{"id":23638,"date":"2020-05-11T22:00:00","date_gmt":"2020-05-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-05-11T22:00:00","modified_gmt":"2020-05-11T22:00:00","slug":"ocurrio-en-el-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ocurrio-en-el-sur\/","title":{"rendered":"Ocurri\u00f3 en el sur"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"23638\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 21<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como toda chica de provincia, concluido el secundario me fui a estudiar a Buenos Aires donde me recib&iacute;.&nbsp; En el &iacute;nterin, tuve una vida todo lo normal que puede ser; sal&iacute;, tuve novios, con los me inici&eacute; sexualmente, aunque nunca fui ni muy exitosa, ni muy activa; estando sola y cuando amagaba llegar a los treinta y con perspectivas de solter&iacute;a, conoc&iacute; al que ser&iacute;a mi marido. Nos enamoramos y me cas&eacute; con &eacute;l; desde entonces ha sido el hombre de mi vida.<\/p>\n<p>Ten&iacute;amos un proyecto personal de familia y abandonamos todo para irnos al sur, donde nos instalamos en esas inmensidades, en un peque&ntilde;o pueblo, donde hicimos nuestra familia y tuvimos nuestros hijos, todav&iacute;a peque&ntilde;os al d&iacute;a de hoy. Pero lamentablemente o no, formamos una familia cl&aacute;sica, esa en la cual la mujer se encarga del hogar y el marido de su sustento, y eso fue generando con el tiempo una situaci&oacute;n especial de dependencia y de cuasi sumisi&oacute;n, porque mi marido me hizo sentir el yugo de saber que estaba sola y que sin &eacute;l no ten&iacute;a d&oacute;nde ir, ni a qui&eacute;n recurrir, con mis hijos.<\/p>\n<p>Eso no obstante y pese al transcurso del tiempo, el deterioro natural, los disensos&hellip;, yo he seguido enamorada de mi marido. As&iacute;, poco a poco se fue configurando una situaci&oacute;n en la que &eacute;l fue mostr&aacute;ndose cada vez m&aacute;s exigente y malhumorado, autoritario, en muchas ocasiones de modo inexplicable. Todav&iacute;a somos j&oacute;venes con mis 42 a&ntilde;os y conservo una excelente figura. No escatim&eacute; esfuerzos todo ese tiempo en procurar su contento; puse todo de mi, lo atend&iacute; lo mejor que supe, me mostr&eacute; sexualmente &aacute;vida de &eacute;l y no le negu&eacute; nada de lo que me pidiera, aunque nunca fue nada raro. Pero el encanto inicial, se hab&iacute;a disipado y la relaci&oacute;n hab&iacute;a cambiado.<\/p>\n<p>Hace un par de a&ntilde;os, apareci&oacute; por nuestra casa, de visita, un viejo amigo suyo: F&eacute;lix.<\/p>\n<p>Estaba solo. Ven&iacute;a huyendo de un grave fracaso matrimonial, mezclado con un quebranto econ&oacute;mico y una serie de desgraciadas decisiones, y buscaba amparo. En casa lo encontr&oacute; y se hizo habitual que nos visitara, cosa poco frecuente en esos lugares de soledad y viento. Largas charlas entre los hombres en las tardes grises y ventosas del sur, copas de por medio, mientras yo me ocupaba de las cosas de la casa.<\/p>\n<p>Una tarde de s&aacute;bado, la conversaci&oacute;n se inici&oacute; con el tema de la pareja, y fue derivando a cuestiones personales, especialmente relativas a F&eacute;lix, que hizo una confesi&oacute;n quejosa de su insatisfacci&oacute;n sexual, marcada por su envidia de nosotros. Yo tej&iacute;a algo, indiferente de la conversaci&oacute;n de los varones; Marcelo, mi marido, le sugiri&oacute; ir de putas o recurrir al onanismo para aliviarse, pero F&eacute;lix se mostr&oacute; reticente a ambas soluciones: solamente aceptar&iacute;a la masturbaci&oacute;n de una mano amiga, pero no la suya propia.<\/p>\n<p>Palabra va, palabra viene, la conversaci&oacute;n deriv&oacute; hacia la expresi&oacute;n de su deseo real: que fuera yo quien lo aliviara. Yo, cre&iacute; que Marcelo lo matar&iacute;a, y me confi&eacute; en &eacute;l, pero contrariamente a eso, escuch&oacute; lo que dec&iacute;a su amigo como algo posible y me propuso:<\/p>\n<p>-&iquest;Te animas a ayudarlo Mar&iacute;a M?-. Yo, no pod&iacute;a creer lo que o&iacute;a y me negu&eacute; rotundamente; me parec&iacute;a inaceptable. Pero la decisi&oacute;n de Marcelo era firme y la mirada de F&eacute;lix anhelante. Yo aduje de mi fidelidad y que no necesitaba relaciones sexuales con otros, e infinidad de argumentos m&aacute;s; todos in&uacute;tiles porque Marcelo no pensaba igual y su decisi&oacute;n estaba tomada.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te cuesta? -replic&oacute; Marcelo- No es un acto sexual, es una mera atenci&oacute;n a un amigo.- Yo comenc&eacute; a llorar, negando con la cabeza. Pero la decisi&oacute;n estaba tomada y Marcelo me indic&oacute; con un gesto que quer&iacute;a que lo hiciera en ese mismo momento. Yo lloraba y lloraba, pero &eacute;l estaba inflexible en su decisi&oacute;n y yo sab&iacute;a que le obedecer&iacute;a. F&eacute;lix y yo est&aacute;bamos en el mismo sof&aacute;, separados; Marcelo se arrim&oacute;, me tom&oacute; de los brazos y me ayud&oacute; a levantarme para correrme al lado de F&eacute;lix, que entretanto se hab&iacute;a desprendido la ropa y hab&iacute;a sacado su miembro erecto y miraba expectante. Marcelo me dej&oacute; y volvi&oacute; a su sill&oacute;n al frente nuestro; lo mir&eacute; como pidiendo piedad y me hizo un gesto como diciendo:<\/p>\n<p>-Adelante, no te hagas la tonta.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos, tom&eacute; ese miembro con mi mano y me puse a masturbarlo: era grueso, fibroso y palpitante, caliente y enorme para mi manita. Lo sob&eacute; hasta que termin&oacute; copiosamente salpic&aacute;ndome el pelo y su ropa.<\/p>\n<p>-Mira lo que has hecho, Mar&iacute;a M.- Me dijo mi marido, -Busca una toalla y l&iacute;mpialo-. As&iacute; lo hice. Despu&eacute;s, sin dejar de llorar, me encerr&eacute; en mi cuarto.<\/p>\n<p>La siguiente vez, como una semana m&aacute;s tarde, F&eacute;lix se apareci&oacute; por casa a la hora de la siesta, cuando los ni&ntilde;os est&aacute;n en el colegio y Marcelo trabajando. Cuando le pregunt&eacute; qu&eacute; quer&iacute;a, me contest&oacute; con un silencio sugerente y una mirada fija que me son&oacute; autoritaria.