{"id":23595,"date":"2020-05-07T22:24:44","date_gmt":"2020-05-07T22:24:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-07T22:24:44","modified_gmt":"2020-05-07T22:24:44","slug":"me-resisto-a-los-cuernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-resisto-a-los-cuernos\/","title":{"rendered":"Me resisto a los cuernos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23595\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estoy casado hace cinco a&ntilde;os con Lucy, de treinta y cinco a&ntilde;os y es jefa de &aacute;rea en una empresa de buen nivel, cargo con buena remuneraci&oacute;n. Mi nombre es Sim&oacute;n. Nuestra relaci&oacute;n matrimonial transit&oacute; este tiempo con los altibajos habituales, predominando siempre el amor que nos llev&oacute; al casamiento.<\/p>\n<p>Una semana atr&aacute;s, a media ma&ntilde;ana, la llam&eacute; al tel&eacute;fono fijo del trabajo y la secretaria me contest&oacute; que hab&iacute;a salido. No le di mayor importancia hasta que, cuando nos vimos, y le pregunt&eacute; sobre su salida me dio una explicaci&oacute;n poco convincente.<\/p>\n<p>De esa manera poco a poco la duda empez&oacute; a instalarse. Un s&uacute;bito incremento de llamadas o de indicaci&oacute;n de mensaje entrado, unido a que ella se retiraba para atender o leer. Tambi&eacute;n aumentaron los retrasos a la salida del trabajo y las reuniones con sus amigas. Adem&aacute;s disminuy&oacute;, aunque levemente, el deseo sexual.<\/p>\n<p>Cuando estas piezas se unieron en mi cabeza me dije que deb&iacute;a estar m&aacute;s atento y comenzar la b&uacute;squeda.<\/p>\n<p>As&iacute; fue como me percat&eacute; que la avalancha de llamadas y mensajes ten&iacute;a lugar los fines de semana, en particular aquellos donde no hab&iacute;a tenido lugar reuni&oacute;n con las amigas.<\/p>\n<p>Como mi empresa da servicio de vigilancia electr&oacute;nica, nuestros amigos y conocidos estaban entre los clientes, que adem&aacute;s gozaban de un precio m&aacute;s bajo. Un s&aacute;bado en que Lucy ten&iacute;a la consabida cena, para no aburrirme me sent&eacute; a la m&aacute;quina monitoreando las alarmas, llam&aacute;ndome la atenci&oacute;n que la correspondiente a una de las participantes de la cena no hab&iacute;a sido activada. Segu&iacute; la b&uacute;squeda y encontr&eacute; tambi&eacute;n sin activar las otras dos que, en teor&iacute;a, tambi&eacute;n estaban en la reuni&oacute;n. Inmediatamente lo llam&eacute; al de turno en la central de la empresa para que, por tel&eacute;fono y con la excusa de un simple control, verificara si alguien estaba en la casa, avis&aacute;ndome luego. Por supuesto que las tres mujeres estaban, cada una, en su hogar. Su regreso fue despu&eacute;s de las tres de la madrugada y con olor a limpio.<\/p>\n<p>Que la quer&iacute;a era obvio, de lo contrario no la tendr&iacute;a a mi lado por tanto tiempo, as&iacute; que en un intento de reencausar la relaci&oacute;n, al d&iacute;a siguiente, domingo, conversando durante el almuerzo le narr&eacute; una historia que no era real, pero oportuna para tratar de hacerla reflexionar.<\/p>\n<p>-&ldquo;El viernes me encontr&eacute; con un ex empleado recientemente jubilado. Realmente me dio pena ver el estado en que se encontraba, flaco, con la ropa que le sobraba por todos lados, algo falto de higiene y con tristeza en los ojos. Le pregunt&eacute; si pod&iacute;a hacer algo por ayudarlo. Me respondi&oacute; negativamente, y que como confiaba en m&iacute; se animaba a contarme su desgracia. Hac&iacute;a un a&ntilde;o su mujer hab&iacute;a trabado relaci&oacute;n con un joven que la tuvo trastornada y, seg&uacute;n relato de ella, le proporcionaba m&aacute;s placer en un d&iacute;a que en toda su vida de casada. Como realmente la amaba estuvo tres meses buscando hacerle entender que esa calentura iba a tener fin antes de lo imaginado, cuando el amante sintiera un m&iacute;nimo de aburrimiento. Viendo el fracaso de su intento la dej&oacute;. Hace una semana se present&oacute; en su casa pidi&eacute;ndole regresar, tan mal vestida como &eacute;l, igual de flaca, la hab&iacute;an abandonado seis meses atr&aacute;s. Por supuesto que tras negarse la despidi&oacute;, pues el dolor y la decepci&oacute;n hab&iacute;an ocupado el lugar del amor. Pobres los dos, ambos dolidos, ambos fracasados, ambos con un futuro poco halag&uuml;e&ntilde;o y todo por una calentura.