{"id":22337,"date":"2020-01-03T23:00:00","date_gmt":"2020-01-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-01-03T23:00:00","modified_gmt":"2020-01-03T23:00:00","slug":"aquella-primera-vez-su-fantasia-hecha-realidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aquella-primera-vez-su-fantasia-hecha-realidad\/","title":{"rendered":"Aquella primera vez: su fantas\u00eda hecha realidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22337\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Siempre hay una primera vez, reza el refr&aacute;n popular, y eso fue lo que nos pas&oacute; cuando nos propusimos, en pareja, hacer realidad nuestras fantas&iacute;as sexuales.<\/p>\n<p>Principalmente las de ella, quien deseaba tener la oportunidad de hacer el amor con un extra&ntilde;o. Yo consideraba que merec&iacute;a tener la posibilidad de experimentar sus m&aacute;s rec&oacute;nditos deseos, algo que el hombre puede alcanzar con mayor facilidad. Al menos eso era lo que yo cre&iacute;a en ese momento&hellip;<\/p>\n<p>Viv&iacute;amos en otro pa&iacute;s y para el efecto yo me hab&iacute;a propuesto buscar un posible candidato, recurriendo a los medios que encontrara a mi alcance desde donde estuviera ubicado. De ese modo, a trav&eacute;s del Internet, encontr&eacute; varias p&aacute;ginas donde se publicaban anuncios de todo tipo, buscando hombres, mujeres, parejas&hellip; En fin, todo. En una de ellas y tal vez de casualidad v&iacute; un anunci&oacute;, que me llam&oacute; la atenci&oacute;n y que cre&iacute; reci&eacute;n se hab&iacute;a publicado, suponiendo que su autor a&uacute;n deber&iacute;a estar en l&iacute;nea.<\/p>\n<p>Se trataba de un muchacho aparentemente joven, que manifestaba que su fantas&iacute;a era hacer el amor con una se&ntilde;ora casada mientras su marido, en este caso yo, les observaba. Y para contacto daba un correo electr&oacute;nico, que a&uacute;n hoy conserva. Me aceler&eacute; a escribirle, creyendo que de pronto me iba a contestar de inmediato. Y as&iacute; fue. En los mensajes que cursamos le di a entender el prop&oacute;sito de realizar este contacto y que mi esposa estaba ignorante del asunto. En consecuencia le manifest&eacute; mi intenci&oacute;n de que tomar&aacute; contacto con ella y que le fuera conversando sobre esa posibilidad, preparando el terreno para un futuro, pues nosotros est&aacute;bamos lejos y &eacute;l en nuestro pa&iacute;s de origen.<\/p>\n<p>Y as&iacute; sucedi&oacute;. Yo convers&eacute; con mi esposa y le coment&eacute; que la iba a contactar con una persona que hab&iacute;a encontrado en el Internet y que quer&iacute;a hacer el amor con una casada mientras su marido les observaba. En principio se mostr&oacute; muy indiferente; me pareci&oacute; que aquello, aunque lo hab&iacute;amos conversado antes, no cautivaba su inter&eacute;s, as&iacute; que le dije que por lo menos conversara con aquella persona, si entraba al Chat, ya que no hab&iacute;a obligaci&oacute;n o compromiso alguno para concretar nada en particular si realmente no se quer&iacute;a. Todo lo que se dijera a trav&eacute;s del Chat quedaba en el aire mientras no hubiera un acercamiento real.<\/p>\n<p>Al parecer el asunto si era de su inter&eacute;s, pues al poco tiempo me enter&eacute; que &eacute;l la hab&iacute;a llamado al lugar donde nos encontr&aacute;bamos. Y que ya hab&iacute;an conversado varias veces, lo cual lo hab&iacute;a mantenido bien calladito y en reserva. A ella le cuesta trabajo tratar su vida privada con los dem&aacute;s y eso tambi&eacute;n incluye al marido. No se trata de falta de confianza sino que es su modo de ser.