{"id":22822,"date":"2020-03-07T23:00:00","date_gmt":"2020-03-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-03-07T23:00:00","modified_gmt":"2020-03-07T23:00:00","slug":"bukkake-en-el-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/bukkake-en-el-trabajo\/","title":{"rendered":"Bukkake en el trabajo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22822\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hac&iacute;a tiempo que estaba aburrida de Juan, mi pareja. Aunque el sexo era incre&iacute;ble con &eacute;l, no pod&iacute;a parar de ver t&iacute;os por la calle e imagin&aacute;ndomelos en grupo&#8230; Me fui dando cuenta que con los a&ntilde;os mis gustos hab&iacute;an cambiado. Me fijaba sobre todo en los m&aacute;s j&oacute;venes, adolescentes que podr&iacute;an ser mis hijos. &iexcl;Qu&eacute; fuerte decirlo, pero as&iacute; eran mis fantas&iacute;as sexuales! La idea de tener a unos cuantos a la vez me pon&iacute;a enferma y esa idea tan descabellada empez&oacute; a surgir en mi trabajo. Cada d&iacute;a me imaginaba a mis compa&ntilde;eros enfundados en esos monos azules tan masculinos&hellip; Haci&eacute;ndome un incre&iacute;ble bukake.<\/p>\n<p>Yo trabajaba en un ambiente totalmente varonil y en &eacute;l, s&oacute;lo hab&iacute;a la clase de hombres &lsquo;machitos alfa&rsquo; que les gusta ponerse en el papel de dominante. Entre ellos formaban un grupo indiscutiblemente potente, con las cl&aacute;sicas bromas &lsquo;machistas&rsquo; que no hacen gracia a nadie m&aacute;s que a ellos. Las humillaciones que hac&iacute;an eran constantes y aunque obviamente todo aquello estaba faltando a mi &eacute;tica y moral como mujer, tengo que reconocer que en el fondo la situaci&oacute;n me pon&iacute;a cachonda porque yo era una sumisa en el sexo.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a creer que todas aquellas bromas ten&iacute;an que ver con mi f&iacute;sico. La verdad es que, modestia aparte, siempre he sido una mujer atractiva, con piernas largas, culo resping&oacute;n y pechos firmes. La cara es lo que siempre me han alabado m&aacute;s por mis facciones fin&iacute;simas, ojos azules y boca grande, p&oacute;mulos marcados y nariz peque&ntilde;a. Los hombres siempre me han mirado mucho, pero en el trabajo la cosa deb&iacute;a ser diferente por protocolo, y creo que eso les jod&iacute;a vivos. No pod&iacute;a dar bola a ninguno para no tener problemas y sin embargo, deb&iacute;a seguir la corriente a los pesados de los clientes, cosa que les repateaba a todos.<\/p>\n<p>La verdad es que las bromas de &lsquo;machito&rsquo; cada vez eran m&aacute;s pesadas. No le cont&eacute; nada a Juan para no preocuparle, pero la situaci&oacute;n empezaba a ser insostenible. Por un lado pensaba que deb&iacute;a irme del trabajo, pero por el otro ten&iacute;a ganas de dar rienda suelta a mis deseos. As&iacute; que un d&iacute;a, en mi turno de noche habitual, decid&iacute; pasar a la acci&oacute;n. Me vest&iacute; con mi uniforme habitual pero me desabroch&eacute; un par de botones de la camisa blanca. Mis tersos pechos se asomaban formando un precioso canalillo y la falda de tubo que era hasta la rodilla, la sub&iacute; un palmo hasta media pierna. Dej&eacute; las bailarinas de siempre a un lado y me puse un tac&oacute;n alto que estilizaba todav&iacute;a m&aacute;s mis piernas. Desat&eacute; mi larga y rubia melena del mo&ntilde;o opresor y pint&eacute; mis labios de color carm&iacute;n. En el turno de noche calcul&eacute; que ser&iacute;an unos 10 t&iacute;os trabajando en el almac&eacute;n. Los del almac&eacute;n eran siempre los m&aacute;s fuertes, j&oacute;venes y guapos. La verdad es que todos los j&oacute;venes me parec&iacute;an tremendamente guapos y yo por la edad que ten&iacute;a, estaba buen&iacute;sima, as&iacute; que la idea del bukake tampoco era imposible, pensaba yo.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute; sigilosamente hacia el almac&eacute;n, intentando que mis tacones no hicieran demasiado ruido. Pero &iexcl;mierda, era demasiado pronto para entrar en acci&oacute;n! En la entrada s&oacute;lo hab&iacute;a dos chicos j&oacute;venes descargando un cami&oacute;n y r&aacute;pidamente tuve que pensar en cambiar la estrategia para conseguir mi objetivo.