{"id":23291,"date":"2020-04-16T04:13:19","date_gmt":"2020-04-16T04:13:19","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-04-16T04:13:19","modified_gmt":"2020-04-16T04:13:19","slug":"un-confinamiento-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-confinamiento-sexual\/","title":{"rendered":"Un confinamiento sexual"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23291\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre es Roberto y soy de Espa&ntilde;a.&nbsp; Tengo 45 a&ntilde;os y una hermosa mujer llamada Sof&iacute;a. Llevamos casados 20 a&ntilde;os y fruto de nuestro feliz matrimonio surgi&oacute; nuestra &uacute;nica hija, Mar&iacute;a, de 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos. Mar&iacute;a es una chica aplicada en los estudios (quiere estudiar bellas artes) y nunca le hemos conocido novio formal. Mar&iacute;a hered&oacute; de su madre una esbelta figura, con una carita angelical que evidencia no haber roto nunca un plato. El pr&oacute;ximo curso ir&aacute; a la universidad, pero la pandemia por el COVID-19 parece que retrasar&aacute; esos planes. Cuando explot&oacute; todo esto, nos atrincheramos en casa. Mi mujer trabaja como secretaria para una multinacional japonesa aqu&iacute; en Espa&ntilde;a y yo trabajo en un bufete de abogados. Nos va bien y somos realmente felices.<\/p>\n<p>No puedo parar de pensar cu&aacute;nto puede perturbar el retraso acad&eacute;mico en mi hija, que siempre llev&oacute; un expediente escolar inmaculado. Como he comentado anteriormente, nunca la hemos conocido novio formal porque ella realmente siempre mostr&oacute; m&aacute;s inter&eacute;s por los estudios. Reconozco que ya no es la ni&ntilde;a que siempre he visto jugando de un lado para otro en nuestra casa de la sierra madrile&ntilde;a. Ahora, con 18 primaveras, ya es toda una mujer. No est&aacute; bien que yo, como padre, lo diga, pero es llamativo su trasero resping&oacute;n y, aunque no tiene un pecho muy voluminoso, s&iacute; es palpable su pecho en una camiseta de verano. Su figura esbelta podr&iacute;a servirle como modelo.<\/p>\n<p>La asistenta, por la restricci&oacute;n de la pandemia, no puede venir para hacer las tareas de casa. Por tanto, me toca echar una mano a mi mujer. Sof&iacute;a me pidi&oacute; que hiciera la colada y ah&iacute; que fui. Adem&aacute;s, estos d&iacute;as son bastante primaverales y estar un rato en el patio lleno de plantas tendiendo la ropa es un desahogo por vivir encerrado en casa entre ordenadores y papeles del trabajo. La cuesti&oacute;n es que mientras pon&iacute;a a secar toda nuestra ropa, cosa que yo nunca hac&iacute;a, me percat&eacute; de un tanga rojo s&uacute;per fino. Pr&aacute;cticamente de hilo y con un encaje llamativo. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n porque es una prenda que yo nunca le hab&iacute;a visto a mi mujer, as&iacute; que deduje que era de mi hija. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a llevar mi hija una prenda tan provocativa? Me perturb&oacute; la idea. Sin embargo, no puedo negar que, mirando con anterioridad alrededor, me puse a oler la pieza. E incluso me excit&eacute; sensiblemente y tuve que acomodarme ligeramente con la mano la inquietud de mi miembro. La cosa no pas&oacute; a mayores, pero no pude quitarme esa imagen de la cabeza con facilidad.<\/p>\n<p>Un par de d&iacute;as despu&eacute;s, con un calor primaveral un tanto sofocante, sub&iacute; a la parte de arriba de la casa para buscar unos documentos que ten&iacute;a en mi peque&ntilde;o despacho de lectura. Para llegar ah&iacute;, antes hab&iacute;a que pasar por delante de la puerta de la habitaci&oacute;n de Mar&iacute;a. Como digo, era una ma&ntilde;ana soleada, pero justo un poco antes de llegar a la altura de su habitaci&oacute;n, escuch&eacute; un ruido pertubador. Me fren&eacute; de inmediato. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a sido eso? Sof&iacute;a estaba en el jard&iacute;n regando las plantas y el ruido no me pareci&oacute; ser de ella. Tras un impasse de varios segundos, volv&iacute; a escucharlo. Estaba en absoluto silencio cuando volv&iacute; a escucharlo por tercera vez. S&iacute;, era un gemido muy dulce y l&iacute;rico procedente de la habitaci&oacute;n de mi hija. Ten&iacute;a la puerta entreabierta y me asom&eacute; sigilosamente porque no entend&iacute;a qu&eacute; suced&iacute;a. Cuando, con sumo cuidado, me asom&eacute;, vi a mi hija Mar&iacute;a tumbada en la cama. Ten&iacute;a puesta una camiseta blanca de estar por casa, pero no llevaba ning&uacute;n pantal&oacute;n o short puesto. Solo ten&iacute;a puesto el tanga rojo que puse a secar unos d&iacute;as atr&aacute;s y la mano metida dentro del tanga, pudiendo captar un incesante movimiento de mano. Su otra mano tapaba su cara y acomodaba de vez en cuando su pelo. No lo pod&iacute;a creer, mi Mar&iacute;a se estaba masturbando.