{"id":22073,"date":"2019-11-20T23:54:55","date_gmt":"2019-11-20T23:54:55","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-11-20T23:54:55","modified_gmt":"2019-11-20T23:54:55","slug":"nerdy-boy-3-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/nerdy-boy-3-3\/","title":{"rendered":"Nerdy boy (3\/3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22073\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Obsesi&oacute;n tortuosa.<\/p>\n<p>Los siguientes d&iacute;as fueron una combinaci&oacute;n de miradas estresantes e incomodas entre mi compa&ntilde;era que me hab&iacute;a escuchado en el ba&ntilde;o y aquel alumno, quien nervioso se sonrojaba cada vez que me miraba en clase.<\/p>\n<p>No me sent&iacute;a arrepentida de nada, todos mis planes y esfuerzos finalmente recompensaron, hab&iacute;a sido una experiencia incre&iacute;blemente excitante, aunque no habr&iacute;a terminado como quer&iacute;a. No pod&iacute;a dejar de pensar en la gran polla de mi alumno, y de lo frustrada que me hac&iacute;a sentir el no poder haberla probado.<\/p>\n<p>Siendo sincera, no exist&iacute;a otra cosa que deseara m&aacute;s que comerme ese pene y montarlo como loca, pero hab&iacute;a algo que me reten&iacute;a. No, no era el remordimiento ni mucho menos &eacute;tica profesional. El problema era el tonto precoz. Estaba tan desacostumbrado a su sexualidad, aunado a que le excitaba de sobremanera que mi estudiante, terminaba muy r&aacute;pido.<\/p>\n<p>D&iacute;a a d&iacute;a aquello se convertir&iacute;a en una obsesi&oacute;n tortuosa, no hab&iacute;a d&iacute;a que no pensara en &eacute;l y su perfecta herramienta. Estaba completamente decidida a repetir la experiencia m&aacute;s excitante de mi vida e intentarlo de nuevo. Ser&iacute;a el siguiente viernes, ya lo hab&iacute;a planeado todo, no importaba que tuviese que satisfacerme yo misma, ese pene ser&iacute;a m&iacute;o.<\/p>\n<p>Entonces record&eacute; algo que lo cambiar&iacute;a todo. Ser&iacute;a de nueva cuenta aquella p&aacute;gina web donde habr&iacute;a comprado los trajes de lencer&iacute;a que aun guardaba con recelo en mi armario. Sucede que en esa p&aacute;gina me parec&iacute;a haber visto una secci&oacute;n de juguetes para adultos que en esa primera vez no hab&iacute;a visitado a profundidad.<\/p>\n<p>Ser&iacute;a perfecto, si encontraba algo de mi agrado podr&iacute;a estimularme yo misma sin importar que mi alumno terminara pronto.<\/p>\n<p>Sin pensarlo mucho, abr&iacute; mi port&aacute;til y entr&eacute; de nuevo en esa p&aacute;gina. Ah&iacute; r&aacute;pidamente busque aquella secci&oacute;n de juguetes er&oacute;ticos que no tard&eacute; en encontrar. Sin perder la prisa y con toda la ansiedad del momento comenc&eacute; a navegar entre los productos. En poco tiempo me encontraba debatiendo entre la gran variedad de consoladores. Al final me decid&iacute; por un dildo en forma de pene realista con vibraci&oacute;n incluida, lo compr&eacute;, pagu&eacute; con tarjeta y a esperar el env&iacute;o.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a fue mi&eacute;rcoles, estaba segura que me llegar&iacute;a justo para el viernes y con ello cerrar mi plan perfecto. Sin embargo llegar&iacute;a el fin de semana y me encontrar&iacute;a con la triste noticia que mi pedido se encontraba con demora y no llegar&iacute;a sino la siguiente semana. Triste y resignada tuve que posponer mis planes de exhibicionismo y sexo otra semana m&aacute;s.<\/p>\n<p>En tanto la espera comenz&oacute; a hacerse de nuevo insoportable. Aquel pene artificial con el que planeaba sustituir al de mi alumno llegaba el lunes, ser&iacute;a desde ese d&iacute;a en que comenzar&iacute;a la tortura. No ve&iacute;a la hora de probarlo era perfecto, del mismo tama&ntilde;o y color que el de mi alumno, me tent&eacute; todas las noches a met&eacute;rmelo y masturbarme con &eacute;l, pero quer&iacute;a esperar, me quer&iacute;a poner tan caliente como sab&iacute;a que estar&iacute;a aquel chico.<\/p>\n<p>Naturalmente todo esa pr&oacute;rroga me estaba poniendo incontrolable e insoportable, sab&iacute;a que el tiempo premiar&iacute;a pero ya comenzaba a ser m&aacute;s de lo que pod&iacute;a soportar. Cada vez que entraba a la vieja bodega frente a aquel escritorio corro&iacute;do y lo miraba, no pod&iacute;a evitar recordar y fantasear con los er&oacute;ticos y excitantes momentos en la privacidad del sal&oacute;n de clases en soledad. Recuerdo que inclusive me llegu&eacute; a tocar discretamente un par de veces por debajo del escritorio mientras esperaba las tareas resueltas de la clase.<\/p>\n<p>Estaba realmente ansiosa, la espera era larga, realmente quer&iacute;a y necesitaba masturbarme, pero el saber que aquel alumno estar&iacute;a igual de caliente que yo, me manten&iacute;a firme en mi plan. Sab&iacute;a que me deseaba tanto como yo a &eacute;l, seguramente ser&iacute;a la primera mujer en su vida, que mejor, se habr&iacute;a saltado a todas esas ni&ntilde;as inseguras e inexpertas para tomar a una verdadera mujer, por dem&aacute;s experta en los secretos de la seducci&oacute;n y el placer.<\/p>\n<p>Tensi&oacute;n er&oacute;tica<\/p>\n<p>Entre subidas y bajadas emocionales y casi al borde del colapso nervioso, por fin llegaba el d&iacute;a &ldquo;D&rdquo;. El tan ansiado d&iacute;a, finalmente viernes. Desde muy temprano me alistaba para que todo saliese perfecto. Intentaba no pensar mucho en lo que pasar&iacute;a ese d&iacute;a, pues me pon&iacute;a con los sentimientos insoportables.<\/p>\n<p>Pero me era imposible no fantasear, hab&iacute;a esperado mucho por ese momento y finalmente suceder&iacute;a.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a me envolv&iacute; con lo m&aacute;s sexy de mi repertorio. Me vest&iacute; con el segundo conjunto de lencer&iacute;a er&oacute;tica que hab&iacute;a comprado, aquel de dos piezas tipo cors&eacute;, complementado con unas bragas de encajes transparente.