{"id":23340,"date":"2024-10-03T02:17:58","date_gmt":"2024-10-03T00:17:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/relato\/un-desahogo-desesperado-tras-el-maximo-error\/"},"modified":"2024-10-03T23:15:23","modified_gmt":"2024-10-03T21:15:23","slug":"un-desahogo-desesperado-tras-el-maximo-error","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-desahogo-desesperado-tras-el-maximo-error\/","title":{"rendered":"Un desahogo desesperado tras el m\u00e1ximo error"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23340\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">47<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Alexandra y tengo 29 a\u00f1os. Soy m\u00e9dico y trabajo en un hospital importante de Madrid. Escribo este texto para contar la historia que marcar\u00e1 mi vida para siempre. Desde la facultad de medicina salgo con Felipe, un chico encantador con el que he compartido mi vida desde entonces. Nuestra relaci\u00f3n no es solo sentimental, tambi\u00e9n somos los mejores amigos posibles y, aunque sea raro decirlo, tambi\u00e9n somos como hermanos. Nuestra qu\u00edmica fue palpable desde el principio. Sin decir nada, sab\u00edamos qu\u00e9 pensaba la otra persona y jam\u00e1s necesitamos una extensa conversaci\u00f3n para hablarnos.<\/p>\n<p>Nuestra relaci\u00f3n se basa en la amistad, el amor y la lealtad. No estamos casados, ni mucho menos por la iglesia, somos apasionados de la medicina y creemos que las enfermedades se curan con ciencia y no con oraciones.<\/p>\n<p>Felipe tiene su cuerpo trabajado en el gimnasio. Mide 1,82 y tiene un pelo muy negro. Su piel tiene un tono normal y sus m\u00fasculos est\u00e1n m\u00e1s que definidos. Sus ojos verdes se me clavaron en el coraz\u00f3n desde el principio. Yo mido 1,68 y tambi\u00e9n soy moreno. Mis ojos son negro azabache y presumo de tener un buen pecho natural. No excesivamente voluminoso, pero s\u00ed redondeado. No soy tan aficionada a la rutina de gimnasio, aunque s\u00ed voy de vez en cuando y eso permite que se me quede marcado un bonito trasero que Felipe aprovecha para azotar cada vez que mantenemos relaciones sexuales. Algo que pasa muy a menudo, por cierto.<\/p>\n<p>Tras algo una d\u00e9cada de relaci\u00f3n, nuestro sexo sigue muy vivo y ardiente. Particularmente me gusta practicarle sexo oral y \u00e9l se muere cuando jugueteo con su prepucio con mi boca. Soy bastante fogosa con los preliminares y eso le calienta tanto que luego las penetraciones son bastante activas. Nuestro mundo sexual es el para\u00edso.<\/p>\n<p>En estos a\u00f1os de relaci\u00f3n, jam\u00e1s estuvimos cerca de traicionar nuestra lealtad. Somos el prototipo de pareja ideal, con \u00e9xito laboral y personal. Unos meses antes de este escrito nos hab\u00edamos comprado una casa en la zona m\u00e1s noble de Madrid. Sin embargo, nuestra confianza ciega se trunc\u00f3 un jueves por la noche y todo mi mundo se derrumb\u00f3.<\/p>\n<p>Era el cumplea\u00f1os de una de nuestras enfermeras y todas las que trabajamos en nuestro turno fuimos a su cumplea\u00f1os donde lo pasamos genial. Quiso hacer una fiesta femenina y por eso ellos no vinieron. La cena fue divertid\u00edsima, cont\u00e1ndonos mil an\u00e9cdotas y hablando de mil cotilleos relacionados con el hospital. Despu\u00e9s de la cena en un restaurante bastante exclusivo de Madrid, decidimos ir a tomar unas copas para terminar la noche. Yo no estoy acostumbrada a beber mucho, pero esa noche me dej\u00e9 llevar un poco. No s\u00e9 muy bien por qu\u00e9, pero en la discoteca donde estuvimos hab\u00eda una reuni\u00f3n de altos funcionarios de nuestra cadena de hospitales.<\/p>\n<p>All\u00ed nos encontramos con Don Antonio, el gerente del hospital. Desde el primer momento me trat\u00f3 con distinci\u00f3n. Me dec\u00eda todo el rato que no recordaba a una doctora tan joven y con tan brillante desempe\u00f1o en el hospital. Me empez\u00f3 a decir que quer\u00eda proponerme para jefa de planta.<\/p>\n<p>Don Antonio era un ejecutivo bastante reputado, ten\u00eda 54 a\u00f1os y seis hijos repartidos en tres matrimonios. Me sac\u00f3 del grupo de amigas y me llev\u00f3 a una sala vip de la discoteca. All\u00ed me dijo, francamente, que necesitaba argumentos para proponerme. Yo le respond\u00ed con evasivas, dici\u00e9ndole que no sab\u00eda a lo que se refer\u00eda. \u00c9l, que ya ten\u00eda algunas copas encima, r\u00e1pidamente se baj\u00f3 la bragueta del pantal\u00f3n y me dijo que le hiciera pasar un buen rato. Yo no lo pod\u00eda creer y me qued\u00e9 en shock.