{"id":22466,"date":"2020-01-17T23:00:00","date_gmt":"2020-01-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-01-17T23:00:00","modified_gmt":"2020-01-17T23:00:00","slug":"historias-del-despacho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/historias-del-despacho\/","title":{"rendered":"Historias del despacho"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22466\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Terminaba mi licenciatura en derecho, c&eacute;dula en tr&aacute;mite pero toda la actitud. Por esos d&iacute;as trabajaba como becaria en una agencia especializada en asesor&iacute;a fiscal y matrimonial. Precisamente donde me desempe&ntilde;aba como ayudante en apoyo a parejas divorciadas o en proceso de.<\/p>\n<p>El despacho constaba con la renta de los &uacute;ltimos dos pisos de un peque&ntilde;o edificio de ocho plantas. Yo de desempe&ntilde;aba en el s&eacute;ptimo piso con dos compa&ntilde;eros; cada uno ocupando un cub&iacute;culo modesto de tama&ntilde;o, y mi jefe, el que ser&iacute;a el segundo al mando en la empresa y con quien compart&iacute;a una oficina un tanto m&aacute;s grande dividido a partes desiguales por un muro de tabla roca, que me relegaba a un cub&iacute;culo en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito en un estrecho recoveco, donde a duras penas cab&iacute;a mi escritorio y un par de anaqueles repletos de documentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Arriba, en el &uacute;ltimo piso, se encontrar&iacute;an cuatro de los m&aacute;s veteranos trabajadores, entre ellos nuestro director general, quienes se encargaban de casos empresariales m&aacute;s importantes.<\/p>\n<p>&Iacute;ntimo y privado<\/p>\n<p>El primer d&iacute;a que me instal&eacute; mi jefe me asign&oacute; mucho trabajo atrasado, por lo que estar&iacute;a muy ocupada las primeras semanas, ah&iacute; en mi estrecho cub&iacute;culo de cuatro por seis metros y sin ventanas. No era precisamente peque&ntilde;o pero los anaqueles, el escritorio y la poca ventilaci&oacute;n que ten&iacute;a lo pon&iacute;a muy claustrof&oacute;bico despu&eacute;s de un tiempo.<\/p>\n<p>Pasado los primeros meses las cosas comenzaban a ponerse burdas y cotidianas, el trabajo llegaba por temporadas, siendo que a veces no nos d&aacute;bamos abasto y otras me la pasaba haciendo absolutamente nada.<\/p>\n<p>Fue precisamente en uno de esos d&iacute;as de aburrimiento que terminaba de archivar algunos casos, cuando de pronto vaciaba mis pendientes sin m&aacute;s que hacer y a&uacute;n con seis horas por delante. Entonces abr&iacute; el navegador de internet intentando perder el tiempo hasta que me delegaran otro trabajo o bien hasta la las nueve de la noche, que era mi hora de salida.<\/p>\n<p>Navegando en el popular portal de videos pronto tambi&eacute;n me aburr&iacute;. Estaba realmente estresada pero no pod&iacute;a salir, sabiendo que mi jefe era muy estricto por no decir palabras mayores. Adem&aacute;s de que un cliente podr&iacute;a llegar en cualquier momento.<\/p>\n<p>Habiendo repasado ya todos los portales de mi inter&eacute;s, una idea me ten&iacute;a sofocada. Y es que sola, abrumada, estresada y cansada, ah&iacute; en aquel rec&oacute;ndito, oscuro y caliente lugar ya comenzaba a sufrir un ataque de ansiedad. En verdad necesitaba relajarme y desestresarme un momento; sin poder salir a tomar aire fresco, solo quer&iacute;a tocarme un poco.<\/p>\n<p>El c&aacute;lido ambiente veraniego confinado y aprisionado entre cuatro paredes a puerta cerrada, me habr&iacute;a embargado con su ardiente abrazo por todo mi cuerpo. Traspasando los telares en red cerrada de mi blusa negra que no permit&iacute;an ocultar nada debajo, censurando mis senos tan solo con un sujetador del mismo color, oculta t&iacute;midamente por un saco azul oscuro, que serv&iacute;a de escudero ante miradas indiscretas al debelar mi ropa interior.<\/p>\n<p>Pero ah&iacute;, en la privacidad de mi rec&oacute;ndita oficina no hab&iacute;a ninguna mirada de quien esconderme, as&iacute; que, agobiada, me puse en pie para estirar un poco las piernas. Caminaba por el poco espacio que ten&iacute;a sintiendo el sudor deslizarse entre mis senos, bajo mis brazos, pero sobre todo sobre todo en mi entrepierna.<\/p>\n<p>Mis tacones altos negros resonaban con rudeza al chocar contra el piso de madera natural, al tiempo que mis pantimedias rozaban mis piernas justo donde terminaban y dejaban desprotegidas mis desnudos muslos h&uacute;medos y acalorados.<\/p>\n<p>Mi jefe estar&iacute;a ocupado, es decir, hablando por tel&eacute;fono y haciendo negocios fuera de las regulaciones del despacho. Segura estaba que le hab&iacute;a escuchado un par de veces citarse en las calles para realizar contratos por su cuenta.<\/p>\n<p>No me importaba, no era de mi competencia, no me meter&iacute;a con &eacute;l, si no lo hac&iacute;a conmigo. Especialmente en ese momento, ese instante especial y privado cuando comenzaba a quitarme el saco intentado refrescarme un poco. Me sent&iacute; mucho mejor, pero a&uacute;n bastante abochornada, el viento err&aacute;tico me estrujaba arrebat&aacute;ndome el aliento.