<\/p>\n<p>Feliz me dirig&iacute;a al trabajo luchando a cada segundo por contenerme aparentando calma y serenidad. Llevaba un vestido azul ligero de corte juvenil que me acentuaba la cintura moldeada con grandes esfuerzos a base de Pilates, yoga y crossfit. Calzando un par de zapatos altos de aguja siete cent&iacute;metros en color salm&oacute;n.<\/p>\n<p>En tanto, dentro de mi bolso escondido entre maquillaje documentos y art&iacute;culos de oficina, se ocultaba mi nuevo juguete envuelto en una frazada que yo misma hab&iacute;a improvisado. Aquella disparatada que comet&iacute;a me pon&iacute;a como loca, era una endemoniada estupidez de la que no pod&iacute;a creer ser part&iacute;cipe.<\/p>\n<p>En ese juego, ese, como yo fundadora, moderadora y controladora parec&iacute;a ser tambi&eacute;n, quien se hac&iacute;a con la peor parte. Sucede que para ese punto la tensi&oacute;n que yo misma me hab&iacute;a provocado me ten&iacute;a fuera de mis cabales, en mi mente no hab&iacute;a nada m&aacute;s que erotismo, sexo, excitaci&oacute;n y seducci&oacute;n. Me hab&iacute;a sometido a un r&eacute;gimen estricto y tortuoso excit&aacute;ndome con los recuerdos, fantas&iacute;as y deseos para con mi alumno llev&aacute;ndome a niveles incontenibles. Cada viernes hab&iacute;a sido peor que el anterior, y &eacute;ste, me colocar&iacute;a en el lumbral de mi resistencia f&iacute;sica y mental.<\/p>\n<p>Llegando a clase no ten&iacute;a m&aacute;s en mente que exhibirme a mi alumno, la materia y mi rol como institutriz que alg&uacute;n d&iacute;a deseara con pasi&oacute;n, ahora pasar&iacute;a a segundo t&eacute;rmino, aquella clase ser&iacute;a un momento intimo entre &eacute;l y yo, y llegar&iacute;a tan lejos como nunca antes.<\/p>\n<p>Todas esas ideas me atormentaban mientras caminaba entre los pasillos del instituto rumbo al deplorable y aislado cascajo de aula. Una vez ah&iacute; me postr&eacute; en mi silla con ruedillas tras mi fiel escritorio, ah&iacute; aguard&eacute; mi tiempo de actuar, pero algo extra&ntilde;o suced&iacute;a. Frente a m&iacute;, en la primera fila, aquel lugar predilecto de mi alumno, estaba vac&iacute;o.<\/p>\n<p>No quise alarmarme, simplemente me negaba a creerlo, pese a que bien sab&iacute;a las aptitudes de mi alumno respecto a la puntualidad, a&uacute;n ten&iacute;a esperanzas de que llegara con rezago. Esper&eacute; mientras transcurr&iacute;a el tiempo y comenzaban a entrar el resto de estudiantes, sin prisa y desganados, pero mi querido alumno no apareci&oacute;.<\/p>\n<p>Estaba incr&eacute;dula, enfada, realmente col&eacute;rica. No solo por haber desmoronado mis planes, tampoco por lo excitada que estaba y el no poder desahogarme por fin. Estaba enojada por el hecho de que mi alumno hab&iacute;a encontrado, de alguna manera, la forma de tomar el control y eso me sacaba de mi juicio y me pon&iacute;a en un estado endemoniado.<\/p>\n<p>Pocas veces son en las que pierdo el control por mi car&aacute;cter, pero cuando sucede, no existe cosa en la faz del planeta que pueda calmarme. Ten&iacute;a ganas de abortar todo, quer&iacute;a salir del sal&oacute;n azotando puertas sin importar consecuencias, era como ni&ntilde;a sin su dulce. Incontenible.<\/p>\n<p>Por supuesto que no lo hice, en cambio me puse de pie y recite mi clase preparada especialmente para ese d&iacute;a que deb&iacute;a ser especial, y que sin embargo pintaba para el peor viernes de mi vida. Pero en ese momento cambi&oacute; mi actitud.<\/p>\n<p>Es muy excepcional que me enfade a esos niveles, pero tampoco puedo decir que me mantengo mucho tiempo as&iacute;, por lo que a medida que expon&iacute;a mi clase me relajaba nuevamente.<\/p>\n<p>Entonces el enfoque se torn&oacute; diferente hac&iacute;a aquel adolecente. Regresando a mi silla, ya resignada y sin nada m&aacute;s que hacer, miraba el pupitre vac&iacute;o de mi alumno mientras una sopa de sentimientos discordantes se aglomeraban sobre m&iacute;. Por una parte a&uacute;n estaba enojada y frustrada, pero tambi&eacute;n, poco a poco se apoderaba de m&iacute; un sentimiento de melancol&iacute;a y soledad.<\/p>\n<p>Aquel muchacho habr&iacute;a sabido, con alevos&iacute;a o no, sacar de m&iacute; los sentimientos m&aacute;s profundos y negativos secuestrados por a&ntilde;os. Primero el rechazo, pasando por frustraci&oacute;n, enfado y ahora esta sensaci&oacute;n de soledad y melancol&iacute;a. Me hac&iacute;a recordar la raz&oacute;n por la que en un inicio hab&iacute;a creado este juego de seducci&oacute;n, el t&eacute;rmino de la relaci&oacute;n con mi novio. No me sent&iacute;a tan sola desde ese d&iacute;a y ahora regresaba ese sentimiento de rechazo, de aislamiento y de temor. Como polluelo ca&iacute;do del nido a la intemperie, ahora sin nada m&aacute;s que hacer, me sent&iacute;a sin prop&oacute;sito, sin camino y con la tremada calentura que a&uacute;n me cargaba no pod&iacute;a dar en cuenta lo que a&uacute;n ten&iacute;a en mi vida, fuera de esas cuatro paredes y ese viejo escritorio.<\/p>\n<p>Para m&iacute; y por m&iacute;<\/p>\n<p>Finalmente me resign&eacute; y me tranquilic&eacute;, por lo menos lo suficiente para retomar la cotidianidad y mundana vida que ten&iacute;a antes de que apareciera aquel estudiante en mi vida. Ya con esa nueva perspectiva y otra actitud, contin&uacute;e con mi trabajo.<\/p>\n<p>Sin embargo todos esos sentimientos que me segu&iacute;an hostigando me imped&iacute;an ignorar aquel pupitre vac&iacute;o frente a m&iacute;, la lencer&iacute;a er&oacute;tica que vest&iacute;a bajo mi vestido y el vibrador de pene que ocultaba en mi bolso.<\/p>\n<p>Por todo eso, no pod&iacute;a tranquilizarme, de hecho, estaba tan excitada como nunca y no me pod&iacute;a controlar. Tras el escritorio, imaginaba que todo era mentira y que mi alumno estar&iacute;a ah&iacute;, mir&aacute;ndome a trav&eacute;s el escondite de mis piernas. Entonces comenc&eacute; a tocarme.