<\/p>\n<p>Reci&eacute;n llegados a nuestro pa&iacute;s, al final de nuestro viaje, ella se comunic&oacute; telef&oacute;nicamente con &eacute;l, algo que le tom&oacute; por sorpresa pues siempre pens&oacute; que aquello no iba a pasar de ah&iacute;. L&oacute;gicamente su inter&eacute;s se aviv&oacute; y procur&oacute; que las cosas se dieran tal como &eacute;l se las hab&iacute;a imaginado en sus m&aacute;s detalladas fantas&iacute;as. Y, por parte de mi esposa, su inter&eacute;s resultaba incomprensible, porque ella siempre se hab&iacute;a manifestado ajena siquiera a la posibilidad de que tales cosas se dieran en su vida. Al menos eso era lo que expresaba abiertamente y no pod&iacute;a saber yo realmente qu&eacute; pasaba en su interior&hellip;<\/p>\n<p>Trat&eacute; de racionalizar los hechos, para entender realmente el origen repentino de su inter&eacute;s, pues &iquest;a qui&eacute;n no le ha pasado alguna vez que una persona desconocida, que nunca hab&iacute;a visto antes, quiz&aacute; alejada de nuestros c&aacute;nones de belleza y exigencia social, de pronto nos inquieta de manera especial con s&oacute;lo verla? &iquest;Qu&eacute; ocurre all&iacute;?: Qu&iacute;mica. &iquest;Qu&eacute; nos sugiere su presencia?: Sexo puro, crudo, directo y sin anestesia, atracci&oacute;n animal y emoci&oacute;n condensada.<\/p>\n<p>Las mujeres &quot;cultas&quot;, como mi esposa, lo llaman inquietud. &quot;Me siento inquieta por conocer a aquel muchacho&quot;, lo que quiere decir en otra jerga: &quot;Ese muchacho despierta en m&iacute; una calentura incontrolable&quot;. Y conocedor de esto la apoy&eacute; en su proyecto de conocer a aquella persona, no sin sorprenderme que fuera tan acuciosa en concretar el encuentro, lo cual hizo con perseverancia.<\/p>\n<p>De manera que, pasados tan solo unos d&iacute;as de haber llegado a nuestro pa&iacute;s, ella me inform&oacute; sobre la posibilidad de reunirnos con aquel muchacho. Y en ese sentido, aquel dispuso el lugar y la hora.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a s&aacute;bado, en la noche, fuimos citados a un bar central, bastante concurrido y nada privado, si es que se trataba de concretar de primera mano un encuentro sexual. Llegamos all&iacute; muy puntuales, nos acomodamos, y nos dispusimos a esperar. El tiempo pasaba y su retraso nos daba la impresi&oacute;n de que no iba a cumplir con la cita. Pero, pasados m&aacute;s de 45 minutos, aquel muchacho apareci&oacute;. Se trataba de un hombre joven, de raza negra, moderadamente alto, acuerpado y de buena presencia.<\/p>\n<p>El hecho de saber que ella era una mujer mayor despertaba en &eacute;l una tremenda calentura, pues se trataba de una experiencia nueva y no pensaba desaprovecharla. El la conoc&iacute;a por fotograf&iacute;as, algunas en poses provocativas y ligera de ropas, que hab&iacute;amos hecho en nuestros ratos de ocio y para entretenernos. As&iacute; que &eacute;l ya la imaginaba totalmente desnuda, con sus senos grandes y jugosos, su sexo caliente, llam&aacute;ndole y pidiendo a gritos que la tomara. &Eacute;l quer&iacute;a tenerla en diferentes poses y darle una buena mamada a esa concha grande y h&uacute;meda, que para el momento de seguro ya se encontraba as&iacute;.