{"id":23215,"date":"2020-04-11T23:40:11","date_gmt":"2020-04-11T23:40:11","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-04-11T23:40:11","modified_gmt":"2020-04-11T23:40:11","slug":"inmune","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/inmune\/","title":{"rendered":"Inmune"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23215\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me despert&eacute; en mitad de la noche con el deseo insoslayable de follar. Abr&iacute; los ojos en la oscuridad; o&iacute; el ronquido suave de Jos&eacute; Luis. Apart&eacute; la s&aacute;bana que a ambos nos cubr&iacute;a y descubr&iacute; que mi esposo estaba completamente desnudo; as&iacute; que, como &eacute;l dorm&iacute;a de costado d&aacute;ndome la cara, estir&eacute; mi brazo hasta que mi mano tom&oacute; contacto con su polla en reposo y comenc&eacute; a acarici&aacute;rsela. Jose Luis gimi&oacute;: &quot;mmm&#8230; mmmm&quot;, luego entorn&oacute; los p&aacute;rpados y susurr&oacute;: &quot;Qu&eacute;&#8230; mmm&#8230; Silvana&quot;. Me lo foll&eacute;, con ganas: empuj&eacute; su cuerpo hasta dejarlo boca arriba y me sub&iacute; en su regazo para rozar mi co&ntilde;o con su polla hasta que &eacute;sta se le puso tan dura que penetr&oacute; por s&iacute; sola en mi rajita; entonces suspir&eacute;: &quot;Ohh, Jose, Jose&quot;, y comenc&eacute; a rebotar. Yo miraba hacia abajo, y en lo oscuro de la alcoba pod&iacute;a vislumbrar mis pezones movi&eacute;ndose desacompasados en todas direcciones&#8230;<\/p>\n<p>Sin embargo, de esto hace mucho tiempo; ahora est&aacute;bamos todos confinados.<\/p>\n<p>Silvana era una mujer hermosa: ten&iacute;a un rostro armonioso, un busto bien provisto de tetas firmes y redondas, una cintura fina, unas caderas anchas, unos muslos bien torneados y un co&ntilde;o bien perfilado. Cuando paseaba por la calle para ir de compras, los hombres no pod&iacute;an evitar echarle una mirada de deseo; pero ella no flirteaba, era mujer de un solo hombre, de Jos&eacute; Luis.<\/p>\n<p>Silvana, a menudo, llamaba por tel&eacute;fono a Amparo para contarle sus cuitas:<\/p>\n<p>&quot;Aunque a m&iacute; me gusta mucho chupar la polla de mi esposo, por nada del mundo consiento que se corra dentro de mi boca, siempre fuera, no me gusta el sabor ni la textura del semen, me da asco&quot;, confes&oacute; Silvana a su amiga Amparo; &quot;&iexcl;No me digas!, y &eacute;l &iquest;qu&eacute; dice?&quot;, pregunt&oacute; &eacute;sta; &quot;Nada, estoy tan buena que se conforma con follarme, y &iexcl;menuda suerte tiene!&quot;, terminaba Silvana.<\/p>\n<p>No obstante, de esto hace mucho tiempo; ahora est&aacute;bamos todos confinados.<\/p>\n<p>Amparo y yo contrajimos el virus reci&eacute;n empezada la pandemia y, aunque pasamos m&aacute;s de una semana muy enfermos, con fiebre alt&iacute;sima y tos severa, conseguimos recuperarnos gracias a que nuestros anticuerpos vencieron al intruso que se col&oacute; en nuestros organismos, expuls&aacute;ndolo; nosotros hac&iacute;amos vida normal, estando confinados.