{"id":23304,"date":"2020-04-17T22:00:00","date_gmt":"2020-04-17T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-04-17T22:00:00","modified_gmt":"2020-04-17T22:00:00","slug":"una-comida-familiar-muy-especial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-comida-familiar-muy-especial\/","title":{"rendered":"Una comida familiar muy especial"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23304\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era una fecha se&ntilde;alada. Y por ese festivo que ca&iacute;a precisamente en domingo mi suegra nos invit&oacute; a comer a su finca. Nuestra familia estaba bastante bien acomodada. Mis suegros hab&iacute;an hecho fortuna d&eacute;cadas atr&aacute;s en Sudam&eacute;rica y ahora viv&iacute;an un retiro espiritual en los Pirineos. Mis adorables suegros ten&iacute;an dos hijas. Marcela era la mayor, ya ten&iacute;a 48 a&ntilde;os. Marcela era una mujer impresionante: alta, rubia, con tetas operadas y un culo resping&oacute;n con el que ya me hab&iacute;a hecho alguna paja en mis pensamientos.<\/p>\n<p>Aparentaba poco m&aacute;s de 30 a&ntilde;os gracias a sus retoques quir&uacute;rgicos. Su marido era Felipe, un economista un par de a&ntilde;os mayor que Marcela y que cre&iacute;a saber m&aacute;s que nadie, realmente desagradable en las conversaciones neutrales porque cre&iacute;a tener la respuesta a todo. Nunca me cay&oacute; bien. Ten&iacute;an una hija y un hijo. El chaval era un crack, se llama Roberto y estaba estudiando medicina, era de lo poco sensato de esa familia. Realmente nos un&iacute;a nuestra pasi&oacute;n por el baloncesto y siempre que nos junt&aacute;bamos acab&aacute;bamos hablando de la liga estadounidense.<\/p>\n<p>Luego estaba su hija, la oveja negra de la familia. Se llama Lucrecia, aunque se hac&iacute;a llamar Lucry. Era una chica con una condici&oacute;n totalmente opuesta a la familia. Ten&iacute;a 19 a&ntilde;os e iba completamente desali&ntilde;ada. Era anti-sistema y pronto hab&iacute;a abandonado los estudios. Se pasaba todo el d&iacute;a fumando hierba y por ah&iacute; malviviendo. F&iacute;sicamente, pese a lo poco que se cuidaba, era m&aacute;s que llamativa. Ten&iacute;a unos ojos muy bonitos, un joven culo resping&oacute;n como su madre y unas tetas m&aacute;s que desarrolladas. Pero su conducta era despreciable, siempre soltando tacos y diciendo comentarios inadecuados.<\/p>\n<p>Por mi parte, estaba casado con Isabel, mi mujer, una hembra espectacular. Ten&iacute;a unas grandes tetas -naturales- que me encantaba follar, un culo resping&oacute;n tradicional en esa familia, era de piel blanca casi p&aacute;lida y su pelo era negro te&ntilde;ido. Mi vida sexual, ya con dos hijos a nuestro cargo, segu&iacute;a siendo como cuando nos conocimos.<\/p>\n<p>Nuestra disposici&oacute;n en la mesa era bastante sencilla, mis suegros estaban en los extremos de la mesa y en cada lado ten&iacute;amos a cada una de las hermanas con sus respectivos maridos y sus reto&ntilde;os. Obviamente, me toc&oacute; enfrente de mi cu&ntilde;ada. Marcela ese d&iacute;a estaba realmente despampanante. La blusa blanca que llevaba estaba entreabierta con un escote de infarto. Me excitaba much&iacute;simo. Intentaba mirar para otro lado, pero inevitablemente daba pasadas r&aacute;pidas sobre esas tetas artificiales que me volv&iacute;an loco. Creo que alguna cruc&eacute; mi