{"id":23176,"date":"2020-04-07T22:00:00","date_gmt":"2020-04-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-04-07T22:00:00","modified_gmt":"2020-04-07T22:00:00","slug":"la-sesion-de-espiritismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-sesion-de-espiritismo\/","title":{"rendered":"La sesi\u00f3n de espiritismo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23176\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A la habitaci&oacute;n la iluminaban tres velas blancas colocadas sobre una mesa a la que se sentaban un hombre y tres mujeres, estaban con los ojos cerrados y con las manos apoyadas sobre la mesa. Svetiana, la m&eacute;dium, despu&eacute;s de rezar una oraci&oacute;n para que no entraran en el c&iacute;rculo esp&iacute;ritus diab&oacute;licos, con acento ruso, dijo:<\/p>\n<p>-Esta noche estamos aqu&iacute; para ponernos en contacto con el marqu&eacute;s de Sade.<\/p>\n<p>Las dos mujeres y el hombre, con una sola voz, dijeron:<\/p>\n<p>-Manifi&eacute;state.<\/p>\n<p>Quedaron un par de minutos en silencio respirando el aroma a incienso quemado y mal oyendo m&uacute;sica cl&aacute;sica. El silencio lo rompi&oacute; un golpe seco sobre la mesa. Una de las mujeres, la m&aacute;s joven, con el susto, me&oacute; por ella. La m&uacute;sica cl&aacute;sica les sonaba ahora a marcha f&uacute;nebre y el olor a incienso se hizo m&aacute;s intenso. Abrieron los ojos y la penumbra acojonaba una cosa mala. La m&eacute;dium les hab&iacute;a dicho a las mujeres y al hombre que al contactar hicieran las preguntas con una sola voz, pero con el susto que llevaran se quedaran mudas. Dos o tres minutos m&aacute;s tarde, preguntaron a un&iacute;sono preguntas que no hab&iacute;an acordado preguntar:<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n eres?<\/p>\n<p>La m&eacute;dium, con acento franc&eacute;s y voz de ultratumba, dijo:<\/p>\n<p>-Donatien Alphonse Fran&ccedil;ois de Sade.<\/p>\n<p>Sin saber c&oacute;mo ni por qu&eacute; ya no sent&iacute;an miedo, y preguntaron:<\/p>\n<p>-&iquest;Es verdad que eras un s&aacute;dico?<\/p>\n<p>-Ver sufrir sienta bien, hacer sufrir es a&uacute;n mejor, si eso es sadismo, s&iacute;, lo fui.<\/p>\n<p>-&iquest;Podr&iacute;amos disfrutar de tu presencia?<\/p>\n<p>-Solo si me lo rog&aacute;is.<\/p>\n<p>-Se lo rogamos, aparece.<\/p>\n<p>-A su debido tiempo, ilusos. &iexcl;Ja, jaa, jaaa!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de o&iacute;r aquella risa mal&eacute;fica y de que sin correr una brizna de viento se apagaran las tres velas, apareci&oacute; de nuevo el miedo. Quitaron las manos de la mesa, se rompi&oacute; el c&iacute;rculo y el esp&iacute;ritu del marqu&eacute;s se fue.<\/p>\n<p>Una semana antes.<\/p>\n<p>Enriqueta, una joven de 18 a&ntilde;os, rubia, alta, de ojos verdes, con buenas tetas, buen culo, cintura de avispa y anchas caderas, Teodoro, su padre, un cuarent&oacute;n, alto y bien parecido, Rufina, la madrastra de Enriqueta, que era una cuarentona, morena, voluptuosa y bella y Svetiana, una morenaza rusa, amiga de Rufina estaban en un pub tomando unas copas. Algo perjudicada, le estaba diciendo Enriqueta a su madrastra:<\/p>\n<p>-&#8230; No s&eacute; qu&eacute; le pasa a mi novio que casi siempre me deja a medias.<\/p>\n<p>-Los hombres tienen el aguante que tienen, y hacen lo que saben hacer. Yo tambi&eacute;n echo de menos un poco m&aacute;s de acci&oacute;n.<\/p>\n<p>A Teodoro no le sent&oacute; nada bien el comentario.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo qu&eacute;?<\/p>\n<p>-C&oacute;mo sexo anal, c&oacute;mo azotes&#8230;<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Te va ese rollo?