{"id":23601,"date":"2020-05-08T22:00:00","date_gmt":"2020-05-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-08T22:00:00","modified_gmt":"2020-05-08T22:00:00","slug":"silvana-y-alejandro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/silvana-y-alejandro\/","title":{"rendered":"Silvana y Alejandro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23601\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nuestra vida estaba perfectamente ordenada. En diciembre del 2019, sali&oacute; mi nombramiento como juez de primera instancia mientras que mi se&ntilde;ora, Silvana, ven&iacute;a desempe&ntilde;&aacute;ndose como secretaria de un tribunal, desde tiempo atr&aacute;s. &Eacute;ramos una pareja envidiable y encantadora, porque a los 33 a&ntilde;os, mi posici&oacute;n era muy buena y distinguida y la de ella tambi&eacute;n, aunque de menor jerarqu&iacute;a, dado que era tres a&ntilde;os menor que yo y ven&iacute;a haciendo carrera en el &aacute;mbito judicial. Nos hab&iacute;amos casado j&oacute;venes, varios a&ntilde;os antes y ten&iacute;amos dos ni&ntilde;os de 7 y 5 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Las fotos de la recepci&oacute;n en la Asociaci&oacute;n de Magistrados con motivo de nuestro nombramiento nos mostraban felices y encantadores, la envidia de muchos: Silvana luc&iacute;a una estampa formidable, m&aacute;s bien baja, ojos y pelos casta&ntilde;os, melenita, delgada, con un aire de jovencita, y una figura perfecta. Silvana no ten&iacute;a nada que le faltara ni le sobrara, era una preciosura, fina y elegante; a su lado yo, un poco m&aacute;s alto con mi metro setenta y cinco, delgado y tambi&eacute;n elegante en mi traje y corbata, acompa&ntilde;ados por los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>Yo hab&iacute;a sido el primer y &uacute;nico novio de Silvana, criada en un ambiente recatado, seguro y formal, al margen de los avatares de la vida; fuimos novios desde muy jovencitos, se cas&oacute; conmigo sin conocer var&oacute;n y me entreg&oacute; su virginidad serenamente, esa noche conforme lo previsto. Nuestra vida, se desarroll&oacute; en el &aacute;mbito asegurado del Poder Judicial, sin apremios, dificultades ni sobresaltos. Digamos que ten&iacute;amos una vida pac&iacute;fica y asentada, sin mucho trabajo, bien remunerados, sin que mediaran alteraciones, ni locuras de ninguna especie. Nuestra vida se desarrollaba en un &aacute;mbito familiar, cerrado, tranquilo y conocido. Era una vida perfecta. A nivel &iacute;ntimo, hab&iacute;amos sido siempre formales, sin experiencias extra&ntilde;as, de modo que lo que no fuera sexo tradicional y austero, estaba fuera de nuestras pr&aacute;cticas: l&eacute;ase que ni hablamos de formas de sexo que para Silvana eran extra&ntilde;as y aberrantes, como el sexo oral o anal, a los que se negaba a considerar siquiera. Y se horrorizaba con otras pr&aacute;cticas como las parejas abiertas, los swingers o los cuckold, temas de los que no quer&iacute;a ni o&iacute;r hablar.<\/p>\n<p>La designaci&oacute;n como juez me pareci&oacute; un evento para celebrar y le propuse que nos fu&eacute;ramos unos d&iacute;as solos, a Calamuchita. All&iacute; hab&iacute;a tenido casa mi familia, alquilar&iacute;amos una caba&ntilde;a y nos pasar&iacute;amos quince d&iacute;as solos, dejando los chicos con mis padres en La Falda. A Silvana le encant&oacute; la idea y a nuestros padres tambi&eacute;n. As&iacute;, a principios del 2020 est&aacute;bamos instalados en una c&oacute;moda caba&ntilde;a, en un complejo sito al lado del r&iacute;o, con cancha de paddle, tennis, pileta, sum, rodeados por la oferta de excursiones y entretenimientos. En otros t&eacute;rminos, un lugar ideal. El ambiente, era el habitual de esos lugares, distendido, gentes de todas las edades, ansiosos de hacer amistad. Enseguida nos hicimos amigos de un vecino de caba&ntilde;a que aparentemente estaba solo, un hombre mayor, bien conservado, de unos 50 o 60 a&ntilde;os, amable y simp&aacute;tico, que se arrim&oacute; a conversar con nosotros y se hizo habitual que normalmente charlara con Silvana a la que llamaba m&rsquo;hijita, con la confianza que le daba la diferencia de edad. Era un poco m&aacute;s alto que yo y se lo ve&iacute;a fuerte y en forma; adem&aacute;s ten&iacute;a una mirada fuerte, avasallante, que suger&iacute;a una personalidad poderosa; fue &eacute;l quien primero se arrim&oacute; y llev&oacute; la iniciativa de esta amistad. Yo, por mi parte, guardaba la distancia y compostura que corresponde a un magistrado de mi posici&oacute;n, sin dar demasiada confianza, que tampoco se la tom&oacute; nuestro vecino, sino que se mostr&oacute; prudente y correcto. Jos&eacute;, que as&iacute; se llamaba el vecino, se nos arrimaba constantemente, y nos atend&iacute;a, nos invitaba a comer o a participar de juegos y entretenimientos, con un trato amigable, simple y correcto, un tanto invasivo, como ocurre en esas situaciones. Yo me disculpaba siempre, porque me parec&iacute;a impropio de un juez de primera instancia estuviera jugando esos jueguitos como los llamados de mesa, o el v&oacute;ley en la pileta, o participando de otros juegos que organizaban en el complejo, pero Silvana no, ella lo ve&iacute;a de otro modo y se integraba en todo.<\/p>\n<p>De ma&ntilde;ana, tras desayunar, nos vest&iacute;amos con malla de ba&ntilde;o e &iacute;bamos a la pileta; ya el primer d&iacute;a Jos&eacute; nos pas&oacute; a buscar y desayunamos juntos en una sombrilla al lado del agua, no lo esper&aacute;bamos, pero as&iacute; se dio. Silvana vest&iacute;a, como habitualmente lo hac&iacute;a, una malla enteriza azul, creo que era la &uacute;nica as&iacute; vestida en el lugar; yo le hab&iacute;a sugerido la posibilidad de usar dos piezas o bikini, pero siempre se negaba pudorosamente, no era su estilo. Al filo del mediod&iacute;a, acalorado, me met&iacute; al agua y estando all&iacute;, alcanc&eacute; a o&iacute;r casualmente la charla entre ellos. Jos&eacute; la halagaba dici&eacute;ndole lo bonita que era, y lamentaba que usara malla entera, al tiempo que se ofrec&iacute;a a regalarle un bikini, si ella se decid&iacute;a cambiar. Silvana escuchaba con la cabeza gacha, sin decir palabra, sin discutir. Con el bochorno del mediod&iacute;a, decidimos entrarnos sin comer; Jos&eacute; nos invit&oacute; a almorzar, pero declinamos su oferta, para recluirnos al fresco de la caba&ntilde;a. Silenciosamente y sin previos indicios, fuimos al dormitorio donde Silvana se desnud&oacute; y me abraz&oacute; fuertemente. Me dio un beso profundo en la boca y sin m&aacute;s palabras, cogimos. Fue un polvo suave, pero satisfactorio en posici&oacute;n misionero, como siempre. Cuando nos desacoplamos y me baj&eacute; de ella, Silvana sin ir a lavarse, comenz&oacute; a