mirada con ella, muri&eacute;ndome de la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>La cena transcurri&oacute; con normalidad, mi cu&ntilde;ado arreglando el mundo y yo evitando caer en la tentaci&oacute;n del canalillo que ten&iacute;a enfrente. Nuestros hijos contestaban al interrogatorio de los abuelos, excepto Lucrecia, que soltaba alguna proclama anarquista de vez en cuando, haciendo el silencio en la mesa por m&aacute;s verg&uuml;enza que otra cosa. A la altura del segundo plato, torpemente me manch&eacute; la camisa con la salsa del filete que estaba comiendo. Me excus&eacute;, ped&iacute; permiso a mi suegra y me fui r&aacute;pidamente a la habitaci&oacute;n que ten&iacute;amos dentro de la finca de mi suegra. All&iacute; dispon&iacute;a de un armario bastante amplio. Seleccion&eacute; una camisa similar y decid&iacute; ir al ba&ntilde;o para, adem&aacute;s de cambiarme la camisa ver mi aspecto. Cerr&eacute; la puerta y me quit&eacute; la camisa sucia maldiciendo mi suerte. Estaba frente al espejo, pero no pod&iacute;a obviar mi pene erecto que presionaba mis pantalones. Sobando mi polla por encima con la mano y sin quitarme el pantal&oacute;n se me escap&oacute; frente al espejo un leve -&quot;que hija de puta, vaya tetas tiene y como me est&aacute; poniendo de burro. Menuda guarra eres, Marcelita&quot;.<\/p>\n<p>De repente, escuch&eacute; una peque&ntilde;a risa que proven&iacute;a de la ba&ntilde;era. Mis alertas interiores se encendieron. &iquest;Qui&eacute;n estaba ah&iacute;? &iquest;Qui&eacute;n me hab&iacute;a escuchado? R&aacute;pidamente fui a correr la cortina que estaba desplegada y ah&iacute; estaba Lucrecia, su hija. Agachada y parti&eacute;ndose de la risa. &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a llegado hasta all&iacute;?<\/p>\n<p>-&quot;Vaya vaya, t&iacute;o. As&iacute; que te pone cachondo mi madre, &iquest;verdad?&quot;.<\/p>\n<p>-&quot;&iquest;Qu&eacute; dices ni&ntilde;a?, has escuchado mal. &iquest;Qu&eacute; has fumado ahora?&quot;. Me consum&iacute;a la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>-&quot;Ya ya&quot;, dec&iacute;a mientras sal&iacute;a de la ba&ntilde;era en mi direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&quot;Y por eso tienes esa empalmada que te va a explotar el pantal&oacute;n, &iquest;no?&quot;, me se&ntilde;al&oacute;.<\/p>\n<p>No supe c&oacute;mo manejar la situaci&oacute;n, as&iacute; que intent&eacute; desesperadamente comprar su silencio. No pod&iacute;a permitir que saliera soltando ese comentario. Le ofrec&iacute; 50 euros, pero ella r&aacute;pidamente los rechaz&oacute;. Despu&eacute;s de todo, tiene el respaldo econ&oacute;mico familiar y 50 euros no le sirven de nada.<\/p>\n<p>-&quot;Quiero tu polla&quot;, me dijo directamente. Yo no pod&iacute;a creer lo que estaba escuchando. &iquest;Me estaba pidiendo mi sobrina que foll&aacute;ramos? Hasta donde yo sab&iacute;a era lesbiana.<\/p>\n<p>-&quot;Vamos, s&aacute;catela&quot;. R&aacute;pidamente liber&eacute; mi polla tensa y dura de mi pantal&oacute;n y se despleg&oacute; de una forma que a ella le hizo brillar sus ojos. &quot;Vaya material, est&aacute;s bien armado pedazo de cabr&oacute;n&quot;, me dijo. Se agach&oacute; y sin utilizar las manos empez&oacute; a lamer toda la parte inferior de mi polla, apoy&aacute;ndose mi miembro sobre su cara. No pod&iacute;a estar m&aacute;s excitado. Luego la levant&oacute; y la apoy&oacute; contra mi abdomen para chuparme los huevos. Su lengua era muy profesional, succionaba mi masculinidad con violencia, incluso haci&eacute;ndome algo de da&ntilde;o. Se comi&oacute; mis huevos con desesperaci&oacute;n mientras empezaba a masturbarme.