{"id":22110,"date":"2019-11-27T23:00:00","date_gmt":"2019-11-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-11-27T23:00:00","modified_gmt":"2019-11-27T23:00:00","slug":"negacion-capitulo-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/negacion-capitulo-14\/","title":{"rendered":"Negaci\u00f3n (Cap\u00edtulo 14)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22110\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando por fin llegu&eacute; a casa, no sent&iacute;a las manos, se me dificultaba respirar, y ten&iacute;a el pie del yeso entumecido por el fr&iacute;o, en qu&eacute; momento comenz&oacute; a doler, no sabr&iacute;a definirlo a ciencia cierta, pero lo hac&iacute;a y mucho. Adem&aacute;s, sent&iacute;a el labio groseramente inflamado, el pobre hab&iacute;a tenido un d&iacute;a casi igual de malo que el m&iacute;o. Primero en el H&eacute;rcules y luego en la Universidad, un pu&ntilde;etazo y un beso, obras de un solo artista, Antonio.<\/p>\n<p>Me paralic&eacute; cuando v&iacute;a una figura sentada en el portal del mi puerta. Por un segundo sent&iacute; p&aacute;nico, si hab&iacute;a vuelto significaba que, de alguna forma me perdonaba por el altercado en la oficina.<\/p>\n<p>&#8211; Sergio &ndash; susurr&eacute;.<\/p>\n<p>Pero los ojos que buscaron los m&iacute;os no pertenec&iacute;an a Sergio. No supe qu&eacute; decir. Camin&eacute; hasta la puerta, obviando las protestas de dolor de mi pie malo, le hice una se&ntilde;al con el dedo para que me siguiera, no tendr&iacute;a una conversaci&oacute;n nocturna a la intemperie. Ya me estaba entumeciendo.<\/p>\n<p>Entramos, &eacute;l cerr&oacute; la puerta tras de m&iacute;, mientras yo tomaba asiento esper&aacute;ndole, lo vi dejar caer los bolsos en la entrada y se acerc&oacute;, se ve&iacute;a p&aacute;lido a causa del fr&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Pens&eacute; que me llamar&iacute;as?<\/p>\n<p>&#8211; Lo s&eacute;&hellip; perd&oacute;n&hellip; un cambio de planes inesperado.<\/p>\n<p>Asent&iacute;, fui al bar y serv&iacute; dos vasos de whisky, le entregu&eacute; el suyo y tom&eacute; el m&iacute;o de una vez, aguantando el ardor en la garganta.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Wow!! &ndash; dijo, tratando de detenerme cuando comenc&eacute; a servir una segunda ronda, duplicando la dosis. &Eacute;l no toc&oacute; su vaso.<\/p>\n<p>Me deshice de su agarre y tome un segundo, tercer y cuarto trago. Cuando el sabor se hizo nauseabundo, y sent&iacute; las mejillas acaloradas, volv&iacute; a sostenerle la mirada.<\/p>\n<p>&#8211; Una mala noche &ndash; me justifiqu&eacute;.<\/p>\n<p>Llene por quinta vez el vaso y fui a sentarme. Volvi&oacute; a seguirme, ahora preocupado de mi salud mental, creo. Se sent&oacute; a mi lado.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Por los bastardos!&hellip; &#8211; brind&eacute;. &ndash; Los del ej&eacute;rcito, y los m&eacute;dicos idiotas.<\/p>\n<p>Me dej&oacute; tomar solo nuevamente, apur&eacute; el vaso mientras comenzaba a sentirme ebrio y desinhibido. Me dieron ganas de acariciar su rostro, y lo hice. Le ped&iacute; permiso con la mirada y no hubo rechazo en sus ojos. Me acerque lentamente hasta tocar su barba y luego su mejilla. El acun&oacute; mi mano entre su rostro y su hombro.<\/p>\n<p>&#8211; Yo te amaba &ndash; dije.<\/p>\n<p>&#8211; Lo s&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces, &iquest;por qu&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Yo no soy como t&uacute;&hellip;. No puedo serlo.<\/p>\n<p>Retir&eacute; mi mano de su cara, levemente herido.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo yo?<\/p>\n<p>&#8211; Gay, Fabo. Yo no soy gay.<\/p>\n<p>&#8211; Pero&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Lo que pas&oacute; aquella noche&hellip; mira&hellip; &eacute;ramos j&oacute;venes&hellip; no sab&iacute;amos lo que quer&iacute;amos. Est&aacute;bamos ebrios.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Por qu&eacute; viniste Rodrigo?<\/p>\n<p>&#8211; Necesito ayuda&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Ayuda&hellip; &#8211; dije lento, saboreando la palabra. Mir&eacute; el yeso y luego el suelo. &Eacute;l pareci&oacute; incomodarse ante mi silencio prolongado.