&rdquo;<\/p>\n<p>Esa tarde sal&iacute; un rato a caminar por un parque cercano, tratando de que la actividad f&iacute;sica contribuyera a despejarme y aliviar el dolor que sent&iacute;a. Al regresar, sea porque calzaba zapatillas, sea porque estaba hablando por tel&eacute;fono, Lucy no me oy&oacute; entrar y sigui&oacute; con su charla tranquilamente acostada en el dormitorio. Lo que pude escuchar, diciendo o contestando, fue:<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;No te alcanza con lo que hacemos durante la semana, y que adem&aacute;s se sum&oacute; lo de anoche, para llamarme a casa tambi&eacute;n el domingo?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Yo tambi&eacute;n te extra&ntilde;o pero es peligroso, nos pueden descubrir&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Ac&aacute; en casa no, mi esposo nunca pasa largo tiempo sin venir despu&eacute;s que yo regreso el trabajo&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Qu&eacute; fijaci&oacute;n ten&eacute;s de hacerlo en mi cama&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Te prometo que si se da la oportunidad te dar&eacute; en el gusto&rdquo;<\/p>\n<p>Lo escuchado me convenci&oacute; de estar en un punto de no retorno, ante lo cual me propuse dos cosas. Primero juntar pruebas palpables para un divorcio ventajoso y luego desquiciarla an&iacute;micamente como venganza.<\/p>\n<p>Para ello contrat&eacute; los servicios de una agencia de investigaciones cuyo due&ntilde;o era amigo y con el cual hab&iacute;amos hecho trabajos conjuntos. La finalidad era reunir informaci&oacute;n sobre &eacute;l y sobre la relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La mejor filmaci&oacute;n la conseguimos por una casualidad. Pensando en las posibilidades para conseguir alguna prueba de peso, record&eacute; que Lucy alguna vez hab&iacute;a comentado de una pelea tenida con su secretaria y que por eso la relaci&oacute;n hab&iacute;a quedado tensa. Eso me llevo a llamarla al tel&eacute;fono de la oficina y pedirle si pudiera darme unos minutos para conversar con ella. Habiendo accedido, nos reunimos en una confiter&iacute;a. Sin vueltas le dije que necesitaba su ayuda pues desconfiaba de mi mujer y hab&iacute;a serios indicios sobre una relaci&oacute;n paralela. Su contestaci&oacute;n me dej&oacute; directamente helado. Hac&iacute;a tres meses que mi mujer manten&iacute;a relaciones con un joven empleado de la empresa, que hasta ese momento hab&iacute;a sido su novio y Lucy directamente lo hab&iacute;a seducido. El ofrecimiento concreto fue, que cualquier cosa que pudiera hacer para que lo pagaran caro, ella estaba dispuesta a realizarla. Ni qu&eacute; decir que en ese mismo momento coordinamos los detalles para instalar una c&aacute;mara en la oficina de mi esposa, que seg&uacute;n me dijo, era escenario de habituales encuentros pasionales.<\/p>\n<p>Cumplido el primer tramo con una importante cantidad de fotograf&iacute;as y filmaciones comenzamos las hostilidades.<\/p>\n<p>Ellos sol&iacute;an escaparse del trabajo a media ma&ntilde;ana para tomar algo en una confiter&iacute;a cercana, y ah&iacute; decid&iacute; empezar esta etapa. Como estaba preparado, cuando me avisaron que hab&iacute;an entrado al caf&eacute; en cinco minutos estuve ah&iacute;. Ya frente a la entrada la habl&eacute; por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>-&ldquo;Hola querida, te llamo porque un cliente me cit&oacute; a un caf&eacute; que est&aacute; cerca de tu trabajo y como me acaba de avisar que se va a demorar pens&eacute; en invitarte a tomar algo&rdquo;<\/p>\n<p>Mientras hablaba entr&eacute; y ocup&eacute; una mesa al lado de la entrada, ellos estaban ubicados al fondo y ella, dando la espalda al ingreso, atend&iacute;a la llamada.