<\/p>\n<p>Ya sin miedo ni recelo y sabiendo que nadie me ver&iacute;a, me met&iacute; una de mis manos bajo mi falda. Mi cuerpo se estremeci&oacute;. Realmente deseaba masturbarme hasta correrme, ten&iacute;a que hacerlo, con mi alumno presente o sin &eacute;l, ya no era un capricho. Lo necesitaba.<\/p>\n<p>Miraba detenidamente a cada uno de mis caudillos aprendices, esperando a cruzarme con la mirada da alguno. Pero estaba sola, y me sent&iacute;a sola, omnipresente en aquel cuarto de estudio, era invisible, casi inexistente. Cada uno de mis estudiantes era completamente ajeno a mi presencia; algunos platicaban, otros repasaban apuntes seguramente de otras materias, algunos atend&iacute;an a la pr&aacute;ctica del d&iacute;a mientras escuchaban m&uacute;sica, o en su defecto, dormitaban un poco.<\/p>\n<p>En tanto, mis dedos se infiltraban temblorosos sobre en mi braga intentando llegar a lo m&aacute;s rec&oacute;ndito de mi cuerpo, mientras observaba a mis alumnos, impropios a m&iacute; y a lo que suced&iacute;a bajo el escritorio. Sin &aacute;nimo pero con mucha excitaci&oacute;n comenzaba a tocarme, relajando mi cuerpo, prepar&aacute;ndolo para lo impensable, sin importarme nada, ni el lugar ni la compa&ntilde;&iacute;a o bien, la carencia de &eacute;sta &uacute;ltima.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a terrible, como una fracasada, hab&iacute;a perdido en mi propio juego, no serv&iacute;a ni como amante, ni como novia, ni como maestra, ni siquiera como mujer. Mi clase era un completo fiasco, hac&iacute;a mucho tiempo que hab&iacute;a perdido contacto con mis amigos m&aacute;s queridos, la mejor de mis relaciones amorosas hab&iacute;a fracasado rotundamente, y el juego que ten&iacute;a completamente controlado, ahora se me escapaba de las manos sin remedio.<\/p>\n<p>Sin embargo lo necesitaba, aquellas caricias que me estaba dando eran como un consuelo, como un abrazo de m&iacute; para m&iacute; misma, y con la tremenda calentura que me hab&iacute;a recopilado a lo largo de dos semanas, funcionaba de maravillas.<\/p>\n<p>En el lecho de mi des&aacute;nimo, al borde del llanto, desvanec&iacute; mi cabeza en mi mano libre que apoyaba sobre el escritorio con mi codo, completamente abatida por mi exagerada desdicha al tiempo que me masturbaba con la otra mano debajo. Alrededor no hab&iacute;a reacci&oacute;n alguna, nadie lo sab&iacute;a, mis alumnos continuaban en su mundo.<\/p>\n<p>A sabiendas que era yo lo &uacute;nico que ten&iacute;a, met&iacute; mi mano bajo mis bragas y contin&uacute;e toc&aacute;ndome mojando mis dedos con mis fluidos cuando me acariciaban dulcemente, lento, con delicadeza y cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Me perd&iacute; un momento pero nunca me distraje, siempre miraba con atenci&oacute;n a mis alumnos, sab&iacute;a que si me dejaba llevar por completo expondr&iacute;a un espect&aacute;culo a todo aquel presente.<\/p>\n<p>Era triste sentirme sola, pero al mismo tiempo aquel aislamiento me propiciaba ciertas comodidades, si, como el hecho de poderme masturbar frente a mi clase sin levantar sospechas. Sucede que ser&iacute;a solo yo la que podr&iacute;a animarme y que mejor manera que regal&aacute;ndome un buen orgasmo. El tiempo y el lugar ser&iacute;an punto y aparte.<\/p>\n<p>Decidida, repasaba uno a uno a mis adolecentes frente a m&iacute; con mi cabeza a&uacute;n apoyada en mi mano. En tanto, por debajo, me masajeaba mi vagina por alrededor metiendo apenas un poco uno de mis dedos mara masajear mi cl&iacute;toris desde adentro hacia afuera.<\/p>\n<p>Era perfecto, justo lo que necesitaba, estaba segura que me har&iacute;a correr ah&iacute; mismo, no me importaba, hab&iacute;a tiempo. Ah&iacute; me sent&iacute;a, por fin, reconfortada y aquel regalo se aglomeraba poco a poco dentro de m&iacute; prepar&aacute;ndose para estallar con todo furor.<\/p>\n<p>Lentamente comenzaba a meter aquel dedo juguet&oacute;n cada vez m&aacute;s en la privacidad de mi h&uacute;meda oquedad. Pronto a aquel dedo del medio se le uni&oacute; el &iacute;ndice, mientras el resto masajeaban con pasi&oacute;n mis labios mayores y un poco mis piernas que no dejaban de temblar cuando intentaban soportar el tremendo orgasmo que se avecinaba.<\/p>\n<p>En tanto, por encima del escritorio, ya comenzaba a evidenciar mi estado de cl&iacute;max, mi mirada se me ca&iacute;a, mis ojos se entre cerraban y mi respiraci&oacute;n se hac&iacute;a m&aacute;s agitada. Pero no era lo f&iacute;sico, sino lo auditivo lo que me ten&iacute;a preocupada, pues debajo mis dedos comenzaban a hacer ruidos pegajosos al empaparse de mi lubricaci&oacute;n cuando mi respiraci&oacute;n poco a poco comenzaba a convertirse en jadeos que ocasionalmente generaban uno que otro tenue gemido.<\/p>\n<p>Sin duda me llevar&iacute;a al orgasmo ah&iacute; mismo y no me podr&iacute;a controlar ni disimular. Entonces par&eacute;, inhale profundamente y me saqu&eacute; la mano de mi co&ntilde;o intentado normalizar mi respiraci&oacute;n. Estaba tan caliente que lo primero que hice fue lamerme mis dedos empapados en mis flujos vaginales para limpiarlos.<\/p>\n<p>Era insoportable, no pod&iacute;a aguantar un segundo m&aacute;s y aun deb&iacute;a esperar casi media hora de clase. Estaba temblando de ansiedad, mi coraz&oacute;n bombeaba fuertemente y mi vagina se llenaba de esos poderos torrentes de sangre que la inflamaban haciendo salir a mi cl&iacute;toris de su escondite, pidiendo al fin ser atendido como se debe, como tanto tiempo lo hab&iacute;a hecho esperar.<\/p>\n<p>Como pude esper&eacute;, intentado distraerme y perder el tiempo en mi tel&eacute;fono m&oacute;vil o en mis apuntes. Espor&aacute;dicamente y casi inconscientemente me tocaba por debajo de la falda mis mojadas bragas intentando prolongar mi tortura un minuto m&aacute;s.