<\/p>\n<p>Reci&eacute;n lleg&oacute;, mi esposa sinti&oacute; subir su calentura, que ya de hecho estaba muy elevada en su ansiedad de que apareciera, pues aquel moreno le pareci&oacute; mejor en persona que en fotograf&iacute;a y confirm&oacute; que s&iacute; se trataba del tipo de hombre que le atra&iacute;a, que le despertaba sin recato sus m&aacute;s &iacute;ntimos deseos y que aquello no hab&iacute;a sido equivocaci&oacute;n. A ella le gust&oacute; su contextura, le gust&oacute; su cara, le gust&oacute; sus manos grandes. Y todo ese conjunto, m&aacute;s las im&aacute;genes que quiz&aacute; hab&iacute;a generado en su mente, propici&oacute; que considerara la posibilidad de llegar a algo m&aacute;s y que su fantas&iacute;a se concretara en una verdadera realidad.<\/p>\n<p>Nos presentamos y empezamos a conversar. Bien pronto aquel cautiv&oacute; la atenci&oacute;n de mi esposa, quedando yo como un espectador silencioso de aquel episodio. &Eacute;l se impresion&oacute; al tenerla frente a frente, porque no esper&oacute; que ella entrara en confianza tan r&aacute;pidamente y sinti&oacute; que ella respondi&oacute; casi de inmediato a sus caricias y que las cosas marchaban bien, pues su mirada, mezcla de aceptaci&oacute;n hacia &eacute;l, deseo y lujuria, lo dec&iacute;a todo y as&iacute; se lo confirmaba la forma en que ella se comportaba.<\/p>\n<p>&Eacute;l le tom&oacute; sus manos mientras conversaban y, disimuladamente, tambi&eacute;n le acariciaba sus muslos. Ella, a&uacute;n en contra de sus esquemas de formaci&oacute;n, sinti&oacute; que aquel roce con las manos del muchacho acrecentaba su excitaci&oacute;n y esa ansiedad de aproximarse a &eacute;l. Imagino que r&aacute;pidamente se humedeci&oacute; su sexo, algo que indica su excitaci&oacute;n. Esos instantes perduraron por varios minutos, en los que hablaron de yo no s&eacute; qu&eacute; cosas, porque la intensidad de la m&uacute;sica no me dejaba escuchar, pero lo cierto es que se notaba compenetraci&oacute;n y me hac&iacute;a sentir que sobraba mi presencia.<\/p>\n<p>Sin embargo fui yo quien rompi&oacute; la inercia y pasividad de aquel momento, invit&aacute;ndoles a que salieran a bailar, ya que es algo que le gusta mucho a mi esposa. El, inicialmente, no se mostraba animado con la proposici&oacute;n, tal vez porque en su cabeza solo ten&iacute;a fija en su mente la idea de poseer a aquella mujer y el hecho de salir a bailar pospon&iacute;a indefinidamente ese prop&oacute;sito. Y ella, ante la idea de salir a bailar, se mostraba encantada. Finalmente lo hicieron y se dirigieron hacia la pista de baile, qued&aacute;ndome yo a la espera de su regreso.<\/p>\n<p>El ritmo de la m&uacute;sica era bastante sensual, propio de aquellos lugares, por lo cual el muchacho no desaprovech&oacute; el momento y empez&oacute; inicialmente a besarle las mejillas mientras pasaba sus manos, grandes y firmes, por su espalda; cuando llegaba a sus gl&uacute;teos le daba un suave apret&oacute;n, a lo que ella respond&iacute;a con un abrazo m&aacute;s fuerte hacia &eacute;l, de manera que este acercaba a&uacute;n con m&aacute;s firmeza su cuerpo al de ella, proponi&eacute;ndose que sintiera su miembro, grande y duro. Esas caricias propiciaron que se decidiera a besarla en la boca. Ella, como transportada, sin darse cuenta, extasiada con el roces de aquel cuerpo, lo aceptaba. Adem&aacute;s sent&iacute;a que aquel besaba de una manera especial, por lo cual su ansiedad de aproximaci&oacute;n y entrega desenfrenada se acrecent&oacute;. Y aquel, en ese momento, sinti&oacute; que de verdad aquella hembra estaba realmente caliente.