{"id":22646,"date":"2020-02-12T23:00:00","date_gmt":"2020-02-12T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-02-12T23:00:00","modified_gmt":"2020-02-12T23:00:00","slug":"el-poligrafo-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-poligrafo-sexual\/","title":{"rendered":"El pol\u00edgrafo sexual"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22646\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lara no hab&iacute;a tenido una buena noche. Hac&iacute;a bastante tiempo que no recordaba dormir m&aacute;s de dos horas seguidas, pero aquella en concreto hab&iacute;a estado desvelada desde las tres de la madrugada sin una raz&oacute;n aparente. Ni la lluvia que golpeaba su cristal hab&iacute;a conseguido relajarla. As&iacute; que encontrarse con Daniel nada m&aacute;s salir del vestuario solo acrecent&oacute; el mal humor que ya tra&iacute;a de casa.<\/p>\n<p>Pas&oacute; por su lado fingiendo no haberlo visto y &eacute;l actu&oacute; del mismo modo mientras se internaban en la sala de descanso para hacerse con el primer caf&eacute; de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Lo cierto es que no ten&iacute;a ning&uacute;n motivo para sentir ese hast&iacute;o hacia su compa&ntilde;ero, pero su mera presencia le hac&iacute;a notar ese tipo de emoci&oacute;n, mezcla entre aversi&oacute;n e indiferencia, donde el resultado siempre era el mismo: necesidad de alejarse.<\/p>\n<p>Era un polic&iacute;a que hab&iacute;a conseguido sacarse la oposici&oacute;n hac&iacute;a ya muchos a&ntilde;os. Un idealista ignorante que pensaba que siendo agente de la ley ayudar&iacute;a a los m&aacute;s d&eacute;biles. Pero desde que entr&oacute; en el cuerpo, se hab&iacute;a dado cuenta de que realmente estaban al servicio de los intereses pol&iacute;ticos sin importar, en realidad, las injusticias y desigualdades sociales. Adicto al gimnasio, espacio donde a diario descargaba toda su frustraci&oacute;n, era a la vez objeto de las miradas de sus compa&ntilde;eros que lo ve&iacute;an como un vigor&eacute;xico sin sentimientos.<\/p>\n<p>Tampoco es que intentara disimularlo. Llegaba, entrenaba, se cambiaba y al puesto que le encomendaran. Normalmente, su compa&ntilde;ero de ruta era el que llegaba nuevo &mdash;ning&uacute;n agente con m&aacute;s de un a&ntilde;o de experiencia en la comisar&iacute;a aceptaba pasar tanto tiempo con &eacute;l y encerrados en un mismo espacio&mdash;. Y, para su suerte, pocas veces le hab&iacute;a tocado con la agente Lara Mart&iacute;nez. Mejor, no la soportaba. Tan agradable, tan servicial para todos, tan entusiasta y tan guerrera. Tan, tan, tan que le asqueaba. Siempre discutiendo con el que dejara escapar cualquier broma sobre la porra que llevaba en el cintur&oacute;n o la duda permanente de si estaba capacitada como polic&iacute;a por ser mujer. Daniel sab&iacute;a de sobra que lo estaba, mucho m&aacute;s que la mayor&iacute;a de sus compa&ntilde;eros. Pod&iacute;a comprobarlo cada ma&ntilde;ana, o al final de alguna jornada, en el gimnasio en el que pocos se tomaban la molestia de entrenar, pero donde siempre pod&iacute;as encontrarla.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana, no obstante, el destino, o el cabr&oacute;n de su superior, decidi&oacute; que todo se dar&iacute;a la vuelta y que ambos compartir&iacute;an tiempo y espacio.<\/p>\n<p>&mdash;Mart&iacute;nez y Garrido, a mi despacho &mdash;les orden&oacute; L&oacute;pez.<\/p>\n<p>Aquella frase son&oacute; como un estruendo en la cabeza de Daniel, cosa que propici&oacute; que, sin pensar y en un tono de voz m&aacute;s alto de lo que hubiera querido, dijera:<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, no me jodas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ha dicho algo, Garrido?<\/p>\n<p>&mdash;Nada, nada. Lo que usted mande &mdash;respondi&oacute; el polic&iacute;a mientras lo maldec&iacute;a de manera expl&iacute;cita para sus adentros.<\/p>\n<p>&laquo;Maldito hijo de puta. Qu&eacute; co&ntilde;o querr&aacute; este ahora&hellip;&raquo;.<\/p>\n<p>Lara, por su parte, le obsequi&oacute; con una mirada de desprecio en el momento antes de volver el cuello hacia su jefe y asentir con la cabeza. Despu&eacute;s, dirigi&oacute; sus ojos a Marco, su compa&ntilde;ero en la mayor&iacute;a de las ocasiones, y le pidi&oacute; &aacute;nimos con la mirada. Este le sonri&oacute; con afabilidad; no era plato de buen gusto ser llamado por el jefe.<\/p>\n<p>&laquo;Espero que no se alargue mucho la reuni&oacute;n. Estoy casi convencida de que el cuerpo que apareci&oacute; flotando en el canal tiene que ver con alguna mafia de inmigrantes ilegales&raquo;, pens&oacute;.<\/p>\n<p>La semana anterior recibieron el aviso de que un cuerpo hab&iacute;a aparecido flotando en la desembocadura del canal, atasc&aacute;ndola. Al parecer, un grupo de chicos vieron algo extra&ntilde;o emerger del agua, kil&oacute;metros antes del hallazgo, y llamaron a la Polic&iacute;a Local. Ni caso les hicieron. Al d&iacute;a siguiente, un agricultor dio con el premio gordo al ver que la acequia que abastec&iacute;a sus campos para el riego no expulsaba el agua que deb&iacute;a. Al acercarse a comprobar lo que suced&iacute;a, el pobre hombre sufri&oacute; un ataque de ansiedad y tuvo que ser atendido de urgencias. Como pudo, lleg&oacute; a la casa y su esposa llam&oacute; al 112. No fue hasta que estuvo recuperado, que inform&oacute; al equipo m&eacute;dico sobre lo que hab&iacute;a provocado ese soponcio, y estos, seguidamente, a la Polic&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin dejar de pensar en ello, se levant&oacute; y cruz&oacute; junto a Daniel el peque&ntilde;o tramo que los separaba de la puerta de su superior.