{"id":22294,"date":"2019-12-24T23:00:00","date_gmt":"2019-12-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2019-12-24T23:00:00","modified_gmt":"2019-12-24T23:00:00","slug":"el-ayudante-cap-6-jugando-con-irene","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-ayudante-cap-6-jugando-con-irene\/","title":{"rendered":"El Ayudante (Cap. 6): Jugando con Irene"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22294\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&quot;No se vale.&quot; Irene ense&ntilde;&oacute; su Tres de corazones, m&aacute;s bajo que el Rey de picas de su Ayudante.<\/p>\n<p>Y una sonrisa colmilluda se form&oacute; en el rostro del m&aacute;s alto. &quot;Oh, al fin me toca ganar.&quot; Sin perder tiempo se levant&oacute; y acerc&oacute; a ella nuevamente.<\/p>\n<p>&quot;No se vale.&quot; Volvi&oacute; a repetir lo mismo, haciendo puchero con sus labios, pero eso no la detuvo de igualmente levantarse con ayuda del contrario.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; ser&aacute;?&quot; Pas&oacute; un brazo por la delgada cintura de la morocha, y la atrajo m&aacute;s hacia &eacute;l, acto que logr&oacute; sacarle un chillido de sorpresa a la Idol. &quot;&iquest;Blusa&#8230;&quot; Col&oacute; su mano bajo la mencionada prenda, Acariciando la deliciosa espalda de la morocha, acariciando con sus dedos sobre los tirantes del sost&eacute;n. &quot;&#8230; O pantal&oacute;n?&quot;<\/p>\n<p>Afirm&oacute; sus peque&ntilde;as manos en los brazos desnudos de su Ayudante, intentando detenerlo, completamente en vano. No ten&iacute;a la fuerza para eso. &quot;Uh,&quot; Es decir, s&oacute;lo hac&iacute;a falta ver el pedazo de hombre que ten&iacute;a en frente. Por donde lo vieras, era enorme. &quot;Ehm,&quot; Trag&oacute; saliva, posando sus manos sobre esos firmes pectorales, sinti&eacute;ndose con m&aacute;s calor que nunca. &quot;&iquest;Blusa?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Perfecto.&quot; Entrecerr&oacute; sus ojos, saboreando el momento. &quot;Es una suerte que la blusa sea abotonada, &iquest;No?&quot; Ya en confianza, a gusto, dej&oacute; sus dos manos sobre la cintura de la morocha, sosteni&eacute;ndola firme para que no escapara.<\/p>\n<p>&quot;Nh, supongo.&quot;<\/p>\n<p>&quot;As&iacute; ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil quitarla.&quot; Muy a su pesar, retir&oacute; sus manos del delicioso tacto con la piel ajena, pero s&oacute;lo de momento. La blusa en cuesti&oacute;n ca&iacute;a con un cuello en V, modesto, pero que dejaba a la vista ese cuello y hombros tan tentadores. Desabroch&oacute; el primer bot&oacute;n, con su mirada atenta a la piel que se iba revelando, y continu&oacute;, lentamente. Al ser una blusa que dejaba a la vista su ombligo, s&oacute;lo ten&iacute;a cuatro botones en total.<\/p>\n<p>&quot;Bien.&quot; Cuando termin&oacute; de desabotonar, ella intent&oacute; separarse para quitarse la prenda por s&iacute; misma, pero una sola mirada del hombre frente a ella la detuvo. Su respiraci&oacute;n se entrecort&oacute; por un segundo, pero no dijo nada. Tampoco se atrevi&oacute; a moverse. Simplemente hizo caso a la silenciosa orden que le hab&iacute;an dado esos peligrosos ojos. No te muevas. Dios, ni siquiera sus padres, o sus jefes, la pod&iacute;an manejar as&iacute;. Nadie la trataba as&iacute;. Excepto &eacute;l, al parecer.<\/p>\n<p>&quot;Hmm,&quot; Con voz casi ronca, el Ayudante acomod&oacute; un poco la fina prenda, tirando por los bordes con sus manos, disfrutando de como la tela se apegaba a ese modesto pecho realzado por el estilizado brasier negro de media copa. &quot;Que mujer m&aacute;s hermosa.