Ella me reconocer&iacute;a a mi pues me hab&iacute;a visto mil veces por la c&aacute;mara, conoc&iacute;a mi cara y mi cuerpo hasta lo m&aacute;s escondido del mismo. Conoc&iacute;a a la perfecci&oacute;n cada pliegue de mi polla, el brillo de mi glande, el tama&ntilde;o del mismo y las venas que me lo recorren, lo conoc&iacute;a fl&aacute;cido y lo conoc&iacute;a erecto, lo hab&iacute;a visto eyacular chorros de semen que me hab&iacute;a hecho lamer&hellip; conoc&iacute;a mi ano, lo conoc&iacute;a tan bien como si fuese suyo; cerrado y seco&hellip; lo conoc&iacute;a lubricado pues ella, con su voz, dirig&iacute;a mis dedos para que untasen aceite lubricante por todo mi ano, lo conoc&iacute;a penetrado por mis dedos, por mi vibrador&hellip; lo hab&iacute;a visto cien veces abierto, dilatado&hellip; enrojecido por el roce de una polla artificial que me penetraba hasta lo m&aacute;s profundo mientras ella daba alaridos de placer &quot;s&iacute;ii&hellip; mete el vibrador hasta el fondo&hellip; qu&eacute; morbo me das&hellip; mu&eacute;velo&hellip; s&aacute;calo&hellip; que se vea el ano abierto&hellip;&quot;<\/p>\n<p>Estaba ensimismado con los pensamientos de aquellas tantas conversaciones cargadas de erotismo, de morbo y placer, recordaba su voz, deseaba tanto escucharla de nuevo&hellip;<\/p>\n<p>&quot;Hola Pedro.&quot; Imposible confundirla, no sab&iacute;a si eran mis o&iacute;dos que me enga&ntilde;aban o si, por el contrario&hellip; S&iacute;, sin duda, alc&eacute; la vista y ante mi hab&iacute;a una mujer casi como siempre la hab&iacute;a imaginado, elegantemente vestida, con una mirada serena y una belleza que emanaba del interior de aquella hembra que se escond&iacute;a tras la ropa de paseo.<\/p>\n<p>Se sent&oacute; a mi lado, no dejaba de mirarme no dejaba de mirarla, estaba frente a mi, mi ilusi&oacute;n se cumpl&iacute;a. Unos segundos de charla trivial, unas palabras cort&eacute;smente pronunciadas y por fin, &quot;Bueno, aqu&iacute; me tienes. Esto es todo cuanto soy&quot; dijo ella con humildad y tono suave. &quot;Y tanto que s&iacute;, eres tal como te imaginaba, eres lo que tu voz refleja.&quot;<\/p>\n<p>Tras diez minutos recordando nuestras conversaciones, me recrimin&oacute;, simp&aacute;tica, que no le hab&iacute;a dado los dos besos de cortes&iacute;a al mismo tiempo que acercaba sus mejillas a mis labios. Sent&iacute; que explotar&iacute;a de placer, s&oacute;lo besarla en las mejillas era lo m&aacute;s en ese momento. Aproxim&eacute; mis labios a su mejilla derecha, lentamente los apoy&eacute; en su piel suave y un hechizante perfume penetr&oacute; en mi interior traslad&aacute;ndome a nuevo estado, apur&eacute; ese primer beso y pude sentir el calor que se escapada del interior del cuerpo de aquella mujer, con mis labios aun apoyados en su piel, pens&eacute; en la proximidad de su cuello, besarlo ser&iacute;a mi perdici&oacute;n, no hacerlo mi locura&hellip; Instintivamente movi&oacute; la cabeza, esperando mi segundo beso en su otra mejilla&hellip; de nuevo nuestras miradas se cruzaron y pudimos adivinar el deseo de ambos en los ojos en los que nos reflej&aacute;bamos, brillantes y profundos. Creo que ambos pens&aacute;bamos, dese&aacute;bamos lo mismo, con lentitud exasperante llegu&eacute; a posar de nuevo mis labios sobre su otra mejilla, la misma piel&hellip; la misma sensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella, mientras yo besaba por segunda vez aquella piel de su cara, puso su mano en mi nuca, acariciando levemente la base de mi cabello&hellip;ejerci&oacute; una sutil presi&oacute;n acerc&aacute;ndome m&aacute;s mis labios a su piel y susurr&oacute; en mi o&iacute;do &quot;Te deseo&hellip; Dios c&oacute;mo te deseo Pedro&hellip;&quot; y diciendo esto, furtiva y h&aacute;bilmente, lade&oacute; su cara hasta acariciar, con una levedad atronadora, sus labios carnosos y hambrientos con mis labios desesperados por el roce de aquella marea de sentimientos y sensaciones que se agolparon en mi interior. Fue un beso suave, ligero, corto como un instante&hellip; electrizante como el rel&aacute;mpago&hellip; luminoso como un cometa&hellip; me qued&oacute; apenas el sabor de su l&aacute;piz de labios&hellip; la esencia de la gran mujer que ten&iacute;a enfrente, de la hembra que tras ella se agazapaba.<\/p>\n<p>Sus ojos brillaban, no s&eacute; si de emoci&oacute;n o de deseo, tal vez ambas cosas eran ciertas. Mis ojos, mi cuerpo vibraba como la tensa cuerda de un guitarra a la que han arrancado su nota m&aacute;s profunda con la magistral caricia del maestro. Era m&aacute;s, mucho m&aacute;s de lo que hubiese pensado en mis sue&ntilde;os m&aacute;s optimistas sobre nuestro primer encuentro.<\/p>\n<p>Comenzamos de nuevo a charlar, recordamos muchas de nuestras conversaciones. Era poco el tiempo que ten&iacute;amos y sin decirnos nada, ambos decidimos que aquella conversaci&oacute;n versara, en exclusiva, de aquello que tanto nos un&iacute;a, ambos quer&iacute;amos aflorar el deseo que nos tenemos en una conversaci&oacute;n comprimida por el tiempo y en un lugar p&uacute;blico en el que era del todo imposible pasar de las palabras a nada m&aacute;s. Mayor acumulaci&oacute;n de deseo irrefrenable era imposible.