<\/p>\n<p>El despacho era tan fr&iacute;o como &eacute;l. Ninguna imagen familiar ni signos de que un ser humano con sentimientos habitara en ese lugar. Un ordenador, una mesa y la foto del Rey detr&aacute;s de su silla.<\/p>\n<p>Lara pens&oacute; que Daniel podr&iacute;a ascender alg&uacute;n d&iacute;a y ocupar el lugar de L&oacute;pez sin que se notaran los cambios. Sus pensamientos desaparecieron cuando su superior les indic&oacute; con la mano que tomaran asiento y dirigi&oacute; una mirada desaprobatoria a un aparato cuadrado que hab&iacute;a sobre el desocupado escritorio.<\/p>\n<p>&mdash;Esto que veis aqu&iacute; es un pol&iacute;grafo. Un cacharro infernal que se usa para&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Sabemos lo que es un pol&iacute;grafo &mdash;lo interrumpi&oacute; Daniel&mdash;, al menos yo llego hasta ah&iacute;. No s&eacute; si la agente Mart&iacute;nez&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; eres gilipollas &mdash;espet&oacute; Lara dejando la profesionalidad a un lado y sin importarle la presencia de un superior. Superior que ya estaba m&aacute;s que acostumbrado a aquellos piques infantiles dentro de la comisar&iacute;a. Muy poco antes solo era un compa&ntilde;ero m&aacute;s y viv&iacute;a de t&uacute; a t&uacute; aquellas situaciones, as&iacute; que sol&iacute;a pasarlas por alto.<\/p>\n<p>Garrido, satisfecho con la reacci&oacute;n que quer&iacute;a despertar en ella, se ech&oacute; hacia atr&aacute;s en su silla, alz&oacute; una ceja y la mir&oacute; con intenci&oacute;n de provocarla.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, rubia, est&aacute;s &uacute;ltimamente que no hay quien te tosa cerca. &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;No te follan bien?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya est&aacute; bien, los dos! &mdash;L&oacute;pez golpe&oacute; la mesa y Lara se mordi&oacute; el labio, roja de la furia, por no haber tenido la oportunidad de responderle. Eso s&iacute;, se la guardaba para cuando salieran de all&iacute;. Ahora, de nuevo, su profesionalidad estaba por delante.<\/p>\n<p>&mdash;Usted dir&aacute;, S&uacute;per &mdash;dijo Daniel, volviendo al objeto de la reuni&oacute;n y utilizando el apelativo que le pusieron sus excompa&ntilde;eros el d&iacute;a que ascendi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;La cosa es que este cacharro, que ya hab&eacute;is dejado claro que conoc&eacute;is, est&aacute; a punto de formar parte de nuestra comisar&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No entiendo qu&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jeme terminar, Mart&iacute;nez, por favor. &mdash;L&oacute;pez hab&iacute;a vuelto al trato formal.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, Mart&iacute;nez, no interrumpa al jefe &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Daniel con el &uacute;nico objetivo de intentar ridiculizar a su compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Poco le falt&oacute; a Lara para esputar la m&aacute;s que acumulada rabia que su compa&ntilde;ero le hab&iacute;a provocado en esos pocos minutos de reuni&oacute;n, cuando L&oacute;pez continu&oacute; con su exposici&oacute;n:<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;n pensando en legalizarlo. Una gilipollez, lo s&eacute; &mdash;aclar&oacute; ante la cara estupefacta de los agentes&mdash;, pero en algunos sitios y con el consentimiento de ambas partes ya es v&aacute;lido, por lo que se ha pedido verificaci&oacute;n del cacharro para ampliar su uso. Cumplo &oacute;rdenes, y las &oacute;rdenes son claras: probarlo en todas las comisar&iacute;as de la ciudad y entregar los informes completos. As&iacute; que esto es muy sencillo. Entrar&eacute;is en una sala desprovista de mobiliario que os distraiga, m&aacute;s all&aacute; de una mesa y dos sillas, y primero uno, y luego el otro, tendr&eacute;is que usarlo. Al final de la sesi&oacute;n, me entregar&eacute;is los informes y yo los derivar&eacute; a quien corresponda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Los dos? &iquest;Juntos? &mdash;pregunt&oacute; exaltada Lara. Tuvo que agarrarse a la silla para no despegar el culo.<\/p>\n<p>&mdash;Uno cuestiona y otro es cuestionado, as&iacute; que s&iacute;, juntos &mdash;ironiz&oacute; L&oacute;pez.<\/p>\n<p>&mdash;Le he dicho que no da para m&aacute;s &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Garrido.<\/p>\n<p>Ella los ignor&oacute;. Estaba tan nerviosa y enfadada que solo pod&iacute;a pensar en guardarse la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;Puedo hacerlo con cualquier otro compa&ntilde;ero, con el que sea.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa, rubita, te pongo nerviosa? &mdash;la provoc&oacute; Daniel.<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s quisieras, payaso.<\/p>\n<p>&mdash;Meeec. El pol&iacute;grafo dice que mientes.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Basta! Hoy no hay rondas, chivatos, ni cualquier otra cosa que pensaran hacer. Adem&aacute;s, que parece que va a llover y eso que se ahorran.