{"id":23586,"date":"2020-05-07T05:43:25","date_gmt":"2020-05-07T05:43:25","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-07T05:43:25","modified_gmt":"2020-05-07T05:43:25","slug":"parrafos-impudicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/parrafos-impudicos\/","title":{"rendered":"P\u00e1rrafos imp\u00fadicos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23586\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mujer fogosa, ardiente como una antorcha y de sonrisa brillante, si tus ojos est&aacute;n escondiendo secretos lujuriosos, imag&iacute;nate los m&iacute;os. Tu oferta me tienta. Quiero juntar tu boca con mi boca, entrelazar tu lengua con mi lengua, que tiene ganas reales de pecar contigo, y pensar que estoy haciendo uno de los mejores viajes de mi vida. Poner mi mejilla contra la tuya y coquetear con la idea de que estoy realizando uno de los viajes m&aacute;s lindos de mi vida. Recorrer tu cuello con mis labios e imaginar que estoy haciendo uno de los viajes m&aacute;s inolvidables de mi vida. Meterme en tu cabello con mi nariz a ojos cerrados, usando la misma calma con que tarda en fundirse la miel en una taza de t&eacute; de lim&oacute;n, y sentir que estoy realizando uno de los m&aacute;s hermosos viajes de mi vida. Explorar tus piernas con mis besos, descubrir tu espalda con mis besos, y fantasear con que estoy haciendo uno de los viajes m&aacute;s memorables de mi vida.<\/p>\n<p>Quiero perderme sin remedio en todo tu cuerpo, contornear tu figura con mis manos, y so&ntilde;ar que estoy efectuando uno de los viajes m&aacute;s maravillosos en toda mi vida. Quiero encontrarme contigo, reunirme contigo, divertirme contigo, que me sobran las ganas. Recorrer con esmero tu cuerpo con la yema de mis dedos que son amigables, como quien recorre la autopista a pie: lentamente.<\/p>\n<p>Estoy esperando por ti, mujer de ojos hermosos, m&aacute;s linda que una estatua griega, obra de arte &ndash;a la italiana&ndash; creada en cuerpo de f&eacute;mina, de sonrisa fotog&eacute;nica que ilumina m&aacute;s que una vela. Escuchar un &ldquo;te quiero&rdquo; de ti puede ser algo verdaderamente sobrecogedor, algo realmente conmovedor. Me haces olvidar de que existe la tristeza, el dolor, el mal humor. Quiero que no s&oacute;lo tus ojos, sino que tambi&eacute;n tus cejas me miren. Que tu nariz me mire, que tu boca viciosa me mire con cada movimiento que haga y con cada palabra o cada s&iacute;laba que emita. Quiero que tu ment&oacute;n me mire. Que tus pechos me miren, cuando est&aacute;n quietos colgando como dos ubres hinchadas, cuando los est&aacute;s bamboleando o masajeando, cuando los est&aacute;s apretando o abofeteando muy levemente, cuando juegas con ellos. Quiero que tu ombligo me mire, que la parte m&aacute;s privada de tu cuerpo me mire. Que tus miradas, tus muecas, tus sonrisas, tus parpadeos, tus manos calientes, tus suspiros y tus jadeos se conviertan en las m&aacute;s importantes protagonistas.<\/p>\n<p>Me gusta cuando te mueves, cuando haces esos bailes improvisados con una libertad y un ritmo que encandilan. Cuando te recoges el cabello de la oreja o de la cara interminables veces, y m&aacute;s cuando lo hago yo. Cuando te lo atas y te lo desatas, cuando golpeas al aire con &eacute;l al hacer un movimiento r&aacute;pido con tu cabeza. Cuando te rascas donde te pica, y m&aacute;s cuando te rasco yo. Cuando cantas, balbuceas o tarareas la letra de una canci&oacute;n que te atrapa los o&iacute;dos. Cuando meneas la cabeza por una melod&iacute;a. Cuando me ense&ntilde;as la lengua, cuando te la pasas entre los labios, o cuando te colocas un dedo entre ellos. Cuando te chupas un dedo, y luego lo sacas a recorrer tu ment&oacute;n, tu cuello, y en algunos casos tu pecho tambi&eacute;n. Cuando te pasas los dedos entre tu cuello, inclinando un poco la cabeza hacia atr&aacute;s. Cuando toqueteas con la yema de tus dedos tus mejillas como si fueran un teclado. Cuando pones las palmas de tus manos en tus mejillas. Cuando me gui&ntilde;as un ojo, cuando me lanzas un beso al aire, cuando estiras los brazos haciendo a&uacute;n m&aacute;s visible tu delantera. Cuando pones una mech&oacute;n de tu cabello justo en medio de tu delantera, y haces un c&iacute;rculo rodeando uno de tus pechos con ella. Cuando te pones los dorsos de tus manos debajo del ment&oacute;n. Cuando te rascas las orejas. Cuando est&aacute;s con una prenda tuya de ropa a medio sacar, o a medio poner. Cuando tapas tus pechos con tus brazos o tu cabello. Cuando te metes las u&ntilde;as entre los dientes. Cuando agarras tu labio inferior con unos de tus dedos. Cuando entrecruzas las piernas como dos serpientes en celo y ladeas a un lado y a otro.<\/p>\n<p>Me gusta cuando acaricias tus pies, tus piernas, tu entrepierna o tus partes traseras con el acolchado. Cuando me ense&ntilde;as las plantas de tus pies, cuando te acaricias el vientre con una de tus manos calurosas, mientras te est&aacute;s mordiendo los labios, o cuando est&aacute;s con la boca entreabierta. Cuando acuestas tu cabeza en tus manos, cuando me sonr&iacute;es con los ojos, cuando acaricias tus piernas con tus manos. Cuando te cabalgas sobre la cama, movi&eacute;ndote hacia arriba y hacia abajo. Cuando est&aacute;s bocabajo y golpeas tus gl&uacute;teos con tus pies, a trav&eacute;s de movimientos r&aacute;pidos con tus piernas. Cuando apoyas el ment&oacute;n de tu boca en uno de tus brazos, cuando apoyas los labios y los dientes en una de tus mu&ntilde;ecas. Cuando tus piernas se juntan chocando tus muslos entre s&iacute;, empezando a frotarse uno contra otro y buscando el calor del contacto mutuo. Cuando te revuelcas como si enserio lo estuvieras haciendo con otra persona, cuando acaricias tu cara con la almohada. Cuando apoyas las rodillas y los codos sobre la cama, y haces movimientos de lado a lado como si el aire sostuviera una gran pluma de pavo real de pecho azul, que est&aacute; acariciando con lentitud y suma efectividad, tus zonas pudendas. Me gusta cuando te luces sin complejos.