<\/p>\n<p>Solo quer&iacute;a aligerarme, lo juro, me sent&iacute;a aprisionada en mi uniforme de oficina, as&iacute; que me llev&eacute; las manos a mi espalda y comenc&eacute; a desabotonarme mi sujetador. Aliviada al liberarme de la tenci&oacute;n de m&iacute; &iacute;ntima prenda y dejar que mis senos cayeran elegantemente descansados sobre mi pecho, por fin pude respirar mejor.<\/p>\n<p>El calor era insoportable, mi piel irradiaba fogosa mientras escond&iacute;a mi sost&eacute;n en mi bolso sentada sobre mi escritorio tan solo con mi blusa completamente trasparente que ahora permit&iacute;a la vista clara a mis senos sudados debelando mis pezones duros, ardientes y erectos color avellana claro.<\/p>\n<p>Pero el verano era mi enemigo, solo a una est&uacute;pida se le ocurr&iacute;a vestir de negro en un d&iacute;a tan caluroso. Pensaba, haciendo aire con mis manos en abanico sobre mi cuello, cuando regresaba a mi silla detr&aacute;s de mi escritorio, exhalando fuertemente intentando sacar el exceso de calor del interior de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Estaba harta, pero no ten&iacute;a otra opci&oacute;n que esperar. Sudaba como si acabase de hacer ejercicio intentando secarme con los pa&ntilde;uelos que siempre cargo en mi bolso. Recorr&iacute;a mis brazos, cuello, y hasta lo m&aacute;s profundo que el corto escote de mi camisa me permitiese, pero cuando llegu&eacute; a mis piernas no pude m&aacute;s.<\/p>\n<p>Al sentir mis tibias manos secando y masajeando mis muslos, un profundo escalofr&iacute;o me recorri&oacute; desde la planta de mis pies hasta la cabeza. Un turbio, oscuro y depravado sentimiento se apoderaba de m&iacute;.<\/p>\n<p>Recorr&iacute;a lentamente mis manos con aquel pa&ntilde;uelo de algod&oacute;n entre mis piernas, desde la parte desnuda y vulnerable arriba de mis pantimedias hasta m&aacute;s y m&aacute;s dentro, en la sombra de mi falda, donde mi caliente vagina esperaba ansiosa mis caricias. Cuando rozaba un poco por encima de mi lencer&iacute;a de encajes ajustada. H&uacute;meda.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a parar, pero no pod&iacute;a. Mis manos continuaban jugueteando protegidas tras el escritorio, masajeando sensual y satisfactoriamente sobre la transparente tela de mi &iacute;ntima prenda, mirando con terror la puerta de mi oficina esperando que nadie apareciera.<\/p>\n<p>Pero el d&iacute;a estaba muerto, afuera el silencio era desolador, desquebrajado tan solo por los deprimentes pasos de mis compa&ntilde;eros en el piso de madera, lo que me daba la confianza de continuar satisfaciendo mis necesidades m&aacute;s personales, pese al lugar tan formal.<\/p>\n<p>Bajo el oficial ambiente estricto del despacho, mi cuerpo gozaba cada caricia sobre mi piel, estropeadas por mi blusa negra trasparente en mis brazos, senos y cintura, a medida que deslizaba las palmas de mis manos por debajo de mi falda entre los el&aacute;sticos tirantes de mis pantimedias, hasta mis bragas de encaje negras.<\/p>\n<p>Entonces no pude m&aacute;s, y me las quit&eacute;. Las deslice como pude a lo largo de mis largas piernas, despeg&aacute;ndolas de mis nalgas y mi co&ntilde;o al que se hab&iacute;an metido, adheridas por toda la humedad del sofocante clima, hasta hacerlas caer por mis pantorrillas a mis tobillos.<\/p>\n<p>Segu&iacute; toc&aacute;ndome, era extremadamente placentero y excitante el hacerlo en mi lugar de trabajo, con mi jefe justo afuera y justo en ese momento que tanto lo necesitaba; tan estresante, aprisionarte y caliente, caliente como yo, que me estremec&iacute;a sentada a piernas abiertas tras mi escritorio mientras mis dedos se inmiscu&iacute;an entre mis pliegues vaginales ba&ntilde;&aacute;ndose en mis juegos al instante, cuando de pronto tocan la puerta.<\/p>\n<p>Me estremec&iacute;, y de un espasm&oacute;dico sobresalto me apresure a vestirme mi saco para ocultar mis tetas, las cuales de otra manera se me ver&iacute;an con descaro. Sin poder acomodarme la falda ni calzarme las bragas de nuevo, mirando a mi jefe entrar con imprudencia.<\/p>\n<p>El muy cabr&oacute;n hab&iacute;a tocado solo un par de veces antes de entrar con mi debido permiso. Todo para decirme que un cliente hab&iacute;a llegado. Estaba enfadada, pero al menos cre&iacute; que los har&iacute;a esperar hasta que yo misma los atendiera, pero nada, &eacute;l mismo se tomaba todas las libertades al hacerlos pasar al instante, dej&aacute;ndome literalmente con las bragas abajo.<\/p>\n<p>Como pude me puse de pie acomod&aacute;ndome la falda para saludar educadamente, sin atreverme a caminar un solo paso para evitar tropezar con mi ropa interior a&uacute;n en mis tobillos.<\/p>\n<p>Se trataba de un matrimonio que deseaba divorciarse, al parecer de com&uacute;n acuerdo y por las v&iacute;as de lo correcto. Sab&iacute;a que ser&iacute;a un caso sencillo y comprend&iacute;a porque mi jefe no lo hab&iacute;a tomado el mismo. En parte se lo agradec&iacute;a, pues as&iacute; pod&iacute;a aprender mejor. Pero venga, que bien podr&iacute;a ser m&aacute;s sensible y respetoso con el espacio privado de una mujer; me hab&iacute;a dejado a media paja y con la calentura que me cargaba apenas pod&iacute;a concentrarme en mi trabajo.