<\/p>\n<p>&mdash;Sabe que estoy con el caso del inmigrante. Ya casi lo tengo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, Mart&iacute;nez. Pero el cad&aacute;ver va a moverse de donde est&aacute; &mdash;a&ntilde;adi&oacute; L&oacute;pez. Ese comentario le molest&oacute;, y mucho, a Lara. Estaba un poco cansada de que en el cuerpo menospreciara a seg&uacute;n qu&eacute; colectivos&mdash;. Zumbando. &mdash;El hombre se puso de pie y esta vez su orden no dej&oacute; lugar a dudas. Ambos, resignados, lo siguieron.<\/p>\n<p>La sala, como bien hab&iacute;a anunciado L&oacute;pez, no dispon&iacute;a de nada m&aacute;s que lo b&aacute;sico. Lo b&aacute;sico para un despacho de principios de siglo. Del pasado, claro.<\/p>\n<p>La mesa principal y las dos sillas prometidas m&aacute;s una peque&ntilde;a mesa donde se aposentaba la m&aacute;quina y algunos folios.<\/p>\n<p>El posible nuevo y fiel compa&ntilde;ero: el pol&iacute;grafo.<\/p>\n<p>&mdash;Joder con la salita. Mira que llevo a&ntilde;os en esta comisar&iacute;a, pues nunca hab&iacute;a entrado aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; m&aacute;s dar&aacute;n ahora tus conocimientos geogr&aacute;ficos del edificio &mdash;respondi&oacute; Lara como inicio de venganza por los ataques recibidos delante del S&uacute;per.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, &iquest;qu&eacute;?, &iquest;c&oacute;mo lo hacemos?<\/p>\n<p>No lo vio venir. En cuanto la puerta se cerr&oacute; a sus espaldas, el cuerpo de Daniel estaba contra la pared y ten&iacute;a a Lara a escasos cent&iacute;metros del rostro. El antebrazo derecho apretaba su cuello y la mano izquierda le sujetaba los huevos con firmeza, tanta que Daniel no hizo el intento de moverse.<\/p>\n<p>&mdash;Es la &uacute;ltima vez que me insultas o me menosprecias, &iquest;te enteras? La pr&oacute;xima me juego el despido, pero por todo lo alto, porque donde estemos te cruzo la cara esa que tienes. &mdash;Presion&oacute; m&aacute;s con la mano izquierda y Garrido apret&oacute; los labios, sin permitir que su est&uacute;pida hombr&iacute;a cayera al suelo&mdash;. Ahora, p&iacute;deme perd&oacute;n. &mdash;Daniel no pronunci&oacute; una palabra y Lara apret&oacute; con mucha mucha fuerza. Despu&eacute;s, afloj&oacute; el antebrazo para que pudiera hablar.<\/p>\n<p>&mdash;Per-perd&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo solt&oacute; con toda la repulsi&oacute;n que fue capaz y se dirigi&oacute; a la mesa para comprobar c&oacute;mo funcionaba el pol&iacute;grafo.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora vamos a trabajar como dos personas adultas y, cuanto antes comencemos, antes terminamos. &iquest;Qui&eacute;n empieza?<\/p>\n<p>&mdash;Tiene ovarios la gatita &mdash;lo oy&oacute; decir detr&aacute;s de ella. Cuando mir&oacute; por encima de su hombro, Garrido se recolocaba el cuello del uniforme y los pantalones. Reprimi&oacute; una sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Mira por donde, eso me ha gustado. Porque soy una mujer y, por ende, tengo ovarios.<\/p>\n<p>&mdash;Probablemente m&aacute;s cosas te gustar&iacute;an, pero has preferido quedarte con una imagen que no me corresponde.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;La de gilipollas engre&iacute;do, quieres decir? &mdash;respondi&oacute;, entonces s&iacute;, con un intento de sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor empecemos ya. Como bien has dicho, cuanto antes lo hagamos, antes acabaremos. Pero&hellip; reconoce una cosa. Te ha puesto tener mis huevos en tu mano, &iquest;verdad? &mdash;pregunt&oacute; Daniel sin mirarla a la cara, porque se hab&iacute;a girado para ojear el artilugio.<\/p>\n<p>&mdash;Ya te gustar&iacute;a. Adem&aacute;s, qu&eacute; co&ntilde;o&hellip; No pienso contestarte.<\/p>\n<p>&mdash;De momento. &iquest;Te sientas t&uacute; o yo?<\/p>\n<p>Lara lo medit&oacute; un segundo. &laquo;Los malos tragos, mejor pasarlos con rapidez&raquo;, pens&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo har&eacute; yo. &mdash;Se hizo con uno de los folios que hab&iacute;a sobre la mesa y se sent&oacute;, dispuesta a seguir las instrucciones de uso.<\/p>\n<p>Cuando Daniel se ofreci&oacute; a ayudarla, ella neg&oacute; en silencio y se coloc&oacute; los cables, no sin dificultad.<\/p>\n<p>Intent&oacute; calmarse, sab&iacute;a que el est&uacute;pido cacharro detectar&iacute;a sus nervios, pero no le fue f&aacute;cil cuando descubri&oacute; a su compa&ntilde;ero frente a ella, tambi&eacute;n distra&iacute;do con las instrucciones.<\/p>\n<p>&mdash;Bien. Seg&uacute;n esto, comenzaremos con preguntas rutinarias para comprobar la efectividad. Cosas sencillas. Por ejemplo, &iquest;llevas bragas puestas?<\/p>\n<p>Lara lo ignor&oacute;, no porque no tuviera qu&eacute; responderle, sino porque se hab&iacute;a embobado con las manos masculinas que todav&iacute;a le daban vueltas al papel. No le gustaba mirar a Daniel de aquella forma, lo odiaba, de hecho, pero eran grandes y apetitosas&hellip;<\/p>\n<p>Solt&oacute; alguna groser&iacute;a para disimular y continu&oacute; escrut&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>&laquo;Qu&eacute; hostias me est&aacute; pasando. Ha sido sentarme en la maldita silla, semiatada por los cables, y notar esta tonter&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Perdona, compa&ntilde;era, pero te has puesto mal los sensores del torso &mdash;advirti&oacute; Daniel volviendo al asunto encomendado por su superior&mdash;. Uno va encima del pecho y el otro debajo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro&hellip;, como un sujetador de cuero, &iquest;no?