<\/p>\n<p>Pensamientos fuera de lugar est&aacute;n flotando en el aire, pensamientos fuera de toda castidad est&aacute;n impregnando todo el ambiente, pensamientos fuera de todo pudor est&aacute;n invadiendo la situaci&oacute;n, formando todos ellos un c&uacute;mulo. Nuestras excitaciones van a m&aacute;s seg&uacute;n va pasando el tiempo, nuestras pretensiones se van haciendo m&aacute;s anhelantes y nuestras mentes est&aacute;n sin tapujos. Quiero contemplarte, emocionarme, excitarme e incluso re&iacute;rme de tus sutilezas, de las que todav&iacute;a presto mucha atenci&oacute;n a pesar del gran detalle de que est&aacute;s completamente desnuda, salvo por un peque&ntilde;o collar que tienes puesto.<\/p>\n<p>Desnudez imponente que invita al &eacute;xtasis. Desnudez solemne que invita a la fascinaci&oacute;n. Desnudez majestuosa que invita al embelesamiento. Desnudez radiante que invita al arrobamiento. Desnudez hipn&oacute;tica que invita al jolgorio interno. Desnudez, que se ve m&aacute;s clara que el pelaje de una cebra. Tan plena como la ma&ntilde;ana a las diez horas. Poes&iacute;a hecha mujer, la belleza existe y t&uacute; eres un buen ejemplo de ello. Deslumbrante de principio a fin. Incre&iacute;ble, con todas las extensiones de la palabra. Sugestivo o sugerente es una palabra que se queda m&aacute;s corta que la altura de una flor de balsamina.<\/p>\n<p>Te quiero mujer de fuego, te aprecio mucho, y estoy bien gustoso de querer hac&eacute;rtelo saber. Deseo, anhelo probar tus labios, gustar de tus pechos atrevidos como dos porciones de torta a devorar, humedecer y endurecer tus pezones hasta que digan a grito pelado &ldquo;&iexcl;aqu&iacute; estoy!&rdquo;. Incendiarlos con un calor intensificado sin gas ni fuego. Mimarte las aureolas, hervirlas. Besuquearte la nuca, el cuero cabelludo, la frente, la nariz, las mejillas, el cuello, el hombro, la clav&iacute;cula, el dorso de tus manos y dem&aacute;s. Contemplar tu mariposa &ndash;que ya hace tiempo ven&iacute;a pidiendo salir del encierro&ndash; como si lo estuviera haciendo con una buena pintura o una buena fotograf&iacute;a. Saborear, tu preciosa mariposa, inquieta por recibir atenciones m&aacute;s y m&aacute;s mayores. Tomar aire y saborearla de nuevo, tomar aire y volver a saborearla hasta que est&eacute;s absorbida por el momento. Alegrarla, divertirla, complacerla, contentarla. Subiendo y bajando por su centro, subiendo y bajando. Sorprenderla enrollando mi lengua para entrar y salir de ah&iacute; de forma majestuosa &ndash;mi lengua quiere ser, uno de tus mejores momentos&ndash;. Es mi ambici&oacute;n encari&ntilde;arla con mis delgados dedos dentro de ella, sac&aacute;ndolos y meti&eacute;ndolos a un ritmo constante, suave y relajadamente al principio y luego de manera fren&eacute;tica, enriqueci&eacute;ndotela siempre de cosquillas, buscando tus valiosos gemidos y tus codiciados gritos. Con un dedo, dos, quiz&aacute;s sean tres, trabajando en ese peque&ntilde;o valle. Todos, queriendo unirse a esa fiesta.<\/p>\n<p>&ldquo;Masajea, masajea, masajea&rdquo;, &ldquo;soba, soba, soba&rdquo;, quiero que me diga. Que me d&eacute; la c&aacute;lida bienvenida, quiero, mientras tu respiraci&oacute;n se va tornando m&aacute;s irregular. Hasta que en las puntas de los dedos de tus pies sientas algo agradable. Hasta que tengas una sensaci&oacute;n de hormigueo en tu est&oacute;mago y te est&eacute;s metiendo de lleno en tales sensaciones, colaps&aacute;ndote de ellas, y consumi&eacute;ndote en tus reacciones con los ojos llenos de emoci&oacute;n. Por cada sensaci&oacute;n de hormigueo que te agarre, te juro, que si pudiera te besar&iacute;a y te lamer&iacute;a al mismo tiempo el vientre. Introducir&iacute;a mi lengua en tu ombligo y recorrer&iacute;a su borde tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Aumentar tu presi&oacute;n sangu&iacute;nea y tu ritmo cardiaco a trav&eacute;s de tu cl&iacute;toris &ndash;que clama atenci&oacute;n&ndash;, tu prepucio, tu monte de Venus, tus otros labios &ndash;esos que son los m&aacute;s rec&oacute;nditos y misteriosos&ndash;, y tu perin&eacute;, que de adornos no tienen nada de nada. Degustarme con ese peque&ntilde;o paquete de sorpresas, y con tus rodillas lo m&aacute;s separadas posible, tus ojos entreabiertos y mirando varias veces al techo, quiero que te agarren esos peque&ntilde;os sobresaltos de los numerosos hachazos de placer, a intervalos irregulares, que te voy dando en ese lugar tan, pero tan candente. Tratar con un singular afecto a esa peque&ntilde;a estufa quiero, mientras entrelazas tus manos con las m&iacute;as, catapult&aacute;ndote a la gloria carnal, al ed&eacute;n carnal, al emp&iacute;reo carnal. &iexcl;Jugo, jugo, jugo! Quiero que salga jugo de ese peque&ntilde;o pomelo. Que salgan gotas de esa fuente tuya, que es toda una divinidad, al mismo tiempo que una transparente untuosidad est&aacute; empezando a salir de mi uretra, &iexcl;ali&eacute;ntame!<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Ah, ah, ah!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;ay, ay, ay!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;mmm!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;oh, oh, oh!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;uf!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;uh, uh, uh!&rdquo;, quiero que me digas con agudo entusiasmo, mientras est&aacute;s arqueando tu espalda y moviendo tu cabeza de un lado y otro. Quiero hacerme un amigo fraternal de tu mariposa, pon&eacute;rtela blanda y tierna de amor, como un algod&oacute;n. Hasta que te sobre el frenes&iacute;, formando la &ldquo;V&rdquo; de victoria con tus piernas casi sin darte cuenta, y agarr&aacute;ndome la cabeza acariciando mi pelo con tus u&ntilde;as. Piernas que hacen adem&aacute;n de querer seguir sintiendo. &ldquo;Estoy disponible&rdquo;, &ldquo;estoy encantada&rdquo;, &ldquo;sigue, sigue, sigue&rdquo;, me quieren decir. O ser&aacute; que una pierna querr&aacute; decir &ldquo;amor&rdquo; mientras la otra querr&aacute; decir &ldquo;paz&rdquo;.<\/p>\n<p>A tu amiga &iacute;ntima me la quiero comer, pero com&eacute;rmela bien, que s&oacute;lo con ella me puedo dar por satisfecho ahora, aprovechando que se despert&oacute; de su letargo. La quiero dejar m&aacute;s verde, m&aacute;s soleada y m&aacute;s enflorecida de lo que la pusiste en su estado de &aacute;nimo, magn&iacute;ficamente primaveral. Quiero dej&aacute;rtela con la misma benevolencia que un gato siam&eacute;s a los pocos d&iacute;as de nacer. Apretarle el cl&iacute;toris entre mis dedos, presionarlo con mi dedo pulgar o succionarlo, como m&aacute;s te guste. Quiero que te la frotes hasta que sientas que no puedes dejar de tocarte y te inundes de un cosquilleo cada vez m&aacute;s impaciente. Hasta que tus dedos, sin tapujos en su actuar, provoquen un terremoto en todo tu cuerpo, tambaleando sin equilibrio, y tu pelvis se mueva por s&iacute; misma de adelante a atr&aacute;s, codiciando de nuevo un contacto que pronto te dar&eacute;.