<\/p>\n<p>La m&uacute;sica continuaba y ellos, fundidos en un estrecho abrazo, pareciera que estuvieran haciendo el amor all&iacute; mismo, en el centro de la pista, indiferentes a todo lo que pasaba a su alrededor. Las caricias continuaron y &eacute;l empez&oacute; a decirle al o&iacute;do lo mucho que le encantaba acariciar sus nalgas, apretarlas y sentir lo caliente que eran sus besos. El sinti&oacute; que aquella mujer besaba muy rico y sus besos, c&aacute;lidos y h&uacute;medos, le confirmaban lo mucho que ella lo estaba deseando.<\/p>\n<p>Ella, por su parte, ya se sent&iacute;a en confianza y sin escr&uacute;pulo ni recato, tambi&eacute;n respond&iacute;a a sus caricias de manera especial. Suavemente deslizaba sus manos, de manera circular e intensa, por el t&oacute;rax y los brazos de aquel moreno, bajando pausadamente sus caricias por el abdomen hasta llegar a su pene. Ella sent&iacute;a mayor excitaci&oacute;n al ver que aquel muchacho estaba siendo presa de sus esfuerzos y eso la calentaba a&uacute;n m&aacute;s, sintiendo que realmente estaba disfrutando el momento. Y en esas circunstancias, su elevada excitaci&oacute;n hac&iacute;a prever lo inevitable. Y &eacute;l, por su parte, sent&iacute;a que ella concentraba las caricias en su pene, acerc&aacute;ndolo sutilmente hacia su concha, lo cual le ten&iacute;a muy excitado, le hac&iacute;a apretar los labios y le compensaba a ella aquello con un beso largo y h&uacute;medo.<\/p>\n<p>Y en ese intercambio duraron bastante tiempo, creo que horas; El muchacho sent&iacute;a que ella se abr&iacute;a cada vez m&aacute;s hacia &eacute;l, como si se conocieran desde mucho tiempo atr&aacute;s, pues ella se sent&iacute;a con mayor confianza y acercaba repetidamente su cuerpo al de &eacute;l. El ve&iacute;a en sus ojos una mirada muy profunda, de deseo y lujuria. Y para &eacute;l era evidente que, a esa altura de la noche, mi esposa ya estaba a punto de explotar, al igual que &eacute;l, y cre&iacute;a que ambos estaban pensando en no posponer m&aacute;s ese momento y que deb&iacute;an buscar un sitio m&aacute;s privado. Dejaron la pista de baile y regresaron a la mesa, pero ninguno de los dos se atrev&iacute;a a decirlo e hizo que el ambiente estuviera caracterizado por un silencio total.<\/p>\n<p>Nuevamente tuve yo que solventar el silencio del momento y promover en ellos la idea de culminar lo que se hab&iacute;a empezado. Aquel moreno, sin palabras ante m&iacute;, mostraba regocijo por ver que yo tomar&aacute; parte a favor de sus anhelos. Mi esposa, por otra parte, se mostraba pensativa y silenciosa, as&iacute; que le pregunt&eacute; si realmente era su deseo hacer el amor con aquel hombre y que, si ese era su deseo, contara con mi apoyo. Al fin y al cabo para eso hab&iacute;amos ido all&iacute;&hellip; Su respuesta afirmativa no tard&oacute; mucho. Ella solo estaba esperando la oportunidad para hacer evidente su decisi&oacute;n y yo se la hab&iacute;a proporcionado. De modo que le dijimos a aquel, si conoc&iacute;a alg&uacute;n sitio donde poder terminar lo empezado. Y, l&oacute;gicamente, &eacute;l lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Salimos de aquel lugar y abordamos un taxi, que nos llev&oacute; directamente a un