<\/p>\n<p>&Eacute;l no respondi&oacute;, se limit&oacute; a mostrarle la documentaci&oacute;n donde claramente pod&iacute;a apreciarse en una imagen que dichos cables deb&iacute;an colocarse como le hab&iacute;a indicado.<\/p>\n<p>Para ense&ntilde;&aacute;rselo mejor, se acerc&oacute; a ella. Mucho.<\/p>\n<p>Lara pudo apreciar el olor de su colonia, fresca y varonil, inmiscuy&eacute;ndose en sus fosas nasales. Por primera vez desde que lo conoc&iacute;a, no le hab&iacute;a olido a &laquo;azufre&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Segu&iacute;a siendo un diablo?, s&iacute;. &iquest;Lo odiaba?, posiblemente. Pero esa habitaci&oacute;n, esa silla y las palabras que le hab&iacute;a relatado hac&iacute;a poco sobre su persona, se le hab&iacute;an quedado grabadas a fuego: &laquo;Has preferido quedarte con una imagen que no me corresponde&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Y si lo que pasa es que me gusta y como una ni&ntilde;a reacciono de esta manera? No, imposible. Es un capullo cerebral&raquo;.<\/p>\n<p>Sin pensarlo dijo la frase que seguramente pod&iacute;a cambiarlo todo:<\/p>\n<p>&mdash;Ya que parece que eres tan listo, y un experto en pol&iacute;grafos, ponlos t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s seg&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;Ni se te ocurra sobrepasarte o te giro la cara, listillo.<\/p>\n<p>&mdash;Lista eres t&uacute;, que con la excusa quieres que te roce las tetas.<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s quisieras. Venga, col&oacute;calo todo como en el libro de instrucciones y empecemos.<\/p>\n<p>Para poner los dos sensores que se hab&iacute;a colocado mal, Daniel se posicion&oacute; detr&aacute;s de ella. Subi&oacute; un poco el primero hasta la parte inferior de los pechos, llegando a notar la copa del sujetador. &laquo;Una noventa, m&iacute;nimo&raquo;, pens&oacute;, y se explay&oacute; para dejarlo perfecto, pudiendo disfrutar imaginando c&oacute;mo ser&iacute;a tenerlos delante de &eacute;l, sin ropa que entorpeciera tal efecto.<\/p>\n<p>Ella fingi&oacute; no haberse despertado con su roce, pero no era cierto. Hab&iacute;a notado la pausa de las manos masculinas sobre su piel y su coraz&oacute;n se hab&iacute;a acelerado paulatinamente. Garrido le dio la vuelta a la silla y se coloc&oacute; frente a ella. En silencio, se agach&oacute; para quedar a su altura y comprob&oacute; que estuvieran bien sujetas las peque&ntilde;as cintas con velcro que deb&iacute;an rodear dos de sus dedos. El hombre, al elevar la mirada, choc&oacute; con los ojos verdes de ella, que lo observaban sin pudor. Ambos, como chiquillos inc&oacute;modos, apartaron las miradas.<\/p>\n<p>&mdash;Bien &mdash;dijo mientras se levantaba. Se apoy&oacute; sobre el filo de la mesa y cogi&oacute; otro de los folios&mdash;. Aqu&iacute; es donde hay que apuntar las respuestas certeras y las falsas. Vienen sugerencias determinadas: preguntar por el nombre y apellido, la edad, el color de pelo&hellip; &iquest;Lista?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;respondi&oacute; Lara con calma y un leve asentimiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tu nombre y apellido son Lara Mart&iacute;nez?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>De las dos lucecitas que dispon&iacute;a el aparato, se encendi&oacute; la verde.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes dieciocho a&ntilde;os?<\/p>\n<p>Ella alz&oacute; las cejas.<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>La luz verde volvi&oacute; a encenderse y ambos miraron el aparato con m&aacute;s inter&eacute;s del inicial.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes veintisiete a&ntilde;os?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>De nuevo, la luz verde. Aunque Lara no la apreci&oacute;; estaba pregunt&aacute;ndose por qu&eacute; Daniel Garrido sab&iacute;a su edad.<\/p>\n<p>&mdash;Me aburro. Cambiaremos la din&aacute;mica. &iquest;Llevas las bragas puestas?<\/p>\n<p>&mdash;No pienso responder.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes que hacerlo, lo dice el S&uacute;per.<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos, Mart&iacute;nez, solo es un juego&hellip; Relaja ese cuello y baja el hacha de guerra por una vez en tu vida. Nos ha tocado comernos esta mierda de prueba, al menos disfrut&eacute;mosla un poco. Venga, &iquest;llevas las bragas puestas?<\/p>\n<p>Lara puso los ojos en blanco, pero se record&oacute; que despu&eacute;s le tocar&iacute;a a &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Si respondo, &iquest;te comprometes a actuar igual cuando te toque? &mdash;Daniel asinti&oacute;, convenci&eacute;ndola. Tras unos segundos, suspir&oacute; y a&ntilde;adi&oacute;&mdash;: S&iacute;, las llevo puestas.<\/p>\n<p>&mdash;Una pena. &mdash;Sonri&oacute; de lado como un aut&eacute;ntico sinverg&uuml;enza. A continuaci&oacute;n, dispuesto a saciar su curiosidad, a&ntilde;adi&oacute;&mdash;: &iquest;Te caigo mal?