&quot; Finalmente, lentamente, comenz&oacute; a deslizar la tela por los finos hombros de la belleza surcoreana, abriendo la blusa de par en par para revelar en su totalidad el abdomen y pecho de la Idol. &quot;Debes estar cansada de escucharlo.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Uh, no me, hm, quejo,&quot; Trag&oacute; saliva, mirando a otro lado. Su coraz&oacute;n lat&iacute;a con fuerza, por la verg&uuml;enza del momento. Todo se sent&iacute;a extra&ntilde;o. &Iacute;ntimo. Caliente. &quot;Es bueno para mi ego.&quot; Pero era s&oacute;lo un juego. S&iacute;, seguramente s&oacute;lo era la bebida lo que los afectaba.<\/p>\n<p>&quot;Claro.&quot; Sonri&oacute; de lado, una sonrisa seductora, a pesar de que la contraria no lo mirara. Ella hab&iacute;a girado su cabeza y, pod&iacute;a notarlo, la mujer estaba haciendo todo lo posible para no morirse de verg&uuml;enza. &quot;Entonces no me corto en dec&iacute;rtelo,&quot; Pero el que volteara su cabeza as&iacute; le dejaba libre el perfecto perfil de diosa que ten&iacute;a. Se inclin&oacute; hasta casi pegar sus labios a la oreja ajena, habl&aacute;ndole suave, dulce, al o&iacute;do. &quot;La infinidad de hombres que matar&iacute;an por estar en mi posici&oacute;n ahora mismo.&quot;<\/p>\n<p>Pesta&ntilde;e&oacute; aturdida, respirando por la boca un tanto acalorada. El caliente aliento de su Ayudante acariciaba su oreja al hablar, haciendo que un delicioso cosquilleo recorriera toda su espalda. &quot;&iquest;E- eso cree? Es s&oacute;lo,&quot; Relami&oacute; sus labios. No quer&iacute;a tartamudear como colegiala. Pero estaba actuando como una, a pesar de tener 28 a&ntilde;os ya, y eso no deb&iacute;a ser. Ella era toda una mujer. &quot;Es s&oacute;lo un juego.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Lo es.&quot; Y, finalmente, la blusa cay&oacute; al suelo. El hombre volvi&oacute; a tomarla por la cintura con sus manos, firme, contemplando la belleza asi&aacute;tica que ten&iacute;a frente a &eacute;l. Sus pechos eran modestos, pero realzados por el brasier negro de media copa. Su cinturita, delgada, con un vientre plano, trabajado, que lo llamaba a pasear su lengua sobre esa piel. Las deliciosas curvas de sus clav&iacute;culas tambi&eacute;n parec&iacute;an invitar a sus labios, para recorrerlas a besos hasta su delgado cuello. &quot;Mira nada m&aacute;s.&quot; Ya pr&aacute;cticamente la devoraba con la mirada. El bulto en su pantal&oacute;n prominente, ineludible. &quot;Tu novio es un cr&iacute;o afortunado.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Mi novio,&quot; Arrug&oacute; su nariz. Ya no se sent&iacute;a tan bien. &quot;No es&#8230; &Eacute;l no es un cr&iacute;o.&quot; Lo mir&oacute; con obvia molestia en sus ojos ante el condescendiente comentario. Pero a la vez pas&oacute; un brazo sobre su pecho, intentando cubrirlo de los ojos ajenos. Ahora mismo odiaba haberse puesto ese sujetador tan sugestivo.<\/p>\n<p>&quot;Me imagino que no.&quot; Sonri&oacute; divertido, acomodando con sus dedos los tirantes del sost&eacute;n negro que abrazaba esos deliciosos pechos femeninos. Esa piel que lo esperaba. &quot;Bueno, continuemos.&quot; S&iacute;, pronto.<\/p>\n<p>Irene alz&oacute; las cejas con curiosidad cuando lo vio agacharse. Pero entendi&oacute; de inmediato al ver como tomaba una carta de cada mazo. Recibi&oacute; con calma la suya y una sonrisa se form&oacute; en su hermoso rostro cuando vio el n&uacute;mero. &quot;&iquest;Listos?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Ya.&quot; Y ambos mostraron su carta al otro.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Eh?&quot; La sonrisa de la morocha se transform&oacute; en una mueca de sorpresa y luego disgusto al ver a la Jota de tr&eacute;boles que ten&iacute;a su Ayudante, que venc&iacute;a por los pelos a su Diez de corazones.<\/p>\n<p>&quot;Parece que yo gano de nuevo.