<\/p>\n<p>Cierto es que tanto Mar&iacute;a como yo, podr&iacute;amos haber hablado de cualquier otro tema que no fuese sexo, formaci&oacute;n humana, espiritual y cultural no nos falta a ninguno de los dos, pero dese&aacute;bamos hablar, cara a cara, de aquello que tanto nos excitaba y deb&iacute;amos hacerlo en menos de 30 minutos, tal vez 20. Nos impusimos ese l&iacute;mite de tiempo por deseo expreso de ella, ambos tem&iacute;amos que prolongar la cita podr&iacute;a crearnos un conflicto entre el coraz&oacute;n y la mente, era arriesgado y yo no quer&iacute;a, bajo ning&uacute;n concepto, contradecir a aquella mujer que, aunque sea de un modo virtual, me ense&ntilde;&oacute; una nueva dimensi&oacute;n de mi vida. Era, es tanto el respeto y aprecio que le tengo que ni se me pasaba por la mente dar un paso en falso, nada que ella no quisiera hacer.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; ella a recordarme que ten&iacute;a unos pechos perfectamente cuidados, &quot;&iquest;Te acuerdas de las veces que me has dicho que deseabas besar mis pezones?&quot; dec&iacute;a. Y tanto que lo recordaba, ella sabe muy bien lo mucho que deseo besar cada rinc&oacute;n de su cuerpo que, hasta ese d&iacute;a imaginaba y apenas pod&iacute;a degustar por una foto que me hab&iacute;a enviado por correo y en la que se la ve&iacute;a de espaldas.<\/p>\n<p>Se quit&oacute; el abrigo que portaba sobre sus hombros y me permiti&oacute; ver su figura recortada por un entallado vestido que marcaba con nitidez las formas de su cuerpo, los deseados y abultados pechos mostraban una perceptible erecci&oacute;n de sus pezones. &quot;No llevo sujetador, quer&iacute;a que tuvieses la ocasi&oacute;n de verlos o intuirlos sin nada que los oprima.&quot; Dec&iacute;a mientras ten&iacute;a los brazos abiertos para retirarse las mangas del abrigo.<\/p>\n<p>La forma de aquellos pechos, sus pezones duros y marcados que llamaban mi atenci&oacute;n, mi imaginaci&oacute;n e ilusi&oacute;n me permit&iacute;an intuirlos desnudos, pod&iacute;a percibirlos en su m&aacute;ximo esplendor&hellip; Ella rebusc&oacute; en su bolso y sac&oacute; un sobre, acerc&aacute;ndose mucho m&aacute;s a mi mostr&oacute; una fotograf&iacute;a en la que la pod&iacute;a ver completamente desnuda de cintura para arriba, pod&iacute;a ver sus senos medianos y sus pezones coron&aacute;ndolos, mi erecci&oacute;n era imposible de parar, no pod&iacute;a ni quer&iacute;a pararla, mi excitaci&oacute;n iba en aumento al tiempo que deseaba poder parar el tiempo all&iacute; mismo y congelar a cuantas personas se encontraban en la cafeter&iacute;a en aquel momento para poder abrazar y besar a aquella mujer que estaba a mi lado.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; mostr&aacute;ndome fotograf&iacute;as, pude verla completamente desnuda, su pubis semidepilado, perfectamente cuidado. Sus labios vaginales abiertos mostrando la cabeza del cl&iacute;toris que tanto deseaba lamer&hellip; su ano, su ano abierto con un dedo dentro que lo penetraba. C&oacute;mo deseaba que aquel dedo fuese m&iacute;o, que fuese mi polla la que entraba y sal&iacute;a de aquel orificio que tanto placer le daba a ella y tanto placer podr&iacute;a darme a mi.<\/p>\n<p>Deseaba besar, lamer&hellip; mordisquear aquel cuerpo&hellip; deseaba sentirlo por entero&hellip; mi polla luchaba por salir de su encierro, las palpitaciones de mi coraz&oacute;n eran ostensibles y pod&iacute;a sentirlas en la punta de mi glande, deb&iacute;a estar crecido y deseoso de ser acariciado y besado por la dama que estaba a mi lado, tan cerca estaba que, por instantes, su pecho, su teta derecha rozaba mi brazo y mi mano por encima. Era grande la lucha que manten&iacute;a con mis propios instintos por no dejar que mi mano se escapase a abrazar aquellas tetas que me estaban poniendo fuera de mi control.<\/p>\n<p>Aprovechando que est&aacute;bamos en un espacio poco visible por el resto de personas y que en la mesa de al lado no hab&iacute;a nadie, Mar&iacute;a se acerc&oacute; m&aacute;s si cabe a mi cuerpo, retir&oacute; su brazo de encima de la mesa y lo llev&oacute; a su propio muslo, reposando all&iacute; su mano y permitiendo que su pecho, su teta, descansase definitivamente sobre mi mano que estaba inm&oacute;vil con la palma apoyada en la mesa y sintiendo el roce del pez&oacute;n duro sobre el dorso de la misma. Sent&iacute; que me correr&iacute;a en ese mismo momento, pero me contuve.<\/p>\n<p>&iquest;Te gusta el tacto de mis tetas? Me pregunt&oacute; mir&aacute;ndome a los ojos. &quot;Es poco el tiempo que tenemos y esto lo m&aacute;ximo que podemos hacer, aprov&eacute;chate.&quot; Me dijo mientras hac&iacute;a m&aacute;s presi&oacute;n con su teta sobre mi mano y colocando el pa&ntilde;uelo que llevaba al cuello de forma estrat&eacute;gica tal que ocultaba lo que suced&iacute;a entre mi mano y aquella teta que la aprisionaba, me dijo con un hilo de voz &quot;Acar&iacute;ciame, t&oacute;mala en tu mano, por favor, estoy dese&aacute;ndolo.&quot; Mi mano volte&oacute; sobre s&iacute; misma y se abraz&oacute; a aquella teta y a aquel pez&oacute;n que tantas y tantas veces hab&iacute;a so&ntilde;ado. La fina tela del vestido de Mar&iacute;a era apenas perceptible y sent&iacute;a aquella teta en toda su dimensi&oacute;n y tersura. Ella dej&oacute; escapar un gemido ahogado, trag&oacute; saliva y me bes&oacute; en la mejilla, casi en mi o&iacute;do de forma que sent&iacute; su gemido penetrando en mi cuerpo como una descarga tal de adrenalina que me hizo apretar con fuerza controlada aquel pez&oacute;n lo que le provoc&oacute; un nuevo gemido y un estremecimiento que le oblig&oacute; a juntar las piernas, los muslos como queriendo contener un orgasmo que parec&iacute;a estar a punto de salir del interior de su cuerpo.