{"id":22586,"date":"2020-02-03T23:00:00","date_gmt":"2020-02-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-02-03T23:00:00","modified_gmt":"2020-02-03T23:00:00","slug":"un-encuentro-con-mi-amiga-prostituta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-encuentro-con-mi-amiga-prostituta\/","title":{"rendered":"Un encuentro con mi amiga prostituta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22586\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estaba sumergida en la penumbra de un zagu&aacute;n, lejos del chapoteo de las gotas que chorreaban de los &aacute;rboles. Hac&iacute;a dos a&ntilde;os, quiz&aacute;s tres, que no la ve&iacute;a. Bajo su mirada recelosa, me adentr&eacute; en el pasillo iluminado por el amarillo p&aacute;lido de una bombita. Fiel a su oficio, ensay&oacute; una mueca de picard&iacute;a y se recost&oacute; contra la pared rezumante de humedad. Me acomod&eacute; dando pasitos laterales hasta quedar frente a ella.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Qu&eacute; me vas a reconocer as&iacute; hecho una sopa!<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a mirarme y sus ojos caf&eacute; chispearon como los de una gata, su comisura se distendi&oacute; en una de esas prometedoras sonrisas suyas. El calor de su aliento hizo que mi bragueta estallara. Todav&iacute;a usaba el mismo perfume de jazmines.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Una eternidad sin verte! &ndash;le solt&eacute;.<\/p>\n<p>Con el tel&oacute;n de fondo de una lluvia copiosa y los chapoteos apresurados de alg&uacute;n desprevenido, nos pusimos al d&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;Vivo a dos cuadras. En un hotel. No es nada de otro mundo, pero&hellip;<\/p>\n<p>Pegados a la pared, corrimos hasta una pensi&oacute;n mugrienta al fondo de una cortada con basura apilada en la calle y l&aacute;mparas del alumbrado barridas a piedrazos. Saltamos a un borracho y trepamos los pelda&ntilde;os de madera que cruj&iacute;an como huesos astillados. Los destellos lejanos de una marquesina iluminaban el segundo piso. Una puerta destartalada nos franque&oacute; el paso a una habitaci&oacute;n oscura. Sin prender la luz, manipul&oacute; la cocina y una llama azulada destell&oacute; develando un mobiliario escaso y desvencijado.<\/p>\n<p>&ndash;Quiero mostrarte el lugar mientras se calienta el agua.<\/p>\n<p>Me arrastr&oacute; por el brazo como si fu&eacute;ramos a recorrer la campi&ntilde;a escocesa. La &uacute;nica habitaci&oacute;n estaba completamente a oscuras, como el resto de la pensi&oacute;n. Tem&iacute; que en el tiempo que llev&aacute;bamos sin vernos pudiera haberse convertido en una especie de vampiro o topo. Nos deslizamos entre pilas de ropa y cajones a medio cerrar. En la penumbra iluminada por el chispazo azulado de un rel&aacute;mpago, apoy&eacute; una mano entre sus om&oacute;platos. A trav&eacute;s de la remera, percib&iacute; un estremecimiento. Se dio vuelta y peg&oacute; sus labios a los m&iacute;os. Abarqu&eacute; sus nalgas, clav&eacute; mis dedos en ellas a trav&eacute;s de su jean rosa chicle, como me gustaba hacerle cuando yo era su cliente y ella la m&aacute;s puta de todas&hellip; antes de que nos fu&eacute;ramos deslizando por la confusa pendiente del sexo por mero placer. Le desabroch&eacute; el pantal&oacute;n mientras me arrancaba el su&eacute;ter. Acostado en la cama, ve&iacute;a su sombra despojarse de la ropa mojada contra el papel descascarado. Se trep&oacute; a horcajadas. Con las manos afirmadas en mi pecho, su vulva rozaba mi glande en c&iacute;rculos calientes, sus pupilas ard&iacute;an como las de una pantera. Se llev&oacute; una mano atr&aacute;s y mi verga resbal&oacute; completa dentro de su cavidad h&uacute;meda. Ech&oacute; el pelo rubio hacia atr&aacute;s y comenz&oacute; a cabalgar como una amazona yendo a la batalla. El sonido hueco de sus nalgas me arrancaba oleadas de placer intenso. Apret&eacute; sus tetas entre mis manos, las lam&iacute; como a un fruto prohibido, pellizcaba sus pezones hinchados como frutillas. Mis dedos se clavaron en sus muslos sintiendo ascender desde cada rinc&oacute;n los primeros indicios del &eacute;xtasis. Entonces, escuchamos el ruido. O mejor dicho, fui yo quien crey&oacute; o&iacute;rlo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Hay alguien en el cuarto!<\/p>\n<p>&ndash;Quiero terminar, hazme acabar &ndash;implor&oacute; con su tono brasilero de Copacabana.<\/p>\n<p>Me ofrec&iacute; a verificar el origen del ruido pero su mano en mi hombro me retuvo.