{"id":22116,"date":"2019-11-28T23:00:00","date_gmt":"2019-11-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-11-28T23:00:00","modified_gmt":"2019-11-28T23:00:00","slug":"las-desventuras-de-un-cornudo-paralitico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-desventuras-de-un-cornudo-paralitico\/","title":{"rendered":"Las desventuras de un cornudo paral\u00edtico"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22116\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La historia de un cornudo desahuciado, impotente y paral&iacute;tico, una puta esposa que no puede con la abstinencia sexual, y un perverso amante que se aprovechar&aacute; de la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;An&iacute;bal, de ahora en adelante quiero te hagas cargo del despacho contable &mdash;dijo Federico acomod&aacute;ndose en la silla de ruegas&mdash;. Eres muy capaz; est&aacute;s plenamente dotado de los conocimientos necesarios para llevar la empresa a flote. Adem&aacute;s tus constantes diplomados y actualizaciones en la materia me hacen pensar que, de verdad, eres el indicado para tomar mi lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; Federico &mdash;dijo An&iacute;bal tragando saliva&mdash;, &iquest;est&aacute;s seguro de lo que est&aacute;s diciendo?<\/p>\n<p>&mdash;Completamente &mdash;murmur&oacute; Federico con cierto pesar&mdash;. De todos modos, desde que me diagnosticaron c&aacute;ncer de cirrosis hep&aacute;tica, hace seis meses, ya no he podido ejercer como deber&iacute;a. Si no fuera por ti, querido amigo, el despacho habr&iacute;a ca&iacute;do en quiebra desde hace mucho. Eres el mejor de los contadores que tengo en la empresa, An&iacute;bal, adem&aacute;s est&aacute;s en tu mejor momento. Ahora el c&aacute;ncer ha hecho met&aacute;stasis y en cualquier momento morir&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, Fede, no digas eso ni de broma &mdash;musit&oacute; An&iacute;bal con una vibraci&oacute;n rara en la voz&mdash;. Vas a salir adelante. Te est&aacute;n suministrando quimioterapias y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; Y desde hace seis meses las putas quimioterapias son las que me han dejado como estoy &mdash;interrumpi&oacute; el canceroso&mdash;; desfallecido, con el setenta por ciento de mi vista perdida, siempre con sue&ntilde;o, d&eacute;bil, p&aacute;lido, flacucho, sin pelo. Y ahora inv&aacute;lido. Mi vida se est&aacute; yendo a la mierda. &iquest;Sabes lo que es que mi esposa y t&uacute; tengan que cambiarme los pa&ntilde;ales, exhibiendo mi cuerpo endeble, y mi piel en forma de pellejos sueltos? &iquest;Sabes lo que es vivir con el pesar de tener con lidiar con la pena de tener a mi hermosa esposa en abstinencia sexual desde hace medio a&ntilde;o, cuando ella era fuego puro, una ardiente y sensual hembra? Y todo por el puto alcohol. Eso es lo que hace el alcohol, An&iacute;bal, mata a la gente. M&iacute;rame a m&iacute;, a mis 48 a&ntilde;os ya estoy hecho mierda.<\/p>\n<p>&mdash;No solo fue por el alcohol, Fede. Ya te han explicado que fue por la hepatitis, y que no te atendiste a tiempo. El caso es que no tienes que ser tan d&eacute;bil y dejarte vencer tan deprisa. Tienes que echarle ganas a la vida, Fede. Hazlo por tu esposa y por la peque&ntilde;a Solcito, que tiene cinco a&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Me duelen, An&iacute;bal, ambas me duelen. Pobre de mi Sof&iacute;a, tan hermosa, tan bell&iacute;sima. Ella tan fuego y ahora tan hielo&hellip;<\/p>\n<p>Sof&iacute;a, en efecto, era una hembra digna de mirar; med&iacute;a 1.64 de estatura, y era de complexi&oacute;n delgada, por