hablar, sac&aacute;ndose lo que ten&iacute;a adentro:<\/p>\n<p>-Ese hombre me da cosa. Es como que tiene una personalidad muy fuerte &iquest;no lo ves as&iacute;? A veces me parece que se quiere apoderar de nosotros&hellip; Es como si en un d&iacute;a ya nos conociera a fondo &iquest;verdad?, es muy intenso, muy intenso-. Yo, que hab&iacute;a o&iacute;do la charla anterior, la escuchaba en un mar de dudas, sin saber qu&eacute; decirle, ya que algo de raz&oacute;n ten&iacute;a, pero no alcanzaba a ver claramente. Y luego sigui&oacute;: -Me ha dicho que, si quiero, me regala un bikini, que es una pena que esconda tanta belleza en una malla enteriza; &eacute;l es el que quiere que use bikini, es como si ordenara &iquest;Qu&eacute; piensas? -. Para mi, que usara bikini era una buena idea, aunque encontraba desubicada la oferta de Jos&eacute;, un no s&eacute; qu&eacute; de improcedencia o impertinencia. No s&eacute; por qu&eacute; repuse:<\/p>\n<p>-Me parece fen&oacute;meno, and&aacute; a compr&aacute;rtela esta misma tarde, si quer&eacute;s-.<\/p>\n<p>-Sos divino-, me respondi&oacute; y se dio vuelta para hacer una siestita, desnuda como estaba. Yo me dorm&iacute; tambi&eacute;n, cuando me despert&eacute;, Silvana no estaba; la busqu&eacute; por toda la caba&ntilde;a y al asomarme, la vi en la galer&iacute;a de la caba&ntilde;a de Jos&eacute;, conversando con &eacute;l. No pude menos que advertir que estaba preciosa, era una mu&ntilde;equita con su remerita sin mangas y el short que vest&iacute;a. Justo en ese momento se levant&oacute; y vino a nuestra caba&ntilde;a en mi busca:<\/p>\n<p>-Voy con Jos&eacute; a comprarme el bikini, &iquest;ven&iacute;s? -. Yo prefer&iacute; quedarme, mientras ellos part&iacute;an al pueblo a la compra. Volvieron como a las dos horas &iquest;tanto tiempo para comprar un bikini? Silvana me relat&oacute; lo ocurrido, se hab&iacute;a estado probando: de acuerdo con ella, todas las que le gustaban le quedaban grandes, seg&uacute;n le hab&iacute;a dicho Jos&eacute;, hasta que consigui&oacute; una que le iba bien a su talla. La tra&iacute;a puesta, se sac&oacute; la ropa y me la mostr&oacute;, era un diminuto bikini blanca que le cubr&iacute;a justo las tetitas y poco la cola y el pubis. A decir verdad, quedaba deliciosa con ese bikini blanco, aunque muy sugerente y medio desnuda.<\/p>\n<p>Personalmente me parec&iacute;a escandalosamente chica, pero no dije nada, para no parecer pacato; no dejaba de enorgullecerme que esa mujercita me perteneciera. Pero me qued&eacute; en un mar de dudas, no entend&iacute;a por qu&eacute; Jos&eacute; le comprar&iacute;a un bikini a Silvana, y, adem&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo hab&iacute;a sido la compra? &iquest;Se hab&iacute;a probado delante de Jos&eacute;? &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a sido?<\/p>\n<p>Era media tarde cuando vino la animadora del complejo a invitarnos a participar en el campeonato de v&oacute;ley en el agua, que se jugaba al d&iacute;a siguiente. Yo, declin&eacute; la invitaci&oacute;n, pero la anot&eacute; a Silvana sin preguntarle, sab&iacute;a que la entusiasmar&iacute;a y no me equivoqu&eacute;. Para ese d&iacute;a ten&iacute;a planeado una jornada de independencia, para mi, sentarme a leer a la sombra, junto a la pileta, y ni se me ocurr&iacute;a meterme al agua y menos jugar V&oacute;ley; que me parec&iacute;a impropio de un magistrado, adem&aacute;s que no ten&iacute;a ganas.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana siguiente mi mujercita parti&oacute; contenta hacia la pileta a jugar, vestida con su bikini blanco y pareo; estaba preciosa pero audaz. Luc&iacute;a la cola al aire y las tetas casi no estaban cubiertas, era una tentaci&oacute;n, un bocadito, yo la miraba orgulloso y enamorado. Quiso la fortuna o la mala fortuna que le tocara integrar el equipo que integraba Jos&eacute;, y jugaron toda la ma&ntilde;ana en el agua. No estaba atento ni pod&iacute;a ver bien, pero me pareci&oacute; advertir que a lo largo del partido se rozaban demasiado y que Jos&eacute; no se priv&oacute; de manosearla como quiso, sin que ella se atreviera a protestar. Era sorprendente el dominio que ten&iacute;a sobre ella, la influencia, tanto que la hab&iacute;a hecho usar bikini. De los cinco jugadores de su equipo, dos eran mujeres, y los otros tres, varones, Silvana jugaba justo delante de Jos&eacute;, y no era raro que chocaran. Cada jugada, cada tanto, &eacute;l la abrazaba y aprovechaba el lance. Durante todo el partido ella estuvo acomod&aacute;ndose el corpi&ntilde;o de su bikini, que parec&iacute;a salirse continuamente de su lugar. Esa ma&ntilde;ana los partidos se sucedieron: jugaron tres y los tres ganaron, y alborozados los celebraron entre abrazos y felicitaciones. Los tres d&iacute;as que dur&oacute; el campeonato, lo tuvieron ocupados en partidos, charlas, festejos y consideraciones, hasta que resultaron campeones con su equipo. Est&aacute;bamos tomando un copet&iacute;n esa tarde, festejando, distendidos y de tertulia, cuando pasaron ofreciendo cuadriciclos para pasear por las sierras: el d&iacute;a siguiente ser&iacute;a muy lindo y suger&iacute;an subir al Champaqu&iacute;. Silvana se entusiasm&oacute; con la idea y me invit&oacute;, pero yo no ten&iacute;a ganas de ir, no me parec&iacute;a que un juez pod&iacute;a andar pase&aacute;ndose en cuadriciclo. Ella no escondi&oacute; su decepci&oacute;n, pero intervino Jos&eacute; ofreci&eacute;ndose:<\/p>\n<p>-&iquest;Se anima que la lleve yo m&rsquo;hijita?- le pregunt&oacute; sol&iacute;cito. Ella se entusiasm&oacute; y me mir&oacute; interrogante, para conocer cu&aacute;l ser&iacute;a mi parecer, pidiendo permiso. La vi tan entusiasmada que no pude sino asentir:<\/p>\n<p>-And&aacute;, mi amor, aprovech&aacute; y conoc&eacute;-. Ah&iacute; nom&aacute;s comenzaron los preparativos, acordaron c&oacute;mo ir&iacute;an vestidos, hora de salida, y dem&aacute;s cuestiones. Partir&iacute;an despu&eacute;s del desayuno, previendo estar de vuelta a la hora de almuerzo. Nos fuimos a acostar temprano.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; al d&iacute;a siguiente a primera hora y me sent&eacute; a leer en la galer&iacute;a. Como a las 9 apareci&oacute; Silvana ya preparada, con una mochila peque&ntilde;a, una remera y shorts, sobre el bikini, que parec&iacute;a que no se iba a sacar m&aacute;s. Hablamos dos palabras y apareci&oacute; Jos&eacute; en el cuadriciclo, una m&aacute;quina hermosa con sitio para dos; vest&iacute;a un short de perneras anchas y una camisa que ten&iacute;a abrochados solo algunos botones. Saludaron y Silvana subi&oacute; atr&aacute;s, poniendo sus manos en los hombros del vecino, que ah&iacute; nom&aacute;s arranc&oacute;. Los vi partir tranquilamente rumbo a las sierras grandes, parec&iacute;an padre e hija de excursi&oacute;n, contentos y entusiastas. Cuando volvieron, eran como las 3 de la tarde. Jos&eacute; dej&oacute; en nuestra caba&ntilde;a a Silvana y sigui&oacute; a la suya. Con visible mal humor y enfado, ella entr&oacute; y se fue derecho al dormitorio, sin saludarme. La encontr&eacute; echada en la cama, me sent&eacute; a su lado y le pregunt&eacute; c&oacute;mo le hab&iacute;a ido. Reaccion&oacute; airadamente, levant&aacute;ndose y golpe&aacute;ndome el pecho, mientras me gritaba:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Por qu&eacute; me dejaste?! &iexcl;&iquest;Por qu&eacute; me dejaste?!