<\/p>\n<p>&ndash;Es Azul. Mi compa&ntilde;era de habitaci&oacute;n. Est&aacute; todo bien.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a acostarme y la empal&eacute;. Intu&iacute; que la perspectiva de un tr&iacute;o la seduc&iacute;a tanto como a m&iacute;. Los pasos mesurados de unos tacos se detuvieron muy cerca de mi cabeza, la sombra de unas tetas macizas me cubri&oacute;. Alargu&eacute; las manos para sobarlas por encima de la ropa pero su extra&ntilde;a contundencia hizo que me asomara por encima de esos pechos gigantes. Entonces pude verla. O verlo. En fin, el travesti se enderez&oacute; sosteni&eacute;ndose los pechos como si fueran melones en oferta.<\/p>\n<p>&ndash;Pocas veces se ve algo as&iacute;, mi amor &ndash;solt&oacute; en una tonada caribe&ntilde;a que iba bien con su figura menuda que, en la penumbra, adivin&eacute; morena.<\/p>\n<p>&ndash;Hay para las dos &ndash;jade&oacute; Roxana, apart&aacute;ndose. &iquest;Te importa&hellip;?<\/p>\n<p>Sin esperar confirmaci&oacute;n, el travesti empez&oacute; a mamarme la verga mientras Roxana me ofrec&iacute;a su concha palpitante. Me agarraba de los pelos, frotaba y apretaba como si quisiera que mi cabeza la cogiera el resto de su vida. La boca del travesti sub&iacute;a y bajaba con movimientos delirantes, su lengua ensayaba pinceladas de saliva. Lo retuve y empuj&eacute; dentro de su boca el resto de mi pija. Lo escuch&eacute; gru&ntilde;ir, hacer arcadas y debatirse en un intento por evitar el v&oacute;mito inminente. Ley&oacute; mis gustos porque volvi&oacute; a zamp&aacute;rselo, cada vez m&aacute;s abajo. En cada descenso, ganaba mil&iacute;metros de carne mientras mi lengua buscaba los besos negros que sab&iacute;a calentaban a Roxana. Percib&iacute; el cosquilleo y me incorpor&eacute;, ella se coloc&oacute; a cuatro patas con sus nalgas prietas hacia afuera. Apoy&eacute; el glande contra su ano estrecho y empuj&eacute;, sintiendo c&oacute;mo la carne ced&iacute;a paso a mi verga reluciente de saliva.<\/p>\n<p>Azul se desliz&oacute; debajo de Roxana y ahora era ella quien le chupaba la pija al travesti mientras yo la empalaba con la furia de un s&aacute;tiro. Ese culo caliente y ajustado era la gloria. Con la verga en su boca, mis empujones arrancaban gemidos entrecortados. Una mano en mi muslo me conten&iacute;a cada vez que avanzaba m&aacute;s de la cuenta. Clav&eacute; mis garras en sus caderas percibiendo las vibraciones que el placer trasmit&iacute;a a su piel. Su cabeza se mov&iacute;a fren&eacute;tica mientras yo bombeaba como un animal enfebrecido. Mi espalda se tens&oacute; en un shock el&eacute;ctrico y me vaci&eacute; en un chorro hirviente en ese culo que segu&iacute;a movi&eacute;ndose, las manos aferradas a su cintura disfrutaban inm&oacute;viles de ese polvo fenomenal. Reanud&eacute; mi vaiv&eacute;n hasta entregarle la &uacute;ltima gota. Al otro extremo, escuch&eacute; otro rugido. El travesti se sacudi&oacute;, su torso se envar&oacute; y se dej&oacute; caer exhausta sobre la cama mientras los labios llenos de Roxana recorr&iacute;an el tronco lamiendo golosa el esperma que brotaba brillante como de una fuente.<\/p>\n<p>Recostado, contempl&eacute; el cuadro: Roxana iba hacia el ba&ntilde;o con la mano entre las nalgas y Azul limpi&aacute;ndose con la s&aacute;bana los restos de leche mientras me relojeaba la poronga que recuperaba su flaccidez habitual. El impulso cruz&oacute; como un destello. La agit&eacute; y ella rept&oacute; como una salamandra. Empez&oacute; a succionarla como si fuera la primera verga en d&eacute;cadas. La sent&iacute; endurecerse al calor de su boca, me lam&iacute;a los huevos en c&iacute;rculos y me masajeaba la base detr&aacute;s del escroto. Jadee, me estremec&iacute; y sus movimientos se aceleraron hasta volverse fren&eacute;ticos. Su lengua recorr&iacute;a con fruici&oacute;n la cabeza roja que desaparec&iacute;a engullida por esa boca ardiente. La mano acompa&ntilde;aba el movimiento en una paja perfecta: apuraba la descarga mientras la lengua en el extremo hac&iacute;a un trabajo impecable. No tard&eacute; mucho. Antes de que Roxana regresara, eyacul&eacute; una t&iacute;mida descarga que obligu&eacute; a que tragara entre lamidas tibias.<\/p>\n<p>Cuando Roxana volvi&oacute;, Azul y yo comenz&aacute;bamos a hacernos amigos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Estaba sumergida en la penumbra de un zagu&aacute;n, lejos del chapoteo de las gotas que chorreaban de los &aacute;rboles. Hac&iacute;a dos a&ntilde;os, quiz&aacute;s tres, que no la ve&iacute;a. 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