{"id":22010,"date":"2019-11-07T23:00:00","date_gmt":"2019-11-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-11-07T23:00:00","modified_gmt":"2019-11-07T23:00:00","slug":"una-apuesta-para-encontrar-un-amor-la-carta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-apuesta-para-encontrar-un-amor-la-carta\/","title":{"rendered":"Una apuesta para encontrar un amor (La Carta)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22010\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Es muy dif&iacute;cil creer que uno se puede enamorar de dos personas a la vez, ni yo me lo creo hasta el momento, pero creo que es lo que me sucedi&oacute; a mis 27 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n recuerdo que cuando me cas&eacute; con mi bella esposa a la edad de 21 a&ntilde;os, recuerdo estar seguro de nunca serle infiel y para mis 25 ten&iacute;a el primer desliz con una chica de paga, de la cual nunca podr&iacute;a ser una amenaza, pues fue una ocasi&oacute;n de una un momento de curiosidad, pues nunca en mi vida hab&iacute;a pagado por sexo.<\/p>\n<p>Siempre dije que, si alg&uacute;n d&iacute;a le era infiel a mi esposa, ese riesgo tendr&iacute;a que haber valido la pena y estar con una sexo servidora no le mir&eacute; el riesgo, m&aacute;s saci&eacute; mi curiosidad y la chica de nombre Roxana, pues a&uacute;n recuerdo su nombre, realmente era una chica muy bella. Hab&iacute;a esquivado muchas tentaciones, pues siempre he tenido suerte con las mujeres y creo que m&aacute;s de alguna habr&aacute; pensado que a lo mejor era homosexual, pues realmente literalmente le tuve que decir &ldquo;NO&rdquo; a algunas. Conocer a Mar&iacute;a, me llev&oacute; a ese riesgo y comenc&eacute; a vivir esa experiencia que muchos dicen: Le hac&iacute;a el amor a mi mujer, pensando en otra.<\/p>\n<p>Nos conocimos en una de esas clases de estad&iacute;sticas en la universidad local, donde Mar&iacute;a a sus 21 a&ntilde;os terminaba en aquel verano su licenciatura y yo a finales del a&ntilde;o terminar&iacute;a con mi segunda maestr&iacute;a. Desde que nos vimos congeniamos y ya en esa semana compart&iacute;amos la misma mesa. Ella parec&iacute;a ser un tanto callada, creo que todav&iacute;a ten&iacute;a desconfianza en hablar ingl&eacute;s ante el p&uacute;blico, aunque creo que ten&iacute;a buen dominio si consideramos que solo ten&iacute;a viviendo 3 a&ntilde;os en este pa&iacute;s y a mi me gustaba su acento, aunque conmigo desde que supo que hablaba espa&ntilde;ol, no se despegaba de mi ni el receso.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a nacido en Cali, Colombia y realmente era un reflejo vivo de la belleza de mujeres que dicen se dan por esos lugares. A mis 27, era la primera chica colombiana que conoc&iacute;a y fue la &uacute;nica que me hizo tomar varios riesgos en el cual mi matrimonio quedaba en la cuerda floja. Med&iacute;a un aproximado de un metro sesenta y cinco, quiz&aacute; unas 120 a 130 libras muy bien proporcionadas. Quiz&aacute; su mejor atributo: &iexcl;Era toda! Toda su anatom&iacute;a. Cabello casta&ntilde;o y alisado que le llegaban a su &aacute;rea lumbar, ojos almendrados de un color de miel&hellip; tez clara, una boca de labios carnosos y una nariz peque&ntilde;a que le hac&iacute;a simetr&iacute;a a su belleza facial. Su rostro era exquisito, atra&iacute;a a cualquiera y era una delicia ver a Mar&iacute;a vistiendo sus pantalones vaqueros, con sus blusas de colores pasteles que destacaban los atributos m&aacute;s sensuales de su exquisito cuerpo: Sus nalgas y senos.<\/p>\n<p>En mi clase o en esa clase, nunca le dije a nadie que yo era casado o que mi esposa estaba encinta de mi primer hijo y Mar&iacute;a tampoco me lo pregunt&oacute;, pero conforme pasaba el tiempo, creo que ella como mujer lo intuy&oacute;. No usaba anillos, incluso nunca obtuve un anillo de ninguna graduaci&oacute;n; en realidad no me gustaba la joyer&iacute;a. Mi esposa as&iacute; lo sab&iacute;a y eso para ella no estaba ni en tercer o cuarto t&eacute;rmino. Ten&iacute;amos una relaci&oacute;n armoniosa y el sexo con ella era de lo m&aacute;s fenomenal, aunque por estos meses, debido a su embarazo no sol&iacute;amos hacerlo tan seguido y entre ello y su nueva faceta de abogada, pues el estr&eacute;s le hac&iacute;a mella f&iacute;sica y psicol&oacute;gica. Y aunque Mar&iacute;a era callada y se notaba un tanto cautelosa y moderada, era ella la que me invitaba a fiesta o lugares de bailes, que obviamente no podr&iacute;a atender dada mi condici&oacute;n.<\/p>\n<p>Creo que nos gustamos desde que nos vimos y todos los de la clase cre&iacute;an que &eacute;ramos pareja, pues siempre nos ve&iacute;an juntos. Debo aclarar que esta experiencia me sucedi&oacute; en los a&ntilde;os noventa y para esas instancias no hab&iacute;a tel&eacute;fonos celulares, la internet estaba en su infancia y lo &uacute;nico avanzado de la &eacute;poca de las comunicaciones, era el &ldquo;Beeper&rdquo; o localizador. Es por esta raz&oacute;n que pod&iacute;a darme mi tiempo con Mar&iacute;a sin estar siendo controlado por mi esposa, aunque creo que ella nunca sospecho nada de m&iacute;. Algunas veces fuimos a comer juntos, pero creo que ella quer&iacute;a m&aacute;s tiempo de m&iacute; y yo no se lo pod&iacute;a dar y por eso creo que comenz&oacute; a sospechar, y sin preguntarlo, Mar&iacute;a se comenz&oacute; a distanciar poco a poco de m&iacute;.