{"id":22848,"date":"2020-03-11T23:00:00","date_gmt":"2020-03-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-03-11T23:00:00","modified_gmt":"2020-03-11T23:00:00","slug":"un-fin-de-semana-de-mucho-placer-2-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-fin-de-semana-de-mucho-placer-2-2\/","title":{"rendered":"Un fin de semana de mucho placer (2\/2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22848\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>De Mariana se puede decir que estudi&oacute; Historia en la mejor universidad de M&eacute;xico, que sus padres eran divorciados y aunque expresaba mucho amor por ambos, siempre se sinti&oacute; abandonada por los dos. Ella reconoc&iacute;a que le dieron todas las comodidades y aunque se sab&iacute;a afortunada, nunca les perdon&oacute; que volvieran a casarse y que tuvieran m&aacute;s hijos con sus dem&aacute;s parejas. Mariana confesaba que le era dif&iacute;cil hacer amigos y que le resultaba casi imposible llevarse bien con las mujeres. Ten&iacute;a una hermana menor a quien ve&iacute;a como a una hija y por quien siempre se preocupaba. Su hermana era casi de mi edad, 13 a&ntilde;os menor.<\/p>\n<p>Cuando la luz del sol empez&oacute; a filtrarse por las persianas de mi habitaci&oacute;n, despertamos envueltos en las s&aacute;banas blancas y abrazados, con nuestros cuerpos desnudos expuestos al calor que ya empezaba a sentirse por aquellas horas de la ma&ntilde;ana. Tom&eacute; el reloj que hab&iacute;a dejado sobre un mueble de madera alado de la cabecera de la cama y vi la hora por &uacute;ltima vez, pasaban las 10 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>-Sabes, desde aquella vez en la cafeter&iacute;a he notado que siempre est&aacute;s al pendiente de la hora, eso est&aacute; mal, eres muy joven para preocuparte tanto por el tiempo.<\/p>\n<p>-Ya me lo han dicho, es un h&aacute;bito, parece que tengo prisa o que me preocupa algo, pero no es as&iacute;, me ayuda a tener control.<\/p>\n<p>-&iquest;Control?, ayer me hiciste subir porque se te hizo tarde en el trabajo y no estabas listo para irnos, adem&aacute;s &iquest;qu&eacute; control vas a tener t&uacute; del tiempo? Dame ese reloj, te har&eacute; un favor y te lo devolver&eacute; cuando me vaya.<\/p>\n<p>-Bien, toma mi reloj y tambi&eacute;n mi celular, vamos a desconectarnos por completo del tiempo, abre el caj&oacute;n del mueble de madera y pon ah&iacute; tambi&eacute;n tu tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a re&iacute;rse nerviosamente y finalmente accedi&oacute;, aunque me pidi&oacute; cinco minutos m&aacute;s para hacer una llamada que despu&eacute;s supe fue para su hermana menor. Mariana se levant&oacute; de la cama, se puso las bragas y tom&oacute; mi camisa para ir al sanitario. Todo le quedaba bien, cualquier prenda que vistiera la hac&iacute;a ver hermosa. Me levant&eacute; y fui a la cocina a buscar algo para comer, empezaba a tener hambre y no sab&iacute;a cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s estar&iacute;a ella en mi departamento. Tom&eacute; un vaso de agua y encontr&eacute; dos rebanadas de pizza en el refrigerador.<\/p>\n<p>Mientras met&iacute;a la pizza al microondas y me hidrataba, escuch&eacute; el ruido de la regadera y el agua cayendo sobre los mosaicos y el cuerpo de Mariana. Me acerqu&eacute; a la puerta sigilosamente y escuch&eacute; su voz muy baja cantando una canci&oacute;n: &quot;&iquest;Bailas? \/ Cenicienta de porcelana \/ Encerrada en tu piel intacta \/ Vendida en propiedad \/ A un se&ntilde;or de edad \/ Perfumada y compacta&quot;.