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;respondi&oacute; ella sin titubeo alguno.<\/p>\n<p>La luz verde se encendi&oacute; y Daniel ocult&oacute; el pellizco de decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Eso es porque no te has parado a conocerme.<\/p>\n<p>&mdash;Siguiente pregunta, por favor, Garrido, que ya ans&iacute;o mi turno al otro lado del estrado.<\/p>\n<p>Lara empez&oacute; a sentirse c&oacute;moda en esa silla, aun habiendo contestado a la indiscreta, directa e improvisada pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te pongo nerviosa?<\/p>\n<p>&mdash;Ya te gustar&iacute;a.<\/p>\n<p>Aunque la verdad era que la comodidad que sent&iacute;a iba acompa&ntilde;ada de ese punto de excitaci&oacute;n provocado por el hecho de hablar de su ropa interior.<\/p>\n<p>&mdash;C&eacute;ntrate y responde.<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>Por primera vez, el color rojo apareci&oacute; en el visor del pol&iacute;grafo.<\/p>\n<p>&mdash;Interesante &mdash;dijo Daniel mostrando una ligera sonrisa de medio lado&mdash;. &iquest;Me has mirado el paquete cuando me he colocado delante de ti?<\/p>\n<p>&mdash;No &mdash;respondi&oacute; r&aacute;pidamente, esquivando la mirada de &eacute;l.<\/p>\n<p>El rojo volvi&oacute; a saltar, y Lara not&oacute; un sentimiento de pudor que le recorri&oacute; todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Daniel, aprovechando el chivatazo de su nuevo compa&ntilde;ero, se acarici&oacute; sutilmente delante de ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te est&aacute;s imaginando c&oacute;mo la tengo?<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>El color rojo de nuevo.<\/p>\n<p>Lara empez&oacute; a sudar y &eacute;l se excit&oacute; por primera vez en esa sala fr&iacute;a como el hielo.<\/p>\n<p>&mdash;Volviendo a tus bragas&hellip; &iquest;Llevas tanga?<\/p>\n<p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; es esto?<\/p>\n<p>&mdash;Responde.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, llevo un tanga, que ya te gustar&iacute;a a ti ver.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te has masturbado en los dos &uacute;ltimos d&iacute;as?<\/p>\n<p>&mdash;Empiezas a incomodarme &mdash;protest&oacute;, indignada&mdash;. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s te dan a ti esas cuestiones personales?<\/p>\n<p>&mdash;Eso puedes pregunt&aacute;rmelo cuando te toque. Pero, no s&eacute;&hellip; &mdash;Se llev&oacute; dos dedos al ment&oacute;n y lo toc&oacute; con inter&eacute;s&mdash;. Me gustar&iacute;a saber qu&eacute; tipo de mujer hay detr&aacute;s de la estirada agente que vive peleando con sus compa&ntilde;eros. Seguro que me sorprender&aacute;.<\/p>\n<p>Lara pens&oacute; que no pod&iacute;a hacerse una idea de c&oacute;mo era en realidad dentro en su terreno personal. Y, por primera vez, reconoci&oacute; que ni ella misma se conoc&iacute;a tanto como cre&iacute;a, porque estaba excitada, porque quer&iacute;a seguirle el juego, a pesar de asquearle aquel tipo. Tambi&eacute;n, se dijo, sab&iacute;a que parte de ese asco era debido a la indiferencia con la que la trataba. &iquest;Por qu&eacute; nunca la miraba como mujer? La mayor&iacute;a de los compa&ntilde;eros lo hac&iacute;an, pero &eacute;l no. &iquest;Qu&eacute; la hac&iacute;a invisible a sus ojos? &laquo;Puedes comprobarlo cuando te toque preguntar, ahora solo debes responder algunas preguntas m&aacute;s&raquo;, se record&oacute;.<\/p>\n<p>Solo ten&iacute;a que ser m&aacute;s descarada que &eacute;l para sacarlo de la zona confortable en la que estaba acostumbrado a moverse con las mujeres.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, me he masturbado en los &uacute;ltimos dos d&iacute;as. Lo hago cada noche y cada ma&ntilde;ana. Algunos deber&iacute;an copiar la t&aacute;ctica para venir m&aacute;s liberados a trabajar. &mdash;Sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Daniel, sin poder evitarlo, la imagin&oacute; sin uniforme, tumbada en su cama, reci&eacute;n levantada y con los dedos entre sus pliegues mientras gem&iacute;a. Con esfuerzo, control&oacute; la dureza que amenazaba con mostrarse en sus pantalones. O eso pens&oacute;, que la erecci&oacute;n que emerg&iacute;a escondida bajo su ropa interior no hab&iacute;a llegado a desarrollarse en toda su magnitud por el esfuerzo mental que hab&iacute;a mantenido y que pasaba desapercibida. Pero la reacci&oacute;n de Lara le hizo sospechar lo contrario.<\/p>\n<p>Ipso facto, la mujer abri&oacute; los ojos al m&aacute;ximo y enfoc&oacute; debajo de la cintura cu&aacute;n b&uacute;ho observa desde su &aacute;rbol en plena noche en busca de su presa para alimentarse. Fue una mil&eacute;sima de segundo. Al instante subi&oacute; la mirada, se cruz&oacute; con la del agente Garrido y, seguidamente, la perdi&oacute; como si pretendiera traspasar la pared de color blanco desgastado que ornaba la sala en la que estaban.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Se habr&aacute; dado cuenta de que he visto c&oacute;mo se pon&iacute;a duro? Que m&aacute;s dar&aacute;, en todo caso ser&iacute;a &eacute;l quien tendr&iacute;a que sentirse avergonzado. &iexcl;Joder! Creo que acabo de mojar mis bragas&raquo;.