{"id":22472,"date":"2020-01-19T23:00:00","date_gmt":"2020-01-19T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-01-19T23:00:00","modified_gmt":"2020-01-19T23:00:00","slug":"a-la-proxima-me-la-metes-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/a-la-proxima-me-la-metes-2\/","title":{"rendered":"A la pr\u00f3xima \u00a1me la metes! (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22472\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El despertar fue alucinante. Fue mi madre quien llam&oacute; por el telefonillo:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Nos vemos, Marcelo, ten cuidado, volveremos el mi&eacute;rcoles en la noche!<\/p>\n<p>Fui a despedirlos, ya sab&eacute;is; se merecen que les haga caso. Por eso es que cumplo sus &oacute;rdenes, tambi&eacute;n ellos me respetan. Luego fui a despertar a mi hermana, me tumb&eacute; en su cama, la bes&eacute; y me contest&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash; Vete, yo no soy una de tus putas.<\/p>\n<p>&mdash; En eso dices la verdad, de las m&iacute;as no, pero de otros&#8230;, ah, aaaah&#8230;, y &iquest;qu&eacute; no s&eacute; yo?; me re&iacute; y en mi despiste me dio una cari&ntilde;osa bofetada y sal&iacute; para que se lavara. Ella ya tiene su ba&ntilde;o particular.<\/p>\n<p>En mi imaginaci&oacute;n se volvi&oacute; a formar la fantasiosa imagen que me trastornaba desde hace tiempo y que me acompa&ntilde;aba en mis solitarias pero febriles pajas: &laquo;&iexcl;Chupar una buena polla!, &iexcl;aaah!&raquo;. Eso era m&aacute;s de lo que yo pod&iacute;a manejar, era incapaz de espantarlo de mi mente, all&iacute; estaba anclado como el deseo m&aacute;s secreto, m&aacute;s ansiado.<\/p>\n<p>Eso significa quiz&aacute; que yo debo ser un chico de esos que los psic&oacute;logos actuales llaman &laquo;heteroflexible&raquo;.<\/p>\n<p>Y eso era lo que iba mal con esto de las chicas, no s&oacute;lo mirarles el culo y pasarme el rollo de los genitales que portaban entre las piernas, sino que adem&aacute;s los muchachos eran mi atenci&oacute;n, y los miraba disimuladamente primero a sus traseros y despu&eacute;s, sin duda, al paquete, y me encantaban esos de pantalones apretados que dejaba a la imaginaci&oacute;n el c&oacute;mo ser&iacute;a de gordito, cabez&oacute;n, o curvo cuando se les pon&iacute;a duro.<\/p>\n<p>Y todos me atra&iacute;an por igual; sin embargo, lo ocurrido en la cocina de Javi hab&iacute;an levantado demasiado polvo en m&iacute;, y algo de ignorancia hac&iacute;a que tuviera una difusa &laquo;identidad sexual&raquo; que tanto cacareaban en educaci&oacute;n sexual, porque yo no me identificaba con nada sino que todo lo bien tapado de la raza humana me atra&iacute;a, comenzando por m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Algo hab&iacute;a que hacer este nuevo d&iacute;a, primero de unas fiestas sin fiesta. Saqu&eacute; la moto, y me puse el casco de gran visera y las gafas grandes para tapar el rostro; sobre mi speedo de estrecha cinturilla del n&ordm;. 3 el mono de motero negro, todo para evitar a los polis, y que pensaran que soy un profesional. En un bolsillo trasero del mini short que ten&iacute;a en el top case puse dos porros de marihuana y sal&iacute; de casa.