- y se ech&oacute; a llorar en mis brazos. No hab&iacute;an cesado sus sollozos cuando me bes&oacute; en la boca, un beso ansioso y ardiente, dir&iacute;a que desconocido en ella, siempre tan moderada y modosa; ahora parec&iacute;a posesa, desesperada, como si me quisiera comer la boca, su lengua se revolv&iacute;a en la m&iacute;a y hurgaba los recovecos de la m&iacute;a; su beso ten&iacute;a un sabor desconocido. Me acarici&oacute; sobre la ropa y me sac&oacute; la pija, la sob&oacute; hasta ponerla bien parada y para mi sorpresa mayor, se agach&oacute; y se la meti&oacute; en la boca, cosa que no hab&iacute;a hecho nunca antes y de lo que no hab&iacute;a ni querido o&iacute;r. Yo estaba perplejo, delirando de placer al mismo tiempo. Me la chup&oacute; un poco, y siempre con una modalidad desconocida antes, me pidi&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Cogeme! &iexcl;cogeme!-. Era un lenguaje desconocido en ella, no me hice rogar y nos enredamos en un torbellino de sexo que no era habitual entre nosotros. Por primera vez en nuestra vida, nos revolcamos apasionadamente, mientras se la met&iacute;a con entusiasmo. Silvana estaba desconocida, me abrazaba con sus piernas como queriendo que se la meta m&aacute;s, me apretaba, empujaba con su vientre y se mov&iacute;a recibiendo la pija como nunca antes lo hab&iacute;a hecho. Mi mu&ntilde;equita dulce, estaba desconocida y cog&iacute;a como una leona. Fue un polvo delicioso, formidable. Acabamos juntos y quedamos derrengados en la cama donde agotados, nos dormimos sin cruzar palabra. All&iacute; est&aacute;bamos, cuando como a las cinco o seis de la tarde, o&iacute;mos el llamado a la puerta, nos levantamos a atender, yo con una bermuda y Silvana con su bikini. Era Jos&eacute;, que con la confianza que hab&iacute;a tomado, entr&oacute; sin esperar que lo invit&aacute;ramos; Silvana me tom&oacute; la mano y como si fuera algo programado, as&iacute; nos sentamos en el sill&oacute;n grande del cuarto de estar, a recibir la visita, mientras Jos&eacute; se quedaba de pie frente a nosotros. Era como la figura de un maestro frente a sus alumnos, de una autoridad, en una posici&oacute;n de superioridad, yo asist&iacute;a satisfecho e inocente y Silvana luc&iacute;a como apocada, sumisa:<\/p>\n<p>-Ha cogido la parejita-, nos dijo con una sonrisa. -&iquest;O no?- Silvana, con la vista baja, asinti&oacute;. &iquest;Qu&eacute; era esta pregunta? Yo me trab&eacute; con semejante situaci&oacute;n. Jos&eacute; se dirigi&oacute; entonces a ella aprobatoriamente, dici&eacute;ndole que estaba bien que le hubiera hecho caso, y luego la interrog&oacute;: -&iquest;Se la chupaste?-, Silvana asinti&oacute; sin levantar la vista. Yo no cab&iacute;a en mi sorpresa ante el comportamiento del amigo, y mucho menos el de mi mujer, pero me pareci&oacute; comenzar a comprender: Ella estaba actuando seg&uacute;n deseos de &eacute;l; era &eacute;l quien la hab&iacute;a mandado a chuparme la pija y coger y ese gusto en la boca de Silvana comenc&eacute; a sospechar que no era casual &iexcl;Le hab&iacute;a chupado la pija! La mir&eacute; asombrado e interrogante, pero ella no levant&oacute; la vista. Yo no pod&iacute;a dar cr&eacute;dito a lo que ve&iacute;a y o&iacute;a, conjeturaba torpemente, confuso y desubicado. Jos&eacute; tom&oacute; la palabra:<\/p>\n<p>-Bien m&rsquo;hijita, bien. Se lo deb&iacute;a a este muchacho, le deb&iacute;a un buen polvo y una buena mamada &iquest;No?-. Silvana no me hab&iacute;a soltado la mano, no dec&iacute;a nada y miraba al piso, con pesadumbre ante el dominio de Jos&eacute;, y como avergonzada ante mi por lo que estaba ocurriendo. Qu&eacute; era esto que Jos&eacute; nos hablara de ese modo, que se dirigiera as&iacute; a ella, revisando si hab&iacute;a cumplido sus &oacute;rdenes; no consegu&iacute;a ubicarme. Jos&eacute;, que se arrim&oacute; un poco m&aacute;s a ella, preguntando: -&iquest;Te acab&oacute; en la boca?-, y ella neg&oacute; con la cabeza gacha. Entonces le dijo, dirigi&eacute;ndose solamente a ella, increp&aacute;ndola, algo enojado:<\/p>\n<p>-No sabes hacer caso. Lo deb&iacute;as hacer. No hiciste caso, no te hab&iacute;a dicho que lo hicieras. &iquest;Qu&eacute; te parece que debes hacer ahora?- Call&oacute; y esper&oacute; su reacci&oacute;n. Ella estir&oacute; la mano que ten&iacute;a suelta y la meti&oacute; por la pernera del pantal&oacute;n short, para acariciarle la pija y los huevos, sin soltarme la mano. Entre tanto, yo asist&iacute;a alelado y sin reaccionar, mientras Jos&eacute; segu&iacute;a con lo suyo:<\/p>\n<p>-A ver, ense&ntilde;ale lo que has aprendido hoy-. Silvana le desprendi&oacute; el pantal&oacute;n, sac&oacute; la verga de su encierro, la tuvo un momento en la mano y se la meti&oacute; en la boca, para empezar a chuparla. Era una pija larga y gruesa que palpitaba en su manita, que parec&iacute;a que no la pod&iacute;a agarrar. Abri&oacute; mucho la boca para admitir ese trozo enorme y comenz&oacute; a mamar. Ella, que nunca hab&iacute;a querido ni bes&aacute;rmela, ahora le chupaba la pija a un viejo en mi presencia, poniendo un esmero incre&iacute;ble. Era todo tan fuerte, que no pod&iacute;a reaccionar en ning&uacute;n sentido, estaba perplejo. Asist&iacute; pasmado a la mamada que mi mujer le hizo a Jos&eacute;, fueron varios minutos hasta que &eacute;ste acab&oacute; en su boca, en medio de bufidos; ella, cuando advirti&oacute; que &eacute;l iba a acabar, la sac&oacute; un poco, sin sacarla del todo de su boca, para tener espacio en su boquita donde recibir el lechazo cuando acabara, recibi&oacute; toda la leche, que trag&oacute; cuidadosamente sin derramar una gota. Jos&eacute; le hizo una caricia en la cabeza y le dijo:<\/p>\n<p>-Bien, m&rsquo;hijita, muy bien; as&iacute; debiste hac&eacute;rselo. Ahora, un beso la parejita feliz-. Silvana se volvi&oacute; a mi y me bes&oacute; c&aacute;lida y profundamente en la boca, un beso que acept&eacute; nuevamente era un beso voraz, caliente, profundo. Pero&hellip; &iexcl;Si ten&iacute;a el mismo sabor que esta siesta cuando volvi&oacute; del Champaqu&iacute;! Se me prendieron todas las alertas, era seguro que antes le hab&iacute;a chupado la pija cuando salieron, y que le hab&iacute;an llenado la boca de leche, no era la primera vez. La mir&eacute; interrogante y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Le hab&iacute;as chupado la pija esta ma&ntilde;ana?