{"id":22760,"date":"2020-02-27T23:00:00","date_gmt":"2020-02-27T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-02-27T23:00:00","modified_gmt":"2020-02-27T23:00:00","slug":"un-polvo-con-mi-futura-suegra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-polvo-con-mi-futura-suegra\/","title":{"rendered":"Un polvo con mi futura suegra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22760\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llevaba seis meses saliendo con Teresa cuando acced&iacute; a conocer a sus padres. No se trataba de miedo al compromiso sino que la relaci&oacute;n, sobre todo a nivel sexual, no terminaba de satisfacerme. Teresa era hermosa, todo hay que decirlo. Morena de ojos verdes con unos pechos modestos y un culo soberbio.<\/p>\n<p>El padre era gerente de banco y encasillaba cada aspecto de la vida en columnas de un balance. En cambio, la madre era otra cosa. Simp&aacute;tica y muy mona. Se llamaba Ingrid, era morena como la hija pero con unos grandes ojos que oscilaban entre el verde y el marr&oacute;n y que daban la impresi&oacute;n de navegar aguas misteriosas. La cena fue algo tensa. Yo no soy muy bueno con los n&uacute;meros y el padre parec&iacute;a tener solo estad&iacute;sticas en la cabeza. Despu&eacute;s del postre nos encerramos en la habitaci&oacute;n a tener algo de sexo.<\/p>\n<p>Como dije, a pesar de toda su hermosura, Teresa dejaba qu&eacute; desear en la cama. Los juegos previos se limitaban a unos cuantos besos y algunas caricias en los lugares indicados. El sexo oral era un tab&uacute;. Conclusi&oacute;n: ten&iacute;a que poner mucho de m&iacute; para que la cosa saliera adelante. Y esa noche, vaya si sali&oacute; adelante: la cog&iacute; como nunca en la oscuridad del cuarto, inspirado en las hermosas tetas de la madre, en ese culo macizo de mujer madura&hellip;<\/p>\n<p>El sol calentaba la habitaci&oacute;n cuando me despert&eacute;. Teresa dorm&iacute;a d&aacute;ndome la espalda, contempl&eacute; unos segundos su culo espectacular bajo la s&aacute;bana. Ten&iacute;a la verga muy dura pero me contuve, en los seis meses de noviazgo no hab&iacute;a logrado que tuvi&eacute;ramos una sola vez sexo por all&iacute; y &eacute;se no era el momento ni el sitio indicados para insistir. Ten&iacute;a sed, me puse el b&oacute;xer y la remera y espi&eacute; por si andaba cerca alguno de sus padres. En punta de pies, fui hasta la cocina.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Madrugando?<\/p>\n<p>Me sobresalt&eacute;, Ingrid sonri&oacute; y mordi&oacute; una tostada con jalea de membrillo.<\/p>\n<p>&ndash;Te dir&eacute; que como hu&eacute;sped no sos para nada educado. No pude dormir en toda la noche.<\/p>\n<p>La mir&eacute; intrigado y ella se meti&oacute; a la boca el resto de la tostada.<\/p>\n<p>&ndash;La pr&oacute;xima vez deber&iacute;an poner una almohada entre el respaldo y la pared.<\/p>\n<p>Me toc&oacute; a m&iacute; sonre&iacute;r y de pronto me puse serio y creo que hasta p&aacute;lido. Ingrid pareci&oacute; leerme el pensamiento.<\/p>\n<p>&ndash;MI marido no est&aacute;, se fue al club con esos&hellip; que son como &eacute;l. Puros numeritos.<\/p>\n<p>Se levant&oacute;. Llevaba puesto un salto de cama atado a la cintura y, seg&uacute;n pude ver, debajo solo ten&iacute;a ropa interior. Se ofreci&oacute; a hacerme un caf&eacute; y acept&eacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Como te digo, una no es de palo. Y ustedes d&aacute;ndole sin parar al asunto. Prob&eacute; leer pero ah&iacute; estaban gimiendo, quise escuchar m&uacute;sica y volv&iacute;an los golpes en la pared.<\/p>\n<p>Hablaba como si estuviera sola mientras preparaba caf&eacute; y buscaba m&aacute;s tostadas. Imagin&eacute; la carne llena de deseo bajo aquella bata, temblando por la necesidad de un buen polvo, ansiando con cada poro algo que la hiciese sudar como una yegua corriendo bajo el sol.