<\/p>\n<p>Finalmente mis alumnos comenzaban a terminar el trabajo del d&iacute;a, aliviada de que la espera terminar&iacute;a, les revisaba uno a uno sus trabajos y les daba bandera verde para poder retirarse. No revisaba nada, no me importaba si estaban bien o no, lo que quer&iacute;a era que terminara aquel tormento sexual.<\/p>\n<p>Mejor regalo<\/p>\n<p>Tras mi &uacute;ltimo estudiante alist&eacute; mis cosas dentro de mi bolso, me acomod&eacute; la ropa interior y tras una veloz revisi&oacute;n me encamin&eacute; a la puerta apresurada a salir de ah&iacute;. Pero no pude, la nostalgia me engull&oacute; por completo.<\/p>\n<p>Mirando el asiento de mi mejor estudiante no pude evitar fantasear con lo que deb&iacute;a suceder ese d&iacute;a, me sent&iacute;a realmente caliente como nunca, necesitaba masturbarme ya mismo, no podr&iacute;a hacer otra cosa hasta hacerme correr a borbotones justo ah&iacute;.<\/p>\n<p>Entonces regres&eacute; sobre mis pasos caminando lentamente, mientras en mi mente se desenfrenaba una bestial guerra intentando dominar mis impulsos sexuales, tratando de no pensar imp&uacute;dicamente a medida que me acercaba paso a paso de nuevo a mi escritorio. Ah&iacute; perd&iacute;.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en mi silla, y me qued&eacute; as&iacute; por un momento. Todo estaba en calma, solo se escuchaban los sonidos cl&aacute;sicos de cualquier escuela a lo lejos; risas, arrastre de sillas, maestros alzando la voz y nadie parec&iacute;a acercarse, nadie lo hac&iacute;a, lo sab&iacute;a. El encargado de limpieza no llegar&iacute;a sino hasta el otro d&iacute;a por la ma&ntilde;ana, no hab&iacute;a excusa. Estaba sola.<\/p>\n<p>Con la mente en blanco y una conciencia derrotada, separ&eacute; mis piernas, no me ocultaba, ya no ten&iacute;a que hacerlo. Sin m&aacute;s me sub&iacute; el vestido hasta la falda y deslic&eacute; mis bragas para descubrir mi co&ntilde;o. Sin m&aacute;s me chup&eacute; mis dedos y comenc&eacute; a tocarme.<\/p>\n<p>Decidida y sin prejuicios para con mi imp&uacute;dica sexualidad, me estimulaba como mejor sab&iacute;a hacerlo, de inmediato mi co&ntilde;o me le agradeci&oacute; relajando cada musculo de mi ser l&aacute;nguidamente, dilat&aacute;ndose, lista para lo que ven&iacute;a.<\/p>\n<p>Estaba tan estimulada que no tard&eacute; mucho en meterme un par de dedos de una sola vez en aquella h&uacute;meda cavidad, tan mojada que aquel par entraba sin problema alguno.<\/p>\n<p>En ese momento record&eacute; aquel juguete escondido en mi bolso que a&uacute;n guardaba para hacer su acto. Sin pensarlo mucho me apresure a sacarlo de su envoltorio aterciopelado, lo tom&eacute; delicadamente, y sin perder la inercia me lo met&iacute; delicadamente en mi boca para comenzar a chuparlo como si mi vida dependiera de hacer el mejor trabajo oral posible. Lo chupaba como si fuese real, como si fuese el pene de mi alumno que tantas ganas ten&iacute;a de com&eacute;rmelo. Realmente ten&iacute;a la calentura a tope, no pod&iacute;a estar m&aacute;s sofocada, as&iacute; que me met&iacute; el dildo en mi vagina lenta, pero firmemente.<\/p>\n<p>Aquella acci&oacute;n me provoc&oacute; un peque&ntilde;o escalofri&oacute; acompa&ntilde;ado de un sutil estremecimiento que me hizo eyacular un poco de fluido en mi intimo interior, arranc&aacute;ndome un entra&ntilde;able gemido, desgarrador e incontenible.<\/p>\n<p>Entonces escuch&eacute; un ruido, me sobresalt&eacute;, cerr&eacute; mis piernas con mi dildo a&uacute;n dentro de m&iacute; y me baj&eacute; el vestido para ocultarlo. Cre&iacute; que ser&iacute;a el de limpieza, pero ser&iacute;a solo mi paranoia, nadie pasaba por ah&iacute; y lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>No muy convencida de mi privacidad, me puse de pie para asomarme por la puerta, solo para comprobar de que aquel pasillo estaba desierto. Regres&eacute; a mi lugar aprovechando para deslizar los tirantes de mi vestido para hacerlo caer hasta mis pies, dej&aacute;ndome solo con mi lencer&iacute;a fina en medio del sal&oacute;n vac&iacute;o.<\/p>\n<p>De regreso a mi tarea, separ&eacute; mis piernas y sin medirlo mucho me volv&iacute; a meter mi dildo lentamente, sac&aacute;ndolo de nuevo y de regreso sin importarme los ruidos que esto llegar&aacute; a provocar.<\/p>\n<p>El silencio se hac&iacute;a presente, tan solo acompa&ntilde;ado por el pegajoso sonido de mi co&ntilde;o estrujando aquel pl&aacute;stico de pene, mi respirar era exaltado, y mi coraz&oacute;n bombeaba fuertemente, pod&iacute;a sentir mi vagina deseosa de seguir hasta hacerla estallar, pero me detuve.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a hacerlo bien, no dejar&iacute;a nada en mi mente, me desinhibir&iacute;a por completo, estaba decidida. Entonces me levante de nuevo, tom&eacute; mi juguete completamente lubricado con mis jugos vaginales y lo coloqu&eacute; sobre el escritorio aferr&aacute;ndolo con la succi&oacute;n de su base.<\/p>\n<p>Estaba vuelta loca, enseguida lo coloqu&eacute; me gir&eacute; para sentarme en &eacute;l, separando un poco mis piernas para deslizarlo hasta dentro de m&iacute;. Con mis pies de puntillas, bajaba y sub&iacute;a cabalgando el gran pene empotrado en el v&eacute;rtice del escritorio haciendo las m&aacute;s deliciosas y satisfactorias sentadillas de mi vida, moviendo mi pelvis de adelante hacia atr&aacute;s en cada arremetida provocando que mi espalda se arquera, haci&eacute;ndome gozar como nunca.