<\/p>\n<p>As&iacute; que me dirig&iacute; a ellos y les dije que no encontraba las llaves del vestuario de los hombres, que si me pod&iacute;an ayudar porque deb&iacute;a recoger unas cosas del jefe primera hora de la noche. Los chicos, que cuando son pocos son m&aacute;s amables, me dijeron que en el vestuario estaban cambi&aacute;ndose algunos y que no pod&iacute;a entrar en ese momento, y mir&aacute;ndome la entrepierna y el escote, no dudaron en cambiar de opini&oacute;n y acompa&ntilde;arme por &lsquo;si me perd&iacute;a&rsquo;. &ldquo;Tranquila guapa, nosotros te acompa&ntilde;amos donde haga falta&rdquo;. Ese &lsquo;d&oacute;nde haga falta&rsquo; estaba empezando a mojarme la entrepierna. Llegamos al vestuario y justo en la puerta les dije &lsquo;&iquest;Me acompa&ntilde;&aacute;is dentro? Me da un poco de verg&uuml;enza entrar con tanto hombre dentro&hellip;&rsquo; A lo que me respondieron d&aacute;ndome un amable &lsquo;empujoncito&rsquo;.<\/p>\n<p>Al abrir la puerta&hellip; Madre m&iacute;a, ah&iacute; estaban ocho tremendos hombres, la mayor&iacute;a con sus torsos desnudos mir&aacute;ndome con cara de extra&ntilde;ados. Algunos llevaban ese mono azul de una sola pieza con el que tantas veces hab&iacute;a so&ntilde;ado a medio abrochar, otros lo llevaban entero y otros lo llevaban por la cintura.<\/p>\n<p>Al poco tiempo, las miradas de esos hombres se fueron clavando en mis pechos, en mis piernas, en mi cara y fueron convirti&eacute;ndose en miradas lascivas. Estaba sola con esos cabrones desnud&aacute;ndome con sus ojos y esa situaci&oacute;n estaba moj&aacute;ndome cada vez m&aacute;s, hasta el punto que not&eacute; como me bajaba la l&iacute;vido hasta el tanga y no pude aguantar m&aacute;s la tentaci&oacute;n de ser una sumisa. Me arrodill&eacute; ante las bestias y se fueron acercando a mi alrededor, algunos murmurando obscenidades mientras se desabrochaban poco a poco la bragueta. Esas manos grandes, esos torsos masculinos y esas caras obscenas me estaban poniendo card&iacute;aca. &lsquo;As&iacute; que esto es lo que quieres, eh guarra&rsquo;, &lsquo;deja que te d&eacute; un poco de esto, ya ver&aacute;s c&oacute;mo te gusta&rsquo;, &lsquo;vaya, vaya&hellip; la zorrita de la empresa quiere ca&ntilde;a&rsquo;&hellip;Y poco a poco, como si de una banda se tratara, fueron sacando uno a uno sus miembros tremendamente erectos de la bragueta del mono azul. El bukake estaba a punto de producirse, mi sue&ntilde;o hecho realidad se iba a producir en unos vestuarios. &iexcl;Incre&iacute;ble!<\/p>\n<p>Dios m&iacute;o, no pod&iacute;a cre&eacute;rmelo, estaba rodeada de diez hombres cogiendo sus enormes miembros, toc&aacute;ndolos y acerc&aacute;ndolos cada vez m&aacute;s a mi cara. Uno empez&oacute; a levantarme la falda por detr&aacute;s y a acariciarme el culo. Tres m&aacute;s empezaron a desabrocharme la camisa y a meter sus manazas en mi escote, apret&aacute;ndome los pechos. Mis pezones estaban erguidos y &aacute;vidos de ser liberados por ese sujetador opresor, sal&iacute;an hacia fuera en busca de manos calientes. El tanga estaba completamente mojado y mientras uno quiso beber de mi, otro me introduc&iacute;a su miembro en la boca violentamente mientras otros dos rozaban con sus miembros mi cabeza. Mis cabellos se liaban cada vez m&aacute;s con sus miembros y el resto miraba la escena masturb&aacute;ndose efusivamente. Cada vez estaba m&aacute;s mareada por el calor y como si estuviera totalmente borracha, not&eacute; como de repente ten&iacute;a un miembro en las am&iacute;gdalas, luego otro, luego otro y cada tres minutos ten&iacute;a uno diferente ahog&aacute;ndome. Me entraban arcadas cada dos minutos y totalmente extasiada empec&eacute; a notar como mi cara perfectamente maquillada empezaba a ser la diana del &eacute;xtasis de todos aquellos cabrones&hellip; Empez&oacute; a correrse mi r&iacute;mel, mi pintalabios color carm&iacute;n&hellip; Estaba presenciando ese incre&iacute;ble bukake a trav&eacute;s de los espejos medio empa&ntilde;ados por el calor. Hasta el sudor de aquellos t&iacute;os hab&iacute;a calado en los poros de mi piel como si fuera un mono de esos azules&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Hac&iacute;a tiempo que estaba aburrida de Juan, mi pareja. 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