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;No puede ser!&quot; Arrug&oacute; la carta en su mano y la tir&oacute; al suelo, un tanto enfadada, un tanto ebria.<\/p>\n<p>&quot;Tus jeans son lo siguiente.&quot; Asinti&oacute; hacia la ajustada prenda que se pegaba a las torneadas piernas de la Idol. Su erecci&oacute;n creci&oacute; un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>&quot;No es justo&#8230;&quot; Arrug&oacute; el puente de su perfecta nariz, mientras miraba como las enormes manos de su Ayudante desabrochaban el &uacute;nico bot&oacute;n de su pantal&oacute;n. Trag&oacute; saliva, pues tambi&eacute;n pod&iacute;a ver ese enorme bulto en la entrepierna del contrario. &quot;E-esto est&aacute; maaal.&quot;<\/p>\n<p>Baj&oacute; el cierre de los jeans de la bella mujer, y una fina tela negra fue lo primero en revelarse y llamar su atenci&oacute;n. Haciendo caso omiso a las atenuadas quejas de la morocha, tom&oacute; del borde al pantal&oacute;n para empezar a bajarlo lentamente, revelando unas braguitas negras que iban a juego con el brasier.<\/p>\n<p>&quot;Se-se&ntilde;or ayudante, por favoor&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Tranquila.&quot; Finalmente quedaron libres sus entrenados muslos, su piel blanca como la nieve contrastando tan delicioso con esas prendas &iacute;ntimas de color negro. Se puso casi de cuclillas, para terminar su tarea de retirarle la prenda. &quot;Levanta una pierna.&quot;<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hizo ella. Luego la otra. Obediente, le hizo caso para terminar de quitar esos jeans, dej&aacute;ndola s&oacute;lo en su ropa interior. &quot;No deber&iacute;a estar&#8230; Haciendo esto. No. Y con usted&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Es s&oacute;lo un juego.&quot; Su voz sali&oacute; un tanto ronca por la calentura. Era dif&iacute;cil resistirse ahora. &quot;Date la vuelta.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Eh?&quot; La tomaron de los muslos, con mano firme, y solt&oacute; un respingo al ser volteada a la fuerza, su firme cola con perfecta forma de manzanita quedando justo frente a la cara de su Ayudante.<\/p>\n<p>&quot;Que culito tienes, Irene.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;La boca!&quot; Y le dirigi&oacute; una mirada asesina sobre su delicado hombro.<\/p>\n<p>&quot;Heh, lo siento.&quot; Dio un suave apret&oacute;n a esos firmes y trabajados muslos antes de soltarla, tomando una carta m&aacute;s de cada mazo. &quot;Continuemos.&quot; Volvi&oacute; a ponerse de pie, ofreci&eacute;ndole a ella su respectiva carta.<\/p>\n<p>Arrugando su hermoso rostro con una mueca de sus labios, tom&oacute; la carta que se le ofrec&iacute;a, sin dejar de mirarlo con enojo. &quot;No s&eacute; si, uhm, quiero seguir. Esto es muu-, hm, mucho&#8230;&quot; Sin embargo, mir&oacute; atenta lo que le hab&iacute;a tocado, sus ojos entrecerrados por el mareo de la bebida.<\/p>\n<p>&quot;Un Tres de diamantes para m&iacute;.&quot; Y, tal cual, esa era su carta de &eacute;l.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Ha!&quot; Finalmente, ella salt&oacute; alegre de nuevo, despert&aacute;ndose de su momentaneo letargo, ense&ntilde;ando sus dientes en esa caracter&iacute;stica sonrisa suya, antes de mostrarle su Nueve de corazones. &quot;Yo gano.&quot;<\/p>\n<p>Y &eacute;l sonri&oacute;. &quot;Eso parece. Todo tuyo.&quot; Tir&oacute; del borde de su pantal&oacute;n de vestir negro, indic&aacute;ndole con qu&eacute; seguir.<\/p>\n<p>&quot;Uh, bueno.&quot; Su sonrisa se desvaneci&oacute; un poco, ahora un tanto nerviosa, su mirada cayendo a la entrepierna de su Ayudante. Ese, ese bulto en su pantal&oacute;n la esperaba, la tentaba. Logr&oacute; alzar su mirada para verlo a los ojos, pero no pas&oacute; mucho tiempo para que su curiosa mirada volviera a caer al pantal&oacute;n ajeno.