<\/p>\n<p>-&iexcl;No, no!-, le dije; -voy a hablar con Marcelo-. Lo llam&eacute; inmediatamente, en tono recriminatorio:<\/p>\n<p>-Ac&aacute; est&aacute; F&eacute;lix, pretende que yo otra vez&hellip;-. Le dije, esperando que reaccionara ech&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien-, contest&oacute; tranquilo mi marido, -Ati&eacute;ndelo al pobre, que no tiene a quien-. Y sin dejarme decir m&aacute;s, cort&oacute;. F&eacute;lix ya hab&iacute;a entrado a casa y se hab&iacute;a instalado en el sof&aacute; de siempre, en el mismo lugar, esperando por mi servicio. &Eacute;l ya sab&iacute;a lo que me dir&iacute;a mi marido y era consciente de mi obediencia. No me quitaba la mirada de encima, y advirti&oacute; por mi agobio, cu&aacute;l hab&iacute;a sido la respuesta de mi Marcelo. Sin levantar la vista para no mirarlo a los ojos ni soportar su mirada, me sent&eacute; a su lado mientras &eacute;l se desprendi&oacute; la ropa sacando su miembro. Lo tom&eacute; sin mirar, y esta vez sin llorar, repet&iacute; la masturbaci&oacute;n que parec&iacute;a encantar a F&eacute;lix. Una vez m&aacute;s se reiter&oacute; la escena de la eyaculaci&oacute;n y la limpieza; mi mano terminaba empapada con los jugos que largaba su pija antes de eyacular y con su eyaculaci&oacute;n. Cuando volvi&oacute; Marcelo intent&eacute; una escena, pero me cort&oacute; firmemente; yo ya sab&iacute;a c&oacute;mo era. Llor&eacute; toda la noche hasta quedar dormida.<\/p>\n<p>La visita de F&eacute;lix se fue haciendo m&aacute;s frecuente, aparec&iacute;a una o dos veces por semana y a veces m&aacute;s, siempre en horas de la siesta cuando sab&iacute;a que estaba sola, y se iba satisfecho, dej&aacute;ndome humillada y dispuesta a quejarme a mi marido, que no me hizo caso nunca. En ese tiempo si bien nunca pas&eacute; de masturbarlo, fue avanzando, trat&aacute;ndome como un objeto. Primero se desprend&iacute;a &eacute;l, pero luego me fue pidiendo que lo desprenda, luego que se la saque, y as&iacute;, hasta que un d&iacute;a F&eacute;lix me pidi&oacute; un beso. Yo, fui cediendo de a poco a su violencia, y fui perdiendo la repulsi&oacute;n y la resistencia, pero sin encontrar placer.<\/p>\n<p>Hasta entonces no hab&iacute;a pasado de masturbaciones, repito. Ese d&iacute;a est&aacute;bamos solos, y yo con su miembro en la mano, cuando F&eacute;lix me lo pidi&oacute; en medio de su excitaci&oacute;n:<\/p>\n<p>&ndash;B&eacute;same, b&eacute;same.<\/p>\n<p>Yo cre&iacute; haber encontrado el modo de zafar. Sin m&aacute;s, lo solt&eacute;, y le llam&eacute; por tel&eacute;fono a mi marido acus&aacute;ndolo; Marcelo pidi&oacute; que le pase el aparato a su amigo, y habl&oacute; con F&eacute;lix, que segu&iacute;a con su miembro afuera. Estaba claro que mi marido se negaba a que yo lo besara, hasta que aclararon de qu&eacute; beso se trataba. All&iacute; cambi&oacute; la decisi&oacute;n de Marcelo; se la dijo a F&eacute;lix, que me pas&oacute; el tel&eacute;fono con gesto triunfante:<\/p>\n<p>-Quiere hablar con vos-, me dijo F&eacute;lix.<\/p>\n<p>-Le he dicho que en la boca no lo vas a besar y ha quedado claro-, me inform&oacute; mi marido, -Pero &eacute;l no pretende besarte en la boca, no quiere m&aacute;s que un beso en la pija, y no veo dificultad en que se lo des-.<\/p>\n<p>Qued&eacute; perpleja, quise protestar, pero no me permiti&oacute;. Cort&oacute; la discusi&oacute;n y el tel&eacute;fono. Yo sent&iacute; que me ca&iacute;a el mundo encima. Volv&iacute; al sill&oacute;n donde me esperaba F&eacute;lix y resignada volv&iacute; a tomar su pija en la mano y me dispuse a besarla en su capuch&oacute;n de piel, pero F&eacute;lix ten&iacute;a otras intenciones: r&aacute;pidamente corri&oacute; su prepucio y me dej&oacute; al frente su cabeza babosa con su boquita entreabierta. La bes&eacute;, la bes&eacute; en la cabeza con los labios cerrados, un beso corto y suave; y luego lo masturb&eacute; sin ensuciarme, porque ya hab&iacute;a aprendido a tener un pa&ntilde;uelo a mano.<\/p>\n<p>Ese fue el comienzo de otros avances, porque F&eacute;lix fue repitiendo el pedido y prolongando el beso, sin que yo volviera a acusarlo y sin querer, doblegada, fui aceptando sus pedidos de a poco y sus avances; hasta la vez que eyacul&oacute; en mis labios cerrados, para mi sorpresa. Yo percib&iacute;a sus sutiles avances y no me atrev&iacute;a a reaccionar cosa que F&eacute;lix supo aprovechar.<\/p>\n<p>El pedido del beso se fue repitiendo d&iacute;a a d&iacute;a, sin que F&eacute;lix tuviera nunca una expresi&oacute;n de afecto, ni nada que pudiera afectar la propiedad de su amigo sobre mi; no hab&iacute;a cari&ntilde;o alguno de su parte sino meramente dominio, placer y satisfacci&oacute;n propia y siempre violencia; yo no importaba. Lo que supe despu&eacute;s, es que lo comentaba con Marcelo habitualmente, como quien rinde cuentas.<\/p>\n<p>En su avance sutil, con el correr del tiempo, exigiendo mis besos y haciendo presi&oacute;n, consigui&oacute; ir abriendo mis labios y de a poco, cada d&iacute;a un poco m&aacute;s, hasta que consigui&oacute; meterme su pija en la boca, aunque yo siempre pasiva. Primero fue prolongar todo lo posible el beso, luego separar mis labios a presi&oacute;n y eyacular contra mis dientes; pero luego consigui&oacute; abrir mis dientes y meter su cabeza en mi boca, abrazada por mis labios. Primero la punta. En eso se demor&oacute; muchas veces porque con la punta en la boca me la llenaba de leche; y luego cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Nunca quise su eyaculaci&oacute;n en la boca. Cada vez que ocurr&iacute;a se repet&iacute;a mi pedido:<\/p>\n<p>-No me acabes en la boca, por favor-. Me desagradaba tanto el hecho de su volcada como el sabor de su semen que se me hizo familiar.<\/p>\n<p>Pero esto a F&eacute;lix lo provocaba m&aacute;s aun a hacerlo. Todo esto no hab&iacute;a sido hablado ni hab&iacute;a sido permitido por mi marido, pero ocurri&oacute;, se fue dando de a poco y sin mi consentimiento, con mi mera pasividad y contra mis pedidos.