<\/p>\n<p>Entre tanto y tanto me tocaba un poco en mi entrepierna sintiendo como mi vagina me suplicaba por ser atendida como se deb&iacute;a, mientras yo explicaba con tranquilidad a mis clientes de su situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La esposa me miraba atentamente, ajena por completo a mi bochornoso y er&oacute;tico encuentro con migo misma, que suced&iacute;a en ese mismo instante debajo de mi escritorio. Pero el esposo, &eacute;l lo sab&iacute;a; seguro pod&iacute;a imaginarse a donde iba mi mano izquierda en cada ocasi&oacute;n cuando se perd&iacute;a de vista. Lo s&eacute; porque al mirarlo, sus ojos lo delataban, la lujuria lo consum&iacute;a, sus p&oacute;mulos se ruborizaban, su cuello se tensaba y su boca salivaba en exceso. Seguro era que de no ser por su mujer, me follar&iacute;a ah&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, aquello lejos de mol&eacute;stame o incomodarme me gust&oacute; mucho. All&iacute; supe dos cosas, la primera es que hab&iacute;a averiguado, sin quererlo, qui&eacute;n hab&iacute;a sido el culpable que los orillar&iacute;a al divorcio, y la segunda en descubrir, era lo mucho que me excitaba tocarme expl&iacute;citamente frente a &eacute;l.<\/p>\n<p>Fingiendo que prestaba de toda su atenci&oacute;n a mis palabras, sus ojos se desviaban con descaro a la apertura que dejar&iacute;a ver un poco mis pechos al descubierto bajo la imp&uacute;dica prenda totalmente trasparente, seguramente rezando por un descuido para poder ver aunque fuese un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Lo miraba, sab&iacute;a lo que deseaba. A m&iacute;. Mi mano me masajeaba firmemente mi ardiente vagina, entre mis labios y mi cl&iacute;toris completamente erecto, cuando un inoportuno espasmo me hac&iacute;a estremecer, sac&aacute;ndome un peque&ntilde;o quejido que intentaba camuflar con un tosido, mientras sent&iacute;a mi mojada vagina secretar un delgado hilo de mis fluidos que escurr&iacute;a hasta mi silla, consecuencia de ese peque&ntilde;o e inesperado orgasmo.<\/p>\n<p>Estaba excitada como nunca, en verdad necesitaba hacerme correr en ese mismo instante, pero no pod&iacute;a, no deb&iacute;a. Y el esposo me mira con hambre y ferocidad, y me gustaba, y me tocaba, y m&aacute;s me excitaba.<\/p>\n<p>La cita del d&iacute;a terminaba, ambos agradec&iacute;an pero la mujer sal&iacute;a presurosa y envuelta en furia, seguramente al darse cuenta del descaro de su a&uacute;n esposo seducido por mis encantos y en su presencia. Pero &eacute;l, el se aferraba al momento, claro que no quer&iacute;a irse, pero el tiempo hab&iacute;a terminado y deb&iacute;amos despedirnos.<\/p>\n<p>Entonces me saqu&eacute; las bragas de mis tobillos y los acompa&ntilde;e a la puerta a tan solo un paso de ellos. Su mujer sali&oacute; de inmediato, el se terminaba de despedir de m&iacute; cuando descaradamente me acomodaba mi saco permiti&eacute;ndole darse gusto con un veloz vistazo a mis tetas completamente duras y levantadas cubiertas de la sensual tela de malla.<\/p>\n<p>Esp&iacute;a de profesi&oacute;n<\/p>\n<p>Por desgracia aquella pareja jam&aacute;s regres&oacute;, por el precio, por el lugar, por m&iacute;. No lo s&eacute;, me sent&iacute; un poco mal, pero bueno, no siempre se consiguen todos los contratos.<\/p>\n<p>De cualquier modo, ese habr&iacute;a sido la &uacute;ltima vez que me habr&iacute;a exhibido en el consultorio de esa forma. No habr&iacute;a estado tan excitada como para repetir aquella experiencia nunca m&aacute;s. O eso pensaba.<\/p>\n<p>No fue hasta bien entrado el oto&ntilde;o cuando me sucedi&oacute; la experiencia m&aacute;s excitante de mi vida. Yo gozaba de un buen trabajo, me dedicaba a lo que m&aacute;s me gustaba y ya ten&iacute;a un contrato fijo. Plenamente graduada de la universidad, mi vida no podr&iacute;a andar mejor, y aun as&iacute; se pondr&iacute;a m&aacute;s caliente.<\/p>\n<p>Era una tarde como muchas otras, nada me alertar&iacute;a de lo que estar&iacute;a por acontecer y que cambiar&iacute;a mi vida. Eran tiempos con mucha carga de trabajo, mis d&iacute;as como becaria hab&iacute;an quedado atr&aacute;s y las responsabilidades me llov&iacute;an a granel.<\/p>\n<p>La noche llegaba puntual oscureciendo los hasta los &uacute;ltimos pisos edificio, haciendo encender las luces aut&oacute;nomas del inmueble. En contraste, ahora, los fr&iacute;os de fin de a&ntilde;o se anticipaban haci&eacute;ndose presentes en espor&aacute;dicos d&iacute;as, cada vez m&aacute;s comunes.<\/p>\n<p>Mi hora de salida llegaba y el trabajo no terminaba. A&uacute;n terminaba de archivar algunos documentos cuando se acerca mi jefe a mi puerta con su fiel man&iacute;a de tocar la puerta y abrirla enseguida sin esperar respuesta, encarg&aacute;ndome que diera cierre al despacho pues &eacute;l se marchar&iacute;a ya mismo.<\/p>\n<p>En realidad no me molestaba nada, acostumbrada estaba a su falta de modales ante la privacidad de una dama, y aunque no lo hiciera con ese fin, tampoco me enfadaba quedarme hasta tarde, de hecho me gustaba; me daba tiempo de terminar con mis pendientes en solitario y sin presiones, lo que a su vez me otorgaba el lujo de llegar un poco m&aacute;s tarde el d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>No era la primera vez que me encargaba cerrar el despacho, siendo que cada piso ten&iacute;a su propia llave y cada jefe de piso era responsable de su &aacute;rea. Responsabilidad que esa noche me correspond&iacute;a a m&iacute;. Sin m&aacute;s acept&eacute; guard&aacute;ndome la lleve en mi bolso al recibirla de manos de mi contratista, mir&aacute;ndole marcharse gustoso.