{"id":22864,"date":"2020-03-13T23:00:00","date_gmt":"2020-03-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-03-13T23:00:00","modified_gmt":"2020-03-13T23:00:00","slug":"cuarentena-preventiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cuarentena-preventiva\/","title":{"rendered":"Cuarentena preventiva"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"22864\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde que me puse en cuarentena preventiva por prescripci&oacute;n de las autoridades sanitarias, ando completamente desquiciada. &iquest;Por qu&eacute; se me ocurrir&iacute;a a m&iacute; acostarme con aquel hombre? Claro que&#8230;, era tan macho&#8230;, tan joven, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a yo sospechar siquiera que estaba contagiado de coronavirus? Fue en aquel viaje a El Burgo, durante la estancia en el refugio, en la Fuensanta:<\/p>\n<p>&quot;Hace fr&iacute;o aqu&iacute;&quot;, dije, sentada en un butac&oacute;n, frente a la mesa de madera donde hab&iacute;amos cenado todo el grupo, alrededor de diez mujeres que, como yo, quincuagenarias, hab&iacute;amos reservado el refugio para pasar el fin de semana en plena naturaleza. &quot;S&iacute;&quot;, respondi&oacute; alguna; &quot;Encendemos la chimenea&quot;, propuse; &quot;No, prefiero acostarme&quot;, &quot;S&iacute;, nos acostaremos, estamos cansadas&quot;, dijeron; &quot;Como quer&aacute;is, yo me quedar&eacute; un ratito m&aacute;s despierta&quot;, dije; &quot;&iexcl;Oy, qu&eacute; energ&iacute;a tienes, Gertrudis!&quot;, me dijo alguna. Todas subieron las escaleras y se repartieron por las habitaciones del piso superior; yo me qued&eacute; abajo, apagu&eacute; la luz de las velas y me ech&eacute; encima toda tela de abrigo que pude. Solo se o&iacute;a el murmullo del viento entrando por alguna rendija y alg&uacute;n crujido leve de los tablones que cubr&iacute;an el suelo, seguramente a causa del intercambio de calor&iacute;as al haberse vaciado y oscurecido la amplia sala que era a la vez vest&iacute;bulo y que, escasa de mobiliario, tan s&oacute;lo ten&iacute;a un lugar para comer, una cocina de gas butano, una chimenea y un viejo sof&aacute; de cuero, todo en el mismo espacio. &quot;Ah&quot;, pens&eacute;, &quot;qu&eacute; tranquilidad, si no fuese por este fr&iacute;o&quot;, y me encog&iacute; m&aacute;s bajo la ropa de abrigo. Al ir a meter las manos bajo las axilas, palp&eacute; mis gruesas tetas: los pezones duros, salidos.<\/p>\n<p>Me dorm&iacute;. Algo me despert&oacute;. Estaba cerca de m&iacute;. Alguien me despert&oacute;. &quot;Oiga&quot;, o&iacute; que me dec&iacute;an en voz baja, &quot;puedo usar su sof&aacute;, me caigo de sue&ntilde;o&quot;; &quot;&iquest;U-usted, qui&eacute;n es?&quot;, pregunt&eacute; algo asustada; &quot;El guardabosques, tengo llaves de todos los refugios, los uso cuando me hacen falta, tengo ese privilegio, ahora debo usar este&quot;; &quot;Bueno, use, &uacute;selo&quot;, solt&eacute;. &Eacute;l se dirigi&oacute; al sof&aacute; y escuch&eacute; el golpe de su cuerpo al caer rendido sobre el cuero. &quot;Un hombre, un hombre y, por su voz, joven, tan cerca, debo aprovechar, no se va a negar, todos los hombres son iguales, piensan con la polla, en cuanto se la acaricie un poco&quot;&#8230; Fue una noche inolvidable; result&oacute; ser un semental el guardabosque.<\/p>\n<p>Primero follamos completamente vestidos, yo sobre &eacute;l, le saqu&eacute; la polla por la porta&ntilde;uela y me la met&iacute; en el co&ntilde;o bajo la falda, apartando la telita de las bragas; bot&eacute; sobre &eacute;l durante un rato, suficiente para correrme, luego se vino &eacute;l, rugiendo de placer. Despu&eacute;s, me desnud&oacute; bruscamente y me chup&oacute; las tetas como un cachorro hambriento, yo bocarriba, &eacute;l encima, y me volvi&oacute; a traspasar con su bravo y ancho cipote; su cara se contorsionaba a cada empuje, resoplaba, mis orgasmos iban y ven&iacute;an entre grititos y quejidos, sac&oacute; su polla y eyacul&oacute; entre mis tetas, se ve que le gustaban.