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta temeroso de ser muy invasivo y cuando ella vio mi silueta dibuj&aacute;ndose a trav&eacute;s del cancel, corri&oacute; una de las ventanas y con una sonrisa me dijo:<\/p>\n<p>-Es Serrat, uno de mis compositores favoritos, la canci&oacute;n se llama &quot;Cenicienta de Porcelana&quot;.<\/p>\n<p>Tendi&oacute; su brazo y me agor&oacute; de la mano, jal&aacute;ndome hacia ella. Me quit&eacute; las dos prendas que me hab&iacute;a puesto para ir a la cocina y empezamos a besarnos. Sentir las l&iacute;neas de su cuerpo completamente mojado era delicioso. Tom&eacute; el jab&oacute;n y empec&eacute; a cubrir de espuma su cuerpo suave para sentir mis manos fluyendo y resbalando por su escultural figura.<\/p>\n<p>Tom&oacute; mi verga con una de sus manos y empez&oacute; a acariciarme el pene, los test&iacute;culos, mientras que con su otra mano acariciaba mis nalgas. Nuestras respiraciones era agitadas, nuestras lenguas jugueteaban entre ellas y mis manos no hac&iacute;an m&aacute;s que tocar cada rinc&oacute;n de su cuerpo. Desplac&eacute; mis manos en las mismas direcciones que ella y puse una en la entrada de su vagina y la otra bajo de su culo. Acariciaba su ano y cl&iacute;toris simult&aacute;neamente y ella iba liberando gemidos tenues y risas nerviosas. Introduje uno de mis dedos por cada una de sus entradas, lentamente, mientras que sus risas iban cediendo a peque&ntilde;as expresiones de placer. Ahora dos dedos.<\/p>\n<p>Cuando ya los dos est&aacute;bamos totalmente entregados al momento, la tom&eacute; por los hombros y la puse de espaldas a mi, tom&eacute; mi verga con la mano y la introduje suavemente por su ano. Era una sensaci&oacute;n irreal. El agua segu&iacute;a cayendo sobre nuestros cuerpos. Sus gemidos se volv&iacute;an intensos, estimulantes. Estaba destrozando ese culo perfecto y con mis dedos segu&iacute;a jugueteando su cl&iacute;toris, disfrutando con su vagina.<\/p>\n<p>-No te detengas, por favor, sigue as&iacute;, dame m&aacute;s, un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Justo en el cl&iacute;max me acerqu&eacute; a su o&iacute;do le dije en voz baja, casi imperceptible, &quot;&iquest;Bailas? \/ Cenicienta de porcelana&#8230;&quot;. Sus gemidos subieron de intensidad y con su voz doblegada dijo !si, si, si! hasta que peg&oacute; un lago y profundo &iexcl;s&iacute;ii! que reson&oacute; en medio del ruido del agua.<\/p>\n<p>Empezamos a re&iacute;r y ella apenas pod&iacute;a sostenerse en pie, rodeada por mis brazos que la manten&iacute;an pegada a mi cuerpo. Su risa era irreconocible para mi, llena de felicidad, totalmente desahogada y sin decoro. Abri&oacute; los ojos y su mirada ten&iacute;a un brillo imponente. Poco a poco fue retomando la respiraci&oacute;n y la ayud&eacute; a secar su cuerpo.<\/p>\n<p>Salimos del ba&ntilde;o y le ofrec&iacute; una rebanada de pizza para reponer energ&iacute;as, acept&oacute; y me pregunt&oacute; si ten&iacute;a agua o una taza de t&eacute;, le ped&iacute; que se vistiera y le dije que ir&iacute;a a conseguirle el t&eacute; de su preferencia. Quedamos en vernos en un rato m&aacute;s en el peque&ntilde;o comedor que ten&iacute;a en el departamento y cuando iba a salir me alcanz&oacute;, me tom&oacute; del brazo, me gir&oacute; y me abraz&oacute;:<\/p>\n<p>-Nunca me hab&iacute;an cogido por el culo, siempre lo evit&eacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Evitabas el oral y nunca te hab&iacute;an dado por el culo?, no lo creo, viviste en pareja por un tiempo y muchos tipos te desean.