<\/p>\n<p>Con ese movimiento su mano que descansaba en su muslo, se desplaz&oacute; hasta apoyarse en mi pierna, provocando en mi una reacci&oacute;n similar a la suya, deseando que aquel accidental aterrizaje de su mano en mi muslo fuese lo suficientemente prolongado como para que me acariciase con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Cierto es que aquello no se hizo esperar y mientras acariciaba su pecho y sin apenas despegar sus labios de mi mejilla su mano corri&oacute; veloz hasta encontrar el abultado regalo que ten&iacute;a en aquellos momento entre mis piernas. &quot;Dios c&oacute;mo te deseo, Pedro&hellip;&quot; me dijo mientras su mano recorr&iacute;a mi polla por encima de mi pantal&oacute;n, aquello me iba a enloquecer, perder&iacute;a el control y no podr&iacute;a evitar que me corriese como un adolescente.<\/p>\n<p>Mov&iacute;a su mano con fuerza y velozmente de arriba abajo recorriendo toda mi polla, buscando mis huevos y como queriendo sacarla de su escondite, pero all&iacute; no era posible.<\/p>\n<p>Cre&iacute;a morir de placer, estaba a punto de correrme cuando lade&oacute; su cuerpo arrebat&aacute;ndome su teta de mi mano, retir&oacute; su mano de mi polla y subiendo su muslo sobre el ancho sill&oacute;n que compart&iacute;amos, coloc&oacute; su abrigo sobre el mismo tapando lo que fugazmente pude ver como una pierna y un muslo precioso que estaba coronado por unos ligueros que sujetaban sus medias un poco m&aacute;s arriba del centro del mismo. R&aacute;pidamente el abrigo tap&oacute; todo lo que era visible ante mi desconcierto y decepci&oacute;n. Su mano vino a buscar la m&iacute;a y la condujo hasta el muslo que quedaba sobre el sill&oacute;n, justo a la altura del liguero de forma que pude sentir el tacto de la media as&iacute; como su piel suave y caliente casi a la altura de su ingle.<\/p>\n<p>All&iacute; me solt&oacute; la mano, me la dej&oacute; libre, al tiempo que dec&iacute;a &quot;Nos queda poco tiempo, he de marcharme pronto.&quot; Mientras me miraba con unos ojos profundos y brillantes que invitaban a que mi mano explorase aquel nuevo terreno, sus labios denotaban una gran excitaci&oacute;n y su mano, la misma que me hab&iacute;a llevado hasta sus muslos buscaban entonces el cierre de mi cremallera. Mir&eacute; alrededor, me percat&eacute; de que nadie nos miraba y que no est&aacute;bamos a la vista de nadie. La mir&eacute; a ella que en un movimiento imperceptible de su cabeza me invitaba a que pusiese en marcha mi mano&hellip;<\/p>\n<p>Apenas dos segundos hab&iacute;an transcurrido cuando sent&iacute; el calor de su mano que hab&iacute;a logrado hacerse con mi polla a la que acariciaba ya fuera de su escondite tapada apenas por el abrigo de Mar&iacute;a que nos serv&iacute;a de improvisado parapeto. Mi mano &aacute;vida de sensaciones subi&oacute; el corto trecho de muslo que restaba hasta llegar a sus braguitas&hellip; no las encontraba, todo cuanto pod&iacute;a acariciar era su muslo y su piel cada vez m&aacute;s suave y caliente, sus carnes que a cada cent&iacute;metro que recorr&iacute;an mis dedos se volv&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s blanda y de pronto, una sensaci&oacute;n indescriptible de calor y humedad, la certeza de haber alcanzado el punto que ambos dese&aacute;bamos, apenas unos vellos recortados y depilados me confirmaban que aquello que mis dedos rozaban eran los labios vaginales de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Acerqu&eacute; m&aacute;s mi cuerpo al suyo, su mano masturbaba mi polla suavemente, retir&oacute; la piel dejando mi glande al descubierto y entornando los ojos comenz&oacute; a acariciarlo con soberbia maestr&iacute;a. Para entonces mis dedos hab&iacute;an llegado hasta la humedad m&aacute;s &iacute;ntima de aquella hembra que estaba entreg&aacute;ndose al placer, los labios que tapan su vagina se hab&iacute;an abierto para recibir la visita de mis dedos que los recorr&iacute;an de arriba abajo arranc&aacute;ndole sordos gemidos de placer. Uno de mis dedos se desplaz&oacute; unos cent&iacute;metros y acarici&oacute; un cl&iacute;toris abultado que denunciaba con claridad una excitaci&oacute;n descontrolada. &quot;F&oacute;llame con tus dedos&hellip; hazlo ahora&hellip;&quot; me dijo al o&iacute;do mientras cerraba sus ojos y suspiraba tan cerca de mi que sent&iacute;a su aliento contra mi mejilla&hellip;<\/p>\n<p>Introduje un dedo en su vagina y ella me mordi&oacute; el l&oacute;bulo de la oreja, &quot;Sigue&hellip; sigue&hellip; Siii&hellip; c&oacute;mo me gusta&hellip; me voy a correr si sigues as&iacute;&hellip; siiii&hellip;&quot; Me dec&iacute;a.<\/p>\n<p>Casi no nos importaba la gente, aunque est&aacute;bamos seguros de no ser descubiertos.<\/p>\n<p>Introduje otro dedo en su vagina, sus jugos me recorr&iacute;an la mano, estaba impregnado de aquellos lujuriosos lubricantes que deseaba lamer y beber&hellip; el aroma de los mismos jugos estaba impregnando el ambiente y esto todav&iacute;a nos excitaba m&aacute;s y m&aacute;s. El movimiento de su mano sobre mi polla era cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y violento, estaba al borde de mi orgasmo y luchaba denodadamente por evitarlo. Aquella mano me apretaba el glande desnudo con tanta pasi&oacute;n que las sensaciones me estaban enloqueciendo, era tan intenso que por momentos me arqueaba la piernas intentado amortiguar el placer que me daba.