<\/p>\n<p>Creo que intent&oacute; darme celos con algunos compa&ntilde;eros y ver como yo reaccionaba, pero no era mucho lo que yo pod&iacute;a hacer, aunque sent&iacute;a que en algo me dol&iacute;a, pues ella era libre y yo no. Ten&iacute;amos cierto grado de confianza, pero siempre brome&aacute;bamos con respeto y es por eso por lo que cuando le hice la propuesta de una apuesta, creo que en algo se escandaliz&oacute; y de seguro se molest&oacute;.<\/p>\n<p>Lo que cambi&oacute; todo el panorama fue el mundial de f&uacute;tbol de 1994 que se dio aqu&iacute; en Estados Unidos. El equipo colombiano no solo era el favorito para ganar su grupo, sino que tambi&eacute;n era uno de los favoritos de alzar la copa. Para Mar&iacute;a, la derrota ante Rumania en la apertura de este mundial fue algo que ella mir&oacute; como factor de mala suerte, un mal d&iacute;a de su selecci&oacute;n, pero estaba m&aacute;s que convencida que Estados Unidos, mi equipo, pagar&iacute;a los platos rotos. Todos apostaban sus $20.00 d&oacute;lares el uno contra el otro, incluso Mar&iacute;a era parte de estas apuestas y fue cuando se lo dije en espa&ntilde;ol para que nadie lo entendiera: Te apuesto mi Mustang del 1965 por un par de horas en los que yo pueda hacer lo que quiera contigo. &ndash; Fue mi apuesta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Estas bromeando o est&aacute;s loco? &ndash; fue su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Loco por ti si lo estoy! Pero no estoy bromeando.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Nunca me pude imaginar eso de ti!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ni yo Mar&iacute;a! Pero creo que si tu equipo es tan bueno como creo que lo es, no deber&iacute;as pensar que es un grave riesgo&hellip; en cambio yo, tengo todos los pron&oacute;sticos en contra.<\/p>\n<p>Los dem&aacute;s vieron quiz&aacute; el ambiente un tanto fr&iacute;o o molesto de parte de Mar&iacute;a y entre risas nos preguntaban lo que pasaba. Les ment&iacute; a todos y les dije en ingl&eacute;s, que Mar&iacute;a no quer&iacute;a aceptar mi oferta: Mi Mustang a cambio de $500.00 d&oacute;lares y hasta le di la ventaja del empate. Sab&iacute;a que necesitaba un auto, pues recientemente ella hab&iacute;a tenido problemas con el suyo y esa misma semana, yo le hab&iacute;a prestado mi Mustang para que se desplazara sin dificultades. Ten&iacute;a otro veh&iacute;culo disponible, as&iacute; que lo &uacute;nico que podr&iacute;a hacer, es inventarle a mi esposa que me lo hab&iacute;an robado o no s&eacute; qu&eacute; excusa inventar&iacute;a, pues la verdad que mis probabilidades estaban m&aacute;s que en contra. Mar&iacute;a con una sonrisa despectiva me hizo la contrapropuesta usando su idioma natal: Te acepto la apuesta con una condici&oacute;n&hellip; que los que est&aacute;n aqu&iacute; no sepan nada de esto y que, en caso de perder la apuesta, sea yo quien escoja el lugar y la hora. -De acuerdo le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Yo hab&iacute;a ido a ver en vivo al estadio el tan esperado partido, con la doble tristeza de que sab&iacute;a que no solo perder&iacute;a la amistad con Mar&iacute;a por mi tonto atrevimiento, sino tambi&eacute;n el auto que era un regalo de mi madre. Quiz&aacute; lo &uacute;nico que mitigaba la zozobra era el hecho que le dar&iacute;a algo m&iacute;o a esta linda chica y que sab&iacute;a necesitaba urgentemente. Todos conocemos la historia y un balde de agua fr&iacute;a le ca&iacute;a a todos los colombianos en el calor des&eacute;rtico de California. La verdad no pensaba que Estados Unidos estaba ya en la siguiente ronda, sino si es que Mar&iacute;a se pudiera retractar de lo convenido.<\/p>\n<p>El partido fue un 22 de junio del 94, era un martes, y para el jueves que ten&iacute;amos clase, ese d&iacute;a Mar&iacute;a no se present&oacute;. Por toda una semana me tuvo con la ansiedad, pues yo nunca le ped&iacute; su n&uacute;mero de tel&eacute;fono, aunque yo si le hab&iacute;a dado el n&uacute;mero de mi localizador (beeper). Cuando se present&oacute;, pag&oacute; todas sus apuestas y solo se acerc&oacute; hacia mi y me dijo: Contigo quedo pendiente&hellip; solo dame algo de tiempo, mientras asimilo esta tonter&iacute;a. -Aquellas fueron sus palabras precisas. Desde entonces ya no la vi tan sonriente, ya no fue tan amigable conmigo, definitivamente se alej&oacute; de m&iacute; y realmente todo aquello me dol&iacute;a y cuando le quise hablar, ella totalmente me esquivaba haci&eacute;ndose la ocupada, cuando realmente yo le quer&iacute;a decir que lo olvidara todo; que no era necesario a que se sometiera, pero nunca me permiti&oacute; hablar. Las &uacute;ltimas tres semanas de aquella clases de verano fueron as&iacute;, Mar&iacute;a por su lado y yo por el m&iacute;o. Lo &uacute;nico que lleg&oacute; a decirme cuando terminamos los ex&aacute;menes finales fue algo muy breve: &#8211; &iquest;Recuerdas que acordamos que yo escoger&iacute;a el lugar y la hora? &ndash; No te preocupes. -le contest&eacute;. &ndash; Y se fue en compa&ntilde;&iacute;a de otras amigas de la clase.