<\/p>\n<p>&quot;Vamos.&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, s&iacute;,&quot; Trag&oacute; saliva, llevando sus finas y temblorosas manos a desabrochar el &uacute;nico bot&oacute;n de su pantal&oacute;n. Luego baj&oacute; el cierre, tal como &eacute;l hab&iacute;a hecho con ella. Y suspir&oacute;, como buscando calmarse. &quot;S&iacute;&#8230;&quot; Repiti&oacute; palabras de nuevo, mareada, ebria.<\/p>\n<p>Y &eacute;l pudo ver como la morocha se inclinaba un poco, para empezar a bajarle el pantal&oacute;n, descubriendo su b&oacute;xer negro y sus fuertes piernas. Pudo ver como ella apartaba la mirada para no verlo, pero no dijo nada. Alz&oacute; una pierna, luego la otra, y su pantal&oacute;n fue a parar al suelo. &quot;Bueno, p&aacute;same una carta. Ya no queda nada.&quot; Sonri&oacute;. &quot;&iquest;Crees que podr&aacute;s ganarme?&quot;<\/p>\n<p>Su ce&ntilde;o volvi&oacute; a arrugarse, pero hizo como se le dijo y tom&oacute; dos cartas, d&aacute;ndole una a &eacute;l. Ni siquiera se dio cuenta que &eacute;l hab&iacute;a usado el mismo mazo. &quot;No s&oacute;lo lo creo. Lo,&quot; Se detuvo, alzando sus finas cejas con sorpresa al ver lo que le hab&iacute;a tocado. &quot;Lo s&eacute;.&quot; Y sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, ambos ense&ntilde;aron sus cartas. Y el Ayudante logr&oacute; fingir un gru&ntilde;ido de molestia. &quot;As&iacute; parece.&quot; Con una Reina, ella le ganaba a su muy bajo Dos de tr&eacute;boles. Pero, afin de cuentas, todo hab&iacute;a salido como quer&iacute;a.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;S&iacute;! &iexcl;Yo gano! &iexcl;Gano!&quot; Dio saltitos de felicidad y por poco casi se cae. Suerte que unos brazos fuertes la atraparon. &quot;Yo gano.&quot; Sonri&oacute; a lo Irene, alzando un tanto sus cejas. Risue&ntilde;a y encantada ante la victoria.<\/p>\n<p>&quot;T&uacute; ganas.&quot; Y &eacute;l tambi&eacute;n sonri&oacute;, de lado. Casi perverso.<\/p>\n<p>&quot;Uhm, pero,&quot; Y finalmente cay&oacute; en cuenta de lo que hab&iacute;a ganado en realidad.<\/p>\n<p>&quot;El b&oacute;xer.&quot; &Eacute;l, r&aacute;pido, la interrumpi&oacute;. Con sus manos firmes la tom&oacute; de los hombros y empuj&oacute; hacia abajo para hacerla ceder.<\/p>\n<p>&quot;No es&#8230;&quot; Abri&oacute; sus ojos, sus mejillas adornadas de un tinte rojo, un poco por la verg&uuml;enza, un poco por el alcohol. Fue cayendo, empujada por las manos ajenas, hasta quedar de rodillas frente a &eacute;l. Y frente a ese enorme bulto que la esperaba. Que la ven&iacute;a esperando desde que empezaran con ese juego. &quot;No es necesario&#8230;&quot; Susurr&oacute; esas palabras, y mordi&oacute; su labio inferior.<\/p>\n<p>&quot;Has ganado t&uacute;. Debes hacerlo, es lo que corresponde.&quot; Le acarici&oacute; el cabello, casi con cari&ntilde;o, pero era m&aacute;s un ligero empuje para que pegara m&aacute;s su angelical rostro a su abultada entrepierna.<\/p>\n<p>&quot;Uh,&quot; Su nariz fue a quedar afirmada contra la tela de la prenda interior, y trag&oacute; saliva de nuevo, un tanto perdida. Un curioso olor empezaba a invadir sus sentidos, nublando su raz&oacute;n. &quot;&iquest;Seguuro?&quot; Pero &eacute;l no ten&iacute;a que llegar tan lejos s&oacute;lo por perder. Pobre, deb&iacute;a estarse muriendo de la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, est&aacute; bien.