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s bien? &ndash; pregunt&oacute; luego de lo que para m&iacute;, pareci&oacute; ser mucho tiempo.<\/p>\n<p>Al levantar la vista y mirarlo comprend&iacute; que lagrimas silenciosas recorr&iacute;an mi cara. Las hab&iacute;a estado mirando caer a la baldosa, pero me sent&iacute;a enajenado de mi propio cuerpo, quiz&aacute;s presa del alcohol, o de los sucesos de las &uacute;ltimas semanas. Roto como estaba, las manifestaciones de &eacute;ste cuerpo ya no me eran propias. &#8211; &iquest;Por qu&eacute; lloras? &ndash; me pregunt&eacute;. Reflexion&eacute; un segundo sobre la pregunta de Rorro y la pregunta que formul&oacute; mi subconsciente. Y la respuesta era tan obvia y evidente, y aun as&iacute; no quise admitirla.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Fabo? &ndash; insisti&oacute; Rodrigo.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; a trav&eacute;s del velo de l&aacute;grimas en mis ojos. No quer&iacute;a que estuviera aqu&iacute; si me quebraba, no quer&iacute;a quebrarme de hecho. Cerr&eacute; los ojos, deseoso de desconectar mi mente, de apagarla. Acerqu&eacute; el vaso de whisky a mis labios, tratando desesperadamente de alcanzar alg&uacute;n estado de inconciencia et&iacute;lico protector para no tener que pensar m&aacute;s. Para no tener que pensar en ellos, en ella, en ellos y en &eacute;l.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;M&aacute;s! &ndash; Le ped&iacute; extendi&eacute;ndole el vaso vaci&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Fabi&aacute;n no creo que&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;M&aacute;s! &ndash; insist&iacute;.<\/p>\n<p>Lo escuch&eacute; ponerse de pie con agilidad, suspirando. Regres&oacute; a los pocos segundo, depositando el vaso, ahora lleno, en mis manos.<\/p>\n<p>&#8211; Grracias &ndash; logr&eacute; articular.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que no vine en un buen momento&hellip;<\/p>\n<p>Dej&oacute; la frase flotando en el aire, y quise decirle que se marchara si as&iacute; lo deseaba, si es que se sent&iacute;a ofendido porque el anfitri&oacute;n le parec&iacute;a inadecuado y poco cort&eacute;s. Que regresara ma&ntilde;ana o pasado, quiz&aacute;s yo estuviera mejor para ese entonces. Tal vez as&iacute; podr&iacute;a hacerle una visita tur&iacute;stica por toda la ciudad, presentarles a mis amigos, invitarlo a alg&uacute;n restauran lujoso a comer, brindarle la &ldquo;ayuda&rdquo; que ven&iacute;a a buscar. Otro d&iacute;a, yo ser&iacute;a el Fabo de su adolescencia, su compa&ntilde;ero, su hermano. Sin las manchas en nuestra historia, sin el amor que yo le profes&eacute; en secreto, sin los recuerdos de la noche en la que destruimos la amistad que nos uni&oacute; por a&ntilde;os y sin la sensaci&oacute;n de vac&iacute;o que viv&iacute; con su lejan&iacute;a. Que volviera despu&eacute;s y viera que nada hab&iacute;a cambiado, que somos inmutables en el tiempo, que todos aprendemos el arte de mentirnos y enga&ntilde;arnos, y que el miedo es una palabra que inventaron los viejos para asustar a los m&aacute;s j&oacute;venes. Que volviera y viera que yo segu&iacute;a siendo yo, incondicional a &eacute;l, igual que siempre, que mi madre viv&iacute;a aun, en m&iacute;, en mis hermanas, en mis sobrinos. Que el ni&ntilde;o gordinfl&oacute;n y llor&oacute;n a&uacute;n era dependiente de &eacute;l, de su protecci&oacute;n. Que volviera y viera que no hab&iacute;a tomado malas decisiones, que solo eran decisiones y ya, y que sus consecuencias pesaban y hund&iacute;an pero pod&iacute;a seguir, quer&iacute;a seguir, necesitaba seguir. Que volviera despu&eacute;s y viera.<\/p>\n<p>No le dije nada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando por fin llegu&eacute; a casa, no sent&iacute;a las manos, se me dificultaba respirar, y ten&iacute;a el pie del yeso entumecido por el fr&iacute;o, en qu&eacute; momento comenz&oacute; a doler, no sabr&iacute;a definirlo a ciencia cierta, pero lo hac&iacute;a y mucho. 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