- Silvana no me mir&oacute;, pero me respondi&oacute; apenas, con un hilo de voz:<\/p>\n<p>-Dos veces-. Me volv&iacute;a loco de dudas y emociones. No me pod&iacute;a imaginar a mi Silvana, mi virginal Silvana, chup&aacute;ndole la pija a Jos&eacute; en medio de las monta&ntilde;as y luego venir a besarme con su boca pringada de su sabor. Jos&eacute; intervino:<\/p>\n<p>-Contale bien; o acaso fue una atr&aacute;s de otra-. Lo mir&eacute; entre sorprendido y acobardado, todo demostraba que hab&iacute;a algo entre ellos, y que era Jos&eacute; quien tomaba las decisiones. Ella volvi&oacute; a hablar:<\/p>\n<p>-Primero me hizo que se la chupara, me acab&oacute; en la boca y me hizo tragar. Despu&eacute;s, me sac&oacute; la bombacha del bikini y me cogi&oacute;, me la meti&oacute; profundamente; demor&oacute; mucho en acabar, porque ya antes hab&iacute;a acabado en mi boca. Yo acab&eacute; varias veces mientras &eacute;l me la ten&iacute;a metida, es muy grande, yo cre&iacute;a que no me iba a entrar. Despu&eacute;s descans&oacute; un rato y, cuando ven&iacute;amos, me hizo que se la chupara y me tragara su volcada, para que te besara con su gusto en la boca.- Yo no pod&iacute;a creer lo que o&iacute;a, y no entend&iacute;a por qu&eacute; no reaccionaba violentamente contra ese degenerado y esa perra perdida, que se call&oacute; por momentos, y luego emprendi&oacute; a contarme, sin soltar mi mano en ning&uacute;n momento:<\/p>\n<p>-Jos&eacute; me lo orden&oacute;. Por eso esta siesta te la chup&eacute; un poco y cog&iacute; contigo. &Eacute;l quer&iacute;a que acabaras en mi boca, pero no me atrev&iacute;, tem&iacute; que lo tomaras a mal, no lo hab&iacute;a hecho nunca; te lo hab&iacute;a negado tantas veces&#8230; Me gust&oacute; mucho. Apenas salimos rumbo al Champaqu&iacute;, Jos&eacute; me dijo que me agarrara bien. Yo iba tomada de sus hombros, pero &eacute;l me puso las manos en su cintura. Ten&iacute;a la camisa abierta, de modo que mis manos se asentaban sobre su piel y por la pose al conducir el cuadriciclo, quedaban peligrosamente cerca de su entrepierna. Apenas anduvimos un poco, pude ver que, por la pernera izquierda de su short, se le aparec&iacute;a un huevo y la cabeza de su pija; &eacute;l parec&iacute;a no haberlo advertido, pero yo lo ve&iacute;a claramente desde atr&aacute;s, y durante todo el trayecto no pude dejar de mirarlos y mover un poco mis manos, acariciando la piel de este hombre que desde hac&iacute;a d&iacute;as me ten&iacute;a convulsionada-.<\/p>\n<p>Se detuvo un instante y prosigui&oacute;:<\/p>\n<p>-Desde el primer momento de nuestra estad&iacute;a, me hab&iacute;a acechado como un lobo y me hab&iacute;a subyugado con su personalidad y su mirada. Me hab&iacute;a obligado a comprar un bikini, para que estuviera vestida a su gusto y desde que me hab&iacute;a comprado el bikini, porque no le gustaban mis mallas, hab&iacute;a actuado a su placer y yo hab&iacute;a hecho lo que &eacute;l quer&iacute;a; tanto que mientras lo compr&aacute;bamos y me probaba, se mantuvo dentro del vestidor apreciando mi cuerpo desnudo en cada ocasi&oacute;n, en medio de mi verg&uuml;enza. No fui capaz de echarlo afuera ni negarme, aunque no me dijo nada, ni me toc&oacute;, pese a que yo esperaba alguna reacci&oacute;n suya. Cuando estuvimos en la pileta, advert&iacute; que hab&iacute;as visto algo, que cada vez que pod&iacute;a me manoseaba, al punto que en muchas ocasiones me sac&oacute; el corpi&ntilde;o del bikini al manosearme las tetas; no puedo negar que me sent&iacute;a bien y me gustaba que me atendiera, y tuviera atenci&oacute;n para mi culito, que hurg&oacute; innumerables veces. Yo estaba dispuesta para &eacute;l, pero no me prestaba demasiada atenci&oacute;n al margen de eso. Cuando subimos al Champaqu&iacute;, fui pegada a su espalda por temor a caerme y en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, sin quererlo, toqu&eacute; sus genitales por arriba de la ropa, lo que me fue poniendo a cien. La calidez de su piel, donde se aferraban mis manos, me transmit&iacute;a emociones que antes no hab&iacute;a sentido. Cuando por fin llegamos y paramos, estacionamos el cuatri en un lugar solitario y recoleto, en el cerro Los Linderos. Yo volaba de calentura-.<\/p>\n<p>Entonces habl&oacute; &eacute;l:<\/p>\n<p>-Bueno, ya estamos- dijo Jos&eacute; -&iquest;Y ahora?-. Se plante&oacute; un vac&iacute;o, porque normalmente &eacute;l dirig&iacute;a la excursi&oacute;n y de pronto me pasaba a mi la responsabilidad de decidir a d&oacute;nde ir o qu&eacute; hacer. Yo no propuse ni bajar, ni seguir, nada. No s&eacute; por qu&eacute;, estir&eacute; mi manito izquierda y agarr&eacute; la cabezota de esa pija que se aparec&iacute;a ah&iacute;, provocativamente. -Ay, m&rsquo;hijita,- dijo Jos&eacute;, y d&aacute;ndose vuelta, me tom&oacute; en aire y me pas&oacute; delante de &eacute;l; yo no soltaba esa cabeza caliente y babosa que me pringaba la mano. Me mir&oacute; extra&ntilde;ado, y comenz&oacute; a besarme en el cuello, la cara y tocarme las tetas mientras yo, desesperadamente buscaba su boca. Me bes&oacute; profundamente hurg&aacute;ndome con su lengua y luego me separ&oacute; para preguntarme:<\/p>\n<p>-&iquest;Has chupado la pija de tu marido? &iquest;has hecho sexo anal? &iquest;Con cu&aacute;ntos has cogido?-. Avergonzada de mi inexperiencia y mi torpeza, yo iba respondiendo cada una de sus preguntas con una negativa, le confes&eacute; que s&oacute;lo hab&iacute;a cogido con mi marido y que ni hablar de sexo anal o mamadas. No sab&iacute;a de qu&eacute; se trataba. Jos&eacute; tom&oacute; la palabra nuevamente y dijo con decisi&oacute;n:<\/p>\n<p>-Ok, le pondremos soluci&oacute;n. Empecemos por la mamada: s&aacute;came la pija.- Obediente, lo desprend&iacute; y saqu&eacute; esa pija que no me cab&iacute;a en las manos. Yo no hab&iacute;a visto otra que la de mi marido; esta no ten&iacute;a nada que ver, aquella era educada, mensurada, formal si puede decirse. Esta era un trozo grueso y largo, salvaje y agresivo, algo novedoso y desconocido para mi que ya estaba ardiendo y no sab&iacute;a por qu&eacute;.