<\/p>\n<p>Amparo era una mujer rechonchilla de formas suaves y me encantaba tenerla entre mis brazos, estrechar su amoroso cuerpo, correrme en su c&aacute;lido co&ntilde;o mientras ella me com&iacute;a a besos. Con Amparo, todo empezaba con un juego en el que un&iacute;amos nuestras bocas, nuestros labios, nuestras lenguas, deleit&aacute;ndonos en los h&uacute;medos roces, hasta que finalmente nos desnud&aacute;bamos el uno al otro, yo a ella, ella a mi, y foll&aacute;bamos como locos. Hab&iacute;a veces en que Amparo me chupaba la polla, &iexcl;c&oacute;mo no!, incluso hab&iacute;a en las que lo hac&iacute;a hasta el final, es decir, hasta probar mi semen, pero yo no se lo ped&iacute;a; a m&iacute; me encantaba follarla, disfrutaba viendo c&oacute;mo su cara, tan redondita, se iba transformando a cada empuje m&iacute;o, c&oacute;mo sus p&aacute;rpados se entornaban y su labio inferior ca&iacute;a laxo, mostr&aacute;ndome un rostro distinto en el que el deseo, la lujuria cobraba tal protagonismo que, era s&oacute;lo o&iacute;r sus tiernos gemidos y ya la punta de mi polla ard&iacute;a, y, con todo mi ser volcado, me vert&iacute;a dentro de ella.<\/p>\n<p>Jos&eacute; Luis sale al balc&oacute;n:<\/p>\n<p>A distancia, a trav&eacute;s de la calle, desde un balc&oacute;n a otro, no se conoce a nadie, quiero decir: no se puede saber si ese alguien te cae bien y, ni siquiera, saber si te va a ser satisfactorio estar a su lado; pero Jos&eacute; Luis espiaba a la vecina. La ve&iacute;a cada d&iacute;a a las ocho asomarse para dar los habituales aplausos, acodada en la barandilla. Ella llevaba puesto un pantal&oacute;n largo de ch&aacute;ndal, una camiseta de pijama y, por encima, una rebeca; su cabello rubio, mal peinado, le ca&iacute;a sobre los hombros. De vez en cuando, durante un breve intervalo de tiempo, ella estirazaba su torso mientras daba palmas, y Jos&eacute; Luis pod&iacute;a observar como, apretadas, sus tetas pugnaban con la tela que las cubr&iacute;a. &quot;Ah&quot;, se dec&iacute;a Jos&eacute; Luis, &quot;qu&eacute; delicia ser&iacute;a ahora saborear esa carne tibia, que placer ser&iacute;a oler el sudor rancio de su canalillo, ese olor a casa cerrada&quot;, y se empalmaba.<\/p>\n<p>Jos&eacute; Luis se hace una paja en el cuarto de ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>De la situaci&oacute;n desesperada de Jos&eacute; Luis respecto a la cuesti&oacute;n sexual me enter&eacute; por una entrada de blog que le&iacute;, blog cuya autora era Silvana, cuyo t&iacute;tulo era &quot;Hago c&iacute;rculos con humo&quot;, del que yo era seguidor desde que la conoc&iacute;, siendo ella soltera, en un evento organizado por j&oacute;venes escritores, grupo en el cual Silvana era meramente una comparsa, pues ni ten&iacute;a talento ni constancia:<\/p>\n<p>&quot;Jos&eacute; Luis estaba embobado mir&aacute;ndome cuando yo pon&iacute;a la mesa para cenar. &quot;&iquest;Qu&eacute; te ocurre Jos&eacute; Luis, acaso has visto un fantasma?&quot;, le preguntaba yo apoyando las palmas de las manos en mis caderas; &quot;No&#8230; no es nada&#8230;, es que&#8230;&quot;, tartamudeaba &eacute;l; &quot;Es que&#8230;, ver&aacute;s, tengo tantas ganas de follarte&#8230;, desde que empez&oacute; la cuarentena no hemos follado ni una sola vez y&#8230;, claro, tampoco es que te tapes mucho, sales de tu habitaci&oacute;n con la bata de andar por casa, te paseas de ac&aacute; para all&aacute; descalza&#8230;, para colmo, cuando te agachas para hacer algo, se te ve que ni llevas ropa interior&#8230;, en fin, Silvana, &iexcl;que no puedo m&aacute;s!