<\/p>\n<p>Con mis dedos perfectamente lubricados quise hacer realidad mi sue&ntilde;o, as&iacute; que lentamente baj&eacute; uno de ellos hasta ubicarlo cerca de su ano. Tal vez ella no deseaba aquella maniobra aunque un movimiento certero de su cadera me indic&oacute; que lo deseaba tanto como yo, aquel movimiento logr&oacute; colocar su ano en la posici&oacute;n perfecta para que yo hiciese una ligera presi&oacute;n sobre el mismo. Lo sent&iacute;a redondo y duro, perfectamente dibujado y apenas tenso&hellip; mi dedo comenz&oacute; a acariciarlo provocando en Mar&iacute;a una intensa respiraci&oacute;n que a duras penas ahogaba unos gemidos que eran cada vez m&aacute;s elocuentes. Por un momento tem&iacute; que liberase aquellos gritos y gemidos de placer que nos hubiesen puesto en apuros dado el lugar en el que nos encontr&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Su cuerpo estaba en tensi&oacute;n tal vez sujetando un orgasmo que, para ambos, era cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil controlar. Mi dedo logr&oacute; abrir ligeramente el ano de aquella hembra que ped&iacute;a m&aacute;s, con suavidad mi dedo se fue abriendo camino por el estrecho t&uacute;nel que hab&iacute;a deseado tanto explorar, sent&iacute;a con nitidez c&oacute;mo el ano se abrazaba a mi dedo y como el calor de aquella cueva envolv&iacute;a mi dedo, sus jadeos anunciaban un inminente orgasmo al tiempo que ped&iacute;a m&aacute;s&hellip; &quot;Me est&aacute;s volviendo loca. Ponme otro dedo, por favor Pedro&hellip;&quot; me dec&iacute;a.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; mi dedo de su ano y con mucha suavidad junt&eacute; un segundo dedo, el coraz&oacute;n y el &iacute;ndice comenzaron su camino hacia lo m&aacute;s profundo de su culo, su ano engull&iacute;a goloso mis dos dedos que no tuvieron problema en perderse hasta el fondo. Comenc&eacute; una intensa danza de mis dedos en su interior, sus convulsiones eran ya muy evidentes y comenc&eacute; un movimiento intenso pero lento, le introduc&iacute;a mis dedos hasta el fondo y volv&iacute;a a sacarlos para volver a introducirlos de nuevo hasta su interior.<\/p>\n<p>De reojo vimos que aparec&iacute;a una pareja y que se encaminaba hacia donde est&aacute;bamos nosotros. Ella guard&oacute; mi polla en mi pantal&oacute;n y lentamente movi&oacute; las caderas hasta que mis dedos abandonaron la cueva que hasta ese momento los albergaba.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an transcurrido unos 45 minutos desde nuestro encuentro y ella dijo: &quot;Qu&eacute; l&aacute;stima Pedro, pod&iacute;a haber sido algo bestial. Hemos de marcharnos. Tal vez en otra ocasi&oacute;n podamos culminar esto.&quot;<\/p>\n<p>Yo era consciente de que, en efecto, deb&iacute;amos irnos a mi me quedaban varios centenares de kil&oacute;metros para regresar a mi casa y ella ten&iacute;a que irse a su casa que, por cierto, yo no sab&iacute;a si estaba cerca o lejos de aquel lugar.<\/p>\n<p>Era nuestra despedida y este era el trato al que hab&iacute;amos llegado, por respeto a ambos, as&iacute; ser&iacute;a. Pagamos nuestra cuenta y salimos del local.<\/p>\n<p>Ya en la calle le pregunt&eacute; si pod&iacute;a llevarla a alg&uacute;n lugar pues mi coche estaba estacionado en un callej&oacute;n pr&oacute;ximo y aunque no conoc&iacute;a la cuidad ella ser&iacute;a la gu&iacute;a. Me dijo que no, que eso ser&iacute;a la perdici&oacute;n y que hab&iacute;a una parada de taxis en la esquina de enfrente de aquella plaza.<\/p>\n<p>&quot;Bueno Mar&iacute;a, nuestras circunstancias son estas y as&iacute; hemos de aceptarlo. Eres una extraordinaria amiga y una gran mujer. Ambos sabemos o creemos que estamos hechos el uno para el otro pero la vida nos puso a cada uno en un lugar distinto y&hellip;&quot; Me mir&oacute; y sus ojos esta vez indicaban tristeza entremezclada con los deseos y la lujuria vivida minutos antes. Transmit&iacute;an paz y seguridad, como siempre, pero se hab&iacute;an entristecido.<\/p>\n<p>&quot;Somos dichosos de todas formas porque hemos llegado a conocernos y a respetarnos, esto de hoy ha demostrado que nos apreciamos y queremos de verdad, somos conscientes de esas circunstancias y hemos sido suficientemente maduros para saber hasta donde debemos llegar. Esto, sin duda, permitir&aacute; mantenernos juntos aunque estemos lejos.&quot; Respondi&oacute; ella.<\/p>\n<p>Parec&iacute;an dos discursos ampliamente meditados pero no era as&iacute;, se trataba de la realidad de nuestros sentimientos y la aceptaci&oacute;n de nuestras circunstancias. Al fin y al cabo, ambos super&aacute;bamos en bastante la treintena y ten&iacute;amos nuestras vidas montadas de forma que ninguno quer&iacute;amos renunciar a ellas. Tal vez si hay una nueva vida podamos reencontrarnos si no es as&iacute;, tal vez una vez al a&ntilde;o podr&iacute;amos volver a tomar un caf&eacute; juntos.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se acerc&oacute; y me bes&oacute; en la mejilla, no fueron dos besos sino uno, largo y sentido que ya marcaba la despedida. Aquel beso reflejaba que esto quedaba inacabado y muy a nuestro pesar deb&iacute;amos dejarlo as&iacute; hasta nueva ocasi&oacute;n. Cuando separ&oacute; sus labios de mi piel, la tome de una mano y acercando esta a mis labios la bes&eacute; como quien besa a una reina, aunque lo parezca, no fue una cursilada sino la forma que m&aacute;s pod&iacute;a reflejar la fascinaci&oacute;n y respeto hacia esa mujer. No hice reverencia, no era necesario pero de buen grado la hubiese hecho pues tanto la dama como la ocasi&oacute;n as&iacute; lo merecieron.