{"id":22481,"date":"2020-01-21T23:00:00","date_gmt":"2020-01-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-01-21T23:00:00","modified_gmt":"2020-01-21T23:00:00","slug":"a-la-proxima-me-la-metes-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/a-la-proxima-me-la-metes-3\/","title":{"rendered":"A la pr\u00f3xima \u00a1me la metes! (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22481\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El viento jugueteaba con mi pelo conforme sobrepasaba por Pinedo. Diego llevaba mi casco puesto y a mi espalda se me aferraba de las caderas entre asustado y excitado, conforme yo aceleraba para acortar el trecho que traspasa el tramo que hab&iacute;a de sur a norte y el puerto a la derecha. Recorrimos suavemente y sin prisa toda la carretera que nos conduc&iacute;a por la Malvarrosa y La Patacona hasta cerca de Port Saplaya donde de modo escondido estaba mi casa de verano. Yo llevaba siempre la llave en el top case y nos encontramos, luego de unos 40 minutos, en mi casona.<\/p>\n<p>Abr&iacute; los portones de acceso al jard&iacute;n. Diego demostraba un asombro cada vez mayor, la amplitud de los bien cuidados jardines de la casa enorme que ve&iacute;a frente a s&iacute;, de tres pisos, una piscina de dieciocho metros de largo y cinco de ancho, un jard&iacute;n enorme que entornaba la casa. Se acercaron dos perros rottweiller de cincuenta kilos cada uno, hasta Diego reaccion&oacute; con evidente temor cuando se le acercaban. Los dos perros le pusieron sus manos en su cuerpo y le dieron grandes leng&uuml;etazos en su cara, para luego saltar a su alrededor como si fueran cachorros&hellip;, unos perros que como guardianes eran pura mantequilla, pero con su aspecto eran verdaderamente intimidantes, pero a la postre mansos como corderos.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; la puerta y seguidos de los perros a nuestro lado llegamos al garaje que abr&iacute; con el mando a distancia. All&iacute; vio el Audi TT convertible de dos plazas con capota electr&oacute;nica, que estaba celoso de mi moto, un Mercedes-Benz CLA 200 CDI AMG Line con vidrios polarizados, un Hummer H2 todo terreno color champagne metalizado y el BMW M240i Coup&eacute; de mi hermanita, estacionados en el garaje. A ellos se agregaba mi moto CFMoto 400NK. S&iacute;, ricos; no cabe disimular; ricos desde mis bisabuelos y todo fue a parar a mi padre, mi familia estaba llena de poder, de dinero y de vicios de rico.<\/p>\n<p>Dado el estado estupefacto en que est&aacute;bamos por los porros, nuestros movimientos eran un poco aleatorios. Apareci&oacute; Virgilio, vigilante, custodio, jardinero y hombre capaz de meterle su pu&ntilde;o o navaja al primer ladr&oacute;n que se presentara, pero a la vez pura sonrisa y cari&ntilde;o. Se iba a casa y me pregunt&oacute; si yo iba a irme y a qu&eacute; hora para venir a poner todas las alarmas, le dije que encendiera las luces de costumbre y se fuera tranquilo que nos &iacute;bamos a quedar.<\/p>\n<p>&mdash; Hasta ma&ntilde;ana, Marcelo.<\/p>\n<p>&mdash; Hasta ma&ntilde;ana, Virgilio.<\/p>\n<p>&mdash; Vendr&eacute; con Elio que me va a ayudar a sacar los despojos de la poda que ya est&aacute;n secos.<\/p>\n<p>&mdash; Ya nos vemos.<\/p>\n<p>Entramos a la cocina, nos preparamos unos bocatas, abrimos un par de cervezas, y mientras com&iacute;amos me pregunt&oacute; Diego:<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qui&eacute;n es Elio?<\/p>\n<p>&mdash; Es su hijo, un chico de mi edad, somos amigos en los tiempos de verano que es cuando vengo por aqu&iacute; mayormente.