<\/p>\n<p>Daniel percibi&oacute; las extra&ntilde;as reacciones de Lara, aun habiendo ocurrido en una fracci&oacute;n de segundo. Su mirada, tambi&eacute;n perdida, acab&oacute; en el mismo punto de la pared que la de su compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a imaginarla tumbada, en su cama, acarici&aacute;ndose antes de ir a la comisaria. Disfrutando de esos minutos m&aacute;gicos de la ma&ntilde;ana que, a veces, parecen felizmente interminables. Traspasando la humedad de sus entra&ntilde;as hacia sus dedos. &laquo;&iquest;Ser&aacute; de las que se depilan entera siguiendo la moda de las pel&iacute;culas porno?&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes una pregunta m&aacute;s y cambiamos.<\/p>\n<p>&mdash;Dos.<\/p>\n<p>&mdash;Has comprobado que funciona perfectamente, as&iacute; que una &mdash;se neg&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo, dos. La primera&hellip; &mdash;Se detuvo&mdash;. Espera un momento, &iquest;entonces es cierto que te masturbas dos veces al d&iacute;a?<\/p>\n<p>Y antes de que dejara escapar una sonrisa p&iacute;cara de sus labios, gruesos y carnosos, ella lo cort&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Y acabas de consumir una de las dos preguntas.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; era&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Una pregunta y te quedaban dos.<\/p>\n<p>&mdash;Juega fuerte, se&ntilde;orita Mart&iacute;nez. Bien, bien &mdash;respondi&oacute; el agente a la vez que se mord&iacute;a el labio inferior, mientras segu&iacute;a imaginando a Lara foll&aacute;ndose con sus dedos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te has probado?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; si me he qu&eacute;&#8230;?<\/p>\n<p>&mdash;A ti misma. Cuando te das placer. Sea por la ma&ntilde;ana o por la noche. Con los dedos empapados del gusto que te produce follarte. Si alguna vez has acariciado tus pechos desnudos, subiendo desde tu co&ntilde;o hasta llegar a la comisura de tu boca, y te has probado. &iquest;Has relamido tu propio sabor?<\/p>\n<p>Por impulso natural, se recost&oacute; c&oacute;modamente en la silla y lo mir&oacute; a los ojos. Hac&iacute;a ya unos minutos que aquello hab&iacute;a dejado de ser una est&uacute;pida prueba laboral. Se pregunt&oacute; qu&eacute; hac&iacute;a flirteando con Garrido, con el inepto y engre&iacute;do de Garrido. Estaba cachondo a su costa, hurgando en su intimidad, y a&uacute;n con aquellas dudas rond&aacute;ndoles, le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Pero me gusta m&aacute;s cuando es otra boca la que me da a probar mi propio sabor.<\/p>\n<p>Satisfecha y perdiendo la verg&uuml;enza, lo mir&oacute; sin reparos, primero a &eacute;l, y despu&eacute;s a su polla que, ahora s&iacute;, se mostraba dura y en todo su esplendor dentro del uniforme.<\/p>\n<p>Se frot&oacute; los muslos de manera inconsciente al moverse sobre la silla, intentando aliviar la quemaz&oacute;n que sent&iacute;a entre ellos.<\/p>\n<p>Estaba excitada. S&iacute;. Ya no ten&iacute;a dudas.<\/p>\n<p>Las malditas preguntas, o el maldito juego que hab&iacute;an creado por seguir el rollo a la est&uacute;pida idea de Garrido, se le estaba yendo de las manos. De hecho le sudaban y ansiaban bajar la cremallera de su interrogador para agarrar lo que all&iacute; se encontrara. Duro, seguro. Porque desde su posici&oacute;n, sentada en aquella silla, pudo comprobar perfectamente como la polla hab&iacute;a ganado tama&ntilde;o y consistencia. Delante de ella. Llam&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&mdash;Me toca. Qu&iacute;tame estos cables, por favor.<\/p>\n<p>Daniel asinti&oacute;, se acerc&oacute; y empez&oacute; por los dedos.<\/p>\n<p>&mdash;Te sudan las manos.<\/p>\n<p>&mdash;A ti se te ha puesto dura y no digo nada. Venga, termina, que es mi turno.<\/p>\n<p>Garrido not&oacute; cierto pudor por su cuerpo. Pudor que dur&oacute; lo mismo que dura caerse una estrella, y, posteriormente, se transform&oacute; en excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No te muevas, voy a desabrochar los sensores del pecho.<\/p>\n<p>Lo cierto es que lo hizo con mucha delicadeza, intentando no parecer grosero.<\/p>\n<p>&laquo;A estas alturas, va a resultar que es un caballero&raquo;, pens&oacute; Lara mientras le rozaba un pecho con el lateral de la mano. Y le gust&oacute;. Not&oacute; c&oacute;mo el pez&oacute;n cubierto por el sujetador se endurec&iacute;a.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; con rapidez y Daniel ocup&oacute; su puesto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No me ayudas con los cables? &mdash;le pregunt&oacute;, burl&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que no.<\/p>\n<p>&mdash;Eh, yo te he ayudado a ti.<\/p>\n<p>&mdash;Nadie te lo ha pedido &mdash;le record&oacute;.<\/p>\n<p>Mientras su compa&ntilde;ero terminaba de situar los cables, ella se sent&oacute; frente a &eacute;l. Demasiado nerviosa y descolocada se sent&iacute;a como para aguantar su peso sobre las piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, comenzamos. &iquest;Tu nombre es Daniel Garrido?