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Y Aurelio! &iquest;Para qu&eacute; vamos a hablar de&hellip;?<\/p>\n<p>&iexcl;Que fuera lo que Dios quiera! Hac&iacute;a cinco minutos que ten&iacute;a la verga dura imaginando ese cuerpo encerrado dentro de la tela. Le apoy&eacute; por detr&aacute;s mi pija y le abarqu&eacute; las tetas, las encontr&eacute; grandes y sueltas. No llevaba ropa interior. Las sob&eacute; con ardor, la taza vac&iacute;a cay&oacute; al piso y se rompi&oacute;. Afirm&oacute; las manos en la mesada, inclin&oacute; la cabeza y ech&oacute; su culo hacia atr&aacute;s, lo frot&oacute; contra mi miembro tieso como una columna, arriba y abajo, gimiendo cada vez como el sediento frente a una jarra de agua helada. Alc&eacute; la bata, la enroll&eacute; alrededor de la cintura y la turgencia de las nalgas me sorprendi&oacute;. Ingrid se la quit&oacute; de su solo tir&oacute;n y me encar&oacute; con los ojos despidiendo chispas de calentura. Nos besamos con una pasi&oacute;n que solo puede guardar una mujer que hace tiempo que no la tocan. Baj&oacute; la mano hasta mi verga, dura y caliente.<\/p>\n<p>&ndash;Te la voy a chupar hasta que se te gaste, hijo de puta.<\/p>\n<p>Se arrodill&oacute; y se la meti&oacute; en la boca. Se entreten&iacute;a deslizando la lengua por el glande, presionando con la punta en el &uacute;nico ojo. Succionaba salvaje, exhalando gemidos entrecortados.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;No se te ocurra acabar! Quiero sentirla bien adentro &ndash;me advirti&oacute;, la cara transfigurada en una expresi&oacute;n de deseo violento.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a met&eacute;rsela en la boca, se acomod&oacute; y avanz&oacute; despacio, separando m&aacute;s y m&aacute;s los labios hasta que la punta de su nariz presion&oacute; fr&iacute;a contra mi pubis. Atraje su cabeza para que mi verga le perforara la garganta. Emit&iacute;a gru&ntilde;idos breves, una ligera arcada sacudi&oacute; sus hombros. Se retir&oacute; intentando recuperar el aliento mientras yo solo quer&iacute;a que me la siguiera mamando. Le sujet&eacute; la cabeza y le acerqu&eacute; la verga. Como una milf obediente, volvi&oacute; a engullirla. Espiando de vez en cuando hacia el dormitorio de Teresa, disfrutaba de las lamidas calientes de Ingrid. Jugaba con su lengua dentro de la boca como si mi glande fuera un caramelo largamente ansiado. Con sus dedos suaves me acariciaba los huevos, jugaba con ellos sin dejar de chup&aacute;rmela mientras me miraba desde abajo con esos monumentales ojos verdosos.<\/p>\n<p>A punto estuve de escupirle toda mi leche cuando se detuvo con una sonrisa mientras se pon&iacute;a de pie.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ibas a terminarme, no? Es de muy mala educaci&oacute;n. Ven&iacute;, met&eacute;mela toda ya mismo.<\/p>\n<p>Se afirm&oacute; contra la mesada present&aacute;ndome su concha empapada de deseo. Apoy&eacute; el glande contra la entrada caliente y le abarqu&eacute; una de sus tetas macizas.<\/p>\n<p>&ndash;Te voy a coger como hace mucho que no te cogen.<\/p>\n<p>&ndash;Partime la concha, papi. Hac&eacute; conmigo lo que quieras. &iexcl;Pero ya!<\/p>\n<p>La met&iacute; despacio, disfrutando de cada mil&iacute;metro de esa vagina que se iba abriendo para m&iacute; entre gemidos de ag&oacute;nico placer. Cuando la tuvo toda adentro, ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s con un largo jadeo. El olor a lavanda de su cuello se mezclaba con el del caf&eacute; de la ma&ntilde;ana. Me empec&eacute; a mover dentro suyo, primero con suavidad pero despu&eacute;s cada vez m&aacute;s fuerte. Mis manos sent&iacute;an vibrar su cintura, mi boca beb&iacute;a sus gemidos, nuestras lenguas luchaban como gladiadores espartanos. La humedad de sus jugos goteando por mis huevos me calentaba. Entonces, le daba m&aacute;s duro, quer&iacute;a perforarla.