&quot;<\/p>\n<p>Asinti&oacute; con la cabeza, separando su cara para poder contemplar mejor la, la prenda. Con sus delicadas manos tom&oacute; a los bordes del b&oacute;xer y, a pu&ntilde;o cerrado, empez&oacute; con su tarea de bajarle la ropa interior. Sus ojos se fueron abriendo cada vez m&aacute;s, impresionados, cuando un enorme miembro empez&oacute; a ser descubierto. Su respiraci&oacute;n se entrecort&oacute;, y su boca empez&oacute; a salivar m&aacute;s de la cuenta. As&iacute; que realmente la ten&iacute;a as&iacute; de, de grande.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qu&eacute; tal?&quot; Pero no hubo respuesta, al menos no inmediata. Y eso le hizo sonre&iacute;r. Ya la ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella trag&oacute; saliva de nuevo, a medida que, cent&iacute;metro a cent&iacute;metro, dejaba a la vista esa robusta barra de carne. Gruesa, enhiesta. Y ese hedor. Dios. El hedor la estaba intoxicando m&aacute;s que el alcohol que se hab&iacute;a bebido. Era el olor a sexo, a masculinidad, a hombre, m&aacute;s intenso que hab&iacute;a sentido en su vida.<\/p>\n<p>&quot;Eso, despacio.&quot; Y se permiti&oacute; sonre&iacute;r m&aacute;s al ver como la morocha remov&iacute;a sus muslos, frot&aacute;ndose inc&oacute;moda, caliente.<\/p>\n<p>Como le dec&iacute;an, fue bajando lento la dichosa prenda. Pero esa, esa cosa, parec&iacute;a interminable. &quot;Ah,&quot; Y estaba tan erecto, tan duro, que estaba estirando al m&aacute;ximo el b&oacute;xer para poder sacarlo, forcejeando torpemente con la fuerza de ese coloso de carne. Se le dificult&oacute; un poco, pero de un &uacute;ltimo jal&oacute;n termin&oacute; por revelar en su totalidad al m&aacute;s grande miembro que hab&iacute;a visto en sus 28 a&ntilde;os de vida. &quot;Ahhn.&quot; Se aquej&oacute;, casi como un gemido, cuando la gorda cabeza choc&oacute; contra su frente, y el robusto falo de carne qued&oacute; recostado sobre su cara.<\/p>\n<p>&quot;Uff, cuidado, no te lastimes.&quot; La voz ronca, la tom&oacute; firme de la nuca para que no se despegara de su verga.<\/p>\n<p>&quot;Mmfh.&quot; Arrug&oacute; su naricita, sus ojos desorientados, nublados. La carne afirmada sobre su rostro se sent&iacute;a caliente, h&uacute;meda, pesada. Sus fosas nasales se abr&iacute;an mov&iacute;an de forma inconsciente, buscando aspirar m&aacute;s de ese fuerte olor a sudor y sexo. Y su propia intimidad se sinti&oacute; m&aacute;s caliente a&uacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Pero bueno, no me contestas,&quot; Gru&ntilde;&oacute;, sin dejar de sostenerla por la cabeza con mano firme. Con la otra tom&oacute; de la base a su miembro y se lo restreg&oacute; por la cara. &quot;&iquest;Qu&eacute; tal est&aacute;? &iquest;C&oacute;mo se compara con la de tu novio?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Uhnn,&quot; Cerr&oacute; un ojo, haciendo una mueca mientras le paseaban ese tronco de carne por toda la cara, el abundante l&iacute;quido preseminal empezando a aceitar su n&iacute;vea piel. &quot;&iquest;Qu&eacute;?&quot; Estaba un poco mareada, un poco ida, y no hab&iacute;a entendido bien. Con sus manos se sostuvo de las fuertes piernas de su Ayudante, todav&iacute;a arrodillada y sometida ante &eacute;l.<\/p>\n<p>&quot;Mi verga,&quot; Le dio golpecitos con el miembro, como si palmadas fueran sobre su mejilla. &quot;Esto,&quot; Y la cacheteo de nuevo, esperando impaciente una respuesta. &quot;C&oacute;mo se compara con la de tu novio.&quot;<\/p>\n<p>No hab&iacute;a comparaci&oacute;n, si ten&iacute;a que ser honesta. &quot;Ah, usted, uhmh,&quot; Est&aacute; mucho mejor dotado. Usted la tiene m&aacute;s gorda, m&aacute;s grande, m&aacute;s caliente y m&aacute;s venosa. &quot;Usted es, mmfh, m&aacute;s grande, usted es m&aacute;s graande.&quot; Jade&oacute;, acalorada, su mirada delineando cada deliciosa vena y curvatura en esa robusta herramienta de sexo, bajando hasta sus test&iacute;culos. Incluso esos pesados huevos que le colgaban se ve&iacute;an m&aacute;s grandes que el peque&ntilde;o sexo de su desafortunado novio. Es decir, el s&oacute;lo verla, olerla, sentirla, era suficiente para inundar sus braguitas con sus propios fluidos. Y vaya que lo estaba haciendo.