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que las pulsaciones disparadas de nuestros corazones est&aacute;n intentando derrumbar las paredes de nuestros pechos, quiero ir all&iacute;, donde est&aacute; la perla de tu deseo sexual. All&iacute; donde est&aacute; el pistilo de tu placer sexual. Tocar esa llave. Que no quiera tener ning&uacute;n motivo para irse a descansar temprano hoy, beneficiando paulatinamente mis intenciones. Despu&eacute;s quiero ponerte bien bocabajo, mi coraz&oacute;n, que la zona perianal te la quiero dejar dulzona con mis movimientos de lengua. Rascar lingualmente todas las picazones que puedas llegar a tener ah&iacute;. Chocar repetidamente el v&eacute;rtice de mi lengua con tu anillo m&aacute;s secreto, m&aacute;s enigm&aacute;tico. Hacer peque&ntilde;os c&iacute;rculos con el v&eacute;rtice de mi lengua en tu anillo m&aacute;s confidencial. Tu anillo menos conocido. Dejarte toda la zona pudenda, m&aacute;s empalagosa que la miel. Hacer del sexo oral una de las m&aacute;s estupendas tradiciones, contigo. Este placer sin tasa es necesario, y hay que darle rienda suelta. Este gozo es necesario, esta diversi&oacute;n es necesaria. Este entretenimiento, este deleite, este recreo, este regocijo, esta dicha, esta complacencia. M&aacute;s para ti que para m&iacute;, no importa lo corto que pueda llegar a ser.<\/p>\n<p>Verte bonita y de buen humor es lindo. Verte bonita, de buen humor y cachonda es algo que no tiene precio. Es un atrac&oacute;n de dicha. Soy partidario de tu placer, un seguidor de tu placer. Simpatizo con tu placer. Soy un aficionado, un afiliado, un adicto. Hay encuentros en donde me olvido &iacute;ntegramente de d&oacute;nde dej&eacute; mi ropa interior, de d&oacute;nde dej&eacute; mi pantal&oacute;n, de d&oacute;nde dej&eacute; mi camisa, mis zapatos, mi abrigo. Pero no me interesa. No me interesa en absoluto, y quiero que t&uacute; te intereses a&uacute;n menos en d&oacute;nde dejaste tus costuras exteriores.<\/p>\n<p>Quisiera tener una peque&ntilde;a toalla, y entretenerte el cl&iacute;toris &ndash;expuesto a m&iacute;&ndash; con ella. Quisiera tener un pa&ntilde;uelo, y rozarte el tulip&aacute;n con &eacute;l. Quisiera comprarme una franela, y hacerte repetidos movimientos circulares, en tu manzana de Eva, con ella. Quisiera tener una bufanda, y acariciarte alentadoramente la mariposa con ella. Quisiera agarrar una almohada y frotarte con ella tu peque&ntilde;o cisne &ndash;de aspecto benigno&ndash;. Aunque tales acciones parezcan ser detalles peque&ntilde;os, inocuos o insignificantes, a veces son capaces de hacer que la pasi&oacute;n est&eacute; agazapando, esperando para atacarte, arranc&aacute;ndote la impasibilidad y la frialdad, escondi&eacute;ndolas en lo m&aacute;s inaccesible de tu mente.<\/p>\n<p>Quiero besarte el l&oacute;bulo de una de tus orejas, mord&eacute;rtelo con la misma blandura que la arcilla h&uacute;meda. Abarcar en tu cintura, besar ese tatuaje que tienes, rozar mis labios con los tuyos, mis piernas con las tuyas, juntar mi pecho con tus pechos frondosos, mi abdomen con el tuyo, mis muslos con tus muslos, rozar mis brazos con tu espalda, que est&aacute; queriendo huir de los escalofr&iacute;os y no lo puede hacer sin ayuda. Besarte las rodillas. Ir por tu cuello y bajar lentamente con mi lengua hasta encontrar tus gl&uacute;teos, para hacerles cosquillas. Para frotarlos, apretarlos, amasarlos, morderlos, dar suaves palmadas r&iacute;tmicas en ellos y terminar besando y lamiendo tus muslos en la parte de abajo. Amorrar la cabeza hacia el surco que hay entre tus pechos y luego al surco entre tus gl&uacute;teos, solamente para besarlos y lamerlos tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Quiero mezclar mi fluido con el tuyo hasta que tus posaderas brillen como dos cucharas para helado nuevas, con tantos rebotes que me est&aacute;s dando. Hasta llegar al cenit de la satisfacci&oacute;n mutua. Hasta que nuestras urgencias dejen de ser tales, sintiendo ambos una acaramelada humedad caliente justo, en donde m&aacute;s queremos sentirla. Hasta que mis ahora partes escurridizas tengan sus propios recuerdos de ti, y tus ahora partes escurridizas tengan sus propios recuerdos de m&iacute;. Sus propias marcas invisibles.<\/p>\n<p>&ldquo;Rico, rico, rico&rdquo;, es lo que me haces pensar con cada cabalgada que me das en la cama. O a veces en el sill&oacute;n, o a veces en una silla, cuando tu t&oacute;rax sube y baja con gran vehemencia. La misma vehemencia con la que tus caderas se clavan y se desclavan sobre mi abdomen, fundiendo nuestras zonas pudendas en una sola. &iexcl;Ta, ta, ta, ta! &iquest;Lo sientes al imagin&aacute;rtelo? &iquest;Lo sientes todo, bendita mujer? &iquest;Sientes el calor crecer desde tu vientre? &iquest;Sientes el calor crecer en la base de tu espalda? Me tienes la extensi&oacute;n venosa a punto de reventar, a punto de estallar, y me la vas a dejar seca. &iquest;Sientes c&oacute;mo se va endureciendo y profundizando cada vez m&aacute;s adentro de tu vientre? &iexcl;Pa, pa, pa, pa!<\/p>\n<p>Ni bien a cuentagotas me abras todas las puertas, todos los portones, todas las aberturas y todas las entradas de tu cuerpo, quiero hacerte &ndash;y que me hagas&ndash; el amor sin inhibiciones, meterme en tu templo, penetrar en tu castillo, pasearme adentro de tu palacio. En ese aposento cobijarme. En ese reino que lleva tu nombre y apellido, hospedarme. Conquistar tu cuerpo tallado como la madera, de propiedades casi escult&oacute;ricas, hasta que nuestra libido contagiosa cumpla con todas las promesas que nos hizo. Hasta que nuestras excitaciones dejen de gritar en voz alta. &iexcl;Mira que empapados estamos!<\/p>\n<p>Amarte durante una temporada prolongada, y no olvidarte por una temporada m&aacute;s prolongada, quiero tambi&eacute;n, dicho sea de paso. Que no sea m&aacute;s una idea fr&aacute;gil y tenue, como un rayo de sol en una ma&ntilde;ana de invierno, que me impide vivir ilusionado. Desbotonar mi honda sensaci&oacute;n de soledad y tu punzante sensaci&oacute;n de soledad desde adentro, aunque s&oacute;lo sea por unas horas. Tapar ese hueco grande llamado soledad. Le faltaba un condimento a mi vida, y ese condimento eres t&uacute;. Soy un esp&iacute;ritu que quiere volar lo m&aacute;s alto que nunca vol&oacute;, y necesito que me hagas un empujoncito.