eso sus enormes senos y su resping&oacute;n y redondo culo parec&iacute;an desproporcionales a su menuda figura. Ese cuerpo de infarto la obligaban a usar siempre vestidos ce&ntilde;idos a su figura sin ning&uacute;n tipo de culpa; pod&iacute;a lucirlo, claro que s&iacute;, y todos pod&iacute;an admirarlo. Sof&iacute;a era tan feliz ense&ntilde;ando sus tetas y su culo a trav&eacute;s de sus diminutas prendas, que Federico nunca tuvo valor de compararla con una puta p&uacute;blicamente por temor a hacerla sentir mal. Porque s&iacute;, &eacute;l la adoraba con toda su alma y jam&aacute;s le habr&iacute;a dicho nada que la hiriera. Por el contrario, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os Federico mismo le compraba esos sensuales putivestidos; incluso le hab&iacute;a regalado ligueros, medias de red y diversas tangas que se enterraban en medio de sus dos masas de carne porque sab&iacute;a que por las noches &eacute;l podr&iacute;a disfrutar de esos encantos a la hora de fornicar.<\/p>\n<p>S&iacute;, definitivamente Sof&iacute;a estaba buen&iacute;sima; y para afianzar su sensualidad, ella sol&iacute;a ponerse zapatos de tac&oacute;n alto, para disimular su peque&ntilde;a estatura, dando un efecto mucho m&aacute;s prominente a su culo y a sus tetas; esas tetas blancas y redondas que constantemente parec&iacute;an querer reventar su sost&eacute;n de lo apretadas que se ven&iacute;an.<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a pasarme todo el d&iacute;a mir&aacute;ndote desnuda, mi amor &mdash;sol&iacute;a decirle Federico en sus mejores tiempos maritales&mdash;; ver c&oacute;mo rebotan tus hermosas tetas de arriba abajo mientras me cabalgas.<\/p>\n<p>&mdash;Estas tetas son tuyas, cari&ntilde;o m&iacute;o &mdash;respond&iacute;a ella mientras se mord&iacute;a los labios y se estiraba como desquiciada sus pezones sonrosados&mdash;; toda yo y mi cuerpecito somos tuyas.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a ten&iacute;a 35 a&ntilde;os, 13 a&ntilde;os menos que su marido, y su jovialidad y mirada vivaracha a trav&eacute;s de sus ojos verdes se hab&iacute;an visto mermadas tras la enfermedad de Federico.<\/p>\n<p>Los primeros d&iacute;as la mujer perdi&oacute; su candidez natural; desaparecieron sus hoyuelos traviesos en sus mejillas coloradas; sabi&eacute;ndose esclava de lo que ser&iacute;a una enfermedad interminable que mantendr&iacute;a postrado al hombre que m&aacute;s amaba hasta el d&iacute;a de su muerte; la vida de Sof&iacute;a estaba al borde de un hondo precipicio, hasta que la intervenci&oacute;n de An&iacute;bal Roel en su vida la cambi&oacute; por completo.<\/p>\n<p>&mdash;Por eso quiero que saques el despacho adelante, An&iacute;bal &mdash;le insisti&oacute; Federico a su amigo&mdash;. Necesito que preserves la cartera de clientes y, en lo posible, que la aumentes. Quiero que mantengas s&oacute;lido mi patrimonio. Es lo &uacute;nico que podr&eacute; dejarles a Sof&iacute;a y a la peque&ntilde;a Sol. No tengo en quien confiar lo m&aacute;s preciado que tengo m&aacute;s que en ti, An&iacute;bal; en ti que has estado conmigo desde hace cinco a&ntilde;os que te contrat&eacute; en mi despacho. Adem&aacute;s quiero agradecerte todo el tiempo que has dedicado en estos seis meses a mi familia. Me has acompa&ntilde;ado moralmente desde el d&iacute;a primero en que me diagnosticaron c&aacute;ncer, y me guardaste el secreto ante Sof&iacute;a hasta que vinieron las quimioterapias y ya no pude guardarme este sufrimiento para m&iacute; solo. Has sido el pa&ntilde;uelo de l&aacute;grimas de mi querida Sof&iacute;a desde entonces, y no sabes cu&aacute;nto