<\/p>\n<p>En tanto regresaba a mi escritorio sin cerrar la puerta escuchando con toda claridad los pasos de mi jefe alejarse m&aacute;s y m&aacute;s. Pero entonces sus pisadas se desviaban, segura estaba de escucharle subir por las escaleras al &uacute;ltimo piso del despacho. Cre&iacute; que ir&iacute;a a despedirse de su superior, aunque no le escuch&eacute; bajar de regreso.<\/p>\n<p>Habr&iacute;an pasado un par de minutos cuando encontr&eacute; un documento sin la firma de mi jefe, sabiendo que a&uacute;n estar&iacute;a arriba, lo tom&eacute; r&aacute;pidamente y me apresur&eacute; a subir.<\/p>\n<p>Con prisa sal&iacute;a de mi peque&ntilde;a oficina cuando un peque&ntilde;o grito se escuchaba a lo lejos. Asustada en medio del solitario edificio me detuve en seco, por mero instinto camin&eacute; despacio intentado hacer el menor ruido posible con mis botas altas negras esperando escuchar de nuevo aquel siniestro quejido.<\/p>\n<p>Caminaba expectante rumbo a las escaleras, todas de madera, cuando escuch&eacute; de nuevo aquel lamento, aunque m&aacute;s que eso, ahora me era m&aacute;s parecido a un gemido er&oacute;tico lo que me hizo exaltarme.<\/p>\n<p>Entre miedo y excitaci&oacute;n sub&iacute;a lentamente las escaleras, pelda&ntilde;o a pelda&ntilde;o con la punta de mis botas, dejando el tac&oacute;n alto fuera del borde para silenciar mis pasos por completo. Al llegar a los &uacute;ltimos escalones, justo cuando mi cabeza rebasaba el plano para poder mirar el &uacute;ltimo piso, pude ver los zapatos de mi jefe justo enfrente de m&iacute;, dentro de uno de los cub&iacute;culos de la oficina central.<\/p>\n<p>Aliviada y ya pasado el susto, escal&eacute; un par de pasos m&aacute;s arriba cuando una escalofriante escena me detuvo de nuevo. Completamente asustada e impactada me qued&eacute;, al ver a mi jefe de espaldas con los pantalones y calzoncillos hasta los tobillos follando con una compa&ntilde;era de quien solo se le pod&iacute;an mirar las medias negras de sus pantorrillas, y sus tacones rojos sobresaliendo de las caderas de mi jefe quien la empu&ntilde;aba fuertemente a piernas abiertas sobre el escritorio.<\/p>\n<p>No s&eacute; se alguno de ustedes hab&eacute;is tenido la experiencia de mirar a alguien m&aacute;s follar, pero en mi caso aquella vez habr&iacute;a sido la primera. No lo s&eacute;, pero no era lo mismo, como mirar videos, pel&iacute;culas o novelas. Era un momento sumamente excitante, sent&iacute;a cada nervio de mi cuerpo erizarse, cada m&uacute;sculo se contra&iacute;a como esperando el momento para salir huyendo despavorida. Pero no pod&iacute;a moverme, est&aacute; paralizada y mi coraz&oacute;n explotaba en mi pecho en fuertes pulsaciones.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a hacer nada m&aacute;s que mirar, mirar a mi compa&ntilde;era siendo penetrada por mi jefe quien la embest&iacute;a fuertemente arranc&aacute;ndole un peque&ntilde;o gemido en cada arremetida, haci&eacute;ndola gozar con su pene dentro de ella.<\/p>\n<p>Pese a no poder ver con claridad la explicita escena en vivo por la infame perspectiva, las im&aacute;genes que se proyectaban en mis ojos de primera instancia eran muy excitantes. El estaros espiando, en nuestro lugar de trabajo, bajo el sepulcral silencio de la noche, en el solitario edificio y con uno de los d&iacute;as m&aacute;s fr&iacute;os de oto&ntilde;o, era una experiencia incre&iacute;ble.<\/p>\n<p>Entonces no pude resistir m&aacute;s y baj&eacute; mi mano hasta mi entrepierna, apretando fuertemente mi falta entablada negra, intentado tocar mi vagina con desesperaci&oacute;n sobre la robusta tela, sin conseguir tan solo rosar un poco mis labios bajo mis bragas de encaje.<\/p>\n<p>Pese a no conseguir tocarme como quisiera en ese momento, estaba tan excitada que aquellas sutiles caricias eran suficientes para llevarme al &eacute;xtasis sensorial, mirando a mis compa&ntilde;eros de trabajo follando como f&eacute;rreos amantes desesperadamente. Cuando me llev&eacute; mi mano que a&uacute;n sujetaba el folder con documentos hasta mis senos para oprimirlos apasionadamente sobre mi blusa holgada morada de lunares blancos, restreg&aacute;ndome mi lencer&iacute;a negra en mis apretadas tetas duras y calientes en mi pecho.<\/p>\n<p>Estaba bien caliente, y no me importaba ser descubierta, ni siquiera lo pensaba, pero en ese momento, aquellos amantes protagonistas de tan excepcional vista se deten&iacute;an. Cre&iacute; que hab&iacute;an terminado pero no pod&iacute;a apartarme, estaba atrapada en sus redes exhibicionistas y mi mirada se hab&iacute;a quedado fundida en sus cuerpos.<\/p>\n<p>Alarmada, me ocult&eacute; tras el v&eacute;rtice de la pared en las escaleras, in&uacute;tilmente, pues a&uacute;n ah&iacute; pod&iacute;an verme. Pero no lo hicieron, eran ajenos a mi presencia; estar&iacute;an tan concentrados en s&iacute; mismos, en sus caricias, en su pasi&oacute;n desmedida, y en darse placer mutuamente que no tendr&iacute;an noci&oacute;n de nada m&aacute;s. Igual que yo, que no pod&iacute;a dejar de mirar y tocarme, presionando con rudeza mi falda para conseguir llegar hasta mi vagina la cual sent&iacute;a ya completamente mojada, escurriendo un poco en los muslos de mis piernas, incapaz de separarlas por la entallada prenda de oficina.