<\/p>\n<p>Ya no dijimos nada m&aacute;s, lentamente su mano se separ&oacute; de la m&iacute;a y una mirada penetrante y triste nos despidi&oacute; sin palabras, ella tom&oacute; rumbo a la parada de taxis. Yo me qued&eacute; unos segundo m&aacute;s admirando la extraordinaria elegancia de Mar&iacute;a, su paso se&ntilde;orial, firme y seguro. Apreci&eacute; entonces que llevaba unos zapatos negros de tac&oacute;n, la parte de sus piernas que el abrigo dejaba ver eran delgadas y oscurecidas por las medias que portaba&hellip; una sonrisa se reflej&oacute; instintivamente en mi rostro cuando ella lleg&oacute; al cruce y se volvi&oacute; hacia mi. Levant&oacute; su mano en se&ntilde;al de despedida y desapareci&oacute; entre la gente. Me di media vuelta y me dispuse a buscar mi auto que estaba en una callecita cercana, apenas a 50 metros a la vuelta de la esquina de la cafeter&iacute;a a cuyas puertas me encontraba. Con paso lento trat&eacute; de ordenar mi mente.<\/p>\n<p>Al torcer la esquina, amparado en la tenue luz que apenas alumbraba la calle encontr&eacute; mi coche tal como lo hab&iacute;a dejado y me encamin&eacute; a &eacute;l, record&eacute; los momentos intensos, intens&iacute;simos que acababa de vivir y no daba cr&eacute;dito a mi suerte por haber conocido a esta extraordinaria mujer.<\/p>\n<p>El aroma de ella hab&iacute;a quedado impregnado en mis dedos, al sacar un cigarrillo y llev&aacute;rmelo a los labios pude percibir de nuevo la intensidad de aquella hembra en mis propios dedos. Me sent&iacute;a afortunado.<\/p>\n<p>Encend&iacute; aquel cigarro y como el deportista que hace ejercicios de calentamiento, me dispuse a entrar en mi auto sabiendo que me quedaban horas de conducci&oacute;n. Respir&eacute; aquel aire de la ciudad en la que viv&iacute;a aquella mujer que, Dios sabe cu&aacute;ndo volver&iacute;a a ver. Quer&iacute;a llevarme conmigo cuanto mayor n&uacute;mero de recuerdos mejor.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; pasos tras de mi, unos pasos firmes que anunciaban que se acercaba alguien apresuradamente, por instinto mir&eacute; hacia atr&aacute;s y vi la silueta de Mar&iacute;a que avanzaba hacia mi iluminada apenas por la luz de la plaza donde la hab&iacute;a dejado hace un minuto. Al reconocerla camin&eacute; hacia ella y ella aceler&oacute; el paso de forma que ya corr&iacute;a en mi busca, llevaba el abrigo abierto y unas l&aacute;grimas le corr&iacute;an mejillas abajo.<\/p>\n<p>No dijo nada, no dijimos nada. De un salto se abalanz&oacute; sobre mi y la tom&eacute; en mi brazos, no pude articular palabra, de un empuj&oacute;n me apret&oacute; contra la pared y nuestros cuerpos se fundieron en un abrazo bestial, sus labios buscaron los m&iacute;os y refugiados en la oscuridad de aquella calle me bes&oacute; con inusitada pasi&oacute;n, se desboc&oacute; como una yegua huye del fuego y antes de que yo pudiese siquiera pensar, su lengua se hab&iacute;a trenzado con la m&iacute;a en un nudo que me llev&oacute; a una vor&aacute;gine de sensaciones incre&iacute;bles.<\/p>\n<p>Su cuerpo aprisionaba el m&iacute;o, el cigarrillo que acababa de encender hab&iacute;a ca&iacute;do al suelo y mis brazos recorr&iacute;an la espalda de Mar&iacute;a con tanto deseo y calor que ya no sab&iacute;a ni donde estaba su abrigo, ni mi auto ni nada&hellip;<\/p>\n<p>Sent&iacute;a sus pechos apretados contra mi pecho, sent&iacute;a sus pezones punzantes contra mi cuerpo y sus caderas apoyadas contra las m&iacute;as que buscaban con un movimiento, m&aacute;s que violento intenso, el roce con mi polla que crec&iacute;a de forma veloz.<\/p>\n<p>Su lengua recorr&iacute;a toda mi boca, su mejilla a&uacute;n estaba h&uacute;meda de aquella l&aacute;grima que la hab&iacute;a recorrido segundos antes y pude ver una sonrisa dibujada en sus labios, &quot;No te pod&iacute;a dejar ir as&iacute;, sin m&aacute;s.&quot; Fue lo &uacute;ltimo que dijo. Volvi&oacute; a juntar sus labios con los m&iacute;os y su lengua se perdi&oacute; de nuevo por dentro de mi boca buscando el roce de la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Sus brazos recorr&iacute;an mi espalda, mi nuca y mis mejillas, sus caricias me transportaron de forma que parec&iacute;a que iba a perder el sentido.<\/p>\n<p>Sin saber muy bien c&oacute;mo, me encontr&eacute; en un amplio sal&oacute;n apenas iluminado por la temblorosa luz de la le&ntilde;a ardiendo, en el centro de aquella estancia unos amplios cojines y mantas que invitaban a tumbarse en ellos y gozar de las bondades de esta vida.<\/p>\n<p>La figura de Mar&iacute;a se dibujaba en la oscuridad por los fugaces reflejos de aquel fuego intenso que ard&iacute;a en el hogar, dejaba caer su abrigo al suelo, se volvi&oacute; de espaldas y con un gesto me indic&oacute; que bajase la cremallera de aquel vestido ajustado que llevaba colocado.<\/p>\n<p>Sin nada que lo sujetase, el vestido se desliz&oacute; por el cuerpo de Mar&iacute;a cayendo irremediablemente al suelo de aquella estancia, dejando ante mi la espalda desnuda de aquella mujer tan deseada, su culo que minutos antes hab&iacute;a estado penetrado con mis dedos y las medias y zapatos que eran las &uacute;nicas prendas que se manten&iacute;an sobre su piel.