{"id":22231,"date":"2019-12-15T23:00:00","date_gmt":"2019-12-15T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-12-15T23:00:00","modified_gmt":"2019-12-15T23:00:00","slug":"50-schatten-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/50-schatten-capitulo-1\/","title":{"rendered":"50 Schatten (Cap\u00edtulo 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22231\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Frunzo el ce&ntilde;o con frustraci&oacute;n hacia m&iacute; mismo frente al espejo. Maldito sea mi cabello, mi ropa y mi cara de zombie, y maldito sea Thomas Mart&iacute;nez por estar enfermo y someterme a esta terrible experiencia. Deber&iacute;a de estar estudiando para mis ex&aacute;menes finales, que son la pr&oacute;xima semana, sin embargo, aqu&iacute; estoy intentado cepillar mi cabello para que luzca controlado.<\/p>\n<p>No debo de dormir con el cabello mojado. No debo de dormir con el cabello mojado. Recitando este mantra varias veces, intento, una vez m&aacute;s, tenerlo bajo control con el cepillo. Pongo los ojos en blanco con exasperaci&oacute;n, y miro al p&aacute;lido chico con cabello casta&ntilde;o y ojos grises azulados demasiados grandes para su rostro devolvi&eacute;ndome la mirada, y me rindo. Mi &uacute;nica opci&oacute;n es dominar mi caprichoso cabello con gel, detesto el gel, pero si eso me har&aacute; lucir semi &ndash; presentable lo har&eacute;.<\/p>\n<p>Thomas es mi compa&ntilde;ero de habitaci&oacute;n y ha elegido el d&iacute;a de hoy, de todos los d&iacute;as posibles, para sucumbir a la gripe. Por lo tanto, no puede asistir a la entrevista que hab&iacute;a quedado de hacer con alg&uacute;n magnate mega &ndash; industrial del que jam&aacute;s he o&iacute;do hablar para el peri&oacute;dico escolar. As&iacute; que me he ofrecido de voluntario. Tengo ex&aacute;menes finales con los que quemarme las pesta&ntilde;as, un ensayo que terminar, los &uacute;ltimos arreglos de un proyecto y se supone que vaya a trabajar esta tarde, pero no, hoy tengo que conducir doscientos sesenta y cinco kil&oacute;metros hacia el centro de Seattle para reunirme con el enigm&aacute;tico Gerente General de Grey Enterprise Holdings Inc. Como un excepcional empresario, y muy importante benefactor de nuestra universidad, su tiempo es extraordinariamente preciso &ndash; mucho m&aacute;s preciso que el m&iacute;o &ndash; pero le ha concedido una entrevista a Thomas. Una verdadera oportunidad, me dice &eacute;l. Malditas sean sus actividades extracurriculares.<\/p>\n<p>Thomas esta acurrucado en el sof&aacute;, en la sala.<\/p>\n<p>-Santiago, lo lamento. Me tomo nueve meses conseguir esta entrevista. Tomar&aacute; otros seis meses volver a programarla, y ambos nos habremos graduado para entonces. Como editor, no puedo dejar pasar esta oportunidad. Por favor &ndash;me ruega Thomas con su &aacute;spera y adolorida voz &iquest;C&oacute;mo lo hace? Incluso enfermo, se ve p&iacute;caro y hermoso, con el cabello negro caf&eacute; en su lugar y los ojos oscuros brillantes, aunque ahora est&eacute;n rojos y llorosos. Ignoro mi punzada de simpat&iacute;a inoportuna.<\/p>\n<p>-Por supuesto que ir&eacute; Thomas. Deber&iacute;as regresar a la cama &iquest;quieres algo de t&eacute; o caf&eacute;?<\/p>\n<p>-T&eacute;, por favor. Aqu&iacute; est&aacute;n las preguntas y mi mini grabadora. Solo presiona &uml;Grabar&uml; aqu&iacute;. Haz notas, lo transcribir&eacute; todo.<\/p>\n<p>-No s&eacute; nada de &eacute;l &ndash;murmuro intentando y fallando en suprimir mi creciente p&aacute;nico.<\/p>\n<p>-Las preguntas te ayudar&aacute;n. Debes de partir, es un camino largo. No quiero que llegues tarde.<\/p>\n<p>-De acuerdo, me voy. Regresa a la cama. Te hice algo de sopa para que calientes mas tarde. &ndash;Lo miro fijamente, con cari&ntilde;o. Solo por ti, Thomas, har&iacute;a esto.<\/p>\n<p>-Lo har&eacute;. Buena suerte. Gracias Santiago&hellip; como de costumbre, eres mi salvavidas.<\/p>\n<p>Recogiendo mi mochila, le sonri&oacute; ir&oacute;nicamente, luego salgo directo al auto. No puedo creer que haya dejado a Thomas convencerme de esto. Pero entonces Thomas puede convencer a cualquiera de cualquier cosa. Ser&aacute; un periodista excepcional. Es elocuente, fuerte, persuasivo, argumentativo&hellip; y es mi amigo m&aacute;s querido.