<\/p>\n<p>S&eacute; que tu deseo por m&iacute; no ser&aacute; inagotable, y mi deseo por ti tampoco ser&aacute; inagotable. Tengo presente tambi&eacute;n el hecho de que el placer se agota mucho m&aacute;s r&aacute;pido que el dolor, pero quiero olvidarme de todo aquello mientras inundamos del mejor gusto los escasos minutos que dure nuestro encuentro. Celebrarlo con largueza, que ya el estar siempre cortejando con la melancol&iacute;a se me hizo un aut&eacute;ntico hast&iacute;o. Las miradas de la melancol&iacute;a no las quiero m&aacute;s. No quiero sus besos de tijeras heladas, ni tampoco sus abrazos de nieve, y eso que sol&iacute;a ser la que mejor me besaba y abrazaba, antes de conocerte a ti.<\/p>\n<p>Vamos a mover esto, que debajo de la cintura me siento delicioso como un postre, sabroso como un bomb&oacute;n, exquisito como una barra de chocolate, deleitoso como una golosina, azucarado como el alm&iacute;bar, por ti. Si la parte m&aacute;s privada de mi cuerpo tuviera un nombre, contigo se llamar&iacute;a &ldquo;apetito&rdquo;. Podr&iacute;as jugar con ella sin un m&iacute;nimo de dificultad, que est&aacute; m&aacute;s ansiosa que t&uacute;. Briosa como los &aacute;nimos de un caballo corredor, tiesa como un desodorante, casi tan levantada como una pared de ladrillo, m&aacute;s despierta que un gallo a la ma&ntilde;ana y un grillo en la noche, la puedes agarrar con las dos manos si quieres. Quiero que la trates con el cari&ntilde;o de esos que no se olvidan nunca, especialmente la zona de la corona y el glande, haciendo tales movimientos con tu lengua que no dejar&iacute;an con fr&iacute;o a nadie, amor m&iacute;o. Quiero que hagas gestos como si la estuvieras mordiendo mientras est&aacute;s codiciando lo que tiene guardado adentro para ti. Quiero que conviertas frases como &ldquo;no siento nada&rdquo;, o, &ldquo;no me pasa nada&rdquo;, en las mayores mentiras del mundo. &ldquo;Mira como me pones&rdquo;, te est&aacute; queriendo decir mientras la est&aacute;s meneando a pu&ntilde;o cerrado, tesoro m&iacute;o. Est&aacute; m&aacute;s desbocado que la ausencia, el &eacute;xodo, el exilio de tu blusa y tu sost&eacute;n, expatriados a lo que es el suelo. Se mueve sola, y no tiene ning&uacute;n reparo en hac&eacute;rtelo ver. Lubr&iacute;camela con tu agua, que me tienes volando mujer, sostenido la evidencia m&aacute;s desubicada y arrogante de ello. &iexcl;Az&uacute;car, az&uacute;car, az&uacute;car! Dame m&aacute;s az&uacute;car, que ni me fijo si te est&aacute;s pasando. Haz m&aacute;s alm&iacute;bar con &eacute;l &ndash;a lo que es, probablemente, el reflejo m&aacute;s ver&iacute;dico de lo que generas en m&iacute;&ndash;, que la temperatura y los ingredientes ya los tenemos de sobra.<\/p>\n<p>Haz que la vida se sienta m&aacute;s corta de lo que realmente es. M&aacute;s breve de lo que deber&iacute;a ser. M&aacute;s reducida de lo que quisiera. Haz que su tiempo de duraci&oacute;n se sienta m&aacute;s y m&aacute;s escaso de lo que es, ahora que la pasi&oacute;n nos est&aacute; haciendo una indiscreta visita d&aacute;ndole alas al apego. Haz que mis esperanzas, algunas de ellas, dejen de ser una utop&iacute;a. Haz que mis decepciones, algunas de ellas, dejen de ser recuerdos y se conviertan en parte de la nada misma, en parte de lo que es el vac&iacute;o en su definici&oacute;n m&aacute;s estricta. En parte de lo que es la nulidad en su concepto m&aacute;s conservador.<\/p>\n<p>Quiero que tu boca generosa me diga &ldquo;te quiero mucho&rdquo; de esa forma, de esa manera tambi&eacute;n, sin decir una sola vocal, con la naturalidad y la confianza de lo impresionante. Que hagas de ella un instrumento para adormecerme las nociones de espacio y tiempo por un rato, ba&ntilde;&aacute;ndome con su c&aacute;lida humedad uno de mis puntos m&aacute;s d&eacute;biles, cuyas venas est&aacute;n temporalmente m&aacute;s marcadas que las de mi mu&ntilde;eca. Que te sientas una diosa poderosa a&uacute;n estando arrodillada y apoyando los codos en donde los est&eacute;s apoyando, usando como &uacute;nica prenda de ropa el aire. Y ya con s&oacute;lo besarme la punta del pirul&iacute; o haciendo en ella c&iacute;rculos con tu lengua, te est&aacute;s convirtiendo en una, dej&aacute;ndome bien en claro que tus talentos de orden er&oacute;tico son mejores que los m&iacute;os. Al fin y al cabo ser&aacute;s t&uacute; quien mantenga por m&aacute;s tiempo la sonrisa imperial.<\/p>\n<p>&ldquo;Estimula, estimula, estimula&rdquo;, &ldquo;frota, frota, frota&rdquo;, &ldquo;as&iacute;, as&iacute;, as&iacute;&rdquo;, &ldquo;s&iacute;, s&iacute;, s&iacute;&rdquo;, te est&aacute; diciendo con su absoluta disponibilidad. Toma aire y luego prosigue, mi seraf&iacute;n terrenal, toma aire y luego contin&uacute;a, atraviesa todas sus resistencias y red&uacute;celas a su m&iacute;nima expresi&oacute;n, hasta que sean m&aacute;s peque&ntilde;as que el ojo de una aguja. &ldquo;Mmm, mmm, mmm&rdquo;, &ldquo;&iquest;mmm? &iquest;mmm? &iquest;mmm?&rdquo;, es lo que m&aacute;s quiero escuchar mientras me lo est&aacute;s haciendo. Respira sobre ella. Presiona mi miembro con tus labios, &aacute;ngel m&iacute;o, aminora su obstinaci&oacute;n a no querer hacer explosi&oacute;n. S&oacute;lo te faltar&iacute;an los grandes y alocados leng&uuml;etazos de abajo a arriba, y de arriba a abajo. Se desvive por estar y refugiarse adentro tuyo, su necesidad m&aacute;s apremiante es esa, cielo m&iacute;o. El revoloteo agradable que percibo en el interior de mi est&oacute;mago, es grande y profundo. Mira c&oacute;mo me estoy tocando el pecho.<\/p>\n<p>Tu lengua es atrayente, es seductora, es encantadora. Cautivante. Satisfactoria. Complaciente. Simp&aacute;tica, alegre, risue&ntilde;a. Graciosa hasta en los momentos m&aacute;s infartantes. Afectuosa, cari&ntilde;osa, afable. Adorable, deliciosa, apetitosa. Tu lengua es ahora mi momento, haciendo con ella incre&iacute;bles trazos de pluma mojada. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la inocencia? &iquest;Qu&eacute; es la inocencia? &iquest;Existe la inocencia? Aqu&iacute; y ahora, eso no existe. Tengo una peque&ntilde;a picaz&oacute;n, un hormigueo m&aacute;s chiquito que una mariquita de siete puntos, justo en la punta de mi falo, y me gustar&iacute;a que me la rascaras con tu lengua.