<\/p>\n<p>La curiosidad evit&oacute; que saliera de all&iacute; r&aacute;pidamente y me qued&eacute; observando el espect&aacute;culo mientras me aseguraba de que no me viera. El tanga me excitaba much&iacute;simo y mi hija, en esa postura, tambi&eacute;n. Pronto empec&eacute; a notar como mi miembro crec&iacute;a dentro del pantal&oacute;n. Ella cada vez le daba m&aacute;s potencia al movimiento de mano y se retorc&iacute;a en la cama con mucha facilidad. Lo estaba gozando. Su sensibilidad era visible y pronto se abri&oacute; de piernas para darse espacio mientras segu&iacute;a batiendo a buen ritmo. Lograba controlar los gemidos, pero siempre se le escapaba alguno. Cuando mi mirada se centr&oacute; por un segundo en el movimiento del tanga con las piernas abiertas, no me puede resistir y entr&eacute;.<\/p>\n<p>Lo hice sigilosamente, sin que ella se diera cuenta dentro de su mundo de fantas&iacute;a. Justo en ese momento, hubo una pausa y se llev&oacute; las dos manos a la cara, disfrutando el momento. No me pude contener y la relev&eacute; poniendo mi mano sobre su co&ntilde;o. Su reacci&oacute;n fue muy asustadiza, ech&aacute;ndose para atr&aacute;s bruscamente. Su cara de verg&uuml;enza y sorpresa delataba un mal momento. La sonre&iacute; y la tranquilic&eacute; como pude. Adem&aacute;s, su ventana daba al jard&iacute;n donde estaba su madre y un grito fuerte la alertar&iacute;a. Con mi dedo en la boca le hice el gesto de silencio. Volv&iacute; a poner la mano sobre su co&ntilde;o y la met&iacute; dentro del tanga, con cuidado, despacito. Levemente empec&eacute; a introducir un dedo, tuvo que echar la cabeza para atr&aacute;s por lo sensible que ya estaba despu&eacute;s de su sesi&oacute;n de masturbaci&oacute;n propia. Pas&eacute; a introducir el segundo dedo y a ejecutar un movimiento incesante de mano.<\/p>\n<p>Ella not&oacute; sorprendida mi duro pene presionando el pantal&oacute;n y quiso tocarlo. La dej&eacute; y parec&iacute;a sorprendida del tama&ntilde;o. Me baj&eacute; la bragueta del pantal&oacute;n y liber&eacute;, delante de su cara, mi potente miembro de 26 cent&iacute;metros en todo su esplendor. Se qued&oacute; alucinada. No se pudo contener y r&aacute;pidamente se lo introdujo en la boca. Nunca la hab&iacute;amos conocido novio, pero sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Fue una mamada juvenil, no muy t&eacute;cnica, pero s&iacute; en&eacute;rgica. Tras pasar unos minutos, no me pude aguantar m&aacute;s y la levant&eacute; para darla vuelta. Baj&eacute; su tanga y me asegur&eacute; de que su co&ntilde;o estaba h&uacute;medo. Le di un par de palmaditas en su pulcro trasero y le introduje mi pene. Confieso que perd&iacute; un poco el control al principio y acomet&iacute; varias sacudidas bruscas donde ella grit&oacute; un poco.<\/p>\n<p>Posteriormente la llev&eacute; contra la ventana, Mar&iacute;a asom&oacute; medio cuerpo y yo regul&eacute; para que Sof&iacute;a no me pudiera ver. Las sacudidas contra su cuerpo eran cada vez eran m&aacute;s r&aacute;pidas y en&eacute;rgicas. Not&eacute; como se saludaban madre e hija desde la distancia y eso me excit&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s. Cuando me percat&eacute; de que Sof&iacute;a no miraba, apret&eacute; con fuerza para correrme dentro de ella, salvado por el cond&oacute;n que me hab&iacute;a puesto previamente, claro. Gir&oacute; su cabeza y me sonri&oacute;, le di un par de palmadas en su juvenil nalga y saqu&eacute; mi pene erecto ba&ntilde;ado en leche.<\/p>\n<p>No articulamos palabra. Me limpi&eacute; con su tanga rojo y, cuando me iba, volv&iacute; para confiscarlo. Ese tanga servir&iacute;a para recordar el d&iacute;a que desvirgu&eacute; a mi hija.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Mi nombre es Roberto y soy de Espa&ntilde;a.&nbsp; Tengo 45 a&ntilde;os y una hermosa mujer llamada Sof&iacute;a. 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