<\/p>\n<p>Los caminos est&aacute;n despejados cuando salgo de Vancouver, Washington, hacia Portland y la interestatal. Es temprano, y no tengo que estar en Seattle hasta las dos de la tarde. Afortunadamente Thomas me ha prestado su Mercedes CLK deportivo. No estoy seguro de que Cosmo, mi viejo VW Beetle, conseguir&iacute;a hacer el trayecto a tiempo. Oh, conducir el Mercedes es divertido, y los kil&oacute;metros se desvanecen cuando pis&oacute; el acelerador al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>Mi destino son las oficinas centrales de la empresa internacional del Sr. Grey. Es un enorme edificio de veinte pisos, con cristales curvados y acero, una fantas&iacute;a arquitect&oacute;nica utilitaria, con las palabras &uml;Grey House&uml; escritas sutilmente en acero sobre las puertas delanteras de vidrio. Faltan quince minutos para las dos cuando llego, enormemente aliviado de no llegar tarde mientras camino hacia el enorme &ndash;y francamente intimidante &ndash;vest&iacute;bulo de cristal, acero y m&aacute;rmol blanco.<\/p>\n<p>Detr&aacute;s del solido escritorio de m&aacute;rmol una muy atractiva y bien arreglada rubia me sonr&iacute;e amablemente. Est&aacute; usando una chaqueta gris&aacute;cea y camisa blanca m&aacute;s n&iacute;tidas que alguna vez he visto.<\/p>\n<p>-Estoy aqu&iacute; para ver al Sr. Grey. Soy Santiago Steele representando a Thomas Mart&iacute;nez.<\/p>\n<p>-Disc&uacute;lpeme por un momento, Sr. Steele &ndash;Ella enarca una ceja ligeramente mientras espero t&iacute;midamente en frente suyo.<\/p>\n<p>Estoy empezando a desear haber pedido prestado uno de los blazers formales de Thomas en lugar de usar mi chaqueta de cuero negra. He hecho un esfuerzo y me he puesto unos pantalones que no eran tan ajustados como a m&iacute; me gustan, &oacute;sea en este caso &uml;formales&uml;, mis botas brama y debajo de mi chaqueta estaba una camisa cuello &uml;V&uml;. Poni&eacute;ndome a pensar que creo que parezco un tipo no se&hellip; raro. Entre todas estas personas formales. Para m&iacute;, esto es inteligente. Meto mis manos dentro de los bolsillos de mi pantal&oacute;n, mientras pretendo que ella no me intimida.<\/p>\n<p>-Se espera al Sr. Martinez. Firme aqu&iacute; por favor, Sr. Steele. Use el ultimo ascensor a la derecha, presione el piso numero veinte. &ndash;Me sonr&iacute;e amablemente, divertida sin duda, mientras firmo.<\/p>\n<p>Me entrega un pase de seguridad que tiene la palabra &uml;VISITANTE&uml; estampada muy firmemente en el frente. No puedo evitar esbozar una sonrisilla. Sin duda es obvio que s&oacute;lo estoy de visita. No encajo aqu&iacute;, en absoluto, suspiro para mis adentros. Agradeci&eacute;ndole, camino hacia la zona de ascensores m&aacute;s all&aacute; de los dos hombres de seguridad que est&aacute;n mucho m&aacute;s inteligentemente vestido que yo con sus trajes negros bien confeccionados.<\/p>\n<p>El ascensor me sacude con velocidad al l&iacute;mite hacia el piso numero veinte. Las puertas se abren y estoy en otro gran vest&iacute;bulo, nuevo, de cristal, acero y m&aacute;rmol blanco. Me veo frente a otro escritorio de m&aacute;rmol y otra joven rubia vestida impecablemente de blanco y negro que la verdad le sentaba muy bien, -oh c&aacute;llate Santiago. Esta se levanta para saludarme.<\/p>\n<p>-Se&ntilde;or Steele, &iquest;Podr&iacute;a esperar aqu&iacute;, por favor? &ndash;Se&ntilde;ala a una zona de espera con sillas de cuero blanco.<\/p>\n<p>Detr&aacute;s de las sillas de cuero hay una espaciosa sala de reuniones con paredes de vidrio y una mesa de madera oscura igualmente espaciosa, rodeada con al menos veinte sillas a juego. M&aacute;s all&aacute; de ellas, hay una ventana que va desde el piso hasta el techo con una vista del cielo de Seattle que deja ver toda la ciudad hacia el SoundFour. Es una vista sorprendente y estoy moment&aacute;neamente paralizado por ella. Woow.