<\/p>\n<p>Mi prolongaci&oacute;n venosa, cuyo b&aacute;lano est&aacute; acaloradamente alborozado &ndash;en estado de m&aacute;xima tensi&oacute;n&ndash;, quiere aventurarse contigo. Entretenerse, divertirse, retozarse, quemar todas sus energ&iacute;as contigo. Lanzarse, apostar por ti. Pasarse entre tus mamas, entre tus bustos, entre tus esferas. Pasarse entre tus asentaderas, entre tus posaderas. Saludarse afectuosamente con tu monte de Venus, darse peque&ntilde;os golpecitos y resbalarse varias veces con &eacute;l o con tu perin&eacute;. Tocar con su punta la cabecita de tu cl&iacute;toris &ndash;ya no m&aacute;s t&iacute;mida ni sonrojada&ndash;, como si fueran el dedo pulgar y el dedo &iacute;ndice de una mano, d&aacute;ndole m&aacute;xima prioridad al tacto, el sentido que m&aacute;s manda, m&aacute;s gobierna y m&aacute;s se ense&ntilde;orea con nosotros en esta parte. Pulsar ese bot&oacute;n y hacerlo latir como si tuviera voluntad propia.<\/p>\n<p>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el pudor? &iquest;Qu&eacute; es el pudor? &iquest;Existe el pudor? Pues aqu&iacute; no creo que est&eacute;, su presencia no es ni siquiera n&iacute;tida. Tus ojos calentorros no saben lo que es el pudor ni tienen idea de d&oacute;nde est&aacute;. Tus manos toc&aacute;ndome las debilidades como si fueran la cabeza de un peque&ntilde;o cachorro, por ejemplo, tampoco saben. Ni tu boca transgresora. Ni tus sublimes pechos. Ni tus piernas vibrantes. Ni tus espl&eacute;ndidos y sedosos pies. Menos a&uacute;n tu insolente y vanidoso trasero. El pudor fue tapado por el celo. Arrasado por la impetuosidad. Devorado por el desenfreno. Desdibujado por la lascivia. Opacado por el arrebato. Eclipsado por la libidinosidad. Derretido por la fogosidad. Difuminado por la concupiscencia. Diluido por el libertinaje. Borrado por el enardecimiento. Reemplazado por la desverg&uuml;enza. Todo sin la m&aacute;s leve beligerancia, el pudor aqu&iacute; y ahora, se transform&oacute; en un concepto escurridizo como las gotas de lluvia.<\/p>\n<p>En donde antes hab&iacute;a hielo, ahora hay vapor. Si es cierto que la pasi&oacute;n es m&aacute;gica, contigo quiero hacer varias pruebas emp&iacute;ricas. Puedes hacer lo que quieras conmigo que estoy en modo rom&aacute;ntico, dispuesto y tan hambriento de ti. Como un plato de comida que rebalsa, me llenas el coraz&oacute;n de adrenalina, mujer hermosa y encendida. Te besar&iacute;a con acaloramiento, te abrazar&iacute;a con toda la fuerza reprimida, te acariciar&iacute;a con afecto, te halagar&iacute;a con admiraci&oacute;n, te tocar&iacute;a con devoci&oacute;n, como si me fuera a morir ma&ntilde;ana, como si no hubiera un despu&eacute;s. Lamer&iacute;a y relamer&iacute;a golosamente tu fascinante mariposa como si fuera un dulce. Tus risas, y tus repetidos gemidos de mujer acompasados a los m&iacute;os, ser&iacute;an como melod&iacute;as que entran en mis o&iacute;dos, y yo quiero que formes una canci&oacute;n con ellos. Tambi&eacute;n quiero que tus gritos de placer genuino formen una pieza de &oacute;pera, incluyendo los que tratas de tapar con tus manos, acall&aacute;ndolos de forma inane, mientras tus pechos y tu espalda est&aacute;n brillosos de la transpiraci&oacute;n. Tus frases de aliento arder&iacute;an por s&iacute; mismos sobre mi memoria, me har&iacute;an enamorarme m&aacute;s de ti. Tus sonrisas y tus muecas lascivas me las almorzar&iacute;a cada una de un bocado. Har&iacute;a de tus pezones, caramelos rellenos en mis papilas gustativas caranto&ntilde;as. En tus pechos divinos me gustar&iacute;a dormir. Me gustar&iacute;a que abras tus piernas y que hagas de m&iacute; tu hombre, aunque s&oacute;lo sea por un periodo breve. Que transcurra lo m&aacute;s cadenciosamente posible, si va a ser por un corto tiempo.<\/p>\n<p>Amo profundamente la temperatura de tu cuerpo cuando est&aacute;s cachonda al cien por ciento. Adoro reverencialmente la temperatura de tu cuerpo cuando te pones as&iacute;. La idolatro, estoy prendado de ella, enamorado de ella. Siento una total veneraci&oacute;n. &iexcl;Redi&oacute;s, qu&eacute; fr&iacute;o hace afuera! Quiero alimentarme de la temperatura de tu cuerpo, y que t&uacute; te alimentes de la m&iacute;a. Quiero nutrirme de la temperatura de tu cuerpo, y que t&uacute; te nutras de la m&iacute;a. Quiero sustentarme de la temperatura de tu cuerpo, y que t&uacute; te sustentes de la m&iacute;a. La temperatura de tus manos y tus brazos es estimulante. La temperatura de tus piernas, tu abdomen y tu espalda es acogedora. La temperatura de tu cara y tu cuello exhalan ternura, y quiero estar m&aacute;s cerca de esa ternura. La temperatura de tus gl&uacute;teos y tus pechos es embriagante. La temperatura de tu peque&ntilde;o cisne es exaltante.<\/p>\n<p>Benditas sean las inmensas ganas que tiene tu travieso cuerpo de hacer picard&iacute;as. Bendito el sonido que hacen nuestros suspiros de amor. Bendito el sonido que hacen nuestras bocas cuando nos besamos con ansia enredada y juguetona. Bendito el sonido que hacen mis manos y mis brazos cuando te toco. Bendito el sonido que hacen tus manos y tus brazos cuando me tocan. Bendito el sonido que hace tu corpi&ntilde;o cuando te lo desabrochas como si fuera un traje caluroso, y lo lanzas a lo lejos liber&aacute;ndote de la represi&oacute;n de la lencer&iacute;a. Bendito el sonido que hacen tus pechos cuando los abofeteas. Bendito el sonido que hacen tus bragas cuando las estiras con tus dedos teni&eacute;ndolas puestas, para luego soltarlos y que &eacute;stas vuelvan a pegarse a tu piel delicada estrell&aacute;ndose con ella. Bendito el sonido que hacen tus bragas cuando te las quito, y cuando te las pongo. Bendito el sonido que hacen tus bragas cuando la lanzas a cualquier lado. Bendito el sonido que hace mi lengua cuando te estimulo. Bendito el sonido que hace tu espectacular boca cuando te excitas. Bendito el sonido de tus risas y tus carcajadas. Bendito el sonido que hacen las s&aacute;banas cuando te retuerces de placer. Cuando te serpenteas del gusto. Bendito el sonido que hacen nuestros muslos cuando los agitamos y los golpeamos entre s&iacute;. Bendito el sonido que hacen tus palmadas. Bendito el sonido de nuestros jadeos. Bendito el sonido de todas nuestras respiraciones. Bendito el sonido que hacen nuestros corazones al latir. Bendito el sonido que hace tu entrepierna cuando le das peque&ntilde;os golpecitos con tu mano derecha. El sonido de tus pisadas descalza. El sonido que haces al ba&ntilde;arte. El sonido que hace la espuma cuando juegas con ella. El sonido que hace tu cabello cuando lo peinas.