{"id":22694,"date":"2024-09-07T03:45:00","date_gmt":"2024-09-07T01:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/relato\/una-manana-agitada\/"},"modified":"2024-09-08T04:02:13","modified_gmt":"2024-09-08T02:02:13","slug":"una-manana-agitada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-manana-agitada\/","title":{"rendered":"Una ma\u00f1ana agitada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22694\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">19<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hac\u00eda un calor de perros y en la radio sonaba una rumbita que a Azul le record\u00f3 su Cuba natal. Ordenaba el cuarto rememorando los a\u00f1os que llevaba sin volver a su Santa Clara mientras mov\u00eda las caderas al ritmo de Los Papines. A pesar del aire acondicionado, se descubri\u00f3 transpirando como un oso polar en el desierto. Se quit\u00f3 la musculosa, los pechos grandes se bambolearon el\u00e1sticos antes de quedar en su lugar, all\u00ed donde el m\u00e9dico que la hab\u00eda operado le hab\u00eda asegurado que estar\u00edan.<\/p>\n<p>Las tetas se mec\u00edan morenas al comp\u00e1s de la m\u00fasica mientras el sol del mediod\u00eda le doraba la espalda a trav\u00e9s de la ventana. Fue al ir a cerrarla que lo vio. \u00bfCu\u00e1nto tiempo llevar\u00eda ese pervertido mir\u00e1ndola bailar en musculosa (ahora, con los pechos al aire) y bombacha? Se hizo la distra\u00edda, descorri\u00f3 las cortinas que daban al balc\u00f3n y se puso a limpiar lo que ya estaba reluciente. Meneaba las caderas y las tetas bailaban su danza propia, electrizante. De reojo, segu\u00eda las miradas del vecino y crey\u00f3 percibir otro par de ojos que lo acompa\u00f1aban. Dos mirones, la cosa iba tomando color. Remov\u00eda su melena azabache y se agachaba sensual como la mucama de uno de esos videos porno que miraba por las noches, solo faltaba que se echase agua enjabonada entre los pechos.<\/p>\n<p>Se dio vuelta para sorprender de frente sus miradas y disfrutar del azoramiento pero ya no estaban all\u00ed, en una esquina de la ventana mal cerraba aleteaba d\u00e9bil una esquina de la cortina. De inmediato, son\u00f3 el timbre. Se calz\u00f3 malhumorada la musculosa y corri\u00f3 a abrir, los dos pares de ojos la contemplaban como perros a un apetitoso trozo de carne.<\/p>\n<p>\u2013Soy Eduardo y \u00e9l, Rom\u00e1n \u2013se presentaron de manera algo nerviosa, atropellada.<\/p>\n<p>Azul sonri\u00f3 de lado y los hizo pasar. Los dos eran j\u00f3venes, menos de veinte, calcul\u00f3. Eduardo era fibroso bajo su remera ajustada y Rom\u00e1n ten\u00eda unos ojos verdes que podr\u00edan derretir el Perito Moreno. Los invit\u00f3 a tomar asiento en los sillones de la sala y trajo tres vasos de jugo de naranja. R\u00e1pidamente, se dio cuenta de la situaci\u00f3n: estaban inquietos, sentados al borde del sill\u00f3n esperando a que el otro diera el primer paso. Azul disfrut\u00f3 del espect\u00e1culo durante los siguientes quince minutos. Echaba hacia atr\u00e1s los hombros para que sus pechos tensaran la musculosa, adoptaba un tono casi gatuno y cruzaba las piernas como una actriz consagrada. Fue Rom\u00e1n quien habl\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013Nos est\u00e1bamos preguntando\u2026<\/p>\n<p>\u2013\u00bfS\u00ed? \u2013ronrone\u00f3 Azul dando un sorbo a su jugo.<\/p>\n<p>\u2013Queremos saber\u2026 -balbuce\u00f3 Eduardo con la boca reseca.<\/p>\n<p>\u2013Y por eso me espiaban, chicos. Vamos, sin miedo.<\/p>\n<p>\u2013Hicimos una apuesta \u2013confes\u00f3 Rom\u00e1n en tono de travesura.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfApuesta?<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed. Le dije que era una estupidez, pero el calor\u2026 est\u00e1bamos aburridos\u2026 no s\u00e9\u2026<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY en qu\u00e9 consiste esa apuesta, si puede saberse? \u2013interrog\u00f3 Azul, divertida por los titubeos de los dos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>\u2013Quer\u00edamos que nos la chupes. \u00a1Listo, ya est\u00e1! \u2013solt\u00f3 Eduardo.<\/p>\n<p>Azul rio con ganas ante la mirada confundida y excitada de los dos chicos.