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, tengo cogiendo polvo en un caj&oacute;n de la c&oacute;moda las fustas, las pinzas para las tetas, las esposas, la mordaza&#8230; Tengo guardadas todas las cosas con las que me hac&iacute;a disfrutar mi ex.<\/p>\n<p>Teodoro estaba desorientado.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s cosas no s&eacute; de ti, Rufina?<\/p>\n<p>-Todo, de m&iacute; no sabes nada.<\/p>\n<p>Svetiana, viendo que la cosa se pod&iacute;a desmadrar, le dijo a Rufina:<\/p>\n<p>-T&uacute; lo que necesitas es alguien c&oacute;mo el Marqu&eacute;s de Sade.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qui&eacute;n me diera haberlo conocido!<\/p>\n<p>Mirando para los dos, les dijo:<\/p>\n<p>-Si quer&eacute;is os puedo poner en contacto con &eacute;l a ver si os ilustra.<\/p>\n<p>Teodoro le dijo a Svetiana:<\/p>\n<p>-No bebas m&aacute;s que ya se te subi&oacute; bastante a la cabeza.<\/p>\n<p>Rufina sali&oacute; en ayuda de su amiga.<\/p>\n<p>-Mi amiga puede hablar con los muertos, es m&eacute;dium.<\/p>\n<p>-Y yo soy Thomas Jefferson, no te jode.<\/p>\n<p>Svetiana se enfad&oacute; con Teodoro.<\/p>\n<p>-Cuando quieras te demuestro que puedo hablar con los muertos.<\/p>\n<p>Teodoro se cachonde&oacute; de ella.<\/p>\n<p>-S&iacute;, y me va a ense&ntilde;ar un muerto a follar. &iexcl;Hay que joderse!<\/p>\n<p>Contin&uacute;a despu&eacute;s de la sesi&oacute;n de espiritismo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la sesi&oacute;n en el piso de Rufina, Svetiana se fue a su casa. Enriqueta, con el miedo que ten&iacute;a no se iba a mover de all&iacute; hasta que fuese de d&iacute;a.<\/p>\n<p>Horas despu&eacute;s, Enriqueta estaba en la cama al lado de su madrastra con las tetas pegadas a su espalda y un brazo sobre su cintura. Ya llevaban m&aacute;s de una hora en cama y hab&iacute;a fantaseado tanto con su madrastra que sin llegar a tocarse ten&iacute;a el co&ntilde;o empapado. Al final no se pudo aguantar m&aacute;s. Meti&oacute; dos dedos dentro del co&ntilde;o y comenz&oacute; a masturbarse muy lentamente. Teodoro dorm&iacute;a a pierna suelta. Rufina sent&iacute;a el dorso de la mano de su hijastra chocar con su culo cada vez que los dedos sal&iacute;an del co&ntilde;o y rozarlo cada vez que acariciaba el cl&iacute;toris&#8230; Sab&iacute;a lo que estaba haciendo. Ninguna de las dos era lesbiana, pero cuando la mano de Enriqueta dej&oacute; la cintura de su madrastra y se meti&oacute; dentro de las bragas&#8230;<\/p>\n<p>La mujer ya estaba tan caliente que abri&oacute; las piernas y se dej&oacute; hacer. La masturb&oacute; muy despacito para no hacer ruido&#8230; Al rato, Rufina, se puso boca arriba. Con las piernas abiertas de par en par y coloc&oacute; las manos en la nuca. Enriqueta la destap&oacute; quitando la s&aacute;bana que la cubr&iacute;a, y al destaparla tambi&eacute;n destap&oacute; a su padre, pero c&oacute;mo era una calurosa noche de primavera, la diferencia era m&iacute;nima. Le levant&oacute; la camiseta a Rufina y le lami&oacute; y chup&oacute; los gordos pezones y las areolas marrones de sus grandes y esponjosas tetas&#8230; Al masturbar y masturbarse despacito los co&ntilde;os comenzaron a hacer ruiditos de chapoteo y esto aumentaba a&uacute;n m&aacute;s su excitaci&oacute;n. Le magre&oacute; las tetas con una mano, al tiempo que le besaba el cuello, le lam&iacute;a una oreja y le mord&iacute;a el l&oacute;bulo. Rufina gir&oacute; la cabeza hacia su hijastra y Enriqueta la bes&oacute; en la boca. La lengua de Rufina se agit&oacute; dentro de la boca de Enriqueta, que la lami&oacute;, aplast&oacute; y chup&oacute; con la suya. Las dos hac&iacute;an esfuerzos para no gemir, y esos esfuerzos se hicieron colosales poco despu&eacute;s al empezar a correrse al mismo tiempo. No pudieron evitar temblar y sacudirse y la cama se acudi&oacute; con ellas. Teodoro ten&iacute;a el sue&ntilde;o profundo y no despert&oacute;.