<\/p>\n<p>Acto seguido pas&oacute; nuevamente a lamer toda mi polla hasta que lleg&oacute; a la punta y sucedi&oacute;&#8230; Se la meti&oacute; toda entera. Ella segregaba mucha saliva y mi polla ya estaba completamente empapada de su saliva. El traqueteo de c&oacute;mo succionaba la saliva cuando se separaba un poco de mi pene me encend&iacute;a much&iacute;simo. Ten&iacute;a 19 a&ntilde;os y, en teor&iacute;a, era lesbiana, pero sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Ni mi mujer, ni las putas m&aacute;s caras que alguna vez hab&iacute;a contratado en alg&uacute;n viaje de negocios eran capaces de hacer esa mamada.<\/p>\n<p>Yo ya estaba completamente cachondo. Le ped&iacute; que me ense&ntilde;ara sus tetas y cuando se quit&oacute; la parte superior y liber&oacute; esos juveniles pechos, sent&iacute; la necesidad de foll&aacute;rmelos. Saqu&eacute; mi polla de su boca y le puse mi empapado miembro entre sus tetas, ella cerr&oacute; sus pechos presionando mi polla y empez&oacute; a agitarlos de arriba a abajo. Yo le ten&iacute;a pellizcados sus duros pezones y ella incrementaba la velocidad de sus tetas sobre mi polla mientras me miraba de una forma muy perversa. -&quot;Tienes una polla muy caliente, cerdo&quot;. Su forma de hablar ya no me parec&iacute;a inapropiada.<\/p>\n<p>Tras esa cubana apote&oacute;sica, la levant&eacute; con violencia y le quit&eacute; esos pantalones-falda hippie. Para mi sorpresa, no llevaba bragas. La obligu&eacute; a ponerse a cuatro patas apoyando sus brazos en el lavabo y le dije que abriera sus piernas, se espatarr&oacute; y yo me agach&eacute; para ver c&oacute;mo ten&iacute;a su co&ntilde;o. Obviamente, ya estaba muy mojado. Se lo chup&eacute; levemente y le pas&eacute; un par de dedos para cerciorarme de que estaba m&aacute;s que preparado. Mi polla ard&iacute;a. Le pas&eacute; el capullo por sus labios vaginales, ella estaba s&uacute;per excitada. A la tercera vez, se la met&iacute; dentro. Su joven co&ntilde;o se abri&oacute; r&aacute;pidamente y ella tuvo que elevarse sensiblemente al notar el paso de mi dura y mojada polla. Deposit&eacute; mis manos sobre sus caderas y empec&eacute; a bombear con relativa violencia y con gran ritmo. Ella emit&iacute;a gemidos demasiado pronunciados y le tuve que tapar la boca con una mano mientras le susurr&eacute; -&quot;No grites, puta. &iquest;No quer&iacute;as mi polla? Aqu&iacute; tienes mi polla, guarra&quot;. Tambi&eacute;n le indiqu&eacute; -&quot;No querr&aacute;s que nos pillen, &iquest;verdad? Debes callarte&quot;.<\/p>\n<p>Mi excitaci&oacute;n era m&aacute;xima. Ella ya se controlaba un poco m&aacute;s y, entonces, me chup&eacute; un dedo y empec&eacute; a meterlo en su ano. Necesitaba abrir otra v&iacute;a. Ella, al principio, me dijo que por ah&iacute; no quer&iacute;a. Yo trat&eacute; de convencerla, pero se negaba. Le dije que era demasiado puta como para negar ciertas cosas. Ella no supo qu&eacute; decir por primera vez, entonces accedi&oacute;. Ya ten&iacute;a luz verde y empec&eacute; a trabajar su ano con mis dedos mientras segu&iacute;a