<\/p>\n<p>-S&iacute;, lo s&eacute;, pero en verdad nadie sabe comer el co&ntilde;o y cuando intentaban cogerme por el culo me dol&iacute;a. T&uacute; eres igual de p&eacute;simo, pero al menos me caes bien.<\/p>\n<p>Empezamos a re&iacute;rnos y le dije que no deb&iacute;a quejarse, que seguro era la primera vez que alguien le cantaba &quot;Cenicienta de porcelana&quot; bajo la regadera. Todo era alegr&iacute;a y felicidad en aquel momento.<\/p>\n<p>Acordamos salir los dos por provisiones para el resto del d&iacute;a (aunque ninguno hablaba de terminar el encuentro o de tener alg&uacute;n compromiso m&aacute;s que atender), pero antes me pidi&oacute; que fuera a su auto y subiera una peque&ntilde;a maleta que ten&iacute;a en la cajuela con algo de ropa. No quer&iacute;a salir en zapatillas al supermercado. Baj&eacute; al estacionamiento, abr&iacute; el veh&iacute;culo, saqu&eacute; la maleta y regres&eacute; con ella. Entr&oacute; a la recamara y sali&oacute; con un short de mezclilla que se le ve&iacute;a espectacular, unos tenis blancos y una blusa blanca, con el cabello recogido con una liga. Se ve&iacute;a buen&iacute;sima.<\/p>\n<p>Bajamos juntos tomados de la mano y fuimos en su auto al supermercado m&aacute;s cercano. En el camino me cont&oacute; de la primera vez que vio una pel&iacute;cula porno cuando reci&eacute;n hab&iacute;a entrado a la preparatoria y de c&oacute;mo le parec&iacute;a repugnante que una mujer permitiera que le metieran el pene por el culo, aunque reconoc&iacute;a que le intrigaban las escenas en donde las mujeres eran masturbadas con diferentes objetos. Me cont&oacute; tambi&eacute;n de su primera experiencia sexual, con un compa&ntilde;ero de secundaria, la cual calific&oacute; como tierna y divertida pero realmente inc&oacute;moda. Tambi&eacute;n detall&oacute; todas las veces en las que su jefe en turno hab&iacute;a tratado de llev&aacute;rsela a la cama y c&oacute;mo aprovech&oacute; su belleza para irse abriendo espacio en el mundo de la pol&iacute;tica. Dec&iacute;a burlonamente que los hombres son tan torpes que por su calentura no ven cuando una mujer est&aacute; interesada en ellos realmente y cuando no.<\/p>\n<p>Llegamos al supermercado y compramos lo necesario, cervezas, algo de comida, un poco de aquello, un poco del otro&#8230; jengibre y pastillas de menta extra. Sucede que cuando me cont&oacute; sobre su fascinaci&oacute;n por el uso de objetos en el cine porno, record&eacute; que una ocasi&oacute;n le&iacute; sobre las propiedades afrodis&iacute;acas del jengibre y la menta, las cuales en aquel entonces no conoc&iacute;a, pero que seg&uacute;n otras fuentes eran efectivas. Quiz&aacute; le pareci&oacute; extra&ntilde;o, pero afortunadamente para mi no pregunt&oacute; para qu&eacute; rayos quer&iacute;a llevar esos art&iacute;culos.<\/p>\n<p>De vuelta al departamento la conversaci&oacute;n fue sobre el trabajo, los pendientes que ten&iacute;amos, hablamos sobre nuestros compa&ntilde;eros que nos parec&iacute;an atractivos y me hizo un delicioso oral a mitad del camino. Llegamos a un sem&aacute;foro que nos marc&oacute; el alto y el pensamiento de mi pr&oacute;xima travesura me provoc&oacute; una nueva erecci&oacute;n, cuando quise acomodarme la verga con la mano, baj&oacute; la mirada y not&oacute; el bulto debajo de mi pantal&oacute;n, me pregunt&oacute; si todav&iacute;a no se me bajaba la calentura de la ma&ntilde;ana y le record&eacute; que yo no hab&iacute;a terminado, que ella tuvo su orgasmo pero que en mi af&aacute;n de evitar que se desvaneciera en la regadera la sujet&eacute; con mis brazos y no pude terminar. Record&oacute; la escena y confirm&oacute; lo dicho por mi.