<\/p>\n<p>Sal&iacute; a la Gran V&iacute;a en direcci&oacute;n al r&iacute;o, en la esquina Angel Guimer&aacute; Gran V&iacute;a Fernando el Cat&oacute;lico tuve que hacer un giro peligroso porque un coche se me ven&iacute;a encima tras cruzarse el paso cebra con sem&aacute;foro en rojo y a toda velocidad. Me enfil&eacute; por el Paseo de la Pechina hasta el final para tomar el rumbo hacia Pinedo. Por la Carrera del Riu segu&iacute; en direcci&oacute;n a la Albufera y en uno de los aparcamientos playeros de la Devesa dej&eacute; mi moto amarrada con la cadena y cerrado el cabezal. Puse mi casco y mi ropa en el Top case y con mis zapatillas, el ba&ntilde;ador y el mini short &mdash;todo f&aacute;cil de quitar y poner&mdash; me encamin&eacute; hacia los caminos del parque de la Albufera. El parque de la Albufera en la actualidad es precioso y se puede transitar por peque&ntilde;as sendas pr&aacute;cticamente todo &eacute;l. Fui a deambular en b&uacute;squeda de oportunidades sociales, buscaba sexo. Hab&iacute;a todo tipo de gente, usualmente modesta y tambi&eacute;n todo tipo de &laquo;maricones&raquo;. Me sent&iacute; como el cazador con muchas presas, y no saber cu&aacute;l elegir, y aun dudando de los resultados de una cacer&iacute;a en la que no era experto; mir&eacute; todo tipo de culos, tetas, conejitos de muchachas, algunos insolentemente evidentes y otros p&uacute;dicamente invisibles. Pero adem&aacute;s un mont&oacute;n de culos de hombres, especialmente aquellos de los que tienen una edad parecida a la m&iacute;a, y obviamente sus paquetes, solaz&aacute;ndome con que aquel era as&iacute;, o era de esa otra manera. Uno que otro mayor de veinte y algo de a&ntilde;os, los hab&iacute;a que era muy ricos y apetitosos.<\/p>\n<p>De alguna manera estaba dando rienda suelta a mi imaginaci&oacute;n y, conforme esta volaba, la calentura me invad&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s. Hasta que el pene se me levant&oacute; completamente, tan notorio era en mi pantaloneta que me tuve que meter las manos delante para ocultar la verga que se sal&iacute;a por abajo porque el speedo no soportaba y el short era muy cortito. No obstante, eso no detuvo mis imaginaciones.<\/p>\n<p>Incluso mir&eacute; a una chica muy linda pero claramente mayor que yo, que me devolvi&oacute; la mirada. Se acerc&oacute; a m&iacute;, y revolvi&eacute;ndome el pelo me dijo muy divertida,<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eres guapo, hijo, y soy muy mayor y t&uacute; bien podr&iacute;as ser un mariconcete simp&aacute;tico, pe&hellip;, &iquest;por qu&eacute; no te vas a tomarte un helado?, eso te ir&iacute;a mejor.<\/p>\n<p>La humillaci&oacute;n fue tan grande que me puse rojo como un tomate, s&oacute;lo la mir&eacute; y apenas pronunci&eacute; un t&iacute;mido &iexcl;perd&oacute;n! y me fui, sintiendo que quer&iacute;a enterrarme ah&iacute; mismo y desparecer en el averno del bochorno.<\/p>\n<p>Maldije mi cara ani&ntilde;ada y me tom&oacute; como diez minutos recuperar mi dignidad y seguir avanzando entre una multitud de gente. En esto que llegu&eacute; al borde del parque donde hab&iacute;a cientos de muchachos m&aacute;s peque&ntilde;os que yo, elevando cometas al viento. Solo verlos me devolvi&oacute; a mis impulsos iniciales y me sent&iacute; caliente de nuevo, me envalenton&eacute; a niveles que nunca habr&iacute;a podido imaginar; resuelto, simplemente me puse a mirarlos directamente a los ojos, a todo el mundo, tal como hab&iacute;a visto que las chicas me miraban a m&iacute;. Algunos se distra&iacute;an al extremo y se olvidaban de su juego y me segu&iacute;an con la mirada, yo me daba vuelta y simplemente los ve&iacute;a que se avergonzaban, o eso era lo que yo pensaba.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a un veintea&ntilde;ero &iexcl;buen&iacute;simo! Guiando su cometa y lo mir&eacute; abiertamente. El maldito me mir&oacute; y poniendo cara de hijo de puta me dijo:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;Maric&oacute;n!! &mdash;lo dijo con rabia y desprecio.