<\/p>\n<p>Desde mi escondite miraba a mi compa&ntilde;era bajarse del escritorio para ponerse en cuatro recargando sus brazos sobre el escritorio y levantando la cola en espera del ferviente pene de mi jefe tras de ella.<\/p>\n<p>La vista era incre&iacute;ble, pod&iacute;a ver las largas piernas de mi compa&ntilde;era sobre sus tacones altos rojos, separ&aacute;ndolas tanto como las el&aacute;sticas medias atoradas en sus rodillas se lo permit&iacute;an, mientras mi jefe enfilaba su tranca parada entre sus nalgas para penetrarla hasta las profundidades de su cuerpo una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a ver claramente, pero aquellos tenues quejidos de placer me indicaban con todo detalle c&oacute;mo se estar&iacute;a deslizando su pene dentro de ella, quien seguramente estar&iacute;a tan mojada como yo.<\/p>\n<p>Ya completamente loca por el momento tan excitante, y segura de mi invisibilidad, me sub&iacute; mi falda hasta mi cintura para poderme tocar mejor. Y entonces mis carisias me llevaron al cl&iacute;max, imagin&aacute;ndome como mujer, lo que deb&iacute;a estar sintiendo mi compa&ntilde;era al ser empalada por mi jefe haci&eacute;ndola pujar de placer con su tranca como todo un profesional. Haci&eacute;ndome hervir de envidia al recordar hace tanto tiempo que no ten&iacute;a un encuentro como ese, con un hombre como &eacute;l, maduro, grande, fuerte y apuesto. Y hac&iacute;a cuanto tiempo no gozaba como ella, con un buen pene duro, largo y bien empotrado dentro de mi vagina que aclamaba por intercambiar papeles en ese momento.<\/p>\n<p>Entonces no pude m&aacute;s y me met&iacute; un par de dedos bajo mis apretadas bragas, oblig&aacute;ndome a abrir mis piernas para conseguir meterme mi dedo &iacute;ndice apenas lo suficiente para darme placer en ese tan aclamado punto sexual, mientras con mi pulgar jugueteaba sensualmente con mi cl&iacute;toris erecto y altamente sensitivo a mis caricias haci&eacute;ndome gozar como nunca.<\/p>\n<p>Estaba tan excitada que me hab&iacute;a llevado hasta borde, a punto de hacerme venir. Pero ellos tambi&eacute;n estaban por terminar; los gemidos de mi compeler&aacute; se hac&iacute;an cada vez m&aacute;s y m&aacute;s evidentes, se escuchaban m&aacute;s fuertes y sonoros, jadeando de placer, cuando escuch&eacute; a mi jefe preguntarle donde los quer&iacute;a.<\/p>\n<p>Sabiendo a qu&eacute; se refer&iacute;a, mi compa&ntilde;era se sac&oacute; su pene y de un veloz salto se baj&oacute; del escritorio poni&eacute;ndose de rodillas frente a mi superior. Asustada y aterrada de ser descubierta me saqu&eacute; la mano de mi entrepierna y me alej&eacute; un par de pasos de regreso al piso de abajo, no sin antes mirar por fin la cara de mi compa&ntilde;era extasiada, alegre y sonriente ante el largo pene del jefe estrangul&aacute;ndolo hasta hacerlo eyacular sobre su boca, mir&aacute;ndola saborearse el dulce n&eacute;ctar fluyendo desde su rosado escroto convulsionando ante tremendo orgasmo.<\/p>\n<p>Mientras mi compa&ntilde;era terminaba de lamber las &uacute;ltimas gotas del fluido de mi jefe, masaje&aacute;ndose sus blancas y peque&ntilde;as tetas reconfortando su cuerpo del incre&iacute;ble foll&oacute;n que le acababan de meter, yo regresaba con extrema cautela de regreso sobre mis pasos, bajando de espaldas la escalera evitando el contacto de los tacones altos de mis largas botas, a&uacute;n con la falda levantada debelando mi caliente y mojada vagina en mis bragas de encaje completamente empapadas.<\/p>\n<p>Con mi coraz&oacute;n bombeando a mil por hora, regresaba a paso veloz, sudando, jadeando y temblando, saltando sobre las puntas de mis botas directo a mi peque&ntilde;a oficina, para cerrarla fuertemente tras de m&iacute;.<\/p>\n<p>Entonces me sent&eacute; en mi propio escritorio con las im&aacute;genes de sexo expl&iacute;cito a&uacute;n frescas en mi mente. En cada parpadeo los miraba, una y otra vez. Al cerrar los ojos los ve&iacute;a; follando, gozando y gimiendo. Miraba el pene de mi jefe babeando y chorreado sobre la cara de mi compa&ntilde;era loca de &eacute;xtasis gozando con sus jugos, lambiendo y saboreando su pene eyaculando en sus labios.<\/p>\n<p>Y mientras recordaba la experiencia m&aacute;s intensa de mi vida, me tocaba con todo descaro sobre mis bragas, a piernas abiertas sentada en la esquina de mi escritorio sintiendo unas breves pulsaciones en mi vagina que me estar&iacute;an anunciando de un inminente y profundo orgasmo.<\/p>\n<p>Cuando se escucharon pisadas de nuevo. Tacones altos resonando bajando las escaleras, escoltados por unos pasos m&aacute;s fuertes y secos que me indicar&iacute;an con toda certeza que mis colegas de oficio se estr&iacute;an marchando del despacho.<\/p>\n<p>Ah&iacute;, bajo el silencioso cobijo de la noche y con los tres pisos del despacho completamente des&eacute;rticos, escuchando los &uacute;ltimos y d&eacute;biles pasos de mi jefe y su amante alej&aacute;ndose, un profundo suspiro emanaba desde las profundidades de mi ser, haci&eacute;ndome estremecer ante el recuerdo voyerista vivido.