<\/p>\n<p>Me agarr\u00f3 el cuello con la mano y me baj\u00f3 la cabeza hasta su pene empalmado. &#8220;Dame un leng\u00fcetazo&#8221;, dijo. No vi otra salida. Con miedo me met\u00ed su venoso miembro y empec\u00e9 a chuparlo con la lengua de arriba a abajo, sin manos, jugando con las babas y con su potente miembro. Mi blusa ya estaba entreabierta y empezaban a asomar mis tetas que \u00e9l no desperdici\u00f3 en sobar con ansiedad. Tras una mamada yo ya estaba ardiendo y me baj\u00e9 el tanga para montarme encima de \u00e9l. Mi progresivo movimiento p\u00e9lvico le excitaba much\u00edsimo y yo not\u00e9 como sus venas se tensionaban dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p>Tras pasar por varias posturas, me puse a cuatro patas y \u00e9l me penetr\u00f3 como si fuera un cowboy. En esa \u00faltima postura, hubo un momento determinado en el que par\u00f3 de bombear y acerc\u00f3 su boca a mi o\u00eddo para susurrarme: &#8220;Dime que eres mi cerda! D\u00edmelo&#8221;. No supe c\u00f3mo reaccionar. A lo que sigui\u00f3: &#8220;D\u00edmelo o te destroz\u00f3 a pollazos!&#8221;. No ten\u00eda salida y le dije lo que lo deseaba escuchar &#8220;soy tu cerca, s\u00ed. Tu mayor puta!&#8221;&#8230;<\/p>\n<p>No pudo resistirse m\u00e1s y verti\u00f3 sobre mi espalda una grumosa corrida que termin\u00f3 con unas sacudidas de su pene contra mis nalgas. Sali\u00f3 de all\u00ed con un comentario vejatorio que me doli\u00f3 m\u00e1s que la propia penetraci\u00f3n: &#8220;qu\u00e9 guarras sois las rojas, joder&#8221;.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo peor estaba por venir. Sin saber c\u00f3mo, al d\u00eda siguiente todo el hospital ten\u00eda la grabaci\u00f3n. No s\u00e9 c\u00f3mo logr\u00f3 grabar nuestra sesi\u00f3n de sexo, pero estaba en todos los m\u00f3viles de mis compa\u00f1eros, incluido Felipe. Jam\u00e1s me volvi\u00f3 a dirigir la palabra. Solo rompi\u00f3 el silencio para decirme que me olvidara de \u00e9l y que desapareciera de su vida. Estuvo de baja por un tiempo y luego se march\u00f3 a Asia. No le he vuelto a ver. El d\u00eda que rompi\u00f3 conmigo me qued\u00e9 tan destrozada que intent\u00e9 saltar por el balc\u00f3n, pero una amiga que intentaba consolarme logr\u00f3 sujetarme a tiempo.<\/p>\n<p>Esa misma noche sal\u00ed para abrazarme a la ingratitud de la noche madrile\u00f1a. All\u00ed, rota por dentro, entr\u00e9 en un bar de mala muerte donde r\u00e1pidamente ped\u00ed varios whiskys que me beb\u00eda como si fuera agua. Estaba desesperada. Al otro lado de la barra hab\u00eda un hombre de mi edad, de raza negra y no me quitaba ojo. Parec\u00eda un desgraciado que hab\u00eda llegado hasta all\u00ed desde otras latitudes para ganarse el pan. No parec\u00eda muy afortunado en lo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Tras un cruce de miradas, me levant\u00e9 hacia \u00e9l y le agarr\u00e9 del brazo con violencia para llevarlo r\u00e1pidamente al ba\u00f1o. En cuanto entramos lo empotr\u00e9 contra la pared y le empec\u00e9 a besar con pasi\u00f3n. \u00c9l r\u00e1pidamente entendi\u00f3 todo y empez\u00f3 a manosearme el culo y mis tetas. Acto seguido le baj\u00e9 el pantal\u00f3n y descubr\u00ed una aut\u00e9ntica anaconda negra. Su poll\u00f3n era m\u00edo, estaba despechada y esta era su noche. El sexo salvaje con un desconocido es algo que jam\u00e1s pens\u00e9 que har\u00eda, pero no ten\u00eda y ni quer\u00eda ver m\u00e1s all\u00e1. Destrozarte as\u00ed la vida es lo \u00fanico que hace que puedas tirar para adelante. Su violencia foll\u00e1ndome por detr\u00e1s me produjo un leve desgarro anal. Su abundante y grumoso semen fue mi cena de la noche. Lo disfrut\u00e9 much\u00edsimo, incluso sabiendo el riesgo que corr\u00eda por hacerlo sin cond\u00f3n.<\/p>\n<p>Las malas decisiones, cuando se hunde el barco, solo acelera el proceso de extinci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>47 Me llamo Alexandra y tengo 29 a\u00f1os. Soy m\u00e9dico y trabajo en un hospital importante de Madrid. 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