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que no la volver&iacute;a a ver o escuchar de ella, pero dos meses despu&eacute;s un lunes 4 de octubre del 94, me cae un n&uacute;mero al localizador y llamo sin esperar escuchar la voz de ella. Me salud&oacute; como un tanto alejada, as&iacute; lo pod&iacute;a sentir, al menos eso era lo que su voz proyectaba. Incluso, fue ese d&iacute;a que le dije que lo olvidara todo y que disculpara mi atrevimiento, pero ella lo hizo breve como diciendo: T&oacute;malo o d&eacute;jalo. Me dio una especie como quien dice: esta es tu oportunidad y estos son los d&iacute;as disponibles y pr&aacute;cticamente me dio los d&iacute;as restantes de la semana con las horas de entre 8:00 a.m. a 3: p.m.: -Escoge uno y yo te marco cuando tenga un domicilio que darte. Yo con cierta ansiedad y nerviosismo le dije: &iexcl;Ma&ntilde;ana!<\/p>\n<p>El siguiente d&iacute;a llegu&eacute; mucho m&aacute;s temprano a mi oficina, con la ansiedad esperando la llamada. Invent&eacute; una excusa para estar ausente la mayor parte del tiempo, algo que sol&iacute;a ocurrir muy a menudo, pues el trabajo me brindaba esa flexibilidad. Exactamente a las 8:00 a.m. me cae el numero de un tel&eacute;fono desconocido y es Mar&iacute;a, quien me dice que est&aacute; a 40 minutos de ah&iacute;, en un hotel a la orilla de la playa. Verifico con mi mapa y sal&iacute; en busca de ella. Quiz&aacute; los minutos m&aacute;s largos y ansiosos de mi vida. El lugar es un peque&ntilde;o motel de solo un piso a la orilla del oc&eacute;ano Pacifico, pero que tiene bonita vista y donde cada habitaci&oacute;n tiene una peque&ntilde;a terraza privada. De lo lejos puedo observarla y esta es la primera vez que veo a esta linda mujer en vestido, siempre la hab&iacute;a visto con sus pantalones vaqueros y blusas. Debo decir que se miraba preciosa y cuando me acerqu&eacute;, tambi&eacute;n pude observar que llevaba maquillaje. Sus labios carnosos se magnificaron, sus ojos almendrados con ese delineador negro me envolv&iacute;an en otra dimensi&oacute;n. Ella tuvo que ingresar a la habitaci&oacute;n para abrir la puerta y definitivamente Mar&iacute;a se miraba espectacular. Yo quise encontrar la forma para que no se sintiera obligada, pero ella intuy&oacute; en el vibrar de mis palabras y solo me dijo de alguna manera fr&iacute;a:<\/p>\n<p>&#8211; Tony, a lo que venimos&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Mar&iacute;a, no s&eacute; &iquest;c&oacute;mo empezar esto?<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Como lo ha empezado siempre! &ndash; me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Lo siento Mar&iacute;a! No puedo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y qu&eacute; es lo que quer&iacute;a hacer usted por dos horas conmigo?<\/p>\n<p>Me dio esa seguridad que estaba dispuesta a todo con recordarme parte de lo que hab&iacute;a sido mi propuesta, pues siempre fantase&eacute; de todo, por si le ganaba la apuesta y, aqu&iacute; estaba en la habitaci&oacute;n de un motel con una de las chicas m&aacute;s lindas que he conocido, aunque me carcom&iacute;a esas inseguridades al saber que con todo aquello, le pod&iacute;a crear la mayor decepci&oacute;n a mi esposa si alg&uacute;n d&iacute;a fuera de su conocimiento. Lo que me dijo Mar&iacute;a a continuaci&oacute;n fue como un reto o como un ultim&aacute;tum: -Bueno Tony, yo no estoy aqu&iacute; para rogarle, pero que qued&eacute; bien claro, que yo cumpl&iacute; la parte de lo acordado&hellip; si desea retirarse, h&aacute;galo. -Realmente eso hab&iacute;a decidido y he volteado dirigi&eacute;ndome a la puerta y ella me ha parado diciendo: Bueno Tony, si esto va hacer nuestra despedida, por lo menos deme un abrazo.<\/p>\n<p>Nos estremecimos en un abrazo y cuando nos miramos a los ojos, sostenidos el uno del otro, ya no pudimos y nos comenzamos a besar apasionadamente. Sentir su piel fue fascinante, oler su cabello me embriagaba, saborear su boca fue una delicia. Nos comimos a besos por largos minutos y aunque estaba desesperado por hacerla m&iacute;a, quer&iacute;a gozar a esta linda mujer por cada segundo y hacerlo de la manera m&aacute;s tierna y delicada para que ella lo disfrutara tambi&eacute;n. Mar&iacute;a qued&oacute; en silencio absoluto permiti&eacute;ndome que fuese yo quien dirigiera este marat&oacute;n de sexo. Las cortinas corredizas de la habitaci&oacute;n estaban abiertas de par en par, pues los cristales polarizados evitaban a que fu&eacute;semos observados desde afuera y Mar&iacute;a hab&iacute;a dejado entreabierta una ventana, donde pod&iacute;amos escuchar el oleaje de este mar soleado y cuyo tempo lento, ser&iacute;a el tono pacifico de Mar&iacute;a y yo haciendo el amor.<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n era acogedora. Estilo caba&ntilde;a de campo con una peque&ntilde;a chimenea con muebles antiguos y una cama matrimonial. Le bes&eacute; tiernamente el cuello y lo mismo hice con los l&oacute;bulos de sus orejas, de las cuales tuve que retirar unos aretes de oro que resaltaban a&uacute;n mucho m&aacute;s su belleza. Baj&eacute; el cierre de su vestido y a la vez desaboton&eacute; su sost&eacute;n. Dej&eacute; que mis yemas de los dedos acariciaran suavemente su espalda, mientras nuestras lenguas se enredaban en una exploraci&oacute;n exquisita y delicada. Ella estaba de espaldas al espejo del tocador y pod&iacute;a verme a mi mismo como mis manos disfrutaban tocando su tersa piel de su espalda con la amenaza de llegar a apoderarse de sus bien formados y solidos gl&uacute;teos. Me gust&oacute; aquella vista de tener as&iacute; a Mar&iacute;a, con su vestido color verde olivo abierto de su espalda, pues a la vez era la cortina que me dejaba ver su ropa interior el cual era un diminuto bikini verde que le daban exquisita forma a esas