{"id":22179,"date":"2019-12-10T23:00:00","date_gmt":"2019-12-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-12-10T23:00:00","modified_gmt":"2019-12-10T23:00:00","slug":"elena-la-ganadera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/elena-la-ganadera\/","title":{"rendered":"Elena la ganadera"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22179\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los ronquidos la despertaron, iban al un&iacute;sono, pens&oacute; que deb&iacute;a ser la primera hora de la ma&ntilde;ana porque en aquel momento se o&iacute;an los primeros ruidos de los camiones. Cuando abri&oacute; los ojos vio que el brazo peludo rodeaba su cintura, la mano regordeta en uno de sus dedos luc&iacute;a un ostentoso anillo de oro falso con una cabeza de le&oacute;n. Notaba como en su espalda la barriga en cada ronquido se hinchaba y se contra&iacute;a. Se dio la vuelta y observo una calva reluciente, de sus orejas sal&iacute;an pelos y bajo la chata nariz destacaba un bigote de morsa blanco, su pecho y barriga eran velludos as&iacute; como su pubis, bajo la cual yac&iacute;a un pene semiflacido. Ten&iacute;a la boca seca, intentaba despejar su cabeza pero le dol&iacute;a. Notaba restos de semen reseco en su cara y pechos. Se levant&oacute; de un salto, al incorporarse de su co&ntilde;o le cayeron restos de semen al suelo. Las dos camas individuales hab&iacute;an sido juntadas y en el otro lado roncaba otro individuo, era grandote, cara redonda y luc&iacute;a media calva canosa, entre sus piernas un miembro fl&aacute;cido generoso en grosor. Busco su corto vestido de la noche anterior, pudo encontrarlo en un rinc&oacute;n de la habitaci&oacute;n, sus medias en el otro rinc&oacute;n, sus zapatos debajo de la cama, lo &uacute;nico que le faltaba era su ropa interior. Opto por irse deprisa, la habitaci&oacute;n ten&iacute;a el ambiente cargado, ol&iacute;a a tabaco, a sudor y a sexo.<\/p>\n<p>Elena el d&iacute;a de su veintisiete cumplea&ntilde;os las cosas (por ser cosas) no le salieron como se esperaba, se sent&iacute;a mortificada y pensaba que quiz&aacute;s era hora de volver a tener una relaci&oacute;n &ldquo;estable&rdquo;.<\/p>\n<p>Despeinada y ojerosa con los generosos pechos boteando sali&oacute; al pasillo y subi&oacute; al piso superior ante la mirada de dos camareras de pisos que estaban limpiando.<\/p>\n<p>&mdash; Ni los buenos d&iacute;as ya, &iquest;has visto con que soberbia nos ha mirado? &mdash; dijo una de las camareras &mdash; &iquest;De d&oacute;nde sale la pava esta ?<\/p>\n<p>&mdash; De la 309, la habitaci&oacute;n de esos dos asquerosos &mdash; contesto la otra.<\/p>\n<p>&mdash; La verdad es que apestaba macho que no veas, hay gente para todo. &iexcl;Puta asquerosa!<\/p>\n<p>&mdash; No te quepa ninguna duda &mdash; dijo al mismo tiempo que sequ&iacute;a barriendo.<\/p>\n<p>Al llegar a su habitaci&oacute;n se mir&oacute; en el espejo, estaba horrible, sus ojeras, sus labios pintados corridos. La noche anterior hab&iacute;a celebrado su cumplea&ntilde;os con su familia, se hab&iacute;a pasado de copas, despu&eacute;s hab&iacute;a cogido el &uacute;ltimo bus a las tantas, hab&iacute;a llegado al hotel a deshoras. Se visti&oacute; deprisa, con el vestido que ten&iacute;a reservado para esa noche, le sentaba bien, provocador, pero val&iacute;a la pena. Elena era de baja estatura, pero corp&oacute;rea, de grandes pechos turgentes y espaldas anchas, su culo armonioso subido espig&oacute;n tirando a grande la complementaba bien en ese cuerpo robusto, sin grasas ni protuberancias antiest&eacute;ticas. Ten&iacute;a la cara de su madre, angulosa de p&oacute;mulos marcados, nariz peque&ntilde;a y ment&oacute;n saliente. Sus ojos negros saltones le daban esa vivacidad el&eacute;ctrica en la mirada.