<\/p>\n<p>-&ldquo;Que l&aacute;stima, ahora no puedo porque estoy entrando a una reuni&oacute;n&rdquo;<\/p>\n<p>Ya sentado, y en voz alta, segu&iacute; la conversaci&oacute;n<\/p>\n<p>-&ldquo;Te voy a repetir, pues el ruido ambiente no me dejo escuchar bien, me dijiste que no pod&eacute;s porque estas entrando a una reuni&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>Evidentemente se dio cuenta de mi presencia. El reflejo de un vidrio me permiti&oacute; ver que, levant&aacute;ndose y, caminando r&aacute;pido, enfil&oacute; hacia el ba&ntilde;o tardando en responder.<\/p>\n<p>-&ldquo;S&iacute;, as&iacute; es.&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Y a qu&eacute; hora estim&aacute;s terminar?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No lo s&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ya s&eacute; que voy a hacer para ocupar el tiempo de espera. Ac&aacute; cerca vi una venta de pastelitos con muy buena pinta, compro algunos y se los dejo a tu secretaria para cuando salgas de la reuni&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Inmediatamente cort&eacute; la comunicaci&oacute;n y, antes que ella regresara del ba&ntilde;o, sal&iacute; en direcci&oacute;n a su trabajo, pero cruc&eacute; la calle y a unos metros me ocult&eacute; para verlos pasar. Iban poco menos que corriendo, mi mujer tecleando o llamando por el celular, con la cara desencajada y p&aacute;lida. Los segu&iacute; a prudente distancia deleit&aacute;ndome con la desesperaci&oacute;n que evidenciaban. Media cuadra antes del edificio donde trabajan, ella entr&oacute; a una confiter&iacute;a mientras &eacute;l segu&iacute;a. Ah&iacute; me qued&eacute; observando la nerviosa espera, que termin&oacute; al recibir una llamada. Pienso que el diligente amante le informaba que pod&iacute;a regresar sin peligro pues la dama sali&oacute; m&aacute;s tranquila y camin&oacute; con paso normal. Al mirar mi tel&eacute;fono hab&iacute;a varios mensajes y llamadas perdidas. Reci&eacute;n entonces me puse en contacto con ella, que respondi&oacute; de inmediato.<\/p>\n<p>-&ldquo;Disculpame que te haya fallado, justo cuando iba a comprar los pastelitos me encontr&eacute; con el cliente que esperaba y nos fuimos a otro caf&eacute;. Ni mir&eacute; el tel&eacute;fono pensando que no ser&iacute;a algo importante pues vos, estando en reuni&oacute;n, no ibas a llamarme&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Lo que quer&iacute;a decirte es que no me trajeras nada pues la empresa hab&iacute;a comprado masas para la reuni&oacute;n&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Perfecto, nos vemos m&aacute;s tarde&rdquo;<\/p>\n<p>Hace tiempo que en casa tengo dos c&aacute;maras, una que enfoca el ingreso desde la calle y otra que mira el ingreso pero desde adentro. Un lunes, cuando Lucy sali&oacute; para su trabajo, agregu&eacute; dos, una mirando la entrada al dormitorio y otra adentro teniendo como centro la cama.<\/p>\n<p>Ese mismo d&iacute;a, al regresar ambos del trabajo, le avis&eacute; que ma&ntilde;ana tendr&iacute;a que viajar a un pueblo que est&aacute; a unas dos horas de auto por una instalaci&oacute;n compleja y que quiz&aacute; esa noche no volviera. De todos modos le iba a hacer saber. Esa noche la escuch&eacute; hablar por tel&eacute;fono encerrada en el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Al rev&eacute;s de lo que sol&iacute;a suceder, al d&iacute;a siguiente sal&iacute; m&aacute;s temprano que ella y ya en la oficina me conect&eacute; a las c&aacute;maras de casa. Cuando vi al gal&aacute;n estacionar frente a mi hogar, deduje que Lucy no hab&iacute;a ido a trabajar y que pensaba darle el gusto de sacarse las ganas en la cama matrimonial. Cerr&eacute; la port&aacute;til y sal&iacute; rumbo al lugar de reuni&oacute;n de los amantes. Al llegar puse clavos miguelitos en una rueda trasera del auto del visitante. Luego cruc&eacute; la calle y puse la llave en la puerta de ingreso como quien no acierta y haciendo ruido para alertarlos. Cuando termin&eacute; de abrir ella ven&iacute;a a mi encuentro con el pelo un poco revuelto preguntando qu&eacute; me hab&iacute;a pasado. Lo primero que hice fue sentarme en el living agarr&aacute;ndome el abdomen.