<\/p>\n<p>En ese momento supe que terminar&iacute;a all&iacute; mismo, as&iacute; que apret&eacute; fuerte mi abdomen y mi culo para meterme duro y profundo el dildo que cabalgaba haciendo r&aacute;pidas repeticiones arriba y abajo, aferr&aacute;ndome fuertemente con ambas manos para ensart&aacute;ndomelo una y otra y otra vez, hasta que poco a poco comenzaba a sentir contracciones en mi vientre hasta mi vagina, mientras mi respiraci&oacute;n se cortaba, sofocada, oblig&aacute;ndome a gemir y jadear como cachorrita. Entonces me llev&eacute; las manos a mis pechos y los estruj&eacute; firmemente sobre mi traje de lencer&iacute;a er&oacute;tica que tanto me fascinaba sin parar de subir y bajar cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, hasta que de pronto mi co&ntilde;o por fin explotaba entre mis piernas, arranc&aacute;ndome un profundo y desgarrador gemido incontenible, mientras mi co&ntilde;o chorreaba a borbotones entre contracciones musculares que llegaban hasta mis piernas tambaleantes al intentar concebir y sostener tremendo orgasmo sobre ellas, haci&eacute;ndome caer completamente derrumbada al escritorio sobre mi espalda.<\/p>\n<p>Por fin m&iacute;o<\/p>\n<p>Al abrir los ojos, por fin regres&eacute; a la realidad. Despu&eacute;s de ese orgasmo prolongado desde semanas atr&aacute;s, finalmente retomaba mi vida. Ahora pod&iacute;a respirar aliviada de nuevo.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s, me vest&iacute;, guard&eacute; mi juguete de regreso en mi bolso y sal&iacute; de all&iacute;. Aliviada, ligera y alegre, me encamin&eacute; de regreso a casa dejando aquella intensa experiencia atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de mi m&aacute;s reciente experiencia sexual baj&eacute; un poco el ritmo, ahora me tomaba las cosas con m&aacute;s calma evitando pensar en aquellas situaciones que se habr&iacute;an convertido en mi adicci&oacute;n. Ya con la mente fr&iacute;a y alejada del ambiente que me llevar&iacute;a a sufrir a flor de piel todas esas sensaciones, comenzaba a reanudar mi vida con normalidad.<\/p>\n<p>El siguiente lunes regresaba al instituto completamente diferente. Atr&aacute;s hab&iacute;a dejado los vestidos cortos, la ropa interior er&oacute;tica, a la mujer endemoniada y seductora. Decidida estaba en concentrarme en mi trabajo, en mi pasi&oacute;n y en m&iacute; misma. O eso planeaba.<\/p>\n<p>De nuevo en posici&oacute;n frente al pu&ntilde;ado de desventurados adolecentes poni&eacute;ndose a prueba de resistencia en mi bochornosa clase, alistaba el material de estudio para cerrar temas rumbo a la recta final del ciclo escolar.<\/p>\n<p>Postrada en mi asiento de siempre no pod&iacute;a dejar de notar aquel lugar predilecto de mi alumno favorito. Pese a la hora, &eacute;l a&uacute;n no llegaba. No ten&iacute;a planes para con &eacute;l, pero la nostalgia estaba presente.<\/p>\n<p>Poco pas&oacute;, y cuando me dispon&iacute;a a iniciar clase sin &eacute;l, por fin llegaba. Con sus cl&aacute;sicos pantalones entubados, zapatos deportivos y su camiseta de alg&uacute;n personaje de videojuegos o superh&eacute;roe de comics. Caminaba, siempre mirada abajo evitando contacto con cualquiera, directo y apresurado a su pupitre.<\/p>\n<p>Sonre&iacute;. No s&eacute; si de alegr&iacute;a, entusiasmo, pena o por mera iron&iacute;a. Sin m&aacute;s me plant&eacute; frente al sal&oacute;n e inici&eacute; con lo m&iacute;o intentando no prestarle mayor inter&eacute;s. Concentrada en mi labor docente, evitaba contacto visual. Ahora me parec&iacute;a estar actuando como &eacute;l, t&iacute;mida, apenada, retra&iacute;da y con la mirada al suelo. Re&iacute; de nuevo.<\/p>\n<p>El d&iacute;a continuo con normalidad; tareas, trabajos, revisiones y eso. Al final, llegado el turno de aquel estudiante, me extend&iacute;a su cuaderno para la respectiva rubrica de revisado. Lo tom&eacute;, y sin mirarlo en ning&uacute;n momento le pregunt&eacute; sobre su ausencia al pasado viernes. &ndash;Estaba enfermo. &ndash;Respond&iacute;a apenado. &ndash;Te extra&ntilde;e. &ndash;Le respond&iacute; casi susurrando para evitar que alguien m&aacute;s escuchase.<\/p>\n<p>Tras media vuelta, se march&oacute; sin decir nada, pero visiblemente abochornado.<\/p>\n<p>No s&eacute; por qu&eacute; lo dije, no iba con mi personalidad, no estaba en mis planes, se me sali&oacute;, inconscientemente, quiz&aacute; sinceramente, desde la parte m&aacute;s amorosa y dulce que a&uacute;n conservaba en mi interior.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as pasaron y las clases se hac&iacute;an m&aacute;s abrumadoras, se acercaban los ex&aacute;menes finales y todo mundo estaba intentado hacerse con apuntes o cualquier informaci&oacute;n que les fuera de utilidad.<\/p>\n<p>Por eso mismo la relaci&oacute;n con mi inocente aprendiz hab&iacute;a cambiado, ya no eran esas toxicas insinuaciones sexuales, ahora era m&aacute;s profesional aunque con la misma intimidad. Una mezcla entre la maestra noble y amable a quien tenerle confianza, y la misma maestra sexy due&ntilde;a de las m&aacute;s profundas y er&oacute;ticas fantas&iacute;as. Me gustaba. Ten&iacute;a lo mejor de ambas partes de m&iacute;. Mi pasi&oacute;n y mi lujuria.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, terminando la clase not&eacute; como mi alumno repasaba como loco unos apuntes. Sab&iacute;a que ser&iacute;an de otra materia, aplicado como siempre ya habr&iacute;a terminado con todo respecto a mi temario se refiere, reci&eacute;n hab&iacute;a recibido y calificado con excelencia su material del d&iacute;a.<\/p>\n<p>La mayor&iacute;a ya hab&iacute;a terminado con la tarea que les hab&iacute;a dejado para el final de esa hora, salvo algunos pocos que a&uacute;n se les complicaba. Me acerqu&eacute; a su lugar, me inclin&eacute; un poco y le cuestion&eacute; sobre su apuro con una sutil sonrisa y mi natural coqueter&iacute;a femenina.<\/p>\n<p>Apegado a su actitud antes descrita, me respond&iacute;a su preocupaci&oacute;n para aprobar otra materia, entre titubeos y visible sofoco. No tard&eacute; en darme cuenta que aquel problema derivaba de la f&iacute;sica, ciencia que se me da muy bien, por lo que sin dudarlo me ofrec&iacute; a ayudarlo.