curvas y hac&iacute;an volar mi imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El vestido cay&oacute; sobre una alfombra tambi&eacute;n de color verde, confundi&eacute;ndose con ella y su sost&eacute;n estaba todav&iacute;a medio puesto colgando por sobre su pecho y con un beso m&aacute;s se lo he removido y ahora solamente queda ese bikini, sus medias o ligas que tonifican el color de su piel y que realmente resaltan una simetr&iacute;a perfecta de su cuerpo, y los zapatos negros de tac&oacute;n alto y abiertos que me dejan ver las u&ntilde;as de sus pies que tambi&eacute;n est&aacute;n pintadas de un verde olivo. Se ha sentado a la orilla de la cama, mientras me quito mi corbata y camisas&hellip; ella solo observa y creo intuir que tiene pena, pero pareciese que este teatro del accionar sexual no es una rutina en la que Mar&iacute;a se sienta confortable. Me desabrocho el cinto y veo sus ojos color de miel haciendo contacto con los m&iacute;os, mientras mis pantalones se deslizan permitiendo a que Mar&iacute;a observe como mi pene est&aacute; en su m&aacute;ximo potencial de erecci&oacute;n sostenido por un calzoncillo de color blanco transluciente que pr&aacute;cticamente le permiten a esta linda chica comenzar a ver el grosor y lo largo de mi sexo. No dice nada y Mar&iacute;a solamente me observa.<\/p>\n<p>Me he quitado lo zapatos y al agacharme, tambi&eacute;n he aprovechado para soltarle sus zapatos a Mar&iacute;a y beso sus pies. Lentamente le tomo de su cintura y la invito a que se acueste sobre su espalda y con una lentitud para mi desesperante, le he removido cuidadosamente sus medias y en el proceso le he ido besando toda la parte frontal de sus preciosas piernas. Siente cosquillas cuando le lamo y le chupo los dedos de sus pies y no me lo dice con palabras, m&aacute;s su reacci&oacute;n me lo ha indicado y ahora soy yo quien le recuerdo la cl&aacute;usula de la apuesta: -Dos horas para hacer contigo lo que yo quiera. Ella solamente sonr&iacute;e y se aguanta con reacciones espontaneas el cosquilleo. Comienzo en direcci&oacute;n adversa besando sus piernas, hago una pausa en su pelvis con una desesperaci&oacute;n interna de llegar hasta sus pechos; unos pechos tan s&oacute;lidos y perfectos con una areola oscura y pez&oacute;n diminuto, que estar&aacute;n quiz&aacute; en una medida entrando en una copa C. Ha gemido cuando mi boca los hace su presa y delicadamente alterno con ambos pezones, besando uno y acariciando el otro con mis manos.<\/p>\n<p>Nuestros sexos est&aacute;n uno frente al otro, solamente separados por la tela de nuestra ropa interior, pero que se siente como que si no tuvi&eacute;ramos nada, pues es tanto nuestro deseo, tanta las ganas de que esto ocurriera, que s&eacute; que Mar&iacute;a siente como mi pene de alguna manera le ha hecho un hueco entre su bikini y entre sus jugos vaginales y mi liquido pre seminal, se escuchan ya ese chasquido del friccionar nuestros sexos cuando nuestros cuerpos se estremecen. No la he penetrado, pero tantas son las ganas que le tengo, que, si continuaba as&iacute;, con esa fricci&oacute;n, en cualquier momento acabar&iacute;a, llegar&iacute;a a la gloria e intuy&eacute;ndolo, me alejo para removerle su espectacular bikini verde olivo, el cual esta evidentemente mojado y descubro su sexo, de vulva peque&ntilde;a, de labios finos y rojizos. Su cl&iacute;toris peque&ntilde;o como sus pezones, brillaba pulsante e inflamado y creo que fue uno de los mayores gemidos que dio esta callada mujer cuando ha sentido mis labios besarlo. S&eacute; que su excitaci&oacute;n era grande, lo pod&iacute;a sentir en el vibrar de sus caderas, en sus sutiles y tenues gemidos. No quer&iacute;a que se viniera, quer&iacute;a que su orgasmo tomara potencia, as&iacute; que se lo besaba por segundos y se lo dejaba libre por otros tantos para que ella se relajara. As&iacute; estaba en ese juego de tortura er&oacute;tica, hasta que supe que en cualquier segundo se vendr&iacute;a.<\/p>\n<p>Me he levantado para despojarme de mi calzoncillo y me arrodillo frente a su sexo sobre la cama. Mar&iacute;a instintivamente abre sus lindas y alargadas piernas y comienzo a masajearle el cl&iacute;toris con mi pene y se escucha ese leve chasquido de mi glande friccionando su cl&iacute;toris y de vez en cuando le paseo mi glande recorriendo su rajadura. Era exquisito ver las expresiones faciales de Mar&iacute;a, sus leves y callados gemidos eran m&aacute;s que er&oacute;ticos. Cerraba sus ojos y se mord&iacute;a sus propios labios en una manera de soportar la excitaci&oacute;n y yo solo le masajeaba su sexo sin penetr&aacute;rselo. En un momento tom&eacute; mi pene con mis manos y con la punta le pegado como chaqueteando su cl&iacute;toris intensamente y esto ya no lo pudo aguantar. Debi&oacute; sentir los espasmos de su orgasmo llegar, pues a tomado la almohada llev&aacute;ndosela a la cara, quiz&aacute; para evitar que la viera, quiz&aacute; para camuflar sus gemidos o quiz&aacute; simplemente para morderla. Mi reacci&oacute;n fue penetrarla y que sintiera mi pene invadir su vagina&hellip; no se pudo contener y sab&iacute;a que era un orgasmo potente, pues al sentirme adentro de ella, su gemido lo escuch&eacute; m&aacute;s directo, pues hab&iacute;a arrojado la almohada mientras con su pelvis correspond&iacute;a a mis embates al comp&aacute;s de las olas del mar del Pacifico. Me dijo algo que me sorprendi&oacute; y que por mucho tiempo esas palabras se me vinieron en sue&ntilde;os y en momentos de nostalgia y meditaci&oacute;n: Aquella ma&ntilde;ana 5 de octubre del 94, viviendo el idilio de un orgasmo, entre palabras quebrantadas o quiz&aacute; cohibidas, Mar&iacute;a me dec&iacute;a: &iexcl;Te amo mi amor! &#8211; A la vez, escuchado sus gemidos, de sentir como le temblaban sus manos y todo su cuerpo, de sentir su vagina vibrar y mi pene desliz&aacute;ndose en ese entrar y salir de tal exquisita caldera, no pude m&aacute;s y me dej&eacute; llevar por esa luz brillante y exquisita que me hizo tocar el cielo por unos segundos y Mar&iacute;a recibi&oacute; mi descarga apret&aacute;ndome con sus manos la espalda y con un susurro que todav&iacute;a ten&iacute;a los efecto de la excitaci&oacute;n y su leve gemido: &iexcl;te amo mi amor!