<\/p>\n<p>Estaba at&oacute;nito, no sab&iacute;a ni como hab&iacute;a sucedido pero estaba all&iacute; en una casa desconocida, acogedora y en un ambiente embriagador que me estaba transportando al infinito.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se volvi&oacute; hacia mi, en su mirada se adivinaba que era ella quien llevar&iacute;a la iniciativa, por supuesto que yo me dejaba hacer. Pude ver sus tetas, sus pezones alumbrados por el chispeante fuego&hellip; pero no me dejaba tocar, ni acariciar, solo admirar. Antes de darme cuenta estaba yo totalmente desnudo frente a ella, pues ella misma se hab&iacute;a encargado de despojarme de mi ropa.<\/p>\n<p>Por se&ntilde;as me hizo acostarme sobre los cojines, boca arriba, esperaba que ella hiciese lo mismo pero no. Se perdi&oacute; de mi vista por unos segundos y al poco volvi&oacute;. No sab&iacute;a adonde hab&iacute;a ido, tan solo pude ver que tra&iacute;a algo que dej&oacute; sobre el sof&aacute; m&aacute;s pr&oacute;ximo. Yo segu&iacute;a tumbado mirando al techo de la estancia cuando ella puso sus pies, sus zapatos a cada lado de mi cabeza. Pod&iacute;a ver sus co&ntilde;o a escasos cent&iacute;metros de mis ojos, ella se manten&iacute;a de pie y miraba mi polla que estaba deseando ser mimada y acariciada por ella.<\/p>\n<p>Se arrodill&oacute;, sus muslos tocaban mis mejillas, su co&ntilde;o estaba rozando mi nariz y de pronto, abriendo ligeramente sus piernas se sent&oacute; sobre mi rostro manteniendo una corta distancia, la suficiente para dejarme respirar.<\/p>\n<p>El aroma de su intimidad lleg&oacute; con fuerza hasta mi nariz y mis labios comenzaron a besar aquellos labios vaginales que se hab&iacute;a acercado tanto que golosamente buscaban mi lengua. Pronto comenc&eacute; a besar aquellos labios mientras Mar&iacute;a mov&iacute;a lentamente sus caderas proporcion&aacute;ndose el placer del roce con mis labios.<\/p>\n<p>Mi lengua sali&oacute; en busca de profundizar m&aacute;s aquel manantial de placer y comenz&oacute; a lamer desde la entrada de su vagina hasta el cl&iacute;toris abultado que deseaba explotar en un orgasmo fascinante.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a comenz&oacute; a gemir y jadear como lo hac&iacute;a siempre en el videochat, sus gemidos eran cada vez m&aacute;s fuertes e intensos y mi lengua cada vez lam&iacute;a con m&aacute;s y m&aacute;s fuerza aquellos labios y aquel cl&iacute;toris que me estaban siendo regalados.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a se apoy&oacute; sobre sus manos y despu&eacute;s sobre sus codos, se acerc&oacute; m&aacute;s a mi polla y comenz&oacute; a lamerla con su lengua, comenzando por el frenillo y bajando hasta mis huevos que estaban deseando expulsar la carga que hab&iacute;a estado conteniendo hasta ese momento.<\/p>\n<p>Esta nueva postura de Mar&iacute;a consigui&oacute; que mi lengua pudiese ampliar su recorrido, as&iacute; que en cuanto pude, llev&eacute; la punta hasta su ano, comenc&eacute; a lamerlo y a golpearlo con la punta endurecida de mi lengua, ella gem&iacute;a y gem&iacute;a mientras se met&iacute;a mi glande en su boca, aflojaba el ano como pidiendo que mi lengua lo penetrase. Yo sab&iacute;a por sus comentarios anteriores que esto la hac&iacute;a gozar como una posesa y estaba dispuesto a vaciarme en su placer ignorando el m&iacute;o, pues su orgasmo ser&iacute;a tan gratificante para mi como el propio m&iacute;o.<\/p>\n<p>Adelant&oacute; un poco sus caderas de forma que su ano qued&oacute; en la vertical de mi lengua, me ayud&eacute; de mis manos para abrir aquel precioso culo y tener ante m&iacute; aquel m&uacute;sculo que tanto placer le daba a su due&ntilde;a. Mi lengua increment&oacute; la presi&oacute;n sobre este y poco a poco se fue haciendo hueco para entrar dentro de aquel culo tan deseado. Mar&iacute;a ya no ocultaba sus gritos, se convulsionaba y retorc&iacute;a de placer. &quot;S&iacute;iii, por favor&hellip; No pares&hellip; sigue&hellip; aughh&hellip; aahh&hellip;&quot;<\/p>\n<p>Mi lengua entraba cuanto pod&iacute;a en aquel cuerpo de hembra y mi polla estaba siendo brutalmente lamida por una lengua experta que no tardar&iacute;a mucho en hacerla explotar.<\/p>\n<p>Yo trataba de contenerme, inexplicablemente lo estaba logrando, en condiciones normales ya me habr&iacute;a corrido hace rato pero esta vez lo estaba controlando.<\/p>\n<p>Mi lengua segu&iacute;a penetrando aquel ano que cada vez estaba m&aacute;s inundado de mi propia saliva, mi lengua lo recorr&iacute;a por todos lados, desde el exterior hasta su interior, notando el suave tacto del esf&iacute;nter anal, mi lengua entraba no s&oacute;lo de punta, sino totalmente desplegada ayudada, sin duda, por la dilataci&oacute;n y flexibilidad del ano de Mar&iacute;a. Esto me permit&iacute;a lamerle el interior sin dejar ni un mil&iacute;metro.<\/p>\n<p>De pronto ella comenz&oacute; un desenfrenado ritmo, sus gritos eran ya ensordecedores, de un salto se dio la vuelta y se coloc&oacute; apuntando mi polla a su ano. Se sent&oacute; sobre mi glande y mi polla entr&oacute; de un solo golpe hasta el fondo de su esf&iacute;nter lo cual le arranc&oacute; un gemido que me puso fuera de mi &quot;Aaaauuughhh&hellip; aaagggghhhh&hellip;&quot;<\/p>\n<p>Se sent&oacute; sobre mi polla que ya no alcanzaba m&aacute;s en aquella profund&iacute;sima penetraci&oacute;n. Mar&iacute;a comenz&oacute; a mover sus caderas de forma que sus c&iacute;rculos lograban una amplia zona por donde mi glande rozaba su preciado culo y notaba como su ano cada vez se dilataba m&aacute;s y m&aacute;s. Aquel gemido tan impresionante fue el anuncio de un orgasmo intenso al que lleg&oacute; de forma s&uacute;bita.