<\/p>\n<p>Acabada la comida, le mostr&eacute; las partes de la casa que se pueden mostrar, no entramos al lujoso estudio de mi padre, le mostr&eacute; el coquet&oacute;n estudio de mi madre. Diego qued&oacute; fascinado por mi habitaci&oacute;n con una pantalla plana de cincuenta y seis pulgadas, el iMac conectado a Internet, consola de juegos, y otros aparatos de esos que uso poco. Pero mi padre se siente rico si sus hijos tenemos todo. No era mi pretensi&oacute;n ostentar ante Diego, lo que deseaba era su lengua.<\/p>\n<p>En mi habitaci&oacute;n, en mi territorio, sin mirones ni gente que me pueda insultar, me acerqu&eacute; a Diego y lo abrac&eacute;, busqu&eacute; sus malditos labios, tan incitantes que ansiosamente deseaba, estaban ah&iacute; esper&aacute;ndome sin trepidar, mi lengua se adentr&oacute; en su boca y encontr&eacute; la suya que deseaba; me apret&eacute; contra &eacute;l, necesitaba aparte de poder respirar el sentir su lengua y saborearla como si ese fuera el destino que no pod&iacute;a eludir.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por qu&eacute; te demoraste tanto!&mdash; fue su amargo reproche, conforme respond&iacute;a ansiosamente a mis acercamientos.<\/p>\n<p>Su culo, &iexcl;s&iacute;!, su culo; mis manos fueron directamente a su raja, all&iacute; estaba a mi disposici&oacute;n y a su gusto, no protest&oacute; cuando se lo agarr&eacute;, se dej&oacute; que le tocara el culo, ese trasero tan rico que yo ya hab&iacute;a apreciado, y que ahora sent&iacute;a. Tampoco estaban paralizadas sus manos, fue exactamente lo que hizo, me toc&oacute; mi trasero, yo sent&iacute;a que nada de este mundo era mejor que Diego me manoseara el trasero.<\/p>\n<p>Nos tocamos mutuamente, nos los acariciamos y a&uacute;n sent&iacute; que Diego desliz&oacute; su dedo hasta que encontr&oacute; mi ano por encima de la ropa y aplast&oacute; su dedo suavemente all&iacute;; nada m&aacute;s estimulante e incitante para que yo hiciera lo mismo, busqu&eacute; en medio de su rajita hasta que hall&eacute; su delicioso punto d&eacute;bil. All&iacute; apret&eacute; y yo quer&iacute;a creer que lo pudo sentir.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Mmrawgggh! &mdash;se escap&oacute; de la garganta de Diego, nada m&aacute;s pod&iacute;a articular, su boca y la m&iacute;a eran una sola.<\/p>\n<p>Necesitaba su piel, tom&eacute; su camiseta y la arrastr&eacute; hacia arriba, qued&oacute; con ella a la altura de las axilas, el calor de su cuerpo fue sobrecogedor, me tom&oacute; mi parte superior del mono y sin ninguna ceremonia, me la sac&oacute; hasta la cintura con m&aacute;s &eacute;xito, quedando desnudo de la cintura hacia arriba, me pegu&eacute; a&uacute;n m&aacute;s a sus labios, explor&eacute; toda su boca con mi lengua, me retribu&iacute;a del mismo modo. Y me atrev&iacute; a m&aacute;s, pas&eacute; mi mano de su culo a la delantera para agarrarle el pene, la dureza que ten&iacute;a pegada a la m&iacute;a ahora estaba en mi mano, la sent&iacute; bajo la tela de su pantal&oacute;n, duro y palpitante. Yo necesitaba m&aacute;s, acerqu&eacute; mis manos a su cintur&oacute;n y se lo solt&eacute;, sus pantalones cayeron a sus rodillas. &Eacute;l, con sus manos y mayor dificultad descorri&oacute; las cremalleras laterales de mi mono y tir&oacute; de &eacute;l hacia abajo, dej&aacute;ndome con mi speedo de nylon color naranja. Diego, sin dejar de meterme lengua con cierto arte se sac&oacute; los pantalones, fue tentador sentir que se bajaba sus pantalones hasta sac&aacute;rselos con sus pies ya descalzos y qued&aacute;ndose con solo su b&oacute;xer&hellip; nos bes&aacute;bamos mutuamente las bocas sin parar, nuestro ansioso beso era acompa&ntilde;ado por los movimientos de cadera que nos d&aacute;bamos, para hacer que nuestros penes duros se rozaran. Yo necesitaba agarr&aacute;rselo, toc&aacute;rselo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aaahhh! &mdash;su pene me tocaba el m&iacute;o, met&iacute; mi mano derecha dentro su b&oacute;xer y se lo agarr&eacute;,&#8230;<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;&iexcl;WOOOW!!