motel situado bastante cerca del lugar donde nos encontr&aacute;bamos. El trayecto fue silencioso y creo que todos manej&aacute;bamos expectativas diferentes. Yo me manten&iacute;a atento pues aquello era nuevo y, no niego, ten&iacute;a cierta ansiedad de ver como se comportaba mi esposa en aquella situaci&oacute;n, aunque ya estaba sorprendido con lo que hab&iacute;a visto hasta el momento, porque ella normalmente, incluso conmigo, no es as&iacute;; El muchacho aquel presentaba una serie de sensaciones raras, emoci&oacute;n, susto y ansiedad, pero aquello le encantaba y estaba animado a seguir adelante; Y ella, ten&iacute;a una sensaci&oacute;n de excitaci&oacute;n y las ganas manifiestas de tener sexo con aquel hombre. Y con licencia para fornicar de mi parte, todo estaba servido.<\/p>\n<p>Llegamos al motel, entramos y nos dirigimos hacia una habitaci&oacute;n, no sin antes percatarnos de la extra&ntilde;eza que caus&oacute; el que entr&aacute;ramos tres personas, dos hombres y una mujer, al mismo aposento. Y no falt&oacute; una que otra expresi&oacute;n burlona sobre eso. Yo alcanc&eacute; a molestarme, pero ya todo estaba dispuesto y seguimos adelante.<\/p>\n<p>No m&aacute;s entrar ah&iacute;, ellos dos se situaron uno frente a otro, a un lado de la cama, mientras yo me situ&eacute; a un lado de la habitaci&oacute;n, cerca a una ventana. Desde all&iacute; pod&iacute;a ver todo sin interferir con ellos. Mi esposa, la verdad, no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, as&iacute; que el muchacho la tom&oacute; por la cadera, la atrajo hacia si y empez&oacute; a besarla, quiz&aacute; como ya lo hab&iacute;a hecho durante mucho tiempo en la discoteca. Y ella, impasible, sin hacer nada, continuaba entregada al momento y dejaba que el tiempo pasara. El muchacho, entonces, la empuj&oacute; hacia atr&aacute;s, hacia la cama, haciendo que ella se sentara. Su cara qued&oacute; en frente del sexo de aquel y tal vez espero a que ella tomara el control, le desabrochara la bragueta, expusiera su sexo y lo besara.<\/p>\n<p>Pero ella no ten&iacute;a eso en mente, o su expectativa iba m&aacute;s all&aacute;, as&iacute; que no hizo lo que &eacute;l esperaba. Entonces &eacute;l continu&oacute; bes&aacute;ndola y empez&oacute; a desnudarla, algo que le result&oacute; algo complicado porque ella llevaba un conjunto enterizo. Ella, entendiendo su intenci&oacute;n, empez&oacute; a bajar sus cremalleras y quitarse la ropa. El, a su vez, hizo lo mismo. Se quit&oacute; la chaqueta de cuero y un buzo de cuello tortuga, dejando desnudo su pecho. Nuevamente volvi&oacute; a acercarse a ella para besarla. Ella aprovech&oacute; para acariciar esa piel desnuda, besar su pecho yendo de un lado a otro, sentir sus brazos y dejarse llevar por la excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&Eacute;l quer&iacute;a algo m&aacute;s, pero parec&iacute;a que ella estaba conforme con lo que estaba sucediendo. Entonces el muchacho apur&oacute; las cosas, acabando de desnudar a mi mujer. Inicialmente su torso, pudiendo ver por primera vez esos senos, que a&uacute;n hoy dice es su obsesi&oacute;n. Se los acarici&oacute; varias veces, con movimientos circulatorios de sus manos, mientras la continuaba besando. Ella estaba s&uacute;per excitada&hellip; Luego, como anticip&aacute;ndose a sus deseos, &eacute;l se dispuso a soltarle la cremallera de su pantal&oacute;n, pero no pudo hacerlo. Ella, entonces, lo hizo m&aacute;s f&aacute;cil e hizo todo aquello r&aacute;pidamente, quedando completamente desnuda frente a &eacute;l.