<\/p>\n<p>Acerc&oacute; su boca de nuevo a mi y me bes&oacute;. Percat&aacute;ndose de que a&uacute;n no me hab&iacute;a corrido se sac&oacute; la polla de su culo y comenz&oacute; a lamerla con un ritmo enloquecido, &quot;Me corro&hellip; Mar&iacute;a&hellip; me corro&hellip;&quot; Le dije, pero ella sigui&oacute; y sigui&oacute; lamiendo y chupando&hellip; &quot;Ahhh&hellip; aaaa&quot; y un inmenso chorro de esperma sali&oacute; disparado de mi polla hacia su cara, sus labios, su boca y su lengua fueron inundados por aquella primera descarga, r&aacute;pidamente y con mucha habilidad, sabiendo que aquella primera descarga ser&iacute;a acompa&ntilde;ada por nuevas descargas y que mientras estas se sucedieran mi orgasmo estar&iacute;a en lo m&aacute;s alto, se introdujo de nuevo la polla en su ano recibiendo all&iacute; parte de mi leche caliente que estaba expulsando en un orgasmo tan intenso y largo que me ten&iacute;a casi inconsciente.<\/p>\n<p>Mientras segu&iacute;a mi eyaculaci&oacute;n ella me bes&oacute; y sent&iacute; mi propio esperma en mis labios, en mi lengua, era tal la lujuria y la borrachera de placer que nos ten&iacute;a pose&iacute;dos que no me import&oacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo lamer su lengua y sus labios mezclados con mi propio esperma, al contrario, esto me produjo una excitaci&oacute;n a&ntilde;adida que prolong&oacute; unos segundos m&aacute;s el fant&aacute;stico orgasmo que estaba sintiendo mitad en su boca mitad en su ano.<\/p>\n<p>Aquel beso y aquella sensaci&oacute;n de su culo impregnado de mi leche la puso a ella, de nuevo, en estado de trance y con su lujuria m&aacute;s desbocada aun. Me hizo darme la vuelta tumb&aacute;ndome, esta vez boca abajo, me tom&oacute; de las caderas y me hizo poner con el culo en alto.<\/p>\n<p>Mi polla babeaba aun restos de mi leche y hab&iacute;a perdido parte de su erecci&oacute;n tras el fabuloso orgasmo que acababa de tener. Volv&iacute; a perder de vista a Mar&iacute;a, escuch&eacute; unos ruidos que no supe identificar y de pronto sus labios comenzaron a besar mis nalgas, sus dedos a acariciar mi culo y mi ano&hellip; la sensaci&oacute;n era genial. De pronto sus labios comenzaron su camino hacia el ano que sus dedos acariciaban. Comenz&oacute; a besarlo con esos labios carnosos y h&uacute;medos, sent&iacute;a cada roce como un chispazo que recorr&iacute;a todo mi cuerpo y me obligaba a dejar escapar peque&ntilde;os suspiros. Su lengua humedeci&oacute; mi ano, aquella lamida intensa y r&aacute;pida me hizo subir enteros en la temperatura de la excitaci&oacute;n que me estaba proporcionando.<\/p>\n<p>Mi polla comenzaba a reaccionar aunque a&uacute;n ten&iacute;a los ecos de mi anterior orgasmo punzando en mi glande.<\/p>\n<p>Sus lametones cada vez eran m&aacute;s fuertes e intensos, su lengua trataba de penetrar en mi culo y esto me estaba poniendo fuera de mi, cada vez que sent&iacute;a que su lengua avanzaba unos mil&iacute;metros en mi interior, mi coraz&oacute;n lat&iacute;a con m&aacute;s fuerza.<\/p>\n<p>Se ayudaba de sus manos que abr&iacute;a mis nalgas. Dio un nuevo lametazo y se separ&oacute; mirando mis nalgas abiertas por sus manos y mi ano h&uacute;medo por su saliva. &quot;Qu&eacute; ganas ten&iacute;a de gozarlo en directo.&quot; Dijo. &quot;Es tuyo, t&oacute;malo.&quot;<\/p>\n<p>As&iacute; puso un dedo en el centro de mi ano y presion&oacute; suavemente hasta que este se abri&oacute; y permiti&oacute; su entrada hasta el fondo. Comenz&oacute; un suave movimiento circular dentro de mi ano que me estaba extasiando. Antes de pensarlo ya ten&iacute;a dos dedos dentro de mi y sus caricias iban acompa&ntilde;adas de lamidas que me obsequiaba con su lengua&hellip;<\/p>\n<p>Tres dedos me hab&iacute;a colocado dentro de mi cuando me dijo &quot;Quiero verlo totalmente dilatado, sabes que es lo que m&aacute;s morbo me da de nuestras conversaciones. Verte el ano abierto por el vibrador que me ense&ntilde;as.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&Aacute;brelo, est&aacute; listo para que lo abras cuanto quieras.&quot; Le dec&iacute;a yo, lamentando no tener all&iacute; mi vibrador para obsequiarle con esto que tanto placer le proporcionaba.<\/p>\n<p>Movi&oacute; sus dedos, los tres dentro de mi ano, los movi&oacute; con fuerza, haciendo c&iacute;rculos como queriendo expandir aquel orificio m&aacute;s y m&aacute;s. De pronto sent&iacute; un l&iacute;quido algo fr&iacute;o y resbaloso, me estaba poniendo un lubricante. Aquel l&iacute;quido chorreaba por entre sus dedos hacia el interior de mi culo que estaba muy abierto. Parte del mismo chorreaba por mis huevos y comenz&oacute; a lubricar tambi&eacute;n mi polla que ya estaba crecida. La sensaci&oacute;n de aquel l&iacute;quido entrando en mi ano era algo supremo.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te gusta? Puedes degustar lo que tanto has deseado. &iquest;Quieres?&quot; me dijo, yo no sab&iacute;a a qu&eacute; se refer&iacute;a pero a todo dec&iacute;a que s&iacute;.