<\/p>\n<p>Pero mi pasividad o indiferencia a F&eacute;lix no le import&oacute; jam&aacute;s en ese tiempo, ni se encarg&oacute; de que yo lo gozara; se limitaba a hacerse pajear, o hacerme chupar su pija o meterme la pija en la boca tan hondo como pod&iacute;a, y eyacular tan profundo como fuera posible con un placer evidente mezclando la lujuria con la vejaci&oacute;n. Le encantaba llenarme la boca de leche, sabiendo que yo no lo quer&iacute;a; y con m&aacute;s placer cuando le ped&iacute;a que no lo hiciera. Le encantaba que yo fuera una se&ntilde;ora, y le parec&iacute;a delicioso que una se&ntilde;ora formal como yo, fuera el objeto de sus satisfacciones.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n en eso fue produci&eacute;ndose una variante y lo que fue de inicio una mera masturbaci&oacute;n, luego lo fue con la punta su glande en mi boca, luego con todo el pene entero, y entonces eyaculaba generosamente, momento en el cual me tapaba la nariz para que tuviera que tragar; A eso, llegu&eacute; despu&eacute;s de muchas pruebas, siempre desoyendo mis ruegos: primero lo escup&iacute;a, retiraba la cara, hasta que fui cediendo en aceptar que eyaculara en mi boca y llegu&eacute; a tragarlo todo. Le irritaba que yo lo desperdiciara, seg&uacute;n dec&iacute;a.<\/p>\n<p>F&eacute;lix se hab&iacute;a tomado algunas licencias y avances y solamente le preocupaba su propia satisfacci&oacute;n, aunque se advert&iacute;a que quer&iacute;a dominarme.<\/p>\n<p>La primera vez que me golpe&oacute; fue una cachetada que me dio cuando apart&eacute; la boca en el momento en que sent&iacute; que se volcaba. Qued&eacute; atontada. No pod&iacute;a creer lo que me hab&iacute;a pasado y mucho menos que volv&iacute; a meterme su pija en la boca, temiendo no satisfacerlo y se la limpi&eacute; bien. &Eacute;l lo interpret&oacute; como aceptaci&oacute;n y obediencia.<\/p>\n<p>Desde entonces, no dej&oacute; de golpearme ni de volcarse en mi boca. Lo acus&eacute; a Marcelo pero se defendi&oacute; diciendo que no era verdad, y que si lo fuera, yo tendr&iacute;a marcas. Pero no las ten&iacute;a y Marcelo, una vez m&aacute;s, no me crey&oacute;.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a atrevido a eyacular en mi boca, y a sustituir la masturbaci&oacute;n de mi mano por la caricia de mi boca aunque nunca prescindi&oacute; de mi mano, sino que fue sumando. Sus avances siguieron con dos modalidades; porque primero me hizo simplemente chuparla, y luego tom&oacute; el h&aacute;bito de meterme la pija tan hondo como fuera posible, sin importarle mis arcadas y ahogos que eran muchos; pobre de mi que me la sacara de la boca: el bofet&oacute;n ven&iacute;a inmediatamente. Con el tiempo hab&iacute;a avanzado tanto, meti&eacute;ndola cada vez m&aacute;s profundo, ense&ntilde;&aacute;ndome a tragar su pija hasta el fondo, a un punto que no me hubiera imaginado posible; yo aprend&iacute; con docilidad. Quer&iacute;a que estuviera satisfecho y no se quejara a mi marido. Tampoco quer&iacute;a que me pegara, porque se hab&iacute;a hecho el h&aacute;bito de golpearme, aunque ahora lo hac&iacute;a con una toalla mojada &iexcl;Y c&oacute;mo dol&iacute;a! Yo me hab&iacute;a convertido en una personita obediente y aceptaba que me cacheteara fuertemente cuando ten&iacute;a la boca llena de su pija.<\/p>\n<p>Por esta modalidad hab&iacute;amos cambiado la posici&oacute;n en nuestros encuentros: Ahora era yo me sentaba en el medio del sill&oacute;n y &eacute;l me zampaba su verg&oacute;n hasta el fondo de mi boca. Yo no s&eacute; de tama&ntilde;os, y menos de comparaciones, pero la de F&eacute;lix, cuando estaba parada, era como un envase de insecticida, o un poco m&aacute;s larga que ese tubo. Al principio, no me cab&iacute;a bien, me dol&iacute;an la mand&iacute;bulas, me atragantaba, y vomit&eacute; frecuentemente hubiera o no eyaculado; Pero &eacute;l insisti&oacute; pacientemente y con su exigencia continua, aprend&iacute; a aceptar su sabor, a met&eacute;rmela hasta que mi nariz se apoyaba en su vientre y aceptarla en su plenitud. A veces lo esperaba con el est&oacute;mago vac&iacute;o, para evitar el v&oacute;mito. Ya no lo masturbaba como antes sino ocasionalmente, ya que &eacute;l comenzaba pr&aacute;cticamente a cogerme por la boca, sac&aacute;ndola y meti&eacute;ndola a fondo. F&eacute;lix deliraba: fue un logro que fue luchando de a poco hasta que triunf&oacute;.<\/p>\n<p>Primero consigui&oacute; que lo besara, luego me hizo abrir los labios a presi&oacute;n y eyacul&oacute; en mis labios abiertos. Nada de eso quer&iacute;a yo. Luego de a poco me hizo probar su cabeza, m&aacute;s tarde me pidi&oacute; que le hurgara la boquita de su pija con la lengua y me la hizo chupar; por ese entonces hab&iacute;a tomado la costumbre de acabar en mi boca, despu&eacute;s de hacerme rogar que no lo hiciera. Era parte de su placer. Primero tuve asco, vomit&eacute;, escup&iacute;, pero como dije &eacute;l tom&oacute; la costumbre de taparme la nariz, oblig&aacute;ndome a tragar.<\/p>\n<p>Otras veces apenas entraba a casa se paraba junto a la puerta y se quedaba quieto esperando mi reacci&oacute;n. Yo no quer&iacute;a hacerlo pero era frecuente que me ordenara:<\/p>\n<p>-De rodillas se&ntilde;ora; venga salude su dios con un beso.<\/p>\n<p>Entonces me arrodillaba ante &eacute;l, desprend&iacute;a su bragueta, buscaba su pija, la sacaba y la besaba: le corr&iacute;a suavemente el prepucio y cuando quedaba su cabecita al aire, le besaba esa boquita babosa. F&eacute;lix deliraba. Yo hab&iacute;a perdido la repulsi&oacute;n, pero no quer&iacute;a que me eyaculara en la boca o que me pegara. El buscaba a veces una mamada suave sobre la cabeza solamente. Se despatarraba en el sill&oacute;n y me dec&iacute;a con iron&iacute;a<\/p>\n<p>&ndash; Se&ntilde;ora, venga salude su dios con un beso.- Entonces me arrodillaba ante &eacute;l, lo desprend&iacute;a, sacaba su verga y se la chupaba. &Eacute;l, siempre gozaba el doble haci&eacute;ndome rogar que no me eyaculara en la boca y llen&aacute;ndome la boca de leche luego.