<\/p>\n<p>Eso fue adorable, alucinante, esa pieza dura, caliente, h&uacute;meda en la punta, que se adhiri&oacute; a mis dedos, y luego escuch&eacute;:<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Aahh, Marce&hellip;, Oooh!, &mdash;sali&oacute; de su garganta.<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; mi pene, desplazando f&aacute;cilmente mi ba&ntilde;ador por debajo de mis huevos, y seguro que igual quer&iacute;a mojarse la mano con mis primeros humores l&iacute;quidos, los mismos que yo sent&iacute;a de &eacute;l, quiso &eacute;l sentir de los m&iacute;os.<\/p>\n<p>Nuestro mutuo jugueteo estaba haciendo estragos en los dos, acariciaba cada cent&iacute;metro de su verga, sinti&eacute;ndola como si fuera de terciopelo; no estaba circuncidado lo que le daba mayor encanto a su pene. Juguete&eacute; con el trozo de piel tir&aacute;ndolo hacia arriba y luego retray&eacute;ndoselo, a cada uno de estos movimientos Diego gem&iacute;a en mi boca. El chico no se quedaba atr&aacute;s y se hab&iacute;a empecinado en la cabeza de mi pene, haciendo que mis jugos se esparcieran por toda ella.<\/p>\n<p>A todo esto, yo empec&eacute; a experimentar un peque&ntilde;&iacute;simo y molesto problema, que se fue acrecentando hasta hacerse urgente. Muy abochornado tuve que decirle que necesitaba ir al ba&ntilde;o, que necesitaba cagar,&#8230; y con suma urgencia.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; y sonri&oacute; con sus labios brillantes por nuestras salivas.<\/p>\n<p>&mdash; Ehh!, deja que te quite el mono o te vas a caer. &mdash;Me quit&oacute; mono y speedo y me vi desnudo del todo delante de Diego.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te puedo acompa&ntilde;ar? &mdash;me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; un poco extra&ntilde;ado, era una ins&oacute;lita solicitud y pregunt&eacute; a mi vez:<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Al ba&ntilde;o?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, yo&#8230; ejem&#8230; eh&hellip;, quiero verte cagar&#8230; &mdash;dijo algo embarazado.<\/p>\n<p>Esto ni lo esperaba, fue &uacute;nico y sorprendente, esto se transform&oacute; en la m&aacute;s extra&ntilde;a petici&oacute;n que me hicieran en toda mi corta vida. En verdad yo no pod&iacute;a argumentar mucho m&aacute;s, la excitaci&oacute;n, la droga que a&uacute;n nos afectaba, estaban haciendo que mi urgencia se hiciera un poco insoportable, de modo que sin decirle nada me dirig&iacute; al ba&ntilde;o y me sigui&oacute; resueltamente, sinti&eacute;ndose autorizado por un silencio c&oacute;mplice. Nuestro andar era torpe, por esa primera verg&uuml;enza que se siente de dos t&iacute;os que se acaban de conocer y de repente est&aacute;n a plena luz de una habitaci&oacute;n desnudos y uno con ganas de cagar y el otro con deseos de verlo cagando.<\/p>\n<p>Al llegar all&iacute;, Diego, que ya se hab&iacute;a sacado el b&oacute;xer sin que me diera cuenta y lo hab&iacute;a puesto junto a mi ropa, tom&oacute; la iniciativa. Me tom&oacute; de los hombros y trat&oacute; de sentarme en la taza del ba&ntilde;o pero al rev&eacute;s, es decir con la cara apuntando hacia el dep&oacute;sito de agua.<\/p>\n<p>Diego se arrodill&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;, estir&oacute; sus manos y me puso una en cada una de las nalgas de mi culo. Lo mir&eacute; un poco con una sonrisa y con mucho m&aacute;s de bochorno. Separando mi raja, me abri&oacute;, lo que estaba en mis entra&ntilde;as se precipit&oacute; fuera de m&iacute; y un largo zurullo se me escap&oacute; por el ano, el olor a mierda se expandi&oacute; por el ambiente y la cercan&iacute;a de la cara de Diego a mi trasero debi&oacute; otorgarle particular privilegio participando del hedor. El muchacho abri&oacute; los ojos, sorprendido y ansioso de verme hacer fuerza.