<\/p>\n<p>Benditos sean los movimientos que hace tu est&oacute;mago cuando intenta resistir ese calor que recibe proveniente de un cuerpo extra&ntilde;o. Cuando intenta resistir los hormigueos que lo zarandean internamente. Benditos los movimientos que hacen tus manos y tus brazos cuando est&aacute;n creando los placeres que otras ciertas partes de tu cuerpo exigen al momento. Benditos los movimientos que hace tu lengua cuando me matas y me rematas el alargamiento venoso y sobresaliente con ella. Bendita la profundidad de tu garganta cuando me castigas de forma benigna con ella. La profundidad de tu ombligo cuando introduzco mi lengua casi hirviente en &eacute;l.<\/p>\n<p>Maravilloso sea el cubrecama en donde nos entregamos mutuamente, todo, hasta quedar vac&iacute;os. Maravillosas las s&aacute;banas en donde nos hacemos sentir exquisitos. Maravilloso el colch&oacute;n en donde nos desvivimos sexualmente, haciendo desaparecer todo el color de la penumbra. Maravilloso el acolchado en donde unimos cada mil&iacute;metro de nuestras pieles ahora algodonadas, recibi&eacute;ndonos en igual cuant&iacute;a. Maravillosa la humedad de tu boca cuando me acaricias de manera lingual. La humedad de tus jadeos cuando los exhalas cerca de mi cuello. La humedad de tus zonas pudendas cuando las entrelazas con las m&iacute;as. Maravillosa la suavidad de tus labios cuando me besas. La suavidad de tu lengua cuando la usas conmigo. La suavidad de tus mejillas cuando derribo moment&aacute;neamente todas las fronteras invisibles contigo. La suavidad de tu nariz cuando quieres compartirla conmigo. La suavidad de tu cabello cuando me haces cosquillas con &eacute;l. La suavidad con la que me arrullas manualmente, pint&aacute;ndome toda la piel de ella. Maravillosa la calidez de tus mimos cuando los expresas en alguna parte de toda mi anatom&iacute;a.<\/p>\n<p>Maravilloso es el calor de tu boca cuando me sosiegas las nociones de espacio y tiempo con ella. El calor de tus jadeos cuando los exhalas cerca de mi nuca. El calor de tus piernas cuando las cruzas con las m&iacute;as. El calor de tus manos cuando jugueteas con mi elongaci&oacute;n venosa. El calor de tus posaderas cuando te apoyas en mis muslos. El calor de tu espalda cuando la siento. El calor de tus pechos cuando me absorbo en ellos. El calor de tus pezones electrizantes cuando los quiero querer, haciendo peque&ntilde;os c&iacute;rculos con el v&eacute;rtice de mi lengua en ellos. Maravilloso el calor de tu cuello cuando lo beso. El calor de tus mejillas cuando las unes con las m&iacute;as. El calor de tu abdomen cuando lo adhieres al m&iacute;o. El calor abrazante de tus muslos cuando se estrellan con los m&iacute;os, mientras tus mamas suben, bajan, se adelantan o retroceden de acuerdo a cada embestida y a cada posici&oacute;n. El calor abundante de tu adorable y divino tulip&aacute;n, cuando est&aacute; muy encari&ntilde;ado conmigo. El calor de tu nariz cuando lo rozas en mi cara. Maravilloso sea el ardor de todas tus agitaciones.<\/p>\n<p>Inspiradores sean tus besos m&aacute;s sonados, que se escuchan m&aacute;s claros que los siseos de una anaconda, haci&eacute;ndome m&aacute;s merecedor de ti. Inspiradores sean tus suspiros m&aacute;s hondos, que se escuchan m&aacute;s claros que las ululaciones de un b&uacute;ho. Inspiradores sean tus jadeos m&aacute;s guturales y profundos, que se escuchan m&aacute;s claros que los aullidos de un lobo. Inspiradores sean tus gritos m&aacute;s indisimulados, que se escuchan m&aacute;s claros que los relinchos de un caballo. Inspiradores sean tus cabalgadas m&aacute;s ruidosas y aceleradas, que se escuchan m&aacute;s claras que la lluvia cayendo sobre un tejado. Inspiradores sean tus lamidas m&aacute;s mojadas y tus caricias m&aacute;s intencionadas. Los dos roncos y consumidos por un deseo melifluo, ba&ntilde;ando nuestros semblantes con lo mejor de &eacute;l, intercambiando abundante cantidad de sudor, confidencialmente cardiacos. Siento que estoy rozando el para&iacute;so cada vez que sonr&iacute;es cuando te estoy montando, con tus piernas en mis brazos y gotas est&aacute;n cayendo hacia el surco que hay entre tus gl&uacute;teos. En el cielo me siento cada vez que sonr&iacute;es cuando anexamos nuestros impudores, con tus piernas en mis hombros. En las nubes me siento, cada vez que r&iacute;es mientras vinculamos estrechamente nuestros impudores, que se aceptan sin ning&uacute;n reparo. Los dos, estando idos de placer y haci&eacute;ndole un homenaje, pareciendo durante segundos impermeables a cualquier distracci&oacute;n.<\/p>\n<p>Quiero que tu admirable boca, caliente y h&uacute;meda, bendiga mi boca, mi frente, mis mejillas, mi cuello, mis hombros, mi pecho, mi abdomen, mis brazos, mi espalda y mis piernas. Quiero que tu prodigiosa lengua bendiga mi glande, mi prepucio, mis venas dorsales y el resto de todo mi peque&ntilde;o cuerpo imp&uacute;dico.<\/p>\n<p>Devu&eacute;lveme las caricias que yo te doy, y yo te devuelvo las que t&uacute; me das. Regr&eacute;same los abrazos que yo te doy, y yo te regreso los que t&uacute; me das. El calor corporal que te haga falta yo te lo doy, y el calor corporal que me hace falta, deseo que t&uacute; me lo des tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Mis miradas son tus miradas. Mis caricias son tus caricias. Mis abrazos son tus abrazos. Mis besos son tus besos. Mi ternura es tu ternura. Mi insomne deseo es tu deseo. Mi desvelada pasi&oacute;n es tu pasi&oacute;n. Mis excitaciones son tuyas. Desv&iacute;steme de mis miedos, de mi timidez, de mis prejuicios, de todas mis inseguridades, desat&aacute;ndome de todos sus nudos, y c&uacute;breme con un manto de amor tuyo. Ac&oacute;geme con benepl&aacute;cito, envu&eacute;lveme con un gran terciopelo de tu cari&ntilde;o. V&iacute;steme de palabras bonitas, de palabras picantes y sical&iacute;pticas, de besos, de abrazos y de lujuria edulcorada, estando gozosos y totalmente despojados de ropa f&iacute;sica. Hasta que nos dejemos a ambos con las sensaciones m&aacute;s sensibles que nunca. Si vas a estar afuera de mi cuerpo, que sea por cansancio, satisfacci&oacute;n o para cambiar de posici&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s quiero dejarte mi semilla en donde no sean un peligro. En tus gl&uacute;teos, o en tu abdomen, llenarte el ombligo de ella. O en tu espalda, o en tus piernas, o en tus mamas, o en tu cuello. Eso s&iacute;, jam&aacute;s de los jamases en tu boca, en tu cara o en tu cabello. Eso no. Dentro de las relaciones sexuales consentidas tienen que haber reglas de oro, y esa para m&iacute; es una de ellas. Despu&eacute;s quiero limpiarte con lo que haya a mano. Quiero vestirte, volverte a poner yo mismo tu ropa interior. Que me acomodes y te acomodes el pelo.