bombeando su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Cuando lo cre&iacute; suficientemente abierto, saqu&eacute; mi polla de su co&ntilde;o y empec&eacute; a rodear su ano. Ella estaba tensa. -&quot;&iquest;Nunca te han follado el culo? Ella neg&oacute; con la cabeza. Empec&eacute; con la puntita y poco a poco fui introduciendo mi venosa polla. Ella ya ten&iacute;a una toalla en la boca para no gritar. Empec&eacute; a agitar mi cuerpo y en cada empuj&oacute;n ella se romp&iacute;a de dolor. Su cara en el espejo me excitaba todav&iacute;a m&aacute;s. La golpe&eacute; varias veces sus preciosas nalgas y not&eacute; como eso la pon&iacute;a m&aacute;s cachonda. Los dos ya est&aacute;bamos empapados de sudor. Reconozco que perd&iacute; un poco el control y la penetr&eacute; violentamente en dos o tres sacudidas. Su virgen culo ten&iacute;a que ser llenado de leche. Not&eacute; la presi&oacute;n y la falta de ox&iacute;geno, sin duda, me quedaba poco. En uno de los &uacute;ltimos empujones m&aacute;s agresivos le vert&iacute; toda mi leche en su culo. Mi semen se desparram&oacute; por todo su culo, ni siquiera mi mujer me permit&iacute;a correrme dentro, pero este caso era diferente. Ella empez&oacute; a temblar y la tuve que abrazar para tranquilizarla. Mi corrida fue bastante &eacute;pica.<\/p>\n<p>Acto seguido me sent&eacute; sobre el retrete para tomar un respiro, mientras ella intentaba limpiarse. Solo dec&iacute;a que le hab&iacute;a gustado. Mi sorpresa fue tal, que ya con la polla un tanto fl&aacute;cida ella se puso de rodillas delante de m&iacute; y empez&oacute; a masturbarme otra vez. &iquest;Quer&iacute;a m&aacute;s? Yo no estaba muy seguro, pero no ten&iacute;a fuerzas para luchar y dej&eacute; que hiciera lo quisiera. Cuando la dureza volvi&oacute; a mi polla ella empez&oacute; a chupar nuevamente. Esa mamada extra no me molestaba. Y no me molestaba porque realmente manejaba el arte de chupar pollas.<\/p>\n<p>Al cabo de unos pocos minutos volvi&oacute; a inclinarse sobre m&iacute; y nuevamente puso sus tetas sobre mi tensa polla. Agitaba sus tetas y yo empec&eacute; a sentir nuevamente una excitaci&oacute;n muy bonita. Todo era m&aacute;s lento que la primera vez, no hab&iacute;a palabras. Solo miradas, miradas de lujuria que volv&iacute;an a representar el &eacute;xtasis. Quedaba una &uacute;ltima sorpresa. No s&eacute; de d&oacute;nde, sac&oacute; una papelina, parec&iacute;a alg&uacute;n tipo de droga. La puso sobre mi pene erecto, me mir&oacute;, se puso el dedo en la boca para dar a entender que no deb&iacute;a decir nada y esnif&oacute; sobre mi polla. Los restos que no pudo inhalar los chup&oacute; con vicio. Yo no aguantaba m&aacute;s la excitaci&oacute;n y me volv&iacute; a correr. Esta vez apenas fueron unas gotas, pero me volv&iacute; a correr. Ella me limpi&oacute; la polla con su lengua y solo me dijo antes de irse: &quot;la segunda corrida es la mejor, pocas cosas tan naturales me gustan m&aacute;s&quot;. Y all&iacute; me qued&eacute;, tirado en el retrete mientras intentaba asimilar lo que acababa de suceder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Era una fecha se&ntilde;alada. Y por ese festivo que ca&iacute;a precisamente en domingo mi suegra nos invit&oacute; a comer a su finca. Nuestra familia estaba bastante bien acomodada. 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