<\/p>\n<p>Me dio tanta verg&uuml;enza e ira que segu&iacute; avanzando luego de hacer el papel de mirarlo fijo, ce&ntilde;o adusto, y seguir mi camino. Eso me decidi&oacute; a elegir s&oacute;lo los muchachos j&oacute;venes como de mi edad.<\/p>\n<p>Los chicos eran mucho m&aacute;s receptivos a mis coqueteos si eran lo suficientemente obvios como para que se dieran cuenta de mis intenciones, y lo suficientemente sutiles como para huir si era necesario. Cada cual estaba m&aacute;s rico. Los miraba como vigilaban ansiosamente su cometa, lo que aprovechaba yo para hacer una exploraci&oacute;n visual completa de sus culos, si los ten&iacute;a al frente para verles el rostro, y de ah&iacute; al lugar de sus penes y bolas directamente. Lo m&aacute;s incre&iacute;ble es que no me daba verg&uuml;enza, estaba hecho un c&iacute;nico descarado, s&oacute;lo que estaba a cada rato m&aacute;s caliente.<\/p>\n<p>De pronto, uno se me qued&oacute; mirando&hellip;, su mirada fue tan intensa que me sobrecogi&oacute;; mi tonta sonrisa de est&uacute;pido coqueteo, se me fue diluyendo del rostro abobado como neblina arrastrada por el viento, nos miramos y un universo de secretos pasaron del uno al otro, no pude resistir la abrumadora pesadez del bello rostro, de toda su presencia y baj&eacute; mi mirada, s&oacute;lo para retornar a mirarlo, incapaz de soportar el no volver a tener su imagen. All&iacute; estaba, no era un sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>El chico era de mi estatura, pelo rubio casi como el m&iacute;o, sujeto en &laquo;trenzas mar&iacute;a&raquo; que iban desde su frente hasta el extremo inferior de su nuca, cara amplia y despejada, ojos rasgados sin ser de ninguna manera orientales, el verde de sus ojos era absolutamente cautivador, su ment&oacute;n era aguzado, fino, hombros relativamente estrechos, su torso estaba cubierto por una camiseta de manga corta y tan ajustada que revelaba un cuerpo delgado pero bien formado, caderas estrechas, pantal&oacute;n &laquo;pescador&laquo;, que mostraban un bulto perfectamente delineado entre sus piernas. Brazos delgados que ca&iacute;an a sus costados. Y unas manos delgadas. Lo mir&eacute; ansiosamente, y lo not&oacute;, fue demasiado mi bochorno, volv&iacute; a bajar mis ojos, y me alej&eacute;. Esta vez para no mirar atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Mi desaz&oacute;n estaba tortur&aacute;ndome, yo que me hab&iacute;a portado como un valiente y un c&iacute;nico hasta ahora, y ahora me ve&iacute;a agobiado por la visi&oacute;n m&aacute;s impresionante de mis &uacute;ltimos a&ntilde;os. Llegu&eacute; al borde del mar y me sent&eacute; en una duna que estaba solitaria, prend&iacute; un cigarrillo, mir&eacute; sin dejar de ver los altos cielos, de verde esplendor moteado por algunas nubes blancas brillante que, empujadas por los vientos, pasan de norte a sur sucedi&eacute;ndose por otras con mil formas que mi imaginaci&oacute;n descubr&iacute;a. El ruido en mi alrededor hab&iacute;a desaparecido, s&oacute;lo la alucinante visi&oacute;n del muchacho ocupaba todos mis sentidos y el cielo como decorado y como m&uacute;sica de fondo las olas del mar. El humo del cigarrillo inundaba mi garganta y yo s&oacute;lo estaba impresionado.<\/p>\n<p>&mdash; Hola, eh&hellip;, &iquest;me das un pitillo?&mdash;sent&iacute; que me dec&iacute;an.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a quien me hablaba y me qued&eacute; paralizado, &iexcl;era &eacute;l!, &iexcl;demonios!, me hab&iacute;a seguido, &iexcl;y estaba a mi lado, pidi&eacute;ndome un cigarrillo!