te agradezco que le hayas ayudado a sobrellevar este terrible momento; desde que te hiciste su amigo ella es otra, es m&aacute;s feliz. Se le ve m&aacute;s l&uacute;cida, positiva e idealista. Incluso mi hija te ve como el t&iacute;o que nunca ha tenido. Gracias, An&iacute;bal, porque te involucraste en los problemas de mi familia cuanto m&aacute;s lo he necesitado. No me arrepentir&eacute; jam&aacute;s de haberte empleado. Mira que ahora hasta haces de mi enfermero y chofer cuando tienen que llevarme al hospital. He o&iacute;do entre sue&ntilde;os que vienes todas las tardes a saber c&oacute;mo estoy, que ayudas a Sof&iacute;a con las compras de la casa, y que constantemente la acompa&ntilde;as a realizar los mandados y tr&aacute;mites que necesitamos por mi enfermedad.<\/p>\n<p>&mdash;Dicen que los amigos de verdad se conocen en la enfermedad, Fede, y yo siempre estar&eacute; para ti, para Sof&iacute;a y para Sol.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, amigo m&iacute;o, muchas gracias. No entiendo c&oacute;mo, a tu edad, no has encontrado una buena compa&ntilde;era de vida si eres tan buen mozo, trabajador y atento.<\/p>\n<p>An&iacute;bal sonri&oacute;, y Federico no logr&oacute; encontrar ese atisbo de frialdad que escap&oacute; del gesto del que consideraba el nuevo &aacute;ngel de su familia.<\/p>\n<p>An&iacute;bal, a sus 38 a&ntilde;os de edad, era un hombre de apariencia chulesca, pero se desenvolv&iacute;a como alguien bastante formal y educado. De hecho el hombre ten&iacute;a todo el derecho del mundo de sentirse as&iacute;, un chulito y guaperas, ya que en verdad lo era. A Sof&iacute;a le pareci&oacute; tan atractivo y varonil desde el primer d&iacute;a que se conocieron, que tuvo un orgasmo visual tan solo con contemplarlo. A Sof&iacute;a le parec&iacute;a que An&iacute;bal era una ant&iacute;tesis de su marido tanto en forma como en trato. El empleado y amigo de su marido med&iacute;a 1.91 metros de estatura (a diferencia de los 1.73 de Federico), ten&iacute;a unos brazos y pectorales musculosos y gruesos que se marcaban en sus camisas ajustadas; y c&oacute;mo no, si su hobbie favorito era pasar sus ratos libres en nataci&oacute;n, donde d&iacute;a a d&iacute;a acentuaba sus fibrosos m&uacute;sculos como nunca lo conseguir&iacute;a hacer Federico ni siquiera en sus mejores a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Sus ojos eran de un chocolate intenso que brillaban a&uacute;n m&aacute;s con el marco de sus pesta&ntilde;as espesas y esas cejas abundantes que le daban a su rostro un aspecto de macho seductor y sombr&iacute;o. Sus rasgos violentos y remarcados robaban las miradas de todas las mujeres, incluida Sof&iacute;a. Sin duda la presencia de An&iacute;bal en esa casa convirti&oacute; el destino ag&oacute;nico de familia de Federico en un momento de entretenimiento y alegr&iacute;a; o al menos lo era para Sof&iacute;a y la peque&ntilde;a Sol.<\/p>\n<p>Con un poco de regalos y gracias, An&iacute;bal consigui&oacute; ganarse el cari&ntilde;o de la peque&ntilde;a Solcito, como &eacute;l la llamaba de cari&ntilde;o, por lo que la estancia de ese buen joven era bien vista por Federico.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces, An&iacute;bal? &mdash;Le insisti&oacute; Federico aferr&aacute;ndose a la manija de la silla de ruedas con desesperaci&oacute;n&mdash;. &iquest;Aceptas mi propuesta? &iquest;Aceptas tomar mi lugar en el corporativo?<\/p>\n<p>An&iacute;bal trag&oacute; saliva, enarc&oacute; una de sus espesas cejas y cavil&oacute; unos segundos la proposici&oacute;n de su jefe.<\/p>\n<p>&mdash;Dame esta noche para pensarlo, Fede, por favor.