<\/p>\n<p>A raz&oacute;n de mi reclusi&oacute;n en la intimidad de mi oficina, me puse de pie y camin&eacute; un poco, temblando como nunca de excitaci&oacute;n, tambale&aacute;ndome con mis piernas titilando sobre mis largas botas de tac&oacute;n alto, con la falda enrolladla en mi cintura y entonces me deslice mis bragas firmemente hasta dejarlas botadas en el suelo. Enseguida me baj&eacute; la falda, y no me detuve hasta hacerla desliarse por mis desnudas piernas hasta mis tobillos.<\/p>\n<p>Con habl&eacute;is movimientos me deshac&iacute;a de mi falda para olvidarla sobre la madera bajo mis botas. Lentamente continuaba, desabotonando mi blusa sin prisa, sabiendo que la noche y el despacho jur&iacute;dico eran m&iacute;os.<\/p>\n<p>Finalmente mi blusa ca&iacute;a y tras ella, mi sost&eacute;n negro que le har&iacute;a juego a mis bragas h&uacute;medas se posaba sobre el resto de mi ropa mientras mis bellas botas altas caminaban a su alrededor sosteniendo mis largas y tersas piernas rumbo a mi escritorio. Ah&iacute; me sent&eacute; de nuevo, ahora, completamente desnuda, separ&eacute; mis piernas y tras un veloz leng&uuml;etazo a mis dedos medios para humedecerlos, me los introduje l&aacute;nguidamente en mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Estaba caliente como nunca, mi cuerpo se estremec&iacute;a a cada paso, ante cada caricia, cada suave sensaci&oacute;n de mis delgados dedos recorriendo mi escurridiza cavidad, masajeando placenteramente en lo m&aacute;s &iacute;ntimo y privado de m&iacute; ser.<\/p>\n<p>Bajo el l&uacute;gubre silencio del edificio abandonado, tan solo resquebrajado por los sonidos acuosos de mi vagina salpicando en mis dedos al ritmo de mis er&oacute;ticas caricias de placer, y mis gemidos sensuales y lujuriosos que se hac&iacute;an cada vez m&aacute;s intensos a medida que aumentaba la intensidad de mis dedos; entrando, saliendo y presionando con pasi&oacute;n, desgarrando en lo m&aacute;s profundo un fuerte e intenso orgasmo que me hac&iacute;a gozar como nunca, exhalando un agudo alarido rasgando mi garganta seca por el frio, cuando en mis manos eyaculaba un peque&ntilde;o chorro que salpicaba y escurr&iacute;a desde mis dedos hasta mi escritorio, entre intensas contracciones, seguido de otro m&aacute;s corto, dejando su cubierta plastificada manchada con mis deliciosos jugos de &eacute;xtasis, entre mis piernas, descansadas y aliviadas, al fin.<\/p>\n<p>Mi jefe y mi due&ntilde;o<\/p>\n<p>Desde aquel d&iacute;a jam&aacute;s pude ver los ojos caf&eacute;s claros de mi jefe de la misma manera. Al saludarlo por las ma&ntilde;anas, o al conversar profesionalmente, no pod&iacute;a dejar de recordar aquella escena de sexo con mi compa&ntilde;era y sentirme llena de envidia. Ella era muy guapa y atractiva, pero no m&aacute;s que yo, quien por ese entonces era m&aacute;s joven, delgada, y gozaba de un rostro colegial encantadoramente inocente, por no mencionar mis largas y torneadas piernas, mi busto erguido y mis redonditas y coquetas nalgas que dibujaban un dulce y sabroso durazno bajo mi esbelta espalda.<\/p>\n<p>Me llenaba de rabia saber que la otra se hab&iacute;a cenado a mi jefe y yo no. Y es que he de confesar que desde que le hab&iacute;a conocido me sent&iacute; atra&iacute;da por &eacute;l, tanto por su f&iacute;sico como por su forma de ser. Un tanto pat&aacute;n, pero al final sincero, directo y estricto. De cuerpo fornido, brazos musculosos y redondas nalgas, pero al mismo tiempo, una cintura estrecha y tersas manos, y su fino rostro, y sus hermosos ojos brillantes.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a menos, menos atractiva, menos hermosa, menos mujer. Menos que ella. Pero todo cambiar&iacute;a si lograba arranc&aacute;rselo de sus manos, y ten&iacute;a las armas para hacerlo. No me detendr&iacute;a hasta conseguirlo.<\/p>\n<p>Suced&iacute;a en un d&iacute;a decembrina, eran tiempos caticos en la oficina, deb&iacute;amos entregar informes para poner todo a punto y tener la contabilidad en orden. Hac&iacute;a d&iacute;as que hab&iacute;a trabajado a mi jefe, le coqueteaba ocasionalmente y &eacute;l me respond&iacute;a acertadamente, con malicia y lujuria.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a vest&iacute;a con una camisa blanca delgada y trasparente, una falda color camello, pantimedias color natural, un saco y zapatos de tac&oacute;n tipo aguja altos color azul marino, y debajo de todo eso, una lencer&iacute;a er&oacute;tica de lo m&aacute;s sensual; contando de un sujetador y bragas con trasparencias de color rosa mexicano intenso.<\/p>\n<p>Ya daban las seis de la tarde en el reloj y ah&iacute; me tienen sumergida en altas pilas de archivos que habr&iacute;amos trabajado todo el a&ntilde;o. Como es natural, mi jefe habr&iacute;a dejado todo para el &uacute;ltimo y ya no se daba abasto.<\/p>\n<p>En medio del caos y bajo una permanente nube de polvo que emanaba de los archiveros comenzaba a agitarme de cansancio. Todo aquel ajetreo me hab&iacute;a provocado un aumento en mi temperatura corporal que aunado al punzante y rasposo polvor&iacute;n de suciedad, me habr&iacute;a obligado a quitarme el saco que vest&iacute;a.