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a que lo esperara vestida como una se&ntilde;ora, con un vestido serio y recatado y un collar de perlas en el cuello. Sent&iacute;a un placer especial en que fuera una se&ntilde;ora quien le chupaba la pija y le vaciaba los cojones. No quer&iacute;a que fuera una cualquiera.<\/p>\n<p>Yo hab&iacute;a aprendido que cuando se quedaba parado, me coger&iacute;a por la boca a fondo, pero cuando se despatarraba en el sill&oacute;n, quer&iacute;a una mamada suave sobre la cabeza solamente. Se repantigaba en el sill&oacute;n con sus piernas abiertas y me miraba expectante:<\/p>\n<p>-A ver se&ntilde;ora, venga y oc&uacute;pese de su amigo-, sol&iacute;a decirme, y yo, obediente, me arrodillaba entre sus piernas, desprend&iacute;a su pantal&oacute;n y sacaba su miembro que tomaba en mis manos mientras se lo chupaba suavemente acarici&aacute;ndolo con la lengua.<\/p>\n<p>El daba sus &oacute;rdenes, pero siempre en esos casos quer&iacute;a que mi atenci&oacute;n fuera en su cabecita:<\/p>\n<p>-A ver c&oacute;mo lo lame-, me dijo una vez y yo, saqu&eacute; la lengua y lo lam&iacute; prolijamente, deteni&eacute;ndome a hurgarle la boquita como sab&iacute;a que le gustaba.<\/p>\n<p>&ndash;As&iacute;, as&iacute;-, me dijo emocionado y yo, deteni&eacute;ndome un instante apel&eacute; a &eacute;l: &ndash;Se bueno, te hago lo que te gusta pero no me acabes en la boca-, le ped&iacute; cari&ntilde;osamente, mir&aacute;ndolo. Me sonri&oacute;, me acarici&oacute; la cara y enseguida me llen&oacute; la boca de leche, que yo tragu&eacute; obediente.<\/p>\n<p>Otras veces su orden era distinta:<\/p>\n<p>-Ch&uacute;peme solamente la cabeza y ag&aacute;rremela&hellip; m&iacute;reme se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Yo obedec&iacute;a rodeando la cabeza de su pija con mis labios que cerraba, mientras lo miraba implorando que no me eyaculara en la boca. Era in&uacute;til. &iexcl;C&oacute;mo disfrutaba ese hombre! El placer lo volv&iacute;a loco y se acrecentaba cuando lo obten&iacute;a violentando mi voluntad y golpe&aacute;ndome. Ya lo ve&iacute;a venir, sab&iacute;a cu&aacute;ndo se volcar&iacute;a, conoc&iacute;a el sabor de su leche y aprend&iacute; a tragarla r&aacute;pido, como un remedio desagradable.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a ido aceptando todo, de a poco, convencida de que era la voluntad de Marcelo y que a mi marido le parecer&iacute;a bien. As&iacute; pues, F&eacute;lix acababa en mi boca dos veces por semana como m&iacute;nimo, cuando no todos los d&iacute;as, aunque hab&iacute;a d&iacute;as que repet&iacute;a despu&eacute;s de descansar un poco. Para qu&eacute; decir que Marcelo jam&aacute;s lo encontr&oacute; mal y alguna vez lo comentaron en casa: Mi marido le pregunt&oacute; c&oacute;mo le iba; F&eacute;lix estaba agradecido a Marcelo, por su generosidad de entregarme para que &eacute;l no sufriera insatisfacci&oacute;n y por el alivio que significaba; repasaban en detalle todo lo que ocurr&iacute;a entre nosotros, sin verg&uuml;enza ni respeto. Nadie se percataba de mi, ni le importaba mi opini&oacute;n, mi sufrimiento o no.<\/p>\n<p>En una de esas charlas con Marcelo, estando yo presente, F&eacute;lix le coment&oacute; lo bien que hab&iacute;a estado yo ese d&iacute;a y lo delicioso de mi servicio, que dos veces le hab&iacute;a hecho acabar trag&aacute;ndome todo sin ensuciar; Repasaba los detalles m&aacute;s sucios sin inmutarse al tiempo que elogiaba mis habilidades, y mi marido lo escuchaba atentamente con gesto aprobatorio. Pero tras estos elogios, F&eacute;lix le plante&oacute; que le gustar&iacute;a tener una experiencia m&aacute;s cercana conmigo. Me avergonzaba que hablaran de mi de esa manera, y m&aacute;s en mi presencia. Marcelo se encresp&oacute; y yo me aterroric&eacute;. F&eacute;lix hablaba y hablaba, pero no defin&iacute;a claramente lo que pretend&iacute;a, daba vueltas y vueltas. Poco a poco fue explicando que en realidad lo que pasaba era que me la quer&iacute;a meter, a lo que Marcelo se neg&oacute; terminantemente:<\/p>\n<p>-&iexcl;Pero si ya se la metes en la boca! &iquest;No tienes bastante con la boca? &iexcl;No se la meter&aacute;s! Eso es solamente para el marido. Solamente del marido puede tener hijos-, Marcelo dejaba claro que no solo no quer&iacute;a que me bese la boca, sino que la cajeta de su mujer era solamente suya. Pod&iacute;a meterme la pija cuanto quisiera en la boca, pero no besarme; y que no se le ocurriera cogerme. Sent&iacute; algo parecido a la pena por F&eacute;lix.<\/p>\n<p>-Pero&hellip; hay alternativas- insisti&oacute; F&eacute;lix, con otra idea en la cabeza.<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; te refieres?- pregunt&oacute; Marcelo molesto por su insistencia.<\/p>\n<p>-Bueno&hellip;- titube&oacute; F&eacute;lix, y osadamente arriesg&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Y por atr&aacute;s?<\/p>\n<p>Se produjo un largo silencio. Yo, a quien nadie miraba, casi me desmayo y mir&eacute; a Marcelo desesperada; yo nunca hab&iacute;a tenido relaciones de ese tipo e ignoraba lo que era la sodom&iacute;a en los hechos; no conceb&iacute;a que se pudiera meter una pija en el culo. Un noviecito que tuve, lo quiso hacer y estuve dispuesta a satisfacerlo, pero no pude aguantar ni la punta de su pija aunque era peque&ntilde;a, pese a que no la ten&iacute;a muy gruesa. Esperaba que mi marido se negara terminantemente, ya que &eacute;l no me hab&iacute;a usado nunca as&iacute;, y ah&iacute; se acabara la cuesti&oacute;n, ya bastante hab&iacute;a logrado F&eacute;lix. Marcelo sab&iacute;a bien de lo delicado de mi cola y cu&aacute;nto sufr&iacute;a yo apenas ten&iacute;a sequedad de vientre &iquest;C&oacute;mo me iba a meter semejante cosa de su amigo?<\/p>\n<p>Marcelo se qued&oacute; pensativo y la conversaci&oacute;n sigui&oacute; su curso, dando por supuesto o sobreentendido que era posible, y que se pod&iacute;a considerar. Marcelo me ech&oacute; una mirada interrogante y yo le hice un gesto desesperada buscando su negativa; sab&iacute;a que si &eacute;l dispon&iacute;a, ten&iacute;a que obedecer y me aterrorizaba la idea.<\/p>\n<p>-&iquest;Lo aguantar&iacute;as Mar&iacute;a M?