<\/p>\n<p>Me pareci&oacute; gracioso como con los minutos, cuando ya nos hab&iacute;amos relajados, Mar&iacute;a se levanta tomando una s&aacute;bana y se envuelve en ella, como evitando que la mirara desnuda y se encierra en el ba&ntilde;o a ducharse y le echa llave a la puerta. Sale igual, envuelta en toallas y me levanto ante ella desnudo y hago lo mismo y me voy a duchar. No s&eacute;, acabamos de hacer el amor, de tener esta intimidad, de sentirnos desnudos uno ante el otro, de haberle sentido cada poro de su piel, de escuchar sus gemidos y ser testigo de grandioso orgasmo, Mar&iacute;a, aun con todo esto, sent&iacute;a todav&iacute;a esa pena ante m&iacute;. Sal&iacute; y ella estaba silente, no hallaba que decir, realmente no me hubiera sorprendido no encontrarla al terminar yo mi ducha, pero ah&iacute; estaba, envuelta con las toallas viendo por la ventana las olas del mar. La he tomado por sobre la espalda y le he besado el cuello hasta verle como su piel se eriza de nuevo. Nos hemos vuelto a besar&hellip; ella no dice mucho y solo continuamos con m&aacute;s besos hasta volver a llegar a la cama. Ella se recuesta en mi pecho, mientras yo estoy sobre mis espaldas apoyando mi cabeza en la almohada. Mar&iacute;a masajea mi pecho y mi abdomen con sus u&ntilde;as color verde, no dice mucho, pero cuando rompe el silencio con su voz clara y t&iacute;mida me pregunta algo que en realidad deb&iacute; intuir: &iquest;Tony puedo? -No sab&iacute;a a qu&eacute; se refer&iacute;a su pregunta, pero sus manos se hab&iacute;an acercado a mi pene que se manten&iacute;a aun pasivo despu&eacute;s de haberle dejado ir una tremenda descarga a esta linda chica. Obviamente le dije que ella pod&iacute;a hacer lo que quisiera.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; del pene con una de sus manos y comenz&oacute; a masajearlo hasta llevarlo a la erecci&oacute;n, la cual no tardo mucho, pues creo que, a mis 27 a&ntilde;os, era la &eacute;poca &ldquo;prime&rdquo; de mi sexualidad. Ya con cierta experiencia y con la potencia de conllevar un marat&oacute;n de 7 u 8 corridas en un solo d&iacute;a si era necesario. Y cr&eacute;anme, que cuando uno le tiene tanta hambre o deseo a alguien, uno hasta con los test&iacute;culos secos sigue follando, aunque realmente ya se siente hasta tortura cuando uno quiere eyacular. Mar&iacute;a se desliz&oacute; entre las sabanas y entre besos t&iacute;midos lleg&oacute; hasta donde le esperaba mi pene completamente erecto, pues mientras ella lo masajeaba con su mano, este hab&iacute;a levantado la sabana como cuando el m&aacute;stil levanta la carpa de un circo. Ella lo comienza a besar delicadamente y tom&oacute; su tiempo para introducirlo entre sus labios. Se tom&oacute; todo el tiempo que quiso solo rozando su boca y pasando su lengua sobre mi glande, lo cual me hac&iacute;a comer ansias, pues quer&iacute;a sentir como las paredes de su boca y sus labios atrapaban completamente mi verga hirviente. Quise destaparla, quit&aacute;ndole la sabana de encima para poder ver c&oacute;mo me hac&iacute;a tan delicado y fascinante oral y ver su lindo rostro haci&eacute;ndolo. La verdad que Mar&iacute;a era muy linda a sus 21 a&ntilde;os era una combinaci&oacute;n del rostro de la actriz de novelas Sandra Echeverr&iacute;a y el cuerpo de la puertorrique&ntilde;a Roselyn S&aacute;nchez; Mar&iacute;a realmente era una delicia. No me permit&iacute;a que le quitara la sabana, me dec&iacute;a que sent&iacute;a pena. La dej&eacute; que siguiera y poco a poco aquello fue tomando un ritmo de semi lento a un ritmo constante sin llegar a ser agresivo. No s&eacute; si se dio cuenta, pero la sabana se desliz&oacute; sola, y pude ver ese movimiento de su cabeza con todo su cabello suelto haciendo tan incre&iacute;ble felaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La interrumpo para decirle: Mar&iacute;a, estoy a punto de venirme. Ella solo hace una pausa para responder: &iexcl;hazlo! &ndash; Cambia su posici&oacute;n sin hacer pausa en tan divina felaci&oacute;n y ahora queda ante mi d&oacute;nde puedo ver su bello rostro y veo todo el tronco de mi pene lleno de saliva y puedo sentir como se ha escurrido por el canal de mis nalgas. Puedo ver que en su boca solo le cabe la mitad de mi pene y la otra mitad me lo aprieta con una de sus manos. Se lo vuelvo anunciar y ella acelera ese succionar y masaje con su boca y siento el espasmo por mi espalda, mis piernas se aflojan y le dejo ir mi segunda descarga. La segunda, si no es tan fluida como la primera, todav&iacute;a veo como mi esperma le inunda su linda boca. Mar&iacute;a contin&uacute;a mamando mi pene, hasta que este toma de nuevo esa posici&oacute;n pasiva. Se levanta nuevamente envuelta en las toallas y se va al ba&ntilde;o a asearse haciendo g&aacute;rgaras y cepill&aacute;ndose los dientes. Esta vez no le ha echado llave y aprovecho para darme una breve ducha.