<\/p>\n<p>-Met&eacute;tela en la boca y chupala- me orden&oacute;, la mir&eacute; un poco asombrada de su pedido, no hab&iacute;a hecho eso nunca, ni hab&iacute;a visto una pija de su tama&ntilde;o y grosor y sin m&aacute;s lo hice, la tom&eacute; entre mis inocentes labios, que jam&aacute;s hab&iacute;an tenido una pija entre ellos. Ten&iacute;a la preocupaci&oacute;n de hacerlo bien, que le satisficiera, que me entrara, que me aprobara. Cre&iacute;a que no me iba a entrar, por su tama&ntilde;o, pero pude, entr&oacute; y se la chup&eacute; con deleite, acarici&aacute;ndola con la lengua. No se cu&aacute;nto demor&oacute;, pero su pija comenz&oacute; a convulsionarse y me ech&oacute; en la boca una cantidad incre&iacute;ble de semen, que me ator&oacute;, no pude tragar en su totalidad, tos&iacute; y me sali&oacute; por la nariz. Pero me lo tragu&eacute; a todo. Era mi primera vez que hab&iacute;a mamado una pija y me hab&iacute;a tragado una volcada. Me enderec&eacute;, esperando su aprobaci&oacute;n, pero no dijo una palabra, sino que me sac&oacute; el corpi&ntilde;o del bikini, me trajo hacia &eacute;l y me abraz&oacute; por la espalda, agarrando mis tetitas. Yo, que hab&iacute;a quedado caliente, volaba. Me apret&oacute; y me tuvo un poco as&iacute;, mientras yo volv&iacute; a agarrar su pija con una manito en tanto con la otra me deleitaba acariciando esos huevos que acababa de conocer. Me subi&oacute; a su falda, con las piernas abiertas, y me ensart&oacute; con soberano pij&oacute;n, que me pareci&oacute; que me part&iacute;a en dos, pero que me llev&oacute; al cielo. Comenc&eacute; a moverme, y al poco me sobrevino un orgasmo violento, que me dej&oacute; derrengada sobre este macho formidable, que abraz&aacute;ndome evit&oacute; que cayera al suelo-.<\/p>\n<p>No me pod&iacute;a recuperar de semejante polvo y estaba confundida, porque no entend&iacute;a c&oacute;mo hab&iacute;a llegado a eso y c&oacute;mo hab&iacute;a ocurrido; cuando recuper&eacute; la compostura, me reacomod&eacute; la ropa y me baj&oacute; una angustia profunda &iquest;C&oacute;mo le hab&iacute;a hecho esto a mi marido? &iquest;C&oacute;mo me presentar&iacute;a ante mi querido marido? &iquest;C&oacute;mo le iba a explicar lo que hab&iacute;a pasado? &iquest;C&oacute;mo se lo iba a decir? &iquest;Y si me dejaba? &iquest;Se me notar&iacute;a y se dar&iacute;a cuenta, aunque no se lo diga? No ten&iacute;a duda de quererlo, y tampoco pod&iacute;a olvidar esa pija que me hab&iacute;a abierto y llenado de ese modo. Comenc&eacute; a llorar, en el hombro de Jos&eacute;, que me consolaba tiernamente. Estuvimos un rato largo as&iacute;, hasta que de alguna manera pude digerir la situaci&oacute;n y me tranquilic&eacute; un poco, sobre todo cuando Jos&eacute; me dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute; llora m&rsquo;hijita, le he hecho doler, la he lastimado, o ha disfrutado con mi pija?-. Era un lenguaje brutal para mi, para lo que estaba habituada a o&iacute;r, pero me agradaba y me limit&eacute; a negar y negar. Lo cierto era que hab&iacute;a disfrutado enormemente, al ser atravesada por semejante poronga, y estaba agradecida, acurrucada contra el macho que acababa de cogerme. As&iacute; pas&oacute; un largo rato, un silencioso momento que Jos&eacute; lo cort&oacute; diciendo:<\/p>\n<p>-Mejor que emprendamos la vuelta, para llegar temprano, no preocupemos al muchacho-. Yo, que no ten&iacute;a noci&oacute;n de la hora, me mostr&eacute; conforme. -Subimos al cuadri, tal como hab&iacute;amos venido, pero cuando me tom&eacute; de su cintura, Jos&eacute; baj&oacute; mis manos, y las puso sobre su miembro. Lo acept&eacute; serenamente y all&iacute; quedaron, para que yo lo apretara y acariciara todo el viaje. As&iacute; volvimos, yo, en las nubes. Pero cuando est&aacute;bamos aqu&iacute; cerca, Jos&eacute; par&oacute; el cuadri en el bajo de una barranca, y volvi&oacute; a hablarme:<\/p>\n<p>-Quiero que ahora me chupes la pija y te tragues todo. Quiero que cuando llegues le des un beso en la boca a tu marido, con el gusto de mi volcada, y despu&eacute;s te lo cojas &iquest;Entendiste?-. Vaya si lo hab&iacute;a entendido. Se la mam&eacute;, me llen&oacute; la boca de leche y tragu&eacute; todo lo que me ech&oacute;. Luego volv&iacute; a subir y le dije:<\/p>\n<p>-Vamos-. Estaba determinada a cumplir sus &oacute;rdenes, pero cuando me encontr&eacute; a la puerta de mi casa, me baj&oacute; un sentimiento de culpabilidad y una angustia enormes &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a hacerle eso a mi Alejandro? &iquest;C&oacute;mo hacerle saborear la volcada de otro? Pod&iacute;a desobedecer, pero mi voluntad no era m&iacute;a. Entonces, de pronto, me sent&iacute; que todo hab&iacute;a sido culpa de Alejandro por dejarme, y llena de ira, entr&eacute; a casa.<\/p>\n<p>Cuando Silvana se call&oacute;, Jos&eacute; nos miraba sonriente y dirigi&eacute;ndose a mi, pregunt&oacute; formalmente con amabilidad:<\/p>\n<p>-&iquest;Has entendido muchacho?- No buscaba mi conformidad, sino asegurarse que yo entend&iacute;a; no tenia respeto alguno por mi, ni le inspiraba mi cargo que a mi me parec&iacute;a tan importante; simplemente era un muchacho, para &eacute;l, un muchacho cuya mujer se cog&iacute;a, sin que yo levantara una protesta, un muchacho que deb&iacute;a entender c&oacute;mo ser&iacute;a su vida futura y su papel en la familia. De alguna forma quer&iacute;a perfeccionar este lado de la relaci&oacute;n, aclarando los t&eacute;rminos en que se desarrollar&iacute;a. Silvana me miraba atentamente, sin soltar mi mano. Yo, asent&iacute; con la cabeza, claro que hab&iacute;a entendido, aunque no sab&iacute;a cu&aacute;l ser&iacute;a mi papel de aqu&iacute; en adelante. No sab&iacute;a por qu&eacute;, pero la voluntad en esa casa la ten&iacute;a Jos&eacute;, que se dirigi&oacute; a mi:<\/p>\n<p>-Tra&eacute;mela al dormitorio, me la quiero coger nuevamente-, dijo Jos&eacute; con toda calma mientras se prend&iacute;a el pantal&oacute;n, que hab&iacute;a quedado abierto tras la mamada de Silvana, iba a marcar territorio cogi&eacute;ndose mi mujer, frente a mi, en mi cama. Sin soltarnos de la mano, con los dedos entrelazados, nos pusimos de pie, y me encamin&eacute; al dormitorio llev&aacute;ndola a coger con &eacute;l. Silvana estaba alegre, como distendida, y fue conmigo a sentarse en la cama: era una hermosura con su rostro de mu&ntilde;eca, su figurita fina, delicada y el bikini, que de verdad le sentaba muy bien. Sonre&iacute;a, sin mirarme. Entr&oacute; Jos&eacute; y me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Ya est&aacute; lista?- No entend&iacute;a la pregunta, pero me sent&iacute; obligado a responder. La mir&eacute; y ante el silencio de mi mujer, asent&iacute;. Entonces Jos&eacute; agreg&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;No la vas a soltar? No me la voy a coger con vos agarrado de su mano, &iquest;No te parece?