{"id":23136,"date":"2020-04-04T22:00:00","date_gmt":"2020-04-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-04-04T22:00:00","modified_gmt":"2020-04-04T22:00:00","slug":"una-manana-en-el-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-manana-en-el-sur\/","title":{"rendered":"Una ma\u00f1ana en el sur"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23136\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de un largo viaje en los asientos de atr&aacute;s de un jeep, fuimos conducidos por la pareja de su madre hasta llegar al sur de Santiago.<\/p>\n<p>Nos alojamos en la casa del pololo de su hermana junto a varios m&aacute;s de su familia. Al ser tantos no ten&iacute;amos mucha intimidad ya que nos toc&oacute; el living para dormir junto a su hermana.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as fueron exquisitos, como ellos dicen, a puro sol. Un clima c&aacute;lido perfecto para entrar al lago fresco sin tanto titubeo.<\/p>\n<p>No fue mi primer lago por ya haber ido a Chile el a&ntilde;o anterior, pero se sent&iacute;a como uno de los primeros en mi piel, siempre fui del mar. Era de color verde cristalino, sabor dulce y ten&iacute;a esa frescura que te despabila al instante al zambullirse, era muy rico.<\/p>\n<p>Al haber ido por pocos d&iacute;as habremos disfrutado del muelle solo dos veces pero recuerdo lo bien que se sent&iacute;a acostarnos ah&iacute;. Me gustaba mirar por las hendijas y ver las piedras erosionadas del fondo tapadas por la translucencia. La calma nos inundaba porque est&aacute;bamos acompa&ntilde;ados de las quietas aguas de la tarde, ya nadie nadaba ni navegaba.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana, los desayunos abundantes m&aacute;s de una vez fueron opacados por conversaciones amargas, las incoherencias sal&iacute;an a borbotones de la boca de su hermano. Yo tan tibia, nunca manifest&eacute; mi opini&oacute;n pero el calor interno siempre me pose&iacute;a con impotencia, creo que era por respeto a su madre, que nunca disfrutaba de esos momentos.<\/p>\n<p>Hartos y abrumados decidimos bajar al lago y tomar el kayak, los dos entr&aacute;bamos c&oacute;modos. El cielo sin nubes y el sol radiante del mediod&iacute;a nos acompa&ntilde;aba y entibiaba nuestros cuerpos mientras nos adentr&aacute;bamos en el lago, quer&iacute;amos disociarnos de todo eso de lo que no &eacute;ramos parte.<\/p>\n<p>Al ver la orilla y la casa ya con otra dimensi&oacute;n, dejamos de remar y nos recostamos con nuestras piernas entrelazadas. Las caricias fueron incrementando su intensidad mientras el calor se apoderaba de nosotros.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a &eacute;l y bes&eacute; sus labios suaves templados al sol. Su lengua recorri&oacute; la m&iacute;a lentamente como siempre nos gust&oacute;, sin dejar de acariciar mis muslos y entrepierna.<\/p>\n<p>El sol nos pegaba en la espalda y nuestros p&oacute;mulos ya tomaban color, nuestros pechos ten&iacute;an peque&ntilde;as gotas de transpiraci&oacute;n. Mi bombacha comenzaba a embeberse de ese elixir genuino que &eacute;l tanto disfrutaba. Sus dedos lo notaron y se resbalaron entre mis labios, pasaron de su boca a la m&iacute;a ya queriendo ser devorados.<\/p>\n<p>Yo lo acariciaba por encima de ese short violeta gastado que tanto me gustaba, y pod&iacute;a sentir cu&aacute;n firme ya estaba. Desde el el&aacute;stico lo tir&eacute; hacia abajo para poder sentirla con mis manos suaves. Me toqu&eacute; y pas&eacute; mis fluidos con mis dedos para que se vuelva h&uacute;meda como yo. A&uacute;n cierro los ojos y puedo recordar su temperatura avivada por los rayos del sol. Las ganas de tenerla en mi boca ya se apoderaban de m&iacute;, en conjunto con esa adrenalina extra por temer ser observados. &Eacute;l hac&iacute;a percatarme de las distancias con pocas palabras mientras sus manos me agarraban con m&aacute;s fuerza; a la vez pasaban por mis pechos y su boca por mis pezones, al pasar su lengua pod&iacute;a percibir lo duros que estaban.<\/p>\n<p>Se ech&oacute; hacia atr&aacute;s y la luz hizo que la saliva de mis tetas tenga su propio reflejo.<\/p>\n<p>Me recost&eacute; sobre su pelvis y la bes&eacute; arrastrando mis labios entre cada beso mientras mis manos intentaban abarcar con firmeza y suavidad todas esas partes que sab&iacute;a que a &eacute;l le gustaba sentir. Fui subiendo lentamente con mi boca h&uacute;meda y mi lengua sin fuerza para adaptarme a su forma y envolverlo lo m&aacute;s posible. Llegu&eacute; a su punta riqu&iacute;sima y se notaba c&oacute;mo toda su sangre se hab&iacute;a direccionado hasta hacerla crecer con una fuerza tal que su piel fina reluc&iacute;a bajo el contraste de ese color rosado potenciado. La apoy&eacute; sobre mi lengua y paladar y sent&iacute; ahora c&oacute;mo su sutil elixir se mezclaba con mi saliva y hac&iacute;a que todo fluya a&uacute;n m&aacute;s. De a ratos me sumerg&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s para sentir su roce en mis am&iacute;gdalas, eso me calentaba.<\/p>\n<p>A todo esto, nos mec&iacute;amos livianos flotando sobre el movimiento casi impalpable del lago que era excitado por el nuestro. Nos est&aacute;bamos disfrutando fuerte y nuestras manos ya nos recorr&iacute;an desquiciadas buscando m&aacute;s. Mis dedos finos mojados en su boca ya sent&iacute;an la fricci&oacute;n de sus dientes advirti&eacute;ndome que iba a venir sobre m&iacute;. De todas formas me lo dijo, con esa voz extasiada, pero yo segu&iacute; hasta sentir esa vibraci&oacute;n en mi mano que lo agarraba y sub&iacute;a hacia mi boca.<\/p>\n<p>Fue m&aacute;s tibio y dulce que el sol en mi espalda.<\/p>\n<p>Nos miramos y me asom&eacute; por el borde del kyak para escupirlo, y vi c&oacute;mo se fund&iacute;a en el lago profundo sin fondo.<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute; y nos re&iacute;mos pl&aacute;cidos. &Eacute;l quiso seguir toc&aacute;ndome, pero yo prefer&iacute; recostarme sobre &eacute;l mientras el sol nos segu&iacute;a insolando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de un largo viaje en los asientos de atr&aacute;s de un jeep, fuimos conducidos por la pareja de su madre hasta llegar al sur de Santiago. 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