&quot;, me explicaba; &quot;Est&aacute; bien, Jos&eacute; Luis, est&aacute; bien, de follar nada, pero&#8230;, &iexcl;venga!, te har&eacute; una paja&quot;, le dec&iacute;a; &quot;&iquest;Con la boca?&quot;, preguntaba suplicante Jos&eacute; Luis; &quot;No, entonces ser&iacute;a una mamada, te har&eacute; una paja, espera que me pongo los guantes&quot;.<\/p>\n<p>Yo sal&iacute;a del sal&oacute;n comedor en direcci&oacute;n a la cocina para coger unos guantes de nitrito; luego volv&iacute;a. Jos&eacute; Luis ya se hab&iacute;a bajado los pantalones del pijama y me mostraba su polla tiesa bien reclinado en el sill&oacute;n. Yo me sentaba junto a &eacute;l. &Eacute;l besaba mi mascarilla. Yo le acariciaba la polla, su tronco, de modo ascendente, desde sus huevos a su prepucio; en breve, la empu&ntilde;aba y comenzaba a mover el pellejo de arriba a abajo; al principio, despacio, con suavidad; Jos&eacute; Luis me apretaba las tetas con sus manos enguantadas, y suspiraba; despu&eacute;s de varios minutos, yo aumentaba el ritmo de mi masaje: su glande casi morado se hinchaba, los gemidos que emit&iacute;a eran cada vez m&aacute;s sonoros; y, de sopet&oacute;n, sal&iacute;a el semen&quot;.<\/p>\n<p>Fin de la entrada.<\/p>\n<p>Cuando esta ma&ntilde;ana Amparo recibi&oacute; la llamada de auxilio de Silvana pidi&eacute;ndole con premura que se reuniese con ella en su casa, aqu&eacute;lla s&oacute;lo dijo: &quot;Voy enseguida&quot;. Amparo se puso encima un vestido largo de color negro con tirantes y escote redondo y se calz&oacute; unas zapatillas deportivas, sin calcetines, y sali&oacute; a la calle. No viv&iacute;an lejos Silvana y Jos&eacute; Luis, aunque, de todas formas, intent&oacute; no despertar sospechas entre los vecinos de que abandonaba su confinamiento, as&iacute; que se colg&oacute; del hombro una talega de tela con el fin de parecer que sal&iacute;a a comprar pan. Lleg&oacute; al portal que era su destino, toc&oacute; el porterillo electr&oacute;nico, dijo: &quot;Soy yo&quot;, y la puerta se abri&oacute;; tom&oacute; el ascensor y subi&oacute;. Una vez en el rellano, dio unos ligeros golpes en la puerta de la casa de su amiga, tal y como hab&iacute;an convenido, y &eacute;sta le franque&oacute; el paso. Silvana, en la entradita, a Amparo le pareci&oacute; una diosa, cubierta como estaba su figura por una s&aacute;bana mal anudada tras la que se adivinaba su apetecible desnudez. Silvana fumaba ansiosa un cigarrillo que pinzaba entre el &iacute;ndice y el pulgar de la mano izquierda, d&aacute;ndole profundas caladas: &quot;Sent&eacute;monos&quot;, orden&oacute; entre una calada y otra; Amparo obedeci&oacute;. Tomaron asiento en el sof&aacute; cama abierto que hab&iacute;a en el saloncito a m&aacute;s de un metro de distancia la una de la otra; la superficie de &eacute;ste todav&iacute;a conservaba cierta tibieza, se&ntilde;al de que hac&iacute;a poco que hab&iacute;a sido usado. &quot;Amparo, estoy preocupada&quot;, empez&oacute; Silvana, &quot;Jos&eacute; Luis, el pobre, est&aacute; desesperado, pero no debemos estar muy juntos, fig&uacute;rate, dormimos separados, yo en este sof&aacute; cama y &eacute;l en nuestro dormitorio, claro, mucho menos follar, hasta que todo esto pase&quot;; &quot;Entiendo&quot;, asinti&oacute; Amparo; &quot;He pensado que quiz&aacute;&#8230; &iquest;cu&aacute;ndo te recuperaste de la enfermedad?