<\/p>\n<p>No lo pens&eacute;, pero de esta manera me quedar&iacute;a con aquella blusa trasparente dejar&iacute;a a la vista mi sensual sujetador que a su vez tambi&eacute;n tendr&iacute;a partes que permitir&iacute;an la vista curiosa de mi jefe a mis pechos.<\/p>\n<p>Pese a que no se encontraba en mis planes, ah&iacute; estaba, exhibi&eacute;ndome ante mi jefe quien entre las prisas y el estresante momento disimulaba su mirada para admirar mis elegantes atributos forrados en tan encantadora lencer&iacute;a rosa.<\/p>\n<p>Por mi parte, intentaba no pensar en ello, pero me era imposible. Saber que al fin, era del agrado de mi reclutador, que por fin me estar&iacute;a viendo con otros ojos, lujuriosos, y que le gustaba, me estaba embriagando de estima y atracci&oacute;n hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>Mirar sus ojos en llamas de deseo, su rostro sonrojado y su palo levant&aacute;ndose erecto bajo su pantal&oacute;n me estaba poniendo muy caliente. Recordaba aquel d&iacute;a que le hab&iacute;a espiado y las im&aacute;genes de su falo penetrando a mi compa&ntilde;era me aparec&iacute;an en la menta a cada parpadeo, haci&eacute;ndome sentir de nuevo esos jadeos, aquellas carisias er&oacute;ticas, y esos placeres pasionales del sexo expl&iacute;cito en la oficina.<\/p>\n<p>El tiempo pas&oacute; y sin saberlo el reloj marcaba la hora de mi salida. Nueve en punto y el trabajo a&uacute;n no se le ve&iacute;a el fin. Pero era suficiente por ese d&iacute;a, estaba completamente exhausta, no pod&iacute;a m&aacute;s. Guard&eacute; mis cosas en mi bolso, me vest&iacute; mi saco de otra vez y me sent&eacute; en mi silla tratando de recuperar aliento para emprender camino a casa.<\/p>\n<p>La noche se hac&iacute;a presente puntalmente tras otro arduo d&iacute;a de trabajo, yo estaba cansada como pocas veces; cerr&eacute; un solo por un instante los parpados para agarrar fuerzas que me permitieran terminar las &uacute;ltimas horas del d&iacute;a, cuando mi jefe aparece en mis recuerdos. Su dulce pero lujuriosa mirada, su tierno pero varonil rostro con la barba perfectamente recortada, su fornido y escultural cuerpo macizo. Macizo como su tranca parada enfilada a penetrarme cu&aacute;n tanto lo deseaba, y las ganas que ten&iacute;a por serv&iacute;rmelo ah&iacute; mismo y que me follara como aquella zorra del segundo piso, con firmeza, con pasi&oacute;n, con deseo y desenfreno en mi oficina.<\/p>\n<p>Entonces me quite mis lentes de aumento, los coloque con delicadeza sobre mi escritorio y me dej&eacute; llevar. Lentamente comenc&eacute; a recorrer mis manos sobre mi blusa desabotonando uno que otro bot&oacute;n a su paso, masajeando mis senos ardientes escondidos bajo toda esa estorbosa lencer&iacute;a rosa. Continu&eacute; hasta mis piernas, completamente fatigadas de sostenerme en aquellos tacones altos todo el d&iacute;a, enseguida sent&iacute; como mi cuerpo se relajaba a medida que mis manos se aproximaban a su destino predilecto.<\/p>\n<p>Cobijada bajo el silencio de la noche estaba a punto de masturbarme una vez m&aacute;s en mi oficina, pero en ese momento entra mi jefe, con su caracter&iacute;stica falta a la privacidad femenina tom&aacute;ndome por sorpresa con las manos en mi cuerpo. Pero no me detuve. Por un momento nuestras miradas se cruzaron, sab&iacute;amos perfectamente lo que suced&iacute;a, y no me import&oacute;.<\/p>\n<p>Sin prestarle inter&eacute;s a la presencia de mi jefe, quien seguramente habr&iacute;a entrado a despedirse, continu&eacute; satisfaciendo mis m&aacute;s &iacute;ntimas necesidades regresando a la privacidad que me ofrec&iacute;an mis parpados cerrados.<\/p>\n<p>As&iacute; de &eacute;l depender&iacute;a todo. Si le plac&iacute;a irse, bien pod&iacute;a despedirse cuando quisiera, o si en verdad me deseaba tanto como yo a &eacute;l, era completamente bienvenido a quedarse, mirarme y participar.<\/p>\n<p>No me importaba en realidad; estaba muy cansada, fatigada y fastidiada del estr&eacute;s acumulado a lo largo de todo el d&iacute;a. Solo quer&iacute;a continuar relajadme, reconfort&aacute;ndome a mi misma por soportar un d&iacute;a m&aacute;s de intenso trabajo.<\/p>\n<p>&Eacute;l segu&iacute;a ah&iacute;, lo sab&iacute;a. No Hac&iacute;a falta abrir los ojos, le escuchaba respirar agitadamente, lo sent&iacute;a. Ol&iacute;a su perfume cada vez m&aacute;s cerca mientras le escuchaba caminar hacia dentro de mi estrecho cub&iacute;culo.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a puesto muy contenta, intr&iacute;nsecamente me aceptaba, hab&iacute;a confirmado que me deseaba. Me alegr&eacute; tanto que sonre&iacute;. Entonces abr&iacute; los ojos, me puse de pie y camin&eacute; a &eacute;l lentamente a medida que me quitaba el saco a cada paso. Nos miramos fijamente, no hac&iacute;a falta decir nada, lo que quer&iacute;amos estaba frente a nosotros. &Eacute;l a m&iacute;, y yo a &eacute;l.<\/p>\n<p>Tir&eacute; mi saco al piso, me sent&eacute; en mi escritorio subi&eacute;ndome un poco la falda y le abr&iacute; las piernas de par en par justo de frente. Ah&iacute; me toque seductoramente mi blusa desabotonada, metiendo mi mano por debajo de mi sujetador para estrujarme el seno izquierdo lanz&aacute;ndole as&iacute; la invitaci&oacute;n de que la cena estaba servida.