<\/p>\n<p>-Eso no es problema, se puede arreglar aqu&iacute; y ahora, pero antes dame una de esas mentas que traes, que s&eacute; perfectamente para qu&eacute; las quieres.<\/p>\n<p>Cuando dijo eso empec&eacute; a re&iacute;r y me excit&eacute; a&uacute;n m&aacute;s, le di dos pastillas mientras desabrochaba mi pantal&oacute;n, se quit&oacute; el cintur&oacute;n de seguridad y se inclin&oacute; para meter mi verga completamente a su boca. Al principio intent&eacute; mantener la marcha del veh&iacute;culo, pero conforme la menta iba impregnando su boca y la frescura cubr&iacute;a mi pene, me result&oacute; m&aacute;s dif&iacute;cil mantener la concentraci&oacute;n, as&iacute; que me estacion&eacute; en el primer lugar que visualic&eacute;. Su lengua cubr&iacute;a toda mi verga que ya ten&iacute;a el sabor de la menta extra, soplaba levente la cabeza y eso me estremec&iacute;a, sent&iacute;a un poco de ardor por la frescura y el roce de sus labios, su saliva se sent&iacute;a helada y con su mano derecha acariciaba la textura de mis venas que parec&iacute;a que iban a explotar.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos y simplemente disfrut&eacute; de aquella mamada tan refrescante. Cuando volv&iacute; a enfocar la mirada vi a gente caminar sobre la acera y me excit&eacute; a&uacute;n m&aacute;s, no s&eacute; si era lo inc&oacute;modo de la escena que prefer&iacute;an pasar de largo o si realmente no ve&iacute;an al interior del veh&iacute;culo, pero cuando vi venir frente a nosotros a una chica de unos 25 a&ntilde;os que chupaba una paleta de caramelo, la excitaci&oacute;n fue tal que me vine completamente sobre la boca de Mariana. Fue una sensaci&oacute;n tan irreal que mi respiraci&oacute;n me hac&iacute;a creer que me ahogaba. Cuando Mariana limpiaba mi pene con su lengua, la chica de la paleta de caramelo pas&oacute; justo a nuestro lado, volte&oacute; discretamente la mirada y al ver mi pene escurriendo puso una cara at&oacute;nita mientras aceleraba el paso. Fue m&aacute;gico.<\/p>\n<p>Mariana se incorpor&oacute; y yo termin&eacute; de limpiarme con una hoja de papel, mientras que ella ocupaba otra para secar su boca. Todo el camino de regreso iba acariciando sus piernas. Eran brutales bajo ese short corto y expuestos al rayo del sol.<\/p>\n<p>Llegamos al departamento y mientras com&iacute;amos y convers&aacute;bamos sobre diferentes temas, vimos como el cielo se iba haciendo m&aacute;s oscuro y la ciudad brillaba por la iluminaci&oacute;n de la noche. Nos fuimos al sof&aacute; y vimos una pel&iacute;cula, tuvimos sexo otra vez, bebimos vino y nos bes&aacute;bamos sin parar. Ambos nos quedamos dormidos cuando casi se terminaba la botella de merlot, una vez m&aacute;s abrazados y desnudos. En la madrugada me levant&eacute; al sanitario, fui por una s&aacute;bana y cubr&iacute; a Mariana con ella, me dirig&iacute; a la cocina y limpi&eacute; el jengibre, quit&aacute;ndole sus capas y d&aacute;ndole forma a una pieza de tama&ntilde;o mediano, tir&eacute; la piel desecha y met&iacute; mi obra al refrigerador para irme a dormir nuevamente a los brazos de mi musa.