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, ya, como t&uacute; quieras. Pero de una vez te advierto que no aceptar&eacute; un no por respuesta.<\/p>\n<p>An&iacute;bal sonri&oacute;. Se levant&oacute; del sof&aacute; y se dirigi&oacute; hasta la silla de ruedas de Federico.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te tocan las pastillas de las siete de la tarde, Fede. Sof&iacute;a ha ido por Sol y me ha dejado encargado que te las suministre.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, esas pastillas amarillas de mierda saben terrible, &iquest;sabes? Y me provocan tanto sue&ntilde;o que enseguida me quedo dormido.<\/p>\n<p>&mdash;Es por tu bien, Fede. Te calmar&aacute;n el dolor.<\/p>\n<p>&mdash;Durmi&eacute;ndome&hellip; &mdash;se resign&oacute; el desahuciado dej&aacute;ndose conducir hasta su habitaci&oacute;n, que por fortuna, desde el d&iacute;a que concibi&oacute; la construcci&oacute;n de esa enorme casa, la plane&oacute; en la primera planta&mdash;. &iquest;Qui&eacute;n iba a pensar que un d&iacute;a me ser&iacute;a &uacute;til tener la rec&aacute;mara matrimonial en la primera planta y no en la segunda, como muchas veces me recrimin&eacute;?<\/p>\n<p>An&iacute;bal se quit&oacute; su saco de sastre para poder maniobrar el cuerpo de Federico, a quien cogi&oacute; como un mu&ntilde;eco de trapo y lo levant&oacute; con facilidad de la silla para depositarlo en la cama. Federico se sinti&oacute; humillado; de hecho siempre que An&iacute;bal lo maniobraba de un lado a otro (ya fuera para subirlo al veh&iacute;culo o para llevarlo al ba&ntilde;o), lo hac&iacute;a con tal destreza y facilidad que Federico se sent&iacute;a un pedazo de carne; un peque&ntilde;o juguetito de esos con los que se divert&iacute;a Solcito.<\/p>\n<p>En el fondo Federico envidiaba a An&iacute;bal, &iquest;por qu&eacute; su empleado era apuesto, fibroso, fuerte, y hac&iacute;a suspirar a las mujeres al verlo pasar?<\/p>\n<p>Por suerte Sof&iacute;a solo lo ve&iacute;a como un gran amigo; tal vez como su hermano, y An&iacute;bal la respetaba. S&iacute;, desde luego, a ojos de Federico, An&iacute;bal era un tipo respetuoso que no merec&iacute;a ser envidiado en secreto por &eacute;l.<\/p>\n<p>An&iacute;bal le suministr&oacute; el medicamento a su jefe y de pie, contemplando el saco de huesos en lo que el poderoso y orgulloso Federico Betancourt se hab&iacute;a convertido, lo vio sumirse en un sue&ntilde;o profundo del cual no despertar&iacute;a hasta dentro de 18 horas despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&iquest;Qui&eacute;n se iba a imaginar que luego de tantas humillaciones, rega&ntilde;os y gritos que An&iacute;bal hab&iacute;a sufrido por parte del arrogante y presumido de su jefe desde el primer d&iacute;a que fue contratado en el despacho, ahora le estuviera proponiendo quedarse al frente de su empresa?<\/p>\n<p>&mdash;Pobre de ti, querido Fede; cu&aacute;nto te compadezco, en verdad &mdash;musit&oacute; An&iacute;bal con una sonrisa.<\/p>\n<p>Dos cuartos de hora despu&eacute;s, An&iacute;bal le contaba a Sof&iacute;a, en esa misma habitaci&oacute;n, lo que hab&iacute;a conversado con su esposo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s seguro de que podr&aacute;s con el paquete? &mdash;pregunt&oacute; la hermosa mujer con un hilo en la voz.<\/p>\n<p>&mdash;Siempre desee tener mi propio despacho contable, Sof&iacute;a, lo sabes bien, pero no a esta costa &mdash;contest&oacute; An&iacute;bal con los ojos cerrados, jadeando&mdash;. No a costa de mi buen amigo Federico, que cada d&iacute;a se muere.