&quot;, pregunt&oacute; Silvana; &quot;Hace pocos d&iacute;as&quot;&#8230;; &quot;Por eso, Amparo, conservar&aacute;s alguna carga viral, aunque sea poca, quiz&aacute; la suficiente, quiero ser inmune, as&iacute; que &iexcl;cont&aacute;giame!&quot;.<\/p>\n<p>Esta petici&oacute;n dej&oacute; confusa a Amparo; desde luego, nadie le hab&iacute;a pedido algo as&iacute; en su vida: &quot;Cont&aacute;giame&quot;, volvi&oacute; a decir Silvana en un suspiro. Amparo, entonces, record&oacute; aquel otro tiempo suyo, el de ambas, en que, siendo tan buenas amigas, se acostaban juntas, hac&iacute;an el amor frotando sus cuerpos, juntando sus bocas, usando sus dedos; lo record&oacute;, aquel grupo de j&oacute;venes escritoras y escritores, aquel escritor que tanto llam&oacute; su atenci&oacute;n, que seguramente en estos momentos escrib&iacute;a esta historia, aquel escritor por el que dej&oacute; a Silvana, su amor de juventud. Tambi&eacute;n Silvana se alej&oacute; de ella, se hab&iacute;a ido alejando poco a poco, al conocer a aquel exitoso y joven empresario, Jos&eacute; Luis, que la colmaba de regalos, pero&#8230; &quot;Cont&aacute;giame, Amparo, c&oacute;meme el co&ntilde;o, como en los viejos tiempos&quot;, susurr&oacute; Silvana, interrumpiendo el curso de sus pensamientos. Amparo la observ&oacute; detenidamente y, alargando un brazo, palp&oacute; su suave piel, le toc&oacute; una teta; la observ&oacute;: vio que ella movi&oacute; su culo para girarse, para situarse de frente, y extendi&oacute; y abri&oacute; sus piernas a la vez que se recostaba en el colch&oacute;n del sof&aacute;; Amparo inclin&oacute; su torso, apart&oacute; la tela del cuerpo de Silvana y acopl&oacute; la cabeza al regazo de &eacute;sta: &quot;Oh, Amparo, o-oohh&quot;.<\/p>\n<p>Al cabo, Silvana no termin&oacute; siendo inmune, no. A pesar de que esa ma&ntilde;ana, Amparo, despu&eacute;s de comerle el co&ntilde;o, la bes&oacute; largamente en los labios, pidi&eacute;ndole entre beso y beso con voz seductora que Silvana le hiciese lo mismo, que la masturbase con su estupenda boca, a lo cual &eacute;sta estuvo dispuesta sin pensarlo demasiado, ya que la carga viral de Amparo era inexistente: Amparo estaba limpia como ese trozo de hielo que, desprendi&eacute;ndose de un glaciar, se hunde en el oc&eacute;ano y emerge siendo un iceberg, lavado y sin impurezas.<\/p>\n<p>Amparo me cont&oacute; lo que le hab&iacute;a acontecido con Silvana. Bueno, no me molest&oacute;, a fin de cuentas yo ya hab&iacute;a averiguado que hab&iacute;an sido amantes, Silvana escribi&oacute; algo sobre esto en una antigua entrada de su blog, adem&aacute;s, &iexcl;qu&eacute; me importaba!, si pocos minutos despu&eacute;s de cont&aacute;rmelo tuve a Amparo vibrando y gimiendo de placer bajo mi cuerpo.<\/p>\n<p>Por otra parte, en casa de Jos&eacute; Luis y Silvana&#8230;:<\/p>\n<p>&quot;Silvana, mujer, tienes sabores a elegir&quot;; &quot;Vale, ponte el de pl&aacute;tano&quot;; &quot;Ya, venga, chupa&#8230;, ah, Silvana-a-ah, ohh&#8230; o-o-o-oohh&quot;; &quot;Mmm, humm, Jos&eacute; Luis, me ha gustado, adem&aacute;s he notado la calentura del semen en mi lengua, &iquest;sabes?, en el dep&oacute;sito del cond&oacute;n, y me ha excitado, debemos repetir, pero la pr&oacute;xima&#8230; sin cond&oacute;n, ya soy inmune&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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