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Trata otra vez!, &mdash;me dijo, con una voz claramente ansiosa.<\/p>\n<p>Lo intent&eacute;, y a&uacute;n otro moj&oacute;n se me escurri&oacute; del cuerpo mientras Diego me abr&iacute;a cada vez m&aacute;s hasta casi hacerme doler el hoyo del culo por el estiramiento a que me estaba sometiendo. Lo sent&iacute; gemir. Rar&iacute;simo, muy raro, supuse que Diego estaba gozando el verme cagar. Hay personas as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Ya no tengo m&aacute;s, &mdash;dije, aliviado cuando solt&oacute; un poco la presi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Espectacular!, &mdash;dijo entusiasmado.<\/p>\n<p>&mdash; Si t&uacute; lo crees as&iacute;&hellip;, &mdash;fue mi lac&oacute;nica respuesta.<\/p>\n<p>Supuse que ya habr&iacute;a tiempo de pedir explicaciones. Mi polla se me puso lacia por el acto de cagar. Pero al tomar el papel higi&eacute;nico para limpiarme, Diego me miraba con la cara ansiosa, y una erecci&oacute;n pasmosa. Dej&eacute; el papel sin usar.<\/p>\n<p>&mdash; Oye, &mdash;le dije&mdash; &iquest;te parece que nos duchemos?, as&iacute; quedamos limpios de todo, &iquest;te apetece?<\/p>\n<p>&mdash; Ya, pues, &mdash;fue su vehemente respuesta.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la ducha, calibr&eacute; el agua caliente y saltamos a la plataforma. Era curioso y excitante verlo adentrarse en el espacio del plato de la ducha con su pene erecto que lo preced&iacute;a. Nuestros cuerpos quedaron mojados r&aacute;pidamente, sus trencitas (catorce para ser exactos), se anduvieron desarmando un poco, pero resistieron y dijo que no se lavar&iacute;a el pelo. Yo ya lo ten&iacute;a mojado y me ech&eacute; champ&uacute;, en verdad yo no necesitaba ducharme, ya lo hab&iacute;a hecho unas pocas horas antes, pero era tambi&eacute;n la oportunidad para que nos empelot&aacute;ramos como m&aacute;s apretujados y con peor intenci&oacute;n. Met&iacute; la cabeza bajo el chorro de agua y empec&eacute; a lavarme de nuevo, sent&iacute; que sus manos me ayudaban, lo dej&eacute; hacer, la sensaci&oacute;n en la piel que me tocaba era opresora. Una vez hecho mi pelo, lo vi tomar el gel, hacer abundante espuma y empez&oacute; a pon&eacute;rmelo en la cara evitando cuidadosamente de no entrara en los ojos, la nariz o la boca y sigui&oacute; por mi pecho,<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ja, ja, ja, pareces un viejo pascuero con barba, ja, ja!!<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Maric&oacute;n!, &mdash;fue mi respuesta.<\/p>\n<p>Se empe&ntilde;&oacute; especialmente en mi pecho y a&uacute;n en particular en mis tetillas, las que dej&oacute; erectas como dos maderitos. Sigui&oacute; su camino por mis costillas, mi vientre, al llegar a mis pelos recortados se puso m&aacute;s gel e hizo una muy abundante espuma, mi pene hac&iacute;a rato que estaba duro, y era divertido, obsceno y excitante ver mi pene parado en medio de un mont&oacute;n de espuma. En ning&uacute;n momento Diego tuvo reparos de acariciarme directamente mi polla, lo que me estaba poniendo a mil.<\/p>\n<p>Me di la vuelta, quer&iacute;a que me enjabonara la espalda, el &iexcl;muuuy maldito! no abandon&oacute; mi pene, detr&aacute;s de m&iacute;, se aferraba de mi pene con una mano y con la otra me empez&oacute; a enjabonar no solo toda mi espalda de arriba hacia abajo sin poner mucha atenci&oacute;n a mi espalda, sino que se fue directamente a mi culo.<\/p>\n<p>&mdash; Ooohh, fffss! &mdash;Se me escap&oacute; de la garganta.