<\/p>\n<p>&mdash;Pero &eacute;l est&aacute; confiando en ti, An&iacute;bal, no puedes decirle que no a su ofrecimiento. Te necesita, te necesita demasiado &mdash;dijo ella con agitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Es que me duele tanto, Sof&iacute;a, me duele tanto verlo as&iacute;. &iquest;C&oacute;mo podr&eacute; estar al frente de una empresa que &eacute;l levant&oacute; desde hace veinte a&ntilde;os, disfrutando de una jefatura que siempre so&ntilde;&eacute;? Viendo cumplidas mis fantas&iacute;as de ser el amo y se&ntilde;or de una empresa que a tu marido le cost&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No tienes que sentirte mal por ello, An&iacute;bal. Te lo has ganado a pulso; tu lealtad hacia &eacute;l te ha dado tal honor.<\/p>\n<p>A Sof&iacute;a le lloraban los ojos mientras dec&iacute;a aquello; apenas si pod&iacute;a continuar hablando.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero es que t&uacute; no lo entiendes, Sof&iacute;a; yo ser&eacute; muy feliz siendo el dirigente principal del despacho! Mi ego se ver&aacute; por fin colmado de un gran &eacute;xito. Ganar&eacute; casi cinco veces m&aacute;s de lo que ahora me paga Fede; podr&eacute; comprarme una mansi&oacute;n como esta si quiero; quiz&aacute; hasta cinco autos, y derrochar&eacute; el dinero teniendo una vida que siempre quise, &iquest;te das cuenta, Sof&iacute;a, de por qu&eacute; me siento tan mal? Porque me apoderar&eacute; de todo lo que tiene tu marido. Tantos a&ntilde;os de Fede trabajando d&iacute;a y noche, estresado, con desvelos, priv&aacute;ndose de estar con ustedes, su familia; sacrificando su tiempo y sus energ&iacute;as, para que de pronto llegue yo y me quede con todo.<\/p>\n<p>&mdash;No te sientas as&iacute;, An&iacute;bal, me duele o&iacute;rte decir eso &mdash;musitaba Sof&iacute;a sinti&eacute;ndose atragantada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te duele saber que soy un avaro, y que me regodear&eacute; de un &eacute;xito que a m&iacute; no me cost&oacute;? Soy tan pretencioso, tan egoc&eacute;ntrico y tan narcisista, Sof&iacute;a&hellip; Yo no constru&iacute; su imperio, y sin embargo Fede est&aacute; por coronarme como el emperador de todos sus bienes. No est&aacute; bien, Sofi, no est&aacute; nada bien. Me odio a m&iacute; mismo por sentir tanta vanidad.<\/p>\n<p>Las piernas de An&iacute;bal le temblaban, escalofri&aacute;ndole el resto de su cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, lo que me duele es saber que te duele sentirte as&iacute; &mdash;contest&oacute; Sof&iacute;a con los ojos hinchados de tanto lagrimar. Su garganta la sent&iacute;a tan inflamada como sus ojos, y por eso le costaba hablar&mdash;. No mereces sufrir, An&iacute;bal. No le est&aacute;s quitando nada a Federico. &Eacute;l solito te lo est&aacute; entregando para que t&uacute; lo administres y no nos dejes solas a Sol ni a m&iacute;. T&oacute;malo como eso, como un derecho moral que te est&aacute; entregando Fede por todo lo que has hecho por nosotros desde hace seis meses, desde que est&aacute; desahuciado. &iquest;Ves? Es como un pago para ti. Has estado con nosotros cuando no era tu obligaci&oacute;n. No tienes por qu&eacute; tener remordimientos.<\/p>\n<p>An&iacute;bal jade&oacute;, y entrecerr&oacute; los ojos un par de veces.<\/p>\n<p>&mdash;Vi&eacute;ndolo de eso modo, Sof&iacute;a, creo que me siento mejor. Vi&eacute;ndolo desde esa perspectiva, creo que tienes raz&oacute;n, no deber&iacute;a de sentirme tan mal por tomar posesi&oacute;n de sus pertenencias.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ves? &mdash;contest&oacute; Sof&iacute;a con una sonrisa de suficiencia&mdash;. Nunca m&aacute;s debes de sentir otra vez remordimientos por nada.