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana Mariana se levant&oacute; y se alist&oacute; con la intenci&oacute;n de salir rumbo a su casa, era domingo y seg&uacute;n hab&iacute;a dicho ten&iacute;a que llevar ropa a la lavander&iacute;a y hacer algunas compras para la semana. Se enred&oacute; la s&aacute;bana en el cuerpo, camin&oacute; a la habitaci&oacute;n y sali&oacute; con su ropa del viernes, jeans blancos y blusa blanca, ahora sin el sost&eacute;n negro y sin las zapatillas. Camin&oacute; por el departamento mientras juntaba sus cosas y en ese momento fui al refrigerador, saqu&eacute; el jengibre, le hice varios cortes sin deshacer su forma y volv&iacute; a la sala. Todav&iacute;a no era momento de irse y ella no lo sab&iacute;a. Otra vez estaba excitado.<\/p>\n<p>-Bueno cari&ntilde;o, ha sido un fin de semana maravilloso, pero ya es hora de retomar nuestras vidas&#8230; cierto, olvido mi celular.<\/p>\n<p>Camin&oacute; hacia la habitaci&oacute;n y la segu&iacute;, con el jengibre en la mano, sin que sospechara que iba tras ella. Entr&oacute;, abri&oacute; el caj&oacute;n, sac&oacute; su tel&eacute;fono, lo encendi&oacute; y mientras le&iacute;a lo que parec&iacute;a ser un mensaje de texto, me acerqu&eacute; a ella y con la verga totalmente dispuesta me pegu&eacute; a su culo, me inclin&eacute; y le dije al o&iacute;do: &quot;todav&iacute;a no, ca-ri-&ntilde;o&quot;.<\/p>\n<p>Desabroch&eacute; su pantal&oacute;n y met&iacute; lentamente mi mano con el jengibre por debajo de sus bragas, empec&eacute; a correrlo por su vagina y pregunt&oacute;, con una risa nerviosa:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo?, no me vayas a hacer alguna maldad, &iquest;qu&eacute; es eso fr&iacute;o que se siente?<\/p>\n<p>Ignor&eacute; sus preguntas y le dije que solamente quer&iacute;a agradecerle el regalito que me hizo en el auto el d&iacute;a anterior. Cuando le dije aquello, meti&oacute; su mano a una de las bolsas del pantal&oacute;n blanco y sac&oacute; las pastillas de menta, &quot;entonces vas a necesitar esto&quot;. Sac&oacute; dos pastillas y las meti&oacute; en mi boca. No, &quot;quiero una m&aacute;s&quot;. Repiti&oacute; la risa nerviosa y deposit&oacute; una m&aacute;s en mi boca.<\/p>\n<p>Mientras hac&iacute;a eso y yo segu&iacute;a jugando con su vagina dijo en un tono preocupado:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; es eso?, como que quema, se siente fr&iacute;o pero me empieza a arder.<\/p>\n<p>Liber&oacute; un leve gru&ntilde;ido como de dolor o incomodidad y le ped&iacute; que se tranquilizara, le ped&iacute; que confiara en mi y que no se iba a arrepentir. Frunci&oacute; el ce&ntilde;o y cerr&oacute; los ojos, como esperando que aquel extra&ntilde;o experimento terminara pronto. Empec&eacute; a frotar mis dedos que quedaban libres al tiempo que segu&iacute; recorriendo su sexo con mi aliado.<\/p>\n<p>-&iquest;A&uacute;n te arde?<\/p>\n<p>-Poquito, pero empieza a sentirse rico&#8230; &iquest;qu&eacute; es?<\/p>\n<p>Segu&iacute; el juego con mi mano y con mi otra empec&eacute; a tocarle las tetas, una y luego otra. Le di unos besos en el cuello y jugueteando con mi lengua su o&iacute;do le ped&iacute; que se quitara el pantal&oacute;n. Empez&oacute; por quitarse la blusa, el sost&eacute;n y mientras se repet&iacute;a la rutina de los &uacute;ltimos d&iacute;as liber&oacute; un gemido:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; es eso? ya dime por favor<\/p>\n<p>Que la excitara y no supiera qu&eacute; era lo que ten&iacute;a recorriendo su vagina me gustaba, me gustaba mucho. La ped&iacute; que volteara y ya teni&eacute;ndola de frente le introduje una parte del jengibre en su vagina que ya estaba muy dilatada y caliente, sus gemidos iban creciendo y su respiraci&oacute;n se aceleraba. &quot;Me est&aacute; ardiendo otra vez&quot;, dijo mientras me desabrochaba el pantal&oacute;n y hac&iacute;a intentos por sacar mi verga a la fiesta.