<\/p>\n<p>El, a su vez, prontamente se despoj&oacute; de su pantal&oacute;n, zapatos, medias y todo lo que le incomodaba. Ahora estaban ambos desnudos, uno frente al otro. El continu&oacute; bes&aacute;ndola, acariciando sus pechos, apretando sus nalgas y llev&aacute;ndola hacia si. Yo pod&iacute;a ver su miembro, grande y duro, erecto y palpitante, como si quisiera salirse de la misma piel. Y ya para entonces mi esposa tambi&eacute;n lo hab&iacute;a visto y sentido, creo yo, y acariciaba su tallo de arriba abajo, de manera delicada y suave. El la empuj&oacute; hacia atr&aacute;s, recost&aacute;ndola en la cama. Continuaron bes&aacute;ndose y acarici&aacute;ndose, pero parec&iacute;a que no quer&iacute;an otra cosa diferente a terminar aquello de una vez&hellip;<\/p>\n<p>El muchacho recost&oacute; a mi esposa, abri&oacute; su piernas, coloc&oacute; su miembro frente a su concha y me mir&oacute;, como pidiendo permiso. Yo me apresur&eacute; a darle un cond&oacute;n, pues hasta ese momento ni ella ni &eacute;l hab&iacute;an hecho reparos a ese peque&ntilde;o detalle. Incluso ayud&eacute; a pon&eacute;rselo, algo que creo que &eacute;l quer&iacute;a desde el principio y era parte de su fantas&iacute;a. Mientras tanto mi esposa ni siquiera articulaba palabra. Se limitaba a contemplar a aquel muchacho y desear que la tomara de una vez por todas, cosa que finalmente sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>El la penetr&oacute; lentamente, empez&oacute; a empujar r&iacute;tmicamente, pero de modo suave, y sigui&oacute; bes&aacute;ndola, acariciando sus pechos y su espalda. Ella, presa de excitaci&oacute;n, tambi&eacute;n empujaba sus caderas hacia &eacute;l, de manera que yo ve&iacute;a como sus cuerpos armonizaban r&iacute;tmicamente yendo de un lado a otro. El continu&oacute; sus embates, pero empez&oacute; a asumir diferentes posiciones. Irgui&oacute; su torso, dej&aacute;ndola a ella acostada, y sigui&oacute; empujando mientras sus manos masajeaban sus pechos. Era evidente el grado de excitaci&oacute;n de ella, pues pude ver sus pezones totalmente r&iacute;gidos y erguidos. Su rostro sonrojado y su mirada totalmente extasiada en el momento que experimentaba&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de eso &eacute;l la tom&oacute; de sus brazos e hizo que ella levantara su torso. Ahora estaban casi sentados, pero continuaban empujando, haciendo eterno ese momento. Creo que &eacute;l no quer&iacute;a forzar las cosas y dejaba que el tiempo pasara, tratando de aguantar lo mayor posible su embestida. Poco despu&eacute;s &eacute;l se dej&oacute; caer de espaldas y permiti&oacute; que ella se le colocara encima. Ahora era ella era quien asum&iacute;a el control y yo pod&iacute;a ver como empujaba y empujaba a placer y conveniencia mientras aquel muchacho, imp&aacute;vido, continuaba acariciando su torso desnudo, sus pechos, sus piernas, sus muslos. En fin, todo su cuerpo.