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n baj&eacute; mi mano para meterla por debajo de mi falda, de paso, subi&eacute;ndomela hasta la cintura. Ah&iacute; me masajee un poco por encima de mis bragas rosas que contrastaban con la oscuridad de mis muslos. &Eacute;l observaba atentamente, conteniendo sus impulsos animales, mirando como mis dedos jugueteaban entre los encajes trasparentes de mi ropa interior, haci&eacute;ndola a un lado para debelarle mi depilada vagina rosada y completamente mojada.<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando no resisti&oacute; m&aacute;s. Entonces se me acerc&oacute;, se arrodillo frente a m&iacute;, entre mis piernas, y sin m&aacute;s se meti&oacute; entre ellas hasta mi co&ntilde;o. Ah&iacute; enseguida sent&iacute; una tibia lengua sorbiendo de mis juegos desliz&aacute;ndose entre mis labios vaginales internos.<\/p>\n<p>Siempre imprudente. Siempre irrespetuoso, entrando sin permiso, esta vez hasta lo m&aacute;s privado de la intimidad de mi cuerpo. Pero se sent&iacute;a tan placentero, era tan excitante, que lentamente me estaba arrancando mi primer orgasmo de la noche.<\/p>\n<p>Poco a poco sent&iacute;a mis piernas relajarse, mi cuerpo se tensaba y mi coraz&oacute;n lat&iacute;a intensamente, mientras mi vagina se dilataba abriendo paso al placentero sentimiento de goce entero, cuando mi garganta se me engarzaba haci&eacute;ndome gemir a gimoteos aullando de &eacute;xtasis, al tiempo que le rogaba incesantemente a mi jefe que continuase y no parara hasta sentir como mi co&ntilde;o se habr&iacute;a ante &eacute;l, eyaculando en su boca que beb&iacute;a de mis secreciones sexuales entre los espasmos de mi vagina en sus labios.<\/p>\n<p>Pero no era suficiente, estaba tan caliente que me lo ten&iacute;a que coger. Aquello apenas comenzaba. Despu&eacute;s de mi primer orgasmo de la noche, &eacute;l se irgui&oacute; frente a m&iacute;, me quit&oacute; las bragas y sin m&aacute;s me empalo duro y profundo con su hermosa y f&eacute;rrea polla rozada, cual se deslizaba arm&oacute;nicamente en mi lubricada cavidad sin fricci&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>Ah&iacute;, me desnud&eacute; el torso con desesperaci&oacute;n y me entregu&eacute; en cuerpo y alma ante mi superior, ante sus &oacute;rdenes de dirigente, su poder y sodom&iacute;a. Sometida a la merced de su falo penetr&aacute;ndome incesantemente haci&eacute;ndome estremecer ante &eacute;l como tanto lo ansiaba. Haciendo gala de mis dotes de mujer para complacerlo y ofrecerle el mejor foll&oacute;n de su vida, seduci&eacute;ndolo al morder mis labios con extrema sensualidad, acariciar mis tetas en sus ojos, como ofreci&eacute;ndole el dulce par ahora suyas para que hiciese con ellas lo que le placiera. Gimi&eacute;ndole como la servidora personal que era, en se&ntilde;al de agradecimiento por el tremendo placer que me estaba regalando.<\/p>\n<p>Entonces estir&eacute; mis piernas y las levant&eacute; hasta recargar mis pies forrados en aquellos coquetos tacones de aguja negros sobre sus hombros para que me penetrara m&aacute;s profundo a&uacute;n. Ah&iacute; sent&iacute; como me desgarraba mi segundo orgasmo desde lo m&aacute;s profundo de mi co&ntilde;o, haci&eacute;ndome gritar agudamente sin importarme nada, al tiempo que mi vagina convulsionaba ahorcando su pene dentro de mi cuerpo, contorsionando mis caderas incapaces de resistir tan poderoso orgasmo que tanto aclamaba, por fin al ser follada por mi jefe.<\/p>\n<p>En ese momento aquel magistrado de hombre, sac&oacute; su pene inflamado al m&aacute;ximo, para finalmente dejarlo desahogarse en mi pubis, exprimi&eacute;ndole aquella blanca secreci&oacute;n sobre mis bellos perfectamente depilados en una l&iacute;nea elegante, mientras le miraba enamorada, gozar de su propio orgasmo, por m&iacute; y para m&iacute;, haciendo seductores ruidillos con la lengua mostr&aacute;ndole mi gratitud de haberme dejado tan satisfecha.<\/p>\n<p>Si te ha gustado el relato<\/p>\n<p>Te invito a leer historias similares visitando mi perfil, Erothic.<\/p>\n<p>Me encanta leer tus comentarios.<\/p>\n<p>Te deseo que tengas lindas fantas&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Terminaba mi licenciatura en derecho, c&eacute;dula en tr&aacute;mite pero toda la actitud. Por esos d&iacute;as trabajaba como becaria en una agencia especializada en asesor&iacute;a fiscal y matrimonial. Precisamente donde me desempe&ntilde;aba como ayudante en apoyo a parejas divorciadas o en proceso de. El despacho constaba con la renta de los &uacute;ltimos dos pisos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2116,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22466","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduros"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22466","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2116"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22466"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22466\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22466"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22466"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22466"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}