<\/p>\n<p>\u2013Miren que soy\u2026<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes rieron nerviosos y no se necesit\u00f3 m\u00e1s. Se acercaron con las vergas ya duras en las manos. Azul las examin\u00f3, acarici\u00e1ndolas con estudiada lentitud. Lami\u00f3 primero una y luego la otra, deslizando con suavidad la lengua por los glandes tersos e hinchados. Eduardo se quit\u00f3 la remera y la oblig\u00f3 a meterse la verga en la boca. Azul simulaba arcadas para hacerlo sentir bien mientras acariciaba el miembro de Rom\u00e1n, que s\u00ed era de buen tama\u00f1o. Se apart\u00f3 y se zamp\u00f3 la pija de Rom\u00e1n, tan grande que apenas le entraba. Las cuatro manos le sobaban las tetas a trav\u00e9s de la musculosa, se la sac\u00f3 mientras chupaba sin parar esa verga deliciosa. Lam\u00eda con entusiasmo la sal del l\u00edquido preseminal de uno y otro, intentaba meterse ambas trancas en la boca pero la de Rom\u00e1n siempre terminaba ocup\u00e1ndola entera.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Vamos a tu cama! \u2013ordenaron ambos.<\/p>\n<p>\u2013Pero miren que\u2026<\/p>\n<p>Con un gemido rebot\u00f3 sobre el colch\u00f3n, una mano la atrajo hasta el borde de la cama donde su cabeza qued\u00f3 colgando. El cipote de Rom\u00e1n se le hundi\u00f3 entero en la garganta. Una arcada gutural la convulsion\u00f3, quiso resistirse, frenar el embate pero la verga segu\u00eda all\u00ed, llen\u00e1ndola como si quisiera convertirse en parte suya. Mientras tanto, Eduardo se instal\u00f3 entre sus piernas y con un movimiento impecable se col\u00f3 en su ano. Se mov\u00eda ah\u00ed adentro como pez en el agua, a la tercera embestida la pija de Rom\u00e1n en la boca le resultaba m\u00e1s tolerable de tanto placer como sent\u00eda al ser cogida de esa manera por esos dos pendejos.<\/p>\n<p>Con un brillo de implorante lascivia sigui\u00f3 los movimientos de Rom\u00e1n apenas se apart\u00f3, deseaba sentir en su culo ese buen pedazo de pija. Recibi\u00f3 con ganas la verga de Eduardo mientras esperaba con ansias el premio mayor. Vibr\u00f3 al sentir sus nalgas separarse y el glande apoyarse, presionar, entrar despacio, abrirse paso con deleite por su culo estrecho, hundirse lentamente, explorar cada mil\u00edmetro\u2026 Exhal\u00f3 un largo gemido cuando la tuvo toda adentro, se remov\u00eda de placer a medida que entraba y sal\u00eda como una serpiente de su cueva. Las manos de Eduardo la reten\u00edan para hundirle la pija hasta el fondo de su garganta.<\/p>\n<p>\u2013La quiero toda. \u00a1Vamos, chicos! \u2013implor\u00f3 el segundo que se liber\u00f3 de Eduardo.<\/p>\n<p>Se puso en cuatro. Para su suerte, Rom\u00e1n volvi\u00f3 a empalarla mientras su boca se ocupaba de Eduardo. Ambos se mov\u00edan con frenes\u00ed, como una m\u00e1quina perfectamente sincronizada. Cuando Azul era empalada por atr\u00e1s, la verga de Eduardo se perd\u00eda entera dentro de su boca. Se afirm\u00f3 en el colch\u00f3n cuando sinti\u00f3 una palpitaci\u00f3n distinta y las manos aferr\u00e1ndose a su cabeza. Un disparo de leche le azot\u00f3 las paredes de la tr\u00e1quea y se desliz\u00f3 caliente hacia abajo. Los dedos la reten\u00edan, oblig\u00e1ndola a tragarse cada gota. Mientras, un rugido y un calor l\u00edquido en el otro extremo le indicaron que Rom\u00e1n se estaba vaciando en el interior de su culo bien abierto. Los dos j\u00f3venes permanecieron en sus posiciones hasta que se descargaron por completo entre gemidos satisfechos.<\/p>\n<p>Tendida en la cama, Azul los contempl\u00f3 vestirse y marcharse con un saludo r\u00e1pido. Cuando estuvo a solas, sonri\u00f3 recordando los espasmos de su ano ante la invasi\u00f3n de esa buena tranca. Introdujo la mano bajo la tanga que los chicos apenas hab\u00edan descorrido para penetrarla, extrajo su miembro completamente r\u00edgido y, con una amplia sonrisa en los labios, ensay\u00f3 una paja como hac\u00eda mucho tiempo que no se hac\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>19 Hac\u00eda un calor de perros y en la radio sonaba una rumbita que a Azul le record\u00f3 su Cuba natal. 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