<\/p>\n<p>Cuando regreso, nuevamente la veo a la par de la ventana, escuchado el oleaje y viendo un d&iacute;a tan despejado y brillante de este mes de octubre. Le he besado los labios y nos volvemos a comer a besos. Le he ofrecido un trago de whiskey, pues en la hielera he divisado estas peque&ntilde;as botellas y al principio Mar&iacute;a lo reh&uacute;sa, pero insisto y ella termina acept&aacute;ndolo. Ya han pasado las dos horas acordadas, pero creo que ella no ha venido aqu&iacute; por cumplir un compromiso, comenzaba a intuir que algo m&aacute;s pasaba, que realmente aquella chica sent&iacute;a algo por m&iacute;. Lo pod&iacute;a sentir en sus besos, en c&oacute;mo se hab&iacute;a entregado esa ma&ntilde;ana. No le quise recordar que ya hab&iacute;an pasado las horas acordadas y entre mi brazos la he cargado para llevarla de nuevo a la cama envuelta en sus toallas y con los efectos de un trago de whiskey, quiz&aacute; en ayunas. La he puesto acostada por sobre su est&oacute;mago y yo sentado a un lado de ella, comienzo a besarle el cuello por sobre su espalda, mientras mis manos intentan despojarle de las toallas.<\/p>\n<p>Mirar ese cuerpo tendido en la cama en esa posici&oacute;n era una delicia aparte. Sus muslos definidos, sus curvas balanceadas, el olor de su piel, esos vellos microsc&oacute;picos amarillentos al besar su espalda y que se magnificaban al llegar a la curva exquisita de sus gl&uacute;teos era un ensue&ntilde;o. Recorr&iacute; mi lengua de punta a punta, la cual me hac&iacute;a recordar una canci&oacute;n cuyo t&iacute;tulo creo que es ese: de punta a punta. Ver como se le achinaba la piel, como era ese t&iacute;mido respirar y un gemido tenue, el cual se interrumpi&oacute; cuando mi lengua quiso invadir el canal de sus nalgas, pues Mar&iacute;a reaccion&oacute; diciendo: &iquest;Qu&eacute; haces? -le record&eacute; tambi&eacute;n de forma breve: -Comerte, hacer contigo lo que yo quiera. -le dije. Le invad&iacute; sus nalgas con mi lengua y fue cuando Mar&iacute;a dio un gemido para asimilar la potencia del placer, como una forma de aplacarlo porque no se sent&iacute;a libre expresarlo, o que alguien m&aacute;s se diera cuenta que gozaba con todo aquello. Me he hundido por largos minutos masaje&aacute;ndole el ojete a esta chica colombiana, hasta ver como su conchita se derret&iacute;a de la excitaci&oacute;n. De vez en cuando olvidaba la pena y arqueaba su columna elevando sus gl&uacute;teos, como en una invitaci&oacute;n para confrontar mi lengua en su ano. Era una delicia ver como se le erizaban los poros y aquellos vellos microsc&oacute;picos color de oro se electrizaban como los pelos de un gato emocionado.<\/p>\n<p>Mi verga estaba erecta en su m&aacute;xima potencia con el deseo de penetrar este hermoso culo de ensue&ntilde;o. No sab&iacute;a hasta el momento si iba a ser rechazado, pero me conformaba con haberlo saboreado, de haber hundido lo m&aacute;s que pude mi lengua en su ojete y saber c&oacute;mo sab&iacute;a y ol&iacute;a el culo de esta preciosa y escultural mujer. En esa zona, el cubrecama estaba empapado de los jugos vaginales de Mar&iacute;a y de mi saliva. Sus jugos eran gruesos, espesos como la miel y di&aacute;fanos como el roc&iacute;o de las ma&ntilde;ana en una flor. Su olor me atra&iacute;a, me embriagaba, me excitaba. Me fui por sobre su espalda y le puse mi glande entre sus nalgas. Mar&iacute;a se qued&oacute; callada y yo con mi boca le mordiscaba alguno de sus l&oacute;bulos. Quer&iacute;a que mi liquido pre seminal le lubricara a&uacute;n m&aacute;s su ojete, que sintiera mi miembro en toda su extensi&oacute;n entre y sobre sus nalgas, esperando en cualquier momento Mar&iacute;a protestara y le pusiera un alto. No ocurri&oacute; as&iacute;, se ha quedado callada y gimiendo levemente al pre&aacute;mbulo del placer anal. Su objeci&oacute;n nunca lleg&oacute;.<\/p>\n<p>En la misma posici&oacute;n, ella acostada plana sobre su est&oacute;mago, solo abro sus piernas para tener acceso a su rico culo, le he apuntado a su ojete y s&eacute; que ella tiene miedo&hellip; me lo anuncia el temblor de su mano que toca una de mis piernas. Lo empujo con mucho cuidado para que abra camino y Mar&iacute;a asimila excitadamente esta invasi&oacute;n. Con mi mano ayudo a empujar y para que mi glande no tome otro rumbo&hellip; y poco a poco siento como su anillo me aprieta el glande como queriendo rechazarlo&hellip; sigo intentando porque s&eacute; que no puedo dejar escapar esta oportunidad, quiero estar, aunque sea unos segundo adentro, sentir que por lo menos mi cabeza del pene estuvo ah&iacute;. Lo he intentado por minutos sin ser agresivo y con toda la paciencia del mundo y es cuando le digo que se ponga de perrito o en cuatro. Pienso que no aceptara, pero me sorprende que se acomode en la orilla de la cama y me ofrece ese espect&aacute;culo de mirar ese rico culo as&iacute;&hellip; la verdad que es una delicia ver las curvas de esta divina mujer. Nuevamente apunto he intento penetrarlo&hellip; parece que entra y la sostengo y mi glande ha desaparecido, puedo sentir el anillo de su ojete apretando mi glande. Ella solo jadea y solo dice: &iexcl;Tony, por favor ya no te muevas!