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>La luz verde funcion&oacute; correctamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te consideras un est&uacute;pido amargado? &mdash;intent&oacute; bromear, pero para su sorpresa, Daniel respondi&oacute; afirmativamente y la luz verde apareci&oacute;. Ninguno dijo nada. Ella estaba sorprendida de su sinceridad y &eacute;l tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Tus preguntas de cortes&iacute;a me aburren, rubia &mdash;a&ntilde;adi&oacute; con rapidez para alejar el halo de preocupaci&oacute;n que se hab&iacute;a instalado en el rostro claro. Le gustaba m&aacute;s la poli ca&ntilde;era que la afligida&mdash;. &iquest;No vas a preguntarme si llevo los calzoncillos puestos?<\/p>\n<p>Lara sonri&oacute;, m&aacute;s relajada.<\/p>\n<p>&mdash;Para qu&eacute;, si ya he comprobado que la tela retiene a la bestia. Yo no gasto mis preguntas en tonter&iacute;as. Contin&uacute;o: &iquest;es cierto que est&aacute;s casado?<\/p>\n<p>Esta vez, el agente dud&oacute;. No le hab&iacute;a preguntado si lo estaba; lo daba por hecho. Sab&iacute;a que en la comisar&iacute;a hablaban de &eacute;l y de su matrimonio, pero no era momento de pensar en eso. No quer&iacute;a que aquel instante caliente se esfumara.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, estoy casado.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n la m&aacute;quina, era verdad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y no te sientes mal pregunt&aacute;ndole a tu compa&ntilde;era de trabajo si se chupa los dedos despu&eacute;s de correrse?<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>La luz, de nuevo se encendi&oacute; de color verde, la mirada de Daniel se oscureci&oacute; y los ojos de Lara se transformaron. Ahora estaban m&aacute;s brillantes, m&aacute;s excitados.<\/p>\n<p>El hombre descubri&oacute; que la voz de la muchacha se volv&iacute;a m&aacute;s ronca y pausada al preguntarle:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Alguna vez me has mirado de una manera poco profesional?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Es obvio, &iquest;no? Acabo de imaginarme c&oacute;mo te follas antes de ir a trabajar.<\/p>\n<p>Descarado.<\/p>\n<p>Qu&eacute; tonta era si pensaba que un tipo como &eacute;l se amilanar&iacute;a con una pregunta as&iacute;. Subi&oacute; un poco la intensidad, mostrando serenidad y atrevimiento. M&aacute;s del que exist&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Y antes de ahora&hellip;, &iquest;te has tocado alguna vez pensando en m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No.<\/p>\n<p>El color rojo apareci&oacute;, para sorpresa de los dos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No? &mdash;pregunto Lara con m&aacute;s confianza que nunca.<\/p>\n<p>&mdash;Joder. Un d&iacute;a te vi en el gimnasio sudada, muy sudada, y se te marcaba el tanga. Deb&iacute; so&ntilde;ar aquella noche contigo porque, al despertar, record&eacute; la imagen y me masturb&eacute;. Ni me acordaba.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, ni te acordabas &mdash;se jact&oacute;&mdash;. &iquest;Seguro que fue solo una vez? Medita la respuesta con calma, porque puede llegar a ser muy determinante.<\/p>\n<p>Daniel no supo descifrar la &uacute;ltima frase. &laquo;&iquest;Determinante para qu&eacute;&raquo;, se pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Solo esa vez.<\/p>\n<p>En aquella ocasi&oacute;n, el color esperanza fue el que aflor&oacute; en la sala de &laquo;torturas&raquo;.<\/p>\n<p>Lara se levant&oacute; de la silla y con mucha calma comenz&oacute; a despojarse del uniforme que de repente le parec&iacute;a tan pesado, incluyendo los zapatos.<\/p>\n<p>Daniel no perdi&oacute; detalle de cada movimiento pausado, de cada prenda de la que se desprend&iacute;a para echarla a un lado. Con los ojos fijos en &eacute;l, Mart&iacute;nez se baj&oacute; los pantalones y se irgui&oacute; para presumir de su cuerpo delante del hombre que comenzaba a devorarla con ojos fieros. Solo le quedaban la camiseta azul, el tanga de color rosa y los calcetines a conjunto.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora voy a regalarte una imagen que te guardar&aacute;s aqu&iacute; &mdash;se se&ntilde;al&oacute; la cabeza&mdash; y que usar&aacute;s cada vez que lo necesites, siempre y cuando me lo cuentes despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Daniel jade&oacute; de manera involuntaria al comprobar c&oacute;mo Lara se sentaba de nuevo, se chupaba dos dedos de una mano y con la otra se apartaba el tanga a un lado, liberando su sexo. Exponi&eacute;ndolo ante &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;El pol&iacute;grafo no s&eacute; si va a aguantar, pero mis pantalones ya te aseguro yo que no. &iquest;A qu&eacute; viene esta sorpresa, agente Mart&iacute;nez? &mdash;pregunt&oacute; Garrido, resoplando y acarici&aacute;ndose el torso de manera involuntaria.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No quer&iacute;as saber de mis bragas? &iquest;Imaginar c&oacute;mo me follo antes y despu&eacute;s de trabajar? Incomprensiblemente, me has puesto muy caliente y, ahora, el jueguecito lo marco yo &mdash;respondi&oacute; Lara, clav&aacute;ndole la mirada con algo de desprecio y pasando dos de sus dedos por su apertura bastante mojada. &iquest;En qu&eacute; momento hab&iacute;a ocurrido aquello?, no lo sab&iacute;a, pero tampoco quer&iacute;a pensarlo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero ver c&oacute;mo fue lo que hiciste aquel d&iacute;a al despertar, despu&eacute;s de ponerte cachondo al verme sudada en el gimnasio. Quiero ver c&oacute;mo te sacias tras excitarte a mi costa. Verte la polla deslizando por tus manos. Y, quiero ver, igual que hago yo en mi intimidad y t&uacute; has osado desvelar, c&oacute;mo te pruebas.