<\/p>\n<p>&quot;Tu novio debe ser un cr&iacute;o de primera.&quot; Le peg&oacute; la gorda cabeza de su miembro contra la mejilla, presionando juguetonamente.<\/p>\n<p>&quot;Nnh,&quot; Pero incluso en su comprometida posici&oacute;n, la mujer se las arregl&oacute; para dirigirle una mirada de reproche. &quot;La, nnh, la boca.&quot;<\/p>\n<p>Una miradita tal, que s&oacute;lo logr&oacute; calentarlo m&aacute;s. &quot;&iquest;La boca? Bueno,&quot; La sujet&oacute; del cabello, separ&aacute;ndola un poco de su miembro. S&oacute;lo un poco. &quot;Abre grande.&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Eh?&quot; Su mirada, nublada por la lujuria, se clav&oacute; fija en esa verga con sus ricas curvas que se alzaba firme y amenazante sobre ella.<\/p>\n<p>&quot;Abre grande la boca, putita, que te veo con hambre.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Qu&eacute;, mh,&quot; Relami&oacute; sus labios, mientras meneaban ese robusto falo frente a ella, con un tentador hilillo de l&iacute;quido transparente que colgando de su punta. Arrug&oacute; el puente de su perfecta nariz, antes de aspirar con fuerza m&aacute;s de ese olor a sexo y pecado. &quot;Que deje de insultaar.&quot; Sus labios separados, sus dientes apretados y su nariz a&uacute;n arrugada. Una digna mueca de disgusto, o de resistida calentura.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Nunca se la comiste a tu novio?&quot; Le frot&oacute; el h&uacute;medo glande por la nariz, su l&iacute;quido preseminal peg&aacute;ndose a las fosas nasales de ella, haciendo que ese fuerte hedor quede impregnado en su olfato. Haciendo que moje m&aacute;s sus bragas y piernas. &quot;&iquest;Tan peque&ntilde;a la tiene?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Uhmh, nooo,&quot; Intent&oacute; apartar su rostro, pero la mano que la sujetaba de su nunca no se lo permitir&iacute;a nunca. &quot;Esh, mmfh,&quot; De hecho, la mano la afirm&oacute; m&aacute;s contra ese carnoso miembro, sus labios afirm&aacute;ndose en contra de su voluntad a su salada y h&uacute;meda carne, dificult&aacute;ndole el habla. &quot;Esh, mfh, normmh-mal.&quot; O menos que normal. Menos que el promedio. Mucho, mucho, mucho menos que este portentoso y dotado miembro que se forzaba contra ella. Pero su Ayudante no ten&iacute;a por qu&eacute; saber eso.<\/p>\n<p>&quot;Abre la boca, Irene.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Mfh,&quot; Entrecerr&oacute; sus ojos, rendida, mientras remov&iacute;an lentamente el pesado falo de su rostro, s&oacute;lo para afirmar el glande sobre sus rojos labios. &quot;Ah, aahm,&quot; S&iacute;, el Ayudante no ten&iacute;a por qu&eacute; saber sobre el peque&ntilde;o tama&ntilde;o de su novio. &quot;Amhhm.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Eso, as&iacute;.&quot; Perfil&oacute; su robusta verga hacia esa boquita hermosa, y la gorda cabeza fue abri&eacute;ndose paso lentamente entre esos labios rojos que empezaron a envolver tiernamente su carne.<\/p>\n<p>&quot;Aagghm,&quot; Bueno, y ahora su novio no tendr&iacute;a que saber jam&aacute;s sobre lo que estaba haciendo con su Ayudante. Estaban a mano, &iquest;No?.<\/p>\n<p>&quot;A ver cu&aacute;nto me comes, uff,&quot; La voz ronca por el placer, sujet&oacute; con ambas manos la cabeza de la artista y modelo surcoreana, metiendo cent&iacute;metro a cent&iacute;metro todo lo que ella pudiera tragar de su enorme sexo. &quot;As&iacute; Irene, muuy bien.