<\/p>\n<p>As&iacute;, juntos resolvimos uno de sus temas de estudio, suficiente para que pudiese resolver el resto por s&iacute; solo. Tiempo pas&oacute;, y sin darnos cuenta est&aacute;bamos solos de nuevo en el aula. Lo notaba temeroso y asustado de que pasar&aacute;n aquellas actitudes dominantes y sexuales. Tan solo le sonre&iacute; y me alej&eacute; para alistar mis cosas dentro de mi bolso.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s, el ingenuo estudiante remed&oacute; mi actitud y ambos salimos del aula. Al final del estrecho pasillo, nos despedimos. Con naturalidad y cierta ternura me acerqu&eacute; a &eacute;l y nos despedimos con un beso en la mejilla, asegur&aacute;ndome que la mayor&iacute;a de los presentes nos vieran hacerlo.<\/p>\n<p>S&iacute;, definitivamente habr&iacute;a cambiado mucho en esos &uacute;ltimos d&iacute;as. Ahora sent&iacute;a que por fin lo ten&iacute;a, que por fin era m&iacute;o, pero de otra forma. Que puedo decir, soy as&iacute;.<\/p>\n<p>Despedida de a&ntilde;o<\/p>\n<p>Esos &uacute;ltimos d&iacute;as transcurrieron as&iacute;, sin novedades. El chico hab&iacute;a cambiado mucho, lo notaba m&aacute;s relajado, incluso se hab&iacute;a tomado la confianza suficiente de acercarse a m&iacute; para pedirme algunos concejos m&aacute;s de aquella clase que tantos dolores de cabeza le provocaba.<\/p>\n<p>En uno de aquellos d&iacute;as me anim&eacute; a ofrecerle parte de mi tiempo para apoyarlo con sus problemas acad&eacute;micos. Al t&eacute;rmino de las dos horas reglamentar&iacute;as que me pertenec&iacute;an, me arrim&eacute; una butaca a la suya y le cuestione sobre sus inquietudes.<\/p>\n<p>Mi mente estaba fresca y pura, lo juro, no hab&iacute;a maldad alguna, pero claro que no me pas&eacute; por alto sus miradas indiscretas, desvi&aacute;ndose al escote de mi blusa que revelar&iacute;a un poco m&aacute;s de lo correcto debido a un bot&oacute;n rebelde que se hab&iacute;a desprendido.<\/p>\n<p>En un principio me parec&iacute;a divertido, pero ponto recordaba aquellas sensaciones que tanto me gustaban y entonces comenc&eacute; a coquetear con &eacute;l, solo un poco.<\/p>\n<p>Pronto se nos escap&oacute; el tiempo, viendo la hora me puse de pie y me sent&eacute; por un instante sobre su libreta para proponerle repetir aquella improvisada clase de tutor&iacute;a, el siguiente d&iacute;a. Apenado, acept&oacute;.<\/p>\n<p>Sin planearlo mucho, el d&iacute;a siguiente ser&iacute;a ni m&aacute;s ni menos que un viernes, y no cualquier viernes, ser&iacute;a el fin de la &uacute;ltima semana de todo el ciclo escolar.<\/p>\n<p>Aquello me ten&iacute;a nadando en un mar de emociones. No pod&iacute;a evitar sentirme triste y nost&aacute;lgica al saber que ya no lo ver&iacute;a m&aacute;s, quiz&aacute; por ello es que me comportaba de esa manera con &eacute;l.<\/p>\n<p>Sabiendo que aquellos juegos, las miradas, las sonrisas, decepciones y sentimientos estar&iacute;an por terminar, en m&iacute; interior me sent&iacute;a de nuevo como una fracasada, no s&eacute; por qu&eacute;, pero regresaban los mismos sentimientos de cuando hab&iacute;a terminado la relaci&oacute;n con mi novio. Me sent&iacute;a exactamente igual.<\/p>\n<p>Entonces me convenc&iacute;, estaba decidida a culminar y cerrar toda aquella experiencia como se merec&iacute;a. Sin dudarlo, desde muy temprano alistar&iacute;a todas mis cosas para aquel d&iacute;a especial. Regresar&iacute;an los vestidos, la lencer&iacute;a y los tacones altos. Sin olvidar lo m&aacute;s importante, aquel pene artificial que tantas alegr&iacute;as y satisfacciones me hab&iacute;a dado.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a, me puse un vestido muy corto y ajustado color morado, debajo por supuesto vestir&iacute;a aquel &uacute;ltimo conjunto er&oacute;tico, el de encajes y listones, con las pantimedias unidas que dejar&iacute;a mi co&ntilde;o al descubierto. Me puse una bragas transparentes y finalmente me envolv&iacute; en un abrigo ligero color negro y me calc&eacute; un par de zapatos abiertos de tac&oacute;n alto.<\/p>\n<p>Llegando a mi &aacute;rea de trabajo, me sent&iacute;a incre&iacute;ble; alegre, viva, capaz de todo, segura, y muy poderosa. Desfilaba como modelo en pasarela rumbo a mi entra&ntilde;able escritorio, cuando mi alumno me miraba desde su puesto. Al cruzar nuestras miradas le esboc&eacute; la m&aacute;s sincera y seductora sonrisa desde lo m&aacute;s profundo de mi ser y comenc&eacute; con mi trabajo.<\/p>\n<p>Aquella clase ser&iacute;a solo de repaso, pues la siguiente semana ser&iacute;a el examen final para no ver a nadie nunca m&aacute;s, incluyendo a mi alumno favorito. Por ello no desaprovechar&iacute;a un solo momento. Tan solo habiendo regresado a mi asiento me puse en posici&oacute;n tras el agujero de mi escritorio abriendo un poco mis piernas. Sin contratiempos, el ingenuo adolecente daba inicio a los juegos que tanto nos gustaban.<\/p>\n<p>Todo era perfecto; las miradas, las emociones, los juegos y todo eso. De cuanto en tanto, me tocaba para ponerme el cien, justo cuando mi aprendiz me espiaba. Marchaba de las mil maravillas. Entonces la clase termin&oacute; y aquel joven se apresuraba a estudiar aquellas otras ciencias que no se le daban tan bien. Por mi parte terminaba con mis apuntes para dar cierre de curso.<\/p>\n<p>En esas est&aacute;bamos cuando de pronto mi vista se desviaba de mis apuntes. Por debajo continuaba jugando con mis piernas, pero algo me hiso querer saber la reacci&oacute;n de mi alumno. Sucede que yo daba por hecho que me estar&iacute;a espiando, pero no era as&iacute;, en cambio se encontraba completamente concentrado en sus propios apuntes.