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ah?, s&iacute;&hellip;, claro, aqu&iacute; est&aacute;n&hellip; &mdash; y le pas&eacute; la cajetilla de Fortuna que ten&iacute;a, adem&aacute;s del encendedor.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;De d&oacute;nde eres t&uacute;?, &mdash;me pregunt&oacute;, con cierta incertidumbre, mientras prend&iacute;a su cigarrillo, para toser un poco.<\/p>\n<p>&mdash; De Alicante, &mdash;medio ment&iacute; nombrando una ciudad conocida. En realidad yo viv&iacute;a todo el a&ntilde;o en la calle san Vicente en el centro de la ciudad, el sector, junto con la calle Col&oacute;n, m&aacute;s comercial y de mejor nivel econ&oacute;mico&mdash; &iquest;y t&uacute;?<\/p>\n<p>&mdash; De aqu&iacute; cerca, de Pinedo, &mdash;fue su respuesta, y yo supe que era sincero&mdash;. &iexcl;Ah!, Diego&#8230; &mdash;dijo estir&aacute;ndome su mano.<\/p>\n<p>Se la estrech&eacute;, y respond&iacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Marcelo.<\/p>\n<p>El calor que sent&iacute; al estrechar su fina mano me hizo estremecer y sentir un sofoco que pude dominar a duras penas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; edad tienes?, &mdash;me dijo en un solo suspiro, mientras me miraba y aspiraba su cigarrillo, seguido por otra tos, delatando que como fumador no era muy experto.<\/p>\n<p>&mdash; Dieciocho, bueno diecisiete, pero poco para los dieciocho, &mdash;dije mir&aacute;ndolo directamente a sus ojos, medio hipnotizado tanto por el color como por la forma de ellos.<\/p>\n<p>El tiempo de camino a los dieciocho era importante para m&iacute;, pero ahora hab&iacute;a perdido toda relevancia.<\/p>\n<p>&mdash; Dieciocho reci&eacute;n cumplidos, ch&oacute;cala, &mdash;fue su respuesta, y volvi&oacute; a extender su mano en signo de querer estrechar la m&iacute;a nuevamente, esta vez lo sent&iacute; yo, &eacute;l tirit&oacute; muy suavemente pero aun as&iacute; lo pude percibir.<\/p>\n<p>&mdash; Me falta concluir este a&ntilde;o para salir de mi colegio, y pienso ir a la Universidad, &mdash;dije ufano no de m&iacute; sino de tenerlo a mi lado.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; sonrojado, decid&iacute; ser sincero, me disculp&eacute; y le dije que era nacido en Murcia, que viv&iacute;a en Valencia y estudiaba en el Luis Vives donde solo me faltaba acabar el semestre.<\/p>\n<p>&mdash; Ah, entonces eres un ni&ntilde;o pijo&mdash; afirm&oacute; concluyendo&mdash; &iquest;y que haces por aqu&iacute;?<\/p>\n<p>Decid&iacute; ser sincero una vez m&aacute;s:<\/p>\n<p>&mdash; Buscando&mdash; dije con un aplomo que estaba lejos de sentir.<\/p>\n<p>&mdash; Aaaah, &mdash;fue su respuesta.<\/p>\n<p>Dimos una chupada a los cigarrillos que fum&aacute;bamos y no teniendo una puta respuesta que darle le propuse:<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres un porro?, &mdash;sus ojos se iluminaron como faros en noche de tormenta.<\/p>\n<p>Nos levantamos, lo perverso se me hizo presente de nuevo, met&iacute; deliberadamente los dedos de mis manos a los bolsillos de mi short &mdash;solo cab&iacute;an los dedos&mdash;, de este modo baj&eacute; mi short y me qued&oacute; a la altura del pubis por delante y el culo al aire, por tanto le dej&eacute; ver mi culo que qued&oacute; absolutamente a su vista, y me adelant&eacute; a &eacute;l. As&iacute; me aseguraba que me lo pod&iacute;a mirar a su gusto y paciencia.<\/p>\n<p>Llegamos hasta un recodo de dunas que quedaba algo hundido y un gran matorral a un lado y nos quedamos ah&iacute;, miramos a todos lados, saqu&eacute; los canutos del bolsillo trasero del mini short y los encendimos.