<\/p>\n<p>No recuerdo cuantos minutos pasaron, pero eventualmente lentamente y cent&iacute;metro a cent&iacute;metro toda mi verga desapareci&oacute; en el culo de esta linda chica hasta sentir que mi pelvis chocaba con los m&uacute;sculos macizos de esta bella cale&ntilde;a. Hice que elevara su pierna derecha poniendo su pie sobre la cama y sin mucho movimiento le comenc&eacute; a masturbar fren&eacute;ticamente su conchita y golpeteando su pulsante e inflamado cl&iacute;toris. Fue Mar&iacute;a la que surgi&oacute; con sus movimientos p&eacute;lvicos al sentir tal excitaci&oacute;n. Comenc&eacute; a pompearle con mis 24 cent&iacute;metros su rico culo y cuando hac&iacute;a pausas, lo hac&iacute;a para poder volver a chaquetearle su conchita y cl&iacute;toris&hellip; tres o cuatro rondas as&iacute; y sucumbi&oacute; al placer y un potente orgasmo que le electrifico toda la espalda y toda el alma. Nuevamente me sorprend&iacute;a con sus palabras: &iexcl;Tony, mi amor! &#8211; Eran tan agresivos sus movimientos p&eacute;lvicos en ese vaiv&eacute;n de ella recibir y yo que recibiera, y le llen&eacute; su rico ano con una corrida espectacular y creo que, para m&iacute;, la mejor corrida de aquella faena para el recuerdo. Pocas veces recuerdo una corrida as&iacute;&hellip; solo la podr&iacute;a comparar como cuando uno se viene por primera vez&hellip; Una sensaci&oacute;n desconocida, duradera que hasta sent&iacute; un choque el&eacute;ctrico en mi frente. Mar&iacute;a dej&oacute; de gemir y una vez recuperada la compostura le he sacado mi verga de su ano y una mancha blanca cay&oacute; de su rojizo ano.<\/p>\n<p>Nos fuimos a ba&ntilde;ar y esta vez lo hac&iacute;amos juntos bajo la regadera. Nos enjabonamos el uno al otro sin decir palabra, nos seguimos besando y para ese entonces, a mis 27 a&ntilde;os, una ducha me hac&iacute;a recuperar de nuevo la potencia y bajo el vapor de esa agua caliente, en posici&oacute;n de perrito Mar&iacute;a volv&iacute;a a sentir otro orgasmo monumental. En aquella ocasi&oacute;n creo haber eyaculado unas siete veces y quiz&aacute; Mar&iacute;a sinti&oacute; el cosquilleo de una misma cantidad o quiz&aacute; uno m&aacute;s que yo. La faena hab&iacute;a comenzado a las 9 de la ma&ntilde;ana y sin sentir el tiempo, me prepar&eacute; en dejar el motel. Ayud&eacute; a Mar&iacute;a a vestirse y ya no lo hac&iacute;a con aquel hermoso vestido verde olivo, pues ella llevaba otra vestimenta y le ayud&eacute; a ponerse un bikini negro, con un pantal&oacute;n corto de color beige. Le ayud&eacute; con su sost&eacute;n y blusa negra, espere que se hiciera una cola en su larga cabellera, se maquill&oacute; un poco, me mir&oacute; y me dijo: -He cumplido mi palabra. Realmente nunca pens&eacute; pasar un momento as&iacute; con esta chica&hellip; lo fantase&eacute;, pero mi fantas&iacute;a era aun reducida a como realmente pas&oacute;. Nunca imagin&eacute; que Mar&iacute;a se me entregara as&iacute; y completamente toda. No hubo un poro de su piel que no haya besado, ni orificio donde cupiera mi verga que no haya inundado y realmente quedaba anonadado. Nos dimos uno de esos besos largos como si fueran de despedida final, nos mir&aacute;bamos y nos d&aacute;bamos otro&hellip; finalmente le pregunt&eacute;: &iquest;Podr&iacute;amos vernos otro d&iacute;a esta semana? &#8211; Yo te llamo. -me contest&oacute;. Me fui manejando hasta mi casa sin creer que es lo que hab&iacute;a vivido, todo parec&iacute;a un sue&ntilde;o, realmente ten&iacute;a la magia de un sue&ntilde;o. Esper&eacute; por esos d&iacute;as su llamada, siempre estaba pendiente de mi localizador por ver si ca&iacute;a alg&uacute;n n&uacute;mero y siempre me entusiasmaba cuando miraba alg&uacute;n n&uacute;mero desconocido. Nunca me volvi&oacute; a llamar.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a mi asistente me pone un sobre en mi escritorio y puedo ver su nombre como remitente. Ya han pasado seis meses, es otro a&ntilde;o y en los &uacute;ltimos d&iacute;as, he tenido sexo con mi esposa pensando que lo hago con Mar&iacute;a y cr&eacute;anme que mi esposa era una bella mujer, de eso tengo una certeza completa. Sorprendido y entusiasmado leo la carta, la cual la voy a abreviar porque en realidad eran alrededor de ocho p&aacute;ginas:<\/p>\n<p>Tony, he decidido escribir estas l&iacute;neas, pues creo que, aunque t&uacute; nunca sientas nada por m&iacute;, no quiero que tengas esa impresi&oacute;n que tuve sexo contigo simplemente porque perd&iacute; una apuesta. La verdad que yo s&eacute; m&aacute;s de ti de lo que t&uacute; puedes imaginar y aunque intu&iacute;a que eras casado, lo termin&eacute; de comprobar cuando me diste prestado tu autom&oacute;vil. Quiero que sepas que desde que te vi me gustaste y siempre te comportaste conmigo como buen amigo y eres todo un caballero. Me sorprendi&oacute; tu propuesta y por un momento me hizo sentir mal. Me gan&oacute; mis deseos de mujer y entend&iacute; que tambi&eacute;n t&uacute; me deseabas, que no pod&iacute;as ofrecerme otro espacio importante de tu vida, porque simplemente Nadia ocupaba ya ese lugar. D&eacute;jame felicitarte, tienes una bella mujer, pero adem&aacute;s de bella, parece ser una linda persona y muy inteligente&hellip; aun embarazada se miraba preciosa. Si, conoc&iacute; su oficina y he hablado con ella, pues me hice pasar como un cliente con necesidad de algunos papeles de migraci&oacute;n&hellip; Tu esposa es una linda mujer.