<\/p>\n<p>Tiempo atr&aacute;s eso me habr&iacute;a sacado e mi buen juicio, pero ahora me gust&oacute;. Me qued&eacute; vi&eacute;ndole perdidamente. Esa capacidad que ten&iacute;a de concentraci&oacute;n y perder todo contacto con el resto del mundo, en cierta manera le envidiaba.<\/p>\n<p>Entonces sucedi&oacute;. Sin quitarle la vista un solo segundo, baj&eacute; mi mano hasta mi entrepierna y comenc&eacute; a tocarme. Esta vez ya no era necesario imaginarme a mi alumno en una banca vac&iacute;a, pues ah&iacute; estaba, y aunque no me estaba viendo de alguna manera sab&iacute;a que me pertenec&iacute;a. A&uacute;n sin la necesidad de tener absoluto control sobre &eacute;l, su tiempo era m&iacute;o y al terminar esa &uacute;ltima hora de clase seguir&iacute;a si&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>Fue en ese momento, cuando aquellas caricias de placer que mis dedos ejerc&iacute;an en mi sexo cobraban sentido. Por fin esas sensaciones ten&iacute;an un cometido, una raz&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de hacerme correr como loca. Ahora me tocaba con verdadero placer, por fin de estar ganado en mi propio juego.<\/p>\n<p>Eran justamente esas caricias, las que inundaban de &eacute;xtasis todo mi cuerpo al tiempo que observaba al distra&iacute;do de mi s&uacute;bdito y confidente. Masajeando mi cl&iacute;toris bajo el escritorio, poco a poco sent&iacute;a que me har&iacute;a venir en cualquier momento. Pod&iacute;a sentir como mis dedos se humedec&iacute;an m&aacute;s con esas sensaciones c&aacute;lidas, mojando mis bragas cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>En ese Instante terminaba la clase. Justo a tiempo, ya comenzaba a perder la cordura. Enseguida mis alumnos sal&iacute;an, excepto por aquel chico retra&iacute;do completamente sumergido en sus letras y palabras.<\/p>\n<p>Sobre &eacute;l<\/p>\n<p>Sin mediar palabra me levant&eacute; de mi silla con ruedillas para reposarme de nueva cuenta est&aacute; vez sobre el escritorio, justo frente a &eacute;l. Ah&iacute; le cuestion&eacute; sobre &eacute;l, acerca de su d&iacute;a, y de c&oacute;mo la pasaba en sus estudios. &Eacute;l respond&iacute;a, t&iacute;mido como siempre, como si tuviese un l&iacute;mite de palabras por vez.<\/p>\n<p>Me le qued&eacute; viendo seriamente un momento, y mientras me respond&iacute;a, lentamente comenc&eacute; a separar mis piernas frente a &eacute;l. L&oacute;gicamente se puso nervioso, pero no me detuve. Sin desprender mis ojos un solo segundo de su mirada, pronto mis piernas quedaban completamente abiertas frente a &eacute;l, dej&aacute;ndole las puertas del escenario abiertas de par en par que p&uacute;dica apreciar todo el espect&aacute;culo de mis bragas transparentes que de poco servir&iacute;an para ocultar mi co&ntilde;o h&uacute;medo.<\/p>\n<p>Resisti&eacute;ndose un poco, desesperadamente intentaba bajar la mirada a sus apuntes. No se lo permit&iacute;. Le orden&eacute; directamente y con toda claridad que se levantara a cerrar la puerta del aula, de inmediato el indefenso y domesticado a base de erotismo y seducci&oacute;n obedec&iacute;a sin objeciones.<\/p>\n<p>Se puso de pie sin decir palabra, y con la mirada al suelo se encamin&oacute; a paso lento directo a la puerta para cerrarla. Por mi parte, descend&iacute; del escritorio tras de &eacute;l, y a sus espaldas me baj&eacute; el vestido de un movimiento dej&aacute;ndolo caer al suelo para quedarme solo con aquella er&oacute;tica lencer&iacute;a en medio del sal&oacute;n de clase. Est&aacute; vez por fin con mi alumno favorito.<\/p>\n<p>Enseguida de cerrar la puerta el joven daba media vuelta, solo para encontrarse con la maestra de sus sue&ntilde;os en la lencer&iacute;a m&aacute;s sensual que jam&aacute;s pudiese haber imaginado, postrada sobre un par de tacones altos y nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Nos miramos, el pobre se congel&oacute;, pod&iacute;a ver como su respiraci&oacute;n se agitaba, sudaba y comenzaba a temblar un poco. Sin darle tiempo le orden&eacute; que se sentara en mi silla, detr&aacute;s de mi escritorio. A paso lento y sin voluntad suficiente para mirarme a los ojos, me obedec&iacute;a.<\/p>\n<p>Esper&eacute;, y en cuanto se puso en la posici&oacute;n indicada me di media vuelta para acercarme a &eacute;l. Mir&aacute;ndolo intimidantemente me baj&eacute; las bragas de una sola vez y se las avente delicadamente en su regazo. Enseguida me sent&eacute; de nueva cuenta sobre el escritorio, pero esta vez en su otro extremo para quedar frente a &eacute;l, y sin apresurarme me le abr&iacute; de piernas tanto como pude, arrim&aacute;ndome un poco para que mi co&ntilde;o quedase fuera del borde.<\/p>\n<p>Entonces le ped&iacute; que acercara su cabeza, se la sujet&eacute; con delicadeza y se la estruj&eacute; en mi h&uacute;meda vagina para que comiese de ella.<\/p>\n<p>Fue un poco gracioso, porque no sab&iacute;a c&oacute;mo hacerlo, pero estaba tan caliente de por fin estar disfrutando de las delicias de aquel joven, que su inexperiencia no fue impedimento alguno para hacerme disfrutar.<\/p>\n<p>Sintiendo como su principiante lengua descubr&iacute;a las nuevas texturas de mi mojada vagina, me lleve las manos a la cabeza y me desenrede el cabello para dejarlo suelto, arque&eacute; mi espalda y me desvanec&iacute; en sus estimulantes lameteos.<\/p>\n<p>Ya puesta al punto con semejante pre&aacute;mbulo, me reincorpore apartando su rostro de mi vagina. Entonces le orden&eacute; que se pusiera de pie y se bajara los pantalones. Con la misma frialdad con la que lo escribo ahora mismo.<\/p>\n<p>Sin refunfu&ntilde;ar ni un poco se apresur&oacute; a hacerlo luchando con sus prendas, hasta que finalmente lograba bajarse los pantalones con todo y calzoncillos.