<\/p>\n<p>Aspir&eacute; profundamente y lo mismo hizo Diego. Al poco rato los dos est&aacute;bamos profundamente drogados. Mi cuerpo se estremec&iacute;a frente a este muchacho que me miraba fijamente a los ojos, resultado evidente de la droga que nos atrapaba inconteniblemente, haci&eacute;ndose parte esencial nuestra.<\/p>\n<p>Sentados sobre la arena nos quedamos mirando el uno al otro como si el universo no existiera a nuestro alrededor&#8230; No pude resistirlo. Estir&eacute; mi mano, y toqu&eacute; su rostro con mi dedo &iacute;ndice, su hermoso rostro, y se lo acarici&eacute;, primero su peque&ntilde;a nariz, luego sus perfectas y delineadas cejas, y finalmente su boca, el centro de atracci&oacute;n que me ten&iacute;a loco; y el maldito hizo algo que estaba m&aacute;s all&aacute; de cualquiera expectativa que yo pudiera tener: abri&oacute; su boca y atrap&oacute; mi dedo entre sus labios. Si algo podr&iacute;a haber hecho que mi pene se pusiera a&uacute;n m&aacute;s duro, era esto. Diego a&ntilde;adi&oacute; algo irresistible, estir&oacute; su mano y la puso directamente sobre mis labios. Abr&iacute; mi boca e hice lo mismo. Atrap&eacute; su dedo con mi boca, y lo succion&eacute;. Chupamos nuestros dedos el uno al otro. Lo m&aacute;s er&oacute;tico que hasta ahora hab&iacute;a practicado a&uacute;n con muchachas a las que hab&iacute;a lamido sus pezones. La punta de este dedo era mucho m&aacute;s que todo eso. Diego tom&oacute; una iniciativa con la que yo ya estaba so&ntilde;ando pero mi cobard&iacute;a me frenaba, &eacute;l me retir&oacute; el dedo de mi boca, me tom&oacute; la mano y la sac&oacute; de mi boca y acerc&aacute;ndose sigilosamente a mi cara&hellip;, era evidente que iba a&hellip;, hice yo lo mismo&hellip;, yo quer&iacute;a besarlo, y &eacute;l quer&iacute;a besarme&hellip; Y nos besamos&hellip;<\/p>\n<p>Unimos nuestros labios, sin ning&uacute;n otro movimiento, s&oacute;lo estuvimos all&iacute; el uno frente al otro, con nuestras bocas pegadas por un lapso que era infinito y exasperante. Abr&iacute; mi boca como se abre una bocatoma que da lugar a un torrente de delirios. Diego entendi&oacute;, abri&oacute; la suya, y yo cerr&eacute; mis ojos, este muchacho hizo que el vendaval de sensaciones se desatara: estir&oacute; su lengua y toc&oacute; la m&iacute;a. Reaccion&eacute; y esta fue mi respuesta:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mmm&hellip;, mmmm, mmmmm!<\/p>\n<p>Las mismas que se desencadenaron en Diego, que respondi&oacute; de la misma manera. Mi pene salt&oacute; en espasmos que no pude controlar. Estaba seguro que en &eacute;l se operaban las mismas sensaciones.<\/p>\n<p>Mi presa, la que yo buscaba, estaba en mis garras&hellip; y yo en las suyas.<\/p>\n<p>Las sombras del hambre &mdash;ya hab&iacute;a pasado el mediod&iacute;a y era la tarde&mdash;, se pusieron de manifiesto, hab&iacute;a que poner remedio. Nos vestimos para subir en la moto y nos acercamos a un restaurante cercano a tomar un filete cada uno. Luego busc&aacute;bamos cobijo para nuestro beso. En verdad daba lo mismo, pero la seguridad de que nadie nos ve&iacute;a nos invadi&oacute; simult&aacute;neamente&hellip; Nos dijimos tantas cosas en silencio y alguna se escuchaba con murmullo. Y a la vez pensamos: &iexcl;Vamos all&aacute;!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El despertar fue alucinante. Fue mi madre quien llam&oacute; por el telefonillo: &mdash; &iexcl;Nos vemos, Marcelo, ten cuidado, volveremos el mi&eacute;rcoles en la noche! Fui a despedirlos, ya sab&eacute;is; se merecen que les haga caso. Por eso es que cumplo sus &oacute;rdenes, tambi&eacute;n ellos me respetan. 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