<\/p>\n<p>Cuerpos hechos de vicio, disolviendo todo el estr&eacute;s &ndash;que es m&aacute;s feo que la herrumbre&ndash; como dos bolas de an&iacute;s. &iquest;Cu&aacute;l es el alboroto si hemos mojado el acolchado? &iquest;Cu&aacute;l es el esc&aacute;ndalo si hemos mojado las s&aacute;banas o el cubrecama? &iquest;Si hemos mojado nuestras toallas? &iquest;Si dibujamos varias manchas de humedad en las telas? &iquest;O si hicimos un enchastre? Lo lavaremos todo al terminar.<\/p>\n<p>&iquest;Quieres quedarte solamente hablando despu&eacute;s de esto? Habla de todo lo que quieras, querida m&iacute;a. Te lo debo. Habla de tu trabajo, de tus compa&ntilde;eros, de tus estudios, de m&uacute;sica, de cine, de tus amigas y amigos, de tus sue&ntilde;os y ambiciones, o de cualquier nimiedad, mientras est&aacute;s con la mirada tranquila. Despu&eacute;s quiero que durmamos, y espero ser yo el &uacute;ltimo en dormirse, as&iacute; te contemplo y descubro m&aacute;s detalles tuyos. Alg&uacute;n lunar, peca, punto rojo, cicatriz, mancha permanente o picadura de mosquito. Quiero que en el medio de todo eso me digas &ldquo;te quiero&rdquo; otra vez. No me importa si es susurrado, un hilito de voz casi inentendible &ndash;casi tan fino como un silbido&ndash; entre dormida y despierta, lo quiero escuchar. Si no, ser&aacute; otra noche. Ojal&aacute; que con todo esto, y un poco de suerte, logro que ocurra el milagro, de que despu&eacute;s pienses en m&iacute; cuando est&eacute;s ensimismada en tus secretos, de que tengas &ndash;producto de las huellas que dej&eacute; en tus silencios&ndash; fantas&iacute;as conmigo, de que te sientas especial o segura conmigo, o lo m&aacute;s trascendental, de que suspires y se te humedezcan los ojos con tan s&oacute;lo pensar en m&iacute;. El milagro, de quedarme en tu cabeza como una composici&oacute;n musical que se te mete al despertar. Como algo que te hace bien.<\/p>\n<p>Vali&oacute; cada arreglo que hice en mi aspecto f&iacute;sico para cautivarte. Cada prenda de ropa, y el perfume que me puse para intentar seducirte. Cada cent&iacute;metro que recorr&iacute; para acercarme a ti. Cada pregunta que te hice con la intenci&oacute;n de conocerte m&aacute;s. Cada voseo que hice con la intenci&oacute;n de marcar m&aacute;s profundo en el terreno tu confianza. Cada muestra de inter&eacute;s o de atenci&oacute;n que te di. Vali&oacute; el tiempo que invert&iacute; pensando en las palabras justas para sacarte una sonrisa, y el que invert&iacute; pensando en las palabras justas para conquistarte. Cada mirada tierna o lasciva que te hice, y que funcion&oacute;. Cada llamada telef&oacute;nica que te hice, y que fue oportuna. Cada regalo que te ofrec&iacute;, y que te gust&oacute;.<\/p>\n<p>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la culpa? Mejor dicho, &iquest;por qu&eacute; hay que sentir culpa de lo que sentimos? &iquest;De lo que hicimos? &iquest;De lo que estamos haciendo? Descarado aqu&eacute;l o aquella que desprecie todo lo relacionado al sexo, aunque sea un sexo consentido desde los cimientos hasta la c&uacute;pula. En un planeta en donde el sufrimiento fue convertido en un deporte de masas. Caradura aqu&eacute;l o aquella que aborrece toda cosa que tenga que ver con el placer sexual, aunque sea un placer sexual regado de amor. En un planeta en donde el dolor no tiene jerarqu&iacute;a alguna. C&iacute;nico aqu&eacute;l o aquella que siente repulsi&oacute;n hacia cualquier cosa relacionada al sexo, aunque sea un sexo arropado, abrigado y cobijado en el respeto mutuo. Farsante y de ret&oacute;rica ficticia, simulada, fingida, artificial y postiza sea aqu&eacute;l o aquella que dice odiar el sexo.<\/p>\n<p>Amo esas noches escarchadas en las que bailas o te mueves como una total desprejuiciada en la habitaci&oacute;n, enteramente vestida por obvias razones, s&iacute;, pero la sensualidad igual se convierte en algo casi tan omnipresente como el nitr&oacute;geno. Casi el mismo amor que siento por la mejor m&uacute;sica, el mejor cine y el mejor teatro. Me enloquece cuando juntas y aprietas tus gl&uacute;teos con mis partes bajas, como si de la nada se hayan convertido en imanes de gran carga magn&eacute;tica. Me roc&iacute;an en la mente ideas de querer sacarte algo de lo que tienes puesto, y digo &ldquo;algo&rdquo; para no decir &ldquo;todo&rdquo;.<\/p>\n<p>Pienso en meter mi mano dentro de tus bragas como si fueran una bolsa con monedas de oro, en meter mi mano dentro de tu corpi&ntilde;o como si fuera un peque&ntilde;o malet&iacute;n con dos gemas de diamantes en su interior, es as&iacute; como quiero verlo. Sue&ntilde;o con sacarte las bragas como si fueran la envoltura de una golosina, sacarte el corpi&ntilde;o como si fuera la envoltura de un regalo, introducir mis dedos en tu boca como si los estuviera metiendo en un recipiente de agua tibia, es as&iacute; como me lo quiero imaginar.<\/p>\n<p>Disfrutar de nuevo y lentamente, de la desnudez de tu cuello. De la desnudez de tus hombros. De la desnudez de tus pechos. De la desnudez de tu vientre y tu espalda. De la desnudez de tus piernas y tus gl&uacute;teos. De la desnudez de tu entrepierna bes&aacute;ndola como a un girasol. De la desnudez de tus pies. De la desnudez de tus mejores sentimientos por m&iacute;. Hacer otra vez del erotismo un gran tel&oacute;n de fondo, hasta bombear nuestras vidas con m&aacute;s vida, palpit&aacute;ndonos bilateralmente. Volver a trazar delicadamente con mis manos, caminos imaginarios que vallan desde tu frente hasta tu espalda alta. Desde tu nuca hasta tu espalda baja. Desde tus orejas hasta tus codos. Desde tu cuello hasta tu pelvis. Desde tus hombros hasta tus caderas. Desde tu clav&iacute;cula hasta tu ombligo. Desde la vibraci&oacute;n m&aacute;s viva del surco entre tus pechos, hasta tus gl&uacute;teos. Desde tus muslos hasta tus tobillos.