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; foll&aacute;ndome: por el agujerito de mi culo, yo, de bruces contra el reposabrazos con mis tetas balance&aacute;ndose sin control, recib&iacute;a sus rudos embistes; por mi cavidad bucal, yo, sentada, apoyada la espalda en el respaldo del sof&aacute;, sent&iacute;a el choque de sus huevos en mi barbilla&#8230; Por descontado, del fr&iacute;o no ten&iacute;a noticias, hasta que por la ma&ntilde;ana, vapuleada pero satisfecha, me despertaron mis compa&ntilde;eras de excursi&oacute;n, que me miraron muy extra&ntilde;adas al verme desnuda cuando me incorpor&eacute;. Y me qued&eacute; helada, s&iacute;, cuando o&iacute; por la radio que un infectado por coronavirus hab&iacute;a escapado de su confinamiento y hab&iacute;a sido visto por &uacute;ltima vez en un microb&uacute;s en direcci&oacute;n a El Burgo. &quot;Seguramente habr&iacute;a viajado con nosotras, oculto en el portaequipajes&quot;, rebobin&eacute; inquieta.<\/p>\n<p>As&iacute; que el guardabosque no era tal, sino que era un infectado. Hab&iacute;a escapado y, ahora, lo hab&iacute;an capturado. Y las autoridades dieron conmigo:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Es usted Gertrudis Nena?&quot;<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo sab&iacute;an mi nombre y apellido? Es notorio qu&eacute; largos son los brazos de un Estado cuando le interesa.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, soy yo&quot;<\/p>\n<p>&quot;No salga de su casa, recibir&aacute; una visita&quot;<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Qui&eacute;n me lo ordena?&quot;<\/p>\n<p>*Las autoridades&quot;<\/p>\n<p>Se entrevistaron conmigo dos amables polic&iacute;as vestidos de paisano. Me pidieron detalles. Tuve que darlos. Uno de ellos, me gui&ntilde;o un ojo. &iexcl;Descarado! Despu&eacute;s me dijeron que pasar&iacute;a una enfermera para recoger una muestra de sangre. Pas&oacute; la enfermera. Di positivo.<\/p>\n<p>Bah, la cuarentena preventiva, me subo por las paredes. No s&eacute; qu&eacute; hacer. Harta de televisi&oacute;n, de internet. Miro los cuadros con mis fotos. En algunas estoy con mi ex marido, o con mis dos hijas. Hay una en la que, muy joven, poso en bikini. Me observo. Llevo mi cabello rubio muy corto, como ahora, mis tetas casi se salen de las copas del sujetador, como ahora, mi cintura es fina, como ahora, las caderas son anchas, como ahora, los muslos son carnosos y prietos, como ahora, &iquest;en qu&eacute; he cambiado?; mi cara, antes era muy infantil y regordeta, ahora es m&aacute;s arrugada y angulosa. &iexcl;Ding, dong, dang! &iexcl;Oh, ha sonado el timbre, qu&eacute; raro, qui&eacute;n ser&aacute;!<\/p>\n<p>&quot;Gertrudis, corre, abre&quot;, oigo que dice alguien detr&aacute;s de la puerta; &quot;&iquest;Qui&eacute;n es?&quot;, pregunto alarmada; &quot;Soy yo, el guardabosques&quot;. Abr&iacute; inmediatamente. &quot;Entra&quot;, ped&iacute;, &eacute;l entr&oacute;, &quot;&iquest;qu&eacute; haces aqu&iacute;, c&oacute;mo sabes d&oacute;nde vivo, no estabas internado?&quot;; &quot;Hay tanto que explicar&quot;; &quot;Pues empieza&quot;. Y empez&oacute;:<\/p>\n<p>&quot;Me llamo Adolfo Llamas. Un d&iacute;a nos conocimos hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, por la ma&ntilde;ana en una playa. T&uacute; ten&iacute;as novio. En una fiesta, de borrachera, la noche de ese mismo d&iacute;a, nos enrollamos, aunque no llegamos hasta el final, pues, al final, te volviste a casa con tu novio. Me tuve que hacer una paja frente al mar. Esa eras t&uacute; ese d&iacute;a&quot;. Se&ntilde;al&oacute; la foto de Gertrudis en bikini. &quot;Nunca m&aacute;s te volv&iacute; a ver porque soy soldado, y ese verano me destinaron con urgencia a una guerra lejana. Pero no te he olvidado en todos estos a&ntilde;os y&quot;&#8230;<\/p>\n<p>&quot;Perdona&quot;, cort&eacute;, &quot;pero t&uacute; eres m&aacute;s joven que yo, quiz&aacute; ni hab&iacute;as nacido cuando me hicieron esa foto&quot;.<\/p>\n<p>Adolfo tartamude&oacute;: &quot;M-me has pi-pillado&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Ah, esto de los admiradores secretos&quot;. Adolfo no era m&aacute;s que un chiquillo enamorado de m&iacute; hasta el tu&eacute;tano que me ve&iacute;a a diario pasear por el barrio, ir a comprar al supermercado, echar la bonoloto en la administraci&oacute;n. Su t&iacute;a, amiga m&iacute;a, le dijo lo de la excursi&oacute;n a El Burgo, por eso apareci&oacute; haci&eacute;ndose pasar por guardabosques. Adolfo no estaba infectado por el coronavirus. Entonces&#8230;, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;a yo pasando la cuarentena? Y me acord&eacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; tonta soy, pero qu&eacute; tonta