<\/p>\n<p>Les supo a poco. Con cuidado, sin hacer el m&iacute;nimo ruido, se desnudaron e hicieron un 69&#8230; Pero era cuesti&oacute;n de tiempo que Teodoro se despertase, y ese tiempo acab&oacute; al comenzar a moverse demasiado la cama. Despert&oacute; Teodoro, y despert&oacute; la bestia. Encendi&oacute; la luz, las mir&oacute; y les dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Bribonas!<\/p>\n<p>Nadie le hab&iacute;a dicho d&oacute;nde estaba, pero Teodoro se levant&oacute; de la cama, abri&oacute; el caj&oacute;n de abajo de la c&oacute;moda y cogi&oacute; una fusta. Volvi&oacute; a la cama y le dio en el culo a su esposa, que era la que estaba encima haciendo el 69: &quot;&iexcl;Zas, zas!&quot; Se separaron cagando leches. Enriqueta, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute; haces, papi?!<\/p>\n<p>Le larg&oacute; en las tetas. &quot;&iexcl;Zas!&quot;<\/p>\n<p>-&iexcl;No repliques al marqu&eacute;s, bribona!<\/p>\n<p>Enriqueta mir&oacute; para su madrastra, y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Se ha vuelto loco!<\/p>\n<p>-No, tonta. &iquest;No ves que est&aacute; jugando?<\/p>\n<p>Enriqueta le dijo a su padre:<\/p>\n<p>-&iexcl;No me gusta nada este juego!<\/p>\n<p>Teodoro ten&iacute;a poca paciencia. Le dijo a Rufina:<\/p>\n<p>-&iexcl;Comedle la crica a esa novicia desobediente, abadesa!<\/p>\n<p>Enriqueta se ech&oacute; boca arriba, y entreg&aacute;ndose al juego, dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Est&aacute; barrenado, se&ntilde;or marques!<\/p>\n<p>Enriqueta, se quejaba, pero era de vicio. Rufina se meti&oacute; entre las piernas de su hijastra, Enriqueta flexion&oacute; las rodillas y su madrastra comenz&oacute; a comerle el co&ntilde;o. Teodoro, vio que no ten&iacute;a ni pajolera idea, y le dijo:<\/p>\n<p>-Hab&eacute;is perdido, destreza, abadesa, dejadme a m&iacute;.<\/p>\n<p>Teodoro, que estaba solo con los boxers puestos, le dio la fusta a Rufina y ocup&oacute; su lugar.<\/p>\n<p>Al comenzar a comerle el co&ntilde;o le cayeron seis fustazos en el culo.<\/p>\n<p>Rufina le hab&iacute;a dado con fuerza. Su cara dec&iacute;a que disfrutaba dando y la de Teodoro, que no se quej&oacute; ni una sola vez, que disfrutaba llevando. A Enriqueta le gustaba ver la cara de s&aacute;dico de su padre. Le dijo a su madrastra:<\/p>\n<p>-&iexcl;Dale m&aacute;s!<\/p>\n<p>Rufina no le dio m&aacute;s, fue al caj&oacute;n y cogi&oacute; dos pares de pinzas con cadenas. Se puso una en cada pez&oacute;n y le dio las otras dos a Teodoro. Enriqueta, dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;A m&iacute; no me pon&eacute;is esa mierda en los pezones!<\/p>\n<p>Rufina, le dijo:<\/p>\n<p>-Eres vainilla, nena.<\/p>\n<p>Enriqueta tom&oacute; las palabras de su madrastra c&oacute;mo una ofensa.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Vainilla yo?!<\/p>\n<p>Teodoro se arrodillara y se iba a poner las pinzas en el forro de los cojones. Enriqueta se las quit&oacute; de las manos y se las coloc&oacute; en sus grandes pezones&#8230; Teodoro comenz&oacute; a comerle el co&ntilde;o. Rufina fue al caj&oacute;n, cogi&oacute; dos consoladores y se los dio a Teodoro&#8230; Tiempo despu&eacute;s, cuando ya los consoladores entraban y sal&iacute;an con suma facilidad de la vagina encharcada y del ano abierto Enriqueta, le dijo a su padre:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me va a hacer correr, se&ntilde;or marqu&eacute;s!