- me increp&oacute; Jos&eacute; y yo me sent&iacute; desubicado y fuera de lugar. Silvana solt&oacute; mi mano y me levant&eacute; de la cama para ir a un sill&oacute;n, como un espectador discreto, cuando advert&iacute; que ella, me miraba con un ruego mudo, no quer&iacute;a que &eacute;l se la cogiera en mi presencia, no quer&iacute;a, no quer&iacute;a que la viera en ese trance, imploraba que no la viera coger. Entend&iacute;, me puse de pie, y me fui al cuarto de estar sin cerrar las puertas. La caba&ntilde;a era tan peque&ntilde;a, que el dormitorio quedaba completamente a la vista desde el cuarto de estar, yo esperaba que no lo advirtiera, y se moviera con libertad, as&iacute; fue. La vi pararse y fundirse en un t&oacute;rrido beso con Jos&eacute;, que enseguida le desprendi&oacute; el bikini, dejando sus tetitas al aire; se la ve&iacute;a tan hermosa desde all&iacute;. No s&eacute; en qu&eacute; momento perdi&oacute; la bombacha del bikini, pero vi claramente cuando ella, siempre abrazada a &eacute;l, sostenida por sus brazos, salt&oacute; y aprision&oacute; su cintura con las piernas. La tremenda pija de Jos&eacute; se apoy&oacute; en la entrada de su conchita, y fue entrando hasta quedar ensartada en &eacute;l. El suspiro que solt&oacute; reson&oacute; en toda la casa. Jos&eacute; era mucho m&aacute;s grande que ella y cada vez que pujaba la levantaba y sacud&iacute;a, hasta que se ech&oacute; en la cama, sobre ella. La cubr&iacute;a totalmente, y si no fuera por los fren&eacute;ticos movimientos de vaiv&eacute;n que hacia introduci&eacute;ndole la pija, ella quedaba escondida debajo de este macho que la cog&iacute;a tan deliciosamente. Acabaron juntos: ella con suaves gemidos y &eacute;l en medio de sonidos guturales. Jos&eacute; se relaj&oacute; y se qued&oacute; un rato cubri&eacute;ndola, sin sacarle la pija, que segu&iacute;a medio parada, ensartada en ese papo que hab&iacute;a sido solo m&iacute;o. Cuando Jos&eacute; se hizo a un lado, qued&oacute; tirada con las piernas abiertas, rezumando leche de su zorro, abierto como nunca. Jos&eacute; me llam&oacute;:<\/p>\n<p>-Ven&iacute; muchacho, ven&iacute;-. Y yo acud&iacute; presuroso. Mi querida mujercita no se mov&iacute;a, era una hermosura verla relajada, reci&eacute;n cogida, desnuda y despatarrada, rezumando leche. Me dirigi&oacute; una mirada cuando entr&eacute; y me estir&oacute; la mano que tom&eacute; entre las m&iacute;as.<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;mo coge! Alejandro &iexcl;C&oacute;mo coge!-, me dijo con una sonrisa. -&iquest;Has visto el tama&ntilde;o de esa pija? Yo cre&iacute; no me cabr&iacute;a &iexcl;Y c&oacute;mo me llena! He gozado como una perra-. Yo le acarici&eacute; la cara, no entend&iacute;a bien, pero segu&iacute;a siendo el amor de mi vida, aunque viniera de ser cogida por otro, y me sent&iacute;a bien de verla contenta. La vista de la escena era rara, porque la pija de Jos&eacute; se ve&iacute;a enorme al lado del delgado cuerpito de ella &iquest;c&oacute;mo habr&iacute;a hecho para met&eacute;rsela? Jos&eacute;, que estaba mirando intervino:<\/p>\n<p>-&iquest;Quer&eacute;s echarle un polvo? Est&aacute; lista para que le metas tu pitito muchacho. &iquest;O prefer&iacute;s que te la mame?-. Era Jos&eacute; el que dispon&iacute;a de nosotros, ella segu&iacute;a sonriendo atenta a lo que quer&iacute;a el que era su macho en ese momento, y yo no sab&iacute;a qu&eacute; contestarle. Jos&eacute; agreg&oacute;:<\/p>\n<p>-El culito no se lo pod&eacute;s usar hasta que se lo inaugure. No las has culeado hasta ahora y me deber&aacute;s esperar-. Silvana me apret&oacute; la mano, gesto que agradec&iacute; y correspond&iacute;; sab&iacute;a que Jos&eacute; la iba a culear y estaba dispuesta a lo que fuera, que fuera Jos&eacute; quien le rompiera el orto, pero hasta que lo hiciera, hasta que le rompiera bien el culo, no se lo pod&iacute;a tocar. Su transformaci&oacute;n era incre&iacute;ble. All&iacute; estaba mi mujer en mi cama matrimonial, completamente desnuda, de piernas abiertas, expulsando el semen que hac&iacute;a unos momentos le hab&iacute;a echado otro, que estaba a su lado y me ofrec&iacute;a que yo tambi&eacute;n la cogiera, pero me prohib&iacute;a el culito. El mismo culo que nunca hab&iacute;a podido gozar. Parad&oacute;jicamente, la situaci&oacute;n me excit&oacute; y Jos&eacute;, al ver que yo no me decid&iacute;a, complaciente y atento se dirigi&oacute; a mi mujer:<\/p>\n<p>-Chup&aacute;sela, es tu marido-. Ella obediente, se enderez&oacute;, me desprendi&oacute; la bermuda y sac&oacute; mi pija que engull&oacute; de inmediato. Su boquita se aplic&oacute; a mi placer, aunque ten&iacute;a la impresi&oacute;n de que quer&iacute;a quedar bien con Jos&eacute;, y que estaba pendiente de &eacute;l, antes que de mi. De hecho, era sorprendente que se aplicara a mamarme la pija y m&aacute;s, en presencia de otro, y por decisi&oacute;n de &eacute;l, pero me cal&oacute; hondo, me excit&eacute; much&iacute;simo y en un instante le llen&eacute; la boca de leche, que ella trag&oacute; cuidadosamente. Jos&eacute; le acariciaba la espalda:<\/p>\n<p>-Bien, bien. Descansemos-, dijo -me gustar&iacute;a dormir un poco-. Y cerr&oacute; sus ojos pl&aacute;cidamente, haci&eacute;ndose due&ntilde;o de mi cama. As&iacute; se hizo la noche. Me fui a la galer&iacute;a y me sent&eacute; a pensar un rato, tratando de ordenar todo mi interior, ante lo que ven&iacute;a ocurriendo. Cuando volv&iacute; a entrar, Jos&eacute; dorm&iacute;a en mi cama pl&aacute;cidamente y mi delicada mujercita se abrazaba a &eacute;l, dormida, con la pija entre sus manos. Cuando me di vuelta para irme, Jos&eacute; se despert&oacute;:<\/p>\n<p>-Esper&aacute; muchacho, sentate en la cama que tenemos que hablar-. M&aacute;s que hablar, sonaba a instrucciones. Obedec&iacute; y me sent&eacute; de frente a ellos, al lado de mi mujer, presa de emociones contradictorias. Jos&eacute; retom&oacute; el discurso: -Amigo, veo que has comprendido. Te has dado cuenta que tu mujercita ha cambiado y que ahora goza con mi pija, como no hab&iacute;a gozado antes. Tu vida tambi&eacute;n ha cambiado y creo que de aqu&iacute; en adelante compartiremos la hembra, ella est&aacute; aqu&iacute; y est&aacute; de acuerdo, Supongo que vos tambi&eacute;n. La tendr&aacute;s en tu casa, ser&aacute; tu se&ntilde;ora y nada cambiar&aacute; para el exterior, pero yo podr&eacute; disponer de ella como quiera y en el lugar que quiera. &iquest;Me comprendes? Me gustar&iacute;a que dieras tu asentimiento-. Silvana hab&iacute;a tomado mi mano y me la acariciaba, hab&iacute;a estado besando la punta de la pija de Jos&eacute;, abrazando con sus labios la boquita de la cabeza, mientras &eacute;l hablaba, hasta ese momento. La solt&oacute; y me mir&oacute; sonriente, estaba preciosa. No pude menos que asentir con la cabeza, mientras ella me apretaba la mano que no me solt&oacute;, cuando volvi&oacute; a lo suyo con la pija de Jos&eacute;.