<\/p>\n<p>Es por eso por lo que me di cuenta de que t&uacute; eras un imposible y a pesar de que t&uacute; tienes los atributos para encantar a una mujer, no me diste ilusiones, nunca tomaste otro tipo de riesgo y tu apuesta, fue una propuesta que en los papeles parec&iacute;a f&aacute;cil gan&aacute;rtela. Cr&eacute;eme que nunca hubiera demandado mi premio&hellip; no podr&iacute;a haber aceptado tu Mustang cl&aacute;sico. Mas sin embargo me di cuenta de una manera infantil y quiz&aacute; ilusa, de que esa era la excusa para poder robarle, aunque sea por un momento a esa mujer que creo no se lo merece y que creo siempre llevar&eacute; ese sentimiento de culpa. Cr&eacute;eme que mis connacionales me linchar&iacute;an si supieran que he rezado para que mi Colombia perdiera ese partido&hellip; te me metiste en mi mente y comenc&eacute; a so&ntilde;ar contigo. Nunca un hombre sin ofrecerme nada m&aacute;s que poseerme en una vulgar apuesta, se hab&iacute;a metido en mi coraz&oacute;n. La verdad que me siento pat&eacute;tica. Tony, no me entregu&eacute; a ti simplemente por una apuesta, me entregu&eacute; a ti porque te metiste en mi coraz&oacute;n y la verdad, por m&aacute;s que me cueste decirlo: &iexcl;Te amo!<\/p>\n<p>Quiero que sepas que contigo hice el amor y no solo fue sexo. Quiero que sepas, que has sido el primer hombre en mi vida, que t&uacute; me hiciste sentir mujer y que contigo experimente mi primer orgasmo. Siempre dije que recordar&iacute;a a mi primer novio por toda la vida y en cambio, t&uacute; me has dejado marcada porque eres el &uacute;nico que me ha conocido completamente. No sabes como he sufrido con esa ansiedad de quererte hablar, de decirte que te espero en el mismo hotel, pero si claudiqu&eacute; porque en realidad lo deseaba, realmente no deseo ser la segunda o la amante en turno&hellip; eso no me lo perdonar&iacute;a. Quiero que sepas que esas horas fueron muy especial para m&iacute;, y que de vez en cuando las revivo, como creo que lo seguir&eacute; haciendo para el resto de mi vida. Tony, que te puedo decir, si hasta me tiemblan las manos y se me engarrotan las piernas de solo recordarlo: me cogiste divino mi amor&hellip; no te lo voy a negar. No creo que te vuelva a escribir, t&uacute; sabes que eres una tentaci&oacute;n y para poder soportarla me tuve que alejar lejos de ti, ahora vivo en el este del pa&iacute;s. Te deseo buena suerte y cuida de tu linda mujer&hellip; no andes por ah&iacute; haciendo de la de las tuyas&hellip; que digo. Un hombre tan guapo como t&uacute; y yo habl&aacute;ndole de tentaciones cuando yo ya te soy pan comido&hellip; Tambi&eacute;n quiero que sepas, que, si alg&uacute;n d&iacute;a llego a tener un hijo, le pondr&eacute; tu nombre en tu recuerdo.<\/p>\n<p>La carta se extend&iacute;a a m&aacute;s que eso, pues era m&aacute;s &iacute;ntima y bien descriptiva, pues los dos sabore&aacute;bamos los mismos besos y ol&iacute;amos el olor de nuestro sexo. Y despu&eacute;s de 24 a&ntilde;os nos hemos vuelto a comunicar. Mar&iacute;a me encontr&oacute; a trav&eacute;s de estos medios cibern&eacute;ticos. Es madre de una chica de 20 a&ntilde;os de nombre Antonia y s&iacute;, le llama Toni, en su g&eacute;nero femenino en el idioma ingl&eacute;s, se divorci&oacute; hac&iacute;a tres a&ntilde;os y hoy cuenta con unos espectaculares 45 a&ntilde;os. Se sorprendi&oacute; cuando le cont&eacute; que mi esposa hab&iacute;a muerto en un accidente vehicular 3 a&ntilde;os despu&eacute;s de lo que hab&iacute;amos vivido y es por esa raz&oacute;n que me di cuenta de que lo que hab&iacute;a escrito en aquella carta me dec&iacute;a toda su verdad: La hab&iacute;a dejado marcada. Al volver a conquistarla y volver a desnudarla para hacerla una vez m&aacute;s m&iacute;a, al bajar ese pantal&oacute;n vaquero que vest&iacute;a, vi por sobre su tobillo un peque&ntilde;o y &uacute;nico tatuaje que llevaba una fecha en letras de un ingl&eacute;s antiguo y que se miraba era un tatuaje opacado por a&ntilde;os pasados: 5 de octubre 1994. -le pregunt&eacute; qu&eacute; es lo que significaba la fecha. Ella me respondi&oacute; con una sonrisa: Esa es la fecha que un hombre casado e infiel, me hizo por primera vez mujer. Le segu&iacute; preguntando: &iquest;Al menos estuvo rica la faena? &#8211; &iexcl;La mejor cogida de mi vida! &ndash; Ingenuo, su sonrisa me recordaba de ese d&iacute;a de octubre y le volv&iacute; a decir: &#8211; Me haces sentir presi&oacute;n, no s&eacute; si voy a poder llenar tus expectativas. -y me dijo con su linda sonrisa: -Si ese muchacho hac&iacute;a maravillas en la cama a sus 27, te imaginas a ese mismo muchacho por sobre sus cincuenta, con esa experiencia de sus a&ntilde;os, &iquest;qu&eacute; es lo me espera en la cama hoy?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Es muy dif&iacute;cil creer que uno se puede enamorar de dos personas a la vez, ni yo me lo creo hasta el momento, pero creo que es lo que me sucedi&oacute; a mis 27 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n recuerdo que cuando me cas&eacute; con mi bella esposa a la edad de 21 a&ntilde;os, recuerdo estar seguro de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7428,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22010","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7428"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22010"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22010\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}