&quot;<\/p>\n<p>Menos de la mitad, bastante menos, antes de que la morocha arrugara su hermoso rostro en una mueca, evitando una arcada pero gimiendo con dificultad, su boca llena de verga, su cara aceitada en sudor y l&iacute;quido preseminal, con l&aacute;grimas desliz&aacute;ndose por sus mejillas. Removi&oacute; su lengua buscando espacio, pero s&oacute;lo lograba degustar m&aacute;s carne de su Ayudante. Un sabor salado, fuerte, dif&iacute;cil de describir, pero para nada desagradable como esperaba en un inicio.<\/p>\n<p>&quot;Voy a ayudarte a aprender, mmh, algunas cosas, para que uses con tu noviecito.&quot; La retuvo unos cuantos segundos m&aacute;s, casi ahog&aacute;ndola con la cabeza y los varios cent&iacute;metros de carne que hab&iacute;a logrado meter en esa boquita. Sus brazos y torso desnudos remarcaban sus m&uacute;sculos y venas, usando su imponente f&iacute;sico para dominar a la, en comparaci&oacute;n, peque&ntilde;a Idol.<\/p>\n<p>&quot;Aahh, hah, hah.&quot; Finalmente le retiraron lento esa salada y sabrosa carne de su boca, y pudo volver a respirar desesperadas bocanadas de aire. Sus ojos negros desorbitados, idos, completamente superada, intoxicada por el momento. El calor en su entrepierna ya insoportable, mientras su pecho se levantaba y bajaba con &iacute;mpetu ante la fuerza de su jadeo. &quot;Hah, no, no hable, no hable de mi nov-ahhmn.&quot; Pero no dur&oacute; mucho. No hab&iacute;an soltado su cabeza, y esas firmes y fuertes manos volvieron a empujarla contra el falo de carne sin compasi&oacute;n alguna. Con ojos casi en blancos trag&oacute; y trag&oacute; todo lo que pudo, volviendo a sentir como el l&iacute;quido preseminal se hac&iacute;a una rica mezcla con su propia saliva.<\/p>\n<p>&Eacute;l gru&ntilde;&oacute; de placer, apretando firme su mand&iacute;bula mientras la sosten&iacute;a con pu&ntilde;ados de su lacio y suave cabello azabache. &quot;M&aacute;s, Irene, eso. Eso linda.&quot; No era sencillo tener a la l&iacute;der de Red Velvet, de belleza mundialmente reconocida, sometida y comi&eacute;ndose tu verga como si su vida dependiera de ello. &quot;Me voy a correr en tu boquita.&quot; S&iacute;, no era nada sencillo, y ya se sent&iacute;a pronto al cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Y la morocha s&oacute;lo pudo cerrar sus ojos, rendida, sintiendo como la gorda barra de carne en su boca parec&iacute;a pulsar contra su cavidad bucal, antes de que un caliente y espeso chorro de semen empezara a dispararse contra su garganta, vi&eacute;ndose obligada a tragarlo todo como pod&iacute;a. Removi&oacute; sus pegados muslos uno contra otro, su cuerpo empezando a temblar con un poco de fuerza mientras ese calor en su intimidad se volv&iacute;a una intensa y rica sensaci&oacute;n, una que jam&aacute;s hab&iacute;a sentido antes. Estrech&oacute; sus ojos cerr&aacute;ndolos con m&aacute;s fuerza. Por unos cu&aacute;ntos segundos vio estrellas mientras su cadera se remov&iacute;a y se hac&iacute;a un charco de fluidos bajo sus piernas arrodilladas. Arrug&oacute; m&aacute;s su naricita y sus cejas se curvaron hacia abajo, sintiendo como un nuevo chorro de esa cremosa leche era vertido a su garganta. &quot;Aghmmhh.&quot; Y otro m&aacute;s. Era demasiado. El semen se acumul&oacute; en su boca al no poder tragarse tanta cantidad tan r&aacute;pido y el viscoso l&iacute;quido blanco comenz&oacute; a brotar de la comisura de sus labios, desliz&aacute;ndose por su ment&oacute;n, mientras otro chorro de caliente semen se le iba por el lado equivocado, ahogando sus fosas nasales.<\/p>\n<p>&quot;Uff, Umhh, &iexcl;Irene! Que rico, putita, que rico.&quot; Gru&ntilde;&oacute; de placer nuevamente, terminando de correrse en la inexperta boca de la belleza surcoreana. &quot;Ahh, as&iacute; s&iacute; vas a ver a tu novio. Bien, muy bien.