<\/p>\n<p>-Veo que no te molesta que me chupe la pija, y que le haya ense&ntilde;ado que te la chupe a vos. Espero ense&ntilde;arle muchas cosas m&aacute;s. Por de pronto, le he ense&ntilde;ado a coger, como has visto y has podido disfrutar. Ahora la tengo que bautizar: dicen que una mujer que da el culo pertenece para siempre al que se lo rompi&oacute;, y yo tengo previsto romperle ese culito delicado y hermoso que tiene, ser yo quien la inaugure, pero quiero que sepas que a&uacute;n as&iacute;, seguir&aacute; siendo tu se&ntilde;ora y no perder&aacute;s tu lugar. Lo que no se, es si te dejar&eacute; culearla, porque me gustar&iacute;a que eso fuera para mi-. Silvana de apret&oacute; nuevamente la mano, y dejando un instante de besar y mamar la pija, me sonri&oacute; y obtuvo mi asentimiento y conformidad.<\/p>\n<p>-S&eacute; que tendr&aacute;s dudas, que no puedo despejarte ahora, por ejemplo: &iquest;Coger&aacute; con otros? No lo se, no puedo predecir el futuro, pero no creo que lo haga sin permiso. &iquest;La compartir&eacute; con amigos? No lo s&eacute;, me gustar&iacute;a, pero no quiero poner en peligro ni su figura, ni su reputaci&oacute;n, ni tu matrimonio. Tengo amigos que se volver&iacute;an locos por cogerse este biscuit. Ser&iacute;a hermoso prostituirla, adem&aacute;s de buen negocio, pero no s&eacute;&hellip;, no se-. Jos&eacute; cort&oacute; su discurso, dio un profundo suspiro y como un gru&ntilde;ido, y comenz&oacute; a llenar la boquita de Silvana con su lechada. Ella peg&oacute; sus labios a la poronga y recibi&oacute; gustosa todo lo que le ech&oacute;, que era mucho, tanto que medio se atragant&oacute; y dio un tosido, que hizo que le saliera leche por la nariz, no hab&iacute;a aprendido a recibirla y tragarla y sufr&iacute;a estos accidentes. Yo asist&iacute;a perplejo, porque no reaccionaba ni me opon&iacute;a, al tiempo que sent&iacute;a una excitaci&oacute;n notable y una suerte de orgullo de que esa fuera mi esposa. Jos&eacute; se relaj&oacute;, y dirigi&eacute;ndose a mi, me dijo:<\/p>\n<p>-Listo. Ahora es hora de dormir y aqu&iacute; no tienes lugar. Andate al sill&oacute;n del cuarto de estar, muchacho, que yo me quedo aqu&iacute; y ella conmigo, tiene su chupete para dormir-. No ten&iacute;a d&oacute;nde dormir, me acomod&eacute; en el sill&oacute;n de la sala de estar, y pensando que solamente hab&iacute;an pasado cinco d&iacute;as de nuestras vacaciones, me dorm&iacute;. Me despertaron con el desayuno: ella con su bikini y &eacute;l con su short del d&iacute;a anterior. Nos sentamos a desayunar, y Jos&eacute; tom&oacute; la palabra:<\/p>\n<p>-A ver m&rsquo;hijita, arr&iacute;mese que quiero verla-. Yo par&eacute; de tomar mi caf&eacute; y mir&eacute; atentamente, mientras Silvana se pon&iacute;a de pie y se arrimaba a Jos&eacute;, junto a la mesa. &Eacute;l puso su mano en la corva de mi esposa y fue subiendo hasta el culito; all&iacute; se col&oacute; bajo el bikini y se puso a hurgar entre las nalgas, hasta encontrar el virginal huequito que quer&iacute;a violar, donde se detuvo, a acariciarlo con sus dedos. Silvana exhal&oacute; un suspiro y se apoy&oacute; en la mesa, mientras &eacute;l, sac&oacute; su mano, busc&oacute; la manteca y unt&oacute; sus dedos, para luego volver a donde estaba y zamp&aacute;rselos en el ojete. Ella dio como un brinco, pero se qued&oacute; quieta mientras Jos&eacute; hac&iacute;a su trabajo. Entonces se dirigi&oacute; a mi, como quien comenta con un amigo:<\/p>\n<p>-&iexcl;C&oacute;mo lo tiene de cerrado! Se ve que no la han culeado nunca, pero le han entrado dos dedos, y ah&iacute; los tengo &iquest;C&oacute;mo no te la culeaste nunca?-. Callamos. Que le metieran dedos en el culo de Silvana era incre&iacute;ble; como era impensable que ella lo aceptara y que ocurriera en mi presencia. Sin sac&aacute;rselos, Jos&eacute; me dijo, aunque el mensaje era para ambos:<\/p>\n<p>-Esta siesta te rompo el culo m&rsquo;hijita, estate pronta despu&eacute;s de almuerzo. Se fue luego a su casa o no s&eacute;. Quedamos solos con Silvana, frente a frente y se dio una conversaci&oacute;n significativa, en cuanto d&aacute;bamos por sentado que Jos&eacute; le romper&iacute;a el culo.<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s bien amor?-, le pregunt&eacute; ansioso.<\/p>\n<p>-Si &iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Bueno&hellip; por lo que dijo Jos&eacute;&hellip;-. Yo no pod&iacute;a ocultar mi inquietud y mi ansiedad.<\/p>\n<p>-Sab&iacute;a que iba a llegar, amor, ojal&aacute; que sea bueno.<\/p>\n<p>-Pero, y si te lastima. Mir&aacute; que tu culito es tierno y chiquito y &eacute;l tiene un pij&oacute;n.<\/p>\n<p>-No me puedo negar; no puedo. Es &eacute;l quien decide, ya lo has visto antes. Espero comportarme de acuerdo a lo esperado, sin esc&aacute;ndalos.<\/p>\n<p>La charla sigui&oacute; de este tenor y se nos pas&oacute; la hora del almuerzo conversando, abrazados en el sill&oacute;n, esperando el momento de su bautismo. As&iacute; est&aacute;bamos cuando entr&oacute; Jos&eacute;. Nos salud&oacute;, casi sin detenerse y mirando mi mujer, le extendi&oacute; la mano como para tomarla y llevarla. Ella se tom&oacute; de su mano, se solt&oacute; de mi abrazo, se puso de pie, y &eacute;l la trajo hacia otro sill&oacute;n, donde se sent&oacute;, ubic&aacute;ndola en su falda. Le desprendi&oacute; y le sac&oacute; el corpi&ntilde;o del bikini, dej&aacute;ndola a su disposici&oacute;n, y le dio un beso profundo en la boca, que los tuvo unidos mucho tiempo. Luego la tom&oacute;, como si fuera una mu&ntilde;eca, y la apoy&oacute; de bruces en sus rodillas y comenz&oacute; a acariciarle el culito, al tiempo que iba sac&aacute;ndole la bombacha del bikini. Silvana se dejaba hacer pasivamente sin decir palabra. Jos&eacute; se entretuvo un largo rato en ese culito prieto, acarici&aacute;ndolo, abri&eacute;ndolo y hurg&aacute;ndolo con sus grandes dedos, que se entretuvieron largamente en el ojete, sob&aacute;ndolo, hasta que comenzaron a entrar, haciendo suspirar a mi mujer. Jos&eacute; se rio, al advertir que ella lo recib&iacute;a con gusto, mi mujer le buscaba la pija con su manita, entonces &eacute;l le dio un chirlo en la cola y le dijo, que se estuviera tranquila, y agreg&oacute;:<\/p>\n<p>&#8211; Pasemos, que ya est&aacute;s lista-. Luego, sin soltarle la mano, nos dijo:<\/p>\n<p>-Bueno, un &uacute;ltimo beso de despedida, para que ella sepa que tiene la aprobaci&oacute;n de su marido. El &uacute;ltimo beso con el culo sano-. Se pusieron de pie y yo tambi&eacute;n, y nos fundimos con mi mujer en un beso de lengua profundo y largo, mientras &eacute;l segu&iacute;a hurgando el culito de Silvana. Cuando por fin nos separamos, calientes y emocionados, Jos&eacute; dijo, ri&eacute;ndose:<\/p>\n<p>-No ten&iacute;a gusto a leche &iquest;No?, esta vez no la hab&iacute;a chupado-. Y se la llev&oacute; al dormitorio, adonde ella lo sigui&oacute; mansamente, y yo por detr&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;No le pondr&aacute;s vaselina, o algo?