{"id":22843,"date":"2020-03-11T23:00:00","date_gmt":"2020-03-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-03-11T23:00:00","modified_gmt":"2020-03-11T23:00:00","slug":"la-otra-marta-placer-y-dolor-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-otra-marta-placer-y-dolor-iv\/","title":{"rendered":"La otra Marta, placer y dolor (IV)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22843\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me mira, sonr&iacute;e, pasa la boca sobre la m&iacute;a al tiempo que con la palma de la mano me da un azote en el trasero, susurra:<\/p>\n<p>&#8211; Tienes prisa,<\/p>\n<p>&#8211; No, mi tiempo es tuyo.<\/p>\n<p>&#8211; Eres una perrita muy juguetona.<\/p>\n<p>&#8211; Si, juguetona y muy caliente.<\/p>\n<p>Tras darnos una ducha r&aacute;pida que nos dej&oacute; como nuevas, nos vestimos solo con unas camisetas anchas y un pantaloncito, sin ropa interior. Saciadas de sexo, en aquel momento sent&iacute;amos otra necesidad, hambre de comida. Como la tarde ya estaba avanzada, propuso que nos trajeran algo, acept&eacute; su sugerencia de comida italiana.<\/p>\n<p>Cuando llamaron al interfono, abr&iacute; yo la puerta y frente a m&iacute; una mujer, r&aacute;pidamente deduje que se conoc&iacute;an por los saludos efusivos que se prodigaron. Marta la cogi&oacute; por la cintura, m&aacute;s con un gesto de posesi&oacute;n que de cari&ntilde;o, mientras le estampaba dos besos cerca de la comisura de los labios.<\/p>\n<p>Se llamaba Flora, nos hab&iacute;a tra&iacute;do, &ntilde;oquis, fettuccines y pizzas, adem&aacute;s un par de botellas de vino chianti. Mi primer contacto visual de ella fue que le calcule alrededor de 50 a&ntilde;os, de mediana estatura, lo primero que destacaba era su delantera, con una chaqueta de punto ajustada que remarcaban el volumen, pelo rubio claro recogido con una cola, algo maquillada sin exceso, labios carnosos, su falda larga plisada se ajustaba a unas buenas caderas y se le adivinaba un culo generoso, con zapatos de medio tac&oacute;n, parlanchina y con la sonrisa en los labios.<\/p>\n<p>Acept&oacute; de buen grado la invitaci&oacute;n de Marta y nos acompa&ntilde;&oacute; en la comida, dijo que tampoco hab&iacute;a probado bocado desde su desayuno, entre an&eacute;cdotas y comentarios, comimos y bebimos. Ya terminada la comida, sentadas en los sof&aacute;s, Marta acerc&oacute; su nariz al cuello de Flora alabando su perfume para seguidamente reposar la cabeza en el pecho de Flora, bromeando sobre su tama&ntilde;o, para terminar compar&aacute;ndola a una vaca lechera, ella no se ofendi&oacute;, re&iacute;a, dijo sentirse orgullosa por su tama&ntilde;o y que no todo el mundo pod&iacute;a disfrutarlas.<\/p>\n<p>Ante mi sorpresa se levant&oacute; y se desprendi&oacute; de la chaqueta, ense&ntilde;&aacute;ndonos el sujetador rosado de sat&eacute;n que llevaba, forceje&oacute; un momento, baj&oacute; las copas del sujetador hasta que consigui&oacute; hacerlas salir por encima de la tela, pechos blancos con oscura aureola y pezones grandes, tras balancearlos a ambos lados y elevarlos varias veces, se movieron delante de nuestros ojos, se los acariciaba, oprimi&eacute;ndose los pezones, llev&aacute;ndolos hasta su boca y succionarse ella misma el pez&oacute;n.