<\/p>\n<p>A una insinuaci&oacute;n de &eacute;l ella invirti&oacute; su posici&oacute;n, quedando sentada sobre su pene de espaldas a su rostro. Ella segu&iacute;a empujando y creo que estaba encantada teniendo y sintiendo ese miembro adentro. En esa posici&oacute;n alcanz&oacute; su m&aacute;xima cota de placer y lleg&oacute; al orgasmo, porque no se sinti&oacute; abordada por aquel y manten&iacute;a el control sobre su cuerpo y sensaciones. No hubo gemidos, ni gritos, solo vi como cerraba sus ojos y apretaba sus labios, haciendo sobresalir el ment&oacute;n, signo inequ&iacute;voco que estaba sintiendo una intensa emoci&oacute;n. Creo que &eacute;l no se percat&oacute; de ello y mientras tanto le acariciaba sus nalgas y se mostraba extasiado de ver como su pene entraba una y otra vez, al ritmo de ella, dentro de su concha. Eso lo ten&iacute;a extasiado&#8230;<\/p>\n<p>As&iacute; se quedaron un rato hasta que &eacute;l decidi&oacute; volver al principio, y recost&aacute;ndola sobre la cama nuevamente la penetr&oacute; de frente, aumentando la frecuencia de sus embestidas. Era evidente para m&iacute;, que tambi&eacute;n &eacute;l hab&iacute;a llegado a su grado m&aacute;ximo de excitaci&oacute;n y quer&iacute;a satisfacer su necesidad de eyacular. Y eso sucedi&oacute; bastante r&aacute;pido. Despu&eacute;s de aquello se quedaron abrazados un rato. No se articularon palabras. Simplemente, como quien da por terminada una funci&oacute;n, fueron incorpor&aacute;ndose y, sin decirse nada, cada cual se fue hacia sus ropas para comenzar a vestirse nuevamente. Ya no hubo m&aacute;s besos ni caricias, ni halagos ni nada. El hecho, la fantas&iacute;a, ya se hab&iacute;a consumado.<\/p>\n<p>Romp&iacute; el silencio y le pregunt&eacute; al muchacho si hab&iacute;a quedado conforme con la pareja, respondi&eacute;ndome afirmativamente. A ella no le pregunt&eacute; porque su actitud de plenitud y satisfacci&oacute;n era evidente. Su fantas&iacute;a se hab&iacute;a hecho realidad. Aquel le dirigi&oacute; a ella algunas palabras y me dijo que deseaba que la experiencia, siempre y cuando estuvi&eacute;ramos de acuerdo, tuviera continuidad, algo que en ese momento ni siquiera hab&iacute;amos pensado pero que, despu&eacute;s, como ya sabr&aacute;n ustedes, se volvi&oacute; una costumbre. Pero eso se relatar&aacute; en otra ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Creo que la intrusi&oacute;n de aquel muchacho en la vida de mi esposa result&oacute; inevitable e irrevocable. Se manifest&oacute; como una revelaci&oacute;n casi m&iacute;stica donde ella quiso ser uno, siendo dos. La presencia de aquel moreno, su olor, textura de la piel, formas, tama&ntilde;o, andar, meneo, quietud, voz, en fin, la configuraci&oacute;n de un conjunto sensorial din&aacute;mico la confundi&oacute; y aprision&oacute;.<\/p>\n<p>En su prop&oacute;sito de encontrar el m&aacute;s profundo placer, su atenci&oacute;n se concentr&oacute; en todo lo arm&oacute;nico que le otorg&oacute; significado a su presente, todo de la cintura para abajo. Y no puedo desconocer que una de las causas principales de infidelidad, al menos en nosotros los hombres, es el encuentro afrodis&iacute;aco con una persona que se percibe imaginaria y hace realidad la fantas&iacute;a. Y ella tuvo la oportunidad de experimentar esa situaci&oacute;n donde no es uno quien decide sino los huesos, la piel, el sexo y su olfato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Siempre hay una primera vez, reza el refr&aacute;n popular, y eso fue lo que nos pas&oacute; cuando nos propusimos, en pareja, hacer realidad nuestras fantas&iacute;as sexuales. Principalmente las de ella, quien deseaba tener la oportunidad de hacer el amor con un extra&ntilde;o. 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