-, pregunt&eacute; preocupado por ella, que se mostraba inconsciente de lo que estaba por ocurrir. Jos&eacute; pareci&oacute; no o&iacute;r y repuso:<\/p>\n<p>-&iquest;Quer&eacute;s participar muchacho? &iquest;Quer&eacute;s venir y ver?-. No sab&iacute;a qu&eacute; decirle, pero el morbo me provocaba ver como tremendo macho iba a desvirgar mi mujer. Se pusieron de pie y enfilaron hacia el dormitorio, as&iacute; desnuda Silvana se ve&iacute;a como una virgencita, delgada, peque&ntilde;a, de la mano de la bestia que iba a culearla. Ya en el dormitorio, la echo de bruces en la cama, mientras yo me quedaba parado, cerca de los pies de la cama. All&iacute; volvi&oacute; a acariciarle la espalda, para luego concentrarse en el culito de mi mujer, que se ve&iacute;a chiquito y delicado; Jos&eacute; lo abri&oacute; bien, separando las nalgas, dejando a la vista un ojetito rosado, que acarici&oacute; lentamente, luego ech&oacute; mano a un pote de vaselina y la lubric&oacute; bien, por fuera y por dentro, meti&eacute;ndole dos dedos. Cuando la tuvo bien lubricada, se sac&oacute; el short y apunt&oacute; su pija, bien parada, pero antes pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;La quer&eacute;s por el culo m&rsquo;hijita? &iquest;decime si quer&eacute;s que te rompa el culo?-. Silvana respondi&oacute; sin levantar la cabeza:<\/p>\n<p>-Si, Jos&eacute;. Dame por el culo. Romp&eacute;melo para que sea tuya para siempre. Rompeme el culo, dale, hacelo despacio, con cuidado-.<\/p>\n<p>Jos&eacute; junt&oacute; las piernas de ella y abri&oacute; las suyas, coloc&aacute;ndose sobre el cuerpito de mi mujer; desde mi ubicaci&oacute;n se ve&iacute;a bien el zorrito y el ojetito, expuestos, y el pij&oacute;n de Jos&eacute;, mene&aacute;ndose para entrar. Se ayud&oacute; con la mano y coloc&oacute; la cabeza en el ojo del culo, apret&oacute; un poco y el ojete se abri&oacute; para dejarlo entrar, con un sobresalto de mi mujer, que se puso tensa y se removi&oacute;:<\/p>\n<p>-Quietita, tranquila m&rsquo;hijita-, le dijo Jos&eacute; al tiempo que la acariciaba y ella se relajaba, pero apenas la vio que se aflojaba un poquito, le zamp&oacute; la cabeza adentro. Yo no pod&iacute;a creer &iexcl;C&oacute;mo se hab&iacute;a estirado ese culito! Pero no se rompi&oacute;, ni sangr&oacute;, al menos por fuera, eso si se estir&oacute; brutalmente. Silvana no grit&oacute;, pero solt&oacute; un par de sollozos, que solo sirvieron para que la Pija de Jos&eacute; entrara un poco m&aacute;s. Yo pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s bien amor?-. Sin levantarse de su posici&oacute;n, afirm&oacute; con su cabeza, sin decir una palabra. Jos&eacute; le dijo entonces:<\/p>\n<p>-Relajate, ya est&aacute; entrando, disfrutala. &iquest;Te duele? &iquest;La sent&iacute;s bien?-. Ahora ella contest&oacute;:<\/p>\n<p>-Me duele mucho Jos&eacute;, me rompe, me est&aacute;s partiendo, la siento much&iacute;simo. Algo se me ha roto, lo he sentido, sent&iacute; c&oacute;mo se rajaba, pero segu&iacute;, dame m&aacute;s-. Jos&eacute; no necesit&oacute; m&aacute;s, y con un golpe de cadera se la meti&oacute; toda, y se qued&oacute; quieto ah&iacute;, echado sobre su espalda y mordisque&aacute;ndole la nuca, aplast&aacute;ndola. Ella estir&oacute; una mano y comenz&oacute; a sacudirla, llam&aacute;ndome; me arrim&eacute; y me la tom&oacute; fuertemente, entonces me habl&oacute;:<\/p>\n<p>-Me ha roto el culo, mi amor, no sab&eacute;s c&oacute;mo me lo ha roto. No me puedo mover, me tiene ensartada hasta el fondo. Me parece que no podr&eacute; sentarme, ni caminar nunca m&aacute;s. &iexcl;Qu&eacute; bestia! Me ha partido entera. Pero qu&eacute; bueno, ahora estoy comenzando a disfrutarlo, quiero que est&eacute;s conmigo, es un momento importante de mi vida, me siento sometida. Un macho me ha desvirgado el culo y me va a gozar apoder&aacute;ndose de mi, que antes era tuya. Quiero que lo compartamos, que veas c&oacute;mo me toma y apodera. Me siento tan sometida, con esa pija en el culo&hellip;<\/p>\n<p>Jos&eacute; comenz&oacute; los movimientos, sacudi&eacute;ndola entera cada vez que se la met&iacute;a a fondo, en tanto ella solamente lanzaba unos mbff, mbff, y me parec&iacute;a que levantaba la colita para que le entre m&aacute;s a fondo, hasta que Jos&eacute; dio unos gru&ntilde;idos y apret&aacute;ndose fuertemente a ella se qued&oacute; quieto, mientras la llenaba de leche. Silvana ten&iacute;a cara de satisfacci&oacute;n pese al dolor y cuando sinti&oacute; que &eacute;l se serenaba, sin sac&aacute;rsela, le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Estuve bien Jos&eacute;?-, ten&iacute;a l&aacute;grimas en los ojos; respond&iacute; yo en su lugar:<\/p>\n<p>-Excelente-, lo que hizo que Jos&eacute; se riera. Y echado como estaba, sobre ella, comenz&oacute; a moverse nuevamente:<\/p>\n<p>-Vamos por otro m&rsquo;hijita- y comenz&oacute; su mete y saca, cule&aacute;ndola, bien culeada, mientras Silvana suspiraba, complaciente.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as de nuestras vacaciones de festejo por mi nombramiento, pasaron as&iacute; pac&iacute;ficamente, hasta que volvimos a casa. Cada ma&ntilde;ana, tomaba mi libro y me iba a leer a la sombra, donde pasaba el d&iacute;a, mientras Silvana y Jos&eacute; quedaban en la caba&ntilde;a, d&aacute;ndose el lote sin parar, al fin de las vacaciones, la pija de Jos&eacute; entraba c&oacute;modamente en el culo de Silvana, definitivamente roto y abierto. La vuelta a C&oacute;rdoba, signific&oacute; algunos ajustes, pero Jos&eacute; sigui&oacute; disponiendo.<\/p>\n<p>Por Mar&iacute;a M<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 23<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Nuestra vida estaba perfectamente ordenada. En diciembre del 2019, sali&oacute; mi nombramiento como juez de primera instancia mientras que mi se&ntilde;ora, Silvana, ven&iacute;a desempe&ntilde;&aacute;ndose como secretaria de un tribunal, desde tiempo atr&aacute;s. &Eacute;ramos una pareja envidiable y encantadora, porque a los 33 a&ntilde;os, mi posici&oacute;n era muy buena y distinguida y la de ella tambi&eacute;n, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14858,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-23601","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23601","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14858"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23601"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23601\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23601"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}