<\/p>\n<p>Sonri&oacute; complacida cuando Marta se las sob&oacute; y gimi&oacute; cuando le tir&oacute; de los pezones. La situaci&oacute;n me resultaba incomoda, callada observando todo lo que suced&iacute;a, la verdad es que en este punto, mis piernas temblaban. Me entr&oacute; el p&aacute;nico, cuando dirigi&eacute;ndose a m&iacute;, ri&eacute;ndose coloc&oacute; uno de sus pechos sobre mi cara. No sent&iacute;a verg&uuml;enza pero s&iacute; un estado de confusa excitaci&oacute;n. Me tom&oacute; la cara con las manos. No dej&oacute; que dijera ni una s&iacute;laba, ya que inclin&oacute; la cabeza hasta poder atrapar mis labios y meterme la lengua, de tal modo que respond&iacute;a a su beso o me asfixiaba contra la espalda del sof&aacute;. Al mismo tiempo que me introduc&iacute;a una mano por debajo de la camiseta y me acariciaba los pechos, libres del confinamiento de un sujetador. Ech&eacute; la cabeza hacia atr&aacute;s al notar sus dedos jugar con los pezones, jade&eacute; y gem&iacute;, todo en voz baja. Estaba un poco aturdida pero no pod&iacute;a negar que aquella estimulaci&oacute;n, tan sutil, ser&iacute;a un incentivo, un adelanto de lo que podr&iacute;a venir.<\/p>\n<p>&#8211; No es por nada pero me gustas -Solt&oacute; Flora sonriendo maliciosamente.<\/p>\n<p>&#8211; Es una buena chica, d&oacute;cil y le gusta el peligro -dijo Marta.<\/p>\n<p>&#8211; Eso parece -Flora ri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Marta me inst&oacute; a que recogiese la mesa y esperase, me limit&eacute; a obedecer, mientras ellas sal&iacute;an de la sala, dej&aacute;ndome sola. Pasado un buen rato regres&oacute;, apareci&oacute; envuelta en un bat&iacute;n de raso negro, zapatos tac&oacute;n de aguja y medias. Mi pulso se aceler&oacute; cuando peg&oacute; su cuerpo al m&iacute;o. Sonri&oacute; al percibir mi temblor, algo nerviosa y asustada.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s lista para dar un paso m&aacute;s? -pregunto seria.<\/p>\n<p>&#8211; Si&#8230; &iquest;qu&eacute; m&aacute;s quieres de m&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No lo adivinas? -Brome&oacute;, impregnando sus palabras de un tono seductor, sonre&iacute;a a la vez que se mord&iacute;a ligeramente su labio inferior y penetr&aacute;ndome con sus ojos gris verdosos. Se desprendi&oacute; del bat&iacute;n y quedo con corset negro de l&aacute;tex con liguero, muy ajustado, alz&aacute;ndole el pecho, cortado a la altura de la cintura, para que se viera bien el tanga a juego con las medias negras. Me qued&eacute; mir&aacute;ndola a los ojos un segundo. Y pens&eacute;, &iquest;qu&eacute; pod&iacute;a perder?<\/p>\n<p>Me ofreci&oacute; la mano, cog&iacute; sin rechistar y la segu&iacute; como un perro faldero. Me empuj&oacute; con suavidad para que subiera unas escaleras, me cedi&oacute; el paso para entrar a una buhardilla y cerr&oacute; la puerta. No pude evitar una mirada furtiva, predominaba el color rojo y negro en cortinajes de terciopelo, techo de madera, todo con una luz muy tenue. En una de las esquinas un div&aacute;n y en la otra una especie de camilla. En una pared colgaban, l&aacute;tigos, floggers, esposas&#8230; sobre una mesita velas, alguna de ellas encendida. Fantas&iacute;as sobre la humillaci&oacute;n y la dominaci&oacute;n pasaron por mi mente de una forma fren&eacute;tica y m&aacute;s a&uacute;n cuando apart&oacute; un cortinaje y en el centro de la sala, el cuerpo blanquecino de Flora, colgaba del techo mediante una polea, brazos en alto, los pechos a&uacute;n por encima del sujetador y con bragas. A pesar de estar en aquella posici&oacute;n atada y sin posibilidad de escapar, al vernos sonri&oacute;. Marta se le acerc&oacute; y le abofete&oacute; en la mejilla con fuerza, suspiro sin ninguna queja. Tir&oacute; de la cuerda que la sosten&iacute;a, tens&aacute;ndola y oblig&aacute;ndola a que se pusiera de puntillas.