<\/p>\n<p>&ndash;Te voy a partir en dos, &iquest;me escuchaste?<\/p>\n<p>&ndash;Rompeme toda, papi. Hac&eacute; lo que quieras pero segu&iacute; d&aacute;ndome. &iexcl;Qu&eacute; rico! &iexcl;As&iacute;&iacute;&iacute;!<\/p>\n<p>Con los dedos crispados contra el borde del m&aacute;rmol, tembl&oacute; como si hubiera recibido una descarga el&eacute;ctrica. Le abarqu&eacute; los pechos buscando sus pezones, se los pellizqu&eacute; mientras se desarmaba en un orgasmo salvaje que sofocaba con los dientes apretados para que Teresa no nos oyese. Se dej&oacute; caer sobre la mesada y yo redobl&eacute; mis embestidas, nunca hab&iacute;a tenido una concha tan estrecha y lubricada a mi disposici&oacute;n y estaba dispuesto a gozarla al m&aacute;ximo. Cuando sent&iacute;a que estaba por acabar, me deten&iacute;a, contaba hasta tres y segu&iacute;a. Con la cara contra la mesada, Ingrid emit&iacute;a gemidos d&eacute;biles como si ese orgasmo la hubiera dejado sin fuerzas. Prob&eacute; nuevas v&iacute;as de acceso introduci&eacute;ndole el pulgar en el ano pero protest&oacute; y lo apart&oacute; con un gesto desganado.<\/p>\n<p>&ndash;Quiero cogerte este culo gordo y hermoso &ndash;rogu&eacute; sintiendo que acabar&iacute;a en cualquier instante.<\/p>\n<p>&ndash;Dejame sentir esa linda pija en mi concha, no seas malo. As&iacute;, me encanta. D&aacute;mela toda, papi. No termines, por favor.<\/p>\n<p>Con la verga perdida en el interior de Ingrid, contuve la respiraci&oacute;n y sent&iacute; detenerse hasta el tiempo esa d&eacute;cima de segundo que reprim&iacute; el violento disparo de leche caliente que la llen&oacute; entera. En el espacio de luz que dejaban mis p&aacute;rpados entornados, la vi recibir con deleite todo mi semen. Sonri&oacute; como si estuviera teniendo el mejor sue&ntilde;o en mucho tiempo y permaneci&oacute; inm&oacute;vil hasta que dej&eacute; dentro de ella la &uacute;ltima gota.<\/p>\n<p>&ndash;Sentate, mi amor &ndash;ronrone&oacute; con sensual languidez.<\/p>\n<p>La obedec&iacute; y me sent&eacute; en una de las sillas. Ingrid volvi&oacute; a colocarse de rodillas entre mis piernas y lami&oacute; el glande mojado con sus propios jugos y restos de semen. El suave contacto con la lengua me arrancaba estremecimientos de placer intenso. Permanecimos en esa postura un buen rato, Ingrid chup&aacute;ndomela con dulzura y yo gimiendo como un chico al que se la maman por primera vez.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Preparar&iacute;as el caf&eacute;? Algo me chorrea &ndash;sonri&oacute; incorpor&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Con la bata colgando de un brazo y meneando el culo como una fruta prohibida, desapareci&oacute; hacia el ba&ntilde;o mientras me preguntaba d&oacute;nde guardar&iacute;an en esa casa el caf&eacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Llevaba seis meses saliendo con Teresa cuando acced&iacute; a conocer a sus padres. No se trataba de miedo al compromiso sino que la relaci&oacute;n, sobre todo a nivel sexual, no terminaba de satisfacerme. Teresa era hermosa, todo hay que decirlo. Morena de ojos verdes con unos pechos modestos y un culo soberbio. El padre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14237,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22760","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22760","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14237"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22760"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22760\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22760"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22760"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22760"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}