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&hellip; ufff. As&iacute; como lo planteas creo que tampoco debo de sentir remordimientos de estarte follando la boca como la puta que eres Sof&iacute;a, Ahhh, Ahhh.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, s&iacute;ii, no tienes que sentir&hellip; re&hellip; mooor&hellip; diii&hellip; mient&hellip; ooos!<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l me pidi&oacute; que cuidara de ti, Sof&iacute;a, que lograr distraerte por algunos momentos &mdash;le record&oacute; An&iacute;bal sujetando con una mano la cabeza de su amante sobre su verga, y amasando con la otra uno de los redondos y esf&eacute;ricos senos lechosos de Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Y c&oacute;mo lo has hecho, cabr&oacute;n &mdash;intent&oacute; decir Sof&iacute;a atragant&aacute;ndose con la enorme polla de su macho.<\/p>\n<p>Cada vez que el glande tocaba la campanilla de su garganta, Sof&iacute;a sufr&iacute;a arcadas y le sal&iacute;an l&aacute;grimas de los ojos. La hermosa hembra ten&iacute;a corrido el maquillaje, el vestido lo ten&iacute;a arriscado en sus caderas, y el sost&eacute;n negro estaba a mitad de su cintura, dejando las dos grandes tetas de fuera.<\/p>\n<p>An&iacute;bal estaba sentado con las piernas separadas en el borde de la cama matrimonial donde dorm&iacute;a su jefe, que roncaba como oso atropellado, y Sof&iacute;a yac&iacute;a de rodillas frente a &eacute;l, sobre la alfombra, saboreando con devoci&oacute;n de arriba abajo el glande y el tronco venudo de su descomunal herramienta como si la vida le fuera en ello.<\/p>\n<p>Su boca estaba babosa y acuosa, le sal&iacute;a saliva y l&iacute;quidos pre seminales por la comisura de sus labios, y el rojo intenso que hab&iacute;a tenido antes en sus esponjosos labios ahora estaba desparramado en la circunferencia de su boca.<\/p>\n<p>&mdash;Yo solo estoy cumpliendo lo que le promet&iacute; a tu marido&hellip; &iquest;verdad que est&aacute;s feliz justo ahora, mientras me mamas la polla como la perra que eres?<\/p>\n<p>&mdash;Uhhh. Gorg, gorg, gorg &mdash;respondi&oacute; Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>Al pasar el tiempo Sof&iacute;a ya estaba completamente desnuda, a cuatro patas en su cama matrimonial. Su enorme culo estaba respingado y apuntaba hacia el falo de An&iacute;bal, un tremendo instrumento que era el m&aacute;s gordo y largo que Sof&iacute;a hab&iacute;a visto en toda su vida. La polla brillaba hiniesta y mojada con el glande enrojecido rozando los pliegues hinchados y jugosos del co&ntilde;o de Sof&iacute;a, despu&eacute;s de tantas penetradas sin parar. Llevaban m&aacute;s de dos horas follando, las mismas que Federico llevaba dormido sin despertar.<\/p>\n<p>&mdash;Y a&uacute;n nos quedan m&aacute;s de quince horas, mi amor &mdash;grit&oacute; Sof&iacute;a con voz sensual.<\/p>\n<p>Desde hac&iacute;a seis meses, Sof&iacute;a y An&iacute;bal cog&iacute;an como perros en celo en cualquier parte de la casa de Federico; ya lo hab&iacute;an hecho en la sala, en la cocina, en los rellanos de la escalera, en el ba&ntilde;o, en el jard&iacute;n trasero, en el garaje, en la capilla personal que ten&iacute;a la casa (porque la familia paterna de Federico era muy cat&oacute;lica), en el s&oacute;tano, en el desv&aacute;n, sobre la mesa, sobre la cuna de la ni&ntilde;a (la hab&iacute;an tenido que reemplazar porque se hab&iacute;a quebrado la segunda vez que lo hicieron all&iacute;). Hab&iacute;an profanado incluso los muros, cuando cog&iacute;an parados y Sof&iacute;a ten&iacute;a que sostenerse sobre ellos (o cuando las corridas de An&iacute;bal manchaban accidentalmente las paredes).