<\/p>\n<p>Se duch&oacute; y se puso el tanga de hilo y el sujetador a juego, solt&oacute; su media melena morena con mechas. Se puso el vestido escotado con falda corta y baj&oacute; al bar. Su cuerpo felino se insinuaba a trav&eacute;s del traje ce&ntilde;ido, se sent&iacute;a segura de si misma, era la due&ntilde;a de la noche. El ambiente estaba aburrido, solo unas parejas de mediana edad y unos estrafalarios maduros vestidos con traje barato en la barra. La primera opci&oacute;n y su cansancio en primera instancia le hicieron por optar por el apuesto camarero, fue elecci&oacute;n err&oacute;nea, ya que se percat&oacute; de que su novia lo esperaba en la misma barra. Bebi&oacute; un Gin Tonic y analiz&oacute; sus posibilidades. Eran pocas. Por descartes de la concurrencia solo quedaban los dos personajes de la barra.<\/p>\n<p>Una hora m&aacute;s tarde ya hac&iacute;a deslefar a uno de ellos mientras el otro grandull&oacute;n sal&iacute;a del ba&ntilde;o. No aguant&oacute; la mamada, y en tres subes y bajas con la mano vaci&oacute; en una abundante corrida. El grandull&oacute;n sin m&aacute;s dilaci&oacute;n la mont&oacute; a galope tendido tras el cual no tard&oacute; en emitir sonidos guturales y se vino dentro. Al rato al quedarse dormida noto como la volv&iacute;an a montar uno tras otro, y est&aacute; vez vaciaron sobre ella.<\/p>\n<p>Ya era de d&iacute;a ten&iacute;a que ir de compras, se ducho y se puso el ch&aacute;ndal rosa. Hizo unas llamadas a su familia y a Ester. A las once bajo para ir al centro.<\/p>\n<p>En el mismo momento que bajaba los dos personajes de la habitaci&oacute;n 309 estaban en la barra del bar, ense&ntilde;aban al veterano barman un sujetador uno y el otro un tanga.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues si! Vaya puta noche de cojones &mdash; dec&iacute;a el gordo al barman en tono gravemente alto &mdash; como te dec&iacute;a, &iexcl;nos la tiramos! No veas, la hostia puta.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; puta suerte, joder! &mdash; contesto el barman &mdash; no todos los d&iacute;as se pilla una jamelga joven &iexcl; Qu&eacute; suertudos, la hostia puta, joder, joder y joder, no me lo puedo creer!<\/p>\n<p>&mdash; Y no veas, el cabronazo &mdash; dijo el grandote mientras miraba al gordo &mdash; &iexcl;ya se corri&oacute; en la mamada! Cuando yo sal&iacute; del ba&ntilde;o ya echaba la lechada. Y no veas como estaba de buena la hijaputa. &iexcl;Le met&iacute; dos polvazos! &iexcl;je,je,je,je!<\/p>\n<p>Elena proced&iacute;a de una peque&ntilde;a regi&oacute;n ganadera, se hab&iacute;a criado entre ganado, hasta no hac&iacute;a mucho orde&ntilde;aba vacas junto a sus padres. Tuvo novio &mdash; tambi&eacute;n ganadero &mdash; hasta los veinticinco a&ntilde;os. Sus diversiones eran en irse a otro pueblo cercano los fines de semana y los domingos por la noche volv&iacute;an. Con el paso del tiempo a Elena este tipo de vida no la complementaba, necesitaba m&aacute;s vivencias gracias a la llegada a su casa del mundo virtual de un ordenador. A sus veintitr&eacute;s a&ntilde;os descubri&oacute; el mundo del sexo a trav&eacute;s de una pantalla. Junto con su novio quiso experimentar esas nuevas oportunidades del sexo que se le hac&iacute;an nuevas. Pero su novio carec&iacute;a de esa iniciativa de cara al sexo y se mostraba ajeno, sin esa iniciativa, por lo cual todo se hac&iacute;a mon&oacute;tono. Elena solo habiendo conocido a su novio trabajador y bonach&oacute;n novio le llego la oportunidad con la llegada de elementos externos novedosos como fue la llegada de un nuevo comprador de mercanc&iacute;as de la ciudad, el cual cada semana enviaba alg&uacute;n cami&oacute;n para la carga de leche. No nos extenderemos mucho en detalles sobre est&aacute; &eacute;poca y solo diremos que despu&eacute;s de una vida rutinaria Elena en momentos puntuales era tumbada y era gozada por los camioneros.