<\/p>\n<p>Empez&oacute; de manera acompasada, palp&aacute;ndole los pechos, pellizcando un pez&oacute;n, mientras con la mano libre los palmeaba, ella soltaba gemidos, luego otro y otro, sus enormes tetas tomaron una coloraci&oacute;n casi morada. Entonces para demostrarle su control empez&oacute; a insultarla con palabras soeces y que la &iacute;bamos a tratar como se merec&iacute;a. Mientras una mano le estrujaba un pecho, los dedos de la otra sobre la tela de la braga, frotaban los labios vaginales. Tembl&oacute; cuando separando la tela, los dedos recorrieron arriba y abajo la entrada de su vagina. No tard&oacute; en que los dedos se deslizaron dentro. Estuvo jugando con ella, demostrando que estaba bajo su control, sal&iacute;an y entraban, oblig&aacute;ndola a chuparlos y volver a met&eacute;rselos. Decidi&oacute; torturarla doblemente, tirando de uno de los pezones, mientras palmeaba m&aacute;s abajo.<\/p>\n<p>Yo, asist&iacute;a de pie observando callada todo cuanto acontec&iacute;a. Mi excitaci&oacute;n hab&iacute;a reemplazado al miedo, mis pezones erectos contra la tela de la camiseta y de nuevo esa humedad que se me estaba gestando entre las piernas. No me pod&iacute;a creer lo que me estaba pasando al ser yo misma de alguna manera tambi&eacute;n utilizada, aunque hasta aquel momento de espectadora pasiva.<\/p>\n<p>Le suplic&oacute; que no parase porque quer&iacute;a correrse, pero ella en postura enfadada y como ofendida le recrimin&oacute; entre insultos que no diera &oacute;rdenes a su ama. Le coloc&oacute; una mordaza de donde colgaban dos cadenas con pinzas para los pezones, le solt&oacute; la cola y su pelo cay&oacute; sobre sus hombros, me invit&oacute; a pon&eacute;rselas. Flora me miraba directamente a los ojos, desafiante, como si dijera &ldquo;a ver si te atreves&ldquo;. Cuando pinc&eacute; uno de los pezones gimi&oacute; lo que le permiti&oacute; la mordaza y me anim&eacute; con el otro. Marta tir&oacute; de la cadena de tal manera que los pezones quedaron tirantes y en alza.<\/p>\n<p>Se&ntilde;al&aacute;ndome donde colgaban l&aacute;tigos y floggers, me sugiri&oacute; coger uno. Indecisa, vacil&eacute; unos instantes, en cual deb&iacute;a coger. Tom&eacute; una larga fusta, ella cogi&oacute; un azotador de tiras. Con pocos miramientos tir&oacute; de la braga, por entre sus muslos un descuidado y frondoso vello oscuro cubr&iacute;a su pubis que resaltaba contra la blancura de la piel. Me hizo colocar detr&aacute;s, ante mis ojos las nalgas y el ano. Eran nalgas de caderas, maduras, poderosas, s&oacute;lidas dispuestas a someterse. Descargamos el primer azote y otro&#8230; perd&iacute; la cuenta, con cada golpe, su vientre se sacud&iacute;a. La inercia y el morbo se hab&iacute;an apoderado de m&iacute; y me resultaba excitante azotar aquel prieto trasero, cada vez m&aacute;s de un rojo subido. Marta se la ve&iacute;a disfrutar con toda esa humillaci&oacute;n, no me mov&iacute; cuando pas&oacute; la mano por dentro de mi pantaloncito, con las u&ntilde;as me ara&ntilde;&oacute; el pubis y repas&oacute; la canal de mi co&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute;s muy mojada. &iquest;No vayas a correrte? De momento lo haces muy bien.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n afloj&oacute; la cuerda y la tensi&oacute;n del cuerpo colgado desapareci&oacute; inclin&aacute;ndose, con el azotador fue separ&aacute;ndole las piernas, golpeando la parte interna de los muslos a la vez que la entrepierna. Cuando le solt&oacute; la mordaza, suspir&oacute; profundamente y babe&oacute;, ten&iacute;a una expresi&oacute;n en su cara de viciosa que no hab&iacute;a visto hasta entonces.<\/p>\n<p>&#8211; Delicioso, &iquest;verdad? -Le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, mi ama. Estoy bien.<\/p>\n<p>&#8211; Tengo algo que te va a encantar -Marta me hizo un gesto y acat&eacute; el arrodillarme frente a sus piernas groseramente abiertas.