<\/p>\n<p>Pero eso s&iacute;, siempre fornicaban sintiendo respeto por Federico, externando mutuamente los remordimientos que les causaba tener que fornicar en detrimento de un moribundo. Se repet&iacute;an una y otra vez, en cada orgasmo que An&iacute;bal consegu&iacute;a sacarle a Sof&iacute;a con su lengua o con su verga, lo mucho que sent&iacute;an tener que hacerle esto a Federico.<\/p>\n<p>&mdash;Pero &eacute;l debe de entender que una puta como t&uacute; necesita rabo, mi amor &mdash;la consolaba An&iacute;bal mientras la montaba.<\/p>\n<p>Incluso la primera vez que An&iacute;bal le rompi&oacute; el culo a Sof&iacute;a (uno que ni siquiera su propio marido hab&iacute;a estrenado), ambos convinieron no mirar por un d&iacute;a a los ojos de Federico. Ante todo ten&iacute;a que haber respeto. El problema es que dejaron de mirar a los ojos a Federico desde entonces; porque s&iacute;, An&iacute;bal se hab&iacute;a vuelto adicto al culo de Sof&iacute;a y ella no conceb&iacute;a tener una sesi&oacute;n de sexo desenfrenado sin que el amigo y empleado de su marido le dejara de meter su gorda polla por su estrecho ano.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a a veces, solo a veces, se sent&iacute;a bastante mal por traicionar de esa forma a Federico; sobre todo porque contabilizando esas sesiones de sexo que ten&iacute;a con An&iacute;bal se daba cuenta de que en apenas seis meses hab&iacute;a follado casi el triple de veces con &eacute;l de lo que lo hab&iacute;a hecho con su propio marido en sus diez a&ntilde;os que llevaban de casados.<\/p>\n<p>&mdash;No te sientas mal, cari&ntilde;o &mdash;le dijo An&iacute;bal a Sof&iacute;a mientras le penetraba el chocho con fuerza&mdash;; nosotros no somos como otros amantes que hacen cornudo al esposo; nosotros s&iacute; nos preocupamos por &eacute;l, adem&aacute;s siempre lo respetamos. Cogemos solamente cuando &eacute;l duerme, y lo hacemos justamente sobre su misma cama matrimonial para estar al pendiente de si sufre alguna crisis que merite hospitalizaci&oacute;n. &iquest;Te imaginas lo que pasar&iacute;a si foll&aacute;ramos en otra habitaci&oacute;n mientras &eacute;l duerme, y que de repente le d&eacute; un infarto? Al menos aqu&iacute; lo estamos viendo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero a veces se mueve y se estremece demasiado, An&iacute;bal, y me asusta.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no tiembla su cuerpo a voluntad, putiSof; somos nosotros que estremeceos la cama mientras follamos como perros salvajes. Te he convertido en mi puta personal, a&uacute;n si al principio te cost&oacute; admitir que yo te gustaba y que quer&iacute;as sentir mi polla dentro de tu vagina y de tu hermoso culito. Pero pese a que eres mi puta personal, y yo tu adorado macho, ambos hemos sido buenos con el cornudito, &iquest;ves? Hasta le digo cornudito de cari&ntilde;o, y no puto cornudo lisiado de mierda.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad, siempre lo has querido y respetado mucho, An&iacute;bal, por eso te amo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, putita m&iacute;a. Otro en mi lugar te romper&iacute;a el orto sin remordimientos, hasta llen&aacute;rtelo de leche mientras explotas en chorros org&aacute;smico, moj&aacute;ndome mis huevos.<\/p>\n<p>&mdash;Pero eso s&iacute; lo hemos hecho, papi rico; me has roto el orto mil veces y me lo has colmado de tu semen, haci&eacute;ndome explotar en chorros org&aacute;smicos que te mojan tus hermosas bolas.