<\/p>\n<p>Sac&oacute; sus dedos de mi ano, los tres y dijo &quot;Qu&eacute; preciosidad. Tienes un ano que me da taaanto morbo&hellip;&quot; mientras se incorpor&oacute;, se coloc&oacute; tras de mi y mientras acariciaba mi ano con sus dedos, sent&iacute; como algo m&aacute;s grande que los dedos que me hab&iacute;an penetrado se apoyaba en la entrada de mi ano.<\/p>\n<p>&quot;Te voy a follar Pedro. Siente c&oacute;mo te follo tu culo que tanto morbo me da.&quot; Y diciendo esto comenz&oacute; a presionar sobre mi ano que fue dejando entrar aquello tan grande como sus tres dedos pero que era una sola pieza.<\/p>\n<p>&quot;Es mi vibrador, &iquest;te acuerdas que te dije que ten&iacute;a un vibrador con correas? Pues te estoy follando con &eacute;l.&quot; Me dijo.<\/p>\n<p>Yo sent&iacute;a como aquella polla artificial entraba en mi interior, lentamente, primero un poco, al cabo de unos segundos ten&iacute;a como 5 o 6 cm. Dentro de mi. Ella segu&iacute;a presionando suavemente, sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo, la sacaba un par de cent&iacute;metros y la introduc&iacute;a de nuevo alcanzando un poco m&aacute;s su objetivo. &quot;Mide 18 cm. Y quiero met&eacute;rtela entera.&quot; Dec&iacute;a con una voz cargada de lujurioso vicio. Ya hac&iacute;a un rato que el hombre rom&aacute;ntico y la elegante mujer hab&iacute;an quedado aparcados para dar paso a una pareja de amantes cargados de deseo y desenfreno. Nos comport&aacute;bamos como aut&eacute;nticos viciosos.<\/p>\n<p>Su polla de l&aacute;tex estaba pr&aacute;cticamente entera dentro de mi, no s&eacute; si cab&iacute;a o no, pero lo estaba consiguiendo. Comenz&oacute; un movimiento r&aacute;pido que me introduc&iacute;a aquella polla hasta el fondo y me la sacaba de nuevo hasta la misma entrada de mi ano.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvo d&aacute;ndome como cinco intensos minutos, echaba m&aacute;s lubricante y embest&iacute;a con pasi&oacute;n &quot;&iquest;Te gusta?&#8230; me excita&hellip; d&iacute;melo&hellip; quiero o&iacute;rte gozar mientras te follo&hellip;&quot; dec&iacute;a con un tono de voz que denotaba su intensa excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Siiii&hellip; me gusta Mar&iacute;a&hellip; c&oacute;mo me gustar&iacute;a que esa polla fuese aut&eacute;nticamente tuya&hellip; f&oacute;llame&hellip; s&iacute;iiii&hellip; no pares&hellip;&quot; Le respond&iacute;a yo que sent&iacute;a no s&eacute; cu&aacute;ntas sensaciones distintas a la vez, incapaz de controlarlas e identificarlas&hellip;<\/p>\n<p>Tom&oacute; mi polla con su mano y comenz&oacute; a masturbarme, su polla de l&aacute;tex estaba totalmente metida dentro de mi. Al cabo de unos segundos la sac&oacute; y mir&oacute; mi dilatad&iacute;simo ano. Lo bes&oacute;, abierto de par en par como estaba, enrojecido y h&uacute;medo de saliva y lubricante. Lo lami&oacute; su lengua llegaba hasta casi lo m&aacute;s profundo sin ninguna dificultad, sus dedos se perd&iacute;an por dentro con gran facilidad y quiso meter su mano entera aunque esto ya no lo logr&oacute;. Pero s&iacute; los cinco dedos puestos en forma de cono.<\/p>\n<p>Me hizo darme la vuelta de nuevo y pude verla con aquella polla atada a su cintura, estaba para com&eacute;rsela, antes de que yo pudiese hacer ning&uacute;n movimiento, se sent&oacute; sobre mi polla y se la introdujo en su vagina. Se quit&oacute; aquella polla de l&aacute;tex y la dej&oacute; a nuestro lado.<\/p>\n<p>&quot;F&oacute;llame t&uacute; ahora, f&oacute;llame a tope, macho m&iacute;o que deseo tener un orgasmo m&aacute;s&hellip;&quot; pidi&oacute; mientras cabalgaba sobre mi polla totalmente endurecida. Literalmente saltaba sobre mi polla, la ve&iacute;a acariciarse sus tetas. Qu&eacute; gran olvido. Me inclin&eacute; y comenc&eacute; a besarlas a lamer sus pezones y ella sigui&oacute; acarici&aacute;ndoselas, una mano se le iba hacia su ano mientras no dejaba de cabalgar sobre mi polla. &quot;Me voy a correr, qu&eacute; gusto me das&hellip; siii&hellip; ahhhh&hellip; qu&eacute; gustouugg&hellip;&quot; Entonces pens&eacute; en tomar la iniciativa, tom&eacute; la polla de l&aacute;tex con mi mano, y con un ligero esfuerzo la coloqu&eacute; a la entrada de su ano.<\/p>\n<p>Sus ojos brillaron, aminor&oacute; el ritmo de sus embestidas y permiti&oacute; que se la introdujese lentamente, yo notaba como iba entrando por su ano ya que mi polla estaba en su vagina y la separaci&oacute;n entre ambos conductos es m&iacute;nima. La introduje unos ocho o nueve cent&iacute;metros y ella comenz&oacute; de nuevo una imparable carrera.<\/p>\n<p>Los movimientos eran dif&iacute;ciles evitando que se saliera cualquiera de las dos pollas que Mar&iacute;a ten&iacute;a en su interior. Un grito desgarrador, alucinante y cargado de placer sali&oacute; de su garganta: &quot;Ahhh&hellip; siiii&hellip; aufggg&hellip; ahhh&quot;, a la vez que mi polla expulsaba un chorro caliente de esperma en el interior de aquella vagina ardiente.<\/p>\n<p>Sus labios se separaron de los m&iacute;os y su lengua abandon&oacute; el nudo que manten&iacute;a con la m&iacute;a, sus respiraci&oacute;n agitada era lo &uacute;nico que quedaba de aquel magn&iacute;fico orgasmo que hab&iacute;amos sentido ambos. Sent&iacute; fr&iacute;o y abriendo de nuevo los ojos pude ver que estaba con mi espalda pegada a la pared, Mar&iacute;a me miraba y el cigarro humeaba junto a las ruedas de mi auto. 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