&quot; Fue retirando su ahora m&aacute;s suave miembro, lentamente, de la caliente boca de la morocha. Limpi&oacute; el sudor de su frente con su mano luego de tal tremenda corrida, soltando un suspiro de gusto.<\/p>\n<p>&quot;Ah, hah, hah.&quot; Jadeando completamente extasiada luego de su propio cl&iacute;max, la hermosa modelo y artista cerr&oacute; su boca al fin para terminar de tragarse sonoramente lo que quedaba en su boca de esa nutritiva leche, su mand&iacute;bula cansada luego de tanto esfuerzo. Seguidamente limpi&oacute; su nariz con una mano, una mueca de disgusto plasmada en su sonrojada y h&uacute;meda cara al sentir el caliente semen en su nariz. Por el momento no entend&iacute;a nada de lo que pasaba, s&oacute;lo sent&iacute;a su cuerpo muy caliente y cansado. Mir&oacute; hacia abajo, notando como sus bragas negras estaban completamente empapadas y pegajosas. Y lo peor es que ahora estaba arrodillada sobre un charco. Alz&oacute; las cejas a&uacute;n m&aacute;s perdida, separando un poco sus piernas para poder tantear con una de sus finas manos a su mojada intimidad. Alz&oacute; la mano hasta su rostro, viendo los transparentes fluidos vaginales que ahora adornaban su mano, percibiendo con su nariz el fuerte olor a su sexo.<\/p>\n<p>&quot;Como dejaste el suelo, putita, mojaste todo.&quot; La sujetaron del ment&oacute;n con una de esas enormes manos, encarando su cara hacia ese monstruo de carne que todav&iacute;a se manten&iacute;a semierecto a pesar de haberse corrido en tanta cantidad y con tanta fuerza minutos antes. &quot;Limpia mi verga, con tu lengua.&quot;<\/p>\n<p>Trag&oacute; saliva. Saliva y un tanto de ese particular sabor a semen que todav&iacute;a degustaba en su boca. Y sin protestar abri&oacute; grande su boca y sac&oacute; su rosada lengua para empezar a trabajar todo el largo de esa enhiesta barra de carne, lamiendo sin descanso, moj&aacute;ndola todav&iacute;a m&aacute;s en su saliva. &quot;Nnh, &iquest;Vooy a, nnh, poder ver a mi novio?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, putita. Ma&ntilde;ana mismo lo vas a ver.&quot;<\/p>\n<p>Detuvo su adoraci&oacute;n de su dotada herramienta para dirigirle una nueva mirada medio molesta, medio ebria. &quot;La booca.&quot;<\/p>\n<p>&quot;Unh, no quieres empezar con eso de nuevo.&quot; Se permiti&oacute; re&iacute;r, tomando su pesado y venoso falo de la base para pasearlo por toda la cara de la morocha, que simplemente se dej&oacute; hacer con una peque&ntilde;a mueca de sus labios. S&iacute;, ver&iacute;an al pobre cornudo de su novio y ser&iacute;a un encuentro divertido, sin dudas.<\/p>\n<p>*************************<\/p>\n<p>Notas finales:<\/p>\n<p>La finalizaci&oacute;n a la escena que comenz&oacute; en el Cap&iacute;tulo 5: Bebiendo con Irene. Sugiero leer ese primero antes de venir aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Im&aacute;genes de la Idol se pueden encontrar en mi perfil en los links de twitter o tumblr. O puedes buscar por internet &quot;Irene de Red Velvet&quot;.<\/p>\n<p>Gracias por leer, y nos vemos en el siguiente cap&iacute;tulo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&quot;No se vale.&quot; Irene ense&ntilde;&oacute; su Tres de corazones, m&aacute;s bajo que el Rey de picas de su Ayudante. Y una sonrisa colmilluda se form&oacute; en el rostro del m&aacute;s alto. &quot;Oh, al fin me toca ganar.&quot; Sin perder tiempo se levant&oacute; y acerc&oacute; a ella nuevamente. &quot;No se vale.&quot; Volvi&oacute; a repetir lo mismo, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13835,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22294","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13835"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22294\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}