<\/p>\n<p>El cambio radical de su vida llego a los veinticinco a&ntilde;os en un d&iacute;a de tormenta veraniega, fue el d&iacute;a en que conoci&oacute; a Ester.<\/p>\n<p>Ester ten&iacute;a 42 a&ntilde;os, alta, delgada, de labios carnosos, cara ruda y gastada, morena de pelo corto. Ven&iacute;a con un todoterreno. Se excus&oacute; que se hab&iacute;an perdido con la tormenta, estaba de excursi&oacute;n y era incapaz de encontrar el camino de vuelta. Su madre la hizo pasar, incluso la invit&oacute; a caf&eacute;. Estaba mojada, era un d&iacute;a de perros. Ester se deshizo en alabanzas hac&iacute;a la granja, dijo que envidiaba esa vida rural ganadera, les dijo que gente joven como Elena era la que hac&iacute;a honrar la profesi&oacute;n de ganaderos. Su madre acogi&oacute; con agrado dichos elogios y le dijo que el cabeza de familia no estaba, pero que Elena le indicar&iacute;a el camino ya que ella deb&iacute;a atender otros quehaceres. Momentos despu&eacute;s Elena se encontraba con Ester en el todoterreno indic&aacute;ndole el camino.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te gusta este trabajo, no te aburres aqu&iacute;? &mdash; pregunt&oacute; Ester.<\/p>\n<p>&mdash; La verdad es que no hay mucho donde ir, a no ser la granja, el pueblo m&aacute;s cercano est&aacute; a 15 kil&oacute;metros, &iquest;usted es de aqu&iacute;, no?<\/p>\n<p>&mdash; No, del m&aacute;s cercano a la ciudad, a unos 30 kil&oacute;metros.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;A qu&eacute; se dedica? &mdash; pregunto Elena.<\/p>\n<p>&mdash; Masajes, doy masajes. Y ll&aacute;mame Ester, hay confianza. La verdad es que he venido para hacerte una propuesta de trabajo, me han dado referencias de ti.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qui&eacute;n? No s&eacute; qui&eacute;n puede&hellip; estoy asombrada &mdash; dijo incr&eacute;dula Elena.<\/p>\n<p>&mdash; Uno de por all&iacute;, no tiene importancia, solo decirte que conduce un cami&oacute;n, a veces os lo pas&aacute;is bien, digamos &mdash; dijo al mismo tiempo Ester con una mirada de complicidad.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; tipo de trabajo es eso?<\/p>\n<p>&mdash; Masajes relajantes con&hellip; ya me entiendes&hellip; no te hagas la tonta&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Yo no soy una puta!<\/p>\n<p>&mdash; Nadie ha dicho eso, digamos que es un poco como orde&ntilde;ar una vaca &mdash; dijo Ester en tono sarc&aacute;stico &mdash; y voy a pagarte, podemos hacer una prueba, &iquest;qu&eacute; respondes? &mdash; dijo al mismo tiempo que llegaban a la carretera y le daba una tarjeta &mdash;. Este fin de semana puedes venir.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno&hellip; me tienta, la verdad&hellip; igual vengo&hellip; Bueno, vendr&eacute;.<\/p>\n<p>Elena se paso las noches mirando videos de masajes, incluso llam&oacute; a Ester, la cual a modo de cursillo did&aacute;ctico se conectaron v&iacute;a skype en pleno masaje con clientes. La proposici&oacute;n de Ester le tentaba, ya casi hab&iacute;an roto con su novio y ese fin de semana ser&iacute;a una buena excusa.