<\/p>\n<p>De inmediato pude ver su larga tranca bien parada y enfilada para darle una buena chupada. Y no me resistir&iacute;a un solo segundo m&aacute;s. Baj&eacute; del escritorio, me puse de rodillas frente a &eacute;l y sin m&aacute;s me llev&eacute; aquel glorioso pene a mi boca para engullirlo de una sola vez.<\/p>\n<p>Como una loca se lo chupaba a lo largo de su prolongada extensi&oacute;n, gozando desesperadamente como si alguien me lo fuese a arrebatar de la boca en cualquier momento. En ese instante volte&eacute; arriba para mirar el rostro de fascinaci&oacute;n y &eacute;xtasis de mi alumno mientras le hac&iacute;a ese excelente trabajo oral, cuando comenc&eacute; a ver en su expresi&oacute;n que aquello no durar&iacute;a mucho.<\/p>\n<p>Pero no me import&oacute;, continu&eacute; haciendo el mejor sexo oral de mi vida, cuando comenzaba a sentir aquellas contracciones en el pene de mi mejor aprendiz que hubiese deseado tener. Entonces aquel tierno adolecente termin&oacute; eyaculando en mi boca, sin que yo parase de chup&aacute;rsela orill&aacute;ndome a tragarme toda su leche como loca.<\/p>\n<p>Por mera piedad, finalmente me sacaba su pene de mi boca bajo sus ag&oacute;nicos alaridos org&aacute;smicos que me imploraban que terminara los tortuosos est&iacute;mulos de mi lengua.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; &eacute;l ya estar&iacute;a m&aacute;s que servido, pero para m&iacute; ser&iacute;a solo el inicio. Apenas haci&eacute;ndolo terminar, tom&eacute; mi bolso y sin perder prisa saqu&eacute; de &eacute;l, mi juguete favorito. Entonces tom&eacute; posici&oacute;n nuevamente en el escritorio frente al chico y sin m&aacute;s comenc&eacute; a masturbarme frente a &eacute;l.<\/p>\n<p>Tras una veloz chupada a mi propio pene de pl&aacute;stico, empec&eacute; a introduc&iacute;rmelo lentamente en mi ya completamente mojada vagina, y no par&eacute; sino hasta hab&eacute;rmelo metido por completo. Enseguida contin&uacute;e estimul&aacute;ndome como mejor s&eacute;, con toda intenci&oacute;n de hacerme correr a chorros frente a mi querido s&uacute;bdito.<\/p>\n<p>Sin embargo algo me hizo detener. No, una vez m&aacute;s no fue mi conciencia, ni mi moral, ni la mirada at&oacute;nica de mi compa&ntilde;ero quien respiraba agitadamente temblando de ansiedad frente a m&iacute;. Se trataba de su enorme polla. S&iacute;, no pude dejar de notar que pese a haberle estrujado hasta sacarle todo su relleno, a&uacute;n permanec&iacute;a firme y erecto listo para lo que fuese, como esperando recibir mi chorreante co&ntilde;o que se conformaba con uno artificial teniendo el real justo al frente.<\/p>\n<p>Entonces no me resist&iacute; m&aacute;s. Me saqu&eacute; el dildo, lo avent&eacute; por ah&iacute;, me baje del escritorio y sin medir distancias me sent&eacute; en la polla de mi alumno. Separ&eacute; mis piernas y las introduje en los orificios que dibujaban los apoyabrazos de la silla y sin m&aacute;s me empal&eacute; en la larga verga de mi alumno.<\/p>\n<p>Aquello ser&iacute;a lo mejor que hubiese imaginado, al fin logrando mi cometido despu&eacute;s de tanto tiempo, me dotaba de las m&aacute;s deliciosas sensaciones f&iacute;sicas y sentimentales en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito de mi ser, hablando en ambos sentidos.<\/p>\n<p>As&iacute;, comenc&eacute; a moverme como pod&iacute;a en tan precaria posici&oacute;n. No me importaba. Me ensartaba su pene fuertemente mientras le restregaba su inocente cara en mis tetas oblig&aacute;ndolo a bes&aacute;rmelas y chuparme los pezones.<\/p>\n<p>Aquello me estar&iacute;a llevando al cl&iacute;max del momento, pero quer&iacute;a m&aacute;s. Me levant&eacute; de nuevo y me di media vuelta, de inmediato me dej&eacute; caer otra vez en su pene, esta vez de espaldas y tras ens&aacute;rteme comenc&eacute; a hacer las m&aacute;s deliciosas y placenteras sentadillas moviendo mi cintura y arqueando mi espalda para hacerme venir.<\/p>\n<p>En ese momento sent&iacute;, por fin, aquel glorioso y entra&ntilde;able orgasmo a punto de salir y hacer estallar mi co&ntilde;o a borbotones. Entonces aceler&eacute; el ritmo, me mov&iacute;a tan aprisa como pod&iacute;a aferr&aacute;ndome con u&ntilde;as y dientes al escritorio frente a m&iacute;, empujando f&eacute;rreamente mi culo al gran pene de mi confidente alumno, mientras sent&iacute;a mi vagina dilatarse m&aacute;s y m&aacute;s, hasta que al fin explotaba entre gimoteos y alaridos de placer fascinantes que me hac&iacute;an temblar mis piernas y brazos salpic&aacute;ndole en todas las piernas de mis jugos.<\/p>\n<p>Si te ha gustado el relato.<\/p>\n<p>Te invito a leer historias similares visitando mi perfil, Erothic.<\/p>\n<p>Me encanta leer tus comentarios<\/p>\n<p>No olvides calificar.<\/p>\n<p>Que tengas lindas fantas&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Obsesi&oacute;n tortuosa. Los siguientes d&iacute;as fueron una combinaci&oacute;n de miradas estresantes e incomodas entre mi compa&ntilde;era que me hab&iacute;a escuchado en el ba&ntilde;o y aquel alumno, quien nervioso se sonrojaba cada vez que me miraba en clase. No me sent&iacute;a arrepentida de nada, todos mis planes y esfuerzos finalmente recompensaron, hab&iacute;a sido una experiencia incre&iacute;blemente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2116,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22073","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduras"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22073","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2116"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22073"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22073\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22073"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22073"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22073"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}