<\/p>\n<p>Que me empezara a agarrar el culo fue de un placer casi lacerante, que me siguiera sobando mi polla haci&eacute;ndome una paja a c&aacute;mara lenta y metiendo sus dedos de la otra mano por el agujero haciendo la limpieza de la mierda del culo era algo que estaba m&aacute;s all&aacute; de cualquier adjetivo de placer y ansiedad que me estaban embargando.<\/p>\n<p>Mientras acariciaba y exploraba mi agujero, dijo:<\/p>\n<p>&mdash; Tienes el culo tan precioso, tan bonito, tan redondito, tan suave, mmmhhh, &mdash;as&iacute; fue su elogio dicho con una voz ronca y entrecortada.<\/p>\n<p>No pude resistir y me ech&eacute; hacia atr&aacute;s, encontr&eacute; justo lo que buscaba: su pene. Me ubiqu&eacute; de manera que su verga quedara atrapada por mis nalgas como un hot dog.<\/p>\n<p>&mdash; Aaaahh, &mdash;fue su respuesta.<\/p>\n<p>Me refregu&eacute; y su pene se deslizaba entre mis nalgas.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No, basta!, &iexcl;debo sentirlo yo tambi&eacute;n!, &mdash;protest&oacute;.<\/p>\n<p>Me di la vuelta, lo tom&eacute; entre mis brazos, apasionadamente lo bes&eacute;, y me respondi&oacute; de la misma manera. Le quit&eacute; el jab&oacute;n, hice toda la espuma que pude y empec&eacute; a darle el mismo tratamiento que me hab&iacute;a dado, mucho m&aacute;s ansiosamente; r&aacute;pidamente enjabon&eacute; su cuello, su pecho, no me detuve mucho en sus tetillas, quer&iacute;a hacerme con su polla r&aacute;pido, esa presa que estaba all&iacute; entre sus piernas. La alcanc&eacute;. Por primera vez se la pod&iacute;a mirar abiertamente, una r&iacute;gida verga, de unos quince cent&iacute;metros de longitud, en que la piel estaba ligeramente retra&iacute;da, dejando ver solo el extremo de la rubicunda cabeza de su verga. Le tom&eacute; la piel y la ech&eacute; hacia atr&aacute;s, apareci&oacute; como una peque&ntilde;a patata, con su hermoso hoyuelo al medio, todo h&uacute;medo y una gotita de materia blanca babeaba desde el extremo.<\/p>\n<p>Le di vuelta y lo aferr&eacute; contra m&iacute;, necesitaba ponerle mi pene entre sus nalgas, Diego consinti&oacute; muy a gusto, ech&oacute; para atr&aacute;s su trasero, agarr&aacute;ndome el pene, y &eacute;l mismo se lo puso all&iacute;, y me lo apret&oacute;, se sent&iacute;a efectivamente como una salchicha de hot dog. Diego, con sus piernas abiertas, me lo agarr&oacute; se lo apret&oacute; entre sus nalgas, y empez&oacute; a moverse haci&eacute;ndome una alucinante paja con las nalgas de su culo. Le tom&eacute; la cara, lo volte&eacute; y lo volv&iacute; a besar, nuestras lenguas jugaron mientras Diego amainaba su ritmo hasta casi desaparecer s&oacute;lo para concentrarnos en nuestro hipn&oacute;tico beso.<\/p>\n<p>Nos separamos, y al un&iacute;sono exclamamos:<\/p>\n<p>&mdash; Mmhh&#8230;, &mdash;sonre&iacute;mos.<\/p>\n<p>Cort&eacute; la ya larga ducha y saltamos fuera. Le alcanc&eacute; una toalla enorme que casi lo cubr&iacute;a entero, hice yo lo mismo, nos secamos y fuimos a mi dormitorio.<\/p>\n<p>Simplemente lo mir&eacute;. &Eacute;l, vicioso, fue hasta su pantal&oacute;n y extrajo un impresionante porro, de unos siete cm de longitud y casi medio cent&iacute;metro de ancho. Le sonre&iacute;, y bueno, lo prendimos.<\/p>\n<p>&mdash; Oye &mdash;le dije&mdash;, pero ten en cuenta que con ese canuto, no te voy a poder ir a dejar ni siquiera al Metro o autob&uacute;s m&aacute;s cercano.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, estoy s&oacute;lo en mi casa, &iquest;tienes problema en que me quede?<\/p>\n<p>La verdad es que me pareci&oacute; fascinante que lo propusiera.<\/p>\n<p>**********<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El viento jugueteaba con mi pelo conforme sobrepasaba por Pinedo. 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