<\/p>\n<p>Teodoro par&oacute; de jugar con su hija. Sali&oacute; con ella de la cama, la llev&oacute; hasta la ventana, la abri&oacute; y dej&oacute; a su hija desnuda, con sus bellas tetas en el balc&oacute;n expuesta los ojos de los transe&uacute;ntes que pasaban por la calle. Le volvi&oacute; a meter un consolador en el co&ntilde;o, le acarici&oacute; el cl&iacute;toris con dos dedos y le foll&oacute; el ojete con su lengua. Enriqueta, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; cerdo es, marqu&eacute;s!<\/p>\n<p>Rufina, de pie, al lado de la cama, se masturbaba viendo c&oacute;mo el padre le com&iacute;a el culo a la hija. De repente, le comenzaron a temblar las piernas, se encogi&oacute; con la mano cogiendo el co&ntilde;o, y se corri&oacute; c&oacute;mo una perra. Enriqueta gir&oacute; la cabeza, y viendo a su madrastra en el piso en posici&oacute;n fetal, jadeando y temblado, y sintiendo la lengua de su padre entrar y salir de su culo se corri&oacute; derramando jugos sobre el piso, y gritando:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro, marqu&eacute;s!<\/p>\n<p>La gente que pasaba esa noche por la calle mir&oacute; para el balc&oacute;n del tercer piso y vio a Enriqueta sacudi&eacute;ndose mientras se corr&iacute;a. Algunas chicas se tapaban la boca con la mano y sonre&iacute;an, otras quedaban c&oacute;mo hipnotizadas Ellos ten&iacute;an sonrisas de oreja a oreja&#8230; Ver c&oacute;mo la miraban hizo que aumentase a&uacute;n m&aacute;s el placer que estaba sintiendo.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse Enriqueta, Teodoro, cerr&oacute; la ventana, se quit&oacute; los boxers y su polla erecta qued&oacute; mirando al techo. Agarr&oacute; la fusta y le dijo:<\/p>\n<p>-Coged en el caj&oacute;n unas esposas y una mordaza y esposad y amordazad a vuestra abadesa.<\/p>\n<p>-Me gusta este juego, marqu&eacute;s.<\/p>\n<p>Le cay&oacute; un fustazo en una nalga que le dej&oacute; el culo a arder. &quot;&iexcl;Zas!&quot;<\/p>\n<p>-&iexcl;Esto no es ning&uacute;n juego! &iexcl;&iexcl;A lo suyo!!<\/p>\n<p>-Vale, vale, se&ntilde;or marqu&eacute;s, la ato y la amordazo.<\/p>\n<p>Cuando Enriqueta volv&iacute;a con las esposas y la mordaza, Rufina, que estaba detr&aacute;s de Teodoro, lo cogi&oacute; por la cintura, y le dijo a Enriqueta:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ponle las esposas!<\/p>\n<p>Teodoro no ofreci&oacute; resistencia. Enriqueta le puso las esposas con los brazos a la espalda y una mordaza en la boca. Rufina lo empuj&oacute; encima de la cama. Se quit&oacute; las pinzas de los pezones, se las puso en el forro de los cojones y le dijo a su hijastra:<\/p>\n<p>-Saca tus pinzas y p&oacute;nselas en sus pezones.<\/p>\n<p>Enriqueta hizo un saludo de reverencia, y le dijo:<\/p>\n<p>-Lo que usted mande, abadesa.<\/p>\n<p>Enriqueta hizo lo que le dijo. Rufina subi&oacute; encima de Teodoro y tirando con una mano de las cadenas de las pinzas que ten&iacute;a en el forro de los cojones y con la otra de las de los pezones, lo cabalg&oacute; a toda hostia. Enriqueta, sentada en la cama ve&iacute;a la cara de sufrimiento y gozo de su padre y el gordo culo y las grandes tetas de su madrastra volando de un lado para el otro y se iba excitando, y m&aacute;s que se excit&oacute; cuando su padre se corri&oacute; dentro de su madrastra y cuando su madrastra, jadeando c&oacute;mo una perra, ba&ntilde;&oacute; la polla de su padre con una inmensa corrida&#8230; Luego se puso negra al ver c&oacute;mo su madrastra le quitaba la mordaza, le pon&iacute;a el co&ntilde;o en la boca a su padre y le obligaba a tragar la leche de la corrida y los jugos que acababa de echar. Le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Jodeeer que puerca es, abadesa!