<\/p>\n<p>Me siento, rebusco las preguntas en mi mochila y las reviso, maldiciendo para mis adentros a Thomas por no darme una corta biograf&iacute;a. No s&eacute; nada de este hombre al que estoy a punto de entrevistar. &Eacute;l podr&iacute;a tener noventa o treinta a&ntilde;os. La incertidumbre es mortificante y mis nervios vuelven a la superficie, poni&eacute;ndome inquieto. Nunca he estado c&oacute;modo con las entrevistas cara a cara, prefiero el anonimato de una discusi&oacute;n grupal en la que puedo sentar inadvertidamente en la parte trasera de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Para ser honesto, prefiero mi propia compa&ntilde;&iacute;a, leyendo una cl&aacute;sica novel brit&aacute;nica, acurrucado en una silla en la biblioteca del campus. No sentado y retorci&eacute;ndome nerviosamente en un colosal edificio de cristal y piedra.<\/p>\n<p>Pongo los ojos en blanco para m&iacute; mismo. C&aacute;lmate, Steele. Juzgando por el edificio, que es demasiado frio y moderno, presumo que Grey est&aacute; en sus cuarenta: delgado, bronceado y rubio para encajar con el resto del personal.<\/p>\n<p>Otra elegante rubia impecablemente vestida sale de una gran puerta a la derecha. Respirando hondo, me pongo de pie.<\/p>\n<p>-&iquest;Se&ntilde;or Steele?- pregunta la &uacute;ltima rubia.<\/p>\n<p>-S&iacute;<\/p>\n<p>-El Sr. Grey lo ver&aacute; en un momento<\/p>\n<p>&iquest;Puedo tomar su chaqueta?<\/p>\n<p>-Oh, por favor. &ndash;Lucho para quitarme la chaqueta.<\/p>\n<p>-&iquest;Le han ofrecido alg&uacute;n refresco?<\/p>\n<p>-Um&hellip; no. &ndash;Oh, Dios, &iquest;La Rubia N&uacute;mero Uno est&aacute; en problemas? pienso para mis adentros.<\/p>\n<p>La Rubia N&uacute;mero Dos frunce el ce&ntilde;o y le da una mirada a la joven mujer detr&aacute;s del escritorio.<\/p>\n<p>-&iquest;Le gustar&iacute;a t&eacute;, caf&eacute;, agua? &ndash;pregunta, volviendo su atenci&oacute;n nuevamente a mi.<\/p>\n<p>-Un vaso de agua. Gracias &ndash;murmuro.<\/p>\n<p>-Olivia, por favor tr&aacute;ele al Sr. Steele un vaso de agua. &ndash;Su voz es severa.<\/p>\n<p>Olivia se levanta inmediatamente y se escabulle tras una puerta al otro lado del vest&iacute;bulo.<\/p>\n<p>-Mis disculpas, Sr. Steele, Olivia es nuestra nueva interna. Por favor, si&eacute;ntese. El Sr. Grey lo ver&aacute; en cinco minutos.<\/p>\n<p>Olivia regresa con un vaso de agua helada.<\/p>\n<p>-Aqu&iacute; tiene. Sr. Steele.<\/p>\n<p>-Gracias.<\/p>\n<p>La rubia n&uacute;mero dos camina hacia el gran escritorio, sus tacones haciendo eco en el piso de arenisca. Se sienta y ambas contin&uacute;an con su trabajo.<\/p>\n<p>Tal vez el Sr. Grey insiste en que todas sus empleadas sean rubias. Me estoy preguntando ociosamente si eso es legal, cuando la puerta de la oficina se abre y un hombre afroamericano alto elegantemente vestido y cortas restas sale. Defectivamente me he puesto la ropa equivocada.<\/p>\n<p>&Eacute;l se da la vuelta y dice a trav&eacute;s de la puerta: -Golf, esta semana, Grey.<\/p>\n<p>No escucho la respuesta. &Eacute;l se da la vuelta, me ve y sonr&iacute;e, sus oscuros ojos arrug&aacute;ndose en las esquinas. Olivia ha saltado de su silla y llamado el ascensor. Parece lucirse al saltar de su asiento.<\/p>\n<p>&iexcl;Est&aacute; m&aacute;s nerviosa que yo!<\/p>\n<p>-Buenas tardes, se&ntilde;oritas. Voltea y al notarme de nuevo agrego y se&ntilde;or.-dice &eacute;l mientras sale por la puerta deslizante.<\/p>\n<p>-El Sr. Grey lo ver&aacute; ahora.<\/p>\n<p>-Sr. Steele puede pasar &ndash;dice la Rubia N&uacute;mero Dos. Me pongo de pie temblorosamente, intentando suprimir mis nervios. Recogiendo mi mochila, abandono mi vaso de agua y me abro paso hacia la puerta parcialmente abierta.<\/p>\n<p>-No necesita tocar, s&oacute;lo entre. &ndash;Ella sonr&iacute;e amablemente.<\/p>\n<p>Espero les gusten pueden escribirme en cualquier momento&#8230; romantiklove50@outlook.es<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Frunzo el ce&ntilde;o con frustraci&oacute;n hacia m&iacute; mismo frente al espejo. Maldito sea mi cabello, mi ropa y mi cara de zombie, y maldito sea Thomas Mart&iacute;nez por estar enfermo y someterme a esta terrible experiencia. 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