<\/p>\n<p>El pecho de Daniel se desboc&oacute; al escucharla. &iquest;Ver c&oacute;mo se probaba? &iquest;&Eacute;l? No era de aquel tipo de t&iacute;os. Era de los que se bajaban los pantalones hasta las rodillas y se pajeaban buscando el final. Punto. Pero la propuesta de su compa&ntilde;era le hab&iacute;a instalado nerviosismo y placer en el est&oacute;mago. No, aquella no era la agente recta y aburrida que imaginaba, ni mucho menos. Hab&iacute;a conseguido que la habitaci&oacute;n formal y fr&iacute;a se convirtiera en un horno en el que la temperatura era dif&iacute;cil de soportar.<\/p>\n<p>Se deshizo de los cables del torso de un tir&oacute;n y se quit&oacute; las cintas de los dedos del mismo modo. Despu&eacute;s, con las facciones duras de la excitaci&oacute;n reprimida, se ech&oacute; hacia atr&aacute;s, se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y con mucha lentitud dej&oacute; liberado su falo.<\/p>\n<p>Lara entreabri&oacute; los labios de manera involuntaria y dej&oacute; escapar un suave gemido. No por sus dedos juguetones y empapados, sino por el grosor y el tama&ntilde;o que Garrido portaba.<\/p>\n<p>Se lami&oacute; los labios, dese&aacute;ndolo con todas sus fuerzas. Quer&iacute;a deslizarse por la silla hasta el suelo y gatear el metro escaso que la separaba para llegar a &eacute;l. A ella. Lamerla despacio. Atrapar con su lengua aquella gota de excitaci&oacute;n que comenzaba a descender por el tronco inflamado. Bajar hasta sus test&iacute;culos y masajearlo mientras los chupaba&hellip; Se sacudi&oacute; interiormente, acallando sus deseos e intentando concentrarse en Garrido, que acababa de rodear el grosor con una sola mano y comenzaba a masturbarse. La agente pudo comprobar a c&aacute;mara lenta c&oacute;mo la piel descend&iacute;a, dejando ante ella un glande morado de la excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Se clav&oacute; los dedos con m&aacute;s &iacute;mpetu en su bot&oacute;n de la felicidad, como llamaba a esa llave m&aacute;gica interior que le abr&iacute;a las puertas al para&iacute;so, y el gemido que sali&oacute; de su boca aceler&oacute; la mano de Daniel sobre su polla, bajando y subiendo con m&aacute;s velocidad.<\/p>\n<p>&mdash;Pru&eacute;bate &mdash;le exigi&oacute; Lara con los ojos cristalinos del deseo.<\/p>\n<p>El agente Garrido la mir&oacute; sin dejar de deslizar su mano por su m&aacute;s que duro miembro. Era una estaca. Una estaca con af&aacute;n de perforar como lo har&iacute;a un cazador de vampiros para conseguir darle muerte al mal, con la salvedad que &eacute;l la quer&iacute;a para penetrar en el co&ntilde;o jugoso y apetecible que ten&iacute;a delante.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; sucede?, &iquest;no te atreves?, &iquest;el superpoli Garrido es demasiado hombre para poder darle el gusto a esta compa&ntilde;era que tiene aqu&iacute; delante?, &iquest;o demasiado cobarde para disfrutar de algo nuevo?<\/p>\n<p>Antes de que su compa&ntilde;ero pudiera responder, Lara subi&oacute; su mano dejando a la vista los labios hinchados y mojados. El tanga rosa segu&iacute;a a un lado gracias a la sujeci&oacute;n que esta hac&iacute;a sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Jade&oacute;, suspir&oacute; y, sin dejar de mirarlo a los ojos, se introdujo los dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n en la boca. Consiguiendo mezclar su esencia m&aacute;s &iacute;ntima con la saliva que emanaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dios! Me encanta mirarte &mdash;gru&ntilde;&oacute; sin dejar de masturbar su polla, dura y venosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hazlo!<\/p>\n<p>Daniel Garrido, el agente de polic&iacute;a m&aacute;s rancio de toda la comisar&iacute;a, comenz&oacute; a acariciarse el glande con la palma de la mano, consiguiendo embadurn&aacute;rsela completamente de sus jugos. De &eacute;l, en definitiva. Y, sin perder detalle de la escena que ten&iacute;a ante sus ojos, se la lami&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh, s&iacute;&hellip;! &mdash;Gimi&oacute; Lara&mdash;. Te gusta, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Toc, toc.<\/p>\n<p>Son&oacute; fuertemente al otro lado de la puerta.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">********************<\/p>\n<p><em>Relato creado a cuatro manos por El Vecino del &Aacute;tico y Noelia Medina<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Lara no hab&iacute;a tenido una buena noche. Hac&iacute;a bastante tiempo que no recordaba dormir m&aacute;s de dos horas seguidas, pero aquella en concreto hab&iacute;a estado desvelada desde las tres de la madrugada sin una raz&oacute;n aparente. Ni la lluvia que golpeaba su cristal hab&iacute;a conseguido relajarla. As&iacute; que encontrarse con Daniel nada m&aacute;s salir del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3714,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22646","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3714"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22646"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22646\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}