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; el jengibre de su sexo y nos desvestimos r&aacute;pidamente, yo ocultando mi juguete ante su mirada inquieta y curiosa. La tir&eacute; sobre la cama y ahora s&iacute;, con el aliento fresco y su co&ntilde;o sensible me lanc&eacute; sobre ella. Mi boca y mi lengua saboreaban su piel expuesta y suave, mi mano introduc&iacute;a un dedo, dos, el jengibre, mi lengua, mi nariz corr&iacute;a a lo largo de sus labios y ol&iacute;a ese aroma fresco y ya conocido. Una delicia. Mariana se retorc&iacute;a de placer, daba peque&ntilde;os giros sobre la cama, pero con sus manos manten&iacute;a mi cabeza sobre ella.<\/p>\n<p>Segu&iacute; el ritual del abecedario, repet&iacute;a la rutina de mis dedos y el jengibre, met&iacute;a y sacaba mi lengua fresca y Mariana me apretaba tanto a ella que me imped&iacute;a respirar por la nariz. Jalaba aire por la boca y mi aliento fresco la enloquec&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s. Sus fluidos eran tan fuertes que incluso absorb&iacute;an el sabor del jengibre y se distingu&iacute;an entre la menta. Empec&eacute; a meter y sacar m&aacute;s r&aacute;pido mis dedos y sus gritos de placer otra vez cubr&iacute;an todo el departamento, tal y como hab&iacute;a ocurrido la ma&ntilde;ana anterior en la regadera. Tom&eacute; el jengibre con mi mano mientras met&iacute;a mi lengua y con las u&ntilde;as lo romp&iacute;, no me cost&oacute; trabajo porque ya le hab&iacute;a hecho cortes peque&ntilde;os en la cocina. Retir&eacute; mi lengua un poco y al mismo tiempo mis dedos impregnados con jengibre, mi boca y mi aliento. Todos sincronizados en el sexo de Mariana. M&aacute;s r&aacute;pido. M&aacute;s profundo. M&aacute;s rico. Mariana levant&oacute; su pelvis hacia mi y despu&eacute;s de un grito potente y largo relaj&oacute; sus piernas y retom&oacute; el aliento.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ella y le di un beso en la mejilla, m&aacute;s con el deseo de ver su cara de satisfacci&oacute;n y disfrutar de la felicidad que brotaba por sus poros.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; demonios fue eso?, se sinti&oacute; delicioso, podr&iacute;a repetirlo todas las ma&ntilde;anas.<\/p>\n<p>-No lo creo, te preocupa la lavander&iacute;a y las compras del supermercado.<\/p>\n<p>Nos quedamos unos minutos m&aacute;s platicando en la cama y despu&eacute;s nos levantamos, nos vestimos y la acompa&ntilde;&eacute; al auto. Salimos y caminamos de la mano por el estacionamiento.<\/p>\n<p>-Ha sido el mejor fin de semana de mi vida y sabes, lo recordar&eacute; en cada cumplea&ntilde;os, pero quiero saber &iquest;qu&eacute; fue eso?<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta y la ayud&eacute; a meter sus cosas en el asiento de atr&aacute;s, el mismo en el que iniciamos la traves&iacute;a que nos llev&oacute; de vuelta al departamento dos d&iacute;as atr&aacute;s.<\/p>\n<p>-Eso no te lo dir&eacute; jam&aacute;s, o tal vez s&iacute;, alg&uacute;n d&iacute;a.<\/p>\n<p>Encendi&oacute; el veh&iacute;culo y antes de partir baj&oacute; la ventana y me dijo:<\/p>\n<p>-Te acompa&ntilde;&eacute; al s&uacute;per, vi tus compras, no sab&iacute;a que fuera tan bueno, pero ahora ya lo s&eacute;. Fue rico fingir que no ten&iacute;a puta idea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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