y caprichosa soy! O sea, no estoy en cuarentena por haber follado con Adolfo, los polic&iacute;as se hab&iacute;an re&iacute;do de m&iacute; sac&aacute;ndome confesiones morbosas, haciendo que les explicase escenas er&oacute;ticas, pornogr&aacute;ficas, se hab&iacute;an divertido. En realidad, me contagi&eacute; una semana antes:<\/p>\n<p>Me encargu&eacute; personalmente de hacer la reserva del microb&uacute;s. Consult&eacute; en Google. Aparecieron numerosos art&iacute;culos con nombres y tel&eacute;fonos de empresas. Llam&eacute; a muchos, pero me parecieron excesivamente caros, excepto uno. Establec&iacute; una cita. Llegu&eacute; al lugar donde supuestamente deb&iacute;a haber una empresa de transportes, aunque era una casa mata con jard&iacute;n y garaje. Toqu&eacute; el timbre y, minutos m&aacute;s tarde, sali&oacute; un vejete con una boina. &quot;Hola&quot;, le dije, &quot;vengo por lo del microb&uacute;s&quot;; &quot;Ah, s&iacute;, entre, abra la cancela y entre&quot;. El vejete, muy simp&aacute;tico, abri&oacute; la puerta met&aacute;lica corredera del garaje para mostrarme su flamante veh&iacute;culo. Me dijo que era pr&aacute;cticamente nuevo, que &eacute;l ya no necesitaba trabajar, que le divert&iacute;a eso de transportar personas a no demasiada distancia. Hablamos del dinero, fui a pagarle: &quot;Bah, es gratis&quot;; &quot;&iexcl;C&oacute;mo gratis!&quot;, repliqu&eacute; sorprendida; &quot;&iquest;Trae usted el dinero que le ped&iacute; por tel&eacute;fono?, qu&eacute;deselo, d&iacute;gale a su grupo que me lo pag&oacute;&quot;, orden&oacute;; &quot;No entiendo&quot;, respond&iacute;; &quot;Tiene usted unas tetas y una boca preciosas&quot;, dijo, y lo entend&iacute;. Entramos al microb&uacute;s. &Eacute;l me explic&oacute; lo que quer&iacute;a. Se sent&oacute; en el asiento del conductor, lo desplaz&oacute; hacia atr&aacute;s para que yo cupiese y cerr&oacute; la puerta del habit&aacute;culo. Me pidi&oacute; que mis tetas quedar&aacute;n desnudas mientras lo hac&iacute;a. Me quit&eacute; chaqueta, sudadera y sost&eacute;n.<\/p>\n<p>&Eacute;l se baj&oacute; el pantal&oacute;n. Me arrodill&eacute; despacio entre sus muslos y me met&iacute; en la boca su polla, que empez&oacute; a ensancharse hasta tapon&aacute;rmela, teniendo que respirar por la nariz. &quot;Jol&iacute;n el vejete, menuda tranca&quot;, me dije. Mam&eacute; adelante atr&aacute;s adelante atr&aacute;s. La escup&iacute; unos minutos para poder respirar bien y, de paso, lamer prepucio y frenillo. Ei vejete emit&iacute;a unos sonoros, cavernosos, resoplidos y gru&ntilde;&iacute;a, mientras me masajeaba las tetas, que colgaban gr&aacute;vidas, con fruici&oacute;n. Segu&iacute; mamando entonces previendo su inmediata corrida y, en tres o cuatro empujes m&aacute;s, en&eacute;rgicos pero muy femeninos, es decir, acompa&ntilde;&aacute;ndolos con gemidos, el vejete verti&oacute; todo su semen sobre mi legua. Despu&eacute;s, como acordamos, abr&iacute; mi boca y le mostr&eacute; su propia corrida mezclada con mi saliva. Qued&oacute; content&iacute;simo.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n me dijo un sanitario con el que habl&eacute; por tel&eacute;fono, a punto yo de cumplir mi cuarentena, el vejete muri&oacute; con coronavirus porque ten&iacute;a algunas complicaciones respiratorias previas. El pecho del vejete estaba seguramente podrido, sin embargo su polla estaba tan sana, era tan esplendorosamente saludable que yo no hab&iacute;a desarrollado ning&uacute;n s&iacute;ntoma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Desde que me puse en cuarentena preventiva por prescripci&oacute;n de las autoridades sanitarias, ando completamente desquiciada. &iquest;Por qu&eacute; se me ocurrir&iacute;a a m&iacute; acostarme con aquel hombre? Claro que&#8230;, era tan macho&#8230;, tan joven, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a yo sospechar siquiera que estaba contagiado de coronavirus? Fue en aquel viaje a El Burgo, durante la estancia en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9944,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22864","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22864","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9944"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22864"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22864\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}