<\/p>\n<p>&#8211; C&oacute;memelo, peque&ntilde;a perra&hellip; Ch&uacute;pame mi puto co&ntilde;o peludo -Solt&oacute; Flora.<\/p>\n<p>Acerqu&eacute; la cara, su vulva rezumaba jugos que brillaban a trav&eacute;s del rizado vello y ante mis dudas, Marta me empuj&oacute; hacia ella cogi&eacute;ndome con suavidad la cabeza. Me facilito el acceso a su co&ntilde;o flexionando un poco m&aacute;s sus piernas y entonces empec&eacute; a lamer. El aroma que emanaba aquel co&ntilde;o era intoxicante, por decir lo menos, pero dej&aacute;ndome llevar por la lujuria y el desenfreno mi lengua se desliz&oacute; entre la masa de vello p&uacute;bico tratando de abrirse paso, de labios grandes de rojo intenso, quiz&aacute;s por los fustazos recibidos, hasta que encontr&eacute; un cl&iacute;toris muy erecto, parecido a un peque&ntilde;o pene, lo mordisque&eacute; y chup&eacute; como si fuera lo &uacute;ltimo que jam&aacute;s me pondr&iacute;a en la boca.<\/p>\n<p>Ella se balanceaba con unas embestidas furiosas, refreg&aacute;ndose contra mi cara haciendo que el ruido de su co&ntilde;o empapado resonara en toda la sala. Empec&eacute; a chup&aacute;rselo hasta que mi cara se moj&oacute; con el jugo que segregaba. Ella ronronea como una gata, solt&oacute; un alarido cuando Marta tir&oacute; de golpe de las pinzas que le sujetaban los pezones. Fue delirante como no cerr&eacute; la boca para recibir un violento orgasmo con chorros sucesivos que entraron en mi boca y me ba&ntilde;aron la cara. La humedad me delataba, un sentimiento de placer, seguido de un tremendo orgasmo que sin poder remediarlo hab&iacute;a irrumpido de golpe. Me dej&eacute; caer sent&aacute;ndome en el suelo, estaba como mareada. Me ayud&oacute; para levantarme, pas&oacute; la mano por mi cara y se la bes&eacute;, abr&iacute; la boca y acept&eacute; su lengua, recogiendo parte de los flujos que a&uacute;n mojaban mis labios. Me dio un beso salvaje, incluso hasta hacerme da&ntilde;o. Hizo que me sentara en aquella especie de camilla, mi estado era de confusa excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No ha sido dif&iacute;cil, &iquest;verdad? , eres capaz de eso y mucho m&aacute;s -Mientras sujet&aacute;ndome de los hombros tiraba para que me tumbase en la mullida plataforma, puse objeciones, palabras de que me relajase, que estuviese tranquila. Finalmente me tumbe completamente.<\/p>\n<p>Flora ya libre de las ataduras, se dirigi&oacute; a mi clavando su mirada en la m&iacute;a con sonrisa mal&eacute;vola, en sus manos apreci&eacute; un rollo de fina cuerda. Sonri&oacute; perversa cuando empez&oacute; a desenrollar la cuerda, sujet&aacute;ndome las manos por encima de la cabeza. A partir de aqu&iacute;, los brazos, una vuelta alrededor del cuello, sin apretar, s&oacute;lo lo suficiente para hacerme m&aacute;s dif&iacute;cil mis movimientos. Me rode&oacute; por el vientre, la cintura y subi&oacute; hasta los pechos. La cuerda los rode&oacute; fuertemente, marc&aacute;ndolos, hasta el punto de estallar bajo la tela de la camiseta. Al principio me quej&eacute; porque dol&iacute;a, al poco el dolor se convirti&oacute; en presi&oacute;n, la presi&oacute;n en calor. Los &uacute;ltimos atados me dejaron en una posici&oacute;n dif&iacute;cil, la cuerda me rode&oacute; los muslos, tirando de ellos hacia la cabeza. Qued&eacute; con las rodillas dobladas, las piernas abiertas, indefensa, imp&uacute;dica. Nos miramos a los ojos, ellas, yo atada, totalmente ofrecida a sus deseos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta mirar? pues m&iacute;rate bien -Colocaron frente a m&iacute; un espejo en la que me ve&iacute;a reflejada.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Soltadme! -Grit&eacute; enojada.