<\/p>\n<p>&mdash;Pero lo he hecho sin malicia, putiSofi, &iquest;ves la diferencia? Otro en mi lugar le habr&iacute;a gritado a tu marido &ldquo;mira c&oacute;mo estalla el co&ntilde;o de tu puta mujercita, cornudo de mierda; mira c&oacute;mo escupe chorros de l&iacute;quidos sexuales mientras la taladro analmente, en tanto ella me suplica con voz de puta que no pare de perforarla, al tiempo que t&uacute; te est&aacute;s muriendo como perro&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad, mi amor &mdash;respondi&oacute; Sof&iacute;a con una sonrisa diab&oacute;lica&mdash;. T&uacute; nunca le habr&iacute;as dicho algo as&iacute;, porque t&uacute; s&iacute; lo quieres y lo respetas.<\/p>\n<p>&mdash;Igual que t&uacute;, mi amor, igual que t&uacute; lo quieres y lo respetas.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, porque si no lo quisiera me habr&iacute;a trepado a horcadas sobre su cuerpo inerte, aprovechando que est&aacute; sedado con esas pastillas que lo mantienen dormido por horas, empinando mi culo directo a tu ancha polla para que lo penetres mientras pego alaridos de placer, cual zorra en &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>&mdash;Pero eso s&iacute; lo hemos hecho, mi putita; s&iacute; que te has trepado sobre el cornudito dormido, mientras yo te empotro salvamente y te doy riata mientras gritas de placer. Incluso has llegado mojar su ropita, y lo hemos tenido que cambiar para que cuando despierte no encuentre rastros de nuestra pasi&oacute;n desbordante.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, papito, ya s&eacute; que lo hemos hecho; pero nunca le he gritado &ldquo;mira, cabr&oacute;n cornudo, c&oacute;mo me coge tu amigo y empleado mientras t&uacute; agonizas; mira c&oacute;mo me hace su puta y me hace gritar de placer como t&uacute; nunca lo hiciste y ni lo podr&aacute;s hacer jam&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes raz&oacute;n, zorra hermosa; jam&aacute;s podr&iacute;as decirle cosa semejante sabiendo cu&aacute;nto lo adoras.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo adoro, tanto como adoro tu verga. C&oacute;mo me pone que me forniques as&iacute; de rico; c&oacute;mo me excita que me jales del cabello y me nalguees el culo mientras me gritas lo puta que soy.<\/p>\n<p>Terminaron cogiendo en la posici&oacute;n de misionero, Sof&iacute;a con las piernas sobre An&iacute;bal, usando la panza de su marido como almohada, y An&iacute;bal clav&aacute;ndola echado arriba de ella, mordi&eacute;ndole los pezones, bes&aacute;ndole el cuello y boca como un enamorado que pretende adorar a su diosa, y usando el &iacute;ndice derecho de su mano para acariciar en c&iacute;rculo su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Sof&iacute;a no paraba de gemir y gemir, y An&iacute;bal no paraba de taladrar y taladrar, pero entonces, de repente, ante todo pron&oacute;stico, Federico despert&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; putas est&aacute; sucediendo aqu&iacute;? &mdash;grit&oacute; justo cuando Sof&iacute;a explotaba en un orgasmo.<\/p>\n<p>____________<\/p>\n<p>Espero sus comentarios; son un aliciente para continuar escribiendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 La historia de un cornudo desahuciado, impotente y paral&iacute;tico, una puta esposa que no puede con la abstinencia sexual, y un perverso amante que se aprovechar&aacute; de la situaci&oacute;n. &mdash;An&iacute;bal, de ahora en adelante quiero te hagas cargo del despacho contable &mdash;dijo Federico acomod&aacute;ndose en la silla de ruegas&mdash;. 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