<\/p>\n<p>Gigantescas ganas me dan de darte un largo e intenso morreo. Un morreo extenso y potente. Un prolongado y en&eacute;rgico morreo. Y al final un so&ntilde;oliento morreo. Pausado, amodorrado. Un aletargado morreo. No s&oacute;lo en la boca, sino tambi&eacute;n en tus mejillas, en tu cuello, en tus pechos, en tus hombros, en tu espalda, en tu vientre, en tus muslos, en tus gl&uacute;teos. En tu zona m&aacute;s &iacute;ntima y personal tambi&eacute;n, hasta que llegues a agarrarte una de tus piernas con tus brazos, juntando tu boca a tu rodilla y cerrando los ojos, alejando con todas las fuerzas de tus pies la distancia que existe entre sus dedos, agradables al tacto como piedras semipreciosas y del tama&ntilde;o de uvas negras y blancas para vino de botella.<\/p>\n<p>Tus pies, limpios como una sart&eacute;n de tefl&oacute;n esmaltado sin usar &ndash;y perfectos como para meterles una violeta africana en cada surco&ndash;, son ideales para ir consumiendo oralmente sus dedos uno por uno, lamer sus plantas, besarle los tobillos ascendiendo por tus pantorrillas y altern&aacute;ndolas. Tus piernas, limpias como un vestido de seda que nunca sali&oacute; del maniqu&iacute;, son ideales para acariciar con mis dedos la parte de atr&aacute;s de tus rodillas, lamerlas, besarlas, y seguir ascendiendo. Con tu piel m&aacute;s erizada de lo normal, quiero agudizarte lo m&aacute;s entra&ntilde;able que tenga que ver con tu tacto.<\/p>\n<p>Cada acci&oacute;n que hago para excitarte, y cada acci&oacute;n que haces para excitarme, es una gota m&aacute;s de felicidad que voy sintiendo, y espero que sea rec&iacute;proco. Qu&eacute; l&aacute;stima que no sepa escribir poes&iacute;a, as&iacute; te dedicar&iacute;a las palabras m&aacute;s bonitas del idioma espa&ntilde;ol, usando como real inspiraci&oacute;n tus emociones al descubierto. Tu tierno cabello, hambriento de besos y caricias. Tus ojos refulgentes y llenos de humanidad. Tus mejillas demandantes de cari&ntilde;o. Tu boca entusiasmada. Tu lengua traviesa, buscadora de un buen c&oacute;mplice. Tu ment&oacute;n pidiendo suavidad. Tu cuello y tus hombros arropados &uacute;nicamente por el aire. Tus brazos queriendo rodearme. Tus pechos vestidos por la nada misma, suplicantes de unas buenas manos inquietas y una buena boca de hombre. Tus pezones resaltantes como la luz que emiten los lamp&iacute;ridos y jactanciosos de su estado. Tu ombligo expectante. Tu vientre, ansioso de sentir ese calor excepcional desde adentro. Tu espalda que ruega por una temperatura m&aacute;s c&aacute;lida. Tus gl&uacute;teos que apetecen de ardientes embestidas. Tu h&uacute;meda y a la vez sedienta entrepierna, tapada exclusivamente por el aire, deseosa de tener todas las agradables sensaciones posibles, y que ya se cans&oacute; de jugar monop&oacute;licamente con tus dedos. Tus piernas implorantes de una buena compa&ntilde;&iacute;a. Tus pies exigiendo expulsar el fr&iacute;o.<\/p>\n<p>Estrecharme a tu dulzura sin desprenderme de ella durante un buen lapso, y despu&eacute;s dormirme una siesta, es para m&iacute; mejor que agarrar a todos los sem&aacute;foros en verde en mi camino, mejor que comerse una buena ensalada, mejor que levantarme unos minutos antes de que suene la alarma del despertador, mejor que disfrutar de una buena parodia, mejor que ducharme sin premuras, mejor que escuchar a los p&aacute;jaros cantar por las ma&ntilde;anas y sintiendo el olor a caf&eacute; con leche, mejor que escuchar las canciones que me traen buenos recuerdos, mejor que estar en un restaurante y ver que traen mi comida, mejor que hundir la mano en una bolsa con legumbres, mejor que llegar justo en el momento en que el colectivo, el subte o el tren hacen aparici&oacute;n en donde iba a hacer la parada, mejor que meter los pies en la arena y escuchar el sonido de las olas, mejor que quitarme el calzado cuando llego a casa, mejor que recibir el cumplido de alguien a quien admiro, mejor que re&iacute;rme por algo que he recordado, mejor que salir del trabajo y que todav&iacute;a haya luz, mejor que sentir c&oacute;mo la lluvia me eriza la piel en un d&iacute;a sofocante y escucharla estando acostado, mejor que sentir el olor a jazm&iacute;n, a libro nuevo o la fragancia del pan reci&eacute;n horneado, mejor que taparme en el sill&oacute;n con una manta suave, mejor que tomar chocolate caliente en una tarde fr&iacute;a o comer una barra despacio, mejor que ver un amanecer, un atardecer, un arco&iacute;ris o la sonrisa de un extra&ntilde;o, mejor que sonre&iacute;rle a ese extra&ntilde;o o tener una conversaci&oacute;n amable con &eacute;l, mejor que ver una puesta de sol en la playa y correr en ella, mejor que voltear la almohada en el lado fr&iacute;o. Casi mejor que re&iacute;r hasta lagrimear.<\/p>\n<p>Te venero mujer, te venero por cada beso que te doy, con tela o sin tela, en alguna parte de tu cuerpo. Por cada abrazo con tela o sin tela que te doy. Por cada palabra positiva que te digo y por cada sensaci&oacute;n de bienestar que te transmito. La violencia no cabe, no tiene acceso a nuestra cama. Las burlas no entran en nuestra cama. Los insultos no entran en nuestra cama. Las amenazas no entran en nuestra cama. Las humillaciones no entran en nuestra cama. El menosprecio no entra en nuestra cama. Las bofetadas no entran en nuestra cama. Los pu&ntilde;etazos no entran en nuestra cama. Las patadas no entran en nuestra cama. Los estrangulamientos no entran en nuestra cama. La ridiculizaci&oacute;n no entra en nuestra cama y las miradas agresivas no entran en nuestra cama. Nada de eso ingresa, se mete o se adentra en nuestra cama, jam&aacute;s de los jamases &ndash;cosa que deber&iacute;a suceder en todas las camas que se usan, se usaron alguna vez o se usar&aacute;n para hacer el amor&ndash;. Nuestra cama es un nido de paz y respeto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mujer fogosa, ardiente como una antorcha y de sonrisa brillante, si tus ojos est&aacute;n escondiendo secretos lujuriosos, imag&iacute;nate los m&iacute;os. Tu oferta me tienta. 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