<\/p>\n<p>Una brusca maniobra el pantaloncito queda partido en dos, dos jirones arremolinados en los tobillos. Flora se relam&iacute;a. Ten&iacute;a ante sus ojos un monte de Venus rasurado, quiz&aacute;s abultado por la postura indecorosa. Su mano se lanz&oacute; a acariciar, sus dedos me apretujaron la vulva y el ano, pellizcos a las nalgas. La otra mano, en mis pechos presos, los manipul&oacute; y estruj&oacute;. Los empujaba hacia un lado, luego hacia el otro, los elevaba y los comprim&iacute;a, me los torturaba sin piedad. Tembl&eacute; y me retorc&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gustan mis caricias, cari&ntilde;o?<\/p>\n<p>&#8211; Te gusta el trato que te da, &iquest;no es cierto? -Preguntaba Marta. Mientras hablaban, sus dedos segu&iacute;an tortur&aacute;ndome. El juego de la sumisi&oacute;n, era demostrar qui&eacute;n manda. Con respiraci&oacute;n acelerada, jade&eacute;. Mi cuerpo estaba tenso, excitado, el placer empezaba a invadirme y por momentos tem&iacute; en no poder controlarme.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieres? -De repente, Flora ces&oacute; en la manipulaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Por favor&hellip; -No entend&iacute;a su petici&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Te daremos lo que necesitas -Los ojos de Marta me miraron fijamente. Me bes&oacute;, no de ternura, sino de contacto profundo. Gem&iacute; como dando gracias, como diciendo que s&iacute;, que por fin, si aquello era el final.<\/p>\n<p>A petici&oacute;n de Marta, Flora se inclin&oacute; sobre la plataforma, colocando la mitad de su cuerpo entre mis piernas, me miraba con lujuria, se relam&iacute;a los labios. Le hizo chupar un pene de l&aacute;tex, con la mano abierta le daba azotes en el culo y le palmeaba el sexo tambi&eacute;n. Despu&eacute;s se coloc&oacute; un arn&eacute;s a la cintura y empez&oacute; a penetrarla por el co&ntilde;o, gritos y gemidos, no fing&iacute;a. Pidi&oacute; que la enculara, abri&oacute; mucho las piernas, apoyando sus tetas sobre mis piernas, vi y note como temblaba, sus piernas se estremec&iacute;an, mov&iacute;a el trasero. Sus pechos bamboleaban, roz&aacute;ndolos en mi vientre y frot&aacute;ndolos entre mis piernas. Y detr&aacute;s de ella, Marta, foll&aacute;ndosela y empuj&aacute;ndola cada vez m&aacute;s fuerte, dej&oacute; caer la cabeza a un lado y cerr&oacute; los ojos, gem&iacute;a, hasta que se corri&oacute; como un animal, para terminar tumbada sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Hace tiempo que no disfrutas de una perrita como esta -. Marta de pie miraba complacida, ofreci&eacute;ndome a su amiga&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Mi peque&ntilde;a no te vas arrepentir, me estabas esperando &iquest;verdad? -La observaba anodada, mirada de deseo me estaba comiendo con la mirada.<\/p>\n<p>Eso me puso a&uacute;n m&aacute;s nerviosa, la idea de estar all&iacute; tumbada desnuda y dispuesta a ser instrumento de su placer, me hac&iacute;a sentirme en otra dimensi&oacute;n. Vencida, despojada de todo, iba a ser usada a su antojo, llevada al l&iacute;mite, saciada, lujuriosamente. Serian mis gemidos, suspiros y l&aacute;grimas, las que expresaron mi entrega y mi sumisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Conseguir el placer salpicado de dolor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me mira, sonr&iacute;e, pasa la boca sobre la m&iacute;a al tiempo que con la palma de la mano me da un azote en el trasero, susurra: &#8211; Tienes prisa, &#8211; No, mi tiempo es tuyo. &#8211; Eres una perrita muy juguetona. &#8211; Si, juguetona y muy caliente. 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