-, me pregunt&oacute;, haciendo referencia al tama&ntilde;o del miembro de F&eacute;lix. Daba por sentado que F&eacute;lix me podr&iacute;a culear, superando el obst&aacute;culo de su tama&ntilde;o. Me sent&iacute;a humillada teniendo que hablar de eso y me call&eacute;; no quise responderle nada. Lo tom&oacute; como una sumisa aceptaci&oacute;n. Luego, como investigando, me dijo:<\/p>\n<p>&ndash;En la boca te cabe bien, me ha dicho F&eacute;lix. Me gustar&iacute;a verlo, &iquest;puede ser?-, escuch&eacute; horrorizada; Su orden hab&iacute;a sido solamente que le bese la pija a su amigo y yo hab&iacute;a terminado siendo cogida por la boca a diario; ahora resultaba que &eacute;l lo sab&iacute;a y lo hab&iacute;a aprobado. Call&eacute; y baj&eacute; la cabeza rogando a Dios que pasara el momento; pero no iba a ser as&iacute;. Pronto F&eacute;lix tom&oacute; posici&oacute;n, y se puso de pie, dispuesto a mostrar nuestras proezas. Ya estaba empalmado. Marcelo me hizo un gesto con la cabeza y, obediente, fui a sentarme en mi lugar de siempre, temblando: en la sala contigua, mis hijos ve&iacute;an televisi&oacute;n, y tem&iacute;a la reacci&oacute;n de Marcelo, que vino a sentarse a mi lado para observar de cerca. Yo me sent&eacute; en el borde del sill&oacute;n, sin apoyar la espalda en el respaldo y F&eacute;lix se aproxim&oacute; de frente, abriendo las piernas. Nadie se mov&iacute;a. Mir&eacute; a Marcelo y me hizo un gesto de seguir adelante y yo, no s&eacute; por qu&eacute;, estir&eacute; mis manos, desprend&iacute; el pantal&oacute;n y baj&eacute; el calzoncillo de F&eacute;lix, sacando su miembro jugoso, bien parado. Estaba visiblemente excitado.<\/p>\n<p>-&iexcl;Es grande!- dijo Marcelo -&iquest;Te lo tragas entero?- pregunt&oacute; incr&eacute;dulo dirigi&eacute;ndose a mi, que no respond&iacute;. F&eacute;lix apur&oacute; los tantos, aproxim&oacute; su miembro a mi boca, que abr&iacute; d&oacute;cilmente para recibirlo y sin demasiados pre&aacute;mbulos, tom&oacute; mi cabeza de atr&aacute;s y me zamp&oacute; su verga hasta los pelos, dejando mi nariz pegada a su vientre. Ah&iacute; me la dej&oacute; quieta para que mi marido viera.<\/p>\n<p>-&iexcl;Mierda!- dijo Marcelo dirigi&eacute;ndose a F&eacute;lix &ndash;me lo hab&iacute;as contado pero no me imaginaba que fuera as&iacute;. Y eso que hab&iacute;amos hablado de un besito solamente-. Los dos se rieron. Marcelo se dirigi&oacute; a &eacute;l nuevamente sin considerar que yo no pod&iacute;a hablar con semejante verga en la boca:<\/p>\n<p>-&iquest;Y crees que tambi&eacute;n le cabr&aacute; en el culito sin lastimarla?-. La pija de F&eacute;lix palpitaba como pocas veces, y ah&iacute; nom&aacute;s, sin moverse, me ech&oacute; toda su leche en la garganta, una copiosa volcada que tragu&eacute; como siempre; la situaci&oacute;n lo hab&iacute;a excitado especialmente. Ya calmo respondi&oacute; sin sacarla:<\/p>\n<p>-Bueno&hellip; habr&aacute; que prepararla por supuesto. No, sin lastimarla, no. Tal vez se lastime un poco al principio, pero con el tiempo lo recibir&aacute; bien; Se le tiene que estirar ese ojete. Lo que si, hay que romp&eacute;rselo, bien roto para que le entre &iquest;Querr&iacute;as hacerlo vos, Marcelo? Culearla, ser el primero en quitarle el virgo del culo-.<\/p>\n<p>-Yo ya tengo lo m&iacute;o,- repuso mi marido al que no le importaban virgos de culo para nada, &ndash; y si hay que romperle el culo tendr&aacute;s que ocuparte-. Yo, con la boca llena de la pija de F&eacute;lix y la nariz pegada a su vientre no pod&iacute;a hablar; el canalla hablaba con mi marido como si nada mientras su pija me pasaba la garganta. Me sent&iacute;a una piltrafa.<\/p>\n<p>-&iquest;Crees que yo tendr&iacute;a que estar presente o no?- inquiri&oacute; Marcelo. Antes que F&eacute;lix contestara, hubo movimiento en la sala donde estaban los ni&ntilde;os, de modo que sin alterarse, sac&oacute; su verga de mi boca y la guard&oacute;. Marcelo me dio unas palmadas en la pierna, a modo de aprobaci&oacute;n. Yo no pod&iacute;a levantar la vista del suelo, mientras acezaba recuperando el aliento.<\/p>\n<p>-De cualquier modo- sigui&oacute; F&eacute;lix como si nada, -vendr&eacute; ma&ntilde;ana a la siesta y veo de prepararla y si puedo le rompo el culo ah&iacute; nom&aacute;s &iquest;Te parece? No quisiera lastimarla, o lastimarla lo menos posible; pero seguro se lastima un poco. Bah, ser&iacute;a bueno que le duela para que sepa su condici&oacute;n&hellip; Despu&eacute;s de todo lo tiene virgen, me has dicho-. Marcelo dio su Ok.<\/p>\n<p>Yo no lo pod&iacute;a creer. Hasta ese momento, F&eacute;lix no me hab&iacute;a visto desnuda y ahora le tendr&iacute;a que ofrecer mi chiquito para que lo lubrique, lo prepare y estire para que me pueda meter su poronga. Para que lo rompa. No lo pod&iacute;a creer; para peor, quer&iacute;a llorar pero ya no ten&iacute;a l&aacute;grimas. Ya iba a aprender en el tiempo que ven&iacute;a lo que era el dolor, el llanto y la humillaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente a la hora de la siesta, F&eacute;lix llam&oacute; la puerta como siempre. Lo recib&iacute; con la mirada en el suelo y no supe qu&eacute; hacer; temblaba de miedo y de humillaci&oacute;n, pero estaba sometida de modo que le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; quieres que haga? &iquest;Saludo mi dios? &iquest;Me pongo en el sill&oacute;n?