<\/p>\n<p>Rufina no dijo nada. Cuando Teodoro acab&oacute; de tragar, meti&oacute; la polla en la boca y se la mam&oacute;&#8230; Poco despu&eacute;s viendo que no se le pon&iacute;a dura, le dijo a su marido:<\/p>\n<p>-&iexcl;O se le pone la polla dura o le reviento la cara a hostias, se&ntilde;or marqu&eacute;s!<\/p>\n<p>Al rato, c&oacute;mo la polla no se le puso dura le empezaron a caer bofetadas en la cara: &quot;&iexcl;Plin, plas!&quot; Con las bofetadas se le fue poniendo tiesa, hasta que qued&oacute; mirando al techo, entonces, Rufina, le dijo a su hijastra:<\/p>\n<p>-Te toca. &iexcl;R&oacute;mpele la polla al marqu&eacute;s!<\/p>\n<p>Enriqueta era una buena alumna. Cogi&oacute; las dos cadenas de las pinzas, y tirando de ellas, su culo vol&oacute; de atr&aacute;s hacia delante y de delante hacia atr&aacute;s&#8230; Al rato sinti&oacute; c&oacute;mo su padre se corr&iacute;a dentro de ella, dej&oacute; de tirar de las cadenas y se derrumb&oacute; sobre &eacute;l convulsion&aacute;ndose con el gusto que sinti&oacute; al venirse. Al acabar, por no ser menos cerda que su madrastra, le puso el co&ntilde;o en la boca a su padre e hizo que tragara el semen mezclado con sus flujos vaginales, cosa que Teodoro trag&oacute; con grado.<\/p>\n<p>Al acabar lo soltaron. El cabr&oacute;n estaba agradecido por lo que le hicieran.<\/p>\n<p>-Gracias, abadesa, gracias, novicia -cogi&oacute; la fusta-, mas ahora toca obediencia al marqu&eacute;s. Vos, abadesa, sentaos en el borde de la cama, y vos -le dijo a Enriqueta-, echaos sobre su regazo para que os castigue por haber faltado a vuestros votos.<\/p>\n<p>Tan pronto c&oacute;mo Enriqueta se ech&oacute; sobre su regazo, Rufina, comenz&oacute; a darle vigorosos azotes en su duro trasero. Enriqueta ya se enviciara con el juego, y le dijo:<\/p>\n<p>-Tienes la fuerza de una ni&ntilde;a, mami.<\/p>\n<p>Rufina, odiaba que le llamara &quot;mami&quot;. Con la lengua fuera, y mordi&eacute;ndola, le dio con sa&ntilde;a: &quot;&iexcl;&iexcl;&iexcl;Plas, plas, plas!!!&quot;, Enriqueta con el culo colorado c&oacute;mo un tomate maduro, se rio de ella.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; vainilla eres, mami!<\/p>\n<p>Teodoro no estaba con esas.<\/p>\n<p>-&iexcl;De la abadesa no se r&iacute;e ninguna novicia bribona!<\/p>\n<p>Teodoro cogi&oacute; a su hija por la espalda, la levant&oacute; en alto en peso y se la clav&oacute; en el culo de una estocada, Enriqueta, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ayyy, hijo&#8230; de una marquesa!<\/p>\n<p>Rufina se agach&oacute; y le comi&oacute; el co&ntilde;o mojado y abierto y le tir&oacute; de las pinzas. Enriqueta, chill&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Cabrones!<\/p>\n<p>Sigui&oacute; quej&aacute;ndose de vicio, mas por poco tiempo, ya que al rato y sin avisar, solt&oacute; un chorro de jugos que sorprendi&oacute; a su madrastra e hizo que se separara de ella, aunque al sentir como gem&iacute;a y ver como sal&iacute;a un ri&oacute; de jugos de su co&ntilde;o, le lami&oacute; el co&ntilde;o hasta que termin&oacute; de correrse, Teodoro se corri&oacute; dentro del culo de Enriqueta. Con ella en brazos y con cara de asombrado, mir&oacute; para su hija, luego mir&oacute; para su esposa y le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute; co&ntilde;o hago yo d&aacute;ndole por el culo a mi hija?! &iquest;Con qu&eacute; me drogasteis?<\/p>\n<p>El marqu&eacute;s de Sade se hab&iacute;a ido, y con &eacute;l la diversi&oacute;n.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>A la habitaci&oacute;n la iluminaban tres velas blancas colocadas sobre una mesa a la que se sentaban un hombre y tres mujeres, estaban con los ojos cerrados y con las manos apoyadas sobre la mesa. 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