<\/p>\n<p>Elena se present&oacute; al atardecer al lugar convenido. Era un local de tres piezas &mdash; recibidor y dos habitaciones con sus ba&ntilde;os &mdash;, no lo que se pensaba ella, solo estaba Ester.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Cu&aacute;nto me alegro de verte Elena ! Ponte la bata blanca, a modo de debut vendr&aacute; un buen cliente, es algo exigente, pero le he dicho que hoy ser&aacute; gratis, creo que lo har&aacute;s bien, has puesto inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Elena se puso la bata blanca como le hab&iacute;a indicado Ester &mdash; debajo solo sujetador y tanga &mdash; y empez&oacute; a calentarse las manos como le hab&iacute;a aconsejado.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pide este cliente? &mdash; pregunto Elena.<\/p>\n<p>&mdash; Le gusta un buen completo, la paja, la mamada, el testicular y el beso negro. &iquest;Ser&aacute; demasiado, quiz&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash; No, tengo ganas de probar.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;As&iacute; me gusta!<\/p>\n<p>A la media hora llego el cliente, le hab&iacute;a informado que era el encargado de una de una de las f&aacute;bricas y que cada fin de semana ven&iacute;a. Ten&iacute;a 54 a&ntilde;os, alto, con perilla canosa y barriga cervecera, velludo, de cara hinchada y mirada de cerdo.<\/p>\n<p>Entraron, nada m&aacute;s entrar se desnudo y se tumbo en la camilla, su cipote ya apuntaba al techo, sus huevos peludos colgaban.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;A la faena, nena, a ver si me relajas! &mdash; dijo en tono viril.<\/p>\n<p>Empez&oacute; con un masaje tor&aacute;cico, hasta llegar al interior de los muslos como hab&iacute;a visto en los videos, el pene parec&iacute;a tener vida propia, solo iba dando bandazos.<\/p>\n<p>&mdash; Vamos a pasar a la espalda &mdash; dijo Elena.<\/p>\n<p>&mdash; No continua as&iacute;, empieza por ah&iacute; abajo &mdash; dijo con mirada de cerdo.<\/p>\n<p>Elena empez&oacute; como en la granja, con una maniobra de orde&ntilde;o, se unto las manos y cogi&oacute; el pene de dimensiones considerables por su base, al mismo tiempo que con el pulgar y el &iacute;ndice amarraba los test&iacute;culos tens&aacute;ndolos. El ritmo card&iacute;aco del hombre aumento, con la boca cerrada empez&oacute; a exhalar gru&ntilde;idos. Elena se abri&oacute; la bata. Los ojos de cerdo del hombre empezaban a ser cristalinos. Elena empieza un sube y baja mientras atenaza los test&iacute;culos mientras el hombre suspira y le hace se&ntilde;as de querer quitarle el sujetador. Elena se saca los pechos que quedan tensados por el sujetador en su parte baja. Continua el pajeo, el hombre murmura:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;B-b-b-boca! &iexcl;P-p-por favor, booca! &mdash; dice mir&aacute;ndola a los ojos.<\/p>\n<p>Elena le abre el peque&ntilde;o agujero del glande con el pulgar y el indice y le mete la lengua. De forma inmediata el hombre emite un mugido de satisfacci&oacute;n. Le pasa la lengua por tronco de arriba abajo y despu&eacute;s la engulle con la boca; no puede abarcarla toda. Pero en un cabezazo como ha visto en las pel&iacute;culas se la incrusta hasta la campanilla. Resuena en la habitaci&oacute;n &iexcl;gak! &iexcl;gak! de la garganta de Elena, se la mete en la boca una y otra vez, hilillos de saliva van desliz&aacute;ndose por el pene.