-. &Eacute;l se rio al ver mi disponibilidad y sumisi&oacute;n, pero no tuvo un gesto de ternura, se limit&oacute; a ordenarme:<\/p>\n<p>-Si- contest&oacute;-, al sill&oacute;n pero de rodillas en el asiento y ap&oacute;yate en el respaldo con brazos y cabeza-. Me llev&oacute; de la mano y me acomod&oacute;. El desgraciado me quer&iacute;a hurgar el ojete antes de romp&eacute;rmelo y as&iacute; fue; se arrim&oacute; por atr&aacute;s, me levant&oacute; delicadamente la pollera y baj&oacute; mis bombachas, dej&aacute;ndome expuesta, y se entretuvo un largo rato mir&aacute;ndome mis intimidades. Mi humillaci&oacute;n no pod&iacute;a ser mayor. Luego tom&oacute; mis gl&uacute;teos y los separ&oacute;, dejando mi ojetito expuesto, mi agujerito virgen, que toc&oacute; con un dedo exclamando:<\/p>\n<p>-&iexcl;Pero s&iacute; que est&aacute; virgo! Era cierto &iexcl;Qu&eacute; lindo es! Y tener que romperlo&hellip; -y lo acarici&oacute; en forma circular entreteni&eacute;ndose un rato; jam&aacute;s me toc&oacute; la cajeta, que si hubiera hurgado sabr&iacute;a que estaba seca. Despu&eacute;s fue apoyando en mi ojetito otro dedo, que estaba lubricado y entr&oacute; en mi culito no muy f&aacute;cilmente, provoc&aacute;ndome un sollozo reprimido que F&eacute;lix interpret&oacute; como un gesto de satisfacci&oacute;n, porque ah&iacute; nom&aacute;s me dijo:<\/p>\n<p>-Disfrute se&ntilde;ora, que cuando se lo rompa le va a doler y sabr&aacute; qui&eacute;n manda -y sin m&aacute;s me meti&oacute; otro dedo enaceitado, arranc&aacute;ndome un ay de dolor. Sus dedos eran gruesos.<\/p>\n<p>&ndash;Aguanta querida, aguanta; No habr&aacute;s pensado que era verdad que no te har&iacute;a doler y que tendr&iacute;a cuidado al romp&eacute;rtelo. Ya te acostumbrar&aacute;s pero se tiene que romper- me dijo con tono profesional, tratando de demostrarme que me har&iacute;a doler sin piedad. Era su primer gesto de consideraci&oacute;n y tras sacar los dos dedos intrusos, me meti&oacute; tres dedos que dej&oacute; adentro, con mi sufrimiento inenarrable. Me dol&iacute;a, y c&oacute;mo&hellip;, me quejaba fuertemente con ayes de dolor. Los tuvo un rato adentro, los movi&oacute; sin importarle mis quejidos y cuando entendi&oacute; que mi culo estaba distendido, sent&iacute; la punta de su pija tratando de entrar; me mov&iacute; tratando de evitarlo y rogu&eacute; sin esperanzas:<\/p>\n<p>-No, no&hellip;, F&eacute;lix, dame que te la chupo, acabame en la boca&hellip; -.Fue en vano.<\/p>\n<p>-Tranquila, ya est&aacute; estirado. Afl&oacute;jate que te voy a romper el culo-, me fue diciendo mientras me hurgaba con su pija tratando de entrar.<\/p>\n<p>Yo no hice nada, &eacute;l me tom&oacute; de las caderas fuertemente y me ensart&oacute; de golpe su cabeza provoc&aacute;ndome un grito de dolor. Trat&eacute; de huir, me corr&iacute; hacia adelante tratando de zafarme y sacarme esa pija del culo, mientras lo manoteaba tratando de empujarlo afuera, pero estaba de rodillas y contra el respaldo del sill&oacute;n, era imposible. Yo hab&iacute;a parido hijos, pero jam&aacute;s hab&iacute;a sentido un dolor como ese, la rotura, el desgarro, era espantoso. Comenc&eacute; a sollozar de dolor y humillaci&oacute;n, aplastada contra el respaldo, pero fue peor para mi, porque cada convulsi&oacute;n de un sollozo, sent&iacute;a que entraba un poco m&aacute;s adentro su enorme pija raj&aacute;ndome el orto. Me rompi&oacute; el culo. Lo que se llama que me rompi&oacute; el culo. Llor&eacute;, grit&eacute;, sangr&eacute;, implor&eacute;, todo en vano; no tuvo piedad ni le importaba. Era su derecho, y no par&oacute; hasta que no la tuvo toda adentro y sus huevos golpearon mi vulva &iexcl;Qu&eacute; dolor! Gritaba como una posesa, llorando. Era suyo ese culo y dispon&iacute;a de &eacute;l sin considerar a nadie.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; entonces de los pelos oblig&aacute;ndome a enderezarme y apoyando mi espalda contra &eacute;l, me abraz&oacute; y se puso de pie sin sac&aacute;rmela; fue indescriptible: mis pies quedaron en el aire y su pija se enterr&oacute; hasta no se d&oacute;nde provoc&aacute;ndome m&aacute;s y m&aacute;s dolor, soportando todo mi peso con el ojete ensartado. Camin&oacute; hasta mi habitaci&oacute;n y se dej&oacute; caer de bruces en mi cama, boca abajo, conmigo ensartada, con &eacute;l pegado atr&aacute;s, con la sensaci&oacute;n de que cada vez me entraba m&aacute;s y m&aacute;s profundo. Mi culito, dolorido y roto, no reaccionaba ni para cerrarse, ni cuando comenz&oacute; a moverse y me lo llen&oacute; de leche. La sac&oacute; y me dijo:<\/p>\n<p>&ndash;Limpi&aacute;mela -y al ver que me mov&iacute;a para ir en busca de algo para hacerlo, me dio una fuerte cachetada y me complet&oacute; su orden: -con la boca-. As&iacute; lo hice; no s&eacute; por qu&eacute; pero obedec&iacute; y se la lam&iacute; y chup&eacute; hasta que se la dej&eacute; limpia. Pero no hab&iacute;a terminado cuando ya le estaba creciendo de nuevo entre mis labios y riendo me dijo:<\/p>\n<p>-Miren la se&ntilde;ora&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal?- burl&aacute;ndose de mi y luego agreg&oacute;: -Le gusta mamarla y pararla-. Luego agreg&oacute;: -&iexcl;Epa! Ya est&aacute; otra vez &iquest;Por d&oacute;nde la quer&eacute;s ahora? &iquest;Seguimos con ese culito? Seguro que te ha gustado y la quer&eacute;s otra vez-. Se la tomaba conmigo abusivamente.<\/p>\n<p>-Por favor no- supliqu&eacute; -Esa pija es enorme, mira c&oacute;mo me has dejado abierta; estoy toda rota, sangro, no me puedo mover. Me has roto la cola, me duele, no lo hagas-. &Eacute;l rompi&oacute; a re&iacute;r con marcada satisfacci&oacute;n por haber marcado su hombr&iacute;a en la hembra:<\/p>\n<p>-Bueno, dale con la boca. Pero que te conste que vendr&eacute; todos los d&iacute;as a usar ese culo hasta que me reciba como corresponde, est&eacute; lastimado o no-. Horrorizada me dispuse a chupar. Me tom&oacute; fuertemente de la cola de caballo y me la zamp&oacute; hasta la garganta y tras algunos movimientos, volvi&oacute; a eyacular en mi. Despu&eacute;s se visti&oacute; y tom&oacute; el tel&eacute;fono para contarle todo en detalle a mi marido:<\/p>\n<p>-La aguant&oacute; -le dijo&ndash; La ensart&eacute; sin piedad y de verdad le romp&iacute; el culo; Lo ten&iacute;a muy estrecho pero se la met&iacute; a fondo. Grit&oacute;, grit&oacute; como perra pero no le hice caso y se la zamp&eacute; bien; no la dej&eacute; dispararse. Si, se lo romp&iacute; bien roto, sent&iacute; cuando se le rajaba. Ah&iacute; est&aacute; ahora, quejosa-, le dijo. Mi marido le pregunt&oacute; algo y agreg&oacute;: -Bueno, yo te dije que se le romper&iacute;a, as&iacute; que algo ha sufrido, pero bien&hellip; ahora le tengo que seguir dando hasta que se habit&uacute;e-. Mi marido aprob&oacute;.