<\/p>\n<p>-&ldquo;Estoy con n&aacute;useas y diarrea, ya fui dos veces al ba&ntilde;o. Qu&eacute; paso que no fuiste a trabajar?&rdquo;<\/p>\n<p>Era evidente que mi sorpresiva llegada era desagradable, y se reflejaba en su cara p&aacute;lida y descompuesta, junto al temblor de las manos.<\/p>\n<p>-&ldquo;No me siento bien, puede que algo nos haya hecho mal&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Por favor prep&aacute;rame un t&eacute; antes de salir corriendo nuevamente al ba&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras ella preparaba lo que le hab&iacute;a pedido escuch&eacute; un ruido proveniente del fondo.<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;Qu&eacute; es ese ruido?&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No s&eacute;, no sent&iacute; nada&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;De nuevo el malestar, voy al ba&ntilde;o&rdquo;<\/p>\n<p>All&iacute; me qued&eacute; al lado de la puerta para escuchar mejor. El &uacute;nico ruido identificable fue el cerrarse de la puerta de calle. Cuando sal&iacute; despu&eacute;s de mi supuesta diarrea fui a mirar por la ventana que da al exterior observando que el auto con la goma baja segu&iacute;a all&iacute;. Probablemente despu&eacute;s vendr&iacute;a un servicio mec&aacute;nico a solucionar el tema.<\/p>\n<p>El resto de la jornada lo pas&eacute; sin salir, trabajando desde mi m&aacute;quina y viendo lo sucedido antes de que llegara y lo que acontec&iacute;a despu&eacute;s.<\/p>\n<p>La parte previa a mi llegada mostraba el ingreso de &eacute;l directo a los brazos de mi mujer, uni&eacute;ndose en un beso intenso donde las lenguas, al principio denotando urgencia, pasaron luego saborear uno la boca del otro. Las manos, que en un comienzo abrazaban fren&eacute;ticamente, se dedicaron a la caricia recorriendo caras, tetas, culos, concha y pija. Se notaba que el deseo carec&iacute;a de contenci&oacute;n pues todo suced&iacute;a a medio metro de la puerta. Ella levantando su remera y pidi&eacute;ndole que le coma las tetas mientras bajaba el cierre del pantal&oacute;n para, con las dos manos, acariciar amorosamente la pija. &Eacute;l con un pez&oacute;n en la boca mientras sus dedos retorc&iacute;an al otro con cierta sa&ntilde;a. La mezcla de placer y dolor se reflejaba en los gritos de ella, pero nada hac&iacute;a por evitarlo, pues se escuchaba tambi&eacute;n su ruego.<\/p>\n<p>-&ldquo;Segu&iacute;, amor segu&iacute;, mord&eacute; y apret&aacute; fuerte las tetas&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No sigas moviendo tus manos en la pija que me corro&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ven&iacute; mi vida que tenemos mucho tiempo, quiero tomarme tu leche&rdquo;<\/p>\n<p>La corrida recibida en la boca por Lucy coincidi&oacute; con mis ruidos tratando de accionar la cerradura. Ah&iacute; se lo ve corriendo hacia el fondo a donde mi esposa le indicaba mientras met&iacute;a los pechos en el corpi&ntilde;o y ven&iacute;a hacia la puerta que yo acababa de abrir.<\/p>\n<p>A la tarde estando en el escritorio, que queda al lado de la entrada, escuche que llegaba una llamada a su tel&eacute;fono. Atendi&oacute; en el comedor y luego se fue al dormitorio, alej&aacute;ndose de donde yo me encontraba, ignorando la presencia de la c&aacute;mara y micr&oacute;fono recientemente instalados, as&iacute; que conect&eacute; mi port&aacute;til coloc&aacute;ndome los auriculares. L&oacute;gicamente escuchaba solo la voz de ella.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ya te dije que no me llamaras cuando estoy en casa, hoy casi nos agarran.&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;No por favor, no me pidas eso de nuevo&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;S&iacute;, trabaja y casi seguro se va de viaje&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Bueno, ma&ntilde;ana apenas llegue, organizo el trabajo del d&iacute;a y nos venimos. Ten&eacute;s el auto en condiciones?<\/p>\n<p>-&ldquo;Perfecto, lo haremos tal como quer&eacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, luego de decirle que como me sent&iacute;a mejor har&iacute;a el viaje, sal&iacute; antes que ella. Pensando que podr&iacute;a darle buen uso, tiempo atr&aacute;s compr&eacute; un explosivo magn&eacute;tico, de baja potencia y de activaci&oacute;n remota. Era el momento de usarlo, as&iacute; que fui al estacionamiento de su trabajo, ubiqu&eacute; mi auto lo m&aacute;s cerca posible de la entrada, disimuladamente pegu&eacute; el artefacto entre la parrilla frontal y el radiador de aquel veh&iacute;culo lamentablemente conocido y, luego de pagar, me sent&eacute; en mi coche a esperar. Cuando los vi salir del ascensor, lo m&aacute;s disimuladamente posible camin&eacute; hacia la calle y esper&eacute;, en la vereda de enfrente, su aparici&oacute;n. A los pocos metros de haber dejado la rampa y viendo que ninguna persona estaba cerca, deton&eacute; la carga. Conforme a lo esperado el resultado fue voladura de la parrilla delantera, inutilizaci&oacute;n del radiador y ataque de p&aacute;nico de ambos ocupantes. La llegada de la ambulancia los encontr&oacute; sin una sola lesi&oacute;n, ella sentada en la vereda contra la pared, los muslos pegados al pecho abrazando las piernas llorando convulsivamente y &eacute;l mirando los da&ntilde;os del veh&iacute;culo. Evidentemente era m&aacute;s importante el auto que su jefa y amante. Naturalmente se la llevaron al hospital para calmarla.<\/p>\n<p>No tengo idea c&oacute;mo justificaron su ausencia y la mutua compa&ntilde;&iacute;a en el auto. Media hora despu&eacute;s de la accidentada salida, desde su oficina me avisaron que hab&iacute;a tenido un problema y se encontraba en el hospital. Por supuesto no me dieron ning&uacute;n tipo de precisi&oacute;n sobre lo sucedido, en principio porque nada sab&iacute;an a ciencia cierta y en segundo lugar porque supon&iacute;an lo que hab&iacute;a que suponer y por l&aacute;stima no me lo iban a decir.<\/p>\n<p>Con total tranquilidad en casa, almorc&eacute; y dorm&iacute; algo de siesta hasta que son&oacute; el tel&eacute;fono, era ella dici&eacute;ndome que estaba en el hospital, que hab&iacute;a tenido un problema y cuando despert&oacute; le faltaba la cartera, que estaba hablando desde un aparato prestado y que fuera a buscarla. Mi respuesta, quiz&aacute; un poco larga, fue terminante.<\/p>\n<p>-&ldquo;Querida, recurr&iacute; a quien te dio tanto placer los &uacute;ltimos tiempos. Seguramente a corto plazo te van a llamar por el tema divorcio. Una sugerencia, en lo que te queda hasta ma&ntilde;ana trat&aacute; de encontrar una buena explicaci&oacute;n para el gerente, cuando te llame para ver el video tomado en tu propia oficina. Esa filmaci&oacute;n te muestra desnuda, sobre manos y rodillas en el piso, con tu apasionado compa&ntilde;ero mont&aacute;ndote, la pija metida hasta el tronco en ese culito tuyo, manteniendo un di&aacute;logo por dem&aacute;s elocuente.&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;&iquest;De qui&eacute;n es este agujerito&rdquo;<\/p>\n<p>-&ldquo;Tuyo mi amor, solo tuyo, nadie lo us&oacute; antes, llen&aacute;melo de leche&rdquo;<\/p>\n<p>Fin de la comunicaci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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