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ohhh! &iexcl;Mmmmm! &iexcl;Ahhhh! &iexcl;Qu&eacute; bien lo haces cabrona! &iexcl;Sigue! &iexcl;Sigue! &mdash; dice el mismo tiempo que Elena le masajea los test&iacute;culos con la otra mano &mdash; &iexcl;&iexcl;C&oacute;mo me gusta!! &iexcl;&iexcl;Joder, joder y joder!! &mdash; grita mientras ahora Elena le succiona los colgantes test&iacute;culos uno por uno en sonoros chupeteos &mdash; &iexcl;&iexcl;Dios!! &iexcl;&iexcl;Dios!!<\/p>\n<p>Elena es consciente que lo tiene a su merced, est&aacute; segura de si misma. Las manos peludas del hombre se aferran desesperadas a la camilla de masaje. Aprieta los dientes.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;C&oacute;meme culo! &mdash; dice el hombre levantando las piernas y cogi&eacute;ndoselas por las rodillas con sus manos quedando dobladas al aire.<\/p>\n<p>Elena abre las nalgas y tras una mata de vello blanco asoma el agujero anal. Lo lametea de arriba abajo, estira todo lo que puede la lengua y la mete en el conducto y una vez all&iacute; mueve la punta. El hombre puede ver como los ojos de Elena asomando arriba se de sus test&iacute;culos y polla, son como las de una gata acechando. El coraz&oacute;n del hombre empieza a retumbar. Pumba, pumba, patoom. Elena en esa posici&oacute;n le pajea la polla. La respiraci&oacute;n del hombre se vuelve larga y cansada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;Ohhh!! &iexcl;&iexcl;Ahhh!! &iexcl;&iexcl;Vo-vo-voy a&hellip; Voy&hellip;!! &iexcl;&iexcl;Voy a correrme!! &iexcl;&iexcl;Me&hellip; me&hellip; me&hellip; me!! &iexcl;&iexcl;Me corrooo!!<\/p>\n<p>Elena vio como el primer chorro le llegaba al ombligo del hombre, acelero la paja y puso la polla en vertical, entonces hubo una segunda corrida potente que describi&oacute; un arco para caer sobre el pecho velludo. La tercera descarga fue de menos magnitud quedando los restos en las manos de Elena. Tras un largo suspiro del hombre se hizo el silencio. Elena volvi&oacute; a subirse el sujetador y atarse la bata.<\/p>\n<p>Ester estaba euf&oacute;rica.<\/p>\n<p>&mdash; Me ha dicho que ha sido impresionante el cliente. Que eres una jabata. Me ha dicho que ha disfrutado como un berraco. Pones pasi&oacute;n y eso me gusta. &iquest;Qu&eacute; maniobra has empleado para que descargara?<\/p>\n<p>&mdash; Beso negro profundo intenso con pajeo a la par con ritmo acelerado.<\/p>\n<p>&mdash; Se habr&aacute; corrido bien&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; Si, ha dejado una buena lechada &mdash; dijo Elena mientras se lavaba las manos y hac&iacute;a g&aacute;rgaras para quitarse los molestos pelos de la boca.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a sido un fin de semana agotador, el domingo ten&iacute;an previsto salir temprano a tomar algo aunque a &uacute;ltima hora un maduro marinero hab&iacute;a solicitado doble presencia de masajistas, as&iacute; que con la puerta cerrada el &uacute;ltimo cliente ya deslefaba; Elena, se ocup&oacute; de sus test&iacute;culos y Ester recib&iacute;a una lechada bucal.<\/p>\n<p>Entre las dos el fin de semana hab&iacute;an hecho 30 servicios. Las manos de Ester estaban agarrotadas y la boca acalambrada, hab&iacute;a pajeado, dedeado culos, mamadas y comidas de culo de todos, los tipos de pollas eran grandes, peque&ntilde;as, peludas, depiladas; as&iacute; como los huevos y culos&#8230; Pero estaba satisfecha. Al t&eacute;rmino de la jornada se dirigieron a tomar unas copas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Los ronquidos la despertaron, iban al un&iacute;sono, pens&oacute; que deb&iacute;a ser la primera hora de la ma&ntilde;ana porque en aquel momento se o&iacute;an los primeros ruidos de los camiones. 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