<\/p>\n<p>Lo que sigui&oacute; fue un suplicio, un calvario. Yo ten&iacute;a el culo literalmente roto, desgarrado. No pod&iacute;a caminar normalmente, no me pod&iacute;a sentar y menos ir al ba&ntilde;o, pero &eacute;l volver&iacute;a al d&iacute;a siguiente. Se lo plante&eacute; a mi marido que me interrog&oacute; sobre los detalles y se mostr&oacute; satisfecho de que me hubieran desvirgado la cola, aunque medio se enoj&oacute; conmigo por ser incapaz de cumplir mis deberes de mujer sin quejarme seg&uacute;n le hab&iacute;a contado F&eacute;lix y que no fuera capaz de disfrutarlo; me hizo que le mostrara y me meti&oacute; un dedo:<\/p>\n<p>-Lastimado est&aacute;, se ve que te ha roto el culo, bien roto-, me dijo a modo de comentario, pero nada m&aacute;s. La primera noche, no pude dormir pese a los calmantes y las pomadas que me puse para aliviar mi culito. Pero F&eacute;lix no estaba dispuesto a perdonarme y vino d&iacute;a a d&iacute;a durante casi un mes, a culearme, todos los d&iacute;as, sin el menor cuidado, sutileza o cari&ntilde;o; siempre matizando su actuar con golpes tan impiadosos como injustificados. Solamente ven&iacute;a a culearme para que se me abriera bien la cola.<\/p>\n<p>El primer d&iacute;a, el siguiente al de mi estreno, apareci&oacute; a la siesta y se par&oacute; como un triunfador; por mi parte, entend&iacute;a que deb&iacute;a abandonar mi actitud pasiva de dejarme hacer impert&eacute;rrita, para evitar que me volviera a culear, de modo que lo ataqu&eacute; de frente pidi&eacute;ndole la pija para chuparla.<\/p>\n<p>-D&aacute;mela- le ped&iacute; &ndash; Te la quiero chupar y tragarme todo. D&aacute;mela.- Acept&oacute; gozoso y ri&eacute;ndose de mi, mientras adivinaba lo que yo quer&iacute;a evitar, pero cuando la ten&iacute;a al fondo de la garganta y no pod&iacute;a hablar, me dio un bofet&oacute;n y me dijo:<\/p>\n<p>-Buen intento chiquita, buen intento. Pero no creas que antes de terminar no te voy a volver a romper el culo-. Qued&eacute; alelada. Sac&oacute; su pija de la boca, me llev&oacute; tras el respaldo del sill&oacute;n y me ech&oacute; de boca sobre &eacute;l, subi&oacute; mi pollera, baj&oacute; mi bombacha, y as&iacute;, en seco, me la mand&oacute; hasta el fondo. Fue el infierno; yo gritaba desesperada y manoteaba, mientras &eacute;l re&iacute;a y teni&eacute;ndome aplastada contra el sill&oacute;n, dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-&iquest;Duele se&ntilde;ora? Aguante hasta que no le duela m&aacute;s, ya est&aacute; bien abierto ese ojete-, me dec&iacute;a burlonamente. La sacaba y la met&iacute;a, lastim&aacute;ndome intencionalmente. Me cule&oacute; hasta cansarse, lastim&aacute;ndome nuevamente, reabriendo las heridas del primer d&iacute;a.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as fueron pasando del mismo modo: todas las siestas aparec&iacute;a F&eacute;lix. Yo lo esperaba vestida a su gusto como una se&ntilde;ora, pero sin bombachas y sin una palabra de m&aacute;s, iba al sill&oacute;n, me reclinaba sobre el respaldo, apoyaba las manos en los posabrazos y le dejaba el culo a disposici&oacute;n como quer&iacute;a Marcelo.<\/p>\n<p>Normalmente embadurnado con cremas cicatrizantes y anest&eacute;sicas porque no pod&iacute;a caminar normalmente, ni sentarme y el bruto me volv&iacute;a a abrir las heridas todos los d&iacute;as. Ah&iacute; echada me relajaba todo lo posible para que su enorme verga entrara sin dificultad; a decir verdad, mi culo no hac&iacute;a ya resistencia alguna, estaba roto y abierto y la pija de F&eacute;lix se convirti&oacute; en un conocido hu&eacute;sped, aunque hostil, que no ten&iacute;a dificultades en entrar. Cuando la ten&iacute;a adentro, adem&aacute;s de moverse atr&aacute;s y adelante, hac&iacute;a un movimiento circular, ensanchando m&aacute;s la abertura de mi lastimado ojete. Yo, ya no lloraba ni me quejaba a mi marido. La escena se repet&iacute;a: Callado, F&eacute;lix no hac&iacute;a m&aacute;s que llegar y ensartarme sin piedad, gozando de mis sollozos y mis s&uacute;plicas, hasta que se vaciaba en mi; quer&iacute;a tenerme bien abierta y rota y vaya si lo logr&oacute;.<\/p>\n<p>Luego de unos instantes, me ped&iacute;a una paja y apenas mi mano hab&iacute;a revivido su pija, me la perd&iacute;a en la boca en un acto en que predominaba la brutalidad sobre la morbosidad porque la manten&iacute;a siempre al fondo, otras veces, me volv&iacute;a a dar por el culo. En esos d&iacute;as me arrastraba por el suelo; el dolor en la cola era enorme, la irritaci&oacute;n indescriptible y la humillaci&oacute;n de la vejaci&oacute;n, me destru&iacute;a.<\/p>\n<p>Cuando me culeaba le gustaba abrazarme de atr&aacute;s, prenderse a mis tetas, y me mordisqueaba el cuello y las orejas, peg&aacute;ndose a mi; a veces yo sent&iacute;a alguna excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando pasaron algunos meses, dir&iacute;a que unos dos o tres, la conducta de F&eacute;lix se hizo m&aacute;s hostil; Ya para ese entonces me culeaba sin dificultad, y si bien la incomodidad no hab&iacute;a desaparecido, mis dolores no eran tantos, ni estaba tan lastimada. Ven&iacute;a todas las siestas por lo suyo y lo esperaba yo lista y dispuesta. Ya por ese entonces comenc&eacute; a sentir el sabor de su eyaculaci&oacute;n en la boca, cuando me acababa en el culo. Yo ya ni mencionaba el tema a mi marido por temor a su reacci&oacute;n. Pero F&eacute;lix quer&iacute;a m&aacute;s, e hizo suya la costumbre de visitarnos a la tardecita, cuando mi marido ven&iacute;a de trabajar y los chicos estaban en plena tarea en casa; dec&iacute;a venir a charlar, pero apenas aparec&iacute;a sent&iacute;a mi culito palpitar, sabiendo lo que le esperaba. A veces me entraba la duda de esa sensaci&oacute;n &iquest;Ser&iacute;a que me comenzaba a gustar? Ya no quer&iacute;a culearme en soledad sino frente a mi marido y con el riesgo de la entrada de los chicos; agreg&oacute; un componente de morbo y riesgo. En medio de la charla con Marcelo, no era extra&ntilde;o que F&eacute;lix le dijera:<\/p>\n<p>-&iquest;Podr&eacute;?- aludiendo a la posibilidad de culearme. Para Marcelo asent&iacute;a; era m&aacute;s importante el informativo que ese hecho, as&iacute; que desde la primera vez que se lo pidi&oacute;, peg&oacute; el grito para evitar interrupciones:<\/p>\n<p>-Chicos, cierren esta puerta y no aparezcan por aqu&iacute; para nada hasta que les avise-. Y me dej&oacute; a disposici&oacute;n de su amigo, que me llev&oacute; atr&aacute;s del sill&oacute;n, donde Marcelo ve&iacute;a el informativo y volvi&oacute; a romperme el culo, mientras me hac&iacute;a que acariciara mi marido en la cara. Despu&eacute;s, apenas terminado, ten&iacute;a que arrodillarme frente a &eacute;l y hacer mi prueba de tragasables hasta que me llenara la tripa de leche. Yo me hab&iacute;a convertido en un animalito obediente que d&iacute;a a d&iacute;a recib&iacute;a su raci&oacute;n de pija en la boca y en el culo a la vez que una servidora humilde del amigo de mi marido. No pasaba el d&iacute;a que no me echara al menos dos polvos.<\/p>\n<p>Esto dur&oacute; varios a&ntilde;os, m&aacute;s de dos &iquest;Cu&aacute;ntas veces me rompi&oacute; el culo F&eacute;lix? No lo s&eacute;, pero tengo la impresi&oacute;n de m&aacute;s que los d&iacute;as del a&ntilde;o; &iquest;Cu&aacute;ntas veces se la chup&eacute; o me cogi&oacute; por la boca? Tampoco lo s&eacute;. Lo que puedo contar es que F&eacute;lix fue poniendo en el tema primero un componente de riesgo y luego una dosis de crueldad, mientras yo comenc&eacute; a aceptarlo m&aacute;s f&aacute;cilmente y no s&eacute; si a gozarlo.<\/p>\n<p>Ya desde que me rompi&oacute; el culo, sus otras acciones quer&iacute;an hacerme sufrir, aunque sin confesarlo, y gozaba de mi humillaci&oacute;n y mi sumisi&oacute;n, pero fue variando y ahora quer&iacute;a que fuese a &eacute;l y no a mi marido. Le dio por hablar y decirme que traer&iacute;a otros amigos a culearme y que se las chupe o me cojan la boca y ante mi silencio cabizbajo, me exig&iacute;a una expresi&oacute;n conformidad como muestra de obediencia a &eacute;l, que nunca le di; no era a &eacute;l a quien obedec&iacute;a. Eso lo irritaba y me golpeaba. Nunca se anim&oacute; a traer a nadie. Tampoco se anim&oacute; a obligarme a ir a su casa donde dec&iacute;a que traer&iacute;a otros machos a culearme o a que les chupe la pija.<\/p>\n<p>Ven&iacute;a a casa cuando estaban los chicos y me pon&iacute;a en situaciones de riesgo: me ensartaba por el culo en plena reuni&oacute;n par&aacute;ndose detr&aacute;s de mi, disimuladamente. Lo peor, es que le irritaba no ser &eacute;l quien determinaba mi voluntad y no poder cogerme normalmente, ni besarme la boca; Me amenaz&oacute; con contar todo en el pueblo y me consta que se lo dijo a algunos amigos, pero, cuando le acus&eacute; el hecho a Marcelo replic&oacute;:<\/p>\n<p>-Nunca te ha culeado fuera de casa y quien te conoce sabe que sos una mojigata. Nadie le va a creer-, tampoco entonces tuve su amparo, pero estaba en lo cierto porque nadie le crey&oacute; aunque algunas conocidas amigas me preguntaron.<\/p>\n<p>En una ocasi&oacute;n tomaba sol en el patio de casa en malla; me hab&iacute;a puesto una bikini porque nadie me pod&iacute;a ver y los chicos jugaban al otro lado del seto y no ve&iacute;an nada. Yo dormitaba pl&aacute;cidamente echada boca abajo, cuando de pronto se apareci&oacute; F&eacute;lix, que hab&iacute;a encontrado la puerta abierta. No lo o&iacute; llegar. Sin decir palabra, se ech&oacute; sobre mi, me corri&oacute; la bikini y me la zamp&oacute; en el culito sin contemplaciones. &iexcl;Qu&eacute; dolor! Por Dios. Estaba seca y no me lo esperaba. Adem&aacute;s, los ni&ntilde;os estaban a pocos metros. No pod&iacute;a gritar ni quejarme, ni hacer esc&aacute;ndalo. Pero no le importaba nada, me aplast&oacute; contra el suelo y me cule&oacute; sin piedad, dej&aacute;ndome echada, con &eacute;l encima, durante un largo rato, despu&eacute;s que termin&oacute;.<\/p>\n<p>Ensay&oacute; mil variantes; dec&iacute;a que quer&iacute;a ir conmigo a misa para culearme en la iglesia, lo intent&oacute; en un acto del colegio en las tribunas y me salv&oacute; una madre que buscaba un hijo. Una vez, en el cine, me cule&oacute; dos veces.<\/p>\n<p>En fin, mil variantes. Pero no hay mal que dure cien a&ntilde;os y con el correr del tiempo este salvaje mut&oacute; de su crueldad y se enamor&oacute; de mi; no le bastaba disponer de mi boca y mi culo, quer&iacute;a que lo quisiera y lo obedeciera, que lo que hac&iacute;a no fuera por orden de mi marido sino por &eacute;l, que por &eacute;l le permit&iacute;a que me ensartara por el ojete y me violara la boca, deseaba que me fuera con &eacute;l, que dejara marido e hijos, se hab&iacute;a vuelto loco. A tal punto era, que ten&iacute;a celos de mi marido y comenz&oacute; a exigirme que le besara la boca o le diera mi cajeta; me negu&eacute; terminantemente.<\/p>\n<p>Me interrogaba y me hac&iacute;a escena porque cog&iacute;a yo con mi marido y a veces no me dejaba respirar con la pija clavada en la boca, irritado por saber que hab&iacute;a tenido una noche de amor con Marcelo. Yo sab&iacute;a bien que mi marido eso no lo aprobaba. Adem&aacute;s, ten&iacute;a claro que por darle un beso en la pija termin&eacute; con toda la poronga en la boca y su leche en la garganta, y no estaba dispuesta a nada m&aacute;s. Adem&aacute;s que mi marido hab&iacute;a dicho que no, y yo le pertenec&iacute;a a &eacute;l y solo por seguir sus &oacute;rdenes me hab&iacute;a dejado sodomizar y practicar sexo oral.<\/p>\n<p>Ese fue el fin del episodio F&eacute;lix, porque cuando mi marido lo supo, sin enojarse, serenamente, lo llam&oacute; y puso fin al asunto.<\/p>\n<p>-Basta F&eacute;lix, te est&aacute;s pasando. Buscate otra que te ayude. Mar&iacute;a M no te va a hacer la paja m&aacute;s, ni te va a prestar la cola. Sigamos amigos, pero basta. Ya te dej&eacute; romperle el culo y te ha aliviado durante a&ntilde;os, pero no quieras quitarme mi mujer -le dijo Marcelo, sin aceptar r&eacute;plicas.<\/p>\n<p>Ya van dos meses sin que F&eacute;lix me culee, ni me coja por la boca y mi familia sigue intacta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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