{"id":22008,"date":"2019-11-07T23:00:00","date_gmt":"2019-11-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-11-07T23:00:00","modified_gmt":"2019-11-07T23:00:00","slug":"la-brujeria-de-dona-ileana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-brujeria-de-dona-ileana\/","title":{"rendered":"La brujer\u00eda de do\u00f1a Ileana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22008\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Antes nos parec&iacute;a fascinante acercarnos a su casa. Ahora las cosas han cambiado. Nosotros hemos cambiado y tambi&eacute;n ella. Hubo muchos rumores, algunos bastante crueles acerca de su persona, del comportamiento de Ileana. Pero yo siempre supuse que no era tan mala a pesar de que era considerada una bruja mal&eacute;fica. Seg&uacute;n Dolores, una de las mujeres m&aacute;s chismosas del barrio, Ileana se com&iacute;a a los ni&ntilde;os. Les preparaba una poci&oacute;n con una gran cantidad de yerbas, que invocaba a los dioses africanos, que mezclaba la poci&oacute;n con la mermelada y atra&iacute;a a los muchachos. Despu&eacute;s no se les ve&iacute;a salir de su choza.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n dec&iacute;an que, de noche se convert&iacute;a en un animal inveros&iacute;mil y se escond&iacute;a en una cueva donde se entrevistaba con Mandinga que es el diablo en la mitolog&iacute;a yoruba. Pero muy pronto comprend&iacute; que esas no eran sino patra&ntilde;as porque si Do&ntilde;a Ileana hubiese obrado de esa manera, ahora estar&iacute;a pudri&eacute;ndose en la c&aacute;rcel. Lo cierto es que la dictadura castrista ha obligado a los ciudadanos en Cuba a convertirse en personas entrometidas, chismosas, desleales, calumniadoras. Por ese motivo inventaban infundios sobre la Ileana quien en verdad era una pobre mujer solitaria. Al menos eso pensaba hasta que un d&iacute;a se me ocurre hacerle la visita. No sab&iacute;a que artima&ntilde;a inventar para aparecerme de repente en su puerta y decirle aqu&iacute; estoy yo, Fernando, su vecino de 23 a&ntilde;os para saber en realidad quien es usted, para que no me sigan enga&ntilde;ando como a un maldito chino.<\/p>\n<p>Entonces ella me mir&oacute; de arriba abajo y hubo una sonrisa y luego una especie de mueca dolorosa. Me invit&oacute; a pasar, indic&aacute;ndome una silla y puso una taza con caf&eacute; fr&iacute;o. Era una mujer deteriorada por los a&ntilde;os y avatares desconocidos por completo para m&iacute;. En mi temprana juventud, el mundo femenino aun constitu&iacute;a un enigma maravilloso y alucinante. Pero en el caso de Ileana, se trataba de una verdadera bruja con el pelo te&ntilde;ido de anaranjado, sus ojos eran profundamente viol&aacute;ceos y las manos ten&iacute;an algo amenazador que no se explicar. Empez&oacute; a usar sus artima&ntilde;as de bruja. Me dijo que no hab&iacute;a ning&uacute;n problema, que si hab&iacute;a llegado a la puerta de su casa era por los esp&iacute;ritus. Ellos, a&ntilde;adi&oacute;, te trajeron porque necesitas de m&iacute;&hellip; Tienes problemas para encontrar mujeres, para enamorarlas. Y no era mentira pero tampoco hab&iacute;a que ser un profeta para descubrir tal cosa. No es que mi aspecto fuera desagradable pero, en aquel tiempo se me hac&iacute;a muy dif&iacute;cil hablarle de amor a una mujer. Ni siquiera me atrev&iacute;a a invitar a salir a una compa&ntilde;era de colegio.<\/p>\n<p>Me enfrasqu&eacute; en una meditaci&oacute;n aburrida y sin l&oacute;gica. Pasaron varios minutos en que ella habl&oacute; en vano pues yo no prestaba atenci&oacute;n a sus palabras. S&oacute;lo cuando me dijo, ven ac&aacute;. Y entramos a una especie de cuarto estrecho donde figuras de distinto tama&ntilde;o me miraban adonde quiera que me moviese. De modo que una vez m&aacute;s yo estaba confundido con respecto a esta se&ntilde;ora y solo atin&eacute; a sentarme en una especie de banco. Ella meti&oacute; las manos en un caldero donde llegu&eacute; a ver a un cad&aacute;ver de rana flotando en un bodrio asqueroso. El tufo se propag&oacute; alrededor nuestro. Do&ntilde;a Ileana me dijo: A ver la pinga (As&iacute; le llaman en Cuba al miembro viril). Al ver que yo no reaccionaba, ella misma abri&oacute; la cremallera y extrajo mi verga, unt&oacute; el menjurje y fue sob&aacute;ndola con lentitud. Aquello no me desagrad&oacute; en lo absoluto a pesar de la hediondez del lugar. Empez&oacute; un rezo y a continuaci&oacute;n me baj&oacute; el pantal&oacute;n y el calzoncillo. Mi pene se hab&iacute;a puesto tan r&iacute;gido que los estrujones deb&iacute;an ser m&aacute;s fuertes. Cuando mis gemidos le anunciaron que eyacular&iacute;a muy pronto, me hizo colocarme frente al caldero y arroj&eacute; mi semen en el caldo asqueroso. Despu&eacute;s de aquella pajeada tan deliciosa, me hice adicto por un tiempo a las visitas en casa de la bruja.<\/p>\n<p>Hace ya varios a&ntilde;os que no la veo y la casa ahora es una choza irreconocible. No puedo dejar de admitir que es una fantas&iacute;a un poco extra&ntilde;a pero las pajeadas que me dio Do&ntilde;a Ileana no se me olvidar&aacute